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Planificar un ropero

- Primero el inventario En una casa se acumulan infinidad de prendas de vestir, ropa de casa y cantidades insospechadas de complementos que, a veces, son difíciles de mantener en orden. Para planificar un buen almacenaje, el primer paso es hacer un “inventario”; así sabrá con lo que cuenta, con lo que puede descartar y, sobre todo, cómo organizarlo de la mejor manera posible. - Lo que usa y lo que no Una vez hecho el inventario, una buena idea es clasificar la ropa y los complementos en tres categorías: las prendas de uso habitual: lo que desee conservar pero
13/09/06 11:46 hs
1 Planificar un ropero
- Primero el inventario
En una casa se acumulan infinidad de prendas de vestir, ropa de casa y cantidades insospechadas de complementos que, a veces, son difíciles de mantener en orden. Para planificar un buen almacenaje, el primer paso es hacer un “inventario”; así sabrá con lo que cuenta, con lo que puede descartar y, sobre todo, cómo organizarlo de la mejor manera posible.
- Lo que usa y lo que no
Una vez hecho el inventario, una buena idea es clasificar la ropa y los complementos en tres categorías: las prendas de uso habitual: lo que desee conservar pero no tenga mucha prioridad ni tenga que estar a la vista, y lo que casi nunca usa.
Otra buena idea es hacer una clasificación por temporada (digamos primavera-verano y otoño-invierno. Así podrá calcular mejor el espacio que necesita.
- En diferentes estancias
También es cierto que no guardará lo mismo en el ropero del dormitorio principal, que en la recámara de los niños o en un ropero ubicado junto al área de planchado. Procure reservar los clósets de los dormitorios para las prendas de uso continuo y reparta en los demás lo que use menos.

- Para niños
Para que el ropero de los niños pueda seguir siendo útil en el futuro, lo ideal es que tenga una distribución interior flexible y regulable.
- Medidas prácticas
Para calcular el espacio, tenga en cuenta que un suéter doblado ocupa un volumen de 30×50x7 centímetros; una camisa colgada 60×90x4 centímetros; una chamarra 60×80x12 centímetros; y una toalla de baño doblada 40×50x8 centímetros. Y así sucesivamente.
- Aprovechar espacios
Si una vez clasificado todo, requiere más espacio del que dispone en las áreas regulares, recurra a rincones de la casa sin uso y planifique un estante a la medida que le sirva como un pequeño ropero. Recibidores, pasillos, lavandería y huecos de escalera serán sus mejores aliados para ello.
- Módulos estándar
Los fondos de los espacios disponibles por lo regular disponen de 40 a 60 centímetros y, para que su altura sea cómoda es mejor que no superen los 285 centímetros. El ancho de los espacios es con lo que más se puede jugar. Estos por lo regular varían de 30 a 120 centímetros.
- Tipos de puertas
Si dispone de espacio, las puertas batientes son las más prácticas, ya que permiten ver todo el interior de un vistazo. Para pocos metros, lo mejor son las corredizas, aunque ocultan parte del contenido del ropero.
- Cajas útiles
Para almacenar y organizar lo que se va a guardar en el altillo, las cajitas de cartón, de fibra o de plástico, son muy prácticas.
- Tiradores prácticos
Los tiradores de “manejera” son los más comunes, pero los tiradores de barra son más prácticos, sobre todo, cuando las puertas son pesadas.
- Respete la tradición
Los grandes roperos, sobre todo los que tienen un fuerte componente decorativo, como los armarios tradicionales, son un recurso perfecto para equipar un cuarto de planchado. Y ganará espacio para la ropa blanca.
- Frentes con acabado liso
Si desea integrar el ropero a la decoración, la mejor opción son los frentes lisos y lacados, a juego con las paredes. Si opta por maderas de tonos intensos (caoba, nogal…) le dará un mayor protagonismo a la recámara.
- Luz interior
No olvide iluminar el interior del ropero, para ello se pueden colocar vaios tipos de luces, sólo asegúrese de que nunca entren en contacto directo con la ropa.
- Puertas muy ligeras
Las puertas con cuarterones de cristal velado, preservan el contenido del ropero oculto; y con cortinillas interiores, son una opción muy decorativa que, además, aligera visualmente la presencia del ropero.
- Altillos y maleteros
Para guardar las prendas de uso ocasional, aproveche la parte más alta de la habitación. Para ello es muy importante que todo ropero cuente con un altillo. Puede pedir que sus dimensiones estén acorde con lo que tenga que guardar en esa área.
- Módulos bajos
En el lado opuesto del altillo está la parte del ropero que toca al piso. En estas últimas áreas puede crear un zapatero, habilitar una cajonera, o simplemente colocar varios estantes.
Aunque un zapatero tipo cajonera ahorra espacio, los módulos zapateros deben ser abiertos para que tengan la oportunidad de airearse.
- A la medida
Diseñar la distribución de un ropero a la medida es la mejor solución, sobre todo si es empotrado y pequeño, ya que así aprovechará mejor cada centímetro disponible.
- Proyecte un vestidor
Si tiene en la recámara un pasillo amplio entre el dormitorio y el baño, aprovéchelo para proyectar un vestidor. Con ello, liberará de estanterías el resto de la casa y garantizará intimidad al momento de vestirse.
- Roperos modulares
Los rosperos modulares tienen la ventaja de contar con un sinfín de opciones de almacenaje, y de formas de montaje rápidas.
- Interiores de cajones
Los cajones con pequeños clasificadores son muy útiles para organizar las prendas pequeñas. Y, sobre todo, para la ropa de los niños. Si elige cajones con el frente acristalado, podrá localizar lo que desea a primera vista.
- Barras para colgar
Las hay fijas y móviles, de madera y de acero inoxidable; con un mecanismo hidráulico, se suben y bajan a voluntad y permiten aprovechar el espacio al máximo.
- Casilleros prácticos
Tanto para guardar suéteres como para almacenar cobijas, ropa de cama y toallas, los casilleros son una opción muy práctica para ubicar en la parte alta del ropero.
- Ubicar los cajones
Lo ideal es que cada ropero tenga, al menos, una cajonera completa. Si en los cajones va a guardar ropa interior y accesorios, la altura ideal oscila entre 18 y 30 centímetros, y el ancho, entre 35 y 60.
- Corbatas y cinturones
Los corbateros de puerta son ideales para mantener ordenados y planchados estos complementos. Los cajones con pequeños separadores son perfectos para cinturones y corbatas que se guardan enrollados.
- Estantes
Destine los separadores horizontales (estantes) a la parte alta del ropero; si son regulables, los podrá mover según sus necesidades. Son ideales para la ropa de casa que se guarda doblada, y son más cómodas en la zona media del ropero.
- Guardar pantalones
Lo más habitual es guardar los pantalones doblados en ganchos o perchas (ocupan unos 70 cm de altura). Aunque la opción más práctica son los módulos extraibles: economizan el espacio y conservan mejor el planchado.
- Para las joyas
Aunque dispnga de un joyero para el uso diario, no menosprecie el servicio que le puede hacer un módulo joyero en el ropero.
- Colgar camisas
Para camisas y blusas, necesita unos 70 centímetros de largo. Si tiene suficiente altura, opte por una doble barra; así duplicará el espacio para esas piezas.
- Para piezas largas
Los abrigos y los vestidos requieren un hueco de unos 170 centímetros de altura. Para las chaquetas, bastará con uno de entre 80 y 120 cm de alto. Un consejo: cree espacios diferenciados, le ayudará a mantener el orden.
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