¿Cómo superar una ruptura sentimental?

Tema en 'Amor y Relaciones' iniciado por Djpapo, 15 Jun 2008.

  1. Djpapo

    Djpapo Canchero

    Una mala experiencia no necesariamente debe llevarnos a cerrarle las puertas al amor.


    No siempre un clavo saca a otro clavo.Dicen que no hay nada mejor que amar y ser correspondido, sin embargo, no siempre las relaciones de pareja llegan al buen puerto que deseamos cuando las comenzamos. Por desgracia, seguro que todos, o por lo menos la mayoría, llegada una determinada edad nos hemos tenido que enfrentar a una ruptura sentimental, y al dolor que esto conlleva.

    Cuando empezamos una relación seria, no metemos en este grupo a los encuentros esporádicos, sin compromisos o “de una noche”. Solemos creer que esta vez sí, que es la definitiva, que el otro (o la otra) es la persona perfecta, nuestra media naranja, y que este amor será para siempre.

    Sin embargo, no siempre las cosas ocurren como nosotros deseamos. Si el fin de la pareja es producto del acuerdo de ambas partes, duele y mucho, pero no tanto. El problema llega cuando la ruptura es unilateral. Cuando a uno de los implicados, como diría la canción, se le gastó el amor de tanto usarlo, o vaya usted a saber qué le ha pasado. El caso es que llega el cruel momento de decir adiós.

    Formas
    Las diferentes maneras de las que afrontamos una ruptura son innumerables, tantas como personas y motivos existen para dejarlo. Bien es cierto que uno no se enfrenta de la misma forma a este difícil momento cuando llega el fin del primer amor de verano en la adolescencia, que cuando a lo que se pone término es a varios años de convivencia. Sin embargo, sea como fuere, siempre, por lo menos a una de las partes, le va a tocar sufrir.

    La etapa post-ruptura contiene diferentes fases. En un primer momento, parece que todo desaparece, que ya nada tiene sentido sin la otra persona. Poco a poco, la nueva situación se va asimilando y se comienza a percibir la posibilidad de que haya luz al final del túnel. Después, nos vamos acostumbrando a las nuevas circunstancias en las que nos encontramos y los llantos y lamentos por la pérdida dejan paso a un interrogante: ¿y ahora qué?

    En este momento es cuando comenzamos a reorganizar nuestra existencia desde una perspectiva diferente, en la que deberíamos situarnos a nosotros mismos en el epicentro. Sin embargo, esta etapa puede ser peligrosa, porque muchos tienden a asimilarla con el libertinaje y el “todo vale”. Y aunque el refranero popular suela ser muy sabio, no siempre un clavo saca otro clavo.

    Cambios
    Los cambios bruscos van a caracterizar el momento en el que el duelo ya está desapareciendo. Aquellas personas a las que la ruptura no sólo haya significado el fin de la pareja sino también el de la convivencia, se enfrentan a muchos otros cambios, desde económicos hasta de vivienda, pasando por amistades y familia.

    Poco a poco, las aguas van volviendo a su cauce y la situación se normaliza. Todo es cuestión de tiempo. Y de apoyos. El contar con un grupo de personas (si es reducido, pero de mucha confianza, mejor que mejor) a nuestro alrededor, será muy útil para poder superar los duros momentos a los que nos tendremos que enfrentar.

    No sólo vamos a necesitar un hombro sobre el que llorar, sino buenos consejeros que nos muestren la realidad tal y como es, que no nos digan sólo lo que queremos oír, sino lo que debemos, que sepan ponerse en nuestra situación pero que tengan la suficiente perspectiva como para ver las cosas con distancia. Que nos distraigan, pero que no nos inciten a poner “parches” a nuestros sentimientos en vez de procurar cortar el problema de raíz. Además, será bueno que, con la distancia que sólo el tiempo puede dar, sepamos quedarnos con la parte positiva de lo que pasó.

    Intentar distraerse

    Se recomienda que retomemos antiguos hábitos que habíamos dejado aparcados cuando decidimos estar en pareja, que viajemos, que intentemos conocer a gente nueva y que volvamos a buscarnos a nosotros mismos.

    Y es que, una mala experiencia sentimental no tiene por qué significar que le cerremos, definitivamente, las puertas al amor.
    http://m1.webstats.motigo.com/n?id=ACfLuADZsGQRMMXzWeYonN0bg77A http://m1.webstats.motigo.com/n?id=ACfLuADZsGQRMMXzWeYonN0bg77A Fuente: 13 de junio de 2008 (Correo del Caroní)
     

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