Monitoreo estudio de grabación

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En la sala: Ya en la etapa final cuando es necesario masterizar o bien hacer la mezcla (final o parcial) se hace imprescindible contar con determinadas condiciones de trabajo: a) Aceptables elementos en la cadena de audio, b) Buen monitoreo, c) Buenas condiciones de la sala, d) Oídos en las mejores condiciones En este tema quisiera tratar lo referido al sistema de audio amplificación y la sala. Comencemos con el El monitoreo:

Hay varias alternativas para reproducir el audio, amplificarlo y convertirlo en algo audible. Una de esas alternativas implica disponer de un amplificador o potencia de audio y “excitar” un par de bafles. Tanto el amplificador como estas cajas acústicas están dimensionados de acuerdo al volumen (en metros cúbicos) de la sala a sonorizar y sus características sonoras (fundamentalmente de la absorción sonora). Aquí se requiere cierta compatibilidad entre el amplificador de audio y los bafles ya que muchas veces hay que hacer algunas correcciones o ecualizaciones para “sintonizar” el ampli con los bafles.
Otra alternativa es contar con un sistema de audio integrado, es decir que el mismo bafle disponga el amplificador. Por ello diremos que el sistema es activo o autoamplificado. Ello implica que debemos contar con energía eléctrica para su funcionamiento. Este sistema integrado (activo) está correctamente adaptado, es decir que el diseño involucra parlantes, filtros, cajas y amplificador. Si bien no es habitual, es posible encontrar en grandes estudios un híbrido con ambos sistemas.
No es necesario contar con un sistema de monitoreo de gran potencia, si es una condición de que realmente el sonido generado sea lo más fiel y cercano a lo que se reproduce desde la estación de trabajo. Siguiendo con el tema potencia, los monitores de sala (de campo cercano) disponen de entre 40 a 60W, puede haber de 100W y como se dijo es función de las características físicas de la sala.

La respuesta en frecuencia debería ser lo más plana posible y no presentar “coloraciones”. Este es un tema a tener en cuenta, para ello hay que leer el manual del monitor pero fundamental y muy básico: hay que escuchar!…. muchas veces el manual (el fabricante) pone curvas y datos de su laboratorio y con sus parámetros y si nos guiamos por ello diríamos: esto suena bien…. cuando los escuchamos no aparecen algunas frecuencias y hay que insertar un EQ para hacer correciones a fin de lograr una buena respuesta. Pongo aquí dos ejemplos: el Alesis One (no activos) y los NS10 de yamaha. El One tiene unos agudos pobres y buenos graves en base a buenos tubos de sintonía y estas características audibles no son compatibles con los datos del manual. El NS10 es famoso por su coloración de agudos, pero es un monitor estándar en los estudios.
Otro dato es la posición de los monitores, es posible que el fabricante no recomiende disponer de los monitores horizontalmente (volcados) y solo admita que trabajen verticalmente (parados).
Vale decir, lo que se pretende es que los monitores utilizados sena los más fieles posibles, si reproducen desde los 30Hz hasta los 20KHz es lo ideal, que la respuesta sea plana y de una potencia aceptable.No hay que usar un volumen de amplificación elevado en la sala, esto es FUNDAMENTAL ya que el oído tiene una respuesta y sensibilidad determinada y luego de varios minutos lo que percibimos no es el sonido real ya que nuestro oído trata de “protegerse” o en su defecto “se cansa”. Típicamente las mezclas que hagamos una noche al otro día nos resultará inaceptable.
La propuesta que le hacía a un amigo estaba copada, le decía…. hace una cosa, estando en silencio trata (cerrando los ojos) identificar la mayor cantidad de sonidos posibles. Una vez que los tengas trata ahora de identificar sus frecuencias. Luego de que te entrenes….”pequeño saltamontes” podrás escuchar los sonidos de tus mezclas con un volumen correcto, el adecuado; ni muy bajo ni muy alto. Es suficiente.
Por ese motivo algunos estudios grandes tienen en sus cabinas monitores de campo cercano y un sistema más grande (ver fotos) que solo se activa por poco tiempo para sentir la mezcla o el master en toda su expresión.

La sala:
La posición es importante, si, depende de las condiciones de la sala y la posición del operador o del ingeniero. Es importante mantener siempre una imagen estereo en la posición del escucha.
En un sistema de reproducción siempre se trabaja con factores limitantes, lo que equivale a decir que la calidad final será aquella que sea capaz de ofrecer el peor de nuestros componentes, sea la sala o un simple cable. No sirve de nada invertir mucho dinero en una gran fuente, un buen amplificador y unas cajas perfectas para él si lo enlazamos entre sí con cables inadecuados o si la sala nos provoca tales reflexiones primarias que hacen imposible la obtención de una buena imagen y escena sonora o un sonido confuso y falto de definición espacial o con coloraciones que serían difícilmente aceptables para cualquier otro componente de nuestro equipo.

La razón por la que se obviaba la sala como propio componente del sistema se debía a la creencia generalizada que no se podía intervenir, al menos fácilmente, sobre ella. Esto tiene sólo una parte de verdad, es cierto que mejorar drásticamente nuestro recinto de escucha suele ser muy caro cuando no imposible y eso se debe a que los ingenieros y arquitectos no piensan precisamente en la acústica de locales.

Son típicos los salones en L, especialmente difíciles de optimizar para una buena reproducción sonora, o aquellos con todas las paredes paralelas dos a dos, lo cual es nefasto desde el punto de vista de la acústica.

El comportamiento de las ondas:

Las ondas sonoras, al encontrarse con una superficie pueden comportarse de tres formas en función de la naturaleza de esta superficie. Si es reflectante, como sucede con las paredes no tratadas, cristales, espejos, etc. sufren una reflexión que sigue las leyes normales de este fenómeno físico. Si es una superficie absorbente (p.e. corcho) sufre una absorción en la cual la onda reflejada sigue las leyes de la reflexión en cuanto al ángulo pero su intensidad de salida es menor que la de llegada (la diferencia es precisamente el coeficiente de absorción del material para esa frecuencia). Por último, en presencia de ciertos materiales, la onda sufre una difusión en la cual hay una irradiación de señales en todas direcciones y de muy baja intensidad. Así:

En el gráfico: Ei es la energía de la onda incidente, Er corresponde a la reflejada, Ea a la energía absorbida por la pared y Et es la parte de la energía que se transmite a la sala vecina

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Veamos ahora que ocurre con las interpretaciones que se producen en nuestra corteza cerebral auditiva de esas señales ya convertidas por nuestro sistema auditivo. Aunque actualmente se sabe que la integración total de estas señales por las neuronas del cortex auditivo sigue patrones mucho más complejos de lo que se creía, se pueden llegar a establecer tres intervalos de tiempo de gran importancia:

  • Si dos ondas sonoras llegan separadas entre 0 y 3 milisegundos (ms), se produce una confusión total de las señales, siendo incapaz el cerebro de discernir entre ambos impulsos.
  • Si la separación está en torno a los 3 – 5 ms, el sonido se distingue pero no como tal (p.e. en vez de una nota de trompeta, se oiría como un golpe muy breve y produciría confusión al solaparse con el sonido original).
  • Si el intervalo está entre los 5 y 10 ms ya se pueden distinguir los sonidos pero la corteza auditiva tiene problemas para localizar espacialmente la fuente emisora.

Por lo tanto, podemos considerar un tiempo de integración (aquel necesario para evitar cualquier confusión en la interpretación del sonido y su localización espacial) de 10 ms y basados en esto, definir como reflexiones primarias del sonido a todas aquellas que llegan antes de transcurrir 10 ms desde la llegada de la onda directa que procede de los transductores de las pantallas acústicas sin ninguna interferencia. Siguiendo el mismo criterio definiremos como reflexiones secundarias, terciarias, etc. (constituyen el campo reverberante) a las que llegan con posterioridad a este periodo.

Cuando los altavoces (o las membranas de las pantallas electrostáticas) emiten ondas sonoras, unas de ellas llegan directamente sin interferencias y otras sufren reflexiones en las paredes, suelo y techo de la sala, llegando al punto de escucha dentro del periodo crítico de los 10 ms. Estas reflexiones primarias son del todo indeseables ya que producen una pérdida en la definición de la escena sonora, enturbiamiento e inestabilidad de la imagen y de su foco, disminución o eliminación de los planos sonoros, etc.

Sin embargo hay otras reflexiones que por provenir de sucesivos rebotes, llegan más tarde y atenuadas en su intensidad (las secundarias, etc.) que son las encargadas de recrear las sensaciones de espacialidad y de aireación que el sistema sea capaz de entregar. En la siguiente figura se muestra como afecta la respuesta en frecuencia de una sala las reflexiones, véase que aparecen zonas de huecos y de crestas.

Quien escucha en estas condiciones no está escuchando el sonido real, la sala está jugando aquí un papel importante y nos llevara a errores, A quien le pase esta situación tenderá a reforzar algunas frecuencias que “no aparecen”, cuando lo escuche en otro lugar el sonido será muy diferente de la referencia en sala.
Tratando la sala:
Una sala con un tiempo de reverberación largo (donde los sonidos se atenúan con cierta lentitud) producirá un efecto de iglesia mientras que una sala con un tiempo muy corto o nulo (cámara anecoica) sonará muerta, apagada, irreal, pero fiel, es decir, la medición de la presión sonora será la que realmente entrega o capta el equipo.

Hay tres formas de eliminar estos tipos de reflexiones:

  • Mediante el uso de absorbentes: que eliminarán el campo reverberante.
  • Usando conjuntamente materiales absorbentes y difusores en todas las ubicaciones adecuadas. Es un método útil que requiere atención en la situación de los paneles o cuñas y en su número ya que con los absorbentes es relativamente fácil pasarse en su colocación con lo que se disminuiría el tiempo de reverberación de la sala.
  • Utilizando difusores. Es el método más adecuado para aportar gran cantidad de reflexiones secundarias sin disminuir la presión acústica. El uso de difusores provoca un sonido mas limpio, con una imagen mucho más precisa y una escena sonora más real – siempre contando con las limitaciones del sistema de reproducción -. Como todo tiene su reverso, la idea de esta optimización es que pone en evidencia las carencias y defectos del sistema de reproducción que antes podían estar enmascarados en una sala común y corriente.
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