El Ahorro Forzoso durante la presidencia de Alfonsín

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Estos son los hechos del 5 de Mayo de 1988 donde cuenta los pormenores de la aprobación del “Ahorro Forzoso” por parte del Congreso Nacional.
El régimen de ahorro obligatorio, como fue definido por el Poder Ejecutivo, fue sancionado en la 43 reunión, continuación de la quinta sesión extraordinaria especial de la Cámara de Diputados, que abarcó las últimas horas del 22 y las primeras del 23 de Diciembre del año 1987. En la noche del 7 al 8 de Enero de 1988, el Senado lo convertiría en Ley. El ahorro forzoso integraba el “paquete” impositivo (una Ley ómnibus, como la definió un diputado) que reglamentaba los impuestos sobre débitos bancarios, a las ganancias, a las alconaftas, la modificación al régimen del cheque, etcétera. Un acuerdo previo entre los bloques de la UCR y del Partido Justicialista daba por aprobado el ahorro forzoso prácticamente antes del debate. Sin embargo, quienes se oponían al “impuestazo” en general y al ahorro forzoso, en particular, querían hacer oír su voz en el recinto y dejar constancia de los fundamentos de su oposición. Ya entrada la noche del 22, y tras las palabras de Jesús Rodríguez (UCR-Capital), miembro informante, Alsogaray dijo:

– Los que aún somos la minoría fuimos hoy un poco vapuleados en la Cámara. Estuvimos más de ocho horas esperando que la mayoría y la primera minoría (por la UCR y el PJ) se pusieran de acuerdo, lo cual casi llegó a colmar nuestra paciencia. Estuve a punto de inaugurar mí actividad como Vicepresidente 2º de la Cámara sentándome en el sitial de la presidencia para, dado que sólo estaban presentes dos señores diputados, levantar la sesión. Confieso que tuve ganas de hacerlo y si no procedí de esa manera fue porque respeto a la Cámara y a su presidente.

A su turno, el diputado Alberto Natale (Demócrata Progresista, Santa Fe) también señalaría cierta anormalidad en el tratamiento de la Ley; dijo cuando el reloj del recinto marcaba las tres de la mañana del 23 de Diciembre:
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– A nadie escapa el trámite indebido e incierto que ha tenido este conjunto de leyes impositivas. Ya deliberando la Cámara, fuimos invitados a firmar el despacho de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, en la que ni siquiera se analizó en forma minuciosa el tema sobre el cual tendremos que expresamos. Seguramente muchos legisladores ignoran el contenido preciso de estas normas de indiscutible significación. Así funciona el Poder Legislativo. Todos los días nos golpeamos el pecho invocando la virtud de las instituciones, pero nos cuidamos poco de hacerlas funcionar como efectivamente debieran hacerlo.

Sin embargo, los diputados que se oponían al ahorro forzoso tenían una crítica algo más de fondo que las anteriores. El proyecto de Ley había sido elaborado en la llamada “mesa de consenso” y hubo legisladores que vieron así invadidas las funciones del Poder Legislativo como lo sugirió el diputado Horacio Cambareri del PJ de Buenos Aires.

Se criticaba a la UCR y al Partido Justicialista una especie de trueque en la sanción de dos paquetes de leyes. Así lo denunció el diputado Alsogaray:

– En realidad, aquí se ha dado también una especie de negociación., “Si ustedes votan los proyectos laborales, nosotros votamos el paquete impositivo”. Hasta hubo que imponer un cierto orden de prelación a raíz de la desconfianza mutua.

Pero bien, ésta podría ser, simplemente, una especulación del diputado de la UCeDé y además hasta podría haberse juzgado de malintencionada. Sin embargo, en los textos que se agregaron en el Diario de Sesiones, dado que el debate terminó de forma un tanto intempestiva, se lee la opinión del diputado por Córdoba, Domingo Cavallo, extrapartidario pero integrante de la bancada justicialista, al anticipar su voto favorable al proyecto, creyó imprescindible aclarar:

– El ahorro forzoso, como los impuestos a los capitales y patrimonios, al recaer sólo sobre los bienes localizados en el país y eximir a los bienes argentinos radicados en el exterior, acentuará los incentivos a la fuga de capitales. ( .. ) ¿Por qué entonces votar y aprobar un paquete impositivo que no resolverá el problema fiscal y que producirá efectos económicos indeseables? Simplemente porque el bloque justicialista de esta Cámara debió comprometerse a votar estas leyes para que el radicalismo habilitara el tratamiento de la ley de convenciones colectivas y el de distribución de recursos fiscales entre la Nación y sus provincias. Tres fueron los principales argumentos que se esgrimieron contra las leyes impositivas y, en especial, contra el ahorro forzoso: la inconstitucionalidad de ese régimen de ahorro, su probable ineficacia, dada la incapacidad de la DGI de recaudar impuestos, y la incertidumbre de que, en dos años más, no se tuviera que recurrir, nuevamente, al sistema de ahorro obligatorio: en 1985 se había sancionado un sistema similar y el Poder Ejecutivo había asegurado que era por única vez”.

La oposición al ahorro forzoso llegó de sectores tan opuestos como la UCeDé y el PI. Alsogaray, tras aclarar que “( – .) Curiosamente los dos partidos que se proclaman representantes de las grandes mayorías nacionales se proponen castigarlas pidiéndoles una contribución de 2.120 millones de dólares”, dijo que los impuestos en debate: -( .. ) Los pagará todo el pueblo argentino, como siempre, porque quienes tienen mayor capacidad contributiva, que son los que en primera instancia pagarán, son precisamente los que invierten, y quienes tendrán que ahorrar forzosamente para el Gobierno no van a destinar ese ahorro para abrir una fábrica o aumentar la producción, con lo cual no crearán nuevos puestos de trabajo, y, por supuesto, tampoco lo hará el Gobierno. Que no se diga que estos impuestos no le importan demasiado a la gente porque los pagarán los ricos. Esto es demagogia pura y algún día tenemos que empezar a decir la verdad. Habrá menos inversión, menos empleo, menos producción Y más inflación, con lo cual se va a seguir achicando la actividad económica privada, que es la que sostiene al Estado.

Un diputado colocado en la vereda de enfrente de la UCeDé, Miguel Monserrat, del Partido Intransigente, dijo:

-(….) Respecto del llamado ahorro obligatorio, que ha provocado grandes protestas por parte de algunos sectores económicos del país, señalamos que tiene un sentido meramente fiscalista y que, tal como se planteó en la primera versión de 1985, en manera alguna apunta a compensar los costos sociales que trae aparejada esta política de sometimiento a la banca acreedora.

La inconstitucionalidad del ahorro obligatorio fue argumentada por el diputado Carlos Contreras Gómez, del Partido Autonomista de Corrientes, que anticipó su voto negativo al conjunto de medidas y citó a los tratadistas Horacio García Beisunce y Miguel Padilla para explicar que:

– El seudoahorro obligatorio no es un empréstito comprendido en el artículo 4º de la Constitución Nacional, porque no es contractual ni por ende voluntario; no es un impuesto, porque es reintegrable, y no es una requisicíón -a criterio de García Belsunce-, porque no hay una indemnización previa, y para que proceda la indemnización a posteriori -único supuesto posible por tratarse de dinero- debe responder a una necesidad urgente e imperiosa, lo que no se da en este caso, porque el tributo tiende a enjugar el déficit fiscal con el aumento de los ingresos fiscales. (….) Además debe agregarse que es violatorio del principio de igualdad consagrado en el artículo 16 de la Constitución Nacional, al establecer la obligatoriedad de pago para las personas radicadas en el país y para las sucesiones indivisas, aun cuando acrediten que sus rentas en el ejercicio de 1988 son inexistentes o inferiores a las del ejercicio de 1986.

Afecta igualmente la doble garantía constitucional de que todos los habitantes iguales ante la ley y de que la igualdad es la base del impuesto y las cargas públicas. (….) Finalmente, si el régimen de ahorro obligatorio o es un impuesto; ni un empréstito público una requisicíón, cabe afirmar como conclusión que en su esencia constituye una inconstitucional confiscación o apropiación temporaria de propiedad privada, transgrediéndose con su implementación, específicamente, la garantía del artículo 17 de la Constitución(…)

La disciplina partidaria hizo votar afirmativamente pero con indignación a algunos diputados. Uno de ellos, el chaqueño Rafael Sotelo del Partido Justicialista, dijo:

– Concluyamos entonces que es tamos votando con dos pistola en el pecho. Una que cargan la largas postergaciones de una clase trabajadora que pugna por reivindicaciones legales, como su ley de convenciones colectivas trabajo. Otra pistola cargada con los miles y miles de familias humildes trabajadores de los estados provinciales, de agente municipales, de jubilados que se aprestan a festejar las fiestas penden de esos magros salario que sólo se podrán pagar si aquí en esta Cámara brindamos nuestra aprobación al mentado “paquete” (….).

La resistencia al ahorro forzoso quedó patentizada en el voto de diputado Guillermo Estévez Boero del socialismo popular de Santa Fe Votaremos afirmativamente las modificaciones a las modalidades jurídicas del cheque y las medidas sobre procedimientos fiscales (….). Votaremos por la negativa el ahorro obligatorio (….)

El intempestivo final del debate dio paso a lo que era un hecho: la mayoría (UCR) y la primera minoría (PJ) aprobaron el ahorro forzoso. Ni siquiera dejaron oír las voces opositoras: dieciséis diputados quedaron sin hablar.

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