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Letra de Jardines Humanos de Violeta Parra

Letra de Jardines Humanos de Violeta Parra Durante la década del 60, Violeta tuvo una gran influencia musical, artística y cultural. Visito Latinoamérica y Europa, participo en el Festival de la Juventud en Finlandia. En Francia, grabó discos, y expuso sus pinturas en el Museo del Louvre, en 1964. Violeta Parra creo aproximadamente mas de 3.000 canciones y fue gestando el libro que más tarde se conocería como Cantos Folclóricos Chilenos. Letra de Jardines Humanos En los Jardines Humanos, Ya rondando a la tierra, Pretendo ya ser un ramo, Ya morí con Descendencia, Pretendo ya ser un ramo, Ya morí
12/12/11 22:20 hs
1 Letra de Jardines Humanos de Violeta Parra
Letra de Jardines Humanos de Violeta Parra

Durante la década del 60, Violeta tuvo una gran influencia musical, artística y cultural. Visito Latinoamérica y Europa, participo en el Festival de la Juventud en Finlandia. En Francia, grabó discos, y expuso sus pinturas en el Museo del Louvre, en 1964. Violeta Parra creo aproximadamente mas de 3.000 canciones y fue gestando el libro que más tarde se conocería como Cantos Folclóricos Chilenos.

Letra de Jardines Humanos

En los Jardines Humanos,
Ya rondando a la tierra,
Pretendo ya ser un ramo,
Ya morí con Descendencia,
Pretendo ya ser un ramo,
Ya morí con Descendencia,
Ya morí con Descendencia

Permiso para cortar,
La flor del Comprendimiento,
La hierba mas Amistosa,
Y el fruto del pensamiento,
La hierba mas amistosa,
Y el fruto del sentimiento,
Y el fruto del sentimiento,
Es una barca de amores,
Que va remolcando mi alma,
Y validando en los puertos,
Como una Paloma Blanca,
Como una Paloma Blanca,
Como una Paloma Blanca.

En el centro de mi ramo,
La rosa del Corazón,
El Árbol mas amistoso,
Y el fruto de la pasión,
El Árbol mas amistoso,
Y el fruto de la pasión
Y el fruto de la pasión.

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leonar2
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13/12/11 15:35 hs
2 Respuesta: Letra de Jardines Humanos de Violeta Parra
Autobiografía en verso

(fragmento)

Pa’ cantar de un improviso
se requiere buen talento,
memoria y entendimiento,
fuerza de gallo castizo.
Cual vendaval de granizos
han de florear los vocablos,
se ha de asombrar hast’el diablo
con muchas bellas razones,
como en las conversaciones
entre San Peiro y San Paulo.

También, señores oyentes,
se necesita estrumento,
muchísimos elementos
y compañero ‘locuente;
ha de ser güen contendiente,
conoce’or de l’historia;
quisiera tener memoria
pa’entablar un desafío,
pero no me da el sentí’o
pa’ finalizar con gloria.

Al hablar del estrumento
diríjome al guitarrón,
con su alambre y su bordón
su sonoro es un portento.
Cinc’ ordenanzas le cuento
tres de a cinco, dos de a tres,
del clavijero a sus pies
l’entrasta’ura ‘legante,
cuatro diablitos cantantes
debe su caja tener.

Y pa’ cantar a porfía
habrá que ser toca’ora,
arrogante la cantora
para seguir melodía,
galantizar alegría
mientras dure’l contrapunto,
formar un bello conjunto
responder con gran destreza.
Yo veo que mi cabeza
no es capaz par’ este asunto.

Por fin, señores amables,
que me prestáis atención,
me habéis hallado razón
de hacerle quite a este sable;
mas no quiero que s’entable
contra mí algún comentario,
pa’ cominillo en los diarios
sobran muchos condimentos.
No ha de faltarm’ el momento
que aprenda la del canario.

*

Muda, triste y pensativa
ayer me dejó mi hermano
cuando me habló de un fulano
muy famoso en poesía.
Fue grande sorpresa mía
cuando me dijo: Violeta,
ya que conocís la treta
de la vers’á popular,
princípiame a relatar
tus penurias “a lo pueta”.

Válgame Dios, Nicanor,
si tengo tanto trabajo,
que ando de arriba p’abajo
desentierrando folklor.
No sabís cuánto dolor,
miseria y padecimiento
me dan los versos qu’encuentro;
muy pobre está mi bolsillo
y tengo cuatro chiquillos
a quienes darl’ el sustento.

En ratitos que me quedan
entre campo y grabación,
agarro mi guitarrón,
o bien, mi cogot’e yegua;
con ellos me siento en tregua
pa’ reposarme los nervios,
ya que este mundo soberbio
me ha destinado este oficio;
y malhaya el beneficio,
como lo dice el proverbio.

Igual que jardín de flores
se ven los campos sembra’os,
de versos tan delica’os
que son perfeutos primores;
ellos cantan los dolores,
llenos de fe y esperanzas;
algotros piden mudanzas
de nuestros amargos males;
fatal entre los fatales
voy siguiendo estas andanzas.

Por fin, hermano sencillo,
que no comprendís mi caso;
no sabis que un solo lazo
lacea un solo novillo.
Pica’o tengo el colmillo
de andar como el avestruz,
sin conseguir una luz,
ni una sed de agua siquiera.
Mientras tanto, la bandera
no dice ni chuz ni muz.

*

Pero, pensándolo bien,
y haciendo juicio a mi hermano,
tomé la pluma en la mano
y fui llenando el papel.
Luego vine a comprender
que la escritura da calma
a los tormentos del alma,
y en la mía que hay sobrantes;
hoy cantaré lo bastante
pa’ dar el grito de alarma.

Empezaré del comienzo
sin perder ningún detalle,
espero que no me falle
lo que contarles yo pienso;
a lo mejor no convenzo
con mi pobr’ inspiración
escas’ ando de razón,
mi seso está ‘polilla’o,
mi pensamiento nubla’o
con tanta preocupación.

Recularé algunos años
y de lugar mudaré,
así les resaltaré
sin “coilas” y sin engaños;
que se descarguen los daños
en la pobre relatora,
por no valerle hast’ahora
haberse amarra’o a Chile.
Si el canto no le da miles,
válgame Dios, la cantora.

Primero, pido licencia
pa’ “transportar” la guitarra;
después, digo que fue Parra
quien me donó l’existencia.
Si me falta l’elocuencia
para tejer el relato,
me pongo a pensar un rato
afirmando el “tuntuneo”,
a ver si así deletreo
con claridez mi relato.

Tenga calma la compaña
ya viene la despedí’a;
la poca sabiduría
mis ocurrencias empaña.
Siempre la suerte m’engaña
por mucha ilusión que tenga;
que la fuerza me sostenga
si el sacrificio es en vano,
y no me condene, hermano:
no hay mal que por bien no venga.

*

Aquí presento a mi abuelo,
señores, démen permiso,
él no era un ñato petizo,
muy pronto van a saberlo;
en esos tiempos del duelo
versa’o fue en lo de leyes,
hablaba lengua de reyes,
usó corbata de rosa,
batelera elegantosa
y en su mesa pejerreyes.

José Calixto su nombre,
fue bastante respeta’o,
amistoso y muy letra’o,
su talento les asombre;
más le aumente su renombre
al decir muy en breve,
no más entre marte’ y jueves
procura mostrar su honor,
defendiendo el tricolor
el año setentainueve.

En la ciudad de Chillán
vivía en un caserón,
dueño de una población
de gran popularidad.
Pa’ mayor autoridad
manda sus hijo’ a l’escuela,
y a petición de mi abuela
les enseña a solfear
par’ un’ orquesta formar
de arpa, violín y vihuela.

El día de San José,
nombre del dueño de casa,
s’hizo una fiesta grandaza
según lo supe después.
Había muerto una res,
llegan noventa visitas
con flores y tarjetitas,
besan y abrazan al santo,
lo avisan con harto canto,
valse, mazurca y cuadrilla.

Las damas con abanico,
de fraque los caballeros,
perfumosos y altaneros,
como son siempre los ricos,
saltaban como unos quicos
cuando bajaron del coche
y armaron tremendo boche
los chiquillos copuchentos,
hormigueando to’os mugrientos
entremedio ‘e los fantoches.

*

Mi abuelo por parte ‘e maire
era inquilino mayor,
capataz y cuidador
poco menos que del aire;
el rico con su donaire,
lo tenía de obliga’o
caballerizo monta’o,
de viñatero y rondín,
podador en el jardín
y hortalicero forza’o.

Todo esto, señores míos,
por un cuartito de tierra
y una galleta más perra
que llevaba a sus críos;
algunos reales, ¡Dios mío!,
pa´alimentar quince humanos,
sin mencionar los hermanos
que se apegaban al pial;
Don Ricardo Sandoval
cristiano entre los cristianos.

Al verlo a primera vista
parece mi lindo abuelo
algún arcángel del cielo
gemelo de Juan Bautista;
azules sus pupilitas,
dorada su cabellera,
montado en su yegua overa
no hay niña que no lo mire,
ni vieja que no suspire
por detrasito ‘e mi abuela.

Cuenta mi madre afligida
que mi abuelito Ricardo,
era un hermoso leopardo
pa’ batallar por la vida;
fuera de noche o de día
de aquí para allá galopa;
…………………………*
en los inviernos terribles,
y en los veranos temibles
sudaba como as de copa.

Mi abuela a cargo ‘e la casa,
amamantando sus críos,
llevando el agua del río
pa’ preparar buena masa,
criando pollos de raza,
sacando miel en enero,
limpiando trigo en febrero
para venderlo en abril;
y en mayo, ¡qué perejil
cosecha junto al estero!
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