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1955 bombardeo en plaza de mayo

El bombardeo sobre Plaza de Mayo de junio de 1955: la antesala del terrorismo de Estado en Argentina Hace apenas 50 años hubo un Buenos Aires muy distinto del actual. La cabeza de un hombre muerto que cuelga por la abertura sin vidrio de la puerta del trolebús de la línea 305 y los cadáveres de dos mujeres tendidas en el empedrado, conforman una de las fotos más terribles de aquel 16 de junio de 1955, cuando oficiales de la Aviación Naval bombardearon Plaza de Mayo en un intento por terminar con el gobierno del presidente constitucional Juan Domingo Perón
17/06/08 19:01 hs
@ Berito
1 1955 bombardeo en plaza de mayo

El bombardeo sobre Plaza de Mayo de junio de 1955: la antesala del terrorismo de Estado en Argentina

Hace apenas 50 años hubo un Buenos Aires muy distinto del actual. La cabeza de un hombre muerto que cuelga por la abertura sin vidrio de la puerta del trolebús de la línea 305 y los cadáveres de dos mujeres tendidas en el empedrado, conforman una de las fotos más terribles de aquel 16 de junio de 1955, cuando oficiales de la Aviación Naval bombardearon Plaza de Mayo en un intento por terminar con el gobierno del presidente constitucional Juan Domingo Perón que había sido reelegido sólo tres años atrás con el 68% de los votos. Hasta hoy nunca se conocieron cifras precisas sobre el número de masacrados por la metralla y las bombas lanzadas desde los aparatos de la aviación naval. El propio Perón, según algunos de los que vivieron aquella circunstancia trágica para la Argentina y su gente, se negó a que se diera a conocer el balance de muertos y heridos. El día había amanecido lluvioso; la temperatura no superaba los 4 grados y la rutina de la ciudad era la normal. A las 12.40 se arrojaron 10 toneladas de bombas que provocaron más de 300 muertos entre mujeres, trabajadores y niños. Muchos más de 50 fueron reconocidos en las morgues por sus delantales blancos. Entre quienes allí cayeron había peronistas, antiperonistas, católicos, creyentes de todo credo, ateos, todos argentinos asesinados en nombre de Cristo, de la libertad y de la democracia.

Cuarenta minutos pasado el mediodía de aquel jueves encapotado y laborable, 20 aviones de la armada (14 cazabombarderos monomotores biplaza North American y 6 bombarderos bimotores Beechcraft, que llevaban más de dos horas y media en el aire, sobrevolando el Río de la Plata, mientras esperaban un plafond más alto), iniciaron el bombardeo y ametrallamiento por sorpresa de la Plaza de Mayo, con epicentro en la Casa Rosada.

Estaba programado un acto de homenaje a San Martín y desagravio a la bandera en la Catedral, e incluía un desfile aéreo, por lo que el ruido de las naves en formación no alarmó a nadie hasta los estampidos de las dos primeras bombas arrojadas por el entonces teniente de navío Néstor Noriega, jefe de la flotilla.

Esas bombas cayeron sobre la hilera de autos estacionados sobre Hipólito Irigoyen, entre Balcarce y Paseo Colón, y mataron entre tres y cuatro personas; las primeras de alrededor de 350 muertes, casi todas de civiles, en que resultó la jornada: casi enseguida otra atravesó el techo de un trolebús repleto, en el Bajo entre Irigoyen y Rivadavia, y aunque su carga incendiaria no deflagró -solo, en apariencia, el detonante -el desplazamiento de aire de sus cien kilos de peso alcanzó para matar a 58 de 60 personas a bordo, muchos de ellos chicos de escuela.

Los estallidos sirvieron de señal para que dos compañías de Infantes de Marina, unos 300 hombres, se desplegaron, partiendo del Ministerio del arma, en Cangallo y Madero, y del Arsenal Naval de Puerto Nuevo, hasta alcanzar Plaza Colón, a menos de 100 metros de la Casa Rosada, y desde allí la atacaron por dos flancos con fuego de ametralladoras y fusiles. Desde la sede de gobierno sostuvieron y contestaron el embate cuarenta granaderos y unos pocos empleados civiles.

Otros infantes aerotransportados habían copado el Aeropuerto Internacional de Ezeiza para garantizar el reaprovisionamiento, y un grupo de comandos civiles y marinos a cargo del teniente de navío Siro de Martín tomaron Radio Mitre, desde donde comenzó a irradiarse una "proclama revolucionaria". El primer ataque aéreo duró poco menos de una hora.

Cuando arreciaba, a las 13:12, el Secretario General Adjunto de la CGT, Hugo Di Pietro, convocó a los trabajadores de capital y conurbano con un llamado general: "Compañeros, el Golpe de Estado ha comenzado. Todos los trabajadores deben reunirse en los alrededores de la CGT, donde recibirán instrucciones. ¡Demos la vida por Perón! "

Los trabajadores, efectivamente, comenzaron a llegar a la zona poco después, en camiones fletados por los sindicatos y por la Fundación Eva Perón y en ómnibus requisados por ellos mismos, congestionando los accesos al centro. Otros resistentes espontáneos detuvieron ómnibus y troles para cruzarlos en la General Paz y sus principales intersecciones, de modo de prevenir avances terrestres.

Los primeros trabajadores en llegar a la zona recibieron unas pocas armas de puño, con las que se desparramaron por las recovas de Paseo Colón para hostigar a los infantes de marina. Otros manifestantes se dedicaron a atender a los heridos y otros, por fin, asaltaron una armería en Constitución y otra en Tucumán y San Martín.

El plan de los sublevados incluía, como objetivo central y evidente, el asesinato del presidente de la Nación, pero Perón no estaba en la Rosada; se había trasladado al Ministerio de Guerra -Edificio Libertador, actual Comando en Jefe del Ejército -alertado por el ministro, General Franklin Lucero de "ciertos rumores" y montado allí un comando centralizado.

Entre quienes lo rodeaban estaba allí el General Justo Leon Bengoa, titular de la III Brigada de Ejército con asiento en Paraná, de quien se supo después que la asonada lo había encontrado desprevenido, lejos de su comando, con el que pensaba unirse a la sublevación.

Por parecidas razones también estaba allí el Capitán Luciano Benjamín Menéndez, hijo del golpista de 1951. En cambio, el ministro de Marina, contralmirante Aníbal Olivieri, se había hecho internar en el Hospital Naval a la espera de los acontecimientos, acompañado de dos de sus tres edecanes: Eduardo Emilio Massera y Horacio Mayorga.

El tercero era Oscar Montes, inhallable ese día. Los tres alcanzaron el máximo grado de su escalafón y fueron juzgados años después por crímenes contra la humanidad.

Uno de los hermanos de Massera, Carlos, piloteaba un North American. Poco después de la una de la tarde, una veintena de oficiales de la aeronaútica tomó las instalaciones de la Séptima Brigada Aérea de Morón y las fuerzas legales se quedaron sin base para operar.

La Fuerza Aérea había entrado en acción con sus cazas a reacción Gloster Meteor, rivales imbatibles para los lentos aviones navales; habían alcanzado a derribar dos aparatos en el aire y averiado otros dos o tres en tierra, al ametrallar Ezeiza mientras se reabastecían; ahora, media docena de cazas Gloster y Fiat quedaron en manos de los atacantes.

Aquel, y no Malvinas, fue el bautismo de fuego del arma. Los aparatos de la aeronaútica efectuaron varias pasadas ametrallando la Avenida de Mayo, desde Congreso hasta el puerto y a la inversa.

A las 14, la Guarnición Motorizada Buenos Aires llegó en auxilio de las tropas de la Casa de Gobierno y con el auxilio de algunos blindados empujó a los infantes de Marina hasta sitiarlos en el edificio del que habían partido.

Olivieri había tomado por fin su decisión y estaba allí dentro, con sus ayudantes. A pesar de las indicaciones de Perón a la CGT tratando de circunscribir la lucha a los militares, los militantes peronistas caminaban en masa detrás de las tanquetas.

A las 15:10, el ministerio alzó bandera blanca, pero antes de que una comisión integrada entre otros por el General Sosa Molina y el General Valle -asesinado casi exactamente un año más tarde, el 12 de junio de 1956, por los "libertadores"- llegara al edificio, se inició la segunda gran ola de bombardeos, más prolongada y nutrida que la anterior.

Mientras que los sublevados de la aeronaútica seguían su propio plan con incursiones individuales, la Marina sumó tres grandes hidroaviones Catalina.

Todos volvieron a machacar la casa de gobierno, cuyo segundo piso se derrumbó en gran parte, pero agregaron otros objetivos: el Departamento de Policía, en Belgrano y Virrey Cevallos, la CGT, en Independencia y Azopardo, y la residencia presidencial de capital, situada en Austria entre Las Heras y Libertador, en el predio que hoy ocupa la Biblioteca Nacional, en éste último caso con pésima precisión: cayeron bombas desde Pueyrredon y Las Heras hasta Plaza Vicente López y la calle Guido. Los marinos sitiados en el ministerio retiraron la bandera de rendición y ametrallaron la delegación que se acercaba, matando a varios de los civiles espontáneos que la acompañaban.

El bombardeo metódico duró hasta pasadas las 16:30, cuando los ocupantes de Ezeiza alertados por las caídas en manos el ejército de las bases navales de Punta Indio -de donde había partido el grueso de los atacantes- Puerto Belgrano y Mar del Plata, por la inmovilidad de secciones del ejército cuyo apoyo habían esperado y por la cercanía amenazante del regimiento III de La Tablada, huyeron en masa al Uruguay, en algunos aviones de transporte. Los pilotos que aún se hallaban en el aire hicieron lo propio.

Los ocupantes de Morón tomaron la misma decisión algo más tarde; 122 oficiales de ambas armas y un civil -Miguel Angel Zavala Ortiz, líder del radicalismo "unionista" y jefe de los comandos civiles que no habían llegado a entrar en acción -y 36 aparatos diversos, con los flancos pintados con una cruz sobre una "V" llegaron a la otra orilla.

En el comité de recepción estaban Carlos Suarez Mason, exiliado allí desde 1951 y futuro jefe de asesinos seriales del primer cuerpo de Ejército, y el socialista de ultraderecha Américo Ghioldi, futuro embajador de Videla, identificado con una de las supervillanas de la literatura universal, Lady Macbeth, a partir de 1956, cuando citó su línea "se acabó la leche de la clemencia" para justificar el asesinato de civiles y militares.

Entre quienes llegaban estaba Osvaldo Cacciatore, quien a partir de 1976 sería intendente "de facto" de la misma ciudad indefensa que había bombardeado. El presidente Luis Batlle Berres devolvió más tarde los aviones, pero agasajó informalmente a los hombres.

El Ministerio de Marina volvió a rendirse a las 17:10, esta vez en serio. Como única condición Olivieri, que mantenía una actitud ambigua entre la de jerarca de los alzados y la de negociador del gobierno, pidió al ejército que "retirara a los partisanos (sic) que hacen fuego desde la recova".

El edificio moderno y muy vidriado mostraba toda clase de destrozos, pero dentro no había ni una baja mortal. La hubo enseguida; Benjamín Gargiulo, uno de los oficiales jefes del alzamiento, se disparó con su pistola reglamentaria, encerrado en un despacho.

El otro, Samuel Toranzo Calderón, no. A las 17: 40, cuando Perón llevaba unos 10 minutos hablando al país por la cadena oficial de radiodifusión y la Plaza de Mayo se había llenado nuevamente de personas, un Fiat G-6 de la Fuerza Aérea rezagado efectuó un último vuelo, rasante y disparando sobre la multitud, antes de perderse en el Río de la Plata.

16 DE JUNIO DE 1955 - LA MASACRE DE PLAZA DE MAYO
LAS VICTIMAS
Personas muertas y heridas en los bombardeos del 16 de junio de 1955

Las limitaciones para presentar una lista completa de las víctimas se debe al hecho de que, en su momento, nadie se ocupó de ordenar y evaluar la totalidad de los danos ocasionados a las víctimas, situación que sumada al paso del tiempo, dificultan el logro de una mayor información. Esto es cierto, pero no se puede desconocer que existe una deliberada política de ocultamiento, en particular sobre los datos personales de las víctimas civiles. La información que doy a conocer sobre los muertos y heridos fue tomada de diarios de la época, publicaciones del Ejército, del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y de libros y artículos sobre la sublevación; a lo que se agregan testimonios personales. Aportes sustanciales son las listas que publicaron Clarín y La Razón el día posterior a los hechos. La información esta agrupada por fuentes, existen por lo tanto algunos pocos nombres que se repiten.




Fuente: diario Clarín, Bs. As., 18/06/55 –
Lista parcial de personas fallecidas identificadas en distintos establecimientos hospitalarios de la Capital Federal:
(*) Los textos entre paréntesis son agregados del autor, no pertenecen al lo publicado por el medio.)

En la Asistencia Publica
Es importante consignar que según la prensa, en la madrugada del día 17 las personas fallecidas que se encontraban depositadas en este centro asistencial, en su gran mayoría aun no estaban identificadas.
Antonio Biondi, CI 1.161.767; Luis Mario Achin, CI 3.825.398; Juan Carlos Marino. (42 anos, empleado de Aduana. vivía en Ramos Mejía. Recibio un balazo en el pecho que le causó la muerte cuando salía de la boca del subterráneo de la estación Plaza de Mayo; eran las 1 2:50 horas); Ana Victoria Roncali; Mercedes Zulema Merca; Rodolfo Gabay, CI 1.204.043; Jose Garcete CI 206.112; Jose Alvarez CI 4.271.573; Jorge Jose Gaudio, CI 2.164.031; Ricardo Obertello, CI 2.726.325; Héctor Mario Pessano, el 1.710.670; José María Ruiz, AGB 917.117; María Esther Aurora Volpe, CI 2.230.971 o 2.330.971 ; Héctor Emilio Castillo, CI 3.897.824 ; Mercedes Zulema Merlo, CI 3.611.800; Roberto Lucio Cano, CI 412.814. Enfermero; Alejo Núnez, CI 4.561.254; Leonardo Salvador Macchione, CI 1.426.248; Manuel Otero López, CI 1.666.604; Adolfo Boltón, CI 726.500; Felipa Zoila Herrera de Anfossi, CI 3.672.188 (Empleada del Mi de Guerra. Había solicitado permiso para salir de su empleo antes de su hora habitual y al salir del edificio fue alcanzada por una de bomba que le quitó la vida. Pág.4); Julio Benito Pérez, CI 3.274.303; Daniel Pérez, CI 2.453.588; Carmelo Melitón Mino, CI 3.314.561; Darío Tartari, CI 4.367.162; Raúl Alberto Núnez, CI 4.404.927; Pedro Medrano Arganadena, CI 4.995.608 o 4.995.668; Manuel Jesús Donoso, CI 4.307.655; Salvador Patrignani, CI 2.271.323; S. Francian de F'elice o Sian Francian de Felipe, CI 1.589.071; Ventura Julio Rojas, el 4.275.393; Juan Carlos Bacchiadona, el 1.155.778 (Empleado de la Casa de Gobierno, fue muerto dentro del edificio durante uno de los bombardeos, tenía aproximadamente entre 40 y 50 anos y vivía en la Capital Federal).; Francisco Campos, CI 3.998.516; Nildis Maullito, CI 4.043.188; Victorio F. Saturnemo, AGB 711.005; Jacobo Faena, CI 2.746.296; Ruíz Rodríguez, CI 3.502.345; Vicente Félix Calva, CI 2.831.869; Italo Angelinca, CI 1.065.982; Juan Fraga, CI 995.897 o 996.897; LilIa Eisa Fábrega, CI 3.599.410 03.590.410; Rudecindo Hugo López, CI 3.827.039; Hugo Schierllig, CI 166.446; Catalina A. C. Biondi, CI 1.659.740 o 1.650.740; Juan Carlos Crecini, CI 3.304.492;Miguel Leilo, CI 564.597 o Miguel Leijo el 564.507; Enrique Lariva, AGB 309.716;Adolfo Angel Lorenzo, CI 3.200.524

En el Hospital Argerich
Atilio Raul Blanes, CI 4.260.372; Máximo Ezequiel Correa, CI 2.956.036; Velia N. Comitini de Messina, CI 4.703.606 o Comina de Messina
Antonio A. Rodríguez, CI 1.989.617 o CI 1.989.617; Juan Bobich CI 1.343.924 o Juan Bembdich CI 1.343.924; Domingo Marino, CI 642.938;Juan Merlanovich, CI 706.515 o Juan Merzlanovich; Candido Beriel, CI 1.826.703 o Cándido Bertoli CI l 826.798. Enfermero muerto cuando prestaba auxilio a los heridos.; Roberto J. Sangregori, CI 3.113.188 ,o, el 3.635.863; Jose Mariano Balcayá o Bacaljá, (Agente chofer de la Policía Federal); Angel Castello, LE 31.495;Angel Bernardo Lema, CI 3.443. 166; Salvador Perez CI 160.368;Antonio Galiga no, CI 1.530.218; Alberto Parascandola, CI 2.318.992 o Parascándolo; Alfredo Mendez CI 2.032.955; Francisco Ramón Gairi, AGB 222.038 o 202.038

En el Hospital Rawson
Alfredo Joe Aguilar;Leandro Camba CI 1.117.101; Bonifacio Quintana CI 2.989.577

En el Hospital Clinicas
Zenon Plopauskas, CI 2.180.936 o Pojlouskas; Severo Aguirre, CI 3.967.329; Luis Jose Biondi CI 3.534.382; Carlos Rodriguez, CI 111.743;
Ricardo Groma AGB 245.351 o Grema

En el Hospital Ramos Mejia
Enrique Adolfo Cocee, CI 1.214.468 o Cecee (Soldado del regimiento de Granaderos ); L. Baigorria, (Soldado del regimiento de Granaderos). ;Pascual N. Biela, CI 1.054.696 o 1.064.096; Manuel Gaiburn, CI 400.192 o Gaiburu; Enrique O. Fernández, CI 3.162.295;
Antonio Rodolfo Sconda, CI 3.386.428; Julián Jubero, CI 3.786.648

En el Hospital Alemán
Benito Antonio Bobadilla, CI 3.915.907; Miguel F. Sarmiento, CI 4.467.754

En el Hospital Fernández
Juan Pratolongo;Tomás C. Contreras

En el Policlínico del Ministerio de Hacienda
Rodolfo Nieto, SPB 59.899;Oscar A. Mures, CI3.177.318

En el Policlínico Militar
Rafael Sotero Inchausti CI 2.474.099 o 1.474.099

La entidad Movimiento Peronista de los Extranjeros en la República, informó que en los sucesos del jueves fallecieron sus afiliados
Poll Glumen, alemán.; Hans Aluch Mildner, alemán.; Juan Merlanovich, yugoslavo.; José Alvarez, espanol.

Fuente: diario El Laborista, Bs. As., 18/06/55
Este medio publicó una lista de muertos similar a la de Clarín con agregados que detallamos a continuación.
En la Asistencia Pública
NN. sexo femenino.; NN. sexo femenino.; NN. sexo masculino. ; NN. sexo masculino, se supone Salvador Pugliese. ;
NN. sexo femenino.;NN. sexo femenino.; NN. sexo femenino. ; NN. sexo femenino. ; NN. sexo masculino. soldado conscripto.; NN. sexo masculino. ; ; NN. sexo femenino.; NN. sexo masculino. ; NN. sexo masculino, se supone Justo Ledesma. ; NN. no identificado.



En el Hospital Argerich :
NN. sexo masculino, se supone Carlos Bruno. ; ; NN. sexo masculino. ; NN. sexo masculino; ; NN. sexo masculino. ; NN. sexo masculino; NN. sexo masculino; NN. sexo masculino, se supone César Augusto Ubuchul. ; NN. sexo femenino.; NN. sexo masculino.; NN. sexo masculino. ; NN. sexo masculino, se supone Julio A. Mercante. ;NN. sexo masculino. ; NN. sexo femenino, se supone Pilar Amezúa. ;NN. sexo femenino. ; NN. sexo masculino. ; NN. sexo masculino. ; NN. sexo masculino, se supone J. M. Tuni. ; NN. sexo masculino.;
NN. sexo femenino.; NN. sexo masculino.

En el Hospital Ramos Mejia
NN. sexo masculino.

En la Morgue Judicial
NN. sexo masculino

En el Hospital Fernández :
NN. sexo masculino, se supone Oscar Cuartirrolla.

En el policlínico del Ministerio de Hacienda
- NN. sexo masculino, se supone Alfredo Antonio Agustino.

En el policlínico Rivadavia NN sexo femenino, se supone Ketty lrma Dutte.

Enfermeros muertos mientras prestaban auxilio a los heridos (pág. 3) - Inés Pilar Amezúa; Viola Sara Bun; Cándido Bertoli; Roberto Cano; Héctor Rubén Díaz; Roberto Federico Pera

Fuente: diario Clarín, Bs. As., 18/06/55

Mujer de aproximadamente veinte anos. Trabajaba de mucama en la calle Guido N° 2626, próximo a la Residencia Presidencial. Fue alcanzada por uno' los proyectiles disparados por los aviones, resultando una herida que le provoco la muerte instantes después en el Hospital Fernández (Pág.4).
Tomás Ricardo Ramón Vergara Ruzo. General de Ejército, fue muerto por estallido de una bomba en la esquina de Balcarce e Hipólito Yrigoyen, cuando dirigía al Ministerio de Ejército para ponerse a las órdenes de sus superiores, el chofer Antonio Misischia falleció también en esas circunstancias. El general Vergara Ruzo se desempenaba como representante del Estado en la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina, en el cargo de director suplente (Pág. 4).
Antonio E. Misischia. Chofer civil del coche donde viajaba el general Tomas Vergara Ruzo, muertos ambos, por una bomba que cayó en la intersección de las calles Balcarce e Hipólito Yrigoyen (Pág. 4). :
Hombre de cincuenta anos. Murió junto a otras dos personas al caer, bomba en la avenida Pueyrredón 2267 (Pág.4). .
Menor de 15 anos. Murió en iguales circunstancias que el anterior (Pá; -
Segundo menor de 15 anos. Murió en iguales circunstancias que el al (Pág.4).
Tercer menor de 15 anos. Fue alcanzado por una esquirla cuando cruzaba la calle. Murió frente al edifico N° 2235 de la avenida Las Heras (Pág.4)
Hijo de Fernando M. Sarmiento. Falleció a causa del impacto de una la, al caer una bomba. El padre era propietario de uno de los edificios sobre la avenida Las Heras (Pág.4).
Francisco Bonomi (50 anos). De nacionalidad italiana. cayó muerto en, como consecuencia del impacto de una esquirla, frente al N° 2235 de Las Heras (Pág.4).
Fuente: diarios Clarín 18/06/55, El Mundo 18/06/55 y La Razón 17/06/55.

Personal de la Policía:
Alfredo Amieyno, oficial principal de comunicaciones de la Policía Federal.
José Mariano Balcayá o Bacalza, chapa 22490. Agente chofer de la Policía Federal, pertenecía a la sección Taller Mecánico y Garaje, fue muerto en la calle estando de servicio. Fue llevado a la Asistencia Pública y allí identificado
(Clarín Pág.4 - El Mundo - La Razón Pág. 7)
Rodolfo Nieto, 51 anos, oficial subinspector de la Policía Federal. Prestaba servicio en la Dirección de Investigaciones y murió en la vía pública durante la jornada laboral. (Clarín Pág.4) .
Alfredo Aulicino o Audicino, 45 anos, casado, oficial principal de la Policía Federal. Fue muerto por una ráfaga de ametralladora estando en funciones en la Dirección de Comunicaciones. Los disparos provenían del último ataque aéreo contra el Departamento Central de Policía
(Clarín Pág.4 - El Mundo - La Razón PÚg 7).

Fuente: Moreno, Isidoro Ruiz. Historia del Regimiento de Granaderos a Caballo. Capítulo IX - Defensa de la Casa de Gobierno. Edición del mismo Regimiento. Bs. As.
El informe redactado por la Casa Militar de la Presidencia indica que, en el interior de la sede de gobierno la metralla y las bombas caídas produjeron entre , civiles y militares un total de 12 personas muertas y 55 heridas. De ese total hubo entre los empleados civiles un muerto y 12 heridos. El civil fallecido trabajaba en el Ministerio de Comercio. Las víctimas entre el personal militar se distribuyen así: Regimiento Motorizado Buenos Aires, un oficial y un suboficial :herido. Regimiento 3 de Infantería, siete soldados heridos y uno muerto. Secretaria de Información del Estado, dos suboficiales heridos y un soldado muerto. Regimiento de Granaderos, tres oficiales, tres suboficiales y 19 granaderos dos y nueve soldados muertos (Pág. 210).
Algunos nombres son:
Enrique Adolfo Cocee o Cecee, CI 1.214.468. (Granadero conscripto).; L. Baigorria (Granadero conscripto) cayó defendiendo la Casa de Gobierno.; Pedro Leónidas Paz (Granadero conscripto) cayó defendiendo la Casa de Gobierno.

Fuente: Expediente 26.237. Causa: "C. Almirante Anibal O. Olivieri y otros sobre Rebelión Militar, Junio de 1955.
Personal del Ejército muerto
Dirección General de Ingenieros
Tomas Vergara Russo, General de brigada.; Antonio E. Misischia, auxiliar 8°.;Alberto F. Lasi, Insp. 3°.; O R. Blanco, empleado civil.DIF; Felipa Anfossi de Herrera, Ayudante Ppl.
Regimiento Motorizado Buenos Aires
Roberto Miguel; Arturo Shangan
Regimiento 3 de Infantería de La Tablada
Rubén Crispuolo
Regimiento de Granaderos a Caballo
Rafael Sotero Inschausti (CI 3.177 .318); Orlando H. Mocca; Pedro Leonidas Paz; Pedro A. Baigorria; Laudino Córdoba; Víctor E. Navarro; Ramón A. Cardenas; Mario B. Díal (Policlínica Ramos Mejía).; Oscar R. Drasich (Policlínica Ramos Mejía).

Personal del Ministerio de Aeronáutica muerto
José Fernández. Suboficial ayudante escalafón general, VII Brigada Aérea. Morón. Ramón Jorge EsquiveI. Destino Servicio de Información y Seguridad Aeronáutica, desaparecido, probablemente muerto.
Manuel Gutiérrez. Suboficial ayudante, fallecido a las 12.35 horas con secuencia de heridas recibidas en la espalda y la sien izquierda, cuando en su escritorio de la División Operaciones del Comando General.
Ricardo Blanco. Empleado civil del Ministerio de Transporte en comisión la División Transporte del Comando General Aeronáutico. Falleció a las 12:35 horas, cuando salía del edificio, al estallar una bomba que impactó entre el Ministerio de Ejército y el de Hacienda, fue llevado al policlínico Argerich.
Bartolomé Antonio Batista. Siendo las 15.30 horas, cuando viajaba en un colectivo recibió una bala en la región frontal que le produjo la muerte. Fue conducido a la Asistencia Pública. Nombre de su esposa Ada Victoria Roncari.

Otras Fuentes:
A.Rodríguez. Chofer de la Asistencia Pública (El Mundo 18/06/55)
Rojas, chofer de colectivos. Falleció por la explosión de una bomba que cayo cerca de la parada de colectivos, donde esperaba tomar servicio (testimonio de Carlos Elizagaray).
Héctor Passano. En las inmediaciones de la CGT, cayó casi partido por la mitad el obrero Héctor Passano. Con un revólver pretendía derribar un Gloster que venía vomitando metralla a 40 metros de altura. (Artículo sin firma 16 de Junio, Crónica secreta de un Bombardeo. Op. Cit. Pág. V1l/).
Pedro Leónidas Paz, Granadero conscripto, murió defendiendo la Casa de Gobierno (Carbone, Alberto. Op. Cit. Pág. 46).
Pedro H. Baigorria. Granadero conscripto, murió defendiendo la Casa de Gobierno (Carbone, Alberto. Op. Cit. Pág. 46).
Pasalaqua. Contador de la CGE (Confederación General Económica), en horas del mediodía tomo un trolebús para ir a almorzar a su casa y una bomba le quito la vida (Carbone, Alberto. Op. Cit. Pág. 59).
Tres miembros del Regimiento 3 de La Tablada, caídos por la acción de los rebeldes cuando se dirigían al centro de la Capital. (Carbone, Alberto, "ir. Pág. 73).

Fuente diario La Razón, Bs. As. 17/06/55
Lista parcial de personas muertas y heridas atendidas en distintos establecimientos hospitalarios de la Capital Federal:
-Hasta el momento, el trágico saldo del ataque llevado a efecto por las fuerzas rebeldes es de 250 muertos y cerca de un millar de heridos, datos por otra parte confirmados esta madrugada. En todos los hospitales de la ciudad y en distintas casas de asistencia médica se hallan internadas numerosas víctimas alcanzadas por proyectiles y esquirlas de bombas, realizándose desesperados esfuerzos para salvarles la vida. La extensa nómina de muertos y heridos en sus salas es la siguiente:

En la Asistencia Publica
En este establecimiento donde habían sido llevadas gran cantidad de personas que sufrieron heridas, se hallaban anoche 72 cadáveres, entre los cuales figuraban:
Adolfo Beltrán; Manuel Otero López; Eduardo Marchione; Juan Marino; Domingo o. Gentrel; Julio Benitez Pérez; Cornelio Militón Mimo; Dario Tartani;
Raúl Alberto Núnez; Francisco Mana; Luis Mario Achul; Rodolfo Javait; Antonio Biondi; José María Ruiz; Jorge José Gandio; Mariano Pessano; Ricardo Obertello; Alejo Núnez; Emilio Castillo; H. E. Cano; Salvador Pugglisi; Zulema Mercedes Merlo; Felipa Herrera de Anjosi;
Ana Victoria Roncagni
Además se hallaban 25 cadáveres más que aún no habían sido identificados entre los cuales siete pertenecían a mujeres.

En el hospital Ramos Mejía
La dirección del policlínico suministró anoche la siguiente nómina de victimas: siete muertos y 56 heridos atendidos en ese establecimiento.
Fallecidos: -
Pascual Viola, domiciliado en Azopardo 3060, Valentín Alsina, 4 de Junio (Lanús).; A. Baigorria, de 21 anos, soldado del Regimiento de Granaderos a Caballo.; Enrique Adolfo Cossi, Belgrano 1377. ; Manuel Gariburu, Cochabamba 1212.; Domingo Gentile, Remedios de Escalada. ; Julián Yubero, sin domicilio conocido.; Un hombre aún no identificado.

En el hospital Alemán
Se asisten con heridas de diversa consideración ocho personas. están depositados los cadáveres de dos personas aún no identificadas.

En el hospital Español
Fueron atendidos 41 heridos. Entre los cuales 30 lo fueron por esquirlas de las bombas arrojadas por los agresores.
Estos son algunos de los nombres:
Humberto Raponi, Sargento del Regimiento de Granaderos, herido leve.; Amoldo Metasti, conscripto del mismo regimiento, grave.; Emilio Bruno, leve.; Alberto Canete, grave.; Juan Saldivia, leve.; Domingo Fauda, grave.; Eduardo Arellano, grave.; Carlos de la Fuente, grave.; Alfredo Pérez, leve.; Emilio Cremonesi, grave.; Felipe Sueyro, grave. ;

En el policlínico Durand
En este establecimiento fueron atendidas 36 personas, tres de las cuales se encontraban en estado de suma gravedad.
La nómina es la siguiente:
Ricardo Salas; Héctor Terano, grave.; Tino Benavides, grave.; Ernesto Montemartini, herido de bala.; Benito Lemos, herido de bala.;
Ricardo Zenardo, herido de bala.; Luis Rosa, herido de bala. ; Osvaldo Casanigo, herido de bala.; Severo Iglesias, herido de bala. ; Santiago Pérez, herido de bala.; Juan Masquet, fractura de pierna izquierda. ; Oscar Salcedo, contusión traumática. ; Margarita Muti, fractura de brazo derecho.; Ismelda Villeres, heridas múltiples.; Pedro F. de Olivera, crisis nerviosa.;Pablo Grioli, crisis nerviosa.
Todos estos, internados.

Lesionados de carácter leve, por trozos de metralla, cortaduras de vidrios, hematomas, etc.
Italo Decomber.; Miguel Udizar; Anibal Exsert; Julio Escobar; Wenceslao Kolik; Santiago Curce; Roberto Muschi; Héctor Corache; Felipe Cantero; Lenisa Avellaneda; Hugo Vitulaso; Lorenzo Cáceres; Aida Cacuri; Orelia Mancuso; Marta Dellepiane; Severo Terunni; Elena Amado;Mauricio Dereta; Armando Mulet; Roberto Pacin.

En el hospital Clínicas
La nómina de victimas atendidas en este nosocomio con motivo de los sucesos es la siguiente:
José M, Trujillo ; Carmelo Ponone; Rogelio Ibánez; Oscar Fernández; Juan Carrera; Francisco Arias; Miguel Marne; Juan Monte; José Calderón; Oscar R. Molina; Francisco Celestini; Ricardo Rumano; Ilde. P. Retamozi; Pedro Haguinteguy; Fernando Carrillo; Pedro Delgado;
Luis Lorenzo; Carlos Santillán; Carlos Ohlaverri; Ricardo Erneta; Emilio Ponti; Oscar Barros;
Los muertos identificados son:
Carlos Rodríguez; Severo Aguirre

En el policlínico Alvarez
Fueron atendidos quedando internados:
Valentina Frotti, heridas diversas.; Arnobio Leifon, heridas diversas.; Marcos Aramovich, herida de bala.

En el policlínico Argerich
En este establecimiento se encontraban los cadáveres de:
Salvador Pérez; Alfredo Gregorio Larrosa; Luis A. Ferrario; Osvaldo P. Azundoni
Roberto Luis Gregoria; Juan M. Arianovich; Angel, B. Lehamann; Julio A. Mercante; Maxiimo Correo Gomez; Jose Mariano Bacalja;
Duilio Barbieri; Alfredo Méndez; Viola Luises; Roberto Pera; Julio Moscante; Luis Pasalacua Canales; Augusto Puchulú; Estanislao D. Cheleleco; Angel Castello Suponi; J.M.Turré; Paulino Toledo; Candido Bestol; Pedro Rivera; Ricardo Blanco; Domingo Marino; Vicente Cuacuadrio; Alberto W. Herrera; L.W.Winner; Angel Raúl Díaz; A Domingo Rosse; Pilar A. Mesúa; Carlos Bruno;
Además están depositados 25 cadáveres no identificados.
El número de heridos alcanza a 200.

En el hospital Rawson
En este nosocomio los muertos son:
Leandro Gamba; Bonifacio Quintana; Un tercero no identificado.

La nómina de los heridos es la siguiente:
Antonia Ana Grande; José María Saino; Miguel Cosimelli; Marcelo Casalnovo; Pedro Ain; Antonio Anatolio; Antonio Gargiulo;Marcelo Casalonga; Francisco Luis Gola; Norberto Alvarez;Horacio Damante; Vicente Orlando Díaz; José Luis Salgado; Oscar Rodolfo Drasich; José Valentín Rodríguez; Francisco Olgado; Tomás Laurito; Noemí Gorosito;Domingo Maldonado; Lía Domínguez de Munich; Nicolás Páez; Arturo Alicedo; Natalia Fornelli; Domingo Rogelio Munos; José Caradella; Alberto Luca Vallejos; Enrique Menaj;

Victor Anibal Feltan
Diputado Provincial "mc"
Partido justicialista
Leandro N. Alem

Fuente: Movimiento por la Victoria del Pueblo

bomba102Antecedentes del golpe

El mediodía del 16 de junio de 1955 se produce el bárbaro ataque aéreo de metralla y bombardeo a la Plaza de Mayo, nuestra propia Guernica nativa. Aviones Gloster Meteor de la Armada de guerra nacional dejan caer sin aviso sobre el pueblo desprevenido nueve toneladas y media de explosivos, incluso una bomba que estalló en el techo de la Casa Rosada y otra que destruyó totalmente a un trolebús repleto de pasajeros.
Era la antesala de la trágica irrupción oligárquica-imperial de tres meses después, que iba a acabar con el gobierno del general Perón. Un gobierno que entre 1"6 y 1955, partiendo de un país tan pobre, injusto y dependiente como el que hoy sufrimos, supo construir una nueva Argentina justa, libre y soberana, modelo para todas las naciones de América. Que pudo crear un ministerio de trabajo, triplicar los salarios y asignarle a los trabajadores más de la mitad del producto bruto nacional. Que pudo crear un ministerio de educación y quintuplicar el presupuesto en esa área, doblar el sueldo de los docentes, y construir más escuelas que las hechas a lo largo de toda la historia del país. Que pudo crear un ministerio de salud pública y multiplicar cincuenta veces su presupuesto, y bajar en solo dos años los casos de paludismo de veintitrés mil a quinientos. Que construyó, por ejemplo, entre otras setenta y seis mil obras públicas, un gasoducto de mil setecientos kilómetros que transportaba diariamente un millón de metros cúbicos de gas; que construyó también, por ejemplo, el aeropuerto internacional más grande del mundo. Que produjo todo el carbón, el aluminio, el gas y el petróleo que se consumía. Que creó una planta nacional de energía atómica. Que convirtió al país en uno de los seis que volaban sus propios aviones a chorro. Que canceló totalmente la deuda externa. Que duplicó la renta nacional. No, estas estadísticas de sueños que en nueve años pusieron al país como modelo de dignidad y desarrollo no podían seguir. Había que acabar con el gobierno del general Perón.

Transcribimos el fragmento que describe el dramático acontecimiento del 16 de junio de 1955 del magnífico historiador Salvador Ferla en "Mártires y Verdugos", Editorial Revelación, 3ra. Edición, Buenos Aires, octubre de 1972, páginas 24 y 25.

[...] La oligarquía ambiciona el regreso al poder total, la restauración de su régimen y la anulación del proceso revolucionario iniciado en 1"3. Conoce los obstáculos porque los ha palpado y reiteradamente se ha roto las narices contra ellos. Son el pueblo politizado, presente, activo; y el ejército, colocado en su exacta ubicación nacional. Al primero planea anestesiarlo mediante el terror; al segundo desarticularlo y reestructurarlo en milicia partidaria a sus órdenes.
La primera y potente inyección de anestesia la recibe el pueblo el 16 de junio de 1955. Ese día sucede en Buenos Aires algo espantoso y absolutamente inconcebible: una formación de aviones navales bombardea Plaza de Mayo. El pretexto es matar a Perón, a quien suponen en la Casa de Gobierno, para lo cual se bombardea la plaza, se ametralla la Avenida de Mayo, y hasta hay un avión que regresa de su fuga para lanzar una bomba olvidada. Cientos de cadáveres quedan sembrados en la plaza histórica y sus adyacencias, unos pertenecientes a civiles que habían acudido en apoyo al gobierno, y otros de anónimos transeúntes. Es el primer castigo, la primer dosis de castigo administrada al pueblo. Es el fusilamiento aéreo, múltiple, bárbaro, anónimo, antecesor de los que luego realizarían en tierra firme con nombres y apellidos [se refiere a la masacre de José León Suárez en la represión del levantamiento cívico-militar del 9 de junio de 1956, a los mártires y verdugos que le dan título al libro]. Entre este grupo de aviadores [entre los que estaba el capitán Cacciatore, que después del 76 cobraría fama y fortuna como intendente porteño] que mata desde el aire a una multitud, y los agentes de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que "fusilan" a un núcleo de civiles en un basural, tirándoles a quemarropas sin previo aviso, solamente existe una diferencia de ubicación.
Este episodio criminal, este acto terrorista comparable al cañoneo de Alejandría y de ciudades persas efectuados por la flota inglesa, también con propósitos de escarmiento, no tiene antecedentes en la historia de los golpes de estado. Porque hasta en la lucha entre naciones está proscripto el ataque a ciudades indefensas, y porque la guerra aérea, con el bombardeo a poblaciones civiles, ha sido una tremenda calamidad traída como novedad por la última guerra mundial, que ha merecido el repudio unánime universal.
Nuestro pueblo, que estuvo alejado del escenario de esa guerra, que jamás pudo con su imaginación reproducir la imagen aproximada de un bombardeo aéreo, experimenta ese horror -el horror del siglo- en carne propia, por gestión de su propia aviación. Y esa aviación que nunca había tenido que bombardear a nadie, que no sabía lo que era un bombardeo real, hace su bautismo de guerra con su propio pueblo, en su propia ciudad capital. El 16 de junio de 1955, sufrimos los argentinos nuestro Pearl Harbour interno, donde la víctima es el pueblo y el agresor la oligarquía [...].

bomba102A 50 años del bombardeo a Plaza de Mayo

Por Carlos Antón, jueves 16 de junio de 2005

Hoy se cumplen 50 años del día en que 34 aviones, en su mayor parte de la Marina, bombardearon Plaza de Mayo y otros puntos estratégicos de la ciudad para, supuestamente matar a Perón aunque las víctimas reales fueron quienes estuvieron allí entre las 12.40 y las 17.50. Se estima que hubo 364 muertos y más de 800 heridos. Fue un aviso de la oligarquía a todo un pueblo. Tres meses después exactamente estos sectores darían un golpe militar. El golpe de la "Fusiladora".

"TIRABAN LA BOMBA Y SE ESCAPABAN"

El bombardeo a Plaza de Mayo sólo se puede entender por el odio de clase que la burguesía ha sentido siempre hacia los trabajadores. Bombardear una zona abierta concurrida por miles de civiles es un acto genocida similar al que realizó la aviación hitleriana sobre Guernica o los que realiza hoy la aviación estadounidense en las ciudades de Irak.

José Azcurra, es sobreviviente del bombardeo que la Aviación Naval realizó el 16 de junio de 1955 sobre Plaza de Mayo. Aquel día era un joven de 29 años que acudió a la Plaza a defender un gobierno que consideraba suyo. Hoy pertenece al sindicato de Farmacia y relató al programa Primeras Luces de Radio Nacional sus vivencias de aquel día.

Ver la gente muerta, el trole destrozado por la bomba...

Veíamos una impunidad de los tipos que tiraban desde arriba...nosotros no teníamos nada. Habíamos concurrido a la Plaza en defensa del sistema peronista, pero de ninguna manera podíamos contra los tipos que tiraban desde los aviones...era imposible.

Fuimos a una armería a buscar armas y dejamos los datos nuestros, fuimos un poco ingenuos... al otro día nos citaron de la policía para que entregáramos los revolveres que habíamos sacado.

Luego caminando, caminando, encontramos un general y le pedimos armas y no nos dio tampoco. En ese momento llegó un tanque al que se le cayó una ametralladora, pero ninguno de nosotros sabía usarla, porque las ametralladoras de los tanques son muy especiales.

Al caminar y andar por ahí vimos una cantidad de camionetas, frente al Banco Crédito.

Por la calle Yrigoyen al lado de la casa de Gobierno es donde más tiraron. Ellos decían que querían matar a Perón. Matar a Perón de esa forma, no creo que fuera posible; la cuestión era darnos a nosotros un ejemplo de lo que podía pasar.

No se por qué no se ha reconocido este hecho antes. No se por qué los gobiernos no lo tienen en cuenta. Esto fue muy brutal, muy brutal. Pero además las armas con que nos atacaban eran compradas con plata nuestra.

-¿Cómo es que usted toma la decisión de subirse a la camioneta y comenzar a trasladar heridos?

-Las personas que estaban conmigo subieron a las camionetas, yo tomé la tercera o cuarta y comenzamos a llevar heridos a los hospitales.

En un momento una de las enfermeras nos puso una sábana blanca (como una bandera blanca) en las camionetas y nos dijo: "chicos a Uds. los van a matar". A nosotros no nos importaba la vida, era cuestión de actuar, de actuar a favor de nuestros semejantes.

Esto lo digo también para los jóvenes de hoy, que actúen a favor de la república, era lo que nosotros hacíamos siempre. El gobierno había impreso el sentido nacional a la vida. Ser una colonia próspera no es nuestro destino, nuestro destino es tener una nación fuerte, que pueda responder a todas las necesidades que tiene su población.

Con las camionetas llevamos los heridos a los distintos hospitales. Dicen que hubo más de 300 muertos, yo creo que hubo más. Ver eso era llorar. Usted no se imagina lo que era ver ahí esa gente muerta, terrible, terrible...

Y el deambular nuestro sin tener posibilidad alguna de defensa. Porque si estos canallas hubieran peleado, todavía.

Venían, peleábamos, y moríamos peleando. Pero no pelearon nada...

...Tiraban la bomba y se escapaban al Uruguay...

Las bombas que eran nuestras, aviones que eran nuestros, combustible que era nuestro, lucharon para bombardearnos a nosotros, fue terrible.

Pasaban tiraban la bomba y se iban y nosotros no teníamos nada para contestar el ataque.

Luego fuimos a la Cámara de Diputados, y estaban todos reunidos, pero no se qué es lo que hacían, sería la orden de parte del gobierno de quedarse en el recinto... pero los que estábamos ahí abajo éramos toda gente de pueblo, peronista y no peronista.

Ese día los que estábamos ahí, todos éramos pueblo... éramos argentinos que queríamos un país, una nación.

ODIO DE CLASE

El bombardeo a Plaza de Mayo sólo se puede entender por el odio de clase que la burguesía ha sentido siempre hacia los trabajadores. Bombardear una zona abierta concurrida por miles de civiles es un acto genocida similar al que realizó la aviación hitleriana sobre Guernica o los que realiza hoy la aviación estadounidense en las ciudades de Irak.

Que la "turba" se vuelva a sus casas, fue una de las condiciones que pusieron los el ministro de Marina, contraalmirante Aníbal Olivieri, el vicealmirante Benjamín Gargiulo, para rendirse, luego del bombardeo a la Plaza.

Ese nombre: "la turba", esa voz que lo pronuncia: la Marina, sintetiza los dos actores. Trabajadores y burguesía. Ese día fue un jalón más de ese odio arraigado, que los sectores más reaccionarios de la sociedad sienten hacia los trabajadores.

El 16 de junio, asesinaron trabajadores, como antes los habían asesinado en la Semana Trágica las hordas de la Liga Patriótica y la Policía del coronel Falcón. Como años más tarde los asesinarían los militares del Proceso.

Si nuestra historia como país independiente comienza a escribirse el 25 de mayo de 1810, la oligarquía y la reacción comienza a moverse al mismo tiempo y muy cerca de esa fecha asesinan a Mariano Moreno. De allí para acá, la historia de este país, aunque lo quieran ocultar o disimular detrás de la frase retórica: "desencuentro entre hermanos", está jalonada por la lucha del pueblo y el odio hacia él por parte de la clase dominante.

Chusma, turba, cabecitas, villeros, piqueteros, han sido y son palabras que son lanzadas con desprecio. Pero también con temor. Temor a perder los privilegios, la riqueza, el poder que amasan cada día con nuestra sangre.

Los trabajadores y trabajadoras, peronistas y no peronistas, no olvidan y no perdonan la masacre del 16 de junio y tampoco olvidamos ni perdonamos la muerte de ninguno de nuestros compañeros.

Fuente: Agencia Rodolfo Walsh

bomba102Reclamo por el bombardeo de 1955

Un crimen impune

"Fue un verdadero crimen de lesa humanidad que permanece impune", dijo el diputado Miguel Bonasso al recordar el bombardeo a Plaza de Mayo, ocurrido el 16 de junio de 1955. El legislador anunció los detalles de una demanda para que los familiares de las víctimas de aquellos hechos puedan recibir una indemnización y se conozca la verdad. Junto al abogado Carlos Díaz, Bonasso se lamentó de la respuesta que dio el Ministerio de Defensa, que ante el requerimiento judicial contestó que el Estado no tuvo responsabilidad y que se trató de delitos comunes que ya prescribieron.
Las víctimas no pudieron reclamar porque poco después del bombardeo fue derrocado el gobierno. Por eso, Bonasso impulsó la demanda civil pero no descartó la vía penal. En la conferencia de prensa mencionaron la cifra de 350 muertos y dos mil heridos como saldo del bombardeo. Bonasso estuvo acompañado por Gonzalo Chávez, autor del libro La masacre de Plaza de Mayo. "Una de nuestras intenciones es ponerles nombre y apellido a las víctimas y a los victimarios", expresó Chávez.

Fuente: Pagina 12, 15/06/05
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27/08/08 06:57 hs
@ sero
2 Re: 1955 bombardeo en plaza de mayo
me hiciste leer bastante,que laburo te tomaste,muy buen aporte berito,gracias!!
Elite
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27/08/08 15:34 hs
@ Flor
3 Re: 1955 bombardeo en plaza de mayo
BERITO,excelente informe,muchas gracias amiga
abrazo
Elite
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30/08/08 16:38 hs
4 Re: 1955 bombardeo en plaza de mayo
como siempre
excelente amiga!!!
grcs
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