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| masterdam escribió 14/08/11 05:41 hs 1 Poemas de Jorge Lemoine VIAJE POR EL REZO Si tuviera podríamos cambiar de religión meternos en un barril lleno de aceite aprender el lenguaje de las flores saber cómo se llora en marte. No sé cómo se fundan las cosas importantes como ésa. Y hay tantas otras cosas más que ignoro No sé cómo se evita emborracharse cómo sueñan el amor los sacerdotes por qué se suicidan los insectos. (Ahora me doy cuenta de que la naturaleza no estaba preparada para los inexpugnables faroles) No tengo religión pero quisiera cambiar de algo de verdad podríamos hacerlo ¿Quién inventa las cosas importantes Quién anda instituyendo los profetas Quién decidió las alas del gusano? ¿y el instinto de beso en los sonidos? No es que quiera cambiarme las desconocidas raíces Es que contigo podría hacer un viaje por el polen, arrojarme a un cielo subalterno por la boca de un sapo enamorado. Remontarme por el aire con mis párpados por únicas alas. Derrotar todos los dogmas de la arquitectura universal. Podríamos invitar a un ateo imaginario a fusilarnos con burbujas de sonido hasta dejarnos huecos como una llama. O hacer un viaje por el rezo. Para eso sería necesario que nos escondiéramos en un molino apretando los dientes para no gritar cuando la piedra nos enreda con la harina. Nuestras manos juntas serán el mismo grano después tal vez nos harían pan lingote cereal, ladrillo, altar del hambre y con forma de luna un poco amapolada en alguna suburbana iglesia nos repartirían. Tal vez nos tocará esa vieja, la que reza casi con afán. Descenderemos por su esófago (sabremos casi algo de los hormigueros) y veremos el corazón de la fe el pabilo que sostiene historias el pedestal de tantas guerras. Después, un poco como los feligreses saldremos del recinto sagrado y nos dirigiremos a los andenes suburbiales empujados por la corriente de la derrota. Allí habrá un túnel mucho más oscuro. La salida será lo más difícil. Creo que prefiero no cambiar de religión, quedarme con mis palomas y mis trasnoches de páginas. ALFARERO SIDERAL Quisiera cada gesto innumerable de las moscas cada mínimo amor de este planeta cada polen de arroz cada hormiguero cada lluvia que se enguanta por la tierra cada rayo de luna en el océano cada faro derretido bajo el agua la hondura total de las insondables cuevas cada beso fugaz de cada boca cada constelación de saliva que destella cada arruga dactilar en las piedras colosales de las cordilleras cada rayo cayendo cada brasa cada escama de ceniza cada huella el número total del desarrollo la molienda de las olas, cada ala cada cosa en fin para ponerla desnuda e infinita como harina en tu cuerpo y tu alma y en tus piernas en tu memoria hasta el éxtasis que huye y se agazapa a cada gramo cada instante de tu vida para que sepas el completo abecedario de planetas de sal y de rugidos de gemidos de galope y de colmena con que junto a tu nombre catarata construyo el del amor como alfarero sideral en esta pieza. ILUMINACIÓN VACÍA Desmantelando naranjas demoliendo pianos triturando caracoles como a fetos de flautas voy y vengo entre pies e iluminación vacía besando la íntima piel de algún espejo con reflejos de lenguajes diferentes De esta peregrinación por el aire de esta torre de saliva se pueden decir tantas cosas tiene tantos nombres la soledad Y el tuyo, el más atroz SUEÑOS DE DEMENTE Te llamé por teléfono. era el silencio en punto de tu ausencia en mi pieza sin tiempo Te llamé con insistencia la llamada se extendía por el aire la llamada sin respuesta como un grito agonizante inundaba el vacío callado de tu casa y sonaba tristemente a nadie Colgué. hice otra llamada la misma cruenta voz que se partía la misma temblorosa campanada Me pareció que tenía algo de risa recorrí en mi memoria todo el ámbito un silencio sonoro que dolía Volví a cortar. Estoy pensando ahora en los venarios corredores, en la puerta en los discos quietos y callados. en la paz tranquila de la mesa en el pasillo aortal que se derrama y que pasa delante de tu pieza Al pasar me fijo en la ventana Tu mundo de misterios escondidos y me siento de recuerdos en tu cama Se me sube a los ojos el vacío se encarama tenaz a mi garganta me siento encerrado en el delirio Ahora pienso y se me anega el alma que tal vez cuando te llame nuevamente me responderá el silencio de tu casa Y mañana y después al día siguiente y también después de una semana y otra más y después ya para siempre Hasta que yo sepa de verdad qué pasa : que sólo existes en mis sueños de demente. LA NOCHE QUE NOS DESENVAINAMOS No he lavado la ropa que tenía la noche que nos desenvainamos y desnudos como la miel que cae de los higos maduros a la siesta, nos anudamos acuáticamente como dos lagos o dos gotas de agua que se juntan innumerablemente. No voy a lavar esa camisa. ESTOY ESCRIBIENDO TU NOMBRE En esta noche aquí en esta ciudad hoy, cualquier día un cualquier nunca en esta ninguna parte rescatada yo: este nadie de cosas y almanaques de resecadas rosas y poemas volados aquí en esta ciudad yo ahora estoy escribiendo tu nombre con dedos de niebla roto contra el aire encallado en la noche triste y sola de esta ciudad donde hay tantos que tal vez recogen su memoria, su alma, su tristeza para llevársela luego a algún poema oscuro en una ciudad cualquiera, solos. LAS ANCLAS DE TODO MI DESTINO I Que estas puertas de llegar sean las de partir si no encuentras tu vida en mi sendero, si tu memoria me renuncia si tu amor se descalza de mi nombre. II Tú mujer, tú amiga, luz, tripulación total de mis espigas, tesoro en llamas en la boca de la madrugada tienes las llaves y el timón de mi vida, las anclas de todo mi destino. Eso te lo doy. Como una mano, como una manzana. Pero no debes tropezar con mis pies. No te sientas encerrada en mi libertad que te regalo. Quiero ser tu camino no tu calvario. CLARIDAD HECHA PAN Está visto Está sabido que Está sido que yo Está vivido que yo nunca Hubiera sido uno de esos solemnes o terribles señores con anteojos y joroba. De esos que se mueven por sus bibliotecas con la familiaridad de un pez solo en su escueta pecera. A veces creo que tienen algo de dromedario, que guardan litros de páginas en la joroba de la espalda y las de los dedos. Los infaltables juanetes. Porque casi todos tienen cabeza pequeña, tal vez para tener los ojos más juntos, —la nariz no es importante— nunca se muerden la boca; y las orejas a veces son alas deterioradas, grandes como paraguas, a veces un poco chamuscadas y otras veces se les caen por el mismo camino de la calva. No sé si hay alguno que se coma las uñas, ancestros de roedor no les faltan. Algunos chupan de la pipa con invertida frustración de flautistas y oyen una inédita música con los catacúmbicos bronquios. (espero que no hayan leído nunca la palabra catacúmbicos) ¡Qué volutas de abortadas melodías! Asunto corbatas = me abstengo; casi todos la tienen sucia y otros la dejan para marcar una página remota, donde el torturado trapo convive con las migas de un irrecuperable sandwich. (quién sabe cuánta sombra ha recorrido). No! definitivamente, porque yo no dejo migas ni tengo orejas migratorias porque sólo me como las uñas cuando espero en las estaciones ferroviarias; porque no sé nadar como el alegórico pez ni soporto el olor satánico de los libros añejos, porque entre una flauta y una pipa prefiero una guitarra y mucho más soplar en la caña innumerable de tu aliento y porque no uso tiradores, (olvidemos la boca que yo también me muerdo cuando quiero imaginarte) porque mi única joroba es un dolor de caminos y no recuerdo cuánto leo, sino tus cartas, por todo eso y un montón de otras razones, no soy uno de esos solemnes o terribles señores. Además, si lo fuera, cómo hubiera hecho para darme cuenta cuando pasabas y tenías la boca encinta de palomas. No! definitivamente no lo soy. Y si lo fuera me cortaría las manos y la boca y trituraría mis dientes y después me escondería con esa sucia corbata confundido entre las migas por haberte amado y profanado con derrota y otoño tu cuerpo de claridad hecha pan. MARES ANUDADOS Quisiera que fueras sucia alguna vez con el olor bullicioso de los rinocerontes que en ti habitaran duendes diminutos una constelación de piojos labriegos y mineros de tu pelo y de tu piel ellos me podrían contar de su amor planetario de los hormigueros luminosos de las madrigueras amadas donde mi lengua no puede envainarse y pasa a veces como un glaciar quemante como un mar al galope. Ellos me podrían decir las diminutas rosas las quebradas los terribles cañones de tus huellas dactilares los aljibes insondables de tus poros ellos conocerían los remotos senderos las vertientes los guijarros las olas enterradas de tu pecho tus pezones como cúpulas sagradas sagrados como templos todos los jardines cada cementerio. ellos acamparían bajo el trébol fresco el que crece en la desembocadura de tu cuerpo continental ellos ordenarían tras nuestras enamoradas batallas los húmedos minerales de la savia tibia las herramientas exhaustas del amor. Quisiera recorrerte como una lagartija esconderme bajo cada piedra mirarnos a los dos crepitando como mares anudados y ser a veces mar y a veces caracol. VELAS PARA AGRANDAR LA OSCURIDAD He apagado todas las lejanías he decidido que estás aquí conmigo detrás de alguna puerta, lavándote la cara amasando un trago de ventanas en un papel, o bebiendo un chorro de mariposas en alguno de tus libros amarillos. He decidido que la soledad no nos cabe Somos demasiado para los enjutos territorios de la nada. Y si alguien no lo cree puede leer en los legajos de la primavera sobre nuestro encuentro desde los parietales de la tierra de nuestra insobornable brújula de equinoccios Sí! Estás comprando el pan para nuestro desayuno Un par de velas para agrandar la oscuridad ese esmalte multicolor para pintarnos camelias en los brazos y hacer el amor como las enredaderas. No encuentro la nota que me escribiste mientras dormía Te habrás olvidado de dejarla. No importa, sé que la has escrito y que decías que volvías en seguida, que no querías despertarme. Ahora me voy a meter al baño voy a demorar un poco para darte tiempo de volver e irte otra vez. Me gusta tu forma de estar tu presencia vacía, llena de sospechas tu ausencia habitada, tus constantes salidas. Ah! espero que no olvides traerme el bloc de cartas y los sobres. No puedo estar sin escribirte cada día. ADULTERIO No te quiero más le he dicho y una andanada de dedos aullantes me han empujado contra la pared oscura de los mínimos delitos Pero si hubiera decidido hacer de mi vida otro instrumento de culto pavoroso, ir a la guerra tal vez, hacerme sacerdote empasillado en conventos insondables, dedicarme a la sonrisa, sacarle fotografías a la muerte profesionalizarme en un espejismo cualquiera, entonces tal vez escogerían mi nombre entre palabras lustrosas y desde el héroe al santo desde el mártir al mentiroso acomodarían mi pedestal de nácar. Pero el amor es mi bandera mi altar mi alquimia mi pincel. Por eso soy un delincuente. PLAZA ABAJO Entre acordes esparcidos por el aire, vuelan, giran locamente algunas palomas suburbanas Me parece tan justo que estén navegando en el cielo de esta mañana que no imagino dónde viven por la noche. De la iglesia abierta emanan ráfagas de música el aceite melodioso del órgano. los árboles enjuagan en la música sus crispadas cabelleras. yo camino plaza abajo. Quién sabe si alguien se pregunta qué hago pasando por aquí, quién soy, de qué huyo, en qué colchón de quién sabe qué historia voy a revolcarme. No, hay demasiadas alas en el mediodía. Yo y cada cual somos parte de la casualidad O de un aglomerado manojo de indescifrables voluntades. ¿Quién indaga un profetizado orden de las palomas, el justo cántico que se derrama los dedos del organista el culpable arrodillado el pisoteado cigarrillo del asesino nocturno? No nadie se pregunta por mí. A quién le importa saber adónde voy. Y, después de todo, ¿adónde voy? Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí Ni siquiera aquí. Ni. NAVE PARA TODOS LOS DILUVIOS Como un desaforado labriego enterré mis palas en los surcos de este cuaderno. He ido despejando el cardo peinando la tierra la encía fecunda la cabellera vacía soplando en la fragua del delirio hasta hacer saltar la espiga. Éste es mi pan mi harina enamorada mi sudor de anhelos que te buscan mujer ecuatorial templo definitivo altar de la fertilidad A veces el silencio a veces ciertas fotos viejas arqueológicos naufragios como sarmientos mordían el arado infatigable de mi lengua. Esta siembra insucumbible no teme la agresión de la pezuña pueden invadirla los dientes del olvido puede intentarla el fuego y el rumbo lóbrego del pus no hay silencio para el verso escrito si ha pasado por tus ojos por la siega de tu mente por la molienda vigilante de tu alma. Yo no quiero tener nombre de poeta prefiero llamarme jardinero pastor de rosas timonel de savia No hay en estas húmedas colinas de papel, una sola piedra de aridez, El sumergido mineral es todo de campanas. No hay un solo fusil bajo la tierra porque éste es mi prado de amor mi arsenal de palomas para tus ojos y tu sonrisa. Ahora bien, mi pequeño horizonte Amiga de mis horas lejanas Es posible que los cuervos del tiempo, los gusanos tenebrosos que a veces tenemos en el subsuelo de nuestra memoria, pasen a dimitirnos, a esparcirnos, a disipar la semilla a barrernos con uñas de huracán enfurecido. Es posible que se desaten de lejanas cumbres, desde destejida nieve de recuerdos, algunos rostros que traemos puestos, y que el agua turbia del hastío alague nuestros campos de besos y de veneración trasnochada. Por ésas y por todas las otras muertes posibles que podrían sumergirnos yo quiero dejar un dolmen eterno para todas las expediciones para todos los testimonios para obligar los astros perezosos; y ese monumento indemolible lleva nuestros nombres y el del amor en este cuaderno que es una nave para todos los diluvios. Así, tal vez para siempre el talón de la atmósfera será una lámpara custodia para que no se nos echen encima las escobas de la nada y nos sumerjan. SER POETA ES MUY FÁCIL Ser poeta es muy fácil hace falta una distancia una imagen que a veces confundimos con la almohada Hacen falta muchos besos en la boca solitaria y el silencio desnudo acostado en nuestra cama Es aún mucho más fácil si se posa en la ventana una paloma perdida o una trémula guitarra Se necesita una hoja que se parezca a una sábana y después cerrar los ojos y arrojarlos en el alma Y empezar a dibujar con silencios o palabras los caminos de los dedos por el cuerpo que nos falta Hay que estar enamorado por eso hay pocos poetas la poesía no se atrapa con ávida red de letras Hace falta algo de rezo vivir con el sueño alerta llorar al ver una rosa y andar desnudo en la guerra Si esto no da resultado se compra un libro cualquiera la poesía está en los ojos del que pasa a recogerla ME GUSTA VERTE PASAR Me gusta verte pasar decidiendo el espacio con tu cuerpo derramando nadas que no eres hiriendo a muerte al tiempo con tu sonrisa inagotable Me gusta verte pasar decididamente no hay nada que me guste más Ver tu pelo a chorros que lame el espacio. Verte elegir la silla donde te vas a sentar o buscar un libro cualquiera. y no es por ninguna de estas razones que me gusta verte pasar Es sólo que me gusta verte saber que estás viva contenerte con mis ojos lanzados insaciablemente hacia ti. EL TELÉFONO Tiene algo de buda o perro echado, de tintero de cabeza de toro o zapato abandonado misterioso caracol si está callado contiene en silencio todos los senderos A veces se despierta con voz de grillo austero y entre venas atmosféricas y magia tamizado me trae el sonido más amado la canción vegetal que yo más quiero. En esta soledad él es mi compañero cueva del silencio y corazón alado a veces por el aire me lleva hasta tu lado como un instantáneo y ferviente mensajero. Él, que toca tu voz con quieto aliento que contiene en palomar tu melodía en su boca la anuda con la mía y nos lanza hechos aire por el viento Yo amo a este teléfono profundo a su prolijo intestino casi vena a su cráneo carbónico que drena que me lleva por las glándulas del mundo Es el único antídoto del tiempo único cerrojo del silencio MUJER ANTE CUALQUIER INVASIÓN A veces, de tu vientre caen jaurías de renunciados aerolitos por venas de derrota y desocupación Es el otoño, tu éxodo de sangre es cuando la seda vuelve a la tierra y el gusano se hace mariposa es la hora en que tu vientre terrestre mastica la hojarasca humedecida, con rumbo de nube con instinto eterno de clorofila. Amo tu menstruación, la lava de tu vientre volcánico los encendidos despojos de enterradas atmósferas, tu galáctica savia desmoronada, nieve herida desatada cúpula. Amo esa camisa de fuego que tus íntimas ramas se desvisten amo tu ejército de hijos cayendo postergados con algo de vencida hiedra con campanada de ceniza con escombros de paloma. Amo ese innumerable cadáver que te desorbita y duele ese turbio deshielo de pan cenagoso ese río de alas rotas ese derrocado follaje de veranos sumergidos esa dimitida cabellera mineral ese dolor de destitución que te tirita y te proclama huerto de todas las rosas mujer ante cualquier invasión morada de la primavera. CADÁVER GENERAL Dónde han dejado el resto de estos cadáveres el expoliado cuerpo del alquitrán esta sangre tenebrosa de planeta? Miro en estas calles el pedregullo engarzado un poco como un desmentido cielo constelado de las pequeñas y las múltiples muertes de los hombres tapas de botella cristales de choques irrecuperables cigarrillos retorcidos indescifrables gotas de café orina o sangre. Esta selva para gatos y vientos invernales estos jardines para que paseen Dioses de hielo estos cementerios para que nadie llore me recuerdan que nunca he pedido auxilio No quiero que los restos las plumas los párpados los rotos dedos de mi grito mutilado se queden enredados a este cadáver general desatrapado. Mejor me voy hay una plaza a la vuelta de la esquina. ESTAS VENTANAS ATROCES Estas ventanas, amor con el múltiple beso de la lluvia mordiéndolas con desesperada impotencia amor, esta mañana se enhebra por mis venas como el olor de los árboles nos habitaba a veces cuando caminábamos por tu vereda. Quisiera contarte cada cosa que toco cada desolación que mis ojos van creciendo pero no tengo versos suficientes ni suficientes palomas en mis versos y esta lluvia que late con diseminado corazón el techo... Es entonces ésta la soledad? esa que se demora en los espejos esa que hincha el silencio en los desmantelados muros de los destituidos templos? Estoy solo y no pero estoy solo llevo tantos destierros en la boca y mi verso te busca amor entre las cosas amor que me aniquilan y a veces te toca, amor, te toca te besa te ama te moja y a veces me muere como una paloma, aquella en medio del océano infartada. y esta luz y este aire que me manipulan Es la hora amor de estas ventanas atroces de esta mañana sin palomas sólo barcos con sirenas lejanas y esas otras amor, esas otras que nos nombran. Cómo es tu mañana? aquella de doradas piernas un poco demorada entre las demoradas sábanas del alba. Cómo van los pasos de tus ojos por esos pasillos venales y las fotografías en los muros que yo no miraba pero que ahora reconocería? Cómo son los silencios que me nombran? y las palabras que me olvidan cuáles son las manos que acarician el plumaje del aire que ya no me reconoce La muerte es la única distancia sin partida. Y por nombrar cosas idiotas la guitarra del aire sin dedos o tal vez mi corazón que tañe y este cuaderno amor que me sostiene como tu nombre como un escudo pedestal terrestre de mi boca y la ventana donde rebota la lluvia que también está sola. TERRESTRE ANATOMÍA Creo que podría ser profesor de geografía Conozco cada río del aire quieto cada costa cada labio cada abismo del silencio Mis alumnos no usarían anteojos. Tal vez calandrias en las manos líquidas tal vez mirada de mordaza Todos lloraríamos juntos al empezar la clase. Hoy por ejemplo enseñaría los desiertos atroces con esqueletos blancos de luminosos caminantes Allí han establecido sus cadáveres titilantes algunos poetas que nacieron ciegos. Dejaríamos para nunca los oasis Alguien habría inventado la palabra teléfono Si no fuera por esta hora en que todo el mundo duerme. Creo de verdad que podría ser un mal profesor tengo todo que decir podría asustar a mis alumnos Dibujar en un pizarrón de lágrimas cordilleras de besos cordilleras con diamantes que se quedan atrapados en la boca ay los volcanes ay la nieve y la llamarada y la lava en soledad. Conozco este planeta de callar con manos de viento con garganta tormentosa con huracanes de cuadernos. Les aconsejo que no se inscriban en mi curso Podrían hacerse adeptos a la poesía y en alguna última página a un primer suicidio. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT | |
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| Nivel 5 conectado | Flor escribió 16/08/11 11:16 hs 2 Re: Poemas de Jorge Lemoine Gracias por compartir, muy bueno !!! Saludos |
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| Nivel 1 desconectado | masterdam escribió 17/08/11 04:50 hs 3 Re: Poemas de Jorge Lemoine Gracias Moderador, gracias Flor, muchas gracias, un beso muy grande. |
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| Nivel 2 desconectado | serpentino escribió 25/08/11 22:40 hs 4 Re: Poemas de Jorge Lemoine Muy buenos gracias |
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| Nivel 4 desconectado | pedro mora escribió 26/08/11 03:15 hs 5 Re: Poemas de Jorge Lemoine gracias por compartir amigo masterdam,muy hermosos poemas,saludos desde venezuela. |
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| Nivel 1 desconectado | masterdam escribió 26/08/11 14:17 hs 6 Re: Poemas de Jorge Lemoine Gracias Serpentino, gracias hermano querido, gracias Pedro, buen amigo, gracias, gracias. |
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| Nivel 3 desconectado | dr. noc escribió 14/12/11 16:28 hs 7 Respuesta: Poemas de Jorge Lemoine te felicito que buenos este poema gracias por compartirlo |
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