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Leyendas Brasileñas las mejores historias del folclore de Brasil

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Brasil es una tierra tropical rica en cultura que se caracteriza por sus raíces europeas e indígenas, y es precisamente de estas tradiciones que se desprenden interesantes leyendas y mitos desenvueltos en inhóspitos paisajes e históricos rincones.

No cabe duda de que el folclore brasileño tiene mucho que ofrecer, y aunque existen distintas versiones de estos relatos que se han transformado a lo largo de los años siguen siendo parte esencial de las creencias de este pueblo.

Es cierto que nunca sabremos si se trata de fantasía o realidad, pero su toque de misterio nos inspira a conocer más.

En el post de hoy te comparto alguna de las más populares leyendas brasileñas:

La leyenda del Uirapurú

Esta leyenda rinde tributo esta misteriosa ave de tan llamativo canto al que se le ha considerado un ser mágico, incluso se conoce que su plumaje representa un amuleto de amor para quienes desean encontrarlo de corazón.

La historia cuenta que un joven indígena se enamoró profundamente de la hija del cacique de su aldea, pero el padre de la chica jamás aprobó la unión.

El joven al darse cuenta de que su amor no podía consumarse le imploró al Dios Tupá que calmara su dolor de cualquier manera.

El ser supremo Tupá ante la irremediable tristeza del enamorado decidió responder a sus suplicas transformándolo en una peculiar ave de canto sin igual y le otorgo el nombre de Uirapurú “pájaro que no es pájaro”.

Así cada noche se posaba cerca de su amada y le cantaba una dulce canción para arrullar sus sueños, pero el cacique al escuchar el hermoso canto del ave quiso robarla para sí mismo.

Sin más remedio, el Uirapurú partió una noche alejándose de su amor y perdiéndose en lo profundo de la selva para siempre.

Ahora solo se le oye cantar una vez al año por un corto tiempo y entonces toda la selva queda en silencio para deleitarse con su canto especial.

La leyenda del Açaí

El Açaí es un fruto muy conocido en diversas regiones brasileñas y tiene su origen en una esbelta y extraña palmera del Amazonas.

Es entorno a este rico fruto que gira esta interesante historia.

En tiempos lejanos existía una tribu establecida muy cerca del río Pará, la población atravesaba una fuerte escasez de alimentos, pero al mismo tiempo crecía de forma descontrolada, por lo que el cacique Itaki tomó la decisión de dar en sacrificio a todos los recién nacidos para garantizar la supervivencia de su colonia.

Al poco tiempo, la hija del jefe, llamada Laçá, quedó en cinta y cada noche rezaba al Dios Tupá para que salvara su tribu concediéndoles alimentos y así terminarán los crueles sacrificios de bebés inocentes.

Pese a las suplicas de Laçá llegó el momento de recibir a su pequeña hija quien fue arrancada de los brazos de su madre pocos minutos después de nacer.

Al ver que su bebé había sufrido la misma suerte que los demás niños Laçá se sintió tan dolida que se pasaba los días encerrada en su choza sin comer ni dormir, solo podía sollozar de tristeza.

Una noche creyendo que escuchaba el llanto de su bebé, se internó en la selva siguiendo este sonido hasta que vio a su pequeña a los pies de una palmera.

Al abrazarla la bebé desapareció, al día siguiente encontraron a Laçá muerta, abrazada a la palmera con una hermosa sonrisa en sus labios y con su mirada dirigida hacia lo alto donde se podían ver estos frutos morados colgados de la palmera.

Itaki ordenó bajarlos y les fue extraído el jugo con el que se abasteció al pueblo.

De esta manera se abolió la orden de sacrificio, la tribu prosperó y la fruta recibió el nombre de inspirado en su hija, Acaí.

El nacimiento de la noche

Era de esperarse que entre los mitos de Brasil se encontrara alguno que buscase darle explicación a los fenómenos naturales y esta leyenda en particular cuenta la historia del origen de la noche.

Se dice que hace muchos años los Dioses y los hombres podían habitar juntos la tierra y que en ese entonces la luz reinaba con su esplendor durante todo el día, no existía la oscuridad ni las criaturas que habitan en ella.

“El Dios llamado Gran Cobra” vivía en lo profundo de la selva en un hermoso palacio junto a su hija.

Un buen día, la hija del Dios se enamoró de un hombre y se fue a vivir con él luego de su casamiento, pero comenzó a extrañar la majestuosidad de la noche que compartía junto a su padre en ocasiones, primero se deleitaba con el atardecer y luego con la luz de la luna y el brillo de las estrellas.

La mujer ansiosa le pide a su marido que envié a sus servidores a buscar la noche en el palacio de “Gran Cobra” donde permanece guardada como un tesoro muy valioso.

El Dios accede a la petición de su hija y les entrega a los servidores del esposo un coco de Tucumán que llevaba dentro la noche, pero les advierte que por ningún motivo la dejen escapar porque la tierra se cubriría de oscuridad.

Los servidores se ponen en marcha de vuelta a través del río con el coco y comienzan a escuchar ruidos extraños que provienen de él, aunque intentan ignorarlos se sintieron muy atraídos por estos sonidos y decidieron romper el coco para descubrir que había dentro.

Al hacerlo, la noche se escapó cubriendo el cielo, selvas, mares y bosques, así como todas las criaturas de la noche se apoderaron de la tierra.

Los sirvientes se dieron cuenta que el ruido que los atraía provenía de las lechuzas y los grillos, pero ya todo estaba perdido, como castigo fueron convertidos en monos.

La hija de “Gran Cobra” en cambio, decidió que era necesario separar el día de la noche.

Tomó un hilo marrón, le esparció cenizas y le dijo: tú serás el Nhambú cantarás cada noche para anunciar su llegada y el hilo se convirtió en una hermosa ave.

Luego tomó varios hilos de colores, los unió, les esparció cenizas y les dijo: serás el cujubín, silbarás con el renacer del sol convirtiéndolos en una avecilla que revoloteaba por doquier.

Así hasta estos días cada pájaro silva a su hora separando al día de la noche.

La Pisadeira

No pueden faltar en esta recopilación las historias de terror y esta se centra en una anciana con aspecto de bruja con larga nariz y uñas amarillas que representa a las pesadillas.

Cuenta la leyenda que este horrible espectro asusta con su fea cara y una boca abierta que deja salir espantosas carcajadas que solo oye la víctima que ella elige.

La Pisadeira o pesadeira se encuentra en los tejados de las casas, acechando y aparece en el dormitorio de quien padece insomnio después de cenar.

Según el mito, la víctima siente una desesperante sensación de asfixia que les impide moverse, pero es consciente de todo lo que está pasando.

Al despertar suele sentirse una sensación fuerte de ahogo y desorientación.

Mientras más temor sienta la victima la criatura se divierte y hace más larga la tortura.

La leyenda de Ajuricaba

Las leyendas y mitos brasileños también ondean sobre los conflictos que se llevaron a cabo por los indígenas de esta tierra tropical y los primeros europeos que llegaron con intención de colonizar la región, en esta oportunidad se trata de los portugueses.

Ajuricaba fue un líder indígena que nació en Manaos a la orilla del Río Negro, en el momento de su nacimiento su abuelo decreto una profecía poderosa indicando que el bebé se convertiría en un poderoso jefe de tribu y que sería defendido mediante su protección eternamente por Maori que era la Diosa de aquel río.

Como su abuelo lo dijo, Ajuricaba mostró su espíritu de líder desde muy temprana edad.

Pero un inesperado día las costas de Brasil fueron sorprendidas por los barcos de los portugueses desatando así las disputas y guerras entre los dos pueblos.

Estos conflictos se extendieron durante años y aunque los portugueses se retiraban del combate luego volvían.

Así que el abuelo de Ajuricaba le cedió el mando de la batalla, pero pese a su lucha los europeos lo hicieron prisionero y deseaban llevarlo a Portugal como un trofeo de guerra.

Ajuricaba antes de perder la batalla y permanecer cautivo decidió morir arrojándose al río a los brazos de la Diosa Maori que siempre lo protegería.

Dicen que aun en las claras noches de luna llena se deja ver la canoa blanca de Ajuricaba quien viaja a través del río.

Las cataratas de Iguazú

Las maravillas geográficas también son parte del folclore brasileño y uno de los hermosos paisajes que también cuenta con un romántico, pero triste relato son las cataratas de Iguazú.

El mito cuenta que en el majestuoso río Iguazú habitaba una serpiente gigante que llevaba por nombre Boi.

Cada año los nativos de esta región ofrecían a la serpiente para mantenerla contenta una joven doncella en sacrificio.

Pero un día un joven indígena llamado Tarobá se enamoró de la doncella Naipí quien sería el sacrificio para la serpiente Boi ese año.

Pese a las suplicas del joven para que los nativos no sacrificaran a su amada, el evento fue pautado.

Tarobá decidido a evitar que sacrificaran a su doncella tomo una canoa, viajo a través del río y rapto a Naipí.

La gran serpiente enfurecida los persiguió por las aguas hasta que enceguecida de ira golpeo con fuerza el río dividiéndolo en dos, formando las cataratas de Iguazú y separando a los enamorados.

Se dice que el joven Tarobá fue convertido en árbol y que la cascada de la catarata es el largo cabello de la doncella Naipí.

Mientras que la enorme serpiente Boi aún se encuentra vigilante en lo profundo del río, pero cuando en las cataratas aparece un arcoíris los dos jóvenes se reúnen de nuevo.

La leyenda del Guaraná

El origen de los frutos tropicales también es parte de las leyendas del Brasil, la guaraná es una de las frutas más extrañas y exóticas que existen.

Por eso, viene bien conocer esta historia de cómo nació en esta maravillosa tierra caliente.

Se cuenta que en la tribu Maués habitaba una pareja de nativos que, aunque tenían muchos años intentando concebir un hijo no podían lograrlo.

Así que la pareja imploró incansablemente al Dios Tupá para que les diera la dicha de ser padres, a lo que el Dios accedió.

El bebé creció sano y fuerte hasta convertirse en un niño curioso y juguetón, pero Jurupari quien era el Dios de la oscuridad comenzó a sentir envidia por el pequeño que mostraba felicidad, dicha, valor y fuerza.

Tal día en que el pequeño se adentró en la selva a recolectar frutos, Jurupari se transformó en serpiente y mordió al niño quitándole la vida.

Los padres estaban inconsolables, pero el Dios Tupá en señal de que comprendía su dolor lanzo una gran tormenta con la que la madre comprendió el mensaje que le enviaba el Dios: debían sembrar los ojos de su hijo para que de ellos naciera una fruta rica en nutrientes que aportaría energía y fuerza a quienes la comieran.

Los padres, aunque dolidos, decidieron cumplir con la indicación que Tupá les dejo y descubrieron que de los ojos de su hijo nació el guaraná, un fruto peculiar que casualmente se asemeja a la forma de un ojo.

La leyenda del Río Amazonas

El río amazonas es el más grande del mundo y es una importante fuente de vida acuática, así como fuente de sustento para las regiones que este atraviesa incluyendo Brasil, y sobre su origen también existe un relato.

En tiempos remotos en los que el hombre aun no habitaba la tierra, la estrella del sol y la radiante luna de noche, conocieron lo que era el amor profundo, pero rápidamente se dieron cuenta de que estar enamorados mutuamente era imposible ya que al unirse el sol derretiría a la luna y esta opacaría el brillo del sol.

Además, esta unión podría causar el fin de la tierra debido a fuertes inundaciones y catástrofes naturales.

Por eso, decidieron separarse para siempre, pero la luna desconsolada lloró durante días y noches haciendo que sus lágrimas incansables llegarán a la tierra.

Dichas lagrimas eran de agua dulce así que el mar las rechazo haciendo que se convirtieran en el gran y caudaloso río Amazonas.

Sin duda, este país tropical esconde mucho más que un llamativo carnaval en río de Janeiro y playas, estos relatos te enseñan un poco más de los pensamientos y forma de vida de su pueblo.

¿Cuál de todos ellos te ha gustado más?