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| aviles escribió 23/04/08 19:29 hs 1 Cómo te llevas con tu Jefe? Cuando aguantar al jefe es un milagro... Las personas que sufren en el trabajo por los abusos de sus superiores padecen trastornos físicos, psíquicos e incluso familiares que se pueden contrarrestar, aunque la solución no es sencilla El conflicto y los roces son una realidad inevitable en las relaciones interpersonales, tanto en los grupos centrados en la persona como en los centrados en el trabajo. Las personas no tienen los mismos intereses, ni las mismas las actitudes, ni los mismos tipos de personalidad. La labor de socialización de la familia, el entorno y el sistema educativo incluye dotar a los miembros de una sociedad de las habilidades suficientes como para abordar esos conflictos. Sin embargo, no siempre es posible. Y el mundo laboral es una de las mayores muestras. Cuando alguien dice "no aguanto a mi jefe", nos podemos encontrar ante un superior insoportable o ante un empleado incapaz de asumir cualquier tipo de autoridad. La persona afectada debe trabajar la asertividad, es decir, la capacidad de decir 'no' En primer lugar es importante distinguir entre las tensiones "necesarias" y las que se generan gratuitamente como consecuencia de desajustes personales. Por "tensiones necesarias" entendemos las que se producen inevitablemente como consecuencia de tener que responder a los objetivos de la organización. Cualquier actividad humana necesita una tensión necesaria para poderla desarrollar. Sin esa activación imprescindible las tareas no se realizan de la forma adecuada. El problema viene cuando las organizaciones endurecen los ritmos productivos, generando presiones en cascada, de manera que cada jefe las va transfiriendo a los miembros de su equipo. Cuando alguien dice aquello de "no soporto a mi jefe" puede querer decir "no aguanto esta organización". La razón: en numerosas ocasiones los jefes que presionan son a su vez víctimas de la presión de sus superiores y se convierten en cooperadores necesarios de la tensión que produce la organización. El 'mobbing' Sin embargo, en otras muchas ocasiones el jefe es algo más que una víctima. Es alguien que se convierte en un agresor gratuito que, por su tipo de personalidad, "disfruta" con el cargo y necesita 'chivos expiatorios'. Una vez más a este tipo de situaciones se las ha bautizado con un nombre en inglés: mobbing. El mobbing, acoso moral u hostigamiento psicológico en el trabajo, identifica una situación en la que una persona o un grupo de personas ejercen una violencia psicológica extrema, de forma sistemática durante un tiempo prolongado, sobre otra persona en el lugar de trabajo. En el caso del mobbing hay que destacar que el agresor se sitúa siempre por encima de la víctima en la escala jerárquica de la empresa. El hostigamiento se puede manifestar de muchas maneras: - Ningunear al empleado, no encomendándole tareas. - Despreciar sistemáticamente las labores realizadas por el empleado o empleada. - Aislar a los compañeros de trabajo, impidiéndoles la comunicación entre ellos. - Hacer comentarios de menosprecio a la persona por su apariencia, sus convicciones o su raza. - Ridiculizar al trabajador ante los demás. - Acosar manifiesta o encubiertamente con insinuaciones o provocaciones de carácter sexual. - Gritar o insultar a las personas empleadas. - Amenazar verbalmente. - Extender calumnias sobre las personas empleadas en el trabajo. - Poner sistemáticamente en entredicho el trabajo del empleado. Consecuencias del hostigamiento en la persona empleada Las personas afectadas por jefes patológicos pasan un particular calvario que se manifiesta de múltiples formas, que afectan tanto a su persona como al entorno más próximo. Síntomas psicosomáticos Físicos: Cefaleas tensionales, insomnio, alteraciones cardiovasculares, trastornos del sueño, trastornos digestivos... Psíquicos: Irritabilidad, ansiedad, crisis de pánico, depresión, dificultades de atención y concentración, alteraciones de la memoria. En algunos casos la persona llega incluso a dudar de sí misma y a sentirse inferior. Se resiente el propio trabajo. Disminuye la cantidad y calidad de trabajo. Dificultades para trabajar en equipo, frecuentes bajas laborales, ganas de cambiar de empresa. La suma de personas insatisfechas genera un clima desagradable en el lugar de trabajo que afecta tanto a las personas como a la propia organización. Aumentan las distracciones y por tanto el riesgo de accidentes por causa de los descuidos y las negligencias. Afecta al ambiente familiar. Las frustraciones se traspasan. Cuando alguien pasa un tercio de su vida o más agobiado por jefes que presionan desmesuradamente, termina desplazando la ansiedad que le produce esa presión a los que menos culpa tienen en todo esto: los seres queridos, el cónyuge o los hijos, que acaban sufriendo también las consecuencias. ¿Cómo es la personalidad del jefe patológico? Hay una serie de rasgos frecuentes en ese tipo de personas: Para compensar sus carencias internas, necesitan mandar, tener a alguien debajo a quien poder presionar y experimentar así la satisfacción del "yo soy más que tú". No suelen tener aprecio por los valores personales. Están más centrados en las tareas y consideran a las personas como meros instrumentos que terminarán convirtiéndose en residuos humanos. Son personas ególatras y narcisistas para quienes su 'YO' es el centro del universo. Apenas tienen sentido de culpa. No ejercitan la autocrítica ni dudan de sus ideas o actuaciones y, si lo hacen, es sólo bajo la presión de sus superiores o simplemente para agradarles y caerles bien. Suelen ser cobardes cuando se les hace frente. ¿Cómo defenderse? Cada persona afectada, por su salud mental y la de los suyos, debe ir generando sus propias defensas: Reforzando la propia personalidad. Trabajando la asertividad: capacidad para ser firmes y aprender a decir que no. Utilizar técnicas para combatir la ansiedad y el estrés. Desarrollar al máximo los aspectos positivos de la propia persona. Perder el miedo a solicitar la ayuda de un profesional tanto para rebajar los niveles de ansiedad, como para aprender a afrontar todo tipo de situaciones adversas. Cambios en las estructuras La situación ideal es que cambien las estructuras y desaparezcan los jefes que hostigan a sus empleados. Las organizaciones deberían disponer de una estructura madura y permanente para la resolución de conflictos que están siempre presentes en las relaciones entre personas. Todo ello por el bien no sólo de estas personas, sino de las propias empresas. La organización debería desarrollar habilidades para reconocer conflictos y manejarlos adecuadamente, conocer los síntomas del mobbing para detectarlo y abordarlo con rapidez. Para ello, en el propio centro de trabajo debería haber reglas claras sobre resolución de conflictos personales que garanticen el derecho a la queja y al anonimato y que prevean sistemas de mediación interpersonal. El logro de estos objetivos precisa de un entrenamiento de todos los miembros de las plantillas en relaciones interpersonales y resolución de conflictos. En general, esperar que las organizaciones cambien es poco menos que un milagro. La solución a nivel individual tampoco consiste en aconsejar a la persona que cambie de empresa porque en la nueva puede encontrar más de lo mismo o incluso una situación peor. A modo de Conclusión: Cada jefe tiene su personalidad. Para manejarse en buenos términos con ellos es fundamental conocerlos y entender cuáles son sus necesidades. A las mamás de la vieja usanza les gustaba que los hijos fueran corriendo a sacarle la bolsa de los mandados de la mano. Muchas veces los empleados que mejor se llevan con su jefe son los facilitadores, aquellos que se ofrecen solos, sin que nadie se lo pida. Hoy ningún jefe acepta imposiciones de horarios o que las cuestiones personales se interpongan con los objetivos del área. Ya no existe más el empleado aferrado a sus ocho horas ni individuos que observan el reloj deshojando la margarita para huir de la oficina como de un presidio. Esos están destinados a tener problemas permanentes, señalan los expertos. Si el jefe es un típico líder paternalista, la clave es ser comprensivo y mostrarle que uno valora su punto de vista.Un jefe de esos que trata mal a todo el mundo debe ser vivido como un verdadero desafío dentro del trabajo. Hay que hacer un ejercicio mental para no permitir que la simple presencia de su superior bloquee su capacidad de trabajo. La mejor estrategia que se puede hacer cuando las cosas no andan bien con el jefe es hablar. Sólo uno es capaz de expresar su pensamiento; el superior no puede adivinar lo que está sucediendo. Cuando uno no soporta al jefe, irse del trabajo es la última solución posible. Es mucho mejor valorar lo que se tiene y tratar de mejorarlo. Es imprescindible aprovechar los momentos en que el jefe está más tranquilo y de mejor humor: Intente hablar con él fuera del contexto laboral. Cuando se van de la oficina acompáñelo un par de cuadras, o invítelo a tomar un café o a almorzar. Es bueno encontrar un momento oportuno para acercarse a él y hablar de temas personales. Un tema personal suele también acercar los afectos.Si esto es difícil, intente entonces plantearle directamente que siente que no logra comunicarse con él. Produzca una frase disparadora para que le hable sobre usted. A lo mejor no sabe cómo expresar lo que le pasa, agrega.La reunión esperadaLa posibilidad de hablar con alguien de más poder es una opción muy arriesgada. Podría costarle el puesto. Si lo hace tendrá que encontrar un discurso cuidadoso y muy profesional. No hacerlo impulsivamente sino de manera objetiva, clara y concreta, detalla. Pero antes de hablar con el jefe, es necesario preparar la reunión, analizar las ideas, tener bien en claro qué clase de reacción provocará la charla, y ver todo su planteo también desde la perspectiva del otro. El también tiene presiones.Si bien hay que ser positivo y pensar que se obtendrá algún resultado, los expertos recomiendan proponerse metas realistas. Si se va a enfrentar con un jefe autocrático, trate de hacer la reunión en un lugar neutral, sin decirle que lo va a cuestionar o hacer planteos. Nadie accede a una sala de tortura voluntariamente y con previo aviso.Durante el transcurso de la reunión, lo ideal es evitar cualquier explosión y controlarse. Ser concreto, decir la verdad, estar dispuesto a negociar y luego a armar un plan de acción. Hable de lo que le conforma y le gusta de él y del trabajo que usted está realizando. No tenga lástima de sí mismo. Trate de concentrarse en los beneficios de su sueldo, obra social u otras cosas positivas. No desafíe nunca la autoridad constituida.En definitiva, el subordinado no puede guiarse sólo por cuestiones objetivas cuando se trata de relaciones de poder. Si usted sabe que es obsesivo, cuide los pequeños aspectos que le ponen los pelos de punta, agrega. Otro es el dilema cuando llega un jefe nuevo. En ese caso se recomienda no esperar que el destino, la suerte o su jefe tomen la iniciativa: Vaya a la oficina del recién llegado. Anuncie su deseo de colaborar y explíquele cuáles son sus funciones y en qué puede ayudarlo.Si intentó todo para que la relación funcione y no tuvo éxito, busque otro empleo. Si no lo hace, su salud puede correr riesgos. Fuente Fuente | |
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| Nivel 1 desconectado | masv287 escribió 26/04/08 03:28 hs 2 Re: Cómo te llevas con tu Jefe? Es un pelotudo... empece hace poco en el laburo... es un incapaz de mierda, no veo la hora de poder juntar buena $$$ para poder dejar la relacion de dependencia a un lado de una vez |
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| Nivel 6 desconectado | macanas escribió 07/06/08 19:36 hs 3 Re: Cómo te llevas con tu Jefe? mi jefe es nuevo vino de neuquen .es insoportable.es gerente . trata muy mal en nuestra situaciòn fuera de convenio(jefaturas para que seamos forros con los empleados)de ahi vengo mal no me da .creo que con el buen trato se consiguen mejores cosas. pero bueno me lo tengo que aguantar 1 año màs porque losrotan cada 2 |
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| Moderador desconectado | Tiger escribió 10/06/08 18:15 hs 4 Re: Cómo te llevas con tu Jefe? yo Por Suerte Con Mi Jefe Me Llevo De 10. A Veces Llega Medio Idiota, Pero Es Cuestion De Saberlo Llevar. Tiene Sus Dias Como Todos. Lleva, Va A Su Despacho Y Se Pone A Boludear En Internet, No Jode Mucho Que Digamos. Ademas Le Encanta Dormir Al Desgraciado, Jjajaa, Asi Que Lo Tenemos Por La Oficina, 2 O Tres Horas Por Dia. Suerte Noooo. |
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| Nivel 4 desconectado | Vero escribió 26/06/08 08:37 hs 5 Re: Cómo te llevas con tu Jefe? bastante mal me llevo, no comparto para nada las politicas de manejo de gente que tiene, no deja crecer a la gente ni progresar; cuando se le hace un planteo bien reacciona de mala manera y toma todo como algo personal (sin necesidad). Se borra bastante del grupo y deja a cargo a pseudo ayudantes que no sirven para nada |
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