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› Letra de Jardines Humanos de Violeta ParraParticipa en el tema Letra de Jardines Humanos de Violeta Parra en el foro Discografía de la categoría Música y crea una nueva pregunta sobre Música y Discografía para obtener la mejor respuesta. |
| 12/12/11 23:20 hs @ VivaPeru 1 Letra de Jardines Humanos de Violeta Parra Letra de Jardines Humanos de Violeta Parra Durante la década del 60, Violeta tuvo una gran influencia musical, artística y cultural. Visito Latinoamérica y Europa, participo en el Festival de la Juventud en Finlandia. En Francia, grabó discos, y expuso sus pinturas en el Museo del Louvre, en 1964. Violeta Parra creo aproximadamente mas de 3.000 canciones y fue gestando el libro que más tarde se conocería como Cantos Folclóricos Chilenos. Letra de Jardines Humanos En los Jardines Humanos, Ya rondando a la tierra, Pretendo ya ser un ramo, Ya morí con Descendencia, Pretendo ya ser un ramo, Ya morí con Descendencia, Ya morí con Descendencia Permiso para cortar, La flor del Comprendimiento, La hierba mas Amistosa, Y el fruto del pensamiento, La hierba mas amistosa, Y el fruto del sentimiento, Y el fruto del sentimiento, Es una barca de amores, Que va remolcando mi alma, Y validando en los puertos, Como una Paloma Blanca, Como una Paloma Blanca, Como una Paloma Blanca. En el centro de mi ramo, La rosa del Corazón, El Árbol mas amistoso, Y el fruto de la pasión, El Árbol mas amistoso, Y el fruto de la pasión Y el fruto de la pasión. LETRAS MÁS BUSCADAS DE VIOLETA PARRA Violeta Parra - letra de Gracias A La Vida Violeta Parra - letra de Maldigo del alto cielo Violeta Parra - letra de Run run se fue pal norte Violeta Parra - letra de La Jardinera Violeta Parra - letra de Albertío Violeta Parra - letra de Yo canto a la diferencia Violeta Parra - letra de Y arriba quemando el sol Violeta Parra - letra de Corazón maldito Violeta Parra - letra de Volver a los 17 Violeta Parra - letra de Paloma ausente | ||
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| Amateur 590 mensajes 12 puntos | 13/12/11 16:35 hs @ leonar2 2 Respuesta: Letra de Jardines Humanos de Violeta Parra Autobiografía en verso (fragmento) Pa’ cantar de un improviso se requiere buen talento, memoria y entendimiento, fuerza de gallo castizo. Cual vendaval de granizos han de florear los vocablos, se ha de asombrar hast’el diablo con muchas bellas razones, como en las conversaciones entre San Peiro y San Paulo. También, señores oyentes, se necesita estrumento, muchísimos elementos y compañero ‘locuente; ha de ser güen contendiente, conoce’or de l’historia; quisiera tener memoria pa’entablar un desafío, pero no me da el sentí’o pa’ finalizar con gloria. Al hablar del estrumento diríjome al guitarrón, con su alambre y su bordón su sonoro es un portento. Cinc’ ordenanzas le cuento tres de a cinco, dos de a tres, del clavijero a sus pies l’entrasta’ura ‘legante, cuatro diablitos cantantes debe su caja tener. Y pa’ cantar a porfía habrá que ser toca’ora, arrogante la cantora para seguir melodía, galantizar alegría mientras dure’l contrapunto, formar un bello conjunto responder con gran destreza. Yo veo que mi cabeza no es capaz par’ este asunto. Por fin, señores amables, que me prestáis atención, me habéis hallado razón de hacerle quite a este sable; mas no quiero que s’entable contra mí algún comentario, pa’ cominillo en los diarios sobran muchos condimentos. No ha de faltarm’ el momento que aprenda la del canario. * Muda, triste y pensativa ayer me dejó mi hermano cuando me habló de un fulano muy famoso en poesía. Fue grande sorpresa mía cuando me dijo: Violeta, ya que conocís la treta de la vers’á popular, princípiame a relatar tus penurias “a lo pueta”. Válgame Dios, Nicanor, si tengo tanto trabajo, que ando de arriba p’abajo desentierrando folklor. No sabís cuánto dolor, miseria y padecimiento me dan los versos qu’encuentro; muy pobre está mi bolsillo y tengo cuatro chiquillos a quienes darl’ el sustento. En ratitos que me quedan entre campo y grabación, agarro mi guitarrón, o bien, mi cogot’e yegua; con ellos me siento en tregua pa’ reposarme los nervios, ya que este mundo soberbio me ha destinado este oficio; y malhaya el beneficio, como lo dice el proverbio. Igual que jardín de flores se ven los campos sembra’os, de versos tan delica’os que son perfeutos primores; ellos cantan los dolores, llenos de fe y esperanzas; algotros piden mudanzas de nuestros amargos males; fatal entre los fatales voy siguiendo estas andanzas. Por fin, hermano sencillo, que no comprendís mi caso; no sabis que un solo lazo lacea un solo novillo. Pica’o tengo el colmillo de andar como el avestruz, sin conseguir una luz, ni una sed de agua siquiera. Mientras tanto, la bandera no dice ni chuz ni muz. * Pero, pensándolo bien, y haciendo juicio a mi hermano, tomé la pluma en la mano y fui llenando el papel. Luego vine a comprender que la escritura da calma a los tormentos del alma, y en la mía que hay sobrantes; hoy cantaré lo bastante pa’ dar el grito de alarma. Empezaré del comienzo sin perder ningún detalle, espero que no me falle lo que contarles yo pienso; a lo mejor no convenzo con mi pobr’ inspiración escas’ ando de razón, mi seso está ‘polilla’o, mi pensamiento nubla’o con tanta preocupación. Recularé algunos años y de lugar mudaré, así les resaltaré sin “coilas” y sin engaños; que se descarguen los daños en la pobre relatora, por no valerle hast’ahora haberse amarra’o a Chile. Si el canto no le da miles, válgame Dios, la cantora. Primero, pido licencia pa’ “transportar” la guitarra; después, digo que fue Parra quien me donó l’existencia. Si me falta l’elocuencia para tejer el relato, me pongo a pensar un rato afirmando el “tuntuneo”, a ver si así deletreo con claridez mi relato. Tenga calma la compaña ya viene la despedí’a; la poca sabiduría mis ocurrencias empaña. Siempre la suerte m’engaña por mucha ilusión que tenga; que la fuerza me sostenga si el sacrificio es en vano, y no me condene, hermano: no hay mal que por bien no venga. * Aquí presento a mi abuelo, señores, démen permiso, él no era un ñato petizo, muy pronto van a saberlo; en esos tiempos del duelo versa’o fue en lo de leyes, hablaba lengua de reyes, usó corbata de rosa, batelera elegantosa y en su mesa pejerreyes. José Calixto su nombre, fue bastante respeta’o, amistoso y muy letra’o, su talento les asombre; más le aumente su renombre al decir muy en breve, no más entre marte’ y jueves procura mostrar su honor, defendiendo el tricolor el año setentainueve. En la ciudad de Chillán vivía en un caserón, dueño de una población de gran popularidad. Pa’ mayor autoridad manda sus hijo’ a l’escuela, y a petición de mi abuela les enseña a solfear par’ un’ orquesta formar de arpa, violín y vihuela. El día de San José, nombre del dueño de casa, s’hizo una fiesta grandaza según lo supe después. Había muerto una res, llegan noventa visitas con flores y tarjetitas, besan y abrazan al santo, lo avisan con harto canto, valse, mazurca y cuadrilla. Las damas con abanico, de fraque los caballeros, perfumosos y altaneros, como son siempre los ricos, saltaban como unos quicos cuando bajaron del coche y armaron tremendo boche los chiquillos copuchentos, hormigueando to’os mugrientos entremedio ‘e los fantoches. * Mi abuelo por parte ‘e maire era inquilino mayor, capataz y cuidador poco menos que del aire; el rico con su donaire, lo tenía de obliga’o caballerizo monta’o, de viñatero y rondín, podador en el jardín y hortalicero forza’o. Todo esto, señores míos, por un cuartito de tierra y una galleta más perra que llevaba a sus críos; algunos reales, ¡Dios mío!, pa´alimentar quince humanos, sin mencionar los hermanos que se apegaban al pial; Don Ricardo Sandoval cristiano entre los cristianos. Al verlo a primera vista parece mi lindo abuelo algún arcángel del cielo gemelo de Juan Bautista; azules sus pupilitas, dorada su cabellera, montado en su yegua overa no hay niña que no lo mire, ni vieja que no suspire por detrasito ‘e mi abuela. Cuenta mi madre afligida que mi abuelito Ricardo, era un hermoso leopardo pa’ batallar por la vida; fuera de noche o de día de aquí para allá galopa; …………………………* en los inviernos terribles, y en los veranos temibles sudaba como as de copa. Mi abuela a cargo ‘e la casa, amamantando sus críos, llevando el agua del río pa’ preparar buena masa, criando pollos de raza, sacando miel en enero, limpiando trigo en febrero para venderlo en abril; y en mayo, ¡qué perejil cosecha junto al estero! |
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