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Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt

Presentación JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT Jorge Lemoine y Bosshardt (Mendoza, 19 de abril de 1948), poeta y escritor argentino. Poeta, cuentista y novelista marplatense. Presidente de Honor Vitalicio de la Fundación de Poetas de la Argentina. Premios Jämför y Hämtar de la Orden de Onsladen de la Administración Pública de Suecia, 1996/97, Poesía. Primer Premio Nacional de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.), Seccional Atlántica, 1997, Poesía. Premio de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires, 1990, Narrativa. Primer Premio de Honor Leonístico Hispanoamericano, Club de Leones de Buenos Aires, 1996, Poesía. Ha publicado enorme cantidad de
30/01/11 00:23 hs
1 Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt
Presentación


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT


Jorge Lemoine y Bosshardt (Mendoza, 19 de abril de 1948), poeta y escritor argentino.

Poeta, cuentista y novelista marplatense. Presidente de Honor Vitalicio de la Fundación de Poetas de la Argentina. Premios Jämför y Hämtar de la Orden de Onsladen de la Administración Pública de Suecia, 1996/97, Poesía. Primer Premio Nacional de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.), Seccional Atlántica, 1997, Poesía. Premio de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires, 1990, Narrativa. Primer Premio de Honor Leonístico Hispanoamericano, Club de Leones de Buenos Aires, 1996, Poesía. Ha publicado enorme cantidad de volúmenes.




JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT EN LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE ESTADOS UNIDOS

El libro de poesía del poeta y escritor argentino Jorge Lemoine y Bosshardt "Se pierde mi corazón que te busca", premios Jämför y Hämtar de la Orden de Onsladen de la Administración Pública de Suecia, 1996/97, está en The Library of Congress, las universidades de Texas (Austin), Illinois, Toronto, Tulane, Florida (Gainesville), California (Berkeley y Los Ángeles), Notre Dame, Chicago, Southern California, Arizona (Tempe y Tucson), New York, Wisconsin, New Mexico, Stanford, Cornell, Massachusetts, National Library of Medicine y National Agricultural Library (USA), y las bibliotecas nacionales de España, Inglaterra y Francia, y el Ibero-Amerikanisches Institut de Berlín, por pedido expreso de Fernando García Cambeiro, "Representante de bibliotecas/Editores de LatBook", Skyway USA, Box 014, 2886 N.W. 79th. Ave., Miami, Florida 33122, U.S.A. Internet: http://www.latbook.com.ar/, e-mail: cambeiro@latbook.com.ar/. Fax en Argentina: (54-11) 4307-2735, teléfono: (54-11) 4300-2797. O comunicarse con "F. G.ª C., Argentine Books & Serials", mismas direcciones. Office adress: Cochabamba 244, C1150AAB Buenos Aires. Postal Adress: P.O. Box 591286, Miami, FL 33159-1286, USA.

Accesos directos a uno de sus libros en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos:

http://lccn.loc.gov/97184502

http://catalog.loc.gov/cgi-bin/Pwebr...100&type=quick




Accesos directos a ciento veintitrés de sus libros:

http://www.jorgelemoine.com/

http://jorgelemoineybosshardt.blogspot.com/




"A Jorge Lemoine, con mi mejor gratitud.

No quiero más que lo que tengo: un lector como usted (y a lo mejor tengo tres o cuatro) y un amigo como usted (y a lo mejor tengo dos). Todo lo demás me sobra.

Le abraza,


CAMILO JOSÉ CELA
Palma de Mallorca
8.VII.86."




DOCUMENTACIÓN DE REGISTRO DE LA OBRA DE JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, Registro General de la Propiedad Intelectual, Registro Provincial de Barcelona, Número de Depósito Legal: B-15.963/82. España.

Dirección Nacional del Derecho de Autor, Expediente N.º 389.386. Argentina.

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El nombre divino del amor



VIAJE POR EL REZO
Si tuviera
podríamos cambiar de religión
meternos en un barril lleno de aceite
aprender el lenguaje de las flores
saber cómo se llora en marte.
No sé cómo se fundan
las cosas importantes como ésa.
Y hay tantas otras cosas más
que ignoro
No sé cómo se evita emborracharse
cómo sueñan el amor los sacerdotes
por qué se suicidan
los insectos.
(Ahora me doy cuenta
de que la naturaleza no estaba
preparada para los
inexpugnables faroles)
No tengo religión
pero quisiera cambiar de algo
de verdad podríamos hacerlo
¿Quién inventa las cosas importantes
Quién anda instituyendo los profetas
Quién decidió las alas del gusano?
¿y el instinto de beso en los sonidos?
No es que quiera
cambiarme las desconocidas raíces
Es que contigo podría hacer un viaje
por el polen, arrojarme a un cielo
subalterno por la boca de un sapo
enamorado. Remontarme por el aire
con mis párpados por únicas alas.
Derrotar todos los dogmas de la
arquitectura universal.
Podríamos invitar a un ateo
imaginario a fusilarnos con burbujas
de sonido hasta dejarnos huecos
como una llama.
O hacer un viaje por el rezo. Para
eso sería necesario que nos escondiéramos
en un molino apretando los dientes
para no gritar cuando la piedra nos
enreda con la harina. Nuestras
manos juntas serán el mismo grano
después tal vez nos harían pan
lingote cereal, ladrillo, altar
del hambre y con forma de
luna un poco amapolada
en alguna suburbana iglesia
nos repartirían. Tal vez nos
tocará esa vieja, la que reza
casi con afán. Descenderemos
por su esófago (sabremos
casi algo de los hormigueros)
y veremos el corazón de la fe
el pabilo que sostiene historias
el pedestal de tantas guerras.
Después, un poco como los feligreses
saldremos del recinto sagrado
y nos dirigiremos a los andenes
suburbiales empujados por
la corriente de la derrota.
Allí habrá un túnel mucho
más oscuro.
La salida será lo más difícil.
Creo que prefiero no cambiar de
religión, quedarme con mis palomas
y mis trasnoches de páginas.


ALFARERO SIDERAL
Quisiera cada gesto innumerable de las
moscas
cada mínimo amor de este planeta
cada polen de arroz
cada hormiguero
cada lluvia que se enguanta por la tierra
cada rayo de luna en el océano
cada faro derretido bajo el agua
la hondura total de las insondables cuevas
cada beso fugaz de cada boca
cada constelación de saliva que destella
cada arruga dactilar
en las piedras colosales de las cordilleras
cada rayo cayendo cada brasa
cada escama de ceniza cada huella
el número total del desarrollo
la molienda de las olas, cada ala
cada cosa en fin para ponerla
desnuda e infinita como harina
en tu cuerpo y tu alma y en tus piernas
en tu memoria hasta el éxtasis que huye
y se agazapa
a cada gramo cada instante de tu vida
para que sepas el completo abecedario
de planetas de sal y de rugidos
de gemidos de galope y de colmena
con que junto a tu nombre catarata
construyo el del amor como alfarero
sideral en esta pieza.


ILUMINACIÓN VACÍA
Desmantelando naranjas
demoliendo pianos
triturando caracoles
como a fetos de flautas
voy y vengo entre pies
e iluminación vacía
besando la íntima piel de algún espejo
con reflejos de lenguajes diferentes
De esta peregrinación por el aire
de esta torre de saliva
se pueden decir tantas cosas
tiene tantos nombres la soledad
Y el tuyo, el más atroz


EMPRENDO LA TINTA
Nunca tengo palabras en la mano
cuando emprendo la tinta.
Es como agitar un árbol
para que caigan los frutos
agazapados en mi saliva
Y siempre cae tu nombre
que maduro a gritos
con la savia en pie.


YO NO QUIERO MORIR ESTA LOCURA
Ésta no será una depuesta golondrina
una rendida hora de resurrección originaria
yo no quiero morir esta locura
no quiero callarme estos otros silencios
ni descalzarme estas distancias
que mojan mis pies de otras partidas
No. quiero quedarme contigo
hasta ti traje mis últimos zapatos
y mi descanso definitivo.


ESTE ÉXODO DE PALABRAS TE BUSCA
Con cercenadas pupilas
y voz degollada
con el aliento encallado
en desertados lenguajes
este éxodo de palabras te busca
Y recorre este desértico silencio
como una caravana de flores y suspiros
que se hunde en un horizonte imaginario.


SIEMPRE HE ESTADO CONTIGO
En este sitio donde el tiempo es otro
uno cualquiera
algunas imaginarias piedras
y extraviadas voces
y jardines de fatigadas cabelleras
y extenuadas ventanas atrapándome
En este sitio de ayer y de mañana
donde hoy somos apenas una sospecha
donde nos adivina el aire
y nos corta las manos
la humedad de la madera
en este escenario
que es el mismo de siempre
uno de tantos
siempre he estado contigo, amor
ahora que te conozco


UN GESTO DE LA PIEL O DEL ALIENTO
Porque escribo más que nunca
y mis manos son copiosamente
sé que te amo
y por tantas otras cosas
que mi boca dice a veces. (y otras callo)
qué duda cabe de que el amor
es a veces, también un gesto de la piel
o del aliento.
pero no es sólo el hambre repartido
ni ciertos plenilunios dolorosos
ni cierta luminosidad de flores
es nuestra medida
de repente todas las raíces de la memoria
congregadas en la imagen amada
qué duda cabe de que te amo?!


EL PAÍS HUNDIDO DE TUS OJOS
Me miro constantemente a los espejos
ahora que estoy solo
para tener quizás algo de tus ojos
algo tuyo, algo parecido a tus recuerdos
Pero cuando te pienso
no es mi rostro
ni mi cuerpo turbio y silencioso
el que encuentro.
Sin embargo sé
que cada veta de mi piel
cada hoja de mi pelo sin pájaros
será el país hundido de tus ojos
cueva enterrada de despojos
y a veces el vacío y el silencio de tus manos.


NECESITO VERTE AUNQUE SEA EN ESTA PÁGINA
No tengo paciencia para quedarme dormido
los sueños revolotean asustados sin posarse
mejor prendo la luz, enciendo mi garganta
necesito verte aunque sea en esta página.


SÉ QUE HAY UN RÍO COMO UN PUMA DERRETIDO
Yo no conozco esta tierra
he visto su retrato verde en los mapas
sé que hay un río como un puma derretido
que se echa constantemente en el mar.
He visto de pasada algunas casas
algunas esbeltas palmeras, unos faros
unas calles que son siempre las mismas
Tanta gente que no es extranjera
se diría que la memoria
les creció aquí como los frutos
de una planta cualquiera
Ya no me asustan las ciudades como ésta
No me importa dónde tienen la mirada
no tengo miedo de sus policías
y hasta me dan un poco de ternura
sus escuelas y sus hospitales.
yo no conozco esta ciudad de nadies
Pero hay otra que tampoco conocía
donde andaban retrasados mis recuerdos
esperando que yo los recogiera.
Amor, yo te encontré en una ciudad
ya no le tengo miedo a estas ciudades
y me parece que no voy a volver a decir
ni la palabra nunca ni la palabra nadie.


MI LLAGA DE CAMINOS
Rindo la poesía, depongo mi costra
de horizontes, mi llaga de caminos
aprendo tu nombre y descubro
que siempre he tenido boca.


MI CORAZÓN HIZO AGUA
Para contarte esta historia hijo mío
tendría que esperar que te cuelgue
la mirada
que llevaras algunos olvidos
algunas puertas cerradas en el alma
No puedo imaginarme tu cabeza
tu mano que tendría algo de mapa
tu estatura tu voz un poco llena
de las cosas que llevaras clavadas.
Elegiríamos un árbol una piedra
sería tal vez una mañana
nos sentaríamos como dos cosas viejas
dejando que el silencio nos hablara.
Tiraríamos pedradas sin destino
hablaríamos de las nubes o del viento
—esas nubes sí las imagino—
yo olvidaría hablarte de estos versos.
¿Cómo decirte que llevamos algo roto
que el amor a veces se disipa
que se secan las manos y los ojos
que todo lo invade la ceniza?
Cómo habría de explicarte cada noche
cada foto cada muerte de memoria
explicarte que me fui sin donde
a cambiarme de zapatos y de historia
Cómo explicarte que mi corazón hizo agua
que le entró la noche hasta el hastío
Tiraría tal vez otras pedradas
Miraría a los ojos al vacío.
Y después te lo diría todo
de una sola llave de una sola agua
te abriría mi corazón de lodo
y te daría a beber todas mis lámparas.
Te diría su nombre de casi catarata
te contaría sus ojos de panales
y usaría palabras no estrenadas
para contarte su alma de trigales.
Yo no sé dónde está ese árbol protegiendo
el primer día de nuestras raíces
el momento de mirarnos a un espejo
sin buscar ni frases ni matices.
Ese día tal vez un poco ronco
te pediría inaugurar ciertos olvidos:
Cambiar el nombre obligatorio
del padre por el de un amigo.
Ahora ya zarpo de esta historia
para no anticiparme a mi memoria
y a mis pasos, antes del camino.


LA CINTURA DEL SILENCIO
Mi garganta aprieta
La cintura del silencio
como una espada rota
como un perro muerto
Ya no puedo esconderme
del asedio del espejo
debo poner sobre la mesa
los antes y los lejos


QUE EL AMOR NO APRENDA A TENER ASCO
Voy a escribir un verso con la palabra caca
el amor me lo indulta con una flor mojada
Pero para darte mi vida hecha poema
debo poner en él también las cosas muertas
Es la única manera de guardarnos
de que el amor no aprenda a tener asco
He escrito un verso con una palabra muerta
he dejado al silencio detrás de la puerta
Y ya no necesito escribir otras palabras macabras
una sola nos basta como una lámpara
Podemos ya indemnes caminar entre los pastos
inmunes al silencio con florecidos pasos.
Y echar este verso a la basura
con el aliento limpio de gaviota y altura.


ESTATUA DE MUJER
Tú, toda fulgor
cuerpo de totales melodías
mirada de canción
olor de fruta improvisada
estatua del amor,
yo con los ojos en voz alta
un poco de carbón
como un barco que te atraca,
sonreímos los dos.


LA HEBRA DE RELÁMPAGO
Me estaba peinando ante el espejo
y como un pez, sospechado entre la sumersión
y la espesura, una cana brilló su hebra de
relámpago.
Empecé a deletrear mechones hasta tenerla
firmemente entre mi pulgar y mi índice.
Cuando ya estaba por dar el tirón suicida,
me detuve. Decidí no cambiar de nombre,
no empezar una careta minuciosa. Decidí
no ser otra persona.


ALTA MAR DE PÁGINAS
I
travesía, a verso traviesa
a recuerdo traviesa

II
A noche traviesa
como un oscuro jinete
A verso traviesa
como un ciego demente
Alta mar de páginas
marejada en las sienes
pleniluna tu cara
y tu distancia llueve.


EL RITO DE AMARTE QUE ME ARRASTRA
A veces me despierta una amapola
a veces me horada una campana
a veces me lava la cara una ventana
y otras veces me encierra entre sus páginas la aurora
Yo no tengo la conducta preparada
de los ríos de estiradas cicatrices
A veces soy (voy) la nieve que se derrite
y otras veces me quedo hecho montaña
A veces me ilumina una naranja
o me convence con rincones la tiniebla
y ando buscándome entre la niebla
hasta que una flauta inesperada me apuñala
Pero de todas mis conductas planetarias
de mi espesa diversidad de selva
hay una constante y siempre nueva
el rito de amarte que me arrastra
por flores y por piedras y palabras
por los mismos nombres de la tierra
y en cada cosa se renueva
como mil tardes diferentes en el agua.


EL RINCÓN MÁS LÚGUBRE DEL MIEDO
Esta noche es toda de pupila
es mi mínima estatura que rebota
contra el parche celeste que me azota
me desangra me pisa y me destila
El silencio me acorrala y me vigila
y el vacío con desenfrenada bota
me pisa la garganta rota
y me arroja a una lágrima y me exila
Al rincón más lúgubre del miedo.
Mis ojos se caen derretidos
mis manos se evaporan y me traicionan
y la tiniebla me escarba con candente dedo
el silencio me clava un implacable alarido
Y todo se va. Sólo las ratas se demoran.


EL AMOR ES IGUAL A SU SOSPECHA
Antes estaba hecho de peligros
veía con bastón como un murciélago
y andaba con actitud cavernosa
ensuciando con mi sonido la mañana.
No sé cómo pero de repente
habías estado siempre en algún sitio
Y llegaste y sin preguntarme un solo pájaro
me lavaste las cuevas de mi cara
me llevaste de la mano hasta un espejo
y dibujaste un dios que sonreía.
no me importa ya quién soy ni quién he
muerto
así está bien, los nombres se acomodan
el amor es igual a su sospecha
porque tú te pareces a mis sueños.
Ahora hasta las moscas se me atreven
y hasta veo correr por la mañana
al aire enamorado del sonido
haciendo el amor con las abejas.
Así está bien, ya puedo mirar a cada gato
sin que huya incendiado de mis ojos
y paso por los hondos cementerios
sin ver otras cosas que jardines
Así está bien, amor, gracias por mí.


UNA SÁBANA CONSAGRADA
No quiero apurar estos cuadernos
Son la medida preparada de mi historia
Cada página que paso es una despedida
una sábana consagrada
donde hemos estado juntos.
Conozco el dolor de abandonar habitaciones
que no serán nunca las mismas.
No quiero terminar estos cuadernos.
no quiero conocer toda la tierra.
quiero siempre una isla de sorpresas
una flor aún de raza súbita imprevista
para ponerla bien temprano al lado tuyo
en tu almohada tal vez y despertarte.
No quiero apurar estos cuadernos.
Pero tengo tanto que decirte
tanto tengo para recuperarnos.
No importan todas las cosas desconocidas
lo que no hemos hecho estando juntos
Basta que estemos de la mano
todo es posible y suficiente
Pero no quiero terminar estos cuadernos.


QUIERO HUIR DE TODO, ESO ES TODO
No busco por la geografía del poema
una palabra especial como una mina
no quiero fundar una ciudad de palomas
no quiero establecer la boca del silencio
Quiero huir de todo, eso es todo
y esconderme con tu nombre en una ceguera
inexpugnable
y dormir allí para soñarnos.


EMPAPADO DE TINIEBLAS
Como, me lavo las manos
sonrío desde algunos reflejos
acomodo páginas y escondo
algunas fotos en cajones terribles
Voy a irremediables sitios
y vuelvo empapado de tinieblas
y me arrojo de boca a estos renglones.
Todo lo que hago tiene tu ausencia.


MORTALMENTE VIVO
Es de nuevo la hora de mis manos
solas como alas en un continente olvidado
es de nuevo la hora de mis horas
como un viento herido por ruinas y restos de
batalla
Es de nuevo la tristeza esa de ser y de morir
de amar mortalmente vivo, de reír al galope
con la lengua en llamarada
goteando pájaros y arreciando muerte
escupiendo ventanas
y leyendo epitafios con los dedos
Es ésa la hora
la de no haber sido eterno
la hora de que dios nunca haya sido posible
hora de palomas que se suicidan
hora de música precipitándose por
una cornisa con un ramo de olvido
entre los dientes
pero yo absurdamente crepitante
entre el carbón que huye
río como un molino
porque estoy enamorado
y seré más allá de todas las derrotas
para envenenar con una lámpara
el telar tenebroso del silencio.


LA LLAMARADA DEL SILENCIO
La soledad estaba sola y soñó.
soñó que sueño
y en el sueño soñó que canto
y en el canto fue el aire
el aire estuvo enfermo de los mismos sueños
Y se volvió corazón
corazones
miríadas de corazones
y en uno se enfrió la llamarada del silencio
y entonces, tierra
y la tierra soñó y cantó
y raíces
y rosas
y tú y yo
que no sabíamos
que la soledad había estado sola
y que necesitábamos venir,
haber llegado
y soñamos
sin manzanas
y entonces dios había sido
para que la soledad nunca hubiese
estado sola.


UNA LÁMPARA PARA ENCONTRARTE
No me damos pena
No nos sufro
Llevo esta partida
como una lámpara
para encontrarte cuando yo sea conmigo
y nosotros.


TUMBAS EN MARCHA
Porque este avión emergerá del vino
como una uva que salta de la tierra
hecha llamarada
o silencio de la palabra palabra
Porque este avión me arrancará los
ojos y ese turbio manojo de pasillos
por donde goteamos tumbas en marcha
me busca la garganta como un abismo
empedernido, me pisotea la saliva me
machaca el sonido de polen creciendo, porque
escribimos muchas veces
la palabra paloma.
Debo volver a buscarme
a recogerme entre las cosas sencillas
entre el amor que no aprieta
los puños ni muerde la mirada
para no esconderse detrás del ocaso.
Ojalá me hayamos esperado.


ATADO DEL SILENCIO
Cerraré los ojos para salir de esta casa
Me llevarás de tu mano
candentemente (ciego)
hasta la puerta
atado del silencio
al ruido mínimo de las cosas del día
No quiero morir de esta partida
no quiero verme ni oírme partir.


EL LAGO DE TU IMAGEN
Estoy vivo a patadas a mordiscos a párpado
a gritos a espina desaforada
y raíz al galope.
Catarata de pétalos
desbocada marea
alas y tajos en un solo vuelo
Y de repente como el torrente brioso
me anudo al lago de tu imagen
y soy paz.
Es el amor,
Estoy enamorado.


ABASTECIDO DE LÁGRIMAS
Habré necesitado estar triste
estoy abastecido de lágrimas
hace tanto frío fuera de estas fotografías.
Partiendo mi alma quedó enganchada;
como un tejido
mi sangre de madeja
y se ha ido deshilachando en un
reguero mortal.


CON EL ALMA ACUMULADA EN UN SUSPIRO
Con frío de animal herido
con dolor de herida enfriada
me voy goteando tiempo
como una gangrena.
con el alma acumulada en un suspiro
con la lengua de pétalo cortado
Mis ojos son el patíbulo
de mi memoria
el día entra y arrasa
quema y a muerte muerde ahuyenta
y azuza
Las mariposas se están volviendo tajos
mi cuerpo ya no tiene nada azul
es que me estoy yendo
y el amor es puñalada
y duele.
No sé realmente por qué estoy no llorando.


SUEÑOS DE DEMENTE
Te llamé por teléfono.
era el silencio en punto de tu ausencia
en mi pieza sin tiempo
Te llamé con insistencia
la llamada se extendía por el aire
la llamada sin respuesta
como un grito agonizante
inundaba el vacío callado de tu casa
y sonaba tristemente a nadie
Colgué. hice otra llamada
la misma cruenta voz que se partía
la misma temblorosa campanada
Me pareció que tenía algo de risa
recorrí en mi memoria todo el ámbito
un silencio sonoro que dolía
Volví a cortar. Estoy pensando
ahora en los venarios corredores, en la puerta
en los discos quietos y callados.
en la paz tranquila de la mesa
en el pasillo aortal que se derrama
y que pasa delante de tu pieza
Al pasar me fijo en la ventana
Tu mundo de misterios escondidos
y me siento de recuerdos en tu cama
Se me sube a los ojos el vacío
se encarama tenaz a mi garganta
me siento encerrado en el delirio
Ahora pienso y se me anega el alma
que tal vez cuando te llame nuevamente
me responderá el silencio de tu casa
Y mañana y después al día siguiente
y también después de una semana
y otra más y después ya para siempre
Hasta que yo sepa de verdad qué pasa
: que sólo existes en mis sueños de demente.


LA NOCHE QUE NOS DESENVAINAMOS
No he lavado la ropa que tenía
la noche que nos desenvainamos
y desnudos como la miel que cae
de los higos maduros a la siesta,
nos anudamos acuáticamente
como dos lagos o dos gotas de agua
que se juntan innumerablemente.
No voy a lavar esa camisa.


ESTOY ESCRIBIENDO TU NOMBRE
En esta noche aquí en esta ciudad
hoy, cualquier día un cualquier nunca
en esta ninguna parte rescatada
yo: este nadie de cosas y almanaques
de resecadas rosas y poemas volados
aquí en esta ciudad yo ahora
estoy escribiendo tu nombre
con dedos de niebla
roto contra el aire encallado
en la noche triste y sola de esta ciudad
donde hay tantos que tal vez recogen
su memoria, su alma, su tristeza
para llevársela luego a algún poema oscuro
en una ciudad cualquiera, solos.


LAS ANCLAS DE TODO MI DESTINO
I
Que estas puertas de llegar
sean las de partir
si no encuentras tu vida
en mi sendero,
si tu memoria me renuncia
si tu amor
se descalza de mi nombre.

II
Tú mujer,
tú amiga, luz,
tripulación total de mis espigas,
tesoro en llamas en la boca
de la madrugada
tienes las llaves y el timón de mi vida,
las anclas de todo mi destino.
Eso te lo doy. Como una mano,
como una manzana.
Pero no debes tropezar
con mis pies.
No te sientas encerrada
en mi libertad
que te regalo.
Quiero ser tu camino
no tu calvario.


CLARIDAD HECHA PAN
Está visto
Está sabido que
Está sido que yo
Está vivido que yo nunca
Hubiera sido uno
de esos solemnes o terribles señores
con anteojos y joroba.
De esos que se mueven por
sus bibliotecas con la familiaridad
de un pez solo en su escueta pecera.
A veces creo que tienen algo de
dromedario, que guardan litros
de páginas en la joroba de la espalda
y las de los dedos. Los infaltables juanetes.
Porque casi todos tienen cabeza
pequeña, tal vez para tener los ojos
más juntos, —la nariz no es importante—
nunca se muerden la boca; y las orejas
a veces son alas deterioradas, grandes
como paraguas, a veces un poco chamuscadas
y otras veces se les caen por el mismo
camino de la calva.
No sé si hay alguno que se coma
las uñas, ancestros de roedor no les faltan.
Algunos chupan de la pipa con invertida
frustración de flautistas y oyen una
inédita música con los catacúmbicos bronquios.
(espero que no hayan leído nunca
la palabra catacúmbicos) ¡Qué volutas
de abortadas melodías!
Asunto corbatas = me abstengo;
casi todos la tienen sucia y otros la dejan
para marcar una página remota, donde
el torturado trapo convive
con las migas de un irrecuperable
sandwich. (quién sabe cuánta
sombra ha recorrido).
No! definitivamente,
porque yo no dejo migas
ni tengo orejas migratorias
porque sólo me como las uñas
cuando espero en las estaciones ferroviarias;
porque no sé nadar como el
alegórico pez
ni soporto el olor satánico de los
libros añejos,
porque entre una flauta y una
pipa prefiero una guitarra
y mucho más soplar en la caña
innumerable de tu aliento
y porque no uso tiradores,
(olvidemos la boca que yo también
me muerdo cuando quiero
imaginarte)
porque mi única joroba es un
dolor de caminos
y no recuerdo cuánto leo, sino tus
cartas,
por todo eso y un montón de otras
razones, no soy uno
de esos solemnes o terribles señores.
Además, si lo fuera,
cómo hubiera hecho para darme
cuenta cuando pasabas y tenías
la boca encinta de palomas.
No! definitivamente no lo soy.
Y si lo fuera
me cortaría las manos y la boca
y trituraría mis dientes
y después me escondería
con esa sucia corbata confundido
entre las migas
por haberte amado
y profanado con derrota y otoño
tu cuerpo de claridad
hecha pan.


MARES ANUDADOS
Quisiera que fueras sucia alguna vez
con el olor bullicioso de los rinocerontes
que en ti habitaran
duendes diminutos
una constelación de piojos
labriegos y mineros de tu pelo
y de tu piel
ellos me podrían contar de su amor planetario
de los hormigueros luminosos
de las madrigueras amadas
donde mi lengua no puede envainarse
y pasa a veces como un glaciar quemante
como un mar al galope.
Ellos me podrían decir las diminutas rosas
las quebradas los terribles
cañones de tus huellas dactilares
los aljibes insondables de tus poros
ellos conocerían los remotos senderos
las vertientes los guijarros
las olas enterradas de tu pecho
tus pezones como cúpulas sagradas
sagrados como templos
todos los jardines
cada cementerio.
ellos acamparían bajo el trébol
fresco
el que crece en la desembocadura
de tu cuerpo continental
ellos ordenarían
tras nuestras enamoradas batallas
los húmedos minerales de la savia tibia
las herramientas exhaustas del amor.
Quisiera recorrerte
como una lagartija
esconderme bajo cada piedra
mirarnos a los dos
crepitando como mares anudados
y ser a veces mar
y a veces caracol.


VELAS PARA AGRANDAR LA OSCURIDAD
He apagado todas las lejanías
he decidido que estás aquí conmigo
detrás de alguna puerta,
lavándote la cara
amasando un trago de ventanas en un
papel, o bebiendo un chorro de mariposas
en alguno de tus libros amarillos.
He decidido que la soledad no nos cabe
Somos demasiado para los enjutos territorios
de la nada.
Y si alguien no lo cree puede leer
en los legajos de la primavera sobre nuestro
encuentro desde los parietales de la tierra
de nuestra insobornable brújula de equinoccios
Sí! Estás comprando el pan para nuestro desayuno
Un par de velas para agrandar la oscuridad
ese esmalte multicolor para pintarnos camelias
en los brazos y hacer el amor como las enredaderas.
No encuentro la nota que me escribiste
mientras dormía
Te habrás olvidado de dejarla.
No importa, sé que la has escrito y que
decías que volvías en seguida, que no
querías despertarme.
Ahora me voy a meter al baño
voy a demorar un poco para darte
tiempo de volver e irte otra vez.
Me gusta tu forma de estar
tu presencia vacía, llena de sospechas
tu ausencia habitada,
tus constantes salidas.
Ah! espero que no olvides traerme
el bloc de cartas y los sobres.
No puedo estar sin escribirte cada día.


NOCTURNO PEDESTAL (ADULTERIO)
No te quiero más le he dicho
y una andanada de dedos aullantes
me han empujado contra la pared
oscura de los mínimos delitos
Pero si hubiera decidido hacer
de mi vida otro instrumento de culto
pavoroso, ir a la guerra tal vez,
hacerme sacerdote empasillado en
conventos insondables, dedicarme a la
sonrisa, sacarle fotografías a la muerte
profesionalizarme en un espejismo
cualquiera, entonces tal vez
escogerían mi nombre entre palabras lustrosas
y desde el héroe al santo desde el mártir
al mentiroso acomodarían mi pedestal de nácar.
Pero el amor es mi bandera mi altar
mi alquimia mi pincel. Por eso soy un
delincuente.


ORDEN DE PALOMAS
Entre acordes esparcidos por
el aire, vuelan, giran locamente
algunas palomas suburbanas
Me parece tan justo que estén
navegando en el cielo de esta
mañana que no imagino
dónde viven por la noche.
De la iglesia abierta emanan
ráfagas de música
el aceite melodioso del órgano.
los árboles enjuagan en la música
sus crispadas cabelleras.
yo camino plaza abajo.
Quién sabe si alguien se pregunta
qué hago pasando por aquí,
quién soy, de qué huyo,
en qué colchón de quién sabe
qué historia voy a revolcarme.
No, hay demasiadas alas en
el mediodía. Yo y cada cual
somos parte de la casualidad
O de un aglomerado manojo
de indescifrables voluntades.
¿Quién indaga un profetizado
orden de las palomas,
el justo cántico que se derrama
los dedos del organista
el culpable arrodillado
el pisoteado cigarrillo del asesino
nocturno?
No nadie se pregunta por mí.
A quién le importa saber adónde voy.
Y, después de todo,
¿adónde voy?
Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí
Ni siquiera aquí. Ni.


NAVE PARA TODOS LOS DILUVIOS
Como un desaforado labriego
enterré mis palas en los surcos
de este cuaderno.
He ido despejando el cardo
peinando la tierra
la encía fecunda
la cabellera vacía
soplando en la fragua del delirio
hasta hacer saltar la espiga.
Éste es mi pan
mi harina enamorada
mi sudor de anhelos que te buscan
mujer ecuatorial
templo definitivo
altar de la fertilidad
A veces el silencio
a veces ciertas fotos viejas
arqueológicos naufragios
como sarmientos
mordían el arado infatigable
de mi lengua.
Esta siembra insucumbible
no teme la agresión de la pezuña
pueden invadirla los dientes del olvido
puede intentarla el fuego y el rumbo
lóbrego del pus
no hay silencio para el verso escrito
si ha pasado por tus ojos
por la siega de tu mente
por la molienda vigilante de tu alma.
Yo no quiero tener nombre de poeta
prefiero llamarme jardinero
pastor de rosas
timonel de savia
No hay en estas húmedas colinas
de papel, una sola piedra de aridez,
El sumergido mineral es todo de campanas.
No hay un solo fusil bajo la tierra
porque éste es mi prado de amor
mi arsenal de palomas
para tus ojos y tu sonrisa.
Ahora bien, mi pequeño horizonte
Amiga de mis horas lejanas
Es posible que los cuervos
del tiempo, los gusanos
tenebrosos que a veces
tenemos en el subsuelo de nuestra
memoria, pasen
a dimitirnos, a esparcirnos, a disipar
la semilla a barrernos con uñas
de huracán enfurecido.
Es posible que se desaten de
lejanas cumbres, desde destejida
nieve de recuerdos, algunos rostros
que traemos puestos, y que el agua
turbia del hastío alague nuestros
campos de besos y de veneración
trasnochada. Por ésas y por todas
las otras muertes posibles que
podrían sumergirnos yo quiero
dejar un dolmen eterno
para todas las expediciones
para todos los testimonios
para obligar los astros perezosos;
y ese monumento indemolible
lleva nuestros nombres y el del amor
en este cuaderno que es una
nave para todos los diluvios.
Así, tal vez para siempre
el talón de la atmósfera
será una lámpara custodia
para que no se nos echen encima
las escobas de la nada y nos sumerjan.


SER POETA ES MUY FÁCIL
Ser poeta es muy fácil
hace falta una distancia
una imagen que a veces
confundimos con la almohada
Hacen falta muchos besos
en la boca solitaria
y el silencio desnudo
acostado en nuestra cama
Es aún mucho más fácil
si se posa en la ventana
una paloma perdida
o una trémula guitarra
Se necesita una hoja
que se parezca a una sábana
y después cerrar los ojos
y arrojarlos en el alma
Y empezar a dibujar
con silencios o palabras
los caminos de los dedos
por el cuerpo que nos falta
Hay que estar enamorado
por eso hay pocos poetas
la poesía no se atrapa
con ávida red de letras
Hace falta algo de rezo
vivir con el sueño alerta
llorar al ver una rosa
y andar desnudo en la guerra
Si esto no da resultado
se compra un libro cualquiera
la poesía está en los ojos
del que pasa a recogerla


EL SAGRARIO DE MIS NOCHES SOLAS
Déjame haberte dicho cada cosa
cada terrón clamoroso de esta tierra
tu imagen fue mi guía en el trayecto
y mis pies vocación de primavera
Has explorado cada grieta de mi pecho
cada válvula cada seña de mis venas
sabes mis palomas, sabes mis espejos
sabes tu retrato cuando eres la ausencia.
Todo te lo dejo como un sagrado diagrama
para que viajes tus ojos por mis sueños
para que en la primera estrella de tu ventana
encuentres junto al tuyo mi deseo.
Éste es el sagrario de mis noches solas
guarda en él tus ojos y si quieres tu alma
echa a volar los hondos ríos de tu boca
o agrega las tuyas a estas alas,
si no basta mi miope fantasía
para los paisajes suntuosos de tu entraña.
Ésta es toda, amor, la geografía
de mi mente un poco enmarañada
Te lo doy como a un país como a esa isla
como a esa mano o también esa manzana
Te lo doy como te doy mi vida
como en esa canción que te gustaba


ITINERARIO DE MIS MANOS
He llegado a la cima de mi boca
a la cúspide de mi insomne empresa
he trepado al final de este cuaderno
con las redes ávidas y con el sueño alerta.
Si ahora puedo echar al fuego
todas mis guitarras y ver cómo se queman
y vuelvo a empezar la golondrina
por aquella primera primavera
Es que este itinerario de mis manos
siguió sin perderse su avisada estrella.
Tengo otro desierto que emprender para tus ojos
otro mapa de páginas y estepas
para construirle nidos a tus pestañas
y a tu corazón una extensa madriguera.


ESTE AMOR CALIENTE
Gracias por mi alma desnuda
por mi mente con fuentes
donde surgen lagartos de diamante
Que hacen el amor como suicidas
hasta evaporarse
Gracias por este dolor
insoportable por esta dulzura
incandescente
Gracias por poder volar
como un demente
con los pies atados
y los ojos pisoteados por la gente
Gracias por la palabra gracias
por este amor caliente
por este cuerpo mío
de praderas enamoradas
Gracias por poder pensarte
por poder creerte
por imaginarte
con locura candente
por besar el aire
o arrancar estrellas
o explotar en mil avispas
de repente.
Gracias hembra constelada
por tus abismos de amor
que me perduran
Gracias por tu boca sin fronteras
habitada
Gracias por tu aliento donde viven
mil planetas
Gracias por tu mirada
innumerable, incontenible
que todo lo bebe
como una infinita ciénaga
Gracias por estar locos
por poder descalzarnos
los dos juntos
para entrar a un templo
donde entran solamente
a casarse las estrellas.
Gracias por mi alma desnuda
¿cómo podría si no
decir cosas como ésta?
Usando ademanes de poesía
con mis torpes manos de madera.


ME GUSTA VERTE PASAR
Me gusta verte pasar
decidiendo el espacio con tu cuerpo
derramando nadas que no eres
hiriendo a muerte al tiempo
con tu sonrisa inagotable
Me gusta verte pasar
decididamente no hay nada
que me guste más
Ver tu pelo a chorros que lame
el espacio. Verte
elegir la silla donde te vas a sentar
o buscar un libro cualquiera.
y no es por ninguna de estas razones
que me gusta verte pasar
Es sólo que me gusta verte
saber que estás viva
contenerte con mis ojos lanzados
insaciablemente hacia ti.


AMULETO
He hablado con el reloj de las medidas
con el fogonero de todos los tamaños
con el chofer de las dimensiones absolutas
Él me ha dado un brebaje de ocultarnos
un talismán de desaparición de hacernos aire
una medalla para ser como queramos.
Así podremos irnos a vivir bajo los hongos
a edificar un palacio entre las alas del trébol
a enseñar un Dios cualquiera a las hormigas
a que los besos nunca sean más pequeños
a tener miedo de las gigantescas cucarachas
podremos domar una luciérnaga
y luciernagar como jinetes de una lámpara
podremos domesticar al terremoto
y hacer temblar la tierra con tu orgasmo
haremos el amor como dos gotas
que se juntan en un beso innumerable
sobre el terciopelo infinitesimal de las corolas.
Y después cansados de ocultarnos
podremos frotar nuestro amuleto
y saltar como relámpagos que emergen
y tapar el sol con nuestros cuerpos.


¿CÓMO NO AMARTE EN UN DÍA COMO ÉSTE?
El sol se ha subido a su púlpito
celeste y derrama su discurso de luz
sobre la tierra
Hay pájaros anclados en el aire
tembloroso de la mañana
Cómo no tener yo también algo de flor
cómo no amarte en un día como éste
Cómo no haberte escrito estos jardines
a pesar del atuendo ceniciento
de este día,
si tengo tu recuerdo en mediodía
izado en el cenit de mi alma?


INSTINTO DE SISMO
Era la inmovilidad total, la nada
el silencio inmemorial, todo infinito
de repente un temblor, un párpado, un ala
la soledad que estallaba en un latido
Tal vez dios no ha empezado todavía
Yo sé sólo de espigas y raíces.
sé de mis cuadernos y de tu poesía
de lo que te digo y lo que tú me dices.
Pero a veces pienso que llevamos
en el alma un instinto de sismo
que acarreamos la raíz de los relámpagos
el ovario primordial de los destinos.
Y se me ocurre que dios es la burbuja
el equívoco de la inmensidad desolada
que de repente se levanta y desoculta
como el amor que hasta el encuentro nos buscaba.
La eternidad la entiendo por delante
por detrás es un desierto que atropella
pienso en el extravío que nos precedía
como una jauría de rostros y de puertas
Y me parece haber tenido acceso
por tu boca a la ruta profética
a mi primer pie y a mi primera huella
Y con todos mis insomnios en suspenso
me parece que en ti dios se cumpliera.


SILENCIOS ELEGIDOS
No sé qué silencio usar
para hacer el monumento del sonido
tal vez el fragor de las cascadas
en las vísceras del hielo contenido
tal vez el del zumbido
derramado
de un caracol triturado, hecho añicos
o el silencio que queda en los abismos
después que cae un pájaro herido.
Puedo usar el silencio de los astros,
que se apagan en la carne de los siglos
—no quiero el silencio que sucede
a las balas de ningún suicidio—
puedo usar el sonido de tu boca
cuando en un beso infinito nos hundimos
o el silencio del silencio cuando saltan
por el aire los desollados ruidos
de la ciudad que se debate en mi ventana.
Hay otros sonidos de martirio
que dejan silencios mucho más dolorosos
esas trompetas con que nos derretimos
volando como evaporados pozos.
Ya elegiré bien con cuidado los ladrillos
de mi torre para construir la anatomía
de la música donde tú y yo vivimos.
Ahora me preocupa el pedestal
la base donde quedará erigido
la palabra que diré para ofrecértelo
Porque de tantos silencios elegidos
si digo el término equivocado
podría derrumbarse mi obelisco.
¡Creo que he encontrado el material más adecuado!
es el silencio de la palabra olvido.
Ahora puedo cantar ¡canta conmigo!
el monumento cantará callado.


¿QUIÉN VIENE A DARME DE ALTA LA SOLEDAD?
¿Quién apaga la tiniebla
quién me lava estos rincones
quién me enseña algún idioma
que no tenga la palabra silencio
Quién viene a darme de alta la soledad
A decirme que me vaya a una guitarra
Quién viene a mostrarme una paloma
a decirme que he nacido
A enseñarme a pronunciar tu nombre
con mis manos
Quién viene a decirme que no soy
un delito
Quién me indulta de todos los perdones
quién me dice que estoy vivo
Quién me dice que mis pies hacen caminos
Quién me dice que me llamo
número siempre
quién me paloma
quién me cambia por un beso
la palabra Dios?


SOLES SUMERGIDOS
A veces no entiendo los huevos
esos soles animales sumergidos
en una placenta de tiza
No entiendo sus ovalados silencios
se parecen tanto al silencio
todo lo que son lo son por dentro.
De verdad no los entiendo
No sé por qué no salen volando
por qué no se van de un suspiro
al firmamento
Ahora que pienso,
tal vez están volando por adentro
Tal vez lo que me pasa
es que quisiera ser huevo
brillar en la penumbra,
acumular mis cielos
E irme volando hacia dentro
hacia ser cada vez, mucho más,
infinitamente pequeño.


O PEOR AÚN
Nunca querré parecerme a una papa
no tener dedos
ni tener lengua
No sé siquiera de qué lado de sus
ninguna parte mira
si tiene boca,
sólo un nido de ombligos
no, no quiero transformarme en papa
Siempre he odiado los tenedores
y no soportaría tener que odiarlos más
y sobre todo
no soportaría que me comiera
cualquiera que no fueras tú
y a pesar de que querría viajar
por tus entrañas;
tal vez, si tú me tuvieras
en tu plato, no tendrías apetito
o te llamarían por teléfono
o podrías incluso no comerme todo
o peor aún no darte cuenta
de que era yo


PRINCESA BOREAL
Para adornarte con diamantes
que respiren
con piedras de viva transparencia
como a la reina de todas las edades
emperatriz galáctica
yo elijo temblorosas gotas
de agua o de saliva
y a veces de lágrimas
un poco opalescentes.
Busco por los ríos
infartados de la noche
por los lagos insondables del silencio
por las olas del tiempo sin llaves
y esparzo por tu cuerpo
de continente y de peligro
esas frutas sin nombre
esas maduras estrellas animales.
Así te quiero a veces
mojada y temblorosa
como un mar malherido
que tirita y se deshoja
Algo antártico en el fondo de tus huesos
un poco de cal de luz dormida, adormecida
de miedo a las ventanas solas
Un poco de rincón en tus pupilas
mojada y entregada
entre el aire y la sábana
que te sostienen
como una voraz corola.
Por quererte,
te quiero de mil formas
pero a veces quiero hacer
caminos
y como tendiendo entre las estrellas
al azar algunos hilos
con astronómico delirio
trazo rumbos de besos por la tibieza
de tu cuerpo infinito
y dejo los pasos de mi lengua
con pisadas de esmeraldas
de diamantes latiendo
de ópalos y perlas
y así condecorada
con el agua primaria de mi boca
con el sudor que emerge
de mi carne espolar que te tripula
con algunas lágrimas
que son parte del rito que nos vive
parte de esta vertiginosa locura
te dejo hecha de cielo
princesa boreal collar de aurora
mojada con el agua
enamorada de la hondura.


LOS PÉTALOS DE LA POESÍA
Como las primeras hojas del otoño
jugando a haber sido mariposas
los pétalos de la poesía planean
Y caen a mi corazón.
Allí reposan, y se hunden
por densos hormigueros
y recorren mil vetas laboriosas
relámpagos de hondura que las llevan
hasta una desembocadura de rosas
Yo andaba como un túnel escapándose
tenía la mirada fragorosa
Se han volado de mí aquellos acechos
se han volado con tantas otras cosas
Ya sé tu nombre y un culto de labriego
me empuja por las cosas más hermosas.


EL TELÉFONO
Tiene algo de buda o
perro echado, de tintero
de cabeza de toro
o zapato abandonado
misterioso caracol
si está callado
contiene en silencio todos los senderos
A veces se despierta con voz de grillo austero
y entre venas atmosféricas y magia tamizado
me trae el sonido más amado
la canción vegetal que yo más quiero.
En esta soledad él es mi compañero
cueva del silencio y corazón alado
a veces por el aire me lleva hasta tu lado
como un instantáneo y ferviente mensajero.
Él, que toca tu voz con quieto aliento
que contiene en palomar tu melodía
en su boca la anuda con la mía
y nos lanza hechos aire por el viento
Yo amo a este teléfono profundo
a su prolijo intestino casi vena
a su cráneo carbónico que drena
que me lleva por las glándulas del mundo
Es el único antídoto del tiempo
único cerrojo del silencio


TERRESTRE ANATOMÍA
Creo que podría ser profesor
de geografía
Conozco cada río del aire quieto
cada costa cada labio
cada abismo del silencio
Mis alumnos no usarían
anteojos.
Tal vez calandrias
en las manos líquidas
tal vez mirada de mordaza
Todos lloraríamos juntos
al empezar la clase.
Hoy por ejemplo
enseñaría los desiertos atroces
con esqueletos blancos
de luminosos caminantes
Allí han establecido
sus cadáveres titilantes
algunos poetas que nacieron ciegos.
Dejaríamos para nunca
los oasis
Alguien habría inventado
la palabra teléfono
Si no fuera por esta hora
en que todo el mundo duerme.
Creo de verdad que podría
ser un mal profesor
tengo todo que decir
podría asustar a mis alumnos
Dibujar en un pizarrón de lágrimas
cordilleras de besos
cordilleras con diamantes
que se quedan atrapados
en la boca
ay los volcanes
ay la nieve y la llamarada
y la lava en soledad.
Conozco este planeta de callar
con manos de viento
con garganta tormentosa
con huracanes de cuadernos.
Les aconsejo que no se inscriban
en mi curso
Podrían hacerse adeptos
a la poesía
y en alguna última página
a un primer suicidio.


UNA FLAUTA PERFECTA ENTRE TUS LABIOS
El amor me condecoró la boca
con esta urgencia de versos
no quiero suicidarme de silencio
puedo besarte eso sí,
permanecer callado
como una flauta perfecta entre tus labios
la canción nos crece por adentro
y la escribimos con galope de relámpagos.


LAS FOSFORESCENTES TROMPETAS
La música desordena manantiales
en mi pecho
desata relinchos
sopla los molinos de mi sangre
y hace saltar tu rostro
como candente
mineral eyaculado
amo su rastro de gases derramándose
su lacio paso de pez o de gaviota
amo sus manos de tules y de oxígeno
su cuerpo gaseoso y llamarada
amo las trompetas de metálico
vuelo
cóndores de oro transparente
flechas huecas de cristal fosforescente


CADÁVER GENERAL
Dónde han dejado el resto
de estos cadáveres
el expoliado cuerpo del alquitrán
esta sangre tenebrosa de planeta?
Miro en estas calles
el pedregullo engarzado
un poco como un desmentido cielo
constelado de las pequeñas
y las múltiples muertes de los hombres
tapas de botella
cristales de choques irrecuperables
cigarrillos retorcidos
indescifrables gotas de café
orina o sangre.
Esta selva para gatos
y vientos invernales
estos jardines para que paseen Dioses
de hielo
estos cementerios para que nadie llore
me recuerdan que nunca he pedido
auxilio
No quiero que los restos
las plumas los párpados
los rotos dedos de mi grito mutilado
se queden enredados
a este cadáver general desatrapado.
Mejor me voy
hay una plaza a la vuelta de la esquina.


EL NOMBRE DIVINO DEL AMOR
Quiero apostar con todos los poetas
con todos los juglares y todos los
mentirosos de la tierra con todas
las bocas suburbanas de la historia
con todos los tinteros trasnochados
con todos los suicidas y los gatos
con los conejos las moscas y los peces
con todo lo que ha estado enamorado
quiero jugar contra ellos mano a mano
boca a boca, solo contra todos
a quién ha dicho más veces la palabra
el nombre divino del amor.
Y luego quiero llevarte el trofeo hasta
tus manos, para ti, la hembra
más amada de la tierra.


ES EL AMOR
Empieza en los dedos de tus pies
deltas de pan y de firmeza
el continente donde desembarcan
mis besos como exploradores y
suben por las dunas perfectas
de tus piernas de subterráneos océanos
Empieza en cualquier poro
en cualquier centímetro de piel enamorada
en el agua vegetal de tu cabeza
en tus párpados donde no hay nada escondido.
Empieza en tus manos a veces
en tu aliento donde vive la sospecha
en el olor melodioso que dejas cuando pasas
en tu nombre si no estás, cuando te nombran
empieza, empieza y sigue
empieza en mí, porque te traía conmigo
como un hambre de milagro antes de hallarte
antes de que hubieras sido siempre
como una cueva sagrada.
Empieza y es la primera gaviota de la tierra
el primer amanecer sobre la nieve
y mi corazón reconoce su demorado nombre
desde su hondo trayecto de extravíos
como un ciego de manos luminosas
Empieza constantemente, siempre
como empezaba antes de llegarnos
igual que una exhaustiva geología
que preparaba la fertilidad para la rosa
Empieza en cualquier cosa, a la mañana
en el cuaderno que me llama blancamente
en tu imagen que es el primer recuerdo
como un faro en la niebla
Empieza siempre interminablemente
como toda el agua de la tierra
de innumerables raíces en la atmósfera
de infinitas arterias hasta el mar.
Empieza y me lleva hasta las vetas
de tu cuerpo templario de altares y escondrijo
allí enumero la redondez de las naranjas
mido el olor total de los jardines
y escondo todas las espuelas de la luna
en la marea envainada entre tus piernas.
Es el amor ya lo sabías
que lleva las infinitesimales cosas
de mi vida a tu nombre y tu recuerdo
como a un continente de eterna subsistencia.


UN SUEÑO DE DIOS
Cuando tú y yo hacemos el amor
nos asisten todas las flores de la tierra
los ingrávidos besos de los cardos
el cardíaco semen del manzano
las rosas que elegí para tu nombre
y los alelíes que no sé cómo se besan
Pero cuando somos el amor
cuando lo éramos y cuando lo seremos
Dios se acuesta con la eternidad
para engendrar la primavera
que trae una ofrenda de canciones
para ti que fuiste un sueño en demasía
de Dios cuando duraba solo.


MUJER ANTE CUALQUIER INVASIÓN
A veces, de tu vientre caen jaurías
de renunciados aerolitos
por venas de derrota
y desocupación
Es el otoño, tu éxodo de sangre
es cuando la seda vuelve a la tierra
y el gusano se hace mariposa
es la hora en que tu vientre terrestre
mastica la hojarasca humedecida,
con rumbo de nube
con instinto eterno de clorofila.
Amo tu menstruación, la lava
de tu vientre volcánico
los encendidos despojos de enterradas
atmósferas, tu galáctica savia
desmoronada, nieve herida
desatada cúpula.
Amo esa camisa de fuego
que tus íntimas ramas se desvisten
amo tu ejército de hijos
cayendo postergados
con algo de vencida hiedra
con campanada de ceniza
con escombros de paloma.
Amo ese innumerable cadáver
que te desorbita y duele
ese turbio deshielo de pan cenagoso
ese río de alas rotas
ese derrocado follaje de veranos sumergidos
esa dimitida cabellera mineral
ese dolor de destitución
que te tirita y te proclama
huerto de todas las rosas
mujer ante cualquier invasión
morada de la primavera.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

(Continúa.)
masterdam
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30/01/11 00:29 hs
2 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt
ESTAS VENTANAS ATROCES
Estas ventanas, amor
con el múltiple beso de la lluvia
mordiéndolas con desesperada impotencia
amor, esta mañana
se enhebra por mis venas
como el olor de los árboles
nos habitaba a veces
cuando caminábamos por tu vereda.
Quisiera contarte
cada cosa que toco
cada desolación que mis ojos van creciendo
pero no tengo versos suficientes
ni suficientes palomas en mis versos
y esta lluvia que late
con diseminado corazón el techo...
Es entonces ésta la soledad?
esa que se demora en los espejos
esa que hincha el silencio
en los desmantelados muros
de los destituidos templos?
Estoy solo y no
pero estoy solo
llevo tantos destierros en la boca
y mi verso te busca amor
entre las cosas amor que me aniquilan
y a veces te toca, amor, te toca
te besa te ama te moja
y a veces me muere
como una paloma, aquella
en medio del océano infartada.
y esta luz y este aire
que me manipulan
Es la hora
amor de estas ventanas atroces
de esta mañana sin palomas
sólo barcos
con sirenas lejanas
y esas otras
amor, esas otras que nos nombran.
Cómo es tu mañana?
aquella de doradas piernas
un poco demorada
entre las demoradas sábanas del alba.
Cómo van los pasos de tus ojos
por esos pasillos venales
y las fotografías
en los muros que yo no miraba
pero que ahora reconocería?
Cómo son los silencios que me nombran?
y las palabras que me olvidan
cuáles son las manos
que acarician el plumaje del aire
que ya no me reconoce
La muerte es la única distancia
sin partida.
Y por nombrar cosas idiotas
la guitarra del aire
sin dedos
o tal vez mi corazón
que tañe
y este cuaderno amor
que me sostiene
como tu nombre
como un escudo
pedestal terrestre de mi boca
y la ventana donde
rebota
la lluvia que también está sola.


MUJER FUNDAMENTAL
Mujer fundamental, veta de gacelas
mina donde surge la mañana
guitarra genital del alba
telar profundo de la primavera
Mujer, hondo cuerpo de flauta
donde vivía la música primera
tus ojos son frutas de lejanas tierras
tu alma tiene soledades de otra raza
En ti vinieron a abrevarse las estrellas
A ti bajaron en manada las galaxias
y en tu vientre pusieron una lámpara
y pintaron tu sonrisa con espera.
Se te hincharon de pétalos las venas
tu corazón se transformó en campana
y todo tu cuerpo era una casa
tu mágico cuerpo de alfarera.
De ti salió como la luna llena
era un pan de arco iris una espiga
era el número total de las vendimias
era el cuerpo de todas las cosechas
Tú le diste a beber cada paloma
tú sembraste la música en sus dedos
Y ahora tiene el corazón de vuelo
y mirada de mansas mariposas
Sostenida de latidos atmosféricos
pasó por mi lado como una flor de atmósfera
urgente salto de mi memoria
en ella descansaba un viaje eterno
Por eso mujer, madre del agua
quiero dejarte mi flor hecha de frío
un poco de equipaje de caminos
como el alba lamiendo tu ventana
para que a la hora total horas afuera
tengas aún mi corazón de página
como un humilde altar que te consagra
desde lejos mi madre verdadera
porque pasé a buscar la vida por tu casa.


EL AMOR
No hay
una sola quebradura en mis ojos
una sola ruptura del aire
no hay un solo momento en mi día
que interrumpa la catedral pujante
de mi memoria levantada
No hay un tajo en el silencio
por donde no se escapen ráfagas de canto
buscándote tu cabeza lejana, continente de mujer y de niña
No hay una palabra donde no capulle tu
nombre
una habitación donde yo entro
que no se ilumine de tiniebla viva
de silencio palpitante
de distancia encinta.
El amor viene (vienes) conmigo
como un arco iris para mi cabeza
como un halo de luciérnagas para mi
sonrisa.
Ya te he dicho todo (ya toda mi boca)
pero mi voz no quiere reposo
quiere trompetas calladas
y silencios que gritan
el sonido de las islas solas
el sonido del incendio en una isla
todo para construirle casas a tus ojos
chozas de saliva
trincheras a tu boca nocturna
donde encontrarse en sueños con la mía.
El amor va conmigo
es mi bastón, mi linterna incansable
y mi guarida.


ABECEDARIOS DE SILENCIO
Voy a tratar de ser amigo mío
voy a tratar de preguntarme cosas
me voy a regalar un montón de termómetros
un kilo de balanzas
un litro de espejos
todos los barómetros que sean necesarios
un alambique si hace falta
y voy a romper ese reloj insobornable.
Y me quedaré conmigo a pasar la noche
el día la semana
el año el siglo,
la eternidad completa
sumergiendo instrumentos
analizando piedras
tomándole la fiebre a mi sonrisa
leyendo abecedarios de silencio
hasta responderme
hasta saber quién soy.


POZO DESPARRAMADO
Voy estas fosforescencias
por la orilla de la vida
a veces un poco horario
tantas veces nunca
tanto siempre nada.
Me parezco a las luciérnagas
pero cuando no me enciendo
es que no existo
no tengo otra estadía que la luz
otra palabra que el beso
Sáquenme de encima estos nombres
como muebles antiguos
esos baúles incógnitos
y los pequeños cajoncitos
de hacer cosas útiles
como entrar en las peluquerías.
Yo no me corto nada
tengo demasiado poco
me dejo crecer la sombra
admito cada habitante
Sonrío al que me sonríe
después me apago
soy noche
existo tiniebla
pozo desparramado.
Y en invierno no hay
luciérnagas.


ESTRELLAS DE TINIEBLA
Ahora son las guitarras lloviendo
escalofríos
cuerdas tiritando
aire aterido de canciones-silencio
párpados temblando
un poco de grillos derramándose
espumosa madera
y tú surges de todo
como un vapor de fotografías ausente
y poemas no escritos. Y tú
y yo escribo
Tú y estas guitarras.
Follaje de aire
hojas que chocan y titilan
estrellas de tiniebla,
la soledad es terrible
voy a escribir esa frase
la soledad es terrible
Y estas guitarras apuñalándome
con pétalos.


NUESTRAS FOTOGRAFÍAS
Entre la nieve ordenada de estas páginas
guardaba como el secreto hondo de las flores
nuestras fotografías (polen)
Y mientras soltaba barcos de papel cargados
con mensajes anhelantes hacia mi memoria
tu imagen se caía
llovía escondidamente sobre las frías baldosas.
Alguien las recogió y me las entregó reconocién-
dome
Estaban frías
Pero somos los mismos sobre el papel que nunca
pierde la memoria. Qué miedo tengo de la tuya
y de la mía.
Porque si caemos los sueños sobre las baldosas del tiempo
nadie recogerá nuestras almas. sin imágenes
vacías.


LOS VERSOS QUE NO ESCRIBO A RATOS
Yo no sé qué me pasa esta mañana
que no puedo mirar fotografías
que no puedo asomarme a la ventana
ni leer siquiera una poesía
Yo no sé qué me pasa esta ventana
yo no sé qué me duele esta poesía
qué oculto puñal en las fotografías
¿es que voy a suicidarme esta mañana?
Yo no sé de esta pieza qué me ahoga
¿serán esos implacables espejos?
hay algo que en mi alma se deroga
hay algo que me estoy volviendo lejos
Me parece que el aire me interroga
que se me clavan a fondo los espejos
Hay algo esta mañana que me ahoga
Hay algo que estoy mucho más viejo
Tal vez la inmovilidad de los retratos
la mirada total de la mañana
los versos que no escribo a ratos
me voy a volcar por la ventana


TODO EL INVENTARIO DE MI VIDA
Cada día supero una medida
Cada hora derroto algo definitivo
Cada instante te quiero más que nunca
hasta dónde
ojalá esta primavera me acumule
en un eterno domingo de campanas
y de flores
yo no quiero que hayas sido otra historia
cualquier otro milagro forastero
otra cara
Siento el útero de una inmemorial astrología
pesando en mi memoria y en mi cuerpo
y en mi alma
algo me traía eternamente hacia este encuentro
me arrastraba hacia tus ojos me decía
que aquí estabas
Y ahora todo el inventario de mi vida
todas las alas de mi eterna travesía
echan anclas
en tu vida.


CUERPO DE UNIVERSO
Quiero llamarme con el oro de la abeja
con el nombre del telar de la mañana
quiero mi nombre con los remos de la nieve
quiero ser parecido a una manzana
Quiero estar hecho de greda planetaria
que se peinen cataratas en mis dedos
tener ruido de luna en el perfume
parecerme un poco a cualquier templo
Quiero tener mil ríos en el cuerpo
y mirada de cueva derramándose
ser todo fuera, no tener adentro
como el aire y el silencio amándose
quiero aprender a ser fosforescente
tener algo de mosca, carne de agua
y poder sumergirme entre la gente
y emanar del silencio de una caña
Ser total como la música que mana
entre el cráneo colosal de los planetas
y el oceánico pecho del espacio
frotando sus incalculables cabelleras
Quiero tener cabellera de cometa
ser vertiginoso cayendo cielo abajo
parecerme a una fogata bajo un lago
que mi nombre se escriba con estrellas.
Quiero tener uñas como un mar que late
que me confundan fácilmente con un clavo
caber en la copa de un estambre
que no basta para mí todo el espacio
Y después, con este cuerpo de universo
poner mi existencia hecha de canto
en el momento de entregarte el verso.
al ponerlo como un beso entre tus manos


CON LLAMAS ESPUMOSAS
Me gustan los lugares espumosos
esos rincones con monstruos de pelusas
los bolsillos inefables de los pordioseros
la melena de las palmeras que se han ido a otro planeta
la boca de un Dios muerto comiéndose
una nube
algunas tardes tristes, grises
con manadas oceánicas de lana
el cuello de las palomas que se evaporaron
los cadáveres de las fogatas en la tierra
la llama de los candiles
las habitaciones donde aún no ha muerto nadie
las entrañas aéreas del pan.
Me he hecho amigo de las alfombras
de la ropa vieja que nunca se regala
de los diarios con historia arrepentida
del nido lunar de las gallinas
Y hasta casi del blanco pubis de las olas.
A veces he llegado a ponerme las manos en el pelo,
Buscando lugares espumosos


BUSCO ENTRE MIS ADENTROS
Nunca tuve algo contra mí
siempre quise apoderarme de todo
no sé por qué ahora sucedo
que me miro de frente
me busco en los espejos
me envío sonrisas
y me las devuelvo
Será que desde que nos encontramos
y en la soledad soy mucho más solitario
Busco entre mis adentros
quiero tener lo más tuyo
Y cuando me encuentro
Ya no me siento tan solo
Con algo de tus recuerdos.


COSAS DEFINITIVAS
Alguna vez me empecé a quedar sin dios
culpa de las cucarachas tal vez
que eran demasiadas
y había que ponerles los mismos venenos
que se usan en las iglesias.
El caso es que me empecé a quedar sin dios
se evaporó como un útero oceánico.
Esta cicatriz que tengo no me gusta
Es demasiada
A veces le echo puñados de arena
me desaforo con cosas menos minerales
me quedo despierto por la noche
doy vuelta los espejos
para descubrirlos in fraganti
leo libros empezando por
el modo de olvidarlos
Es inútil
Quedarse sin dios es algo irremediable
Es como de repente
haber nacido muerto.
Por eso miro los astros inexplicables
con ingenuidad esperanzada
y le pido a mis sueños
que imaginen
que me vivan
que me sean
una nave que se acerca
un bote fosforescente
un gondolero con alas
De repente una memoria completa
de cosas definitivas
Un abuelo de diamante
que me seca
la intemperie del tiempo
con una túnica de música.
Porque de repente me empecé a quedar sin dios
y me di cuenta
que mi memoria
es un oscuro pasadizo
Una puerta de llaves caprichosas.
Qué pena que hubiera
tantas cucarachas, de verdad.


QUE LA VIDA NO SEA IMAGINARIA
Desde que te conozco me fijo siempre en las
florerías
Me miro pasar en los cristales
Y me da ganas de cortarme el pelo
Amo al inventor de la fotografía
Me parecen mariposas los sellos postales
Y a veces acaricio a los teléfonos
Desde que te conozco hago cosas sencillas
No tomo más café con el sepulturero
Me olvido de revisar el almanaque
Dejo siempre abiertas las canillas
Me dejo encerrado en las fotografías
Y nunca me doy cuenta de que tengo hambre.
Desde que te conozco lo que más me gusta,
es que todo me parece milagroso:
Recordar quién soy por la mañana
mirar relojes que ya no me asustan
estar adentro de mis ojos
que la vida no sea imaginaria
De verdad todo es mejor desde Nosotros
empiezo a entender ciertas palabras
y me he hecho cliente de las florerías
progreso enormemente con el sonambulismo
Me han echado hace poco de la fábrica
me he comprado un libro de poesías.
Ah! y desde que te conozco
todo el mundo me dice que estoy loco
Que de dónde saco esta cara de alegría.


LLÉVENSE ESTOS NÚMEROS URGENTES
no quiero tratar de ser inteligente
de haber podido inventar cosas feroces
prefiero que me dejen con las flores
llévense estos números urgentes
no quiero que me hagan usar lentes
no quiero ir a discursos ni a reuniones
no me regalen ni fusiles ni relojes
no me recuerden la palabra muerte
¿No se dan cuenta de que estoy enamorado
que no tengo nada de teorema
que ya nunca voy a envenenarme?
el que quiera sentarse aquí, a mi lado
tiene que dejarse crecer la primavera
y olvidarse para siempre de olvidarse.


ALGO MÁGICO QUE ME HACE SER MÁS VIVO
Hoy tengo el corazón hecho un nudo.
del subsuelo de mi alma emergen
como en un remanso que devora
manos que se agitan, gritos urgentes.
Amanecí como arrasado, roto,
como un campamento devastado.
como una iglesia profanada
como una tumba después de un terremoto
Como a una cruz o a un timón, los dos,
como a un bastón o a un mediodía
quise atrapar tu nombre que pasaba
pero las manos de quedarte no eran mías
La vida arrecia con rosas o puñales:
o como el pan de trigo o como el de veneno.
No me importa una muerte equivocada
yo sé cuál es el pan que quiero
si el pan de despertar no es morir sueños
Pero no quiero que mueras con mi muerte
no quiero inundarte con suicidio
Yo te invito a mi mesa, está servida
pero el pan, amor, es sólo mío.
En mi vida verás fotografías
y unos viejos floreros atendidos
Hay un sótano de rito inaccesible
sin embargo no hay nada prohibido.
En mi vida no hay puertas para abrirte
puedes pasar con sólo una mirada
pero antes de entrar, quiero decirte
algunas cosas que ya están gastadas.
Si te bastan estas pocas herramientas,
el poco combustible de mi lámpara,
mis manos un poco enronquecidas,
y mis ojos con restos de batallas,
Ya puedes pasar y acomodarte
Descálzate, si quieres, todo es tuyo.
Tengo sólo otra cosa que contarte:
entre estas sillas y estos muebles sucios
Hay algo nuevo que he encontrado
algo que entró recién junto contigo
que no tiene nada viejo ni gastado
Algo que soy de verdad mucho más niño
Algo que nunca había cultivado
Algo mágico que me hace ser más vivo
Es que nunca he estado enamorado.


ESTA DERIVA CIEGA
Hoy he amanecido con el alma enredada
con la voz que pierde su camino
con la memoria como desorientada
me parece que ni siquiera he amanecido
Una rosa me regala una promesa
una esquina me unta con delito
me asesta el vacío una ventana
Tal vez lo que más duele es el vacío
Es una cosa de verdad incalculable
esta deriva ciega, sin destino.
Esta zozobra de todos los altares
esta prisión de todo mi albedrío
He sentido que tiraba de un cadáver
un lastre acusatorio detrás de mí
era mi sombra, todo mi equipaje
mi rastro, las manos de mi hijo.
Quisiera arrancarme el corazón de cuajo
extricar este nudo a cuchilladas
y llevarlo lejos y enterrarlo
y dejar todas mis huellas enterradas.


ABREVÉMONOS DE BESOS
Con manos clamorosas te busqué
como un ciego
como un gusano clandestino por el
cieno
recorrí cada poro suburbano del te-
rreno,
con lámparas de lluvia exploré cada
hormiguero,
Luego fue la desesperación identifi-
cando el veneno
El otoño me exilió a vivir en
sueños
Y vino la resignación del ciego que sabe
su destierro:
(Yo quería pintar el alba sin conocer los
colores del cielo)
Me eché entonces a dormir en un vino
amargo y lento.
Y ahora algo me sacude, me llama y
me despierto,
es la madrugada, la reconozco, la
estoy viendo.
Esto que siento está fuera pero ya estaba
adentro
no nos enamoramos, nos identificamos
nada más con vernos
nos reconocimos, el amor ya lo traíamos
de lejos
lo traíamos puesto como a un milagro o a un
instinto profético.
Qué me importan ya los dientes del
desierto
La sequía asediante la implacabilidad
del tiempo,
Dame tu mano de escudo abrevémonos
de besos
Entre arenas y cenizas siento que somos
eternos.


INUNDACIONES DE LÁMPARAS
En cada hueco blanco de este cuaderno
se detuvo mi alma y mi deseo a
reclamarte, y te busqué en el aire
para completar mis besos
para lavar el silencio de mis
manos en tu pelo tibio, para
despavorir mis miedos con tus ojos
como inundaciones de lámparas.


EL NOMBRE DEL AMOR DESESPERADO
Te quiero.
Tenía ganas de decírtelo
era la habitual paloma que se
ordenaba dentro mío y tramaba ese
dolor de aire que nos ahoga de
anticipadas libertades
Por eso vine hasta la tinta
a volar a indefinirme a sentir
mi galáctica explosión
mi dimensión de alba enamorada.
Te quiero.
tú no estás a la orilla de mi boca
para oírlo, para deletrear el
oleaje de mi aliento
por eso te lo escribo ahora
en este sitio donde tu ausencia
hincha el espacio
donde tu cuerpo es una urgente
escapatoria donde tus ojos son
el embarcadero de mi alma.
En este sitio donde el amor se reparte
con absurda geometría
donde cada uno extrae de entre páginas
feroces un nombre y una historia
para jugar al tiempo, enmascarados
para jugar a ser o a haber sido
aquí, donde me toca el nombre
del amor desesperado
el sitio de la pregunta irrespondida
la raíz erradicada
el trasplante total de la existencia
aquí, beso las páginas donde me
embarco, me ato al nombre desbocado
de mi personaje y digo a un nadie
que tiene tu cara imaginada
toda la música que me toca.
Digo amor y amo y muero en esta
vida muerta, muero de vida y escenario
con tu ausencia puesta
recubriéndome como una bandera de
besos. Aquí decido lo que soy
broto, desatrapado como el agua
que desorbita la tierra
y una vez más tú eres la meta
el público testimonial, la mano
que pasa a recogerme.
Ya ves, sólo quería decirte que te
quiero.
Son tan copiosos los cimientos del
amor, que abro mi boca para caber
tu nombre y arrecio un pantano de
alas luminosas que me vives dentro.


UN GESTO CONTIENE LA ETERNIDAD
Estábamos predestinados
pero no quiero que seamos destino
quiero algo más mágico
una abeja que elige una flor en la pradera
y eras tú
dios que escribía una poesía
y éramos nosotros.
Tú que te bañabas en un océano total
y eran mis besos.
Un gesto tuyo contiene la eternidad
pero a mi amor no le bastan las
palabras
quiero comerte, beberte al tiempo
que me respiras y masticas
los dos con dimensión de atmósfera
humo en la niebla
silencio y canción
lámpara y sombra
mezclados infinitesimalmente en
el vientre de un átomo
infinitamente unidos.
Tal vez es nuestro amor que escribe
la poesía. y es dios.


UN DÍA
Un día estaremos sentados
a la sombra del tiempo
de la mano
leyendo tus versos y los míos
los dos como una sola flor
la que hubiera sido el infinito
si no se hubiera derramado.
Un día, amor.


RUINAS DEL ALIENTO
Entre palmeras de multiplicadas manos
inmóviles alas de abanicos
sobre la hierba cómplice
entre el aroma sonoro de los eucaliptos
sobre la tierra desvestida
sobre algunas piedras huérfanas
contra la tumultuosa cabellera oceánica
recogíamos piedras o caracoles
cazábamos canciones en el aire
y atrapábamos las palabras
con que ahora edifico estos recuerdos.


CLICK
Ya está la foto.
No puedo entender que fuéramos
que ese tiempo de beso
tiempo de nosotros
en que atrapábamos la vida
se haya vuelto papel de fotografía
y yo la mire solo.


SIN DESTINO
Esta zozobra de todos los altares
esta prisión de todo mi albedrío
Es una cosa de verdad incalculable
esta deriva ciega, sin destino.
No te asustes de esas cicatrices
son parte de mis gestos, son sonrisas
—No entiendo bien lo que me dices.
¿Que de quién son esas fotografías?
Me parece que son de una película
me las traje puestas desde el cine.
Ahora mientras te quitas los zapatos
voy a echar al fuego alguna leña
de paso tiro esos retratos.
Podrías abrir esa botella?


CORRO POR LA INCERTIDUMBRE
¿Sabes que a veces se me esfuma
tu perfil? corro por la incertidumbre
desesperadamente como queriendo
atrapar un perfume en el aire y cuando
lo logro, como un buzo que emerge
por el polo salgo de los misterios de mi
memoria con mi tesoro en la boca.


DEMASIADAMENTE HERIBLE
Hace poquito, apenas diez minutos
estaba en la habitación escribiendo un poema
y tenía la voz algo nublada, casi
como callos de callar en el aliento. Y no
podía dibujar, la música se me caía del
pincel, el aire estaba lastimado (se han
muerto demasiadas palomas en el mundo).
Entonces cazando con mi arco sin flechas
ante un público fantasma Me sentí
vulnerable demasiadamente herible por
afuera y me metí en tus ojos que
estaban dentro de los míos y dejé
que mi voz rodara como un tronco usado
sin miedo del espacio ni de la
ausencia de las golondrinas.
Te llevo como un escudo por dentro
emperatriz de mis dientes.


EL MAPA DE LA FELICIDAD
El mapa de la felicidad es cualquier
parte
tu mano ecuatorial es la partida
si tú caminas conmigo
puedo fundar rosas con mi pie
puedo enseñarle a adorar a las avispas
averiguar el secreto melodioso
de la cola musical de las ardillas
y si la dibujo con mi dedo y tú sonríes
toda la tierra me regala su sonrisa
contigo puedo ir a cualquier parte
hay un solo país que me intimida
es un sitio cualquiera en que me encuentre
y esté solo con tu lejanía.


ME RECONOCE PERO NO ME CONOCE
Hay alguien que no lo sabe aún. Que pasa
tranquilo por delante del espejo
Hay alguien que no sabe que está
muerto
que no sabe que no es ésa su mirada
(que no sabe que le sobra un sueño una
ignorancia)
Hay alguien que puede abrir la puerta
con la misma mano cotidiana
Hay alguien que no sabe la sorpresa
que camina con olor a puñalada.
Hay alguien que lleva entre la carne
una atroz herida hospitalaria
hay alguien que aún no ve la sangre
cayéndosele de las entrañas.
Hay alguien que me mira como siempre
que no entiende mis manos a la espalda
que sospecha unas rosas o claveles
en lugar de la honda cuchillada
Me reconoce pero no me conoce
Sabe que me ha visto cuándo y dónde
Hay alguien que no sabe nada
Yo traigo detenido su reloj en mi bolsillo
Yo traigo su mirada ya apagada
Y un retrato en la mano del cuchillo.
(Es el tuyo, dime cómo he de matarla)


DOSIS DE AMOR
Quisiera que fuéramos los dos
tomados de las manos
tomados de la saliva
atados del aliento
enredados por la mirada
sin haber sabido contar nunca
sólo guardando el número 1000
para decir estrellas
para numerar palomas
para saber que ése es el número
uno de los besos
la mínima dosis de amor entre los dos.


ESTA SOLEDAD...
De repente siento que me he vaciado
que soy un vertedero de una
destituida ciudad del aire
siento que soy una sentina de despojos
donde se pudren las carcasas
de algunos monstruos descartados.
Todo género de criaturas
se demora a exagerar mi podredumbre.
Esta soledad me ha desmesurado tanto...
Espero cualquier milagro
una ventana que mire hacia otros
sitios
podría pasar a hacer un nido
en mi nariz.
Estoy harto de mis sienes
que no inspiran ni la más
elemental arquitectura
ni una gaviota ha querido
refugiarse en mis orejas
Los escarabajos creen que soy
el mueble donde se guarda
el demoníaco insecticida.
Y se van por supuesto.
Tal vez fuera mejor ser ese mueble
así tendría el veneno por adentro.
Estoy harto de esta coraza
de kilómetros hacia cualquier parte
Voy siempre empapado de meses
huelo a moho
de eterna postergación.


NO SÉ POR QUÉ
No sé por qué no puedo quedarme
con el aburrimiento
con la tranquilidad
con la paz de las ventanas
—algunas—
con un copo de tedio
y un amainado vapor
de besos colgando de mi boca
No sé por qué no puedo
morir de tiempo
y debo suicidarme
vivir de súbitas lámparas
de relámpagos agachados
que me asaltan
de emboscados fervores que me
iluminan de repente.
No sé por qué.
Dejo mi cama al alba
Dejo mi hambre
clavado en un pan manso
como un furioso cuchillo
y cierro mis ojos sin
portazos
Despidiéndome a mordiscos
de cada lentitud
cada amansado abismo
cada espejo de lenguaje cotidiano
cada nombre que he sido
obedientemente.
No sé por qué.


TIRAR LA CARTA Y UN POCO DE TU VIDA
Escribiré una historia para no contarte nunca:
Era una desnuda casi tímida mañana.
Por una calle tímida y desnuda
un poco trigo y otro poco llamarada
tú llegabas enumerando las esquinas.
Y bajo un árbol para el que faltó palabras
como un pájaro cualquiera tú te detenías.
De un bolsillo donde viven con veranos
a veces unas lacias golondrinas
tú extraías una carta entre tus manos
y despacio silenciosa la leías.
Aún no era la hora de encontrarnos
faltaba un poco para el mediodía.
Sacaste tu cuaderno de jardines
y acariciaste con tu boca algunos pájaros
yo nunca habré sabido qué escribiste.
Era una plaza tranquila como un lago
como aquella donde deletreábamos la menta
el cielo estaba quieto como un barco.
Era tan fácil que fuera como aquélla.
A lo lejos alguien se acercaba
te peinaste con la sonrisa alerta.
Eran más las mariposas en las plantas.
A lo lejos... Se cerraba la promesa.
Y tus ojos en azul se evaporaban.
Querías esconderte, transformarte en amapola
y asaltarme al pasar bajo las ramas.
De repente se incendiaba cada cosa
todo el día en tu mirada que temblaba.
En tu alma remontaba una gaviota
y diluvios de ausencia se secaban.
Era la hora en que los sueños se cumplían
era el momento en que tus vidas se juntaban
y en que se besaban los astros y las profecías.
Era el mismo tiempo que en las cartas.
De repente algo en ti que se encogía
algo extraño en la figura que llegaba.
Pusiste tu cara entre las manos
tu clara cara enamorada.
Como cualquier hombre siniestro pasa
no era yo, esperas todavía
con la paciencia quieta de una casa.
El mediodía ya te da la espalda
la tarde remonta su rostro solitario.
Tal vez ya no vendré, tal vez mañana.
Por la misma calle de sonido lánguido
todavía espiga pero ya apagada
te vuelves sueño atrás, con roto paso.
Vas goteando mi carta por el aire
hay algo atrozmente desolado
de repente mi nombre es: nadie.
El tiempo llama a un sueño largo
con nudillos de nieve y de agonía.
Puedes olvidar el sitio, la calle y el árbol
tirar la carta y un poco de tu vida.
Ya no vendré, me atraparon los zapatos
del rastro que me precedía.
Ésta es una historia que nunca habré contado.


EL AMOR TOTALITARIO
Entre vertiginosos glaciares
y volcanes eyaculando
entre frenéticos galopes oceánicos
entre raíces de mano denodada
partiendo la mandíbula terrestre
entre semen de mariposas y sonámbulos
entre la madera yéndose
de todos los violines enterrados
donde pisa la luna como un
gato
en los cementerios de las rosas
en cada alvéolo residencial de los veranos
en las tráqueas furiosas de
la tierra
quiero que repartan la ceniza
de tu cuerpo y del mío
quemados una noche
persiguiendo el orgasmo por
los huecos raudos de tu carne
así haremos o seremos
el amor totalitario
y no seremos parte de la tierra
sino que ella será una parte nuestra.
No me basta la vida para amarte.


ALTAR DEL UNIVERSO
A veces pienso que eres una niña
aunque haya algunas cruces en tu cuerpo
y tu mirada tenga cicatrices
A veces tropezando y recogiendo
las remotas ruinas de tu aliento
siento que tu edad no pertenece al tiempo
que tu voz de arrecifes martillados
acaba de nacer en una espiga
y viene de lejanos puertos
Te pareces a un Dios aún no inventado
a un altar para todo el universo
Tal vez por eso eres una niña.


LEVANTO UNA ANTORCHA DE SUEÑOS
El aire viene con turbias herraduras
a pisotearme los párpados
el silencio viene con inmovilidad turbulenta
Yo levanto una antorcha de sueños
esgrimo una estocada de poesía
Y muero con tu nombre entre los dientes
acribillado de ventanas y relojes


LA PÁGINA GRANDE DE PALOMAS Y VERSOS
I
Es la hora de ti, es cuando llegas
y atracas tu perfume inmenso
entrando como el alba por la puerta.

II
Intento medir la poesía con tu nombre
pero no me alcanzan las palabras
para contenerte.

III
De tanto llorar alimenticias muertes
hay cal en mis ojos para esta catedral de llanto.

IV
Hay rincones que arrecian sobre mi corazón
tú arreciabas mi corazón.

V
He llegado hasta la soledad
al puente del tiempo
al lugar donde creciendo
se quiebran las palabras y me canción
Me. Canto.

VI
as never
as possible

VII
Vivir somos esto.
desollados como la harina

VIII
Quiero morder tus ojos
caberte en un firmamento de párpados
y no mostrarte nunca la salida.

IX
HUELLA
Por aquí pasé y dejé esta huella como testimonio
de mi búsqueda. ¿Dónde estabas
durante toda la lejanía?

X
Estas horas me acantilan detrás de mis ojos.
Soy un rey de traje chamuscado, sentado en su desvencijado
trono, en el medio de una ciudad derrumbada y
arrasada.

XI
honda flor de
ausencia
hondamente flor
de soledad, las
sirenas de la noche
llaman pero
el silencio no
tiene partida

XII
Esculpo inmensidades de
sed en mi boca, anticipando
el polen de la tuya.

XIII
Como un hechizo, surge entre vahos de silencio y delirio
el milagro peninsular de tu cabeza, como un faro
para las naves de la espera

XIV
CON TU VOZ AL ROJO VIVO
harapiento de lámparas
tu voz salta como un arco
como un gato cereal en el teléfono.

XV
ven, bébete mis manos en celo.
bébete de un sorbo mi deseo
como un monstruo acechante y oculto.

XVI
Aquí mi boca te buscaba en el aire
y recogía una promesa

XVII
Besos, besos
como pasos de eterno
caminante por tu
cuerpo.

XVIII
en el fondo
reseco de los
lagos viven mis
caricias como
alas arqueológicas.

XIX
Como sigue tu cara después de las fotografías
como se desinmovilizaba que decías

XX
Siempre
empieza
constantemente
como un río
este amor
que no termina
nunca

XXI
me regalaste una tormenta de claveles.

XXII
amarte
con mañana
a tu estatura

XXIII
exiliado a un sueño, como un sobreviviente
exiliado al vino

XXIV
Como un pabilo ardiendo constante (como una vela)
tu imagen arde.

XXV
tu boca es la desembocadura del
alba
manantial del universo
cerrojo de palomas emigradas
y además la canoa de mis besos
(y la quilla de tu lengua)

XXVI
efigie
Tu pelo de gaseoso trigo
terrestre anatomía

XXVII
con dedos melodiosos
deletreabas la menta

XXVIIII
para cantarte
mi amor
a quemarropa

XXIX
If I could lock your memory
with my dreams
If I could

XXX
No me dejes en esta tiniebla de tu vida
con mi soledad. Dile que se vaya, que me deje
solo.

XXXI
Hoy te extraño como nunca
¿cuános siempres caben en el nunca?

XXXII
Dios es tantas cosas que no puede decir yo.
cuando dice yo dice nosotros

XXXIIII
BIER KELLER
cuando fui a este sitio
tenía tu carta en mi mano
y mi corazón se remontaba
como la primera paloma del día

XXXIV
Mañana estaré más cerca tuyo
tendré mi pasaje en la mano.

XXXV
atracando canciones
en tu oído
me volví ancla de besos
horizonte de sonido

XXXVI
Cuando a veces
me miras como el pan
me dueles ese
hambre de tiempo demorado
que nos esperamos mañana.

XXXVII
amortajado de sombras voy esta sonoridad de silencio por el borde
más ingenital de la noche. Tu imagen me arroja una lámpara
tu boca una antorcha de sonido para incendiar al silencio.

XXXVIII
ésta es una
isla de besos
que te buscaban.

XXXIX
Recién ahora que somos
sé que nunca he querido ser
otra persona.

XL
Pasando por aquí, tuve ganas de absorberte
los ojos

XLI
Como en una selva de
trébol, viven insectarios besos
entre las papilas de mi
lengua

XLII
Hay jirones de perfume todavía

XLIII
Ahora siento que mi cuerpo
es un compacto nudo un pan un ladrillo de tajos.

XLIV
Las vidas ruedan como el agua hacia los valles.

XLV
Ya no tengo dudas de que la vida
es una fábrica de sueños. ¿Por qué diablos
entonces, no me dejan dormir?

XLVI
tu cuerpo de
misteriosas catacumbas

XLVII
Quiero un idioma que no tenga silencios
para callar a fuerza de mirarte

XLVIII
archipiélago
de besos
fusil de besos

XLIX
De tanto bajar por petrificadas venas
buzo mineral
de tanto recorrer el pasadizo
que conduce a mi memoria
tengo este olor a catacumba
esta mirada de bodega
donde maceran venenos.

L
Cuando no estamos juntos
me sobro.

LI
Quisiera ir a vivir en una flauta
para que cuando tú fueras a soplar
entrar sigilosamente en tu boca y
trasladarme dentro tuyo para
siempre como un parásito enamorado.

LII
Ven a vivirme, la soledad me amortaja
con manos deshabitadas.

LIII
El viento de la noche hurga
con frenéticos dedos multiplicados
el jadeante follaje
la luna es un sonido quieto
congelado

LIV
parásito de luz
con manos desterradas.

LV
Secundo mi propia profecía de ser
quiero secundar mi
propia primavera

LVI
Sacar de mí todos los cobardes
No quiero construirme un seudónimo de palomas.

LVII
Si puedo permanecer impasible

LVIII
cuando te digo que te quiero
el alma se me acumula en
la garganta

LIX
camuflado
mi corazón chisporrotea
trueno, esculpido, virola
y entrabas arrollando como la primavera

LX
Tú me abundaste las manos de vertiente

LXI
EL NOMBRE NUEVO DEL AMOR
Mis pies son el pedestal del delito.
cambiar los zapatos de mi historia
subordinado dedo
SE ME HA|ROTO|EL|ANILLO!!!

LXII
EL MONUMENTO DEL SONIDO
No sé con
qué palabra ofrecértelo
para que no
se me derrumbe

LXIII
mis sombras se agremian en sectas de silencio
silencio adentro
como cotidianas razas de palomas quemadas

LXIV
Ya estoy cansado de no ser Dios
estoy harto de no haberme muerto nunca
Sáquenme de aquí
ábranme los ojos
déjenme volver a mi memoria.

LXV
llevo la luz de tu piel en mis manos que saben a sombra

LXVI
Sólo alguna vez el sueño no pierde el rostro.
Sólo alguna vez el silencio sabe qué palabras.

LXVII
Tu orgasmo como un escalofrío del mundo.

LXVIII
Tantos tiempos hay en un mismo tiempo,
tiempo de tantas cosas.


DÉJENME DECIR QUE TENGO MIEDO Y HAMBRE
Llévense todos estos seudónimos
esas fotos retocadas
esos currículums vitae inundados
de nadie.
Déjenme solear mis cicatrices
déjenme decir que tengo miedo y hambre
No quiero tumbas de plata
quiero más mucho más,
toda la tierra
déjenme vivir mi muerte con naranjas
transcurrir estas lánguidas palomas.
Déjenme solo con la melancolía
y con la palabra gata
que es mi preferida.


MIS SUEÑOS DE AIRE
Voy a expulgarme hasta el último clavo
voy a tironear de todos los cobardes
que tengo por adentro hasta sacarlos
los voy a clavar en un espejo
Voy a quemar sus ojos pedernales
y a pisotear cada uno de sus dedos.
No quiero un seudónimo de palomas regaladas
prefiero renunciar todos mis sueños de aire
quiero la justa medida de mi alma
acepto llamarme incluso: nadie


ÁTAME, CLÁVAME, INCRÚSTAME
Téjeme un vuelo con tu aliento
píntame un olvido en mis recuerdos
dibújame un ancla con tus dedos
que se me vaya metiendo muy adentro
dame a beber tu sonrisa sin inviernos
lávame con tu lengua todos estos senderos
después podrías secarme con tu pelo
y cantarme esa canción que traes de tan lejos.
Átame muérdeme no me dejes suelto
clávame suéñame no me dejes tiempo
incrústame en tus ojos no me dejes lejos
Apaga por favor esos espejos.
Diles que algunos caminos ya me fueron
Cierra ya la puerta, démonos un beso.


MEJOR QUE LOS SUEÑOS
Un poco de vino para imaginarte
un libro de poesías para oírte
un jardín perfecto para sospecharte
Y luego vienes tú y comprendo
que no hay ninguna imagen que me alcance
que eres mejor que los mejores sueños.


VENAS DE LA DISTANCIA
Esos caminos misteriosos
que no sé dónde conducen
todos me parecen las mismas
venas de la distancia
Caminos de partir
Cuántas lejanías esperan
detrás de cada rastro?
mujer, lámpara mía
no soporto las cicatrices
de la tierra
y menos mojadas por la lluvia.


LA POESÍA SE ESCRIBE A VECES
La poesía se escribe a veces
otras veces sólo se respira
a veces no tiene palabras
a veces le falta la tinta
Otras veces son inútiles
estas casas de tablas en fila.
Hay un vaso una sed una guitarra
pero puede que falte la poesía
La poesía se escribe a veces
y otras veces es cuestión de vida


HAS ENTRADO COMO UN VENDAVAL
Has entrado como un vendaval
pero no has golpeado puertas
no has empolvado las fotografías
no has deshojado ni los calendarios
ni las viejas rosas
has entrado como un vendaval
y has seguido tu camino
conmigo en tus brazos,
tal vez la puerta se ha quedado abierta.


NO QUIERO AGOTAR TU SONRISA
Ahora debo callarme
mi voz tropieza a cada letra
como un extenuado mensajero
Además no quiero cansar
las sorpresas escondidas en tus ojos
No quiero agotar tu sonrisa
No tengo otra cosa que decirte
que la piel incalculable del aire
esta distancia lentamente
y tu rostro que nunca se disipa.
Debo callarme ya porque...
perdona! no quería despertarte.


ME SIENTO COMO VIVO ENTRE LA MUERTE
El invierno está llegando con su
aliento desolado
desmantelando verdes cabelleras
instaurando sus dientes extendidos
cancelando caminos con pétalos helados
Es el advenimiento del tiempo
los jardines se van por la ventana
La poesía es más difícil
como caminar entre los labios
múltiples de la nieve
Ya no tengo el color justo del geranio
los plátanos me muestran su inmovilidad
leprosa, su estructura de cicatrices.
Todo parece más viejo y más lento.
Me parece que nunca voy a volver a verte
Desde este asedio nevado
me siento como vivo entre la muerte
entre la postergación y la demora
como una semilla entre la roca
como el último poema de un soldado
que agoniza sin papel ni testimonio.


SIEMPRE LA MISMA MESA PARA EL MISMO HAMBRE
La tierra es la misma en todas partes
la misma mejilla
los mismos párpados los poros
los mismos hormigueros
guantes de la lluvia
la tierra es la misma en todas partes
donde yo vaya con estos mismos ojos
y esta memoria que siempre se me inunda.
Siempre la misma mesa para el mismo hambre
y el mismo pan en marcha sin reposo
siempre el invierno y el verano equidistantes
y las otras estaciones genitales
La tierra es la misma en estos ojos
a veces incendio en los estambres
a veces un otoño de despojos.


ESTOS LINGOTES DE POESÍA
Poco a poco, verso a verso
lágrima a lágrima me acerco
a la interrumpida senda
donde termina mi alma de mina abandonada
toco estas palas
aquel montón de mineral humedecido
estos lingotes de poesía
mientras me voy internando
con la lámpara apagada
con pasos de espejo con ojos de recuerdo.
No puedo ser la vida de memoria
De la entraña que muerde su mordaza
de la veta que se descalza su hondura
viene cada flor vencida
cada palabra como cadáver de paloma.
(Me he dicho que no debo
tener miedo de esas fotografías
que me espolean con remordimientos.)
No debo tocar los andamios desvencijados
no debo cambiar ni un escombro de lugar
porque las galerías
podrían derrumbarse sobre mí.
Mi vida me espera con mañana
a la desembocadura oscura
de esta caverna.
No quisiera tener acceso a tu camino
de tu mano clara
dejando detrás de mí un derrumbe
indescifrable.
No quiero que seamos con alguien
que no soy
Quiero nosotros con integridad
de isla infinita.


MIENTRAS YO VIVO ME LEVANTO Y CANTO
No voy a tener miedo del oprobio
no voy a respetar ajadas leyes
no quiero los yugos de los bueyes
prefiero la paz de los microbios
No necesito las llaves de las puertas
mi cabeza me sirve como ariete
quiero tener corazón de barrilete
zarpar sin anclas derramarme sin compuertas.
No me vengan con espejos destituidos
a mostrarme mi imagen con espanto
mientras yo vivo me levanto y canto
y todos crujen con cementeriales ruidos.
no quiero saber ya nada de esos cauces
quiero errar por la copa de los pinos
como lluvia de dedos peregrinos
Desde el cráneo de la tierra hasta sus fauces.
Ya no quiero acatar estos zapatos
mi corazón se voló por la ventana
déjenme hacer el amor con la mañana
Déjense ya de apuñalarme con retratos.
Quiero todas las alas de la nieve
irme innumerablemente por el viento
estas que dejo son de un vuelo lento
quiero otro de vértigo, más leves.
El que quiera para el aire una cadena
el que tenga candados para el canto
puede adelantarse para uncirme al llanto
y dejarme allí para morir de pena
Yo sé que el amor ya es desusado
que ya no se usan las tenues mariposas
que hay clavos de dolor para las rosas
que las palomas vuelan con candado.
Pero yo no quiero irme a ningún cielo
no quiero ángeles de sonrisa obligatoria
ni caballos de plata para remontarme, ni gloria
ni alas prestadas ni regalado vuelo.
Prefiero morir con mi rumbo funerario
y elegir por estrella de mis pasos
tu sonrisa que tiene algo de ocaso
e irme a un infierno mucho más hospitalario
Pero yo tengo en himno el aliento y la mirada
y ando entre los jardines sobrevivientes
pintándome con estrellas y lágrimas los dientes
Y ya no me queda rabia para nada
Para qué decirles con esta voz su nombre
es una mujer de plenilunio y de manzana
tiene hondura de cielo y mirada que mana
salió de la tierra con el rumbo de los hombres
es hija es amiga y es hermana


LA ESTRELLA DE MIS PASOS
No quiero irme a ningún cielo con alas
regaladas ni prestado vuelo
no quiero ángeles de sonrisa obligatoria
como caballos de plata para remontarme
prefiero morir con mis propios pasos
funerarios
irme a un infierno mucho más hospitalario
mordiendo rebelión hasta enterrarme
y elegir por estrella de mis pasos
tu sonrisa que tiene algo de ocaso
aunque se alcen bosques de condena
y desaforados alaridos y me quemen
en una hoguera de podrido semen
un infierno de tus besos será mi única cadena.


ESTA TRISTEZA YA NO TIENE LÁGRIMAS
Me siento solo con todas estas cartas
cuando escribo, tú lees por mi mano
pero a veces releyéndolas callado
me siento atragantado de palabras
Sonámbulo camino por las páginas
como el último noctámbulo trasnochado
me acerco a conversar con ese gato
esta tristeza ya no tiene lágrimas
Este cuaderno es una larga casa
que edifico con la boca y con las manos
para que traigan tus ojos su verano
a iluminar a nacer cada palabra
Por eso en estos versos me siento abandonado
porque tú aún no has llegado con tus lámparas.


TODO EL SONIDO EN SÓLO UN VERSO
Quisiera para mi boca unas aves sencillas
la voz de las cañas el olor del agua
para tejerte canciones que vuelen descalzas
que sean como el nombre de la melancolía
Quisiera el cuerpo torrencial del mediodía
para que mi voz no necesitara alas
y las venas de las alcantarillas
para asaltarte dentro de tu casa
Quisiera cantar con el silencio
abrir mi boca todo el aire
tener todo el sonido en sólo un verso
hablarte con todos los lenguajes
regalarte de canto el universo
y seguirte cantando con callarme.


TU NOMBRE QUE YA SOLO ES UNA CASA
Aquí había una hoja en blanco
un pedazo de hierba nunca hollada
de este camino de estelas ensanchadas
tengo que llenarlo.
Calafatear, como una abeja minuciosa
con boca textil teje la celda.
Cualquier célula del aire me sirve de cera
este panal es la casa de las rosas.
Basta que al final de mis murallas
ponga como cruz que todo lo tripula
la estrella capital de esta arquitectura
tu nombre que ya solo es una casa.
No debo buscar desesperado
algún material que me sostenga.
Algunas páginas ya tienen piedras
aquí puedo poner los lagos.
Hay otras extensiones más boscosas
territorios de avidez y precipicios
Cuevas feroces, anatomía de sismos
este planeta tiene muchas cosas.
Lo que no debe tener es un país en blanco
una pradera sin hierba ni tierra
No hay lugar para el vacío en mi pradera
por eso estoy aquí con mis palas al trabajo
Llenando con la carne de las cordilleras
este valle vacío, inhabitado.


LOS RESTOS LUMINOSOS DEL ENCUENTRO
Ahora ya tengo que levantarme
hay sirenas zumbando en mis zapatos
mi camisa revolotea por la pieza
hay fotografías que este día me esperaba
Voy a meterme bajo la ducha
Quiero entrar limpio a la aritmética del aire
Ya no importa que el agua me destruya
que irrumpa con sus dedos suaves
devastando el olor de nuestra noche.
Todos aquellos trofeos sagrados
las huellas sonoras de tu cuerpo
están a salvo en las grietas de mi alma.
Además me he cambiado tanto de camisa
mejor es de verdad que ya me lave
no quiero confundir con el silencio
con el aire viudo de esta pieza
los restos luminosos del encuentro.


OVARIOS DE LA MAGIA
Dibujaría palacios de música
cataratas de violines con heridas
palomares de flautas
y arpas torrenciales
construiría espacios con acordes
cañaverales infinitos de guitarras
llovería lentitudes como nieve
arreciaría telares de canciones
Desbocaría los brazos de un relámpago
y en una orquesta de cielos derretidos
en un tornado de gargantas planetarias
en los exactos ovarios de la magia
como un diamante arrullado por volcanes
pondría tu corazón con cuidado.
Todo para que no se apague tu sonrisa
para que no se extingan los manantiales de tu
boca.


MORIR DE VIDA
Puedo morirme de aire
de puñal de vino de fotografías
de un martirio cualquiera,
de poemas, de páginas vacías
puedo morir de vida, la única manera.
De qué puedo vivir ¿entonces?


NUESTRA CANCIÓN
la canción cae al alma
con mojados dedos
con gotas de piano
Mi garganta se agacha
mi memoria se arrodilla
la canción busca mi boca
para llevarla a tu oído
La canción tirita
La canción tiene frío
Que ya no la canten
los gondoleros ebrios
ni la canten los niños
ni la canten los presos
que nadie la cante
que no la hayan escrito
Que se quede en tu cuerpo
que se quede en el mío
Que se la olvide el aire
que la olvide el sonido
Que ya nadie la cante
que nunca haya existido
Que se quede entre nosotros
como un tácito himno
que suene solamente
cuando yo te miro
que ya nadie la cante
ni el silencio infinito


Y YO SOLO PARA LA SOLEDAD
100 pinceles para tu cara
todas las flores para tu olor
todas las mariposas que flotan la mañana
para poder tu mirada
todos los vientos para tu voz de camalotes
flotando en la luna
y sólo yo para tu distancia,
retrato absoluto de la soledad.


CIEGO Y A TIENTAS
si tú supieras lo que es cruzar
ciego y a tientas los inmensos
territorios de silencio y de soledad
por las noches sin luna y sin barandas
mordiendo los ojos con los párpados
apretados de fervor sin fe
y las manos cerradas sobre el lugar
que dejaron las tuyas
y el nombre tuyo dicho a veces
ronca e inconscientemente
como si susurrara
"dios mío"


PEQUEÑA MÍA
Pequeña mía, camoatí de melodías no inventadas, cueva de flautas pastoras del oro
Quiero hablarte a veces
sin decirte nada. Pasear
de tu nombre por la atmósfera, volar de tu mano por la música, acampar en una mariposa y clavarme una manzana para tener un corazón.
Tal vez en las alas del tiempo, tal vez con las prestadas sandalias del destino, tal vez porque sí, porque dios, porque caminos; yo no sé por qué pero nos encontramos.
Ahora me parece que saliste de una profecía, que a través de muertes y mañana vine buscándote y que ya mi brújula puede echarse a dormir como un fiel perro de caza. Tu voz es la medida exacta de mi oído, tu cuerpo es el barco de todas mis tormentas, tus ojos tienen enterrados talismanes, tu pelo es el país natal de mis caricias.
Tú me indultas lo más arduo de ser hombre = ya no me pregunto por los irrespondibles dioses. De repente comprendo que vivir era una búsqueda y puedo dormir calentado por el fuego donde se queman mis gastadas herramientas de caminante.
Me he preguntado muchas veces por qué tejo estas redes, qué quiero pescar con mi poesía. Era tu alma, un pez originario. Pero las redes cayeron de tus ojos y estaban tejidas con hebras de vuelo de golondrina. Y no eran redes de atrapar, eran como manos de secar el sudor de las bestias atrapadas, toallas de sueño para los que nacen enterrados.
Me contaste que te amamantaste de lámparas, que pacía en los espejos de tu cuello sus raíces de luz la madrugada.
Me contaste que a veces te vertías por las ramas amargas de la noche y volvías hecha de rotura y extravío.
Me dijiste que tenías cementerios en la boca y algunas cruces en la piel y en las palabras.
Me contaste de dioses de diamante que bajaban con los ojos por el aire y me enseñaste a jugar a ser un dios de ésos.
Y cuando te tocaba yo tañía el universo.
Me contaste tantas cosas, por ejemplo que la boca no era herida ni dolía, que ése era el sagrario de las profecías, que todo lo que hacía era de besos.
Me enseñaste a jugar a los naufragios. Yo tenía alguna sal en mi madera. Pero tú eras mares diferentes y me devorabas y me devolvías.


PARA QUÉ NOMBRAR TODO EL AMOR
Duele muerde devasta
se hincha como la música en un templo
salta gime vuela, lámpara
ilumina, canto, oscuridad
para qué nombrar todo el amor
vivir es escribir su nombre.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

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Repito todo de nuevo porque mis libros desaparecieron, perdón.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
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3 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt
Camino de la sangre hacia la luz



Poema 1
ensangrentado de silencio
resucito entre los escombros de mi última batalla
alguien pasa a comentar mis soledades
el caracol pierde su historia sin testigo
alguien lleva mi secreto de mar entre los vientres
ahora es de noche
y es el mundo
también es la tristeza y estoy al silencio
mientras el mundo
y los oficios se consagran a las paganas sepulturas
derogando viajes remotos sin relatos
los ojos se alzan sobre las brujas
y los niños asesinan al otro lado del miedo
yo tengo silencio
grito de silencio
muero de silencio
castillo de cristal
y sol afuera
porque mi soledad se obstina
en mis acechos
el mundo sigue siendo afuera
porque soy el necio
que enumera sus tristezas con tinta


Poema 2
un día mi tinta será
sangre
saliva de estrellas
congeladas más acá del invierno
como unas flores para siempre
nunca he dicho amor
porque no tiene rumbo
mis ríos mueren en mis
manos
y mi tinta será
o es un sueño
sangre
porque aún no digo amor
y el insomnio
me obstina la poesía


Poema 3
hoy me sobra voz para el silencio
el cielo tirita
y el corazón tiembla
lejano de mar y alto de sombra
por eso quiero alzar mi garganta
para lavarla con el viento
para completar el sacrificio
de mis oraciones


Poema 4
cuando inaugure mi historia
habré pasado la espera
hoy soy mi propio testimonio
el heraldo de mis soledades
y digo solo porque mi historia tiene un solo nombre
el mío


Poema 5
si tu rostro me sirve de lámpara
cuando tanteo el terror del mundo
extraviado de tableros
y geométricas consignas
en las guerras que derrotan sus
mismos estandartes
entonces habré vencido mi egoísmo
me habré encontrado el corazón
sepultado o crecido de las ruinas
sin plegaria
nombro las tumbas de mi cementerio
y rezo ante mi cruz


Poema 6
la gente rueda a mi lado
decapitadas las manos
consumando rencores laterales
y sumando fusiles amontonados
de sangre y de flores que vendrán
sobre los cementerios sin nombre
y yo no atino a suicidarme
y no resisto el terror de ser el último


Poema 7
todavía tengo tiempo para los juguetes
para embarrarme las manos
y dormir sobre mi madre mientras
fuera los hombres desenvainan las guerras


Poema 8
para embarrarme con tu sangre
porque quiero untar mis manos
con el vientre de la tierra
enjuago en el fragor de tus ojos
mis manos de largos silencios


Poema 9
tú te laceras contra los zaguanes
arrastras tu derrota alargada de días día a día
y luego la tristeza se te llena de ternura
y la piedad se quema en tus manos sin mendigo
yo digo tu dolor
un presagio presentido
se me vuelve sabor
y el mundo te pasa lateral
dejando un reguero de feroces carcajadas
yo digo tu dolor
y soy un poco el mundo
un poco
tu costado
y persigno la tristeza en tu espina
aunque no sepas nombres
aunque no sepas rostros
y aunque yo para ser más mi imagen
me acerque a tu bondad
y escriba


Poema 10
mis sombras se agremian en sectas de silencio
silencio adentro
como cotidianas razas de palomas quemadas


Poema 11
mi voz marcha por tus arrabales
esta noche de escaleras y zaguanes
de la sombra gutural y los mendigos
y la ternura acurrucada en los aleros
mi voz rueda como el ancho otoño tierno del rocío
desde lentas y ahorcadas cañerías
y la irremediable claustrofobia de los ciegos
este absurdo trajín de calendarios
siempre es siempre
el día es porque paso
me gasta o me completa como un árbol
siempre queda todavía
cuando ya no quede me encontraré
tendido sobre mi propia muerte
mientras mi muerte será
absurda larva
renuncia y
materia en un punto batallada
después de estas ciudades
estos espantos asestándome
balcones y oficios de engranajes


Poema 12
más allá de tu tristeza está tu olvido
hoy tengo tu tristeza
larga todavía de tardes vacías
con nombres rotos como cartas de lejanas
batallas
largos cementerios
tumbas que suceden
a historias sin respuesta
y estos domingos callados
sonoros de silencio
porque tu tristeza es mía
agregada desde la soledad a la tarde
o recogida de las cosas que son este domingo
más allá de tu tristeza está tu olvido
pero cuánto rastro
mientras tu tristeza todavía


Poema 13
la sangre se empecina en la sien de campanario
goteando sapos
como los relojes de los borrachos en la madrugada


Poema 14
para clavar en tu silencio la raíz de mi garganta
y derrotar las largas trincheras de rituales sombras
para desenterrar un pájaro de empeño que te empuja
y hacer con mi albedrío la libertad de tus alas
levo anclas de mi barco de destierro sin principio
y desboco de azul mi paloma de diluvios
al otro lado del silencio eres un poco el mundo
y hasta allí levanto el canto que se me vuelve grito


Poema 15
es la tristeza
estoy de noche como una raza de solitarios
y no conozco mis hermanos
desde lejos
en el olvido circular de los relojes
vienen aboliendo campanas
gigantescos ritos de mecanos y de álgebras
las abejas son un error de los insecticidas
y yo no tuve aún la hipocresía de morirme
y ser importante como los silencios
la ciudad es un panal de cuadradas soledades
tras de algunos muros se doblan las parejas
tanteándose brutal los cementerios
y yo erijo los lutos de mi historia
como un largo camino
canto monocorde de mi sola manera de cantar
es la tristeza
larga historia
de llorar sin testimonio
y olvidar de madrugada como un loco


Poema 16
los hombres viscosos de sectas
empujan
atesonados de esquinas
transportando himnos paganos
y arrastrando sexos por las veredas
y un mendigo ciego en el umbral
de un templo
pregunta por el oficio


Poema 17
mi sangre es un largo silbido y a veces
brama en invierno como los
aleros que se llenan de tormenta


Poema 18
hay veces en que los mecanos de la vida
se quedan sin sentido
y el alma se levanta para rezar


Poema 19
si tú supieras lo que es cruzar
ciego y a tientas los inmensos
territorios de silencio y de soledad
por las noches sin luna y sin barandas
mordiendo los ojos con los párpados
apretados de fervor sin fe
y las manos cerradas sobre el lugar
que dejaron las tuyas
y el nombre tuyo dicho a veces
ronca e inconscientemente
como si susurrara
"dios mío"


Poema 20
el corazón es como una trompeta
de sol que alumbra un canto de
rayos de sangre
es un empeño de pájaro como un
herrero eterno
como un fogonero
remero inevitable
galeote de puño equivocando mariposas
es un eco carnecido
que deletrea arietes para la sangre
es un reloj de arena roja
y yo un puñado de laberintos de horas de sangre


Poema 21
el cielo
como un compañero de diálogo
confidente
con el pecho amedallado de luna
como un corazón crucificado
en una cruz de silencio
ya no me responde
debe estar hablando contigo
un día era como un beso para dos bocas
hoy es como un río
para dos costas


Poema 22
esta noche puedo morir de luz
puedo huir despavorido de una vela
¿qué decir?
me hace falta una palabra nueva
es como si la sangre
se hubiese hinchado en el corazón
es como si esa hache de empañamiento
de los ojos bajo el agua estuviese
emburbujando el alma
creo que si me hiriera
comprobaría mi sangre de madeja


Poema 23
la voz de las páginas
tiene una mordaza para su silencio
en nuestros ojos
estrenamos palabras viejas
simultáneas de sí mismas y enredadas
en todos los instantes desde ellas
hasta nuestros ojos y las comprobamos
viejas
hay un puente puntual
como un intersticio entre instantes
consecutivos sobre un río que es
lo único que existe


Poema 24
la música es un baile de fantasmas derretidos
es el alma del agua disuelta en las almas
es el humo derramado por itinerarios de perfiles
de rostros y de cosas
es como escribir palabras con hebras del alma
y dejar entrar por ella una brisa de estrellas
es como liberar banderas en la sangre
y dejar que el carro del corazón
las arrastre
es como hacer flamear una mirada
o dejar evaporar una mano
o peinar con los dedos del corazón
la cabellera de dios


Poema 25
me bastan
las dos teclas de tu pecho
para cantar sencillamente al amor
tartamudeando de a sorbos la
poesía de la sangre


Poema 26

que sobre la tierra reseca
de mi alma
has podido un altar
de tierra húmeda como un vientre
tendrás
todas las flores de mi huerto
abeja mía
como se afana la tierra
sobre el sitio de un muerto


Poema 27
tanto silencio he recorrido
tanta soledad he sido
que hoy me bastan estas pequeñas cosas


Poema 28
mi tristeza
una manera de tus cosas
te nombra por aferrarse
a su propio naufragio


Poema 29
mi tristeza tiene una puerta
y yo no sé dónde empiezan los muros


Poema 30
un día iré a buscarte
cáliz de sombras
como la abeja a la callada muerte de la
flor del veneno
beberé de ti el embrión de la noche
como un
polen amargo
y no podré arrostrar mi propio silencio
y moriré con tu nombre callado
clavado
en la última idea
como la última seca mirada que
ya nadie podrá descifrar


Poema 31
tras de la niebla un faro hiedra luz
su afónico sonido se propaga
amarillo entre el polvo de humedad
yo busco la noche
me ayuda a callar
no me gusta el silencio
pero mi sola voz no basta para
romperlo


Poema 32
no sé para qué quiero
que llegue el momento
de nuestro encuentro
si cuando debamos
luego
separarnos
querré estar esperando
aún para juntarnos


Poema 33
un grito naufraga en alaridos neuróticos de fábrica
no hay tiempo de llorar entre teléfonos y válvulas eléctricas
que tienen los gestos de las voces humanas
no hay un gramo de tierra puro de probetas
ya no quedan guitarras tímidas de esquina
ya no quedan faroles apagados como cómplices
se ha perdido el misterio de los pájaros


Poema 34
la noche fría se me adhiere con
exactitud de lugar
quepo en el
frío duro y vítreo como si la noche
copiara mi contorno como el mar de algún naufragio
es una manera de soledad
los edificios son calaveras enderezadas


Poema 35
me desperté a un lugar extraño
y grité y el silencio gritaba con mi voz
como un territorio más extenso que mis pasos
y corrí abriendo ventanas que daban
al silencio
y encendí antorchas
y tuve miedo de descubrir mi muerte
pero la antorcha ardía fuego oscuro
y las palabras que decía no tenían
cosas
y no existían significados
como si hubiese quedado en el andén
del tiempo
y no existieran dondes y no
pasaran cuandos
y el pensamiento detenido en una
letra
en la sola idea en el instante
al costado de las horas
como un reloj caído de la sucesividad
un molino que perdió su sitio de viento
y no tuve tiempo de entender que estaba muerto


Poema 36
ven a desenredar mi alma
que es un hueco de telarañas
con viejas hiedras de recuerdos
que trepan por mis muros
como la humedad
baja con tu antorcha
a clausurar
el hijo de sombras que embaraza
mis sótanos
tú que tienes la vela tranquila
de las palabras
para la penumbra de mi silencio
ven
ven
quédate conmigo
con los candelabros de tus
manos como
flores de oro o de pan
entra a mi alma como
a una casa abandonada
y abre los postigos
y saca el polvo de los nombres viejos
como limpiando imágenes
y dame el puño de tu corazón
dámelo como si fuera
una paloma de miga
y deja que se tomen
las almas de las manos
como gotas confundidas
como alas de sombra
que se injertan
quédate
no te vayas
ya tengo un nombre
para llamar a dios
no digas nada y déjame
callar con tu silencio de gruta
que afuera llueven gritos
y podemos perdernos


Poema 37
voy a indagar en tus rincones
de panal para encontrar las larvas
de tus palabras aún no
dichas


Poema 38
quiero de ti dos cosas
tu imagen para mis sueños
y tu mano para mi cegera


Poema 39
no preguntes dónde vamos
calla y sígueme
encontrarás dos que
forman uno
somos nosotros


Poema 40
soy topo y horado como el
hambre en tus orillas
barrosas y de pasto y algunas noches
perfumadas de luna
te decía amor pero más te amaba amor


Poema 41
yo grito hacia arriba
lancero del
silencio
como aleteando estocadas
al vacío
buscando un enemigo
mientras el terror
ciego
yo grito hacia arriba
poniendo en mi arco una flecha
de alarido
yo grito y digo amén
y el exilio infranqueable me
contesta
con un silencio con el que hago la
fe que se rompe contra el rezo


Poema 42
te pienso aquí
acorralado contra mí mismo
por tantos pasos que de atrás me aprietan
contra el camino terminado
desde la última vez de tu palabra
eres un modo de silencio
y tu imagen me vigila desde mí
porque sigo mostrando para tus ojos
que ya no son míos
en el lugar de tu nombre
ha crecido un recuerdo sin rostro
como un camino de música callada
que floreciera en una rama de silencio


Poema 43
en esta hora las olas del viento del silencio
rompen en los ventisqueros de las
manos dejadas
siempre te pido perdón desde mi
hondo recuerdo
como rezando por los muertos de mi
propia espada
y esta noche con las manos llenas del vacío de tu mano
faltas más que nunca
porque te recuerdo


Poema 44
no olvido que tus vértices por dentro
imprimieron abismos a mi gravedad de
pájaro muerto
eras perfectamente tú y mi alma te copiaba
todo se hundía en tu voracidad de ciénaga
iba contigo a claudicar silencios
fácilmente como cuando corríamos
por las plazas de la mano
ahora muchas cosas son incomprensibles
y muchas veces acomodo tu recuerdo
sobre lo que era contigo fácilmente
contigo y mis pasos hice tu recuerdo
las baldosas juegan el tácito ajedrez
y siempre al recordarte delante de un
vacío
pienso cómo era antes contigo


Poema 45
el eterno infinito se rompe en el estuario
hondo de los túneles que
desembocan sobre la mañana


Poema 46
todo se sueña en el primer silencio
hasta parece fácil el sol y la mañana nueva
podrías venir sin sorprenderme y el recuerdo
después tendría dos veces distintas


Poema 47
yo te quería azul y dorada como las
mañanas enormes
con tus manos transparentes como los místicos
silencios en el templo
yo te quería cotidiana y tibia
llena de las
mariposas silvestres que giraban en tus
ojos
yo te quería así
como eras fácilmente
sin la severa gesticulación de los que ya no
son niños
yo te quería indestructible y frágil
como una espada de cristal en la
fuente de un jardín al alba
eras amarilla y azul como yo te quería
tu voz polvorienta parecía agua fibrosa y
seca
y estabas llena de caminos sin
senda porque nunca fuiste caminada
yo te quería honda como los túneles pero pura
como las catedrales
de cristal
como la dimensión en que
los peces entre la mañana y la arena
son abejas sobre los caracoles
pero tenías un hueco a la espalda
como el acceso indescifrable del silencio a la muerte
y en ti la mañana
redonda al otro lado
de los túneles
rompía el eterno infinito
descifrado y no encontrado
desde ti me llegaba la piedad de la leña
y las llamas eran tiernas pero las sombras
veladas
y el fuego era un jardín
como tus manos
y la sombra del fuego procesiones de fantasmas
yo no sé si te amaba pero te era fácilmente
podía rezar con tus dogmas porque creía
en ti como creo en la mañana
y ahora tengo miedo de la noche infinita
y quiero retroceder el túnel que no
avisa el sol del otro lado
ahora sí te amo porque ya no eres mía
y ahora tengo el miedo que no tuve
mientras eras dorada porque podías
ahora ser recuerdo hace mucho


Poema 48
ahora comprendo que el
destino es posterior
al tiempo


Poema 49
la tierra también tiene raíces
y sangre
y garganta
y canta por los hormigueros


Poema 50
tu voz esbelta
tallo de gaviota y luna
manantial
mana de la entraña del
silencio
como una flor crecida de la
arena o un pino de fuego proferido por el agua


Poema 51
quiero desenredar la música
en tus manos de piano
resucitar de las algas de tus dedos un tesoro
largamente enterrado
y luego deletrear cada hebra de mi bandera de amor
y habré escrito un poema para los pentagramas de tus manos


Poema 52
empiezo
y la boca se hincha de
te quiero
el alma es el papel
donde está escrito este verso
pero
qué poco suena lo que tanto siento
quisiera decirte mucho
ligero
con continuidad de viento
como la luz
fugada del fuego
se haga luz mi voz
mientras ardo dentro
quererte en la boca

recién lo encuentro
¿me entiendes ahora?
hablar lo que siento

que el amor sea
diciendo


Poema 53
yegua de alto oro marino
vengo los pasos de quedarme
como el silencio
como se enciende la sombra
cuando se cierra una lámpara
vengo a poblarte los pájaros
bajo de otra savia que me nombra la espalda
vengo de nunca
como el tiempo
de nunca y nadie como la soledad que
siempre es alguien
aunque la gente que llevamos
por eso vengo de naves
de buzos y de
náufragos
reconociéndolo todo como un
ciego abierto
aprendiendo mi propia travesía
vengo de templos
de altares destituidos
de ojos desmentidos y de puertos


Poema 54
estás ahorcada de mar como una isla
como una isla de agua
como una luna quemada una noche oscura
y todos pasan a tu orilla
sin escuchar tus gritos de silencio
y levantan tus llamados roncos
como piedras o como caracoles
sin darse cuenta de que son gritos
con que estás gritando


Poema 55
el viento de tu sangre se repite
sobre tu corazón de molino
tu piel es de manos tendidas no tomadas
estás toda llena de abandono
como un muelle
tus ramas vanas
traman el rito de la savia
el dogma de las golondrinas te ha dejado esperando
las olas nunca borran castillos de tus playas
nadie escucha el mar quedado en el hondo caracol
los faros se han secado
las manos dimitieron
los aljibes clausurados están llenos de sal
y el viento de la sangre se repite en el molino
como un vano rito de no morir hasta morir


Poema 56
tu luna es un corazón de pan y el viento
de sangre una voz de silencio
estoy pensando en ti
por eso me siento como se sienten los poetas
me siento poeta
como para decir que naufrago a silencio
o que canto con las manos
como un árbol
de lenguaje ciego
todos los himnos quietos
me vienen por la saliva de la noche
como el barco pájaro del beso
el silencio es el himno de sonar a uno mismo
tengo la sangre en plenilunio
como el mar desbocado que se
hincha de potros
remé durante tanto viento vacío
que ya no tengo fuerzas para izar las velas
ahora que hay viento
y de repente tú
fantásticamente
real
como algunas emanaciones
de espíritu que en la mañana
confundo con sueños


Poema 57
todo lo callo
aunque recorra todas las cosas con la garganta
aunque asuma todas las palabras
aunque me ponga lenguajes en el canto
aunque grite
y me vaya por una lanza de sol que voy creciendo
aunque ordene rostros y cosas sobre las palabras que me extiendo
aunque viva el canto que me existe
todo lo callo
que todo es mucho más que las palabras
como un pájaro
que nunca se andará todas las alas


Poema 58
tu voz pálida
piedra de agua
mariposa latida
en el espejismo de que tengo oídos
como un cóndor
tu grito
lanza de hierro y sol
expandió su catedral de sombra
y debajo
una vela crecía la luna imaginaria
de los hombres que inventaron las palabras


Poema 59
el silencio llega como un lúgubre emisario
todos lo dicen a la hora
del albedrío sin cadenas
todas las ventanas dan a rostros vacíos
con los ojos verdaderos
contra rostros remotos


Poema 60
hoy el alma está anclada en el puerto de tus cosas
todas mis velas
mis distancias
mis anclas
mi silencio ermitaño
laten a tu costado como las alas del mar sobre los muelles
hoy digo el alma
pájaro fundamental
manifestado
sobre la espera secular averiguada
en el temblor de una estrella que te responde
ah
subsistirte el barro
la diaria muerte numeral
ejercida día a día en la ceniza
como un rito elemental
de nombrarnos la frente con espalda
y la espalda fugaz con la arena
hoy digo el alma
amiga
hoy digo amor
la palabra hinchada como un barco
toda mi sombra grutal que ya te acude
la alimaña feroz
lava las guerras sin muertos
con sol de pájaros
mis dientes se mezclan en la miel
hacha en el agua
soledad y sombra asumida en una antorcha
y yo que asisto a mí mismo
tanteando con el estupor de no haber muerto
el grito sideral que nos existe
atino a comprender cosas sencillas
y digo el alma por fin
pájaro manso
árbol de sombra
que tembló en tu estrella


Poema 61
hay un tiempo sin veces
donde el testimonio no tiene ahoras
un tiempo de ciegos
itinerario sin rumbo
largo cerrojo sin puertas
escalera sin alturas
como la luz y el hombre sin sombra
un tiempo pleno
un tiempo absoluto
punto de altura
infinitud de lo no elementado
eternidad de lo innumeral
a ese tiempo te vengo
hay un tiempo sin sucesión
lo simultáneo
lo aquí
lo cuando
lo donde
lo
después son finitudes de lo numerable
a ese tiempo te busco


Poema 62
potros de mar se enrollan
y desmoronan abatidos
como toldos
pero más que todos
manos de eterna desesperación
de abismo
que intentan asideros
en la arena sin dedos
hay un instante de empezar
a caer y morir
en que todo el rastro
que se encarama hasta los pies
sobrevive
como una casi potencia
de todas las horas que han sido
por la certeza del instante
que no tiene después
luego caer y detener el tiempo
que ya no puede ser vejez
ni lejanía en los recuerdos


Poema 63
amo las olas de tu pelo que rompen apaciguadas


Poema 64
amo tus dedos de mimbre que he visto
latir como palomas
y tu silencio sin principio
al que no pude asestar una palabra
amo tu vida azul que no me has dicho
la piel de tu voz nunca tocada
y esta duda de todo que te vuelve incierta
amo los mil quizás con que supongo tus cosas
tu pelo de tormentas y de olas amansadas
y esa dócil entrega en que mis mejores
palabras se hacen tuyas y esta
primera manera de hachar como
un náufrago un muro de silencio
amo este rito de mirarte a la distancia
y el estruendo de silencio
en que te callas
y esta aún lejanía que te acerca y te
hace sueño


Poema 65
en tus ojos fondeo las naves de mi honda arqueología


Poema 66
tus ojos amanecen en horizontes de silencio como barcos
y yo lleno de años de náufrago
en los muelles solitarios
de mis manos
te tomo como comulgándote


Poema 67
mi tierra no brota jardines ni frutos
pero sí el atroz laberinto de los hormigueros


Poema 68
quiéreme así
con un cariño de agua
rotos los diques de la rienda indiferencia
quiéreme así
con un calor de fragua
con un amor que quiera aun en el sueño y la inconsciencia
quiéreme leve y también profundamente
profundo por que seas tan sólo para amarme
y quiéreme también muy levemente
para que no te hastíes y llegues a olvidarme
quiéreme así
que te querré igualmente
y nuestros dos cariños de agua tendrán beso en un lago
y con calor de fragua fundirán eternamente
dos almas que se dan y que se exigen como pago
quiéreme así
con el ser desprendido
no conserves ni tu vida
como quien la perdió
yo mi ser de amor ya lo he perdido
ámame
entonces
como te quiero yo


Poema 69
la poesía me cuesta
pero con tierna voluntad podría un canto
basta buscarle la fe a un sacrificio
y copiar la devoción a las abejas
luego asestarte la ternura con palabras
sin ahuyentar el silencio


Poema 70
la poesía me cuesta como un rito que ignoro
pero creo
y esa voluntad de nombrarte con
palabras que no tengo


Poema 71
me gustaría tener el olvido rápido
de las flores que envejecen en un día
pero el tiempo tiene la implacable dimensión
de los relojes
o los relojes tienen la demora del tiempo
y mueren muchas flores por cada recuerdo que no
cambia


Poema 72
ya nada llegará
el viento ha muerto
y las manos como hélices
de molinos acalambrados
están tendidas
árboles mutilados
con rictus dolorosos y de asombro
en las ramas detenidas
el mar ha bajado
aquí sobre mi arena
de playa con recuerdos que parecen fantasía
los barcos secos
que nunca echaron anclas de renuncia y paz
pero que no auscultarán ya el
pulso de las olas
los barcos muertos
las manos
de tanto olvido
que casi ignoran los senderos
de la piel
las manos untadas de silencio y delirio
que ya no podrán acariciar
que tienen para la caricia
la carraspera hostil
del pan viejo y la madera
y que sin embargo
revolotearán otras frentes
austeras como las vasijas
y aprendidas como la ternura
que mienten
los que ya no pero que deben amar todavía


Poema 73
un día llegaste a ocupar el tú que sin ti no nombra
ya es imposible que no seas
y ahora que te sé es cuando temo que no hubieras sido
no voy a decirte que sin ti me hubiera muerto
quizá fuera feliz
y pudiera hablar de alguien como de ti
y decirle estas mismas cosas
pero ahora que eres
que tu nombre tiene un rostro
que tu voz tiene una mano
y tu silencio unos ojos
siento que otras cosas de otro alguien
no podrían amordazar mi soledad
y tripular el tú y completar el nosotros
porque pienso que te extrañaría
ahora que ya te he tenido
aunque no hubieras llegado
sentiría como haberte perdido


Poema 74
sonarán tus
ojos
vasos de cielo a silencio
como caracoles
y el mar
infinito para siempre
pero el huso de música
telar innumerable
no habrá dicho
toda tu alma


Poema 75
voy a comprobar mi corazón en tu boca
a morder desesperadamente la música
que derrite tu silencio
paso siglos ignorando idiomas
¿qué más puedo decirte?
tú sabes todo lo que yo sé y lo sabes
¿para qué entonces las palabras?
tú callas todo lo que yo callo


Poema 76
el día que el silencio se encienda
yo averiguaré sus árboles y ríos
donde hubo un muro de oscuridad
pero no sabré que el silencio se iluminó


Poema 77
al río del viento llueven latidos de silencio
pasa
y estos tallos de mi sangre vientan
yo no puedo amordazar el piano de mi corazón
y transcurren las hebras de la roja música
sangra
sangre
lato
simplemente eso
porque nada más


Poema 78
yo sé que el amor no puede medirse
sin embargo ahora que todo se te parece
sin saber cuánto es
sé que este amor es todo
tantas veces he tomado mi amor
y he ordenado los barcos habituales
que he agotado las palabras
y mi amor te sigue amando con el
mismo verbo
porque así está hecha la palabra
tomando por pétalos las flores


Poema 79
como quillas hundidas en las olas del viento
cuando vanamente busco la superficie del silencio
mis brazos devanando música
trazan la locura de campanas rotas
molina mi corazón
buche de pájaros
las velas quillando en el silencio
son veletas de tristeza
vuelan gaviotas de diluvio salvándose
ésos son los recuerdos
pendulan mis brazos caídos
a la gravedad del abismo del cielo
no sé qué rota brújula me ciega
no puedo deshundirme del silencio


Poema 80
el eco deshoja mariposas de un candelabro de viento


Poema 81
amo las voces de los hombres
manantial de trigo de piedra
púlpito de altura y viento
donde la tierra se eleva por los brazos
camino de la sangre hacia la luz
árida carne
como un terreno donde los barcos
hacen sus casas
amo la voz
el corazón de la tierra se eleva por el fuego
y yo amo el volcán
y los hombres que tensan un arco
en la garganta
baja luna que pone más allá la niebla
porque cuando el viento se pueble de silencio
cuando se cierna el silencio crecido en todas partes
se habrá muerto de verdad la verdad
y la tierra será sola para siempre


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
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30/01/11 00:34 hs
4 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt
Te escribo mi dolor y te lo dejo



POEMAS

1.
Tu boca late
y despunto sangre
que quedó enredada con la mía
como nuestras ramas
(podrían estar guardadas
bajo la lápida del lacre).
Tu boca es mía, es de mi boca,
como de mi sangre tu sangre,
los dedos de nuestras bocas se embastonan
en los leños del beso
como dos llamas del fuego


2.
Te pintaré los ojos cuando tú mueras,
te besaré la boca fría y seca
apretaré tus manos duras, de madera
y enjuagaré los dedos en tu pelo de cera
tenderé un silencio sobre tu piel de cala
morderé con mis manos, las tuyas pálidas
y apagaré la noche con alguna lámpara
para ver tus ojos como los pintabas.
Te pintaré los ojos, no lloraré, lo sabes
pero si acaso alguna gota sobre tu muerte cae
¿Qué más dará llorar tristezas que no sabes,
si habrás muerto sola
sin mi verdad que ignoras?


3.
Porque tú eres la otra orilla de mi silencio
Porque mi silencio es una manera de tu voz
porque ya ha sido. Busco el sueño de tu rostro
compañera, ahora que la noche arrecia sin barandas.
Busco tu mano sin vez
La paloma rescatada de tu risa
y tu cara, tal vez,
aunque no sea, y sea más allá de mi distancia
Hoy te quiero amiga,
amiga
Hoy te quiero y muerdo tu mirada sin principio
como el fervor de luna del galeote
que sobrevive más allá de la fatiga.
Te busco y te encuentro
porque eres más yo mismo
y vuelvo de mi pozo sin preguntas
con un poco de tus cosas casi sólo sueño,
y me basta tu sola vez, tu sola vez
la antorcha que arredra mi abandono
como el acoso feroz
de la marea solitaria
Izo tu mano
despavorido de sol
enarbolo tu cara sin recuerdo
y no importa no haber ido a buscarte
mi costado te anticipa
como una profecía acatada antes del día.
Ya leva anclas la vigilia derrotada
Echa amarras la mañana conquistada
y atestigua mi alma,
tal vez en algún sitio
tu verdad que se parece al sueño
aunque no hayas sido recogida
Tu voz inaugurada es un heraldo de olvido
mi silencio se suicida
y pregona tu nombre sin espalda
Es cierto nada titula la palabra
Pero sin haber perdido
recupero de otra nada
tu cara ausente.
Ya no más tu olvido sin recuerdo,
ya no más mi distancia
sino tu lejanía
y en el pan sin oficio que era espera
ya tu rito
tu costado cotidiano presentido,
compañera, amiga,
cómo te quiero amiga
esta noche.


4.
Era un altar de madera que dormía
y dormían en su sueño misas pasadas
y un cáliz con sangre marchitada
y dos velas chamuscadas de llorar su existencia
sobre su muerte lenta, lentamente.
Y una flor arrugada, caída de una ofrenda
y en ella el cadáver de un perfume desteñido
y me acerqué y mentí la devoción hincado
y lo abracé y tomé la flor
y adiviné el perfume
y me crucifiqué en su cruz
y fui yo y también un clavo
y lavé el cáliz y siguió llorando
y me bajé de la cruz
y no guardé los clavos
y salé a savia de la madera donde fui crucificado
y el cáliz siguió sangrando y las velas se apagaron.
Y la persigné con tres besos
y vi lágrimas y sangre
en la tierra de las raíces de una lanza
y dije amén llorando
y no sé qué hubo en ella después de mí.
Y estoy llorando y escribiendo su residuo.


5.
Si tuviera
podríamos cambiar de religión
meternos en un barril lleno de aceite
aprender el lenguaje de las flores
saber cómo se llora en marte.
No sé cómo se fundan
las cosas importantes como ésa.
Y hay tantas otras cosas más
que ignoro
No sé cómo se evita emborracharse
cómo sueñan el amor los sacerdotes
por qué se suicidan
los insectos.
(Ahora me doy cuenta
de que la naturaleza no estaba
preparada para los
inexpugnables faroles)
No tengo religión
pero quisiera cambiar de algo
de verdad podríamos hacerlo
¿Quién inventa las cosas importantes
Quién anda instituyendo los profetas
Quién decidió las alas del gusano?
¿y el instinto de beso en los sonidos?
No es que quiera
cambiarme las desconocidas raíces
Es que contigo podría hacer un viaje
por el polen, arrojarme a un cielo
subalterno por la boca de un sapo
enamorado. Remontarme por el aire
con mis párpados por únicas alas.
Derrotar todos los dogmas de la
arquitectura universal.
Podríamos invitar a un ateo
imaginario a fusilarnos con burbujas
de sonido hasta dejarnos huecos
como una llama.
O hacer un viaje por el rezo. Para
eso sería necesario que nos escondiéramos
en un molino apretando los dientes
para no gritar cuando la piedra nos
enreda con la harina. Nuestras
manos juntas serán el mismo grano
después tal vez nos harían pan
lingote cereal, ladrillo, altar
del hambre y con forma de
luna un poco amapolada
en alguna suburbana iglesia
nos repartirían. Tal vez nos
tocará esa vieja, la que reza
casi con afán. Descenderemos
por su esófago (sabremos
casi algo de los hormigueros)
y veremos el corazón de la fe
el pabilo que sostiene historias
el pedestal de tantas guerras.
Después, un poco como los feligreses
saldremos del recinto sagrado
y nos dirigiremos a los andenes
suburbiales empujados por
la corriente de la derrota.
Allí habrá un túnel mucho
más oscuro.
La salida será lo más difícil.
Creo que prefiero no cambiar de
religión, quedarme con mis palomas
y mis trasnoches de páginas.


6.
Quisiera cada gesto innumerable de las
moscas
cada mínimo amor de este planeta
cada polen de arroz
cada hormiguero
cada lluvia que se enguanta por la tierra
cada rayo de luna en el océano
cada faro derretido bajo el agua
la hondura total de las insondables cuevas
cada beso fugaz de cada boca
cada constelación de saliva que destella
cada arruga dactilar
en las piedras colosales de las cordilleras
cada rayo cayendo cada brasa
cada escama de ceniza cada huella
el número total del desarrollo
la molienda de las olas, cada ala
cada cosa en fin para ponerla
desnuda e infinita como harina
en tu cuerpo y tu alma y en tus piernas
en tu memoria hasta el éxtasis que huye
y se agazapa
a cada gramo cada instante de tu vida
para que sepas el completo abecedario
de planetas de sal y de rugidos
de gemidos de galope y de colmena
con que junto a tu nombre catarata
construyo el del amor como alfarero
sideral en esta pieza.


7.
Esta noche la música se arrastra pesada y resbalosa como un
tul que arrolla. Ésta es música recién descubierta, no se copia de su
propio nombre. Nadie podrá recogerla.


8.
En los suburbios laterales de esta noche, corren ríos subterráneos del
silencio. El silencio está constelado de grillos, o de chispas sonoras
o de lluvia deletreada. Las cigarras chisporrotean, tal vez titilan.
La música impregna el aire, como un aroma melancólico.
Desde esta noche a mí no hay música. Lo sé. De mí
a la noche
yo escucho la música de esta noche. Pero no puedo estar seguro.
La música es mía. Pero tal vez no la ponga yo.


9.
EL CIEGO
Mira mis ojos
estos ojos te sostuvieron
sobre todas las noches
han sido gargantas
por donde he tragado
el mundo
como la lluvia
que se afina íntima
en los hormigueros.
¡Míralos!
estos ojos, estos
hormigueros
donde has sido lluvia
para la savia en que tú
hecha hiedra asumiste
vertical la soledad
de mis muros.
Estos como naves sin
horizonte como barcos
sin proa y sin espalda
aquí mi huerto
se amamantaba de
luna y tú eras.
Mírame los ojos por afuera
como iglesias cerradas
por adentro
Mírame los ojos,
míralo todo.
Ya el mundo rompe
como un mar inútilmente
sobre mi última mirada
infinita.
La lluvia ya siempre
llegará tarde a la tierra
envenenada por el vientre.


10.
Ven a vivirme, la soledad me amortaja
con manos deshabitadas.


11.
Y la noche mordiendo, encepando
ferozmente las sienes desesperadas
de la noche enloquecida


12.
Un relámpago de hiedra
Mi alma ha concluido
Fajado el corazón de un puño de angustia
Arranco de ti una paloma que parpadea y tirita
que agoniza y sangra de savia, desesperada de
ecos en sus alas, de alas en su corazón
Ésa es la patria
de mis sueños
Se han resumido allí.


13.
Soñé que me forraba un abrazo
y me desperté enmangando las fauces
de mi soledad


14.
Como un reloj de arena
la guitarra gutural de tu corazón
empuñado
en los tallos de tu
sangre
rema


15.
Así eras tú,
te bebías la mañana de las plazas
corriendo descalza
como una golondrina de oro.
Tenías una lámpara clavada en las
entrañas,
Y la turbia suavidad
de los tibios duraznos a la siesta
Eras así, amada.
Eso era lo que más me gustaba de ti: que
tú eras tú y que yo te amaba
Y a veces una ternura de mirarte
emergía desde el alma
y me alertaba la carne.
Así eras tú rutinaria
y fresca y nueva y necesaria
como la mañana
Y tu mano cotidiana
como un gorrión adormecido en la ventana
en un rincón de la mía
se acurrucaba.
Tu beso silvestre como el de las abejas
en las plantas
recolectaba el polen de los sueños
con ingenuidad de niño que rezara.
Y tú tenías Dios y me contabas
todas las mañanas
que le rezabas que nos conservara.
Enjugabas tus ojos con silencio
y me mirabas
y enjuagabas tus manos en tu pelo
porque tú sabías que me gustaba.
Pero a veces te escondías detrás de tu
mirada
con recelo de paloma algo asustada
y ya ni la mañana te podía
hacer dorada
porque eras una ventana
obsesivamente cerrada y clausurada.
Las noches de esos días, amor mío
yo rezaba como tú rezabas
(todavía rezo a veces, cuando te recuerdo)


16.
A la hora de recordarte, acomodo las mejores cosas
sobre tu nombre, para poder pensarte.
Alguna vez no fuiste muy hermosa, pero te
agregué tu propia belleza,
ya la había aprendido de ti,
¿qué importaba que un día no fueras hermosa?
Yo te amaba tibiamente,
como esas cosas que se hacen fácilmente
como ser de una manera o estar en silencio
o rezar.
Desde ti emergía un túnel para
que los húmedos murciélagos no
interrumpieran palomas.
Todo lo tenías de alguna manera,
como una ventana
y yo aprendí sobre tu cántaro
a callar
como contando lluvias
sobre el agua antigua que me remedaba
Podríamos habernos dado la mano
cotidiana
Y guardarnos toda la inmensa mañana
de las plazas
Todo se volvía fácil contigo
como descifrar la música ignota sobre un
piano laberinto, y la adivinábamos.
Podríamos habernos mirado ritualmente
y como constantes extraños cada vez menos extraños
Podríamos habernos amado al margen de las
cosas que envejecen
Habernos abonado al silencio
como a un lento país donde no hay lejanía
para las palabras en voz baja.
Podríamos haber callado con el mismo silencio
Pero buscamos la forma de recordarnos
tristemente.
Por eso a la hora de recordarte,
busco las cosas de mi tristeza
y te construyo fácilmente como eras.


17.
Cuántas cosas dejo
yo para alcanzarte,
cuánto hay que pierdo
yo para ganarte;
yo gané perder
lo que pierdo al tomarte.
Cuántas cosas tuve,
muchas, que no tengo,
cuántas que por ti
día a día pierdo.
Cuántas cosas, muchas
infinitas, dejo,
sin embargo gano
en ti, el mundo entero.


18.
Si estuviera untando tu boca
vendrían a mullirse los himnos
en la mía
mientras deletreara cada hebra de tu
pelo distraídamente
y recorrieran mis concavidades
las esquirlas del escalofrío como
una tormenta de arena
y hundiera en tu tinta
todo el secreto de mi silencio
con mi pluma, soñando con un
luego, en que me dieras a leer una
carta de amor, pequeña
con mis palabras
tu conciencia
de papel.
la tinta derramada
y tus laberintos de papel
tú y yo
y la oscuridad de tus
túneles riando como
un canto hacia
la mañana


19.
y se están ahogando de cielo
y el cíclope del sol
no les sirva de isla
¿Cómo llover hacia ellas
y decirles que no sé qué quieren?

y el viento es un galeote eterno
es un buey
y los barcos de música
van por tierra
(porque se han vuelto nubes)
y son como los peces del alma
que se sacrifica al cantar.
Han muerto fuera (del agua a su manera)
Alguien pensará que quieren
agitar el cielo.
Yo no puedo salvar las nubes.
si yo fuese una nube
tal vez comprendiera
qué les pasa ahora
Pero veo nubes y no sé si son pájaros
disueltos
Animales asustados o el alma del
mar que acaba de morir y
no lo sé.
Y no puedo pensarles maneras o gestos
y no sé dónde temer o apiadarme de
sus ojos.
Quizá quiera curarlas cuando llueve
o crea que sonríen,
Donde tiene la sangre del viento corazón


20.
Para pensar en ti,
clausuro una a una las palabras viejas
inauguro algún silencio sobre las cosas nuevas
y acomodo los nombres,
Tú tienes el pelo como infinitas
guitarras relajadas
como lacios y tibios violines de
mañana
con el flojo vuelo de las gaviotas
dormidas
y la silvestre hebra de los helechos
o el musgo de las piedras
Te acorralo contra el sueño, dulcemente
y una mano se acurruca en una mano
y la otra enjuaga la ternura
en tu pelo como el tuyo.
Azul y dorada te pareces a la
primera mañana.
Eres lo que me faltaba para ser nosotros.
por eso tu nombre es el tú que me faltaba
por eso te pareces a mi alma.


21.
La noche rompe contra
los muros de tu carne
con fragor y ritmo de molino
roto
y obcecación de ariete en la hora
ciega
y latido de pájaro en la estrella
que tiembla
La noche te embiste
como un toro rabiosa
y quieta como la
caricia que apacigua
en la mano cautelosa.
Y se alza todo tu horizonte
lateral y valiente
con los animales de mi mente
pululándote la catacumba
de la vena donde el remero
de rito acarrea un relámpago
apretado.


22.
Cuando hay bocas eternos
diapasones de silencio
que nos callan,
(porque una vez nos dijeron)
cuando hay labios
con los vientres del beso secos.
, porque siempre en las bocas
chorrea un beso
y hay miles clausurados en las
horas porque nadie los fue a buscar;
porque el beso es un nosotros de
labios
y si falta una boca hay un yo solitario.


23.
Tú no sabes cómo sólo tengo la luz
*
De tu noche sólo tengo lo que escribo.
*
Lloré que todo lo veía con hache.


24.
Los gritos del silencio remansan
aullándome esta noche
mis ojos abejas de los tuyos
han perdido tus jardines
Tengo el alma llena de miel
con tu sabor.
Mi alma se ensancha
y se vuelca por el silencio
El polen de esta noche rocía
sobre mis techos
El silencio crece en las voces
ajenas
(por mi espejismo de tus cosas)
El durazno de mi corazón ha madurado
y va a caer por mi boca
como tantos hijos tuyos no sidos
mis pasos corazonan por la sangre
de las calles
Y en los suburbios de mi sangre
alumbra un sabor a música
con el gesto de tus ojos
Los peces de mi alma se
enredan en el musgo de mis
tantas horas calladas
Y las abejas de mis ojos
Y las abejas de mis manos
y las abejas de mi alma
ahogadas de miel te han perdido
(colmena mía del corazón
de casa)
basta tu silencio para
el silencio
basta tu ausencia para
la soledad
Tú de la sangre peregrina del
eterno horizonte
como el eterno rumbo de
un anillo
Has dejado la misa de tu imagen
constantemente consagrada
(colmena mía) déjame guardar
tu polen que aunque no quiera
queda conmigo


25.
Busco la poesía ansiosamente
hachando rostros con desenfreno de molino
roto.
Muerdo la palabra hasta hacer sangrar
su cosa
y la mañana me entra por la boca y se
vuelve tarde agonizada en el sótano del alma.
Quiero descifrar la hebra del
vuelo de las aves y los ojos se anudan
y creo la palabra sin cosa
y un nombre sin rostro
y entre la tarde dorada y yo
pongo melancólicas y afónicas ventanas de lisiado
y digo que la tarde tiene olor azul
y ruido de ojo ciego
y olvido tus ojos que no son de uva
y tu pelo
— donde enjuago la tibieza de una
caricia ingenua y simple)
digo que es chorro o hebra de
música caliente.
Y el corazón hace un buche de música
caliente y dulcísima
y callo y acurruco tu mano en una
mano,
te miro al polen de los ojos
como una abeja
y vuelvo a callar
y te digo luego que te quiero
y la poesía pasa a mi lado
líquida y silvestre
y yo muerdo troncos secos
para beber la savia.


26.
Al borde de tu arena revolotean los molinos
de las olas
como alas o ecos de corazón
Las gaviotas del beso triscan la espuma
Ah! las caricias como alas en descanso
o barcos dormidos
Hacia las piedras terribles se
acantilan rumbos
como pupilas de balcones
Y ya no me importa nada
borracho de un orgasmo de música
en el alma
morderé corales
como empuñando tras la sed
mangos de agua en la garganta.
estás llena de perfume
como respuesta al rocío —
cerrarte un candado en mi silencio
como un silencio alrededor de un tímpano
enguanta astas en un bolsillo
de mar


27.
Un día voy a gritar sobre tus ojos, y clavaré la
antorcha de mi voz sobre tu alma
Callaré tu sólo silencio rectilíneo
y amordazaré las sombras con la eterna mañana.


28.
Me gusta morder las vísceras de tu alma
por tus ojos de uva o charco sobre el barro
porque son túneles que dan a un templo oscuro
con sabor de silencio y ruido de sombras.
Yo me siento al eco hondo de pájaros
y los rostros cotidianos enfrentados
con el gesto arbitrario en los amigos
en el fondo del secreto dan las manos.
Tú reemplazas palabras que no dicen cosas
siglos de sombras amordazadas con antorchas
nombres que son rostros olvidados poco a poco
y te abres adelante inexorable y única
como un sendero no tramado
que no sorprende al sueño y que se parece al alma


29.
Voy a buscarte
donde puedo mirarte varias
veces en el mismo instante
Donde puedo contemplarte horas
sin que tu momento se inquiete
en la corriente de esas horas
y me estucho en mis recuerdos
e ignoro qué luz visita mis
ojos abiertos
en qué frío me desvisto de mi
desnudez sin fuegos y sin hielo
mientras soy un trago de
mi propia hambre
y en el estómago de la
mente me disuelvo
y reconstruyo mi antes gastado o
cambiado
o me agrego a mí en un día ese día
imposible de ser
y visito mis ojos visitados por ti
Allí tú eres como fuiste.
tu imagen se enganchó
como el musgo en las piedras
y te caíste de las horas,
o yo fui goteando migas
de donde puedes estar en mí
para tenerte en uno solo, en
todos tus minutos.
Tus imágenes son quietas y
duras.
Las horas pasaron como las olas
y tu presente y mi conciencia
de ti viajaron en pos de la siempre hora
nueva, como el agua recorrida
por la onda,
Y voy eligiendo entre las
gotas de tu rastro revisando
pie por pie hasta llegar
al beso que aún no se secó
a la puerta que se impone
como yéndome a buscar al
fondo de mi enmimismamiento
o que a mi súbita estación en
mí durante el momento
que será pasado está sin principio,
por la que te has ido
como todos los días y desde
la que empiezo solo y me alegro
de nuestra realidad
Y me vuelvo a hundir a bucear
las imágenes que viven en los
juntos.
y empiezo a extrañarte,
e intento traerte y meto
las manos en el agua
y el agua me da la respuesta
de su carne vacía de ti
que te desordenas en ella como
las cosas a través de las llamas
y no puedo atraparte
y mis manos son jaulas de leones
y puedes irte como un gorrión
cansada de tu curiosidad
y dejarme con mi impotencia
de caja para encerrar la luz
fantástica entre mis dedos de piedra
con mi impotencia de caja
para vaciarme del vacío de ti
que me llena como la oscuri-
dad de una caja cerrada.


30.
A UNA CHICA EN EL TREN
En las tardes tristes
tu cara segrega una paz infinita
Basta esta sola vez de tu rostro
para amar tu gesto de nostalgia.
No puedo jurarte un recuerdo para siempre.
Pero si olvido cómo y cuándo,
a veces ignoraré que esta sensación de piedad te pertenece.
Ante tu tristeza abierta y franca
mi rito de alegría se envenena.
suicidaré mi sonrisa y lloraré contigo
después de haber contado
los rostros del recuerdo que no pudieron hacerme
llorar.
Porque esta impotencia de tristeza
me aquieta las horas
como una manera de vivir de menos.


31.
Me gustan tus ojos de música
congelada,
lentos como la tristeza
al otro lado de las botellas
me gustan tus ojos de cenicero y sagrario
donde se acantilan palomas de
preguntas que no vuelven
de los finales del diluvio
me gustan y amo tus ojos
de túneles clavados a tu alma
de grutas donde tantear el
silencio que te ocupa
como los grillos primeros, cautelosos
luego de la lluvia.
me gustan tus ojos de reloj
detenidos en la hora eterna
que no lleva la cuenta
de las cosas que pasan.
me gustan tus ojos como
rodajas de uvas negras


32.
se ha roto la sangre, la sangre de mi grito
el alarido de mi sangre.
El sol se ha secado y en el suelo están los
escombros de la sangre.
Tú no viniste a beber el pájaro del grito
no vienes a recoger las plumas astilladas.
la sangre se ha quebrado
hay arena en la columna de la sangre
y el yesero se derrite con el agua del viejo
sol ya seco.
Ya no podrás recoger la luz de las palabras,
la vela del alma consumida
salpica mi cadáver
y la espuma seca como el sol
seco no alumbra
de palabras


33.
Beberé telares de la música
cuando pueble tu risa
como un pájaro cansado.
Ah!, el piano de larga espera
como la tierra, como tu risa,
lloveré, la mano multiplicada
a remar
en tu paloma de sangre
soledad para llegar
Todos tenemos una soledad para
cada viajero.
A caer cansado con el ciego
a despertar en la raíz, mano de sed,
del árbol del sueño sin despertar.
Sólo "escalera que sólo sube"
Cómo detenerme
si la sangre me sigue a paso
de campana
A ti, soy
infinitos, existimos en los espejos
enfrentados
pero ser al otro lado
al otro lado imposible inimposible de un espejo.
Ah! estarnos risa a risa
como los locos,
tal vez en la locura no nos sepamos
juntos ni sernos testigos de la propia
locura.


34.
Aquí estoy amiga
levantado ante tu espacio
tanteándote el silencio.
La hora sube de la distancia
y tú bajas al verso.


35.
Paso a recoger tu hermosura.
Cuando yo te miro eres hermosa.
El mundo no tiene mis ojos.
sólo cuando yo te miro eres hermosa.


36.
Perdóname que no sea un poeta
pero te quiero todo lo que te escribo, como
si lo fuera.


37.
La lluvia trota
como corazonando en la sangre
del carro de las horas.
La lluvia estrella el firmamento de mi silencio
El corazón deshilacha el sendero de la sangre.
tú detienes el tiempo de la sangre
para que pueda volver a empezar.
y allí chapotean los últimos párpados.
Hay muchos pájaros derretidos en el viento
en el viento de la sangre,
no importan
hay alas que se reiteran en el pecho los pájaros.
y la savia empecinada que tropieza
los árboles de las manos vociferan su crispación
en el viento
y las raíces son manos acandadadas en mí
ya el ariete testarudo, propio corazón.
como el mar contra los muros.
barcas sueltas
musgos rotos
algas muertas
tallos hondos.
el silencio sangra
tu silencio sangra
guardas ecos de la espada
y devolverás las palabras
y yo mientras escucho
cómo el perfume
gotea de las hojas
cómo tus ojos
emiten un arco
iris
cómo un
himno arderá con el fuego
eterno que encofran las cenizas


38.
En el fragor de la tristeza lenta y tibia
suelo llorar y nombrarte,
y agitar los brazos de mi corazón
como las hélices de un molino borracho
de tormenta,
o una golondrina cansada, en el
medio del mar.
La pena y la noche me llegan al
cuello
y nado para llegar al otro lado de la
noche,
con el silencio clavado en medio
de tu rostro.
nado como solía algunas tardes
nadar en tu boca en el pájaro
nuevo del beso que aprendía a volar
Si tú supieras lo que es cruzar
ciego y a tientas los inmensos
territorios de silencio y de soledad,
por las noches sin luna y sin barandas,
mordiendo los ojos con los párpados
apretados de fervor sin fe
y las manos cerradas sobre el lugar
que dejaron las tuyas,
y el nombre tuyo dicho a veces
ronca e inconscientemente
como si susurrara: Dios mío.
Te quiero, lejana y cada vez más
olvido,
porque el rito de empozarme en la
tristeza es un calvario cotidiano
de las noches,
en que no puedo quererte
sin nombrarte.
Te amo y te odio,
cuando eres lejana y necesaria.
Y sobre las cenizas de la locura de
la noche triste
me alzo contra el alba,
salvado porque siempre el
sol llega antes de la muerte
con tu imagen en los ojos
ya secos y abiertos, contra
la cosa última.
Ese frío no me alcanza,
pero algunas veces en el fragor
de las noches tristes me entra frío por la
boca, como a los peces,
cuando te nombro para asirme de tu
nombre y embastonar tu recuerdo
para no morir náufrago
de la noche


39.
A veces me hablan de ti, pequeña mía
y yo no sé qué decir...
Por eso ahora quiero decirte algo.
¡Olvídame! es necesario
desde el nosotros bifurcado.
Pero olvídame sin quitar mi nombre
de las cosas
Olvídame sin olvido
porque morirías en parte
si llegaras a ignorarme
Olvídame que te encontrarás sin buscarte,
esperándote en la hora en que tu soledad
te dejó sola.
Y podrás estar sola casi igual que antes,
pero será más solitario
porque recordarás.
Yo no haré lo mismo,
Ya no puedo encontrarme,
sólo recogeré tu nombre tu rostro y las
mejores veces
Y me iré a jugar contigo al sueño
Y tal vez te guarde tal vez en el rencor.
Pero, escúchame bien:
no es necesario trocarme por mentiras
Seguirás siendo paloma y necesaria,
y azul y mañana y dorada y descalza,
pero ya no serás ritual y diaria y nueva
como el alba,
y el hábito aprendido de tu mano y de tu nombre
será sólo manera de otro
nombre y otra mano para mi costado.
Ésta es mi manera de olvidarte.
Pero esto, no debes olvidarlo:
En mi olvido serás reemplazada,
serán mejores que tú y más nuevas
y costumbres, pero si hubieras querido
Podrías haber sido
todos los nombres y las manos de
mi costado, y mejor que tú misma,
tú sin olvido y sin pasado, pasado.


40.
Amada mía
la tarde está amarilla y desteñida
pálida y raída
como los ojos previos a la muerte — casi abandona-
dos.
Anoche, la noche me estrangulaba,
y tú no estabas
porque otras veces duermo con una víspera
en la mañana
pero anoche lloré.
Todo se prolonga lento,
sólo es diferente la hora de los otros
y el silencio verdadero más el mío, por las
noches.
He dejado el alma en un cepo indescifrable,
y suelo caminar solo algunas noches,
con la sombra acorralada por las luces
más agobiada y más harapo
con los pasos roncos de baldosas, pesados
y rastreros,
Todo te recuerda,
o acaso sea esta manera de las cosas
mientras yo escarbo tu recuerdo urgente
como el alcohol ritual.
A veces tu recuerdo y el silencio crecen
como un eco sucesivo
esta tarde el sol y las palomas buenas
ya me llega al cuello.
Tienes algo de tarde postergada
en esta hora vacía de la tarde falsa.
Sí te amaba amada mía
y sólo queda
el fervor del sueño apretado como el ojo
credo
y la piedad del niño de las manos juntas
inocente o idiota como el quizá del rezo
de las tardes tristes y solas de recuerdo.
El sabor cotidiano y solo de los trenes
se adelgaza como un estrecho pasillo
perspectivo
Yo arrastro tu recuerdo
de palabra acobardada alguna tarde última
que quedó en el puño de la boca clausurada
como el miedo de descubrir la vanidad de
un ruego
Los gorriones son iguales aquí en la soledad
y en tus mañanas
El rito de las tardes es un hábito del sol y no
una espera
Yo sé que la tristeza es un país transitorio
entre dos rostros y dos nombres
Pero ¡qué importa un nombre posterior a esta
tristeza de no tener tu rostro
sino para las tardes de gorriones iguales
y de recuerdo cada vez más olvido!
¡Qué importa un nombre que no sé decir
y que es sólo un hueco con tu voz hecha
silencio a mi costado!
Qué importa la libertad del olvido
conseguido si esta tarde tus veces
más intensas que otras veces de la
tristeza solitaria
me aprieta desde el último atrás
como la soledad de un
único atroz sobreviviente.


41.
Pienso en ti y te acerco a tus
instantes.
Te ignoro y sé sólo cómo fuiste
ignoro cómo eres pero sé cómo te sé
y sé cómo quisiera que fueras
y cómo voy queriendo que seas como eres.
Creo en ti, porque guardo un rastro que
sangraste
sobre mí
porque tuve la noche
y ya no es mía
porque te has acumulado en mis abrazos
antes despoblados
porque he vaciado el vacío de tu abrazo
más hondo que tus brazos
porque ya no te espero
porque ya no vendrás
y no estoy triste
y no estoy solo
y no solamente no estoy solo
sino que me escuchas
y tienes lo que quiero que tú quieres
y quiero lo que sé que tengo


42.
Escribía palabras sencillas de tus cosas fáciles
hoy, tal vez porque ya no tengo cosas
escribo palabras oscuras.


43.
Somos palabras y así nos acepto
pero ahora mezclémonos las manos
subterráneas del silencio


44.
Con el canto de mis manos te iba haciendo estelas
en el silencio de tu piel como la tarde


45.
Porque es mucho más lo que te vas
que lo que yo te quedo
(¿cómo podría serte nunca mejor con el
pensamiento?)
y sin embargo te quedo mucho más
porque es mucho más lo que me quedo
que lo que tú me puedes llevar
porque hay algo que nos vivimos
más allá del espacio
pero el tiempo nos acorrala en la realidad
la distancia nos destierra de las ocasiones
pero nos queda
mucho más aún de lo que estamos
como en el silencio laten las palabras
y crecen el infinito
que no nos cabe en la garganta.


46.
Para irme todos los barriletes de tu piel vivida de silencio
Para callarme todos los regresos que vengo por tus manos
tus manos de raíz
como la lluvia a las raíces
Para caerme por tus ojos como el verano se agrega a la
tierra en la fruta derrotada
Para habitar tus acechos
enderezando los pasillos de tu sombra
con la mañana a los dos lados o una lámpara
clavada en el silencio
Para arrancarte el buzo de los ojos
y echar al viento todos los pájaros que hasta ahora
Soledad.


47.
Hoy que las venas se te caen por la boca
que serás una garza con la sangre de la
luna
mi corazón se vuelve de campana
y aunque mi tristeza se te
acerca donde
el sol te toca
levanto ya lograda, mi por fin mañana
y deshojo mis flores en tu risa una por una


48.
Y qué estamos dispuestos a decir
sino nuestros propios parapetos.
hacer un caracol de grito
y escondernos
topos en nuestra propia garganta indescifrable.
Y las cosas siguen en pie. fantasmas impalpables.
como asir las ideas con palabras.
Y las cosas siguen en pie —mientras haya
alguien que las piense—
(el pensamiento es una manera de existir que
no se repite)
Pero decimos diariamente como haciendo camino
hacia nosotros que nunca termina.


49.
Algún día conoceré tus pies.
ya no me extraviaré en tus abismos. conoceré tus
vertientes tus túneles tu soledad, tus pájaros muertos
las viejas ciudades los cementerios sin historias con
algún nombre tal vez de extraña lengua.
Algún día seré yo el pastor de tus ríos
de tu silencio.
remaré todos
tus vientos
me habré lavado
tantos rostros de las manos
tanto habrán masticado mis dedos el musgo de tu
pelo.
tantas veces te habré viajado y guardado el barco errante
en tus guaridas
y el ancla y la savia y el Este en tu luna invadida
y despertada en la marea.
Sí algún día conoceré tus pies sabré dormir mis cosas a la
sombra de todas las cosas.
y el silencio convocado en mi actitud de absoluto.
Sí es cierto, me faltará tu historia
pero ningún cerrojo tuyo me guardará un
nunca, habré vivido todos tus testimonios
y habré vuelto a tus pies como a la raíz
para arrancarme el viento de la boca
que me madura en la garganta frutal.


50.
Cuando el tortuoso pasadizo de la sangre
empecina el peregrino silbido del silencio
y como un remero sin fatiga
tu pájaro soltado a travesía
vuelve por la soledad de tantos días
como un barco ahorcado mar adentro
te parecerás un poco en eso a mí
que antes, tal vez de tu abandono
te escribo mi dolor y te lo dejo.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
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30/01/11 00:44 hs
5 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt
Hasta que vuelva a gritar que te he olvidado y sea mentira



POEMAS


1.
Pude tal vez echar un ancla en tu tormenta,
resistir al mundo y la mentira ajena,
pero cerré los ojos y confié en los tuyos
y me dejaste ciego, frente a la mentira y frente
al mundo.
Ya no importa llorar ni perdonarnos
ni hacer preguntas y responder silencios
Ya todo está. ¿Para qué secar la leña
inútilmente si las piedras mismas de hacer chispas
dimitieron?
Puedes restaurar, quizá, mi memoria,
seré un recuerdo más yo o menos yo, eso no importa
Pero el nosotros que yace donde el camino se bifurca
no volverá ya a nombrar nuestras manos juntas
Hemos perdido para los nombres por venir,
ese fervor de apretar los ojos, como rezando.
Por eso seremos los dos, siempre mejores,
aunque digamos dejarnos para buscar lo verdadero
Es por eso el rencor, no tendremos olvido.
todas nuestras palabras de olvido serán para nosotros.


2.
Y será ésa, otra manera de mentirnos,
como al decir adiós.
No puedes parecerte a las palabras que me dicen.
¿acaso alguna vez, fui como una palabra que escuchaste?
Escucha pequeña, aunque ya no me oigas
, deja romper las olas del silencio que te
ahorca por las noches. Llora.
Luego llámame, no te oiré.
Luego toma esta pregunta como una antorcha,
y baja al sótano de tu alma a descifrarte.
¿qué día es el olvido?
yo no lo sé, ese día y por haberte ya olvidado,
no recordaré llamarte para contártelo
Si enfrentas el olvido, con sólo recuerdo
¿para qué olvidarse?
Si sólo hemos pedido ayuda de los otros
y nunca nos gritamos a nosotros mismos


3.
enjuagabas tus ojos en silencio
enjuagabas tus manos
con hebras hilachas harapos
del viento


4.
Nos tanteábamos como ciegos recelosos
Los tibios países de trapo y de durazno
y las manos avisaban nuestros
territorios
como tildando el lugar donde éramos


5.
A veces, porque todo a veces
en tu soledad de túnel
irrumpe un sol que equivocó su altura en una
lámpara.


6.
...Y tus ojos como dos gorriones huecos.
tu pelo
largo pájaro de sombras y silencio
Todo lo recuerdo
y tu pecho roto
donde quise quedar o queda todo
La noche era nosotros
por eso
todo lo recuerdo
y desde ti estoy solo


7.
De la tarde sola,
del cielo lívido sobre las últimas casas
de la mansedumbre
con que es hermosa para otros esta tarde
me viene esta tristeza
de ver temblar al viento entre las hojas
Tanto se depone
acortando mañana
aunque siempre queda todavía
Vendrá la noche entonces
y se agremiará en los últimos rincones
y vendrá el espejismo
a vivir desde las manos
Nada demora lo innumerable
y la tristeza sólo cambia de calles
por eso el cielo lívido y los otros y las casas
y la tarde de los otros mansa
y mi tarde


8.
Quiero tener tanto que
no tenga lugar para
tener el no
tener
de lo que no
tuve


9.
Mi silencio hace un ruido infernal
*
y el beso viceversa que es nosotros o tú desde los dos
*
llevo la luz de tu piel en mis manos que saben a sombra


10.
¿Qué dejarte amiga mía ahora que parto
para ser más extenso que el olvido?
cruzarte la cintura tal vez por un camino
donde el beso ha errado tanto
¿cómo quedarme desde más allá contigo
cómo buscarte ahora que ya has sido y que me
alejo
si yo mismo soy en todo lo que dejo
Ahora que emprendo la orfandad del hijo?
...Tanto anduvimos por los días cortos...
Aunque en cada rostro del camino te descubra
Más allá de nosotros el mundo tiene todavía
por allí andaré alargando la tristeza
acortando por delante la tristeza que nos
queda
Hasta que vuelva a gritar que te he olvidado
y sea mentira.


11.
Te recojo de todas las cosas que me son esta tarde
has crecido de pronto donde el olvido no pudo nombrarte
Y aunque queda mañana por delante
Yo te guardo y no puedo guardarte
Esta tarde es tuya ¿cuántas tardes serán tuyas?
Nos vamos por tu sombra donde mañana es
nunca
por eso quiero ahora que me escuchas
dejarte mi raíz que ya
no tendrá lluvia
Desde otro mañana que ya no será y no tendrá
espera
Un niño dice adiós para cambiar el
rostro a medias
Y porque siempre será en ti la primavera
yo te bendigo desde la tristeza.


12.
a la deriva del silencio
como la lluvia destapa las gargantas
de la tierra
me recorro las palabras
hoy
sobre tu tierra viva
se me cae una palabra muerta
pero el perdón es una flor
más alta que los ojos


13.
si tu pecho es una proa
cuando el mundo arrecia
venceremos juntos
no te detengas entonces
cuando griten
que siempre vendrá un dedo a señalarnos
y te dirán aquél es como el ave
que no tiene rumbo
y te dirán que no tengo raíces
y te acosarán
como el mar
obstina a lo que empuja sobre
las rocas el naufragio
todo lo dirán de nosotros
pero yo que creo en ti te guardaré
de verdad


14.
Me desperté y equivocado u olvidado
supe tocar el piano.
Temo despertar cada vez en una realidad
espantosa.


15.
háblame doblado el día
que toda mi tierra te reclama
vendrás a cantarme
con tu estrella hueca
con la íntima guitarra de la entraña
y a untarme en las manos un
sabor de lejanía


16.
Tengo en la ternura la ferocidad de la lluvia
voy a navegarte
soy tu capitán
y me tengo en las manos
para untarte mi sombra caliente
mar mío
capitán en tu estrella de sangre
apenas te he visto mirarme
y ya te digo mujer porque hasta conmigo.


17.
EL PESCADOR
A la orilla del silencio
con la mirada innumerable
la red tendida como el musgo crecido
de las manos
te piensan así poeta


18.
El corazón hizo una gárgara de sangre
como un molino roto que encalló
el viento,
Y el velamen del pájaro de barco
perdió la cuenta del empuje
y calló a la orilla de la sangre
detenido o quedado como un
andén.


19.
Te desteñías poco a poco como si te desafinaras
pálida
La noche me estranguló


20.
Levanto mi mano como un palomar de sombras
el silencio me vive;
¿qué me quitará la muerte?


21.
Quisiera que supieras que algún día
cuando la mañana se parece a tu mañana
retozas dorada y descalza
en el patio de mi alma
que se llena de mañana.
Hace mucho que llueve,
las olas borran los castillos de las playas
y acomodan la arena de los pasos
y se llevan el testimonio de las plantas
caminadas.
La sombra se esconde del sol detrás del
árbol
obediente y acorralada,
todavía al mirarte te parecerías a las
garzas,
y más que todo paloma mía blanca
te parecerías a mi alma.
Todo lo tuyo era fácil
menos recordarte sin tristeza y sin palabras.
Podrías llegar aún una mañana
Y yo no te preguntaría nada,
y tomaría tu mano nuevamente diaria
e iríamos a bebernos los dos juntos,
la dorada mañana de las plazas


22.
Todo te dice adiós en esta tarde de trenes partidos
y resignación de andén
las manos como casas inútiles con los
vidrios rotos, de tanta historia ignota,
están cerradas como el frío obligatorio y
más intenso de los acurrucados pordioseros
en las puertas. Y la noche es fría para
algunos, desde afuera,
y la noche es fría desde adentro para

en esta tarde roja de trenes contra la
lejanía e inmensos territorios de
silencio y miedo
en los muelles a la espalda de los
que partieron.
Todo te dice adiós y te ama esta
tarde
esta última tarde del dogma
de las golondrinas
en que agrego la tristeza y las partidas
a las cosas — como las ventanas del inválido
suman al ocaso
las gotas quedadas de la lluvia ya callada —


23.
Las olas del viento rompen en mí
como una vez tus manos,
como pájaros moribundos
desesperados.
Las olas de tus manos ya no
rompen en mí
como pájaros
y yo
simplemente abandonado.
Iba a decir de ti que revoloteas
como un remanso sobre mis horas
Y dije: a veces tus manos caen a mis
olas como palomas heridas.
y su sangre se enreda con mis peces.
Iba a decir de tus manos, que tienen las
mejores páginas y dije:
en el fondo de tus ojos las alas de los
primeros se derriten.
Iba a decir de tus ojos: que son líquidos
como un susurro de tus manos,
y callé para no enturbiar la voz
del perfume que sale de los sótanos.
Y dije de tus ojos: hay en ellos un pez
adivinado como el árbol bajo el suelo
que se parece a nosotros.


24.
Una melancolía de vereda
trepa al alma como los gatos de una hiedra
al muro
No sé cómo es de verdad la tarde,
pero debo decirte en esta carta
que la tarde es de mensaje y última esperanza
Debo decirte que esta tarde tiene un sol ficticio
y está llena de palomas mensajeras
derretidas en la lejanía al cruzar el
acceso de mis ojos a la nada de las
tácitas cosas más allá de mis imágenes.
Quiero escribirte que la tristeza es desteñida
y amarilla como esta tarde pálida
y que tengo olor a puerto y eco de últimos
pitazos de partidas a la tarde
y el solo humo de los barcos que se enreda con las
nubes del horizonte,
metido en el hueco donde hallaba
el agreste jardín de los pájaros en el
verano
ahora que todas son desoladas regiones
de silencio espeso.
Voy raspando los ojos contra las baldosas,
y tal vez alguna mano sobre una
pared cualquiera de una mano,
donde la dejé olvidada en algún paso viejo,
mientras seguro revisando la buhardilla
de mi alma
te recordaba.
Tengo las manos a lo mejor más roncas
como las agrias o tal vez amargas nueces
por afuera
tengo los ojos más lavados y más pálidos
y la voz más sucia de tanto suburbio
de silencio
Tal vez en estas tardes el alma es mucho
más de sótano
con un acceso al sol medio vencido, en
una banderola,
tal vez para decir tu nombre, la voz llena
de pelusas,
ya no tenga la diaria costumbre de tu rostro
Por eso no sé cómo es de verdad la tarde
y te escribo en esta carta que la tarde
es triste.
Te quiero aún, aunque no sé de verdad si te
recuerdo sin equivocarme.
Es decir, algunas tardes opacas y afónicas como
ésta,
busco el último rostro en mis recuerdos
y le digo la última palabra rota
que ya olvido cuándo la dejé en la boca.
Tal vez atrás de todo tenga un beso viejo
eso tiene el hábito nocturno de la almohada.
Ya te he dicho, entonces, que te quiero todavía
¿acaso podría alguna vez decir: ya eres olvido?
Es verdad mi última palabra fue de amor
contra tu cara.
Sólo tendrás mi olvido, cuando en esas melancólicas es-
peras de la tarde
no mengüe tu silencio alguna carta.


25.
Las palabras nos van endureciendo
el tiempo que fuimos.
Y todo palabras
pero es tan fácil
antes del estático testigo
el infinito tal vez.
Así quedaremos
fijos en el tiempo que crecerá de nosotros
pero la eternidad nos guardaremos entre los
instantes
esperándonos los cerrojos descarnados.


26.
¿Por qué, si tenemos para olvidarnos, dos
tristezas?
Dime, ¿por qué dejamos crecer alrededor
el mundo y proponemos olvidarnos?
¿Cuántas palabras, dime, intentan
a veces acallar tu silencio ¿lo consiguen?
¿Cuántas veces tiemblas ante una carta
esperada largo tiempo?
Dime, entonces, ¿qué buscamos separándonos?
¿Qué razón me vuelve necesariamente
recordado?
Aunque tú no puedas interponer el
olvido entre el adiós y tú
¿Por qué decimos que la felicidad vale
más que todo?
y nos obligamos a llorar por algo secundario
que intenta aislarnos?
Decimos que el mundo inarreglablemente
tornó el nosotros y amputó al lejano.
¿Por qué volvemos a todo un enemigo?
Cuando podemos tomarnos de la mano
y caminar entre los otros amigos del
mundo y de todo.
Porque en verdad no sabemos de imposibles.


27.
Un día el mar
como un animal indómito de olor a pasto y
de canto de hormigas
dormirá como el zumbido de las flores
a tu piel
será mi piel de barro
Hembra mía
para la tuya luminosa
de trigo y de pan
Entonces serás abierta como los caracoles
sonarás como un árbol de mi tierra
el canto del relámpago de savia
Colmena mía
a ti todos los labriegos de la sangre
para la invasión del grito que se repartirá
en tu carne
como el olor de las frutas en el viento.


28.
Ésta es una carta.
De mis selvas arranco los mejores dolores
vegetales para tejer este barco.
voy a buscarte
Voy a tocar el amor con la savia del
silencio.
En algunas palabras duele aún el golpe
del hacha


29.
Es cierto que despertar un beso es encontrarnos.
crecemos del nunca en el asombro
de exceder el pensamiento.


30.
A veces sabemos por dónde seguirnos
pero nos dejamos dormir
por temor a no caber en la realidad
con nuestras verdades.
Por eso, garza mía
estoy dormido en tu cuerpo
gigante y salvaje como toda la tierra
pero yo mismo me dejo dormir
por temor a despertarte donde
duermes mi sangre.


31.
Yo giraba, como el agua
giraba los días.
a todo le respondía con la vida
como un espejo
pero en mí, cada cosa tenía la dimensión del
nunca
Y lamía el pecho del silencio
como un niño muerto de hambre
sobre la madre seca
Pero vivir como estar muerto
no me absolvía de vivir
mi tiempo mineral


32.
Quise hacer para ti la poesía
Como una casa de oro
para que vivieran tus manos
como yo las pusiera
y tus ojos fueran cerrojos
para escrutar
el otro lado de las ventanas infranqueables.
Pero tus manos fueron de palo
y tus ojos embalsamados
miraban rígidamente el interno
infinito que guardaban
Y vencido, me quedé dormido
con tu imagen ya casi equivocada.
Y soñé que descalzos
corríamos silvestres de la mano
sin hollarnos las espinas y las piedras
Y tenías el olor de mariposas
y tu pelo el ruido de las flores
sin jardín
y yo untaba la ternura de
las manos en tu pelo blando
Y tú corrías lacia como una gaviota o una garza
con tus manos de torcaza y de durazno
tan solo parecidas a tus manos
y tus ojos como sólo pueden ser tus ojos.
como,... como tus ojos
tal vez con un poco de cielo y de reloj pequeño
con algo de cebolla con el filo al medio
o de charco latiendo por la piedra
sorpresiva.
Entonces desperté y quise
hacerte una mañana verde y dorada
de poesía,
y te dije revoloteando como las mariposas
que tiemblan como las hojas lerdas.
Pero volabas epiléptica de mariposa
y la mañana falsa de farol y de
espejismo no tenía tu mañana
Entonces ya no volví a querer juntarte
la poesía.
Y solemos andar sin recogerla
muy cerca de la poesía aún no
acomodada, de las cosas simples
y callamos los dos a un silencio
como una manera
de poder aún el verso


33.
Olvidé la consigna de ser soñado como yo
y desperté al sueño, de mi doble sueño,
con otra realidad.


34.
Ah la boca de gaviota de sangre
los dientes de luna


35.
Ojos atrás de los hombres,
el mundo existe.
ojos afuera existe
sin medida.
Allí tú eres verdad a veces
como Dios cuando me alcanza el miedo
Por eso somos enormes
en la garganta súbita del sueño
Y ahora te regalo el tiempo,
alguna hora vacía
O como una colmena de piedra
donde las trincheras hacen miel
de sangre


36.
Perdón
antes que nada perdón y antes que todo
aquí antes que nadie contigo


37.
la música se
disipa
la sangre no puede
agregarse en un renglón de abajo


38.
Se afondan, enfundados en ti mis baldes.
Aljibe de mar te llenas de mis redes como manos,
guante sagrado


39.
Es simple y lacia
Eres azul y amarilla como las mañanas.
Ya es tuyo el tú. ¿lo ves?
Y fueron luego tuyos, el silencio
y algunas noches tristes
el verso rústico y frustrado
y la imagen sin rostro del sueño.
Ya eres lo que me falta para ser
nosotros.
creces y mueres, a cada instante como
las olas, como las mariposas,
como tus ojos.
Creces y tienes el sonoro resplandor
de una gruta iluminada con un grito
El hueco de tu mano es un rincón
vacío,
es un zaguán sin nocturno pordiosero
acurrucado.
Yo quisiera acurrucar un beso
como un pájaro, sobre los países
de tu piel, como la del durazno,
para que aprendiera a volar.
Me gustaría remar en tu boca,
con las olas del pájaro resumido
como un reloj o corazón.
mordido a cada lado por nosotros,
que éramos náufragos.
con una mano
mía, ronca como las nueces,
porque es áspera como la madera
seca,
Quisiera morder tu mano.
La hebra irrecogible del itinerario
de la gaviota, es un charco de sombra
en la arena de las playas.
a veces hace un nudo, lacia
terrible y voraz
(obsesión de tomar el agua de la
lluvia en la ventana,
desde mi encierro de la tarde)
muerdo un vidrio
como un solo sobreviviente que
araña el portal cerrado de la muerte.
último muerto, y muerdo un brillo


40.
Pude, tal vez, echar un ancla en tu tormenta,
resistir al mundo y la mentira ajena,
pero "ya todo pasó". Zozobraste entre tus propias olas
y ahora todo es muelles de abandonos a mi costa
Haché durante siglos la leña que quemamos.
te esperaba desde siempre, como un mandato presentido.
Ya has sido ahora lo sé, ibas a ser eso: lo perdido
que se guarda eternamente como amado.
no puede odiarte mi odio, nunca has sido tan querida
pero eso sí, el silencio podrá ser de tus cosas,
y la noche más oscura, tendrá tu lejanía,
y sólo tu recuerdo será melancolía.
Nadie es culpable de nada. Esto es parte de nosotros
Ahora el olvido infinito es la manera de guardarnos
aunque a veces el olor de tu verano y de los pájaros
te acarrea como a leños de un viejo barco roto
que llevan las olas a la playa solitaria
de una isla de un naufragio muy lejano
Tu nombre es mi pedazo de historia inaugurada
tu rostro es sin manera de olvido paulatino
tus manos dos tal vez palomas mensajeras no llegadas
que no llegaron, nunca a responder silencios
que aún cobijo


41.
Porque cuando miro el mundo como si fuese
un párpado
nada veo si no te he visto
quiero verte pues estoy ciego de ti,
quiero mis cerrados ojos abrirlos.


42.
No amarraré mis naves
habré llegado
y esa primera tarde
haré un fuego a la orilla del miedo
con el esqueleto de tus árboles desiertos.
Hasta despertarme con el sol mordiéndome
la frente
después de haber perdido la vigilia entre
tus sombras.
Apenas la arena caliente
y la ceniza de los leños que recogí.
Tal vez el mar se habrá llevado el bote.
Entonces, mucho tiempo después
seré amigo de los tigres que quise
ahuyentar con el fuego.
Aprenderé el idioma de tus pájaros
mediré el sol con mi sudor.
Y a cada aldea donde me haga
amigos
visitaré tus cementerios pero
no sabré rezar y no aprenderé
nunca. Y no quemaré tus tótems.
y no cazaré con las hachas de tus
hombres.


43.
Perseguiré tu alma
y cuando mía sea
buscaré tu beso
y cuando él venga
llamaré tu cuerpo
y cuando todo tenga
no tendrán mis pasos
en ti nueva meta.
Y si persiste acaso,
este vacío en mí
que te está llamando,
cuando el misterio oscuro
se haya iluminado
¿Qué tendrás tú
que me mantenga atado?


44.
Este silencio turbio
empañado de esta noche
este silencio sucio
sofocado con mil voces,
este silencio incompleto
este silencio sin frío
donde es un grito este
tu no estar conmigo
este silencio opaco
con el rictus de otras manos
este silencio mío
(porque viene de tus pasos)
con el gesto de tu ausencia
con el perfume vacío
de tu vacío lugar
que han llenado otras conmigo,
qué puedo decirte amor mío,
me da ganas de llorar


45.
Podría estar llorando
en una ventana cerca
del humo del visillo que resucita
de un vaso o un florero
o en mi cama lejos de ahora
pero no ahora lejos de luego
cerca de tu aprendida maternidad.
con las lágrimas
calientes desacostumbradas
como esta rara manera de un himno
de silencio que frota contra mis lugares
como la tristeza que no quiere que la olvide


46.
se apagó el mundo en
noche y en el cielo
otro mundo se ha encendido.
disperso —


47.
Una gaviota que planea. un instante
una gaviota que planea muere. Una
gaviota muerta que parece que
planea pero que está muerta.
Así es la sonrisa ahora que te has
ido. Con las puntas de las alas vencidas


48.
ah! tu pozo volcado
cerrojo de infinitos
donde guardas
la locura tan oportunamente
cuerda
pozo hacia fuera
hacia el cielo


49.
toma mi grito como un barco
tú tienes un arco
en la garganta
para levar anclas en la flecha
y liberar la paloma de tu alma


50.
Después de haber remado toda la luna.
entre los animales muertos y los gritos
rotos
en tu bocado despeñado de luz
íntimo precipicio del pez sobre
la arena
en el musgo caliente que rodea
tu garganta más hambre
latiremos en silencio
como los barcos dormidos en los puertos.


51.
El flujo de mi silencio rompe contra
los muelles de mi corazón


52.
Vendrá la estrella como el pájaro
vendrá la luna como el pez de barro
vendrá el día cuando lo lleguemos
a beber sobre los muertos
el sol.


53.
La melancolía hace buches
de capullos de música caliente
y el alma se llena de los turbios reflejos
de las ventanas con visillos o empañadas
en la tarde.
el ritual de las aves en los árboles
con la justa precisión de las seis de la
tarde
Y las estrellas que amanecen opacas
como los barcos de otras esperanzas
en el fondo de la mirada
contra la roja tarde
y las gaviotas que hacen nudos azules que
no atan.


54.
Allá en la noche en que mi mano
escrute los silencios de los suburbios
entre el musgo y la piel como las calas
en la confluencia de tus dos páginas redondas
con el olor de los pájaros con frío y el ruido de las flores
a la noche
Allá en la noche en que la palabra inexacta
dimitida
calle contra un silencio que es igual al alma
tal vez te encuentre solitaria,
tras de tantas horas de palabras
tras de tantos siglos de preguntas contestadas
más allá de tanto mandato presentido
hallado por fin en un rincón llenado,
en un zaguán para el mendigo acurrucado
y a lo mejor sepa decirnos
con la convicción de que eras lo que me faltaba
para ser nosotros.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

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Te amé después de un perdón y necesitas mi perdón después de amarte



POEMAS


1.
Voy a tachar la blancura de tus médanos de miga
y dejar los talones de mi boca como un título de un camino de sed
y voy a tildar cada poro con una bandera de saliva caliente
Hasta morder la cruz de las cúpulas
como un puño desesperado de abismo
un vaso para tu alma
y yo desesperado desde afuera
inventando gritos de socorro a mis ojos ya roncos
y a mi voz derruida de haber gritado tanto
yo desde afuera helado
golpeando a templos sin ventanas
la lluvia de la noche cayendo sobre mi espalda
me adosaré a los muros como un caracol desesperado
Y descubriré tus ojos y escucharé por ellos
más cerca el himno de la leche despertada
Y el incienso en los altares y en las aras
cáliz de sangre
cáliz de pasto
descubriré las entradas
y habrá una voz más en el coro de tu sangre
y un trueno de las almas nos hará temblar
y serás el agua acumulada de la lluvia
y zozobrarán mis quillas y mis mástiles
en el flameo de las aguas
y te preguntaré tras el líquido silbido
si has sentido un resplandor en tus ámbitos
como un susurro de la fogata del hijo nuevo
que aturdirá tu vientre de un médano de miga.


2.
Gracias por ser
y no yo
a través de ti
sino tu verdad testificable
Gracias por descansarme los ojos
con un silencio
entre tanto estruendo de fealdad


3.
Yo nunca te tuve pero te perdí.
*
Como una bisectriz del alma
*
Como la piel de una palabra


4.
Si yo pudiese cantar como los pájaros
pastor de palabras
hacerte una puerta de versos
cerraría mis puertas a tu espalda
y el canto que te gusta sería de mis labios
¡si yo pudiese robar alas al viento
tejerte un canto con los tallos de mi alma
y hacerte un pájaro de sol para tu noche
y echarlo como lluvia en tu ventana!
pero tengo que resignarme a dar la mano
a dar los ojos a cantarte con los pájaros
a darte un puñado de viento ya cantado
a hacer mío la mano de los otros
y mientras bebes los gritos ya gritados
la lágrima del alma ya podida
dejarla en el alma agonizando
y darte mi silencio con los cantos.


5.
Tu cuerpo
esdrújula
casi a la mitad de un acento
una flecha
en un puñado de corazón y pasto
en el rincón de dos ramas
en el horizonte
del cielo y del mar
el sol herido
una paloma arrinconada
Dos páginas
y flores viejas y horas
acurrucadas en los vértices
un nido una garganta
una rama buscando la madera
un grito de madera
mandíbulas de palo
la savia
va deletreando el moho.
Tu cuerpo esdrújula
bandera
un acento vencido
la madera busca la madera
Nadie puede distinguir el humo de las nubes
Un árbol.
viento.
un acento
en un puñado de corazón y pasto
secreto.


6.
Mi necesidad de ti es
tan grande como tu
existencia por eso
serías suficiente sólo
si pudieras esconderte
en mi conciencia
y dejar la ropa de tu
cuerpo en mis sentidos


7.
Mis manos copian tu relieve
como el agua amontonada de la
lluvia
y deletrean cada una de tus olas
redondas,
y resbalan sobre tus médanos y
los modifican
como si mis dedos fuesen viento
y empañaran tus cúpulas
y luego el agua cae al agua y
tus manos y las mías.
que te peinan los dedos


8.
Me afanaba en tejerte la poesía como alfombra
para que tú caminaras sin hollarte las plantas


9.
tu recuerdo me duele
por el tú que faltas
pero no reniego de saberte
no reniego de necesitarte
odio la burbuja de vacío
que me contiene
Recién pensé: amor mío
hubiera sido triste ver caer
las letras sin que las recogieras
lo pensé y aun así fue triste
fue triste fue triste
varias veces triste amor mío
varias veces amor mío
estás repartida en este silencio
empapando su presencia de ausencia
llenando esto lleno de vacío
como las cosas
conocidas y creídas de la pieza
ahora que apagué la luz
como ellas,
que podrían irse y volver con la voz de la lámpara
y yo lo ignoraría
y es así como está tu no estar,
sólo que no lo pienso
para que la noche no se doble líquida
como lo que está detrás del fuego
tú me entiendes, bueno, sé que lo harías
para no llorar
entre las lágrimas que ya estoy llorando.


10.
Quiero saber qué es cercanía.
¿el beso? ¿la chispa?
para nosotros piedras.
para nosotros bocas.
Quiero saberlo para tener una palabra.
una palabra ante la gente.
¡Ya sé! alegría.
(porque cuando estás conmigo
estoy alegre)
Pero no es sólo mía
y quiero algo mío, de los dos.
Escucha. (y déjame llamarte Querida)
Querida: tristezas ajenas,
cercanías, es el hijo
Porque en un momento
besarte es besarme, a mí mismo.


11.
Las pelusas del humo suben como las burbujas, en el mar
del aire,
y se mestizan, con las nubes como las burbujas con la
espuma de
las olas. ¿Quién podrá distinguirnos cuando nos
desasfixiamos del
mundo en el cielo de nuestro instante de amor.


12.
La lacia melodía de los ojos se expande
más que como un agua
como un cántaro a volver lleno
de agua
más que como un naufragio
como un anzuelo o una red
Pero hoy no hay peces.
y no pueden darme las manos
las ramas tocadas, no importa cuánto hace
y no pueden ofrecerme otros ojos
los pájaros vistos
algún día
Se esparce mi soledad
Mucho más
voy recogiendo mi soledad
previa de mí
de todos los lugares
donde sigo estando solo.
Ya no importa recoger la soledad
o llevarla dentro
como a un silencio
—o una indiferencia por las palabras
que no son las esperadas—
sólo importa llorar


13.
La lanza del viento se mocha contra los muros más duros
que filo su filo y se endica
El agua remeda el pulmón del lago con su aire azul,
pero guarda en secreto las olas las cascadas la lluvia
y los rayos de líquido brillo en que podría derramarse.
pero si el dique cae o el muro quiebra, el viento es viento
y el lago es río.
Si mi abrazo se desata para buscarte flores, esperas mis
costas
con tu forma estática de lago.


14.
Mis manos pronuncian tu nombre como la voz recorre la caricia de
la piel de las palabras
mientras el ambiente del alma se infla como de un olor a flores
recién cortadas, desnudadas del silencio que aprieta el perfume contra
las páginas.


15.
Tu pecho es un candelabro de dos velas.
Tú del pecho bífido
del corazón como una medalla de pájaro
del pecho de Iglesias
del pecho de labios.
Tú del alma como un ámbito
de las manos como los caminos de la
música
Del hueco mordiendo el mar
o llevando un nido entre los dientes
como dos ramas de pan
Tú de los himnos de nubes erigidos
en el pelo
Tú de las venas como vientres
del corazón como una casa
Tú Tú...
Tú de la voz empañada de pelusas
Capaz de esgrimir mi nombre
a la mañana
con el sol
y llegar a buscarme
Tú como una niña
como un puñado de agua o mariposas
tú lenta grave
Tú quieta triste
Tú como mi contorno
(eterna en mi costado)
tú como la savia
enredada en mí de árbol
en el nudo de mi corazón añejo
Tú con un corazón
Tú como un corazón
cuando eres toda corazón y lates
herida de flecha
y agonizas
y sangras
a la orilla de la savia
Tú resucitada luego de una muerte ritual
Pastora de ecos
Mujer
Madre
Tú con tu vientre de puño
Tú del pecho bífido
de madejas de miga
Tú como un horno
Tú de ojos de chimenea
Tú de mirada de humo.
Tú... Tú...
Tú de playa
de arbustos y olor vegetal
de los heraldos del vientre
como médanos de nubes
como balcones
Tú del tercer oído
como un vértigo
como una chimenea de bodegas
con el mar a veces
revoleando molinos en tus vértices
como un ariete de toldos
y un faro vencido a medianoche


16.
Tienes la fatiga de la poesía.
Tú del pecho bífido
Y también tienes otro
nombre
tú del vientre luego doble
como tu pecho bifurcado.


17.
Si no te hubieras muerto
no sabría que ibas a morir
si no llorara como lloro
no sabría que lloraría así
si no te hubieras muerto
no lloraría como estoy llorando
y ese momento triste de tu muerte
lo hubiese ignorado
ahora
si te viera resucitar
despertar de tu sueño
aun viva sabría que estuviste
tristemente muerta
si no supiera que partiste
ignoraría que estás muerta
como ignoro que has ya regresado
no supe que estabas muriendo.


18.
ha caído salpicada a mi alma
una pluma de la cuerda de la guitarra de un
grito, de lejos como un árbol nacido de amor
emitido de dolor enfrutecido de llanto
y muerto de soledad.
y agrio como un grillo el relámpago de
mi grito. en mi alma
y yo encendí la leña mojada de mi escalofrío.
después la ola del silencio se llevó los castillos
de la playa y quedó la duda de las voces
y un eco arenoso y frío como un miedo de gritar,
y deshacerse como un castillo de arena.
luego tomé tu mano desesperadamente.
sin olvidar alguna soledad recién empezada.


19.
en tu estirpe de tierra
mis campanas romperán como los duraznos
tu mano sangrará gorriones de barro
barro de sangre
tu mano cíclope en el vientre
allí vivirán mis ojos
(como el alma de la luna
que está loca)
como una luna quemada
que guardó antes de la tormenta
su razón en tus guaridas
perdóname
perdona mi hombría
no pude sernos
el hijo sin sangre
no pude sernos el hijo
sin sangre
en la frente de tus manos
techo de madera y leche
mi beso se arrodilla
como un árbol
un rey
tributo sobre la tierra
por tanta saciedad recogida
ahora
la historia nos espera
los rostros nos repetirán hasta diluirnos
los rostros acechan en el tiempo del hijo
ven madre
amiga de mis manos
nosotros
a ungir de dios mi silencio vacío
tu silencio sobre el mío
es vigilia y plenitud
fuimos de la mano hasta tu vientre
y no tuve miedo (sino dios) de la eternidad
tuve dios amiga
yo también he creado
tu telar guarda mis manos
como la tierra gira por los árboles
y los cementerios
como si todo fuese líquido
y los lugares en proporción
sólo fueran en el exterior que es
una vasija
así gira todo dentro de nosotros
yo dentro de mí
que fijamente soy sólo yo
mi afuera
las veces de los otros
dame tus manos
raíces
pájaros
libertad y
libertad


20.
Iré a buscarte los días
a poblarte las horas
a urdirte la sangre
como una ciudad nocturna


21.
tus manos latirán
como los pájaros que esperan la raza
en el trasbordo ritual de los diluvios
pero llegará la paz al beso
y un rumbo para la libertad
que nos está buscando
ven grita conmigo
descalza como la tierra
echa a volar tu pájaro total
tu pan tu molino tu espiga
cisnes por fin
tascando las tormentas
como una nave
que late el mar
como tú amiga mía
baila baila baila
el viento se ha hecho para ti
árbol en libertad
levanta tu raíz muerde las
nubes con las manos
que yo besaré tu locura mientras tu luna
amiga
amor
te azuza el mar
que llevas dentro


22.
amortajado de sombras voy esta sonoridad de silencio por el borde
más ingenital de la noche. Tu imagen me arroja una lámpara
tu boca una antorcha de sonido para incendiar al silencio.


23.
Siempre
empieza
constantemente
como un río
este amor
que no termina
nunca


24.
Cuando no estamos juntos
me sobro.


25.
No me dejes en esta tiniebla de tu vida
con mi soledad. Dile que se vaya, que me deje
solo.


26.
¡No puedo ni decirte adiós!
Mi alma deshecha se enreda
en las piedras de mis dientes
como un musgo y la noche
continúa como un río
y siempre será menor mi
tristeza anterior
yo te ofrezco mis ojos como una
costa pero muchas plumas
del puente se las ha llevado
el viento del agua
Y yo te extiendo mis ojos
como una mano.
y vuelven como redes
desde un mar ya sin
peces.


27.
Un día estaremos sentados
a la sombra del tiempo
de la mano
leyendo tus versos y los míos
los dos como una sola flor
la que hubiera sido el infinito
si no se hubiera derramado.
Un día, amor.


28.
Entre palmeras de multiplicadas manos
inmóviles alas de abanicos
sobre la hierba cómplice
entre el aroma sonoro de los eucaliptos
sobre la tierra desvestida
sobre algunas piedras huérfanas
contra la tumultuosa cabellera oceánica
recogíamos piedras o caracoles
cazábamos canciones en el aire
y atrapábamos las palabras
con que ahora edifico estos recuerdos.


29.
Desmantelando naranjas
demoliendo pianos
triturando caracoles
como a fetos de flautas
voy y vengo entre pies
e iluminación vacía
besando la íntima piel de algún espejo
con reflejos de lenguajes diferentes
De esta peregrinación por el aire
de esta torre de saliva
se pueden decir tantas cosas
tiene tantos nombres la soledad
Y el tuyo, el más atroz


30.
Te llamé por teléfono.
era el silencio en punto de tu ausencia
en mi pieza sin tiempo
Te llamé con insistencia
la llamada se extendía por el aire
la llamada sin respuesta
como un grito agonizante
inundaba el vacío callado de tu casa
y sonaba tristemente a nadie
Colgué. hice otra llamada
la misma cruenta voz que se partía
la misma temblorosa campanada
Me pareció que tenía algo de risa
recorrí en mi memoria todo el ámbito
un silencio sonoro que dolía
Volví a cortar. Estoy pensando
ahora en los venarios corredores, en la puerta
en los discos quietos y callados.
en la paz tranquila de la mesa
en el pasillo ahortal que se derrama
y que pasa delante de tu pieza
Al pasar me fijo en la ventana
Tu mundo de misterios escondidos
y me siento de recuerdos en tu cama
Se me sube a los ojos el vacío
se encarama tenaz a mi garganta
me siento encerrado en el delirio
Ahora pienso y se me anega el alma
que tal vez cuando te llame nuevamente
me responderá el silencio de tu casa
Y mañana y después al día siguiente
y también después de una semana
y otra más y después ya para siempre
Hasta que yo sepa de verdad qué pasa
: que sólo existes en mis sueños de demente.


31.
CLICK
Ya está la foto.
No puedo entender que fuéramos
que ese tiempo de beso
tiempo de nosotros
en que atrapábamos la vida
se haya vuelto papel de fotografía
y yo la mire solo.


32.
Y cuando se pronuncia la primera letra
de silencio, yo ignoro si es la pausa
de una coma o si es la semirrecta
decisiva de un punto final;


33.
Me ha llegado una carta tuya
desde antes
desde un día en que podría haberte averigua-
do
Hoy es el día en que sé que podrías haber
llegado
Hoy es el día en que
creces con los instantes
de mi caída
a lo largo de tu tamaño de pozo.
Tú eres un sobre cerrado desde que
existes carta.
Aquí.
Hoy, tus ojos:
¡Querida tú!
tu boca:
esperada, llegada, tenida tú
mis manos mar y anclas
tus manos anclas y mar
tú: mar
yo: ancla quilla
En el horizonte, esta manera de
nosotros
esta forma estridente de decir
esta forma ajustada de ser.
Me he caído a las entrañas de
tu alma,
allí me quieres
encontré la bandera de mi
imagen
y un llamado que esperaba
que lo fuese a buscar
a escuchar
un candado grita su dolor
estático.
Se aprietan las voces de
tus cosas y no te entiendo
y se deforma tu imagen
simple,
complicada.,
Me abrazan los renglones de
tu abrazo.
Mañana seguiré la
estela de mis ojos
Me acantilé desde tus ojos
aludando a tus sótanos desde un balcón
y se encontraron mis dos maneras
de verte de escucharte de
hundirme
Mi conciencia está en tu alma
He despertado en tus playas duras
o como mi blandísima manera
de sentirlas.
el tú que pienso se infla de ti
Eres enorme
y eres tú
y te sospecho infinita.
Tú eres hasta donde son las cosas en que
existo en el instante último en que
estás llegando
Hasta allí eres tú,
pero hoy que lo sé desde allí eres
hasta donde llamo tú.


34.
A veces no bastan mis maneras de tenerte
para mi voracidad.
Me empalagan los abrazos apelmazados
y un bostezo se infla en mí
y te aprieto con la desesperada
fruición de dos muelas en mis brazos.
y vienes a enhebrar mi abrazo
a imprimir tus bordes en mi piel
a caber en una cueva
que se encueva en ti
como una espada de luz
que hace sangrar el misterio de los cofres
y atardezco en tus aguas mi
naufragio de ocaso
tu mejor abrazo
mi manera de abrazado
también tus brazos
tus pliegues
la ciénaga en los
hombros de tus brazos
mis raíces
Se elevan los mástiles al cielo
se acantilan las quillas en el mar
déjame guiar el barco de
este abrazo
tú guárdalo
cierra un párpado sobre los cráteres
déjame nacer de ti
como una lágrima de lava
como la derrota
de mi mano abierta
y luego ansiar en tus
costas la gruta del remanso.


35.
Me gusta llegar a las guitarras de tus manos
porque son telares de silencio
y cantan mi paz
y en sus acequias caen mis mejores
horas con los cadáveres de mis lágrimas
como un simple posible sabor que no
he sentido
por eso me gustan los candelabros de tus
manos.
porque ellos no dejan acercar la noche
y arde a la paz de mis imágenes como
velas sin viento
Te perdono porque tengo derecho de llorar
y perdonarte
Porque todos tienen derecho de ser una
vez culpables
porque todos tienen derecho de ser
perdonados.
porque te amé después de un perdón
y necesitas mi perdón después
de amarte


36.
Tú llegas a veces para recomenzar este silencio
desteñido polvoriento de astillas de
bocas escombradas, enmohecido
de quizá llamados que cayeron
exhaustos antes de mi noción
de soledad antigua
como el fuego de una antorcha
no me regala ni un silencio
de oscuridad a mí que estoy
en sus últimas olas casi
en las playas de la luz,
que en mi asfixia cabe sólo
la sorpresa del aire
y hasta que compruebe
sus gotas no sabré de
su tal vez cercanía de
sus tal vez gotas de mi
quizá muerte;
porque los brazos de los
gritos, mutilados antes
de mí no descascaran
la burbuja de mi silencio
por eso tú vienes a recomenzar este silencio,
éste mi fiel, porque no hay un instante de no él hasta
él desde mí en que esté solo de él
este silencio pegajoso, meloso, oxidado, ya no sé si
del metal de la estatua de mi alma o de
la corona con que es
él, y mi soledad
existe.


37.
La primavera encendió fogatas
verdes en el campo virulentas
de caspa de margaritas, el viento
se apoyaba en los titubeantes
árboles


38.
la música se destiñe
en mi corazón como una
bocanada de niebla
indescifrable llora
mi corazón
mi corazón llora y tus
imágenes desafinadas
como una calle tras una
ventana de invierno
y tú subes como un incienso
de vino


39.
Tu frente como un altar de música
risco de vientre, proa o techo de fruta
y mientras un bostezo de música caliente
nieva a mi alma como un último velo
a esa hora sin culpas y sin manos
llena de ojos sin mirada de rostros sin rostros
a esa hora en que acuden como arroyos
revertidos
las horas que oraron;
tu vientre, tu vientre de faro, de reloj,
de cerradura y de campana
con los ecos lejanos del rojo campanario
con las alas alertas de campana entre las
páginas
con las viejas olas guardadas
que rompieron de violines tras los arietes
encallados
tu vientre de bodega y sótano
de caracol y pájaro
de incienso profundo entre la hiedra
heraldo y soldado de la gruta
tu vientre de la música coagulada
del agua enmaderada
del agua derretida
de la música derretida a la hora
de empezar a esperar
y de llenarse los ojos de perfume
como antiguos altares de templos recónditos
adormecidos de rito y pulso de pájaro.
tu vientre y tus manos
tus manos de puñado de piano
de candelabro de lana o miga
con rumbo de guitarra
y ya ahora toda tú
viejo crucifijo de fe
ya no volveré a rezar en ti
barco de tantas tormentas de ciego
simplemente
tristemente como a una siempre casa
con ese diario olor a cosa mía
tengo derecho y ganas de llorar por eso no lloro
persigno tu recuerdo
tu hondo recuerdo de cosa que comienza a olvidarse
yo no te olvidaré porque has sido
quedarás en el mismo recuerdo de tantas cosas
y tantas horas y yo mismo dejado,
abandonado de ser
para orar por las tardes de recuerdo infinito
hasta ser el que te ha olvidado.


40.
¿Quién puede decirme el orden de la
espuma
los laberintos descifrados de la
espuma
los panales resueltos de la espuma
¿Quién puede decirme sin dudas
la duda
el garfio interrogante en la
penumbra
sin dudar, el rostro perfecto
de la duda?
¿Quién puede decirme: no
despertarás del mundo;
y pensarás: en la vena de mi inimposi-
ble soledad aferré un puño
y en la garganta inexorable
del silencio mordí un nudo?
y pensarás: descubrí una manera
de ser más que una mente
¿quién puede explicarme
ese miedo de
caerme del carro de las horas
y quedarme como las piedras
empedrecidas y demoradas
de las costas
que (¿quién puede decirme que
no fueron gotas?)?
y no sé si tengo sentidos extraviados
en un mundo incoherente
o estoy decapitado de sentidos
en un mundo de cosas y de gentes


41.
Tu silencio es de noche y yo tengo tu
silencio
y he naufragado en él como un ciego y con frío
y aunque se acumula en mí un vacío
de ti
tu silencio es mío
Estoy vacío de silencio y me guarido en el silencio
Estoy lleno de palabras, mas no sé
decirlas
tengo fiebre en las lágrimas y nada de ti
sin embargo tengo; tu partida.


42.
No he lavado la ropa que tenía
la noche que nos desenvainamos
y desnudos como la miel que cae
de los higos maduros a la siesta,
nos anudamos acuáticamente
como dos lagos o dos gotas de agua
que se juntan innumerablemente.
No voy a lavar esa camisa.


43.
En esta noche aquí en esta ciudad
hoy, cualquier día un cualquier nunca
en esta ninguna parte rescatada
yo: este nadie de cosas y almanaques
de resecadas rosas y poemas volados
aquí en esta ciudad yo ahora
estoy escribiendo tu nombre
con dedos de niebla
roto contra el aire encallado
en la noche triste y sola de esta ciudad
donde hay tantos que tal vez recogen
su memoria, su alma, su tristeza
para llevársela luego a algún poema oscuro
en una ciudad cualquiera, solos.


44.
Necesito un jirón de tu voz para amordazar la noche
La noche sangra la noche sobre la piel de mi alma
Y mi alma, muere equivocada con la sangre suya
de la noche.
La noche inunda la noche como en tu voz vive tu voz,
Tú me señalas con el índice de tu silencio el viento
de la noche,
las olas de mis brazos rompen en la playa
de río de esta noche, y tu dedo se alarga con
mi deriva inevitable.
Tú me puedes salvar,
La noche ya me llega al cuello,
el silencio alarida su brazo oblicuo y negro e instantáneo
cuando reviso mis oídos.
bajo mis ojos impotentes de las ventanas vacías
voy a la bodega de mi mente a sacar el polvo
a las imágenes,
Estuviste tanto conmigo que nunca tuve tiempo
de recordarte o sospecharte,
Me sobra tiempo para morir
Me sobra tiempo para recordar
Me sobra tiempo para esperar
Me sobra noche y silencio para morir las mil veces
de mi amor sediento y vacío
me sobra el pecho de mi ansiedad y mi angustia
para la última espada conocida del silencio que
me sobra, que sobrará,…
y el polvo.


45.
Así yo en ti
tu imagen puntiaguda y penetrante
ha llegado como un mástil a la vagina del alma
y se yergue allí como el murmullo sigiloso
de un estruendo guardado y contenido
Por eso mi boca se titula con tu nombre
y tras tus puertas, en el templo abrazante de nuestra
hora y de nosotros,
donde la oscuridad reina como en una caja cerrada
coronas como un anillo mi existencia íntegra
mientras mi rezo lancea el cielo
las palomas del eco se acercan a parpadear con sus alas
y los muros se derrumban con estrépito de humo
Y nado en la pecera de una lágrima
mientras se van derrumbando tus cristales de
burbuja
hasta que el vértigo en que nos evaporamos hasta
mezclarnos
resucita de nosotros
y estamos diferentes y nítidos
como cada uno de nosotros
borrachos aún de cada uno.
como dos vasijas quebradas
y las aguas novias
inundando la ciudad de los pedazos.


46.
Se ha inflado de silencio el ojal vacío de mi alma
la débil piel de una O anilla como un puño en el mango de mi ahogo
como una burbuja que me socava la garganta
y más allá de la sola oscuridad que sólo me llega de la luz


47.
La página existe como un abismo imperativo
y sube en mi busca pues mi caída la eleva
y soy un alud por ella y quiero caer.
y sé que dejaré la huella de la huella de tu imagen en mí
y tengo para hacerlo un mar esférico
mi rumbo insabido puede ser cualquiera
mas sé que uno acaba o existe entre la costa y yo
y a veces supongo que son más de uno


48.
Esta zozobra de todos los altares
esta prisión de todo mi albedrío
Es una cosa de verdad incalculable
esta deriva ciega, sin destino.
No te asustes de esas cicatrices
son parte de mis gestos, son sonrisas
—No entiendo bien lo que me dices.
¿Que de quién son esas fotografías?
Me parece que son de una película
me las traje puestas desde el cine.
Ahora mientras te quitas los zapatos
voy a echar al fuego alguna leña
de paso tiro esos retratos.
Podrías abrir esa botella?


49.
una luz una señal una estrella a través de la larga oscuridad
el jardín de tus manos la granja de tus ojos
y yo podía deletrear tu respiración descifrar tu respiración cada célula de tus palabras
era un luminoso viaje a través de los pulmones de la oscuridad de la sombra de las tinieblas
como es todo contigo como pasa con cada cosa contigo
todo un universo en una lágrima
un completo universo en una lágrima
el amor me hace ver todo con arcos iris y pájaros volando entre medio
pero hubo un día en que yo no te quería hubo un día en que yo todavía no te conocía
hubo un día en que yo todavía no te había visto nunca
y cuando yo te vi por primera vez
la primera vez que te vi había pájaros y arcos iris
sonriéndole a mi vida
te amo
no estoy muy seguro de las cosas que no amé antes de ti
no estoy muy seguro de las cosas que no hice amándote antes
tú eres como mi alma
tal vez yo conduje tu imagen a través del completo inventario de mi vida de rostros
terminaba en el tuyo
parecía tan fácil tan natural
todo va ocupando su correcto lugar en mi espíritu
mi mente se aclara a cada día
el tiempo tiene delicadas manos y acomoda todas las cosas sin romper ninguna
mis manos no son tan delicadas rompí la alianza
rompí el anillo de casamiento
me gusta mi voz de pie en tu nombre me gusta mi voz haciendo pie en tu nombre
me gusta fijarme urgentemente en mi cuaderno de apuntes
corrijo: libro de marilói
para tocar tu mente
para mojar tu mente con un color
yo antes nunca pensé acerca del amor relacionado con colores
un color no religioso como el color religioso del amor
ahora ya sé cuál es. el color de mis ojos cerrados cuando a veces el oro es oscuro
ya no tengo más garantías en mi sangre mis ojos vuelan con alas matinales
tú lavaste toda la mañana que yo venía trayendo en mi boca
todo el acero que tenía toda la soga los amarres ataduras todos los pesos que tenía
las cargas
es para estar en tu libertad para estar para estar
con tu libre asidero tu libre adherimiento tu libre pegarme a ti
si tú abres tus ojos yo reviento la luz rompo con la luz
tú me sangras me desangras tu mirada
tu respiración construye mi alma tu aliento, la edifica
yo recuerdo tus dedos arrastrándose
moviéndose cautelosamente sobre mi piel
inventando mi forma
ciñiendo mi cuerpo con espacio
soy una isla en el medio de un océano ausente
esta soledad esta tristeza del aislamiento me hunden
miento en tu ausencia olvidándote


50.
Mi corazón camina en mi sangre
mientras va penetrando.
Su boca trepa a través de mi
pecho como un profundo castor
Hace un agujero
y vuela hacia el sol. Mientras asciende
gotea un sueño que cae sobre mis
manos. Y nosotros estamos ahí, cuerpo
a cuerpo, paseando por una muy larga
calle. Ahora puedo empezar yo también.
Me, to the earth.


51.
Disuélvete en la noche poco a poco
como cuando te disolviste de la noche en mí
ve apagando las velas encendidas
una a una
yo quedaré como en un templo a oscuras
como el alma del templo, como mi alma en mí
ardiendo como hostias en los cálices
con ese fuego antiguo que es tan fuego
que arde mudo y no se puede extinguir
Recoge las palabras de los sitios
termina la agonía de los pájaros del eco,
desfigura de mi iglesia tus imágenes,
Hay una nueva sobre el altar
tú eres una imagen de ella
te romperás sin poderla quebrar
Y luego con los puños solos
Sin manos para un fin o un “otra vez”
yacerán los pedazos de la imagen de nosotros
sin poder ser nunca ni otro pedestal,
y si un día sobre cal de tu cadáver
se desmorona una lágrima imposible de llorar
alguien como todos que no sepa que estás viva
pensará en la lluvia, o en el agua nada más.


52.
Yo te perdono las manos de un tú de las que se aferraba
alguien tú, regocijándose de sus dedos, y de sus dedos
toco no las mías transparentes como el silencio
, con vocación de tú, que tú confundías con lo que
no era tú, o ignorabas y que ahora te tiendo
ayer.


53.
Los dedos de los dedos de nuestros dedos
con que se anonimizan nuestras manos
de donde emerge el aroma puro de nosotros
donde no existe cada uno pero existimos
mueren cuando podemos estar juntos,
porque ya no lo estamos;
por eso son de cada vez.


54.
Que estas puertas de llegar
sean las de partir
si no encuentras tu vida
en mi sendero,
si tu memoria me renuncia
si tu amor
se descalza de mi nombre.


55.
Tú mujer,
tú amiga, luz,
tripulación total de mis espigas,
tesoro en llamas en la boca
de la madrugada
tienes las llaves y el timón de mi vida,
las anclas de todo mi destino.
Eso te lo doy. Como una mano,
como una manzana.
Pero no debes tropezar
con mis pies.
No te sientas encerrada
en mi libertad
que te regalo.
Quiero ser tu camino
no tu calvario.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

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JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
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30/01/11 00:48 hs
6 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt
El cielo irrepetible



POEMA


I
Quiero mirarme como a alguien desde un balcón
Tirar mis anzuelos a mi alma
—El agua está tan chata que no sé si es dura o blanda—
Emergerán tus imágenes sin ahuyentar las ondas en un eco
Y te pelaré como a una fruta
Te desnudaré mil veces
Hasta que estés desnuda
Capa por capa cáscara por cáscara
Como retrocediendo el tiempo del árbol
Hasta que quede el microbio de la perla
Y pueda tocar el hijo en un sueño
Y sepa en mis dedos la sensación de mi amor.


II
Por los postigos de tu alma
Chorrean brazos de mañana
Y las mariposas de la lluvia enfrutecen los árboles
Y se levanta el humo del olor a tierra regada
Que gotea por los postigos de tu alma
O se acurruca en las paredes
Y nosotros mismos
Somos semillas de nuestra propia tormenta.


III
Tú eres de verdad
Y voy incendiando bosques de silencio con tu nombre
Erigiendo la torre de un grito
Una torre transparente
Con los ladrillos de mis lágrimas derruidas
Con los escombros de mi ciudad sola
Donde mi ilusión y mi espejismo de alguien
Crecían sobre mis propias huellas
Y he acomodado las gotas que lloraste sobre mis manos pordioseras
Porque eso es lo que tengo de ti
Porque eso es lo que me diste de ti
Porque eso es lo que quiero de ti
El testimonio del cadáver del mar y mi libertad de isla
La calavera del silencio y mis alas de alma
Tus palabras.


IV
Surge el mástil de un grito
Y muerde la piel de mi grito con que te exijo
Y vienes vienes tanto que llegas
Llegas tanto que muerdo tu alma
Y tu presencia grita su presencia
Mientras tu cuerpo es la conciencia
Que piensa y sabe el grito de mi forma.


V
Quisiera poder describirte el amor con que te quiero
En el recinto de mi alma el humo se acumula
Se modula la melodía tenue de tu imagen
Como si en un templo inmenso
Con estruendo de perfumes
Adivinase el casi tácito susurro de tu aroma
Como si en un bosque
El coro de árboles muriese del silencio
Y su voz se alzara como un alma dura de gritos gigantes
Y entre todos ellos tu voz me nombrara diciendo
Si supieras la forma en que te amo
En el recinto de mi alma el humo se acumula...


VI
Dame la mano y tus ojos
Deja a mis palabras ser un párpado en tus tímpanos
Seremos entre la gente
Dame la mano y embastónate en mi renguera que se suprime en ti
Vamos
Subsistiremos las olas como un barco redondo
Y no podrán volcarnos
Vampiraré en tu boca un alba que me despierte
Mientras vaya apretando la noche en tus ojos
Y te duermas apoyada en mí
Mañana estarán lejos los ecos de los árboles
La neblina del silencio habrá desteñido horizontes
Las palabras que nos dicen serán viejas
Y se romperán contra las montañas
Queriendo rescatar nuestros pies
Pero seremos como el horizonte en los ojos de quien nos busque
Y viajaremos con el cielo
Sobre los pasos de quien nos siga
El último beso es un tácito que nos prensa las bocas
Mastiquemos nuestras caras
Y cuando estemos juntos corramos hacia nosotros
Que podremos ajustarnos más
Así
Anonimados en un abrazo
Como nuestras manos se muerden
Marchemos entre la gente
Hasta llegar a nosotros
Dejándonos quizá destruir
Luego nos evaporaremos de nuestros cadáveres
Y nos juntaremos en las nubes
Como dos humos distintos
Y en el mundo se incendiarán los bosques
Para que dos fogatas se den las manos
Ahora
No desancles tus dedos
Cierra este primer párpado en tus oídos que las sirenas silban
Y puedes tener frío
Y tiemblo también de frío de sólo ver la gente
Acumulada ante nosotros como la escarcha en los vidrios
Y tengo miedo de que mi voz se hiele en mi aliento
Y que mi silencio sea un antifaz transparente
En las palabras ajenas

Amiga
Compañera
Novia
Piel de mi carne
Yo mismo y quizá
Lágrima o tú solamente.


VII
Necesito un jirón de tu voz para amordazar la noche
La noche sangra la noche sobre la piel de mi alma
Y mi alma muere equivocada con la sangre suya de la noche
La noche inunda la noche como en tu voz vive tu voz
Tú me señalas con el índice de tu silencio el viento de la noche
Las olas de mis brazos rompen en la playa de río de esta noche
Y tu dedo se alarga con mi deriva inevitable
Tú me puedes salvar
La noche ya me llega al cuello
El silencio alarida su brazo oblicuo y negro e instantáneo
Cuando reviso mis oídos
Bajo mis ojos impotentes de las ventanas vacías
Voy a la bodega de mi mente a sacar el polvo a las imágenes
Estuviste tanto conmigo que nunca tuve tiempo de recordarte o sospecharte
Me sobra tiempo para morir
Me sobra tiempo para recordar
Me sobra tiempo para esperar
Me sobran noche y silencio para morir las mil veces
De mi amor sediento y vacío
Me sobra el pecho de mi ansiedad y mi angustia
Para la última espada conocida del silencio que me sobra
Que sobrará
Y el polvo.


VIII
Voy a tildar en tu tierra con un racimo de estacas
Los ámbitos para mis cosas
Y bosquejaré un itinerario para el calvario del beso
Luego te ungiré de silencio y te untaré de mis ojos
Amor
En los volcanes la lava agazapada
Soporta su mordaza
Los árboles traman en la savia las nuevas hojas
El viento reserva mechones para los corales nuevos
Los pájaros visitan el silencio de las ramas
El viento musica su arroyo para los peces rituales
Amor mío
En las bodegas del silencio se despereza el embrión de una palabra
Se están secando los grillos de una voz no estrenada
Es cierto amor
La primavera llega a tu vientre
Y tus ojos florecen y tus manos
Se pueblan de pájaros festejando las frutas.


IX
Quiero enjuagar mis caricias en tu pelo
Y secarme en tus manos
Guardar en los tímpanos de mi piel
El rumor de la tuya ahora callada
Y enmascarar la distancia tras un vidrio
Porque tengo los dedos transparentes como una hache
Y miedo de hacer flamear tu imagen
Si te beso en el agua
Aunque sólo una brevedad de mí cabe en ti
Eres en las cosas viejas un tiempo larguísmo
Y se han empañado
Amarillentas
Como versos secos
Como los armarios antiguos
Con añejo olor a madera
Y estás encima de todo o todo está detrás de ti
Desfigurado y desteñido como las calles tras los visillos
Y me alzo con mis horas viejas guardadas
Con olor a naftalina de recuerdos
Deshilachadas y arrugadas como el eco sucio de mí mismo
Remedado
Y busco en los bolsillos de cada día sido
Y el perfume de tu mano se anticipa a mi conciencia
Y miro mi alma raída ampollada de quemarse
Con callos de ser siempre ella
Creciendo de sí misma como un vapor nuevo
Y veo una nube transparente y limpia
Resucitando desde un charco de barro
Entonces estás translúcida
Como el calor que me eleva espacial y fantástica
Como el silencio
Y tengo miedo de escucharte en sueños
Porque tu voz podría despertarme.


X
Esta noche izaré tus ojos como pájaros
Para enfrutecer mis cielos áridos
Y mis noches secas
Volveré con tus manos a media asta
Abandonadas como nidos viejos
Frías o calientes pero vacías
Aunque importantes
Pero ellas sin ti
Como huellas de pasos ya dados
Y abandonados
Traeré el trofeo de tu perfume como una bandera rota
Y tu sangre marchitada
Y un hueco en las venas para mi savia
Porque te quedará de mis lanzas
La prolongación de las abejas
Y luego serán mías las gotas de miel
Como una bandera de la tierra
Y tus panales jugosos como campanas recién inauguradas
Que cantarán por tus ojos un título de tu hijo.


XI
Las velas perfuman tenuemente los muros
Y las cosas
Nombrándolas de formas
—Como la noche necesaria para las estrellas—
Las velas titulan las cosas
Como los cantos y palabras dictan los silencios
Las velas desjugan su itinerario total de caminos
Las fogatas dejan resucitar el humo
Como rápidos álamos
Pero quedan los huesos de las cenizas como testigos del fuego
¿Quién se alzará o qué
—Como un árbol heraldo de la tierra—
Sobre los ladrillos de mis ruinas
Para nombrar mis torres?
Tú eres la noche necesaria para mis estrellas.


XII
Tu vientre de durazno gira su quietud
Y se enrolla sobre los latidos del eco caído
Llegas a toda la semilla agarrada
Tus paredes acantaran el hijo de agua
El hijo de frente
Coronado
El hijo de eco que te grité
Cueva
El hijo de sombra
Cueva dolorida de antorchas
El incendio del hijo.


XIII
El sol ha madurado en las ramas del cielo como una fruta
Algún día el cielo floreció de estrellas
Alguien diría que en el azul de los árboles
Han amanecido las frutas
Yo diría que el sol ha madurado en las ramas como un higo
Tú dirías que el sol ha madurado en los brazos del cielo como un nido
Yo te escucharía
Y vería ascender tus hombros azules
Despeñarme en un ocaso
Con el cielo en mis brazos
Con el sol en tus ojos
Y el sol maduraría en el cielo
Como un hijo.


XIV
Mi tristeza estaba en mí como la noche en las cajas cerradas
Y faltaba la cadena de tus cosas
Y mi conciencia de tus cosas
Para desterrar el silencio de mi campana
Con la perpetuidad del mar en los caracoles.


XV
A veces persigno un beso en los cráneos de tus templos
Dentro hierven los coros
Y tiemblan las imágenes
Y vibra el humo lácteo del incienso amontonado
Tú me das los árboles de tus manos
Yo lluevo a ti y arrastro las hilachas de mis dedos
Murmuro en tus calles
Mi amor llueve
Tu ciudad de amor se moja
Despierto tu conciencia en el techo de cada poro
Apago la leña en tus ojos
Y me llevo la ceniza
Sin la efe en que agoniza el fuego
Corro
Y corro los harapos de mi piel como una sombra
Y llueve en tus calles
Y corro y corro
Y me entumbo en tus sótanos.


XVI
Hay un silencio para mí
Lo emites tú
Emerge de tus ojos como una mirada
Hay una paz para mí
La voy a beber a tu arroyo
Tus manos laten entre las mías
Como el último pájaro que parpadea en las hojas por la tarde
Hay un amor para mí
Lo guardas tú como una vela
Tácitamente encendida todo el día
Hasta que llegue la noche de la llama verdadera
Y en el altar que guardas
Tú hagas la misa
Hay una noche para mí
La tienes tú para mis botes a la hora de las quillas
Hay una nueva paz para mí
Los corales lentos luego detenidos
Donde las anclas fatigadas
Rezan su herrumbre
Como un pez siempre conocido
Comprobado tras las redes.


XVII
Bosquejaré una enredadera de besos
Que trepen por las columnas de tus piernas
Y lleguen hasta el musgo del techo y se tejan en él
Como el humo se arrastra hasta las nubes
Para unir sus manos
Y allí el instante encontrará su lentitud
Y se demorará la sensación inmutable de tu cercanía
Subsistiendo a los segundos irriendables
Como gases o fantasmas
Y se abultará un grito en mi garganta
Y será tan grande que no me abandonará
Y asfixiaré una palabra que tú también evitarás decir
Y me preguntarás si escucho tu silencio
Y entenderás el mío
Y serás dueña de mi tristeza inevitable
Y estaré contento
Y se empañarán las cosas
Y serán nosotros nuestras lágrimas
Cuando caigan en las bocas juntas
Porque tu sal será mía y estaré en tu sabor
Y hormaré en ti como las cosas contenidas
Y seré un verso amordazado entre tus páginas
Como una campana seca
O la lengua quieta de un campana
Y crecerá el empalago de un sonido presentido
Y te cantaré tu melodía
Y derramarás la mía
Como un revoloteo agonizante de alas de campana
Que irán enloqueciendo hasta despertarse del desmayo
E ignorantes del tiempo
Que la felicidad nos emboscaba
Pensaremos fugazmente
¿Cuánto hace que podíamos amarnos?
Y no sabremos ni siquiera de nuestro principio
Y nuestro amor se estirará desde un incierto cuando
Y nos sabremos unidos
Sin entender la intrincada unión
Y veremos plumas caídas de la locura de los pájaros
Y el agua estará dura y chata en los estanques
Y tendremos frío
De pensar haber estado menos juntos.


XVIII
Tú eres como el único frente del espejo
Ignoro el silencio infinito
Para oponer a una palabra tuya
No sé el grito imposible
Para aplacar tu silencio
Eres como la única manera del abismo
Puedo empezar por tus ojos
Y terminar en tus manos
O comenzar por tu boca
Para arribar a tu vientre
—No eres como el túnel de la música
Que tiene dos entradas—
Si te amara mañana persistirás
Al margen de los días
O mi amor será la sombra
En tu trayecto por las horas
Pueden agregársete las veces
Pero las viejas no se herrumbrarán de polvo
Pueden adherírsete silencios
Pero no han de agriarse tus palabras
Pueden adosársete mil noches
Pero no estarán roncos los violines derretidos
Eres como una calle
De neblina final no resuelta
El frío podrá remedarte
Como la sed imita el sorbo
Pero seguirás siendo tú
Como una hora que corre por el tiempo
Huyendo de su espalda sin abrigo
Que besa la nada del intiempo.


XIX
Arde como una vertiente
En mi charco desteñido de polvo
Para mi alma turbia tu imagen
Que es como un farol en la niebla
Yo apoyo mis besos
Como góndolas en ti
Y tú te enturbias como tiritando
Cuando yo apoyo mis besos como palomas en tus iglesias
Muchas veces me quedo dormido como un frasco
De donde escapa el fantasma del perfume por el hábito
Hasta que lo olvidemos
Y podamos volver a comprobarlo
Y despierto sorprendido de tu vientre
Que trama el hijo
Como una rueca frutal
Porque luego él será como las hiedras y trepará hasta tus ojos
Y yo lo aprenderé tras las ventanas
Como la mañana pobre que chorrean las claraboyas
Pero un día escalará por las columnas hasta tus ojos
Y podrá verme en tu vientre guardando su tumba como una vela
Porque habrá resucitado de tu vientre al cielo de tus ojos
Y él será la hiedra que crecerá como el humo
Adosado a tus cráteres a tus volcanes
Mientras su sombra se aferra en nuestras almas
Como la humedad cicatriza los muros de los templos
A veces me quedo dormido
Y al despertar pienso mientras tú sueñas
Y escucho cantos que se atreven en tus senos
Como las mariposas del panal que sueñas
Y escucho en sus cúpulas cómo el jugo se enrolla
Para nuestro inimposible uno y otro
Para nuestra sola persona
Para nuestra sola carne
Cuando te miro de cerca eres como de naranja
Como si estuviese acostado
En un cielo nocturno completado
O una playa
No importa que no pueda sumergirme
Hasta el primer tamaño antes de la nada
Me basta con sospecharte de uvas
Y pensar que en cada lugar tienes un árbol de mil manos
Que esperan como flores el rocío de los míos
Me basta con rozar un gong en una uva de tu vientre
E incendiarte de ecos con mi antorcha
Puedes ser íntegramente mía como mil estrellas simultáneas de mis ojos
Con sólo convertirme en un pecho de tu abrazo
Un pez de tu vena
Mango de tu puño
Para la noche en que eres valiente como la guarida de una grieta
Para la noche doble de los túneles
En que deletreo a tientas los misterios de las vainas comprobadas
Las velas son pinceles velocísimos que hacen las cosas
Son puñales de la noche
Pero las velas no pudieron hacerte
Los ojos de mis manos te tuvieron antes de las velas
Porque eres perpetua de mis ojos
Como las lágrimas como los párpados
Ha llegado la primavera y tú me emites de tus grutas
Como el canto del agua próxima
Porque he quedado como el eco del perfume
Y yo corro por el páramo preparado de árboles
Como la playa perfecta que saben las olas
Que se llevan el secreto de los castillos
Como la herida que tienen los puñales
Antes de la herida
Y te despierto para decirte que el invierno ya pasó
Y que en las guitarras de las ramas
Crecen las frutas como un canto
Pero
Tú que eres la tierra tiemblas aún por el arado
Como un corazón
Y yo detengo el agónico ariete de la sangre
Para apaciguar las olas
Que aletean aún contra los muros.


XX
El silencio se enturbia con mi voz empañada y polvorienta
Como un río donde tú has cruzado
Tu perfume susurra como un humo suave y lento
Yo te recorro lentamente como un pez que se adosa a los muros de su pecera
Y transcurro olas
Y desenredo espumas después del pequeño remanso de tu vientre
Como un cerrojo del hijo
Y no me importa un cielo aturdido de nubes
Y voy olvidando el silencio
Como un frío que muere en la dentadura de las llamas
Porque mis botes descifran las olas
Como cuando mis manos despiertan tus formas
Porque más que todo
Me apoyo como el cielo en nuestro amor de horizonte
Y corrí por las montañas como el viento
Y quedé sobre el abismo colgado de los árboles del bosque
Y ahora con los escombros de los gajos quebrados
Mis nubes se deshojan sobre ti
Como un pájaro de fuego que será reemplazado
Porque sus alas que nos empujaron
Se están quemando en tus altares.


XXI
Estás en mis ganas de llamarte
Como un gesto de grito en la voz
Y te llamo
Y vengo contigo desde las horas tendidas que yacen duras
Vengo con las cosas que quiero en sus veces que ya fueron
Y te llamo
Y estoy triste y solo
Y contento porque sé que vendrías
Y estás conmigo ayer
Y hoy desde ayer
Y dudo de ti seguro de creerte
Tan sólo porque quiero renovar tu comienzo
Y vuelvo a llamarte
Y pienso que vienes
Y que quizá me llamas y que piensas que voy
Y que me escribes un verso triste
Y más que triste tuyo
Con toda la tristeza que no existe
Con la misma tristeza con que estoy alegre
De que sea hoy de mañana
Y de que las últimas palabras que guardaste
Fueron mías.


XXII
Voy navegando el río de tu cuerpo y mi boca rema
Donde una brisa canta su túnica de sombras
He desenrollado el vértigo de dos remansos
Deletreé los ladrillos laterales de los aljibes
Mientras los peces atónitos
Se enrollaban en la columna de mi pecera como una hiedra
Ésa es mi primera paz
Tus ojos
Transcurrí tus brazos como arroyos mansos
Luego pedregosos y turbulentos
Ésas son mis primeras olas
Tus manos
Resolví los peces intrincados con las anclas
Y tu imagen se derritió entre las olas
Como las cosas tras el humo caliente
Hasta que bajaron tus ojos
A revolotear sus vértigos y enloquecerse
Y tu amor rodó como un pájaro herido
Como mis besos heridos que ya no remaban
Que parpadeaban sus últimas alas moribundos
Y el agua se desangraba en racimos de mariposas
Y quedó el mar paladeando
Y cabeceando contra los muros
Con la primera quietud del árbol caído sumergida
Y las frutas mejores hundidas con los peces
Ése es mi amor
Nosotros
Mi nueva paz como tus ojos rescatados
Como el río alisado tras las piedras.


XXIII
Abro ritualmente los párpados de un templo habitual
La mañana ha abolido el silencio como una llave
Mi alma es un cráneo
Acércate a ella
Puedes encender la fogata de tus manos
Tiene ecos arrinconados como horas antiguas
Tú puedes desengrillarlos como ablandarías las imágenes en el agua
Así Así Quédate ahora
Gotea poco a poco las palabras
¿Ves? Las mariposas amordazadas se liberan
Mi alma no es un cráneo ya
Tú la has convertido en una mente
Cierro el templo con un gesto nuevo
Mirando por última vez la noche
No extrañaré sus estrellas
Cierro las puertas con la mañana adentro
Ahora quiero besarte
Ya el templo es un puño eterno
Tiene un candado de sol que encadena la noche
Ya la luna no sabrá de nosotros
Lacraré mis manos con las tuyas
Me he traído al templo una lágrima para recordar tu antes
Acércate
Muchas gracias por la mañana de mi alma
La noche está arrinconada en el silencio
Conserva muchos ojos pero le faltan estrellas
Ahora revisemos las velas limpiemos las imágenes
Resucitemos el púlpito
Y ocupemos los bancos uno a uno
Ya pasará el temor
Besaré el ara
Inaugurarás el cáliz
Y la misa será.


XXIV
Ahora que hemos sido ya nosotros seamos cada uno
Aunque las manos sangren y el silencio aturda
Aunque me llames y te llame no responda ni respondas
Aunque nos amemos siempre tengámonos ya nunca
Aunque el corazón se atragante como un puño apretado
Aunque no cicatrice el rastro del recuerdo y siga ecando
Y aunque desde esas huellas en un sendero caminado que no caminaremos
Nos prolonguemos hasta el instante como si nos deshilacháramos
Libera mis pasos desenjaularé los tuyos
Nuestro abrazo desgarrado no estará destejido
Y en él nos seguiremos abrazando ya lejanos
Mas el desabrigo será desiertamente frío
Aunque te extirpen de mí te quedarás conmigo
Aunque me amputen de ti perduraré en tu fondo
Y aunque quedemos en las almas como el humo de los barcos
Será triste tristísima nuestra realidad de solos.


XXV
En el silencio transparente tus imágenes brotan desde la arena
Como las burbujas de los peces
Y flamean como una llama indecisa de su forma
Yo ni siquiera intento atraparlas
Me arde en el alma ya cuarteada la arena que segrega
El silencio estático me encandada
El líquido cristal de sus paredes imprime voces sospechadas
Yo podría rogarte pero el silencio ha llegado como la noche a tus manos
No sé cuántas imágenes olearon la blandez de su humo
A veces lentamente corrijo una sonrisa
Amontono una lágrima
O cierro la puerta de un dedo sobre tu palabra contenida
Entonces
Como humea del fuego de la herida una polvareda de sangre bajo el agua
Se resbala desde un rincón
Hacia donde la sangre murmura
La ascención de un escalofrío
O un frío
O mi soledad que se revuelve para impedirme olvidarla
Yo sigo flotando en mi silencio
Dudando de la verdad de las imágenes
Con los errores que mis lágrimas imprimen a tus gestos
Con la ignorancia de los últimos
Y la duda del que vino conmigo.


XXVI
Quiero atizar los escombros
De tu ciudad derruida
Para que ardan de nuevo
Las quietas llamaradas de tus torres
Y tus inválidos muros cicatricen
Y puedas esgrimir el abrazo de tus bordes
Para que lague en tus valles
Y se desparrame por tus lugares
El eco de mi realidad
Mientras en mi visita perpetua
Ponga mi mano en tus parches
Para amordazar los latidos de los ecos de voces viejas
En tus tambores.


XXVII
Tu presencia se esparce en mis ámbitos
Como la arena en el viento de cada noción de tu piel
De cada palabra
Y un himno de sol quiebra el silencio de las nubes
En mi alma
Mientras el eco del antiguo vacío
Se alza como un arco iris
Que se disipa
Hasta que todo es tú
Y estás en todo
O te quedas en mis ventanas
Y la mañana se contagia de los vidrios.


XXVIII
Mis olas acumulan en tus golfos
Los peces muertos de mi amor vivo
Y las rocas de las playas y la playa
Están quebradas de musgo y sal quedada
Y los peces de mi amor llegan marcados en las olas intermitentes
Y puedes confundirme con el cielo
Y puedo verte en la arena de mi alma
Donde los peces de mi amor crecen
Para el día de amarte
Y en un momento la luna
La luna del amor
Y las playas arrasadas en el momento de la luna del amor
Y los musgos destrozados
Y la arena de mi alma
Transpira por los labios de mis olas
Y no recobraré la arena de mi alma
Y no recuperarás la arena de tus playas
Y la mano rota de un barco
Desesperada
Con las astillas de sus manos mordiendo la costa allá lejos
En ese momento de la luna del amor
En ese momento apretado del amor que bosteza
Cuando la luna cae como un grito en el agua
Y rompe las olas de mi amor
Y mi amor queda quebrado en la espuma
En la espuma de las esquirlas de mi amor
Has llegado tú
Tú de mi amor
Tras la luna de mi amor como un ciclón
Y eres el país extraño donde puedo levantarme tras el viento
Y eres la imagen pura de Dios
Que se pierde en un instante
Cuando vuelvo a caer en los escombros de las olas
En la playa hecha trizas
Y los peces ya muertos de mi amor
Y el musgo.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

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JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
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7 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt
Con mi cóndor de sol hacharé tu tiniebla



Poema I
Algunas veces de silencio
desde un vértice de campana te me alcanzas.
como la evocación que crece de las cartas
de los rostros de los cuadros,
de las lápidas
El mundo queda entonces
ojos y piel afuera (un campanario ausente)
mientras te arrodillo las abejas en el alma
No puedo evitarte con ventanas ciegas
eres desde adentro la mañana.
¿Cómo negarte mis altares?
negar mi propia fe
y el himno que a tu imagen se me inflama?
Pasa
toma mis telares y canta
Acércale mi voz a tu silencio
y aleja las fieras de la noche
con un lanzazo de grito en mi garganta.


Poema II
Alguna vez, tal vez, pero mucho más un sueño
Esta calle que se repite
sin olvido que cancelara imágenes
Algún rostro de otras horas
encontrado
sin embargo su primer ahora
Y la remota historia
lo devuelve sin un nombre
sin un quien y un cuando
sin un donde.
Tal vez un mismo instante
que sucede ahora
mucho tiempo atrás o al norte.


Poema III
Cuando a tu rostro de campanario
asoma un domingo
detrás de tus ojos
una golondrina retrasada busca
la salida o las alas.
Y esa tristeza limpia y buena
de las tardes azules
detiene tu horizonte más acá
mucho más
de lo errante.
¿Qué sujeta ese oficio de olvidar palabras?
Y esos mismos barcos
otros barcos
se suicidan ciegos al espanto
¿Por qué tu silencio desbocado
la mirada infinita
y tu sangre ahorcada en un costado?


Poema IV
Desde ti nada pregunto
Ni un rostro sucedido ni la frente anticipada
Las doce de la noche es un recodo.
Mañana será entre dos recodos.
No pregunto mañana
Los árboles son hermosos sobre nosotros
¿Qué importan los ignotos muertos que tienen
cruz en ellos?
Los pájaros no cantan para otros.
Este día no tiene amarras
Doblará el crepúsculo inminente
Mañana serán otros los árboles
aunque hayas dormido al pie de alguno
No recojas nada de este día
Déjalo todo
El olvido ha de ser sin testigo
¿No ves acaso
que tus pies, hoy,
no dejan estelas?
También el eco será cenizas en silencio
Y no me nombres.
no importa mi mano
Toma la mano
Y al amanecer
un rostro cualquiera te será cotidiano
No preguntes por mí
Tu costado será todos los días
y yo a una mano sin rostro
en algún día después de estas estrellas
sin nombrarla
le seguiré diciendo tú.


Poema V
El viento sangra y yo no sé que sangra
yo creo que llueve pero el viento sangra
y el viento grita y yo no sé que grita
y yo creo que truena pero el viento grita
y el viento sangra y grita y el viento muere
y alguien es el viento y yo creo que es el
viento.


Poema VI
Hoy quiero asomarte la mañana
recoger cosas que crecen en mi tierra
y llenarte como ésta una canasta sencilla
Quiero volcarte una mirada de manzana
El tibio silencio de las siestas en la sierra
La fatiga del arado, una promesa de semilla.
Quiero regalarte una sonrisa de naranja
o el arco rígido de mi boca al sol testigo
cuando una flecha es tu nombre de bandera
la abnegación de levantarte un hito en una zanja
esa simple abeja que siempre está conmigo
acatando la melancolía que te es cuando la
espera.
Pero si a pesar de este oficio limpio y ciego
nada te puede como un afán derrotado
suicidaré mi paloma y mi guitarra de
incienso
clausuraré mi huerto y mi tesón labriego
y la emigrada golondrina de rito retrasado
cambiará el rostro al sueño que te pienso
Y la verdad que te corona será el olvido con que niego
y recobraré las alas de un pájaro encerrado.
Hoy llevo la cuenta de tu voz a mi espalda
más acá de los ojos un buzo te recobra.
¿Qué puede callarte si estás toda callada
más allá de mi frente, ni el sueño se atreve
a las sombras.


Poema VII
Hoy se parte la tierra
mis volcanes me asoman hacia el mundo
ciegos siglos de canto subterráneo
se asombran del sol naciendo a la mañana.
Cuánto espera las alas un gusano?
cuánta lejanía, cuánta vela...
cuánta espalda olvida una nueva mariposa.
Hoy levanto un hito. la mañana es mía
Me paro en el mañana de los sueños.
y vuelvo la cabeza hacia la espalda
cuánta noche en que soñaba
cuánto abismo y ojos levantados al cielo
cuánto nunca ya dejado atrás
y esta voz extraña, pero mía
que enarbolo y erijo como torre
Aquí mi historia pierde el rastro
El jardín empieza en un pantano
Aquí el sol aquí las flores
aquí los ojos buenos la mirada limpia
fija en el cielo. El cielo. El mismo cielo
desde los abismos,
Pero aquí ya Dios empezado.


Poema VIII
Hoy la calle es un tajo brutal
es una herida seca, desierta, de la muerte hace
mucho
Este abandono,
aún más frío que la soledad sin principio...
¡Cuánto rastro!
Las campanas han quedado atrás
como palomas que nunca fueron mías
Ahuyentar la sombra.
Sólo una veleta del sol que no me intenta.
Y los niños de sol, de paloma y de naranja
se alejan de los cactos de mis manos.
¡Agreste sobrevida!... pero cuánto viajero
derrotado.
Pero aún, una hueca sepultura
con ventanas
una impávida palmera que subsiste
Y la calle atroz que muere
paso a paso
niño a niño
siempre de palomas.
pero sólo yo siempre
porque flor a flor ala por ala
noche a noche,...
sólo yo testigo!


Poema IX
Mi silencio se rompe desde afuera
Qué sé yo si se abre mi silencio
He tratado de partirlo desde adentro
Y las voces que tienden no me llegan
Es que tienden voces como cuerdas?
alguien sabe naufragio mi naufragio?
o este apretado silencio de candado
es un rictus sin rostro desde afuera?
Alguien llama o el desvarío sueña?
o en el terror de esperar un peregrino
como un espejismo sonámbulo imagino
una voz golpear contra mi puerta?
Quién pregunta mi mutismo ojos afuera
Quién pregunta a mi piel qué tiene adentro
...¡Qué pavor de ser cuando lo pienso
la pregunta sin respuesta de una piedra!


Poema X
Para tocar tu corazón que es de garganta
puedo comer tu risa de campana
y suicidar mi silencio en tus palabras
Pero no basta para el presagio amigo
tocar tu corazón estrangulado
Que esta ternura de pensarte como escribo
no puede el agua para la sed que hay en mis manos
Tu corazón de pan de caracol y de durazno
Cómo tocar tu corazón sin boca
si esta garganta de pájaro y verano
a pesar de mi canto me desboca.
Para tocar tu corazón ya sin garganta...
el viento que pasa por un hueco y canta
y esta noche infinita sin ventanas
y el sonoro vacío que te evoca.


Poema XI
Siempre este sabor de melancolía te presagia
Acatar tu rostro cotidiano sin historia
¡Qué fácil es soñar cuando es poco el mundo!
No necesitas las manos: Toma;
hay cosas tuyas, sin que tú las guardes,
Aun después de este oficio olvidarás qué cosas


Poema XII
El buzo que puede el coral de tu rostro
cuando ya todo es noche
y el rastro hace un recodo espalda atrás
se ha vuelto ciego sueño a sueño
y tu imagen destituida
ya no tiene carne para tu nombre
Todo lo inunda la soledad
Tú, un viejo faro
un mástil con un ancla perpetua
para un puerto sin velas
ni esperanza terminada con sirenas
Tú,
también tienes una lápida de espuma
y un poco mi rezo cotidiano
por lo que no alcanzo
que tiene algo de mi mano.
El galeote derrotado dimite y cuando la luna
echa amarras y leva anclas el sueño
piedra por piedra
recobro ojos adentro tu ciudad en ruinas
Sólo tu voz,
alguna sirena aprendida y conservada
alucina tu verdad desmantelada
cuando el insomnio acosa
y el espejismo te intenta y no te logra.
Yo quise, talón atrás,
desclavarte la luna de una ventana
bebiendo tu sonrisa sin vez y sin campana
pero mis manos de palabras
se desnucaron al viento
tal vez porque una ciega paloma
no pudo hallar el rumbo.
Ahora,
ya sin tu espina tal vez,
sin tu jardín,
te acerco mi labriego extraviado
para recuperar los pájaros que le crecen a tu sueño
cuando el cielo florece
y la luna te lava la tristeza
con palabras sin garganta.


Poema XIII
Hoy me crece agua de la garganta
Los pájaros se sacian como abejas
en mi fruta de oro
y son aún más la mañana
emerge una música de viejísimos embriones,
y hoy es más transparente.
La tristeza no obliga las palabras.
solas se acomodan
como las lacias garzas.
Ya te puedo el dulce sueño
Las palabras terminan en las cosas
ya te logro el canto sin garganta.
La savia asoma
como una flecha de cristal apaciguada.


Poema XIV
Quiero hacerte una ventana
con mi garganta
Tacha la noche con mi voz de fuego
madurará el sol ojos adentro de tu sueño
Y tu mirada se llenará de alas


Poema XV
Aletea tu corazón despavorido
Con mi cóndor de sol hacharé tu tiniebla
desolada
Para poner una sirena en tu vigilia
así tanto puerto tendrá
bandera en una vela.


CAMPANARIO FRUTAS PALOMAS
XVI
el sol se deslonja entre los árboles
*
porque siempre la verdad es la última y el pasado
ha sido transitorio
*
esa música
estaba
muerta
*
El trueno despeña su estropajo de
piedra de gatos de lata tiembla
*
como un espejo vacío.
*
donde revienta
fulmíneo el relámpago.
*
Donde mi tallo de voz florece,
si alguien sueña un jardín
se vuelve poesía mi poesía
y la arena de mi alma logra un vientre
*
Para que llegue mi paloma a tu sagrario
abre más tu ventana sin mañana
yo puedo ser el sol más acá de tu campana
*
Sin haber destapado los espejos.
*
Si supieras la tristeza que te esconde a veces
*
El viento tirita sobre los árboles.

XVII
y me pareceré a tu soledad porque creceré en tu silencio

XVIII
un día un rostro nos repetirá dos veces
ya nunca más no te sabré
*
corazón nómada
*
quiero lavarte el rastro con olvido
*
tus manos lacias
brebaje para mis manos
como una copa de guitarra o de palomas.
*
Lo que quiero decir es lo que digo


Poema XIX
Mi corazón en una jaula, como un
canario quemado
o una luna de sangre,
qué pulso de campana sobresalta
el plenilunio de terror
en el pavor
de la ola
en la sien de roca
aletea la ceguera de un toro infinito,
y un sabor absurdo de presagio
se desclava desde un túnel
por volver el rostro
y descubrir último
el instante.


Poema XX
Sobre mi honda sepultura
sin lápidas testigos
se disuelve mi garganta
en un rictus de espacio
nada avisa una última actitud bajo
una cruz sin tiempo
nada nombra un rostro ni proclama una historia claudicada
sobre mi honda sepultura y mi silencio de sombras
el árido semblante reniega el estupor de un sueño
y una paloma de palabra sin palabra,
se desnuca contra el vidrio desde adentro
y pierde la flecha en la garganta.


Poema XXI
A veces,
una honda tristeza de distancias
como una oración inaugurada
me llega de tu imagen,
(tal vez para que rece)
Salen
todas las flores que tramó el invierno
como un canto nuevo
Y retorno la garganta
a la vuelta del verano de las aves.
Hoy te canta
mi vertiente tanto tiempo de silencio,
porque me llega el canto desde adentro
desde tu imagen
como una honda tristeza de distancias.
Deja que te cante
con mi voz de vino con mi mano ronca
que te acerque mi palabra rota
para apurar tu primavera
más acá, mucho más que antes.
Mi palomar no espera
nunca vuelven las mismas golondrinas
dos veces de mar son una esquina
y... ¿sabes?
no me causa tristeza
Tan sólo guardarte
déjame buscar tu mano en mi bolsillo
tu mano de guitarra de un pasado rito
entonces
volveré a callarme.
Para que sepas dónde,
mi grito de sol deja una estela
y el mástil de mi lanza, ya sin vela
es el rumbo del regreso
ya sin nombre.
Alguna vez te quería, recuerdo
, como un silvestre oficio de colmena
te apoyaba el andén donde mi espera.
Tal vez todavía
detrás de las palabras aún te espero.
El día
ya no lleva la cuenta de los muelles.
Por eso tú aunque no me esperes,
aunque no he partido
tienes un costado de mi melancolía
Yo no te olvido,
no, si el olvido es cenizas o es otoño o es candado
yo he guardado el verano
en un templo sin cruces
donde la hora llama, a pesar de haber sido.
Tuve
un día de sol (largos pájaros de trigo)
una tristeza que creció conmigo
como el tiempo de tus cosas
que yo nunca pude.
Igual esgrimí mi obcecación de roca
alcé el potro de mar que se desnuca
y suicidé mi rumbo contra el nunca.
para sobrevivir sobre mi propia costa
sin otro testigo que la espuma.


Poema XXII
PUERTO MUERTO HUERTO
Hoy mi ventana es la manera de la calle.
*
el relámpago de hueso se despeña
el cielo se resquebraja


Poema XXIII
Para soñarte, amiga,
pierdo los ojos en cualquier palabra
porque eres toda sueño,
porque estás hecha de mi alma
y todas tus cosas de distancia
(porque eres toda lejanía)
desde tu rostro sin vez, tal vez como mi sueño,
me son melancolía.


Poema XXIV
Hoy, aquí, desde mi posta sin viajero
alzo mi albedrío infinito de desiertos.
Porque este abandono sin testigos es ya cierto
cuando dimite la vigilia donde espero
Aquí, mañana, sobre las cenizas que cada día muero
quiero levantar mi muelle que no es puerto
para ser mi propia cruz sobre mi muerto
porque el huerto se seca aunque no quiero
Para el que dude mi faz sobre mi tumba
Para el que llegue tarde a mi vertiente
La cruz será del tallo que me crece
Lavaré con la garganta la sombra que se arrumba
sobre el lugar donde nunca fue la gente.
Porque mi olvido empezará con el que rece.


Poema XXV
Porque tú eres la otra orilla de mi silencio
Porque mi silencio es una manera de tu voz
porque ya ha sido. Busco el sueño de tu rostro
compañera, ahora que la noche arrecia sin
barandas.
Busco tu mano sin vez
La paloma rescatada de tu risa
y tu cara, tal vez,
aunque no sea, y sea más allá de mi
distancia
Hoy te quiero amiga,
amiga
Hoy te quiero y muerdo tu mirada sin
principio
como el fervor de luna del galeote
que sobrevive más allá de la fatiga.
Te busco y te encuentro
porque eres más yo mismo
y vuelvo de mi pozo sin preguntas
con un poco de tus cosas casi sólo sueño,
y me basta tu sola vez, tu sola vez
la antorcha que arredra mi abandono
como el acoso feroz
de la marea solitaria
Izo tu mano
despavorido de sol
enarbolo tu cara sin recuerdo
y no importa no haber ido a buscarte
mi costado te anticipa
como una profecía acatada antes del día.
Ya leva anclas la vigilia derrotada
Echa amarras la mañana conquistada
y atestigua mi alma,
tal vez en algún sitio
tu verdad que se parece al sueño
aunque no hayas sido recogida
Tu voz inaugurada es un heraldo de olvido
mi silencio se suicida
y pregona tu nombre sin espalda
Es cierto nada titula la palabra
Pero sin haber perdido
recupero de otra nada
tu cara ausente.
Ya no más tu olvido sin recuerdo,
ya no más mi distancia
sino tu lejanía
y en el pan sin oficio que era espera
ya tu rito
tu costado cotidiano presentido,
compañera,
amiga,
cómo te quiero amiga
esta noche.


Poema XXVI
Ahora que tiembla la miel de los pianos
y se desatan palomas
de una vertiente o garganta ¡Qué más da!
Que el silencio crecido del fragor de lo que
olvida
arrecia como el vino que dispersa
la tristeza madurada,
mastico tus cenizas
aunque no logro tu rostro con mi voz sin
carne
Por buscarte tal vez
o empujar la nave por tu espalda,
para no perder el rumbo de tu partida
Adiós.
poco a poco te mezclas con el alma
eres cada vez más un poco de mis dientes
y tu luna reclamada
cuando la noche tiembla.
Qué te queda sino el vigía
que guarda tus estelas
Ya no más tu nieve
ni tu sol de invierno
ni tu extravío silvestre
porque adiós
porque ya tú nunca
aunque siempre.


Poema XXVII
Antes de tus ojos
, molinos de mar y remansos de música,
desde el vino
te pueden la mirada.
Yo no te quiero.
tu carne sin vez
pero si en algún lugar lejano
tal vez catedral de manzana,
aún no me sirve para el sueño
Yo me tiendo
a las naves de tu voz
cuando se alargan como la luna
y te llamo
sin muelles sin espera
sin rostro que sea el otro lado de tu
nombre
y te llamo
como callan los duraznos hacia la
mañana nueva
y giro mis dedos sin crepúsculo
y clavo el afán de mis velas
y giro mis dedos, aunque la tarde,
como el viento en el rincón del
pordiosero
por algún abandono sin partida
mucho más soledad sin llegada
ni azul espejismo o profecía,
te llamo y si logro el sueño
sin el vino
vienes
hasta que el vino pase aunque no pase.


Poema XXVIII
Quédate hasta que el invierno pase
la sombra larga y el sol lateral casi
vencido
la sombra una veleta sin testigo.
todo hace frío,
Quédate
el silencio puede ser también conmigo
El silencio es mi mejor palabra
para tu recuerdo amigo
Quédate mientras el mundo arrecia
mientras el fragor del mundo
golpea en nuestra
puerta
El silencio es mío
Quédate.
Yo he guardado el sol antes del frío
Los pájaros ya no están afuera.
La puerta se cierra desde adentro
Tú puedes el silencio
Mis alas tienen tu albedrío
Por eso no hay dolor de invierno
Quédate hasta que el invierno pase
o ya no pase
y cante
tu morada nueva sin silencio.
Porque todo tu sueño de caminos
haya olvidado el rumbo
dormida junto al fuego.


Poema XXIX
Cuando los ojos te sean lejanía
y el fervor de las manos sea espera
volveré a existirte dondequiera
pero mucho más donde solía
Será tuyo el regreso seré tuyo el día
solamente para ser cualquiera
porque el mundo zarpará ya mundo afuera
y yo seré yo sobre la imagen mía.


Poema XXX
A la hora de apostar la espera de mañana
pero mucho más
velar dulcemente el pájaro nuevo
Te digo gracias sin palabras
Porque ya tengo la espera con que lograr un puerto


Poema XXXI
Sobre la tierra ronca
apago el sueño dispersando historia
quemo las manos sin memoria
como las frutas que vuelven sobre las raíces
hondas
Planto la sombra
(largo testimonio de sol sobre la tierra)
pero mucho más testigo de mí mismo
veleta
de la tarde sin gaviota
Hoy quiero
todo se vuelve mundo ojos afuera
espera sin espera
porque el mundo es también ojos adentro
Y muerdo la raíz sobre la tierra
el barro que también me es la garganta
y un álamo de sol se me desclava y canta
por volcar palomas que sean primavera
Ya has sido la historia recogida
que esperaba en los días que han pasado
ahora es el camino recordado
que recuerda desde el día hasta que olvida


Poema XXXII
Donde revienta la tarde como un alarido
inmóvil
rompe la sangre
Aprieto las manos
con el fervor de adobe en los horneros.
y parto.
El corazón de plenilunio
recoge la última vez y naufraga.
El día dobla, ya entero
y la vigilia, derrotada
clausura la hora que soñó para los
rostros.


Poema XXXIII
Creo en ti,
cuando la luna azuza el mar que
se desnuca
cuando nocturno el corazón de roca
lleva la cuenta de la ola y de la espuma.
Creo en ti,
porque aquietado el mundo
cuando las calles son andenes de sangre
detenida
me sube tu imagen como un eco profundo
de una plegaria nueva día a día
Y aferrado de tu rostro
(qué mano remota tiende el sueño)
resisto como un náufrago
el silencio empecinado en mil gargantas
Creo en ti porque a la hora del pavor
la sien que se desboca
tasca apaciguada tu perduración sin horas
como el rumor que se afana en el rincón
de un caracol
Creo, sí
creo en ti
y mucho más porque las cosas que me
son el día
tienen tu nombre sin palabras para
recordarte.
En las tardes altas
alto labriego de sangre
el ocaso te intenta
para guardarte
Hoy se pierde mi poesía rota en tu ciudad
callada.
Apenas recuperan las cosas las palabras
pero... ¡Qué poco puede tu mano,
decir: tu mano!
Creo en tus manos de pan
en tus dedos sin rumbos
como las cañas dormidos
como los lentos juncos
Porque hoy la mano sola,
la mano hueca
tal vez la espalda de un camino partido,
tal vez una orilla de alguna lejanía
te tiende una espera de agonía
sobre el rastro donde nunca has sido
aunque


Poema XXXIV
Para poblarte de sol el áspero invierno
Para que te llegue mi guitarra derretida
te consagro las manos sin verano
como un ave de distancias.
limpio tu voz vegetal crecida en canto


Poema XXXV
Para parir el canto
se me rompe la tierra en un volcán
y arrasa el silencio que yo mismo digo.
Por eso tanto
el silencio es el sitio de los que no están
cuando la mano guarda el rumbo del amigo
Soy yo que crezco en el talón del llanto
último oficio por los que se van
una torre alzada por testigo
Aquí levanto
la última vez de mi corazón de pan
¿alguien quiere aún comer conmigo?
Puedo todavía el trigo santo
dar por los que se dan
Que cuando sean pan yo puedo ser de trigo.


Poema XXXVI
Para que beba tu silencio
mi voz tenaz
con el invierno de mi garganta
voy a hacerte una ventana
Donde habite mi sombra precedida
miel adentro de tu boca de gaviota
voy a amarrar el barco de la tarde
que no logra la vela en abandono.
Yo he remado
en el fragor de la altura peregrina
una tarde
sobre tu boca compañera
logrando mi propia golondrina
para alcanzar la propia primavera
verano atrás de los aleros olvidados
Recuerdas aún la travesía?
Un diluvio obstinaba por la espalda
Y la ciénaga nocturna
que ya empujaba al cuello
fue ceniza tibia en la mañana.
Tú eras ya,
(por eso habías sido)
y todo el sueño que te sirvió de rostro
dejó el sitio a la carne en la hora aprendida
Ahora
a pesar del mundo
del rito de olvido que te intenta
desde mi hondo temor de consagrarte
a pesar de todo
iré a buscarte
aun silencio afuera
donde el mundo es, y donde tengo el miedo
para asomar espera sobre espera
hacia tu rostro bueno


Poema XXXVII
Por tanto tiempo de callar la primavera
me sangra el otoño vencido por la boca
esta voz vegetal que para grito es poca
vano intento de flor madera afuera.
Piano de sombras que es hueso en la madera
eterno silencio en la garganta de la roca
acerco la voz al canto que la evoca
con la tristeza de no ser porque no fuera.


Poema XXXVIII
Donde el costado alcanza el sueño
Albedrío infinito de veces que no han sido.
Empieza tu recuerdo
tu rostro de pan, tu corazón de nido.
Como un altar sin dogma tu imagen se levanta
el rito de espera es un oficio de ausencia
de lo que llega y pasa
A espaldas de un barco que empieza la tristeza.
Tu mirada ronca de la sangre al día
travesía infinita que llega a una ventana
donde espera vencida
la diaria tarde de tu apostada lisiada.
Mi garganta es un puerto sin barcos ni sirenas
ya no empuja partidas mi tesón de savia
la paloma se queda
más acá del diluvio y de las cartas.
Por eso tú nueva cisne de altura
corazón de casa galeote sin fatiga
tienes mi voz oscura
cuando el canto sangra, y se parece a la poesía.
Yo tengo la voz hecha madera
cruz sin tumba grito de tablas
para cantarte corazón afuera
cuando la noche arrecia y el silencio llama.
El mundo se te clava y es contigo
un ojo detiene la mano regalada
y alzamos el impulso desmentido
cuando el mundo mira porque el mundo manda.
Contra el que niega mi plegaria de palo
apoyo mi silencio a manos juntas
callar es malo
si es uno mismo el que pregunta
Para creerme, esta noche levanto tu recuerdo
digo tus cosas para hacerme una tristeza
y si la puedo
abro el alma para que el canto venga
Por eso aunque no seas verso
toma el silencio que te acerco y rezo.


Poema XXXIX
El invierno no hace tierra
y me supura la raíz bajo la piedra
como el canto contenido de la savia
embrionaria
Porque Dios es inminente
a la hora del miedo
rezo mi racimo de cigarras levantadas.
Éste es mi cielo sin abajo.
soledad sin luna para el solo sin testigos
Busco mi propio verano
entre mis aves
y si ya se me ha volado el ocaso sin
partidas
digo adiós al barco
que partió mientras dormía
Y donde decido un ancla que
levaré desde el delirio
hago una cruz
que ya alucinará mi imagen
para completar un recuerdo
que no sirve testimonio.
Desde la tierra me sube la savia
que va a tocar campanas en la flor al día
rompe mi ola con el rumbo de la caña
sobre el hambre sin sentido
Campanario de domingo sin número


Poema XL
Cuando sea silencio pero canto
cuando sea soledad pero presencia
cuando la distancia ya no sea ausencia
tanta alegría que no ha sido llanto
por ya no ser sabrá que ha sido tanto
para volver como un presagio de inminencia
desde donde de nuevo es inocencia
lo que por pecado se ha tornado santo.


Poema XLI
quiero lavar mi tristeza en tu tristeza
y limpiarte la distancia de las manos


Poema XLII
cuando tu silencio azul se me rompa en
una mano
cuando sea ya el amigo de tus pájaros
y vengas a beber en mi cabeza
la duda de rezar con que se reza
arrodillaré mi fervor hermano
para que seamos amigos con las manos


Poema XLIII
Hoy que el invierno te llevó las golondrinas
que el frío de tus pájaros enferma tus jardines
quiero agacharte mi verano derrotado
para mojarme las manos en tus manos secas.
Quiero hacerte mis nidos en tu fatiga ya sin
espera
el camino es largo desde la derrota
pero es mejor comenzar a partir de la tristeza.
Por eso hoy que el invierno te llevó las golondrinas
hagamos verano desde la garganta
con un grito de sol para partir el miedo
la noche es mucho más a ojos cerrados
y más si el sol es espejismo.
Levanto mi último principio
morir es siempre para empezar de
nuevo
quemo el último otoño de mis manos
si puedes calentarte con mi fuego
será una manera de esperar mañana
Por eso para parecernos a nosotros
el sueño será después de habernos aprendido
empezaremos por el día
no es posible recordar sin el olvido
y la noche deja atrás sudores.
La noche será después del día
para empezar el sueño y descansar
el día.

_________________

mi propio asombro
las otras noches
_________________


Poema XLIV
La noche, alguna vez tu tumba de una noche sola
alguna vez tu sobresalto de infinito
tu hondo asombro azul de mariposas.
Esta noche, tu noche es mucho más allá
de mi insomnio
de tu noche sólo tengo lo que escribo
cuando nombrarte es mucho más asombro


Poema XLV
En el penúltimo instante de la tarde
última
¿beberé de un sorbo mi historia ya contada
echaré a la espalda mi vida recogida,
¿o soñaré y diré mañana con temor de
súplica
Encontrado Dios para poder
mañana?;
A pesar de que el final se aprende cuando
ha sido
cuando el ojo está ciego y ya todo es espalda
en el giro que vuelve sobre el principio frío
de la frente sin después y la carne callada.


Poema XLVI
Azul doce de la noche
rígido silencio y corazón entrecortado
Recodo del día giratorio
La luna que no tiene noche
medalla de la noche velando cementerios
es el alto sol de pan para los muertos
El sol más allá del infinito anillo de la tierra
corazón de remotas sangres
Larguísimo y solo día sin principio
más allá de los pájaros no tiene invierno.
Doce de la noche.
hora de mi propio testimonio
Una sola sombra es la duda de estar ciego
(¿Dónde más la veleta de sombra que
acorrala el sol al pie de mi vertical
como un trapo de musgo indica
el rumbo del río, río adelante de una
piedra?)
Alta soledad de ventisquero
campanario, ciego, levanto
la mirada sin nombre y sin certeza
como soñando un pescador desierto.
Noche desierta
Yo soy la noche esta y todas las noches
y el desierto es yo.
Donde el pájaro no ha sido
criatura, de espera y soledad sin abando-
no tiendo mi árbol
como muelles de vigilia
para barcos no partidos.
El nunca es una larga historia vacía
mi garganta es un pasillo de caña
que no aprendió su oficio
Y más acá del infinito que no tiene
más acá
digo la hora
gota de mar
eterno anillo de lluvia
Lisiado de perpetua ventana ojos adentro
tejiendo mi telaraña para suicidar mis
moscas.
Ya basta de haber sido!
historia de espejos me sucede como un rastro
Siempre, doble infinito sin ahoras.
tedio sin descanso de las horas
más allá de los números y de los
largavistas
Siempre, redondo sendero sin cuenta
donde la planta en el polvo es
espejismo y el rumbo sin descanso
tal vez es pesadilla.
Simultáneo infinito de espejos paralelos
y una sola imagen de mil nucas
para la duda del ojo.
Siempre, porque el rastro no será
tan largo como el camino.
Puedo morir de soledad al llegar al
último pie de un rastro donde el camino
ya no tiene después.
Doce de la noche
Ya ronca y vegetal la saliva
Alzado el asombro de remotos insomnios
que hacen más silencio del silencio;
(ciegos toros corazón es de reloj. buche de
fuego previo que derrota el músculo)
digo las doce de la noche
Infinito, perspectiva de un camino
cuando el después es siempre
excede al peregrino
más allá del número.
Atravesar imágenes desde dos espejos
sin poder volver del sueño.


Poema XLVII
Desde aquí hasta donde estás mi soledad
es cierta
y yo sólo sé mi puerto solo
cuando el silencio no te sea el otro lado
de una voz cualquiera
cuando la soledad no sea ausencia


Poema XLVIII
Hoy la tristeza tiene tus cosas
alto ritual de lejanía
y para callarte sin romper silencios
acomoda la poesía sobre las manos
últimas
Hito de sol para nombrar el día
tu tristeza a media asta
viene a callarse
conmigo
y tus ojos en medianoche
desbocados de sombras


Poema XLIX
Donde rompe la tarde su ola de manzana
a la hora de la música
tejida con silencios
y de los pájaros latiendo entre las
hojas
tu recuerdo crece
sitio de sol azul
para poderte abeja entre
las flores sin verano
La mañana de altura y de
naranja
pierde el pulso del mar
que ha sido sangre
y te alza la quietud
que es sin sentido
cuando estás mucho más
aunque distante.


Poema L
ESPIGA JUNCO GARZA CISNE
Te levantas como un faro
(la soledad se adivina cuando
pasa)
lanza roja de sol
grito de hierro
para demorar el ronco silencio
de hace mucho
largo pasillo de pan y savia
peregrino
tu brazo se desboca hasta la
tierra
tu cuello de cadena
(tu espalda sin vez)
es un ventisquero camino de sombras
a la hora de tu boca sin partida
hora sin veces
tu boca lacia gaviota sin partida
como la tarde desde el silencio crece.


Poema LI
Donde mi sueño no puede tu verdad,
tu imagen es mucho más mi alma
la tarde lisa y la mano solitaria
que tu vez y tu donde sin certeza.
Tu principio, a la mitad de tu historia
es el día
una tarde cualquiera que ya tiene
nombre con un rostro.
y sobre la torpe manera de las
cosas diarias
(un/el) remoto sabor de profecía te señala.
Eso es porque o porque sí
(todo sí es un no)
el tal vez, quizá nunca pregunta-
do
recogido de su hora sin presentimiento
Por eso las tardes como éstas te
llenan de preceptos
los pájaros el ruido voraz el mundo
el íntimo fragor que hace silencios
el viento


_________________

traías el domingo entre las piernas
_________________


Poema LII
Esta noche el mar ronco de
luna
bracea infinito como el sol
árbol delirante de azul
que intenta desbocado su
suicidio

ciudad siempre lejana


_________________

Sin saber cómo es te pienso pájaro
*
Siempre todo es distinto
_________________


Poema LIII
A la hora de los pinos
quietud de ancho silencio que crece de los
ruidos
me desnudo del anónimo fragor de las
ciudades


Poema LIV
El recuerdo no te guarda
aún no ha habido tiempo de guardarte.


Poema LV
Cuando te asomes ojo atrás del mundo que te
enfrenta
camino a la espalda y veas mi huella.


_________________

Perseguida de clausuras y trincheras.
*
Quiero que sepas
que siempre queda mañana todavía
*
Que el tiempo al fin es de segundos.
*
Que nos falta todavía la primera vez.
_________________


Poema LVI
Yo te recuerdo azul y sin trincheras
fácil y lejana conmigo sin distancias
con el pecho frutal pleno de espera
y la mano de pan de paloma y de manzana
Yo te recuerdo simplemente como eras
con tu costumbre regalada de enderezarnos las
esquinas
y el alma volcada ojos afuera
trepando por las manos hasta comernos la
risa
Y recuerdo tu pelo, largo pájaro de silencio
donde enjuagué las manos y sudé sobre tu historia
y recuerdo tu frente donde rompía el beso
y quedó dormido un sueño que no tiene memoria.
Recuerdo tu naufragio, para tenderte la mano
y recuerdo mi zozobra asido de tu fortaleza
y recuerdo tus embriones perseguidos de verano
donde fuimos Nosotros hasta la tristeza
Todo lo recuerdo, la palabra siempre
alta
la poesía sin certeza
la ternura aprendida sobre los muelles últimos
el orden del mundo riguroso por
afuera
Todo lo recuerdo un poco mío un poco tuyo
El refugio final mientras el tiempo arrecia
y el olvido inapelable porque sí donde nos vamos
O el olvido necesario para que el mundo sea
O el olvido hacia siempre donde recordamos.
Yo recuerdo pero ya no es hora
y se me rompe la sangre y el presagio te alcanza
y para que viva aún tu palabra que has dejado sola
como una iglesia vacía te regalo el alma.


Poema LVII
Si de pronto te refugias en el silencio obstinado
y la mirada vacía es una manera hacia el
mundo
porque tu recodo no me vence yo te sigo
esperando.
Porque el día último nunca ha sido el último
y no basta una tristeza para devastar tanta alegría
yo me acerco a tu naufragio para salvarnos juntos
Te tiendo la mano para tu fatiga
alguien debe levantarte si tú no te levantas
Por eso a tantas cosas que no fueron mías
Mi incansable espera que no ha sido tanta
para alzarte al fin de la tristeza, amiga.
con el alma abierta se te acerca y canta.


Poema LVIII
Yo que nunca he sido, seré sobre tu tierra
porque por tanto invierno equivocado primavera
te clavaré un grito de sol para volver espera
la larga tristeza que te encierra.
Y cuando venzas la derrota que te aberra
y la ilusión recuperada vuelva a ser la primera
crecerá la alegría donde un día fuera
y se alzará tu sangre con un rumor de guerra.
Por tanta soledad que te acompaña
y tanto insomnio sin testigo en que recuerdas
toda mi voz que te resulta extraña
te ayudará al olvido que crees imposible
te servirá de antorcha para que no te pierdas
y después de la derrota te logrará invencible.


Poema LIX
Te recojo de todas las cosas que me son esta tarde
has crecido de pronto donde el olvido no pudo nombrarte
Y aunque queda mañana por delante
Yo te guardo y no puedo guardarte
Esta tarde es tuya ¿cuántas tardes serán tuyas
Nos vamos por tu sombra donde mañana es
nunca
por eso quiero ahora que me escuchas
dejarte mi raíz que ya
no tendrá lluvia
Desde otro mañana que ya no será y no tendrá
espera
Un niño dice adiós para cambiar el
rostro a medias
Y porque siempre será en ti la primavera
yo te bendigo desde la tristeza.


Poema LX
La luna nos seguía como un barrilete y a veces
entre las hojas se volvía de diario


Poema LXI
La luna me seguía como un perro redondo


Poema LXII
Gozando porque yo también lo ignoro
el antemano de tu dolor inexorable
Y la estrella tiritaba a lo lejos
como un grillo.


_________________

la vigencia inmutable de mí sobre mí mismo
que no suplanto a nadie
_________________


Poema LXIII
Tú que vienes por los días
desde los siglos y los órdenes primeros
que en un día sustituyes infinitos
simplemente
como se dejan atrás las posibilidades sin
nombre,
tú que te traías desde siempre este verso,
(porque cada cosa tiene un desde siempre
que se vuelca en un presente)
Que venías sin saber
a desenfrenarme la ignorada primavera,
tú que recoges mi costado
sin oficios sin veces y sin venir a buscarlo
tú, que te digo tú, como el lugar de
los que están a mi lado
tú compañera, que nunca has sido conmigo
quiero que tengas mi campana
liberada esta tarde para hacerte un domingo.


_________________

Como un ciego que se abre por la noche, no lo
sabe
_________________


Poema LXIV
Es la hora de las cartas, de las sirenas en los
puertos, de los barcos, de las casas vacías a la vuelta
de los muelles, la historia es siempre por delante
es la hora de buscarnos el nunca por la frente es
la hora de los púlpitos desiertos bajo tierra. de
las raíces cerradas del silencio infinito en las
campanas. Es la hora de haberlo todo espera
Todo lo pude todo lo, que todo es sólo algunas
cosas.
Y ahora nada llevo cuando nada parto pero nada
quedo.
Todo nos queda palabras. sitios donde caber cosas
que no existen.


Poema LXV
Hoy te llamo, palomar de sombras
donde es partida mi tristeza comenzada.
Hoy te llamo. El silencio que te nombra
es un alarido de garganta postergada.
Hoy te callo desde aquí la distancia
empieza ahora
y cuando pierda ya la hora de los pinos
cuando tu vez se arranque de las horas
palomar de sombras yo ya habré partido.
No importa qué donde sea atrás del día
serás mucho más en mi recuerdo
y el mundo recogerá tu profecía
donde el mundo es cierto.
Pero te llamo igual para apurar el sueño
las palomas me crecen desde el cuello
y este rezo azul que es de silencio
me junta las manos desde adentro.


Poema LXVI
PARA LA CASA AZUL DE TU CORAZÓN VENTISQUERO
Para llamarte
se vuelve barco mi luna de madera
y mi voz sobrevive del olvido
como las cosas que quedan
Entonces te pareces a la tarde
azul por detrás donde es distancia
y callada tristeza de presagio
cuando mueres y llamas.


Poema LXVII
Para quedarte
Quiero que aprenda tu garganta mi
silencio
que tu mano halla


_________________

Se te cae por la boca el gusano de las venas
_________________


Poema LXVIII
Hoy que las venas se te caen por la boca
que serás una garza con la sangre de la
luna
mi corazón se vuelve de campana
y aunque mi tristeza se te
acerca donde
el sol te toca
levanto ya lograda, mi por fin mañana
y deshojo mis flores en tu risa una por una


Poema LXIX
...Y romperá el mar en tu garganta
por una lanza de hierro un poco de sol
por un grito de sol un poco de hierro
para irte por el pan
y comerte los horneros y aprender
en las batallas el telar de la tierra.
No será tuya la locura
pero te espantarán destapados cementerios
ya no verás el otro lado de las cruces
y te reirás un poco por los gestos de los muertos
Alzarás el pan, te enrollarás sobre la
historia
que precedes.
empujarás mañana por el vientre
y en el dolor del hombre te volverás dos veces.
Yo no seré contigo, ni siquiera habré
sido para entonces
pero igual este canto que nunca tendrá
donde
se acercará a tu olvido donde tal vez recuerdes
y tal vez te haga llorar mientras te llama
un niño.


Poema LXX
el este y el oeste me encontraron en el día
cualquier punto es el medio de la tierra
pero yo vengo del medio del sol sobre la tierra
donde los dos hombres me encontraron
por los dos costados
Yo soy raíz en el talón de américa
Soy un árbol crecido de la tierra
nueva
Los dos principios me buscaron en la
lluvia
largo rastro de razas a la espalda.
entre Dios y yo toda la historia congregada
en tanto yo no sea raza sobre ninguna
espalda.
Éste es mi tiempo erigida la semilla
sobre el lugar donde la tierra es toda
me empujan las guerras y el amor desde
otras vidas
y al fin yo soy un poco la historia que me
acosa.
Cuando retroceda el ancestro que me obliga y me precede
cuando pueda en el orden riguroso de las cosas
evitar el inexorable antes de las veces
seré yo desde mí mismo en un espejo
y podré por fin cerrar mi sombra
dar la mano a Dios y completar
el círculo del tiempo.


Poema LXXI
Hoy que un pez se muere suicidado
para consagrar países preparados desde
siempre
hoy que muere
para ser altar donde asumir
el día largo
Hoy que ya derogas la mitad del
sueño
y clausuras el presentimiento
y el presagio no te toca
hoy pierde sentido la distancia
porque estarás distante aun sin
lejanía


Poema LXXII
ACOSO
Toda herida deja cicatrices
*
Y comerte la música en las manos.
*
Tú que has vivido de espaldas hacia el nunca.
*
A veces me sorprenden las cosas que te
digo


Poema LXXIII
Recogiendo nosotros en todas partes
he sido solo todas las tardes


CERROJOS
LXXIV
Amiga, donde estés
mi..............te seguirá

LXXV
Haberme recogido la voz por las palabras.
tanto encontré sobre la tierra
tanto acorté el silencio.

LXXVI
destapar la lejanía que no hay distancias sino
silencios.

LXXVII
nadé por las raíces

LXXVIII
Escribía palabras sencillas de tus cosas fáciles
hoy, tal vez porque ya no tengo cosas
escribo palabras oscuras.


Poema LXXIX
Si tú no sabes por qué para tus noches sin luna
dejo mi lámpara en tu ventana
Por qué quiero que tengas mi canto que
tal vez no sirve
si quieres saber por qué te acerco mi
mano de barro
por qué tras el rastro del silencio mi
fervor te sigue.
Si quieres saber por qué no ha sido tanta
la agonía de la tierra
que después de morir de sed tres veces
en algún lugar se sacude el invierno
y en una flor despierta,
si quieres saber por qué lloran los
soldados cuando la muerte los acosa
por delante
y aunque tengan un fusil una sangre y un camino
se olvidan de las balas parados al lado de
un cadáver,
aprenderás a acompañar a esperar y a llorar
por un amigo.


Poema LXXX
CANTO AL CANTO
Cuando se alza la voz para poner a los dos lados
el mundo y el íntimo telar,
se tiene un embrión de canto madurado
que fluye a cuello abierto de par en par.
Hoy busco la voz para nombrar la voz sin luz
vano intento de hacer sombra con la sombra
Nadie pone una cruz en la tumba de una cruz
y................................................. ................nombra


Poema LXXXI
Nada es partido si no tiene rumbo, porque ir
implica un donde. Por eso un canto a nadie
es como un silencio.
Un pozo se guardó las estrellas antes de que el
cielo se apagara.
Nada canto tus nunca.


Poema LXXXII
...entonces ya no me importó decir algo
que no fuese nuevo.
...ya no era vital romper sistemas o
inventar nada para poder caber un nombre
que también yo inaugurase.
Abolir costumbres.
Y la costumbre de abolirlo todo.
si es cierto que todos los usos pierden verdad
cuando el anillo encuentra su principio.
Pero desusarlo todo por temor a bajarme del
tiempo. como si repetir fuese quedar.


Poema LXXXIII
A darles de comer a las hormigas de la luna
Deja que los hombres trepen a la luna
Que se peguen el sol como una araña de oro
que se les vayan despalomando las manos
poco a poco.
hasta volverse sistemáticos cangrejos
por las uñas
Deja que los hombres se entrecrucen
la sangre y el acero
Que se despeñen por el orden riguroso de los
túneles
Que levanten altares y banderas o los tumben
Y se vayan por los días sin mañana y sin
regreso
Deja que los hombres enfermos de la guerra
Deleguen su tiempo a la orfandad y el luto
Después iremos los dos juntos
a dar de comer con los muertos a la tierra.


Poema LXXXIV
Para llegarte al sueño
para clavarte mi raíz entre las manos
y hacerte un canto de silencio
con mis manos que no sirven para el
canto
para arrancarte la mañana de los
ojos
y regalarte la mañana de mis pájaros
levanto mi grito sin cerrojos
y callo.


Poema LXXXV
De la tarde sola,
del cielo lívido sobre las últimas casas
de la mansedumbre
con que es hermosa para otros esta tarde
me viene esta tristeza
de ver temblar al viento entre las hojas
Tanto se depone
acortando mañana
aunque siempre queda todavía
Vendrá la noche entonces
y se agremiará en los últimos rincones
y vendrá el espejismo
a vivir desde las manos
Nada demora lo innumerable
y la tristeza sólo cambia de calles
por eso el cielo lívido y los otros y las casas
y la tarde de los otros mansa
y mi tarde


Poema LXXXVI
...Y tus ojos como dos gorriones huecos.
tu pelo
largo pájaro de sombras y silencio
Todo lo recuerdo
y tu pecho roto
donde quise quedar o queda todo
La noche era nosotros
por eso todo lo recuerdo
y desde ti estoy solo


Poema LXXXVII
En alguna parte estás, pero tu vez no es
mía
por eso, o porque otras manos atarean la
marea de tu sangre.


Poema LXXXVIII
Cuando se alarga el tedio meticuloso
de los escaparates
Y el oficio es un paulatino y absurdo
pasadizo
tu pájaro
se levanta y muere con un turbio
grito hueco
y un ojo final definitivo.


Poema LXXXIX
Como la leche crecida de la sábana
y tú dormida inmemorial y dulce o inofensiva.
Cuando te desangras hacia algún sitio
remoto
con otra raza de horas y lugares
y una sangre distinta que yo no conozco.


Poema XC
pájaros en actitudes de silencio
murmurando ruidos infinitos como la nada.
campanas de colores
*
Paso por los días a recoger mi historia
Hoy el canto me viene de tu rostro
*
Es preferible vivir por alguien
que morir por alguien.
*
La bondad no es sólo una actitud hacia nadie.
*
para que canten tus ojos ven a untarlos
de mi garganta
*
Donde hayamos sido porque ser
es siempre alguna parte cuando.
*
tu pelo de manos de manos de raíz
de manos en silencio, tu pelo de silencio


Poema XCI
Cuando el tortuoso pasadizo de la sangre
empecina el peregrino silbido del silencio
y como un remero sin fatiga
tu pájaro soltado a travesía
vuelve por la soledad de tantos días
como un barco ahorcado mar adentro
te parecerás un poco en eso a mí
que antes, tal vez de tu abandono
te escribo mi dolor y te lo dejo.


Poema XCII
De todos los nunca que nos dan el tiempo porque
el tiempo es nuestra pobreza de eternidad, en el
azar de las cosas que no tienen veces tú como
deponiendo tu nunca o señalándolo apenas en la
fugacidad de lo que no excede la realidad de la
fantasía pasaste tildando un instante de otro tiempo
distinto, como el que no pasa a buscar actitudes
estáticas para hacer mover las cosas, como el que
queda en el íntimo infinito de los muertos en la
quietud absoluta del silencio sin límites.


Poema XCIII
Si somos un pedazo del camino
pasaremos como todo lo pasado
y si no somos el fin hallado
con los rostros y los nombres del destino
Si aquí nos parecemos al sueño y al vino
hoy se vuelve el sendero caminado
siempre desde ahora por pasado
lo que ha sido es desde aquí. No
ha sido sino por el fin


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
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30/01/11 00:53 hs
8 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt
Pájaro de espacio que late la sombra



POEMAS


1.
Luna, desesperadamente pezón oásico
hostia de mi desesperación
patena porque nunca aboliré el misterio
del cielo a tu espalda
aunque sólo me importas como un barco
como un faro
como una palabra o una mano
para este naufragio de silencio
no importa si tú o tu eco equidistante
de las aguas
ya no importa si una llave
o un ruido espejismo de cerrojos
(que atestigüe la puerta de mi
sótano de ciego)
te necesito tan sólo como nombre de
un instante
para separar en dos mi oscuridad sin
lugares.
Estrella acercada, la tristeza es una
ciénaga
ya techando mi ahogo como un
círculo acabado
ya es inútil cuánto más o menos sea
profundo
ya no creo en los ojos tras ser ciego
como pierden el principio las cosas que nos
cambian.
para mí siempre ha sido así
cuando no he sido yo tal vez no fuera
tanto tiempo son minutos
como siglos del intiempo
qué más dan sonrisas viejas que hoy
no ríen y no río
qué más dan caras antiguas
o las otras a las que todavía no he llegado
sólo sirven esas que tienen algo que recuerdan
esta última cara descartada.
Por eso los lugares que conservan las
palabras
o los tragos compartidos,
se parecen a ti: (como dos manos enredadas)


2.
Llamas acaso? pasa forastera, piensa
que estos lugares siempre dijeron lo mismo
"pasa forastera", no te asustes de esta
ciénaga o abismo.
te diré lo que siempre: esta vez la llegada será
inmensa.
Vez a vez encontrarás la palabra más intensa
no es que no haya qué decir es que no digo. no
te sea silencio
mi mutismo
no has llegado la llegada es eterna como un
istmo


3.
El instante pasa por las cosas
y cancela los mil quizás no sidos
Basta a las cosas dejar de ser la nada
para ser tan sólo algo
cuando pudo serlo todo.


4.
Como pájaros de fruta
los pianos de tus manos
ateridos


5.
Dejé tirados los ojos contra
alguna cosa que respondía
la constante pregunta
con que miran,
contra algo que ya no supe
y perdí los puertos de espera,
la piel me fue ciega
y los barcos que llamaban
en mis puertos de llegada,
no fueron sino sospechados
y pensé tal vez
en un quizás silencio
para todos los sentidos,
sin saber si era un solo,
o un muerto que no percibía
las voces del cuerpo


6.
El instante esperaba tras la puerta
y tú inocente emboscada en el instante
ahora puedo dividir en dos el tiempo con
tu nombre
con el día en que peinabas música
con tus manos de piano de pájaros de fruta.
Tú eres pero yo sólo sé de ti
guardes veces y lugares con palabras
pero yo sólo hoy empiezo a recordarte
Tú tenías la costumbre de ser tú
con tu nombre
hoy he aprendido algunas cosas
del tú que guardo para alguien
Tú miras siempre atónita desde atrás
de tu mirada.
frágil o invencible como un himno
que se incensa desde una
mariposa herida con una luna
quemada


7.
déjame vagar entre las cosas simples
para rescatar entre los pájaros y la mañana
los escombros de algo anterior a tus
ojos que era ellos.
Yo sé que tienes un cerrojo en el alma
y un silencio donde no fueron
las palabras para mí.
me basta con un instante
que abolió tu inexistencia
y un racimo de versos
mordidos como polen de tu gesto.
Tú andarás por allí, o mejor dicho,
seguirás
podrán haber caído o caerán
antorchas a la leña de tu vientre
podrás haber pasado distraída
tras la hora
pero si alguien te dice estas
palabras con la mejor manera
que tuvieran
no podrá hacerlo simplemente
como yo te las sangro.


8.
No me alcanza el verano para las golondrinas
de tus ojos
ombligos de remanso, lunas de agua


9.
Tú que devastas con latir de oleaje
el sueño que me crece de tus cosas
al místico enigma te lo empozas
y dejas que mi hornero en tu verdad trabaje.
Y profieres tu alarido de silencio salvaje
y te bebes el gesto lento de las rosas
y te vuelves silvestre y azul como las chozas
hasta que un relámpago tu sangre descerraje.
De tus ojos de antiguos palomares
las palomas del quizás me sobresaltan
hasta el rito de pensarte en los telares
en que las dudas de tu imagen se amamantan.


10.
La niebla de tu música
se enreda en los muelles de mi
alma
y crece humosa y bandera
como una túnica tejida con rumbos
de pupila
líquida y profunda
ya eterna del caracol de mi alma
como el eco del mar.
Yo no pude evitar este naufragio de
música
tus ojos úteros de música
tus manos peines de música
tu alma telar de perfume
como un jardín
o un embrión de música
yo no pude evitar este amor de
música
esos dedos derretidos
como si después de tus manos
de pájaros de fruta
todo el mundo se ablandara de olas
como visto tras un fuego tibio.
Yo no quiero diques para la música
tú puedes tomar las gasas vaporosas de la
música
como visillos de incienso
mi mente se asoma a las ventanas
empañadas de mis tímpanos
sorda eternamente el alma ya
del mundo
amortajada con un halo de música
caliente
hache de música, coraza
yo no puedo nadar en tu música
borracho de música
empozado en una ciénaga
cuando no puedo evitar el
remanso de tu música


11.
Antes de buscar las flautas de
tu voz por las rocas
recogiendo las plumas caídas
de los ecos
yo te buscaba entre la nada
o te esperaba entre las cosas
con tu tú para ti que aún no
eres.
Ahora que eres, fuiste,
eso basta
Todo tu pasado es posible
toda tú eres posible
ahora que eres cierta
No bastaba saber todas las
cosas
Si me preguntas qué eres
para mí, qué tengo para
darte,
puedo contestar,
no tengo miedo que no seas
la última cosa averiguada.


12.
Porque te pareciste desde siempre a un sueño
y sin vigilia ni espera te he encontrado
porque en ti claudica el vacío de una mano
y mi tú sin rostro toma el tuyo para un rezo,
Quiero callarte mi silencio viejo
para que mis palabras ya sin cosas
aprendan tus veces poco a poco.


13.
Y tú irás por donde sea
sazonada de adjetivos, pero irás
y me importa sólo un gesto tuyo
o más bien una mueca del silencio
irás sola de mí
O mejor dicho recordada desde mi soledad.
Ah! cuántos siglos en el instante
estuve asomado a tus ojos.
ciénagas de música
remansos de misterios
o aljibes o vasos.
Tú irás o mejor dicho: seguirás.
Y yo no pude cambiarte.
tus manos de miga de fruta
mariposas de barcos
tecleaban como gaviotas dóciles o silvestres
Yo te tuve una hora o algo así,
pero verdad, sólo te supe y tuve tiempo
de soñarte.
de hacer miel en los panales de mi
alma con el polen de dos o tres palabras
Yo te tuve o te sentí mía con pocas cosas;
sólo para poder recordarte
para tener que olvidarte.
Esa hora tuya sin recuerdo tuyo
la guardaré yo solo
en tantas horas llenas de recuerdo.
Y tú seguirás recordada
porque el olvido siempre es posterior al amor
Sin haberme dado tiempo para no
equivocarte
dejándome con esa costumbre de tus cosas
cuando las vuelva a tener
y ese no saber exactamente cómo
eras
porque siempre me falta tiempo para
averiguarte.


14.
Quisiera asomarme a tu pecho
como a una jaula de reloj.
morder el eco de tu corazón que me llegue de lejos
desde un yunque campanario
como un tañido de palomas
Allí donde aletean las lejanas y profundas
costas de tus ojos
Yo te he mirado a los ojos
(ventanas al infinito)
he visto titilar tus manos
como pichones de piano
Yo quisiera asomarme a tu pecho por tu
mano
como un pájaro se asoma a la tierra por
el árbol
y beber las olas de tu corazón sacerdote,
herrero de hondado templo.
suavemente, lenta, vagamente
como una tibia onda de mariposa o
estrella
pero tu mano fugaz pasa, golondrina
de fruta
y queda sonando en mi sangre
como una lejana guitarra


15.
Tus rituales gaviotas de miga
bajan a las dentadas escolleras, telares
sólo tú sabes tejer en ellos
las líquidas túnicas de música.
Tú enciendes hogueras
incensas luces calientes
como vahos de música
y cae lentamente a mi alma
la mañana tibia derretida
como un humo de perfume
Yo por fuera como un faro de costas
solamente puedo bordar roncas palabras
como antiguos tallos secos sobre tus banderas
de sabor y de viento.


16.
Tú que eres más habitual que yo mismo
(yo solamente a veces; rescatado de los
ecos de los simétricos remedos)
Tú que tienes como todos,
de mí, lo que yo no puedo tener


17.
Aquella imagen que hospedaste un día
Ese rostro que te engendraba un sueño
es el rumbo al que mi paso empeño
por que sea tu sueño el que solía.
Y ese tu amplio mirar en que cundía
mi verdad, como un profundo ensueño
es un aljibe en que mi sed despeño
Por volver a beberme todavía.
Han pasado otras aras por tu altar que intento
me olvidó tu fervor que me fue cotidiano
porque no recogí tu mano que era ofrenda.
Pero ahora te tiendo la mía y me arrepiento
por tantas horas de silencio sobrehumano
y espero tu vieja devoción como a una venda.


18.
Ese fervor de rezar melancolías
en que un místico silencio me enmimisma
me sacia con la presencia misma
del ser que es oración día tras día
Porque acerca otras que ya fueron mías
a la hora solitaria que me abisma;
y del hábito mundano me desisma
como a un náufrago de la ola impía.
En el tibio fragor que me empecina
el tesón de regalar una tortura
se me vuelve el dolor bienaventura
y es bálsamo en mi humanidad mezquina
...Y tras poder con voluntad extraña
una presencia me acompaña
tácita...


19.
A ti que acechas atroz como la pesadilla
En cada recodo del profundo pensamiento
A ti que lenta y tibia eres tú misma lo que siento
Paz de mañana o inocencia silvestre de la ardilla
A ti que en el fragor del silencio eres la quilla
Que arredra la zozobra de mi ensimismamiento
y eres la misma dulce calma del limpio sentimiento
que ruega reza y ama pero que no se humilla
A ti que eres la cruz puesta al final de este calvario
Que das tu gesto a mi cotidiana paz de hablarte a solas
A ti que eres el pan sumido en el santuario
Donde hago la misa diaria del recuerdo
Quiero hablarte del incienso que el silencio inmola
Y agradecerte el diario fervor que al orar muerdo.


20.
A ti que eres mi fe de un ciego en una mano,
ilusión de la esperanza que va a dormir a un puerto
voluntad que resucita el músculo ya muerto
y que pone algo de Dios en el escombro humano;
A ti que eres el culto que vuelve a Dios pagano
Que te alzas porque te alzo hasta el celeste incierto
Que me das la convicción de que Dios al fin es cierto
Quiero llevar la ofrenda de un esfuerzo sobrehumano.
Más allá del templo inmenso y arbitrario
Está el silvestre rito del néctar y la abeja
Y más aún cerca de Dios: el barro o carne vieja
con que hacer un oficio infinito y bueno y diario:
"Alzas el vientre como una iglesia nueva
Y Dios sobre la tierra hace que llueva".


21.
Son tus versos
los que me hunden en
tus rincones y me vuelven a
tus esquinas
Son tus manos las que hacen
del viento una esscultura
y me rodean con tus nubes de
algodón
Es tu boca con garganta de
huracán hecho de pájaros
lo que se clava en mis entrañas
y me sangra por los ojos
y aún es tu ser el que emana
de mis te quieros de gusto
salado y olor a lluvia


22.
En tu sur occipital mis arrabales se clavan como raíces que camino
tu sombra de savia me existe la sed que se deslaga en la vertiente
vivir es acortar un ciego una manera de alargar un ciego
pero los rostros van cayendo como la fruta en la tierra original que nos consume
mi buzo te está el silencio que azul tus manos
raíces
manos de sed
desquicio de la hora sitial
en el ala que te tapa los suburbios de la sangre
andenes de sangre sienes de sangre
barro de sangre
centauro de vino y savia
luna de sangre
barro de fuego derretido
anillo
mineral que relámpago
el peregrino tenaz que ocupa el hambre.
amiga sur
caballo de silencio y barco


23.
un silbido como un alfil
oblicua punta que nos busca


24.
tu sangre suburbial que te anda en canto la sombra
gato largo
silbo de fuego frío


25.
...Qué decir de nunca.
con qué nombrar la nada
cómo decir silencio
o tomar el propio rostro del agua sin
romperlo.
Cómo decir,
mírame aquí regresado. sin haber
partido nunca.
Cómo decir te encuentro si no he partido a buscar
te. cómo decir, eras sin más asombro
de ser entonces también verdad.
cómo emprender el tiempo que empieza
en cada cosa cómo contener la historia que
se nos viene encima sin rompernos mañana sin vivirnos el nunca
de los que no sufrieron cuándo. Que
para un camino de siglos, de segundos inexo
rables, uno solo perdido es nunca; porque
casi es no.


26.
tal vez, porque todo tal vez una circunstancia
cualquiera no sea más que una condición
de que los días integren la historia (cualquiera)
Pero creo que de las casualidades (los casos) nos
aferramos como náufragos para
subsistir a la nada, la terrible nada
de no tener testigos
Alguien que pretende guardar tu
testimonio que casualmente o porque
se llama jorge con minúscula y tiene un teléfono
te pide que lo llames: 4958127.


27.
la decisión de asumir un
momento, resuelve títeres
en hombres
todo porque tus manos me sugieren
pájaros de pan


28.
¿Amor?, sí, yo te diré lo que es amor.
Imagínate el alma como vena.
Amor es la sangre que va dentro.
Como el vino en el alma hecha botella.
El amor es una gota que está dentro de un lago;
el amor es la gota el alma es el agua.
El alma está toda hecha de amor,
porque amor, amor es alma.
El amor es eso que se siente cuando se ama.
Es como el incienso, el amor es una ofrenda.
Amor es la nube que llora en el triste.
Es un puente que nos ata como una cadena.
¿Lo ves ya?, es simple. Todo eso
es lo que significa. Eso es el amor.
¿Amor?, sí, yo te diré. Escucha atenta.
Amor es lo que siento yo.


29.
Yo siempre desde
un día. llegado, Advenido como
tierra, la tierra convocada en
la raíz primera. Entonces tú
entonces tu mano tu costado
tu soledad que ya tuviera nombre
y distancia si la lejanía.
Todo lo estaré como el súbito
sol total en el pez ciego de infinito
Todo lo surgiré inventándote
la piel como el huerto en un
labriego. Hasta nosotros en el mudo
trigal
como un leñador devastaré tu
soledad. Rostro por rostro que no
han sido silencio por silencio
costado por costado que sola. Inun-
daré tus recodos como un
sol completo por un túnel
como un sol que hacha
las sombras a los dos lados
de la cueva. Todo lo desmantelaré
como el invierno para abrazarte
de nieve caliente


30.
todos mis instantes
siempre cada vez
eterno porque el tiempo
mío
y yo ahora, un
estado de concien-
cia que creo que la
realidad es mi
vigilia


31.
la eternidad
no es en tiempo


32.
A la orilla de tu silencio como un pescador
cargo mi hambre en el hombro de la tarde como la sombra.
Tiempo atrás de tus ojos vas remando tu sangre por rostros
que ya no florecen en los muelles que andas.
Y yo en la misma tarde. Otra tarde en verdad
otra sigla otro fondo en cada espejo
otro silencio (como todos ajenas ordenándonos
los ojos en las caras)
acerco a tu tarde viajada de puerto sin tiempo
a tu tarde alta de lejanos púlpitos. mi tarde con barcos de otras tristezas
como un pescador. que
guarda el sueño de los peces


33.
Ya vienen las botas tapando
en los hormigueros los ojos de los
hombres que fueron testigos
la tierra es hombres secos
manos vueltas al beso inicial
tiempos y sitios distintos que ya
son lo mismo
Pero este regreso no es haber
tenido partidas
Ya vienen las botas de la profecía
sobre los hombres que ya no son
las cenizas
Suenan sirenas extrañas en los
puertos vacíos
lloran algunos niños de historia atrasada
algunos ojos enormes comprenden y aceptan
al final de un camino que eso era el desvío
y mientras van desmantelando palabras
como las golondrinas de la última primavera
cierran como templos de Dioses desmentidos
uno por uno los extraños niños
y como el agua de la lluvia última
cerradas en el número infinito
todas las semillas que ya nunca frutas
emprenden la nada por los mil abismos
de los hormigueros que caen al nunca.
Una rama se quiebra bajo un pie desnudo
el primer acecho donde se abre un ciego
pregunta en la sed y en el hambre primeros
qué es esto a lo que empieza ya a llamarle mundo
Y sin saber que ya, es decir mañana
sin saber que estar es haber llegado
descubre sus manos al tomar la
rama
y se queda absorto contemplando el
barro.
Destapando miedos la primera
sombra
la noche primera todo dolorido
se vuelve redondo para achicar
el frío.
regresando al barro como buscando
abrigo
Huyó tanto ese día se hizo tanto a su carne
que reconoce los ojos por la mañana y se abre
se toca los pies, es el primer niño
es el primer miedo se toca se toca
se alza como un pino se tropieza y cae
le duelen los pies se toca, no sabe
toma algunas plumas, toma algunas
hojas
son suaves, las pisa y ya no se cae.
Una rama se quiebra bajo algunas hojas
reconoce un punto, un sonido extraño que
no está en el aire
levanta la rama que pisó. como antes.
reconoce antes reconoce ahora
los pies no le duelen, se mira las botas
ya no mira el barro sigue hacia delante


34.
La noche queda doliendo.
Te cansabas de comerte los
prados del cielo
como un potro azul de silencio
alargándose la sombra de vacío
por el viento
volveremos a nosotros dormido
sin sal de la locura
como el pescador que olvida el
hada que le subió de las redes


35.
EL SILENCIO Y NOSOTROS
Las hormigas de mi boca te han marcado
por la espalda las venas de la tierra
han bajado a la sombra final buzos de sombra
para tragarse el silencio que te vive los vértices
de tu colmena más honda
Ya todo te lo viví como el silencio, ala total
sin testimonio. Y sin embargo, aquí
me quedo como el labrador adherido a tus
tardes para seguir empecinando la savia
de la tierra madurar en una flor.
Nos ha entrado el silencio como a las casas
de los que han muerto lejos
En los nuestros erigidos se agrega la distancia
de otros tantos rostros. Y no nos dolemos
sin embargo que un árbol nunca ha sido
lejanías y nos quedamos, con las raíces
clavadas en nosotros, como estamos
buscándote el otoño en el verano


36.
toca la nada con la punta de los ojos
como un ciego y me regreso sin
haber partido soy siempre la mitad
del camino cualquier parte de un
sitio que no tiene lugares
algo me naufraga me destina al silencio


37.
A veces vuelvo sobre mi propia sombra para
haberme sido. Todo lo estoy entonces
Redondo total testigo.


38.
Contigo visité mis días destapando asombros
le agregamos al tiempo los lugares
existiendo los acontecimientos
Y allá en la sombra final que nos juntábamos reducíamos a silencio el parapeto.
Todos los miedos nos guardaron.
y no tuvimos una segunda estrella
con que saber hacia dónde.
Contigo poblé el nosotros como una
ciudad vacía en espera.
Allí nos asumía el barro la historia de
testigos.


39.
Contigo anduve los días del nunca
de la mano de tu silencio todo lo presentía
como en el miedo
Yo tenía tu esencia pero te tanteaba en la
realidad con mis maneras cotidianas de
ser ciego
Todo lo fui candado tachando bocas
en un laberinto y llegué a ti como el
agua obligatorio y sencillo como la lluvia
en los hormigueros.
Entonces acomodamos la historia sobre la profecía.


40.
Como un águila de silencio
la sombra.


41.
Para llegarte, todos los días de la
imaginación de Dios lo romperé todo
clavaré tus manos en el barro morderé tus
sombras como la carne
desquiciaré los candados de tu
cuello hasta emergerme tu grito
hasta obligarte la raíz que me existas
y luego pisarte los ojos para
desexistirme porque ya nada
importará sino la nada después
de un testimonio que siempre buscará
un testigo.


42.
Creo que descubrí que en mí la
necesidad de escribir es en función de no perder-
me el rastro de mí mismo.


43.
náufrago
una isla
en un no tú empieza la soledad de un náufrago


44.
Ésta es la primera certeza que tienes de mi
silencio.


45.
Himno al silencio
Pájaro de espacio que late la sombra


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
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30/01/11 00:57 hs
9 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt
Nave para todos los diluvios



VIAJE POR EL REZO
Si tuviera
podríamos cambiar de religión
meternos en un barril lleno de aceite
aprender el lenguaje de las flores
saber cómo se llora en marte.
No sé cómo se fundan
las cosas importantes como ésa.
Y hay tantas otras cosas más
que ignoro
No sé cómo se evita emborracharse
cómo sueñan el amor los sacerdotes
por qué se suicidan
los insectos.
(Ahora me doy cuenta
de que la naturaleza no estaba
preparada para los
inexpugnables faroles)
No tengo religión
pero quisiera cambiar de algo
de verdad podríamos hacerlo
¿Quién inventa las cosas importantes
Quién anda instituyendo los profetas
Quién decidió las alas del gusano?
¿y el instinto de beso en los sonidos?
No es que quiera
cambiarme las desconocidas raíces
Es que contigo podría hacer un viaje
por el polen, arrojarme a un cielo
subalterno por la boca de un sapo
enamorado. Remontarme por el aire
con mis párpados por únicas alas.
Derrotar todos los dogmas de la
arquitectura universal.
Podríamos invitar a un ateo
imaginario a fusilarnos con burbujas
de sonido hasta dejarnos huecos
como una llama.
O hacer un viaje por el rezo. Para
eso sería necesario que nos escondiéramos
en un molino apretando los dientes
para no gritar cuando la piedra nos
enreda con la harina. Nuestras
manos juntas serán el mismo grano
después tal vez nos harían pan
lingote cereal, ladrillo, altar
del hambre y con forma de
luna un poco amapolada
en alguna suburbana iglesia
nos repartirían. Tal vez nos
tocará esa vieja, la que reza
casi con afán. Descenderemos
por su esófago (sabremos
casi algo de los hormigueros)
y veremos el corazón de la fe
el pabilo que sostiene historias
el pedestal de tantas guerras.
Después, un poco como los feligreses
saldremos del recinto sagrado
y nos dirigiremos a los andenes
suburbiales empujados por
la corriente de la derrota.
Allí habrá un túnel mucho
más oscuro.
La salida será lo más difícil.
Creo que prefiero no cambiar de
religión, quedarme con mis palomas
y mis trasnoches de páginas.


ALFARERO SIDERAL
Quisiera cada gesto innumerable de las
moscas
cada mínimo amor de este planeta
cada polen de arroz
cada hormiguero
cada lluvia que se enguanta por la tierra
cada rayo de luna en el océano
cada faro derretido bajo el agua
la hondura total de las insondables cuevas
cada beso fugaz de cada boca
cada constelación de saliva que destella
cada arruga dactilar
en las piedras colosales de las cordilleras
cada rayo cayendo cada brasa
cada escama de ceniza cada huella
el número total del desarrollo
la molienda de las olas, cada ala
cada cosa en fin para ponerla
desnuda e infinita como harina
en tu cuerpo y tu alma y en tus piernas
en tu memoria hasta el éxtasis que huye
y se agazapa
a cada gramo cada instante de tu vida
para que sepas el completo abecedario
de planetas de sal y de rugidos
de gemidos de galope y de colmena
con que junto a tu nombre catarata
construyo el del amor como alfarero
sideral en esta pieza.


ILUMINACIÓN VACÍA
Desmantelando naranjas
demoliendo pianos
triturando caracoles
como a fetos de flautas
voy y vengo entre pies
e iluminación vacía
besando la íntima piel de algún espejo
con reflejos de lenguajes diferentes
De esta peregrinación por el aire
de esta torre de saliva
se pueden decir tantas cosas
tiene tantos nombres la soledad
Y el tuyo, el más atroz


SUEÑOS DE DEMENTE
Te llamé por teléfono.
era el silencio en punto de tu ausencia
en mi pieza sin tiempo
Te llamé con insistencia
la llamada se extendía por el aire
la llamada sin respuesta
como un grito agonizante
inundaba el vacío callado de tu casa
y sonaba tristemente a nadie
Colgué. hice otra llamada
la misma cruenta voz que se partía
la misma temblorosa campanada
Me pareció que tenía algo de risa
recorrí en mi memoria todo el ámbito
un silencio sonoro que dolía
Volví a cortar. Estoy pensando
ahora en los venarios corredores, en la puerta
en los discos quietos y callados.
en la paz tranquila de la mesa
en el pasillo aortal que se derrama
y que pasa delante de tu pieza
Al pasar me fijo en la ventana
Tu mundo de misterios escondidos
y me siento de recuerdos en tu cama
Se me sube a los ojos el vacío
se encarama tenaz a mi garganta
me siento encerrado en el delirio
Ahora pienso y se me anega el alma
que tal vez cuando te llame nuevamente
me responderá el silencio de tu casa
Y mañana y después al día siguiente
y también después de una semana
y otra más y después ya para siempre
Hasta que yo sepa de verdad qué pasa
: que sólo existes en mis sueños de demente.


LA NOCHE QUE NOS DESENVAINAMOS
No he lavado la ropa que tenía
la noche que nos desenvainamos
y desnudos como la miel que cae
de los higos maduros a la siesta,
nos anudamos acuáticamente
como dos lagos o dos gotas de agua
que se juntan innumerablemente.
No voy a lavar esa camisa.


ESTOY ESCRIBIENDO TU NOMBRE
En esta noche aquí en esta ciudad
hoy, cualquier día un cualquier nunca
en esta ninguna parte rescatada
yo: este nadie de cosas y almanaques
de resecadas rosas y poemas volados
aquí en esta ciudad yo ahora
estoy escribiendo tu nombre
con dedos de niebla
roto contra el aire encallado
en la noche triste y sola de esta ciudad
donde hay tantos que tal vez recogen
su memoria, su alma, su tristeza
para llevársela luego a algún poema oscuro
en una ciudad cualquiera, solos.


LAS ANCLAS DE TODO MI DESTINO
I
Que estas puertas de llegar
sean las de partir
si no encuentras tu vida
en mi sendero,
si tu memoria me renuncia
si tu amor
se descalza de mi nombre.

II
Tú mujer,
tú amiga, luz,
tripulación total de mis espigas,
tesoro en llamas en la boca
de la madrugada
tienes las llaves y el timón de mi vida,
las anclas de todo mi destino.
Eso te lo doy. Como una mano,
como una manzana.
Pero no debes tropezar
con mis pies.
No te sientas encerrada
en mi libertad
que te regalo.
Quiero ser tu camino
no tu calvario.


CLARIDAD HECHA PAN
Está visto
Está sabido que
Está sido que yo
Está vivido que yo nunca
Hubiera sido uno
de esos solemnes o terribles señores
con anteojos y joroba.
De esos que se mueven por
sus bibliotecas con la familiaridad
de un pez solo en su escueta pecera.
A veces creo que tienen algo de
dromedario, que guardan litros
de páginas en la joroba de la espalda
y las de los dedos. Los infaltables juanetes.
Porque casi todos tienen cabeza
pequeña, tal vez para tener los ojos
más juntos, —la nariz no es importante—
nunca se muerden la boca; y las orejas
a veces son alas deterioradas, grandes
como paraguas, a veces un poco chamuscadas
y otras veces se les caen por el mismo
camino de la calva.
No sé si hay alguno que se coma
las uñas, ancestros de roedor no les faltan.
Algunos chupan de la pipa con invertida
frustración de flautistas y oyen una
inédita música con los catacúmbicos bronquios.
(espero que no hayan leído nunca
la palabra catacúmbicos) ¡Qué volutas
de abortadas melodías!
Asunto corbatas = me abstengo;
casi todos la tienen sucia y otros la dejan
para marcar una página remota, donde
el torturado trapo convive
con las migas de un irrecuperable
sandwich. (quién sabe cuánta
sombra ha recorrido).
No! definitivamente,
porque yo no dejo migas
ni tengo orejas migratorias
porque sólo me como las uñas
cuando espero en las estaciones ferroviarias;
porque no sé nadar como el
alegórico pez
ni soporto el olor satánico de los
libros añejos,
porque entre una flauta y una
pipa prefiero una guitarra
y mucho más soplar en la caña
innumerable de tu aliento
y porque no uso tiradores,
(olvidemos la boca que yo también
me muerdo cuando quiero
imaginarte)
porque mi única joroba es un
dolor de caminos
y no recuerdo cuánto leo, sino tus
cartas,
por todo eso y un montón de otras
razones, no soy uno
de esos solemnes o terribles señores.
Además, si lo fuera,
cómo hubiera hecho para darme
cuenta cuando pasabas y tenías
la boca encinta de palomas.
No! definitivamente no lo soy.
Y si lo fuera
me cortaría las manos y la boca
y trituraría mis dientes
y después me escondería
con esa sucia corbata confundido
entre las migas
por haberte amado
y profanado con derrota y otoño
tu cuerpo de claridad
hecha pan.


MARES ANUDADOS
Quisiera que fueras sucia alguna vez
con el olor bullicioso de los rinocerontes
que en ti habitaran
duendes diminutos
una constelación de piojos
labriegos y mineros de tu pelo
y de tu piel
ellos me podrían contar de su amor planetario
de los hormigueros luminosos
de las madrigueras amadas
donde mi lengua no puede envainarse
y pasa a veces como un glaciar quemante
como un mar al galope.
Ellos me podrían decir las diminutas rosas
las quebradas los terribles
cañones de tus huellas dactilares
los aljibes insondables de tus poros
ellos conocerían los remotos senderos
las vertientes los guijarros
las olas enterradas de tu pecho
tus pezones como cúpulas sagradas
sagrados como templos
todos los jardines
cada cementerio.
ellos acamparían bajo el trébol
fresco
el que crece en la desembocadura
de tu cuerpo continental
ellos ordenarían
tras nuestras enamoradas batallas
los húmedos minerales de la savia tibia
las herramientas exhaustas del amor.
Quisiera recorrerte
como una lagartija
esconderme bajo cada piedra
mirarnos a los dos
crepitando como mares anudados
y ser a veces mar
y a veces caracol.


VELAS PARA AGRANDAR LA OSCURIDAD
He apagado todas las lejanías
he decidido que estás aquí conmigo
detrás de alguna puerta,
lavándote la cara
amasando un trago de ventanas en un
papel, o bebiendo un chorro de mariposas
en alguno de tus libros amarillos.
He decidido que la soledad no nos cabe
Somos demasiado para los enjutos territorios
de la nada.
Y si alguien no lo cree puede leer
en los legajos de la primavera sobre nuestro
encuentro desde los parietales de la tierra
de nuestra insobornable brújula de equinoccios
Sí! Estás comprando el pan para nuestro desayuno
Un par de velas para agrandar la oscuridad
ese esmalte multicolor para pintarnos camelias
en los brazos y hacer el amor como las enredaderas.
No encuentro la nota que me escribiste
mientras dormía
Te habrás olvidado de dejarla.
No importa, sé que la has escrito y que
decías que volvías en seguida, que no
querías despertarme.
Ahora me voy a meter al baño
voy a demorar un poco para darte
tiempo de volver e irte otra vez.
Me gusta tu forma de estar
tu presencia vacía, llena de sospechas
tu ausencia habitada,
tus constantes salidas.
Ah! espero que no olvides traerme
el bloc de cartas y los sobres.
No puedo estar sin escribirte cada día.


NOCTURNO PEDESTAL (ADULTERIO)
No te quiero más le he dicho
y una andanada de dedos aullantes
me han empujado contra la pared
oscura de los mínimos delitos
Pero si hubiera decidido hacer
de mi vida otro instrumento de culto
pavoroso, ir a la guerra tal vez,
hacerme sacerdote empasillado en
conventos insondables, dedicarme a la
sonrisa, sacarle fotografías a la muerte
profesionalizarme en un espejismo
cualquiera, entonces tal vez
escogerían mi nombre entre palabras lustrosas
y desde el héroe al santo desde el mártir
al mentiroso acomodarían mi pedestal de nácar.
Pero el amor es mi bandera mi altar
mi alquimia mi pincel. Por eso soy un
delincuente.


ORDEN DE PALOMAS
Entre acordes esparcidos por
el aire, vuelan, giran locamente
algunas palomas suburbanas
Me parece tan justo que estén
navegando en el cielo de esta
mañana que no imagino
dónde viven por la noche.
De la iglesia abierta emanan
ráfagas de música
el aceite melodioso del órgano.
los árboles enjuagan en la música
sus crispadas cabelleras.
yo camino plaza abajo.
Quién sabe si alguien se pregunta
qué hago pasando por aquí,
quién soy, de qué huyo,
en qué colchón de quién sabe
qué historia voy a revolcarme.
No, hay demasiadas alas en
el mediodía. Yo y cada cual
somos parte de la casualidad
O de un aglomerado manojo
de indescifrables voluntades.
¿Quién indaga un profetizado
orden de las palomas,
el justo cántico que se derrama
los dedos del organista
el culpable arrodillado
el pisoteado cigarrillo del asesino
nocturno?
No nadie se pregunta por mí.
A quién le importa saber adónde voy.
Y, después de todo,
¿adónde voy?
Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí
Ni siquiera aquí. Ni.


NAVE PARA TODOS LOS DILUVIOS
Como un desaforado labriego
enterré mis palas en los surcos
de este cuaderno.
He ido despejando el cardo
peinando la tierra
la encía fecunda
la cabellera vacía
soplando en la fragua del delirio
hasta hacer saltar la espiga.
Éste es mi pan
mi harina enamorada
mi sudor de anhelos que te buscan
mujer ecuatorial
templo definitivo
altar de la fertilidad
A veces el silencio
a veces ciertas fotos viejas
arqueológicos naufragios
como sarmientos
mordían el arado infatigable
de mi lengua.
Esta siembra insucumbible
no teme la agresión de la pezuña
pueden invadirla los dientes del olvido
puede intentarla el fuego y el rumbo
lóbrego del pus
no hay silencio para el verso escrito
si ha pasado por tus ojos
por la siega de tu mente
por la molienda vigilante de tu alma.
Yo no quiero tener nombre de poeta
prefiero llamarme jardinero
pastor de rosas
timonel de savia
No hay en estas húmedas colinas
de papel, una sola piedra de aridez,
El sumergido mineral es todo de campanas.
No hay un solo fusil bajo la tierra
porque éste es mi prado de amor
mi arsenal de palomas
para tus ojos y tu sonrisa.
Ahora bien, mi pequeño horizonte
amiga de mis horas lejanas
Es posible que los cuervos
del tiempo, los gusanos
tenebrosos que a veces
tenemos en el subsuelo de nuestra
memoria, pasen
a dimitirnos, a esparcirnos, a disipar
la semilla a barrernos con uñas
de huracán enfurecido.
Es posible que se desaten de
lejanas cumbres, desde destejida
nieve de recuerdos, algunos rostros
que traemos puestos, y que el agua
turbia del hastío alague nuestros
campos de besos y de veneración
trasnochada. Por ésas y por todas
las otras muertes posibles que
podrían sumergirnos yo quiero
dejar un dolmen eterno
para todas las expediciones
para todos los testimonios
para obligar los astros perezosos;
y ese monumento indemolible
lleva nuestros nombres y el del amor
en este cuaderno que es una
nave para todos los diluvios.
Así, tal vez para siempre
el talón de la atmósfera
será una lámpara custodia
para que no se nos echen encima
las escobas de la nada y nos sumerjan.


SER POETA ES MUY FÁCIL
Ser poeta es muy fácil
hace falta una distancia
una imagen que a veces
confundimos con la almohada
Hacen falta muchos besos
en la boca solitaria
y el silencio desnudo
acostado en nuestra cama
Es aún mucho más fácil
si se posa en la ventana
una paloma perdida
o una trémula guitarra
Se necesita una hoja
que se parezca a una sábana
y después cerrar los ojos
y arrojarlos en el alma
Y empezar a dibujar
con silencios o palabras
los caminos de los dedos
por el cuerpo que nos falta
Hay que estar enamorado
por eso hay pocos poetas
la poesía no se atrapa
con ávida red de letras
Hace falta algo de rezo
vivir con el sueño alerta
llorar al ver una rosa
y andar desnudo en la guerra
Si esto no da resultado
se compra un libro cualquiera
la poesía está en los ojos
del que pasa a recogerla


EL SAGRARIO DE MIS NOCHES SOLAS
Déjame haberte dicho cada cosa
cada terrón clamoroso de esta tierra
tu imagen fue mi guía en el trayecto
y mis pies vocación de primavera
Has explorado cada grieta de mi pecho
cada válvula cada seña de mis venas
sabes mis palomas, sabes mis espejos
sabes tu retrato cuando eres la ausencia.
Todo te lo dejo como un sagrado diagrama
para que viajes tus ojos por mis sueños
para que en la primera estrella de tu ventana
encuentres junto al tuyo mi deseo.
Éste es el sagrario de mis noches solas
guarda en él tus ojos y si quieres tu alma
echa a volar los hondos ríos de tu boca
o agrega las tuyas a estas alas,
si no basta mi miope fantasía
para los paisajes suntuosos de tu entraña.
Ésta es toda, amor, la geografía
de mi mente un poco enmarañada
Te lo doy como a un país como a esa isla
como a esa mano o también esa manzana
Te lo doy como te doy mi vida
como en esa canción que te gustaba


ITINERARIO DE MIS MANOS
He llegado a la cima de mi boca
a la cúspide de mi insomne empresa
he trepado al final de este cuaderno
con las redes ávidas y con el sueño alerta.
Si ahora puedo echar al fuego
todas mis guitarras y ver cómo se queman
y vuelvo a empezar la golondrina
por aquella primera primavera
Es que este itinerario de mis manos
siguió sin perderse su avisada estrella.
Tengo otro desierto que emprender para tus ojos
otro mapa de páginas y estepas
para construirle nidos a tus pestañas
y a tu corazón una extensa madriguera.


ESTE AMOR CALIENTE
Gracias por mi alma desnuda
por mi mente con fuentes
donde surgen lagartos de diamante
que hacen el amor como suicidas
hasta evaporarse
Gracias por este dolor
insoportable por esta dulzura
incandescente
Gracias por poder volar
como un demente
con los pies atados
y los ojos pisoteados por la gente
Gracias por la palabra gracias
por este amor caliente
por este cuerpo mío
de praderas enamoradas
Gracias por poder pensarte
por poder creerte
por imaginarte
con locura candente
por besar el aire
o arrancar estrellas
o explotar en mil avispas
de repente.
Gracias hembra constelada
por tus abismos de amor
que me perduran
Gracias por tu boca sin fronteras
habitada
Gracias por tu aliento donde viven
mil planetas
Gracias por tu mirada
innumerable, incontenible
que todo lo bebe
como una infinita ciénaga
Gracias por estar locos
por poder descalzarnos
los dos juntos
para entrar a un templo
donde entran solamente
a casarse las estrellas.
Gracias por mi alma desnuda
¿cómo podría si no
decir cosas como ésta?
Usando ademanes de poesía
con mis torpes manos de madera.


ME GUSTA VERTE PASAR
Me gusta verte pasar
decidiendo el espacio con tu cuerpo
derramando nadas que no eres
hiriendo a muerte al tiempo
con tu sonrisa inagotable
Me gusta verte pasar
decididamente no hay nada
que me guste más
Ver tu pelo a chorros que lame
el espacio. Verte
elegir la silla donde te vas a sentar
o buscar un libro cualquiera.
y no es por ninguna de estas razones
que me gusta verte pasar
Es sólo que me gusta verte
saber que estás viva
contenerte con mis ojos lanzados
insaciablemente hacia ti.


AMULETO
He hablado con el reloj de las medidas
con el fogonero de todos los tamaños
con el chofer de las dimensiones absolutas
Él me ha dado un brebaje de ocultarnos
un talismán de desaparición de hacernos aire
una medalla para ser como queramos.
Así podremos irnos a vivir bajo los hongos
a edificar un palacio entre las alas del trébol
a enseñar un Dios cualquiera a las hormigas
a que los besos nunca sean más pequeños
a tener miedo de las gigantescas cucarachas
podremos domar una luciérnaga
y luciernagar como jinetes de una lámpara
podremos domesticar al terremoto
y hacer temblar la tierra con tu orgasmo
haremos el amor como dos gotas
que se juntan en un beso innumerable
sobre el terciopelo infinitesimal de las corolas.
Y después cansados de ocultarnos
podremos frotar nuestro amuleto
y saltar como relámpagos que emergen
y tapar el sol con nuestros cuerpos.


¿CÓMO NO AMARTE EN UN DÍA COMO ÉSTE?
El sol se ha subido a su púlpito
celeste y derrama su discurso de luz
sobre la tierra
Hay pájaros anclados en el aire
tembloroso de la mañana
Cómo no tener yo también algo de flor
cómo no amarte en un día como éste
Cómo no haberte escrito estos jardines
a pesar del atuendo ceniciento
de este día,
si tengo tu recuerdo en mediodía
izado en el cenit de mi alma?


INSTINTO DE SISMO
Era la inmovilidad total, la nada
el silencio inmemorial, todo infinito
de repente un temblor, un párpado, un ala
la soledad que estallaba en un latido
Tal vez dios no ha empezado todavía
Yo sé sólo de espigas y raíces.
sé de mis cuadernos y de tu poesía
de lo que te digo y lo que tú me dices.
Pero a veces pienso que llevamos
en el alma un instinto de sismo
que acarreamos la raíz de los relámpagos
el ovario primordial de los destinos.
Y se me ocurre que dios es la burbuja
el equívoco de la inmensidad desolada
que de repente se levanta y desoculta
como el amor que hasta el encuentro nos buscaba.
La eternidad la entiendo por delante
por detrás es un desierto que atropella
pienso en el extravío que nos precedía
como una jauría de rostros y de puertas
Y me parece haber tenido acceso
por tu boca a la ruta profética
a mi primer pie y a mi primera huella
Y con todos mis insomnios en suspenso
me parece que en ti dios se cumpliera.


SILENCIOS ELEGIDOS
No sé qué silencio usar
para hacer el monumento del sonido
tal vez el fragor de las cascadas
en las vísceras del hielo contenido
tal vez el del zumbido
derramado
de un caracol triturado, hecho añicos
o el silencio que queda en los abismos
después que cae un pájaro herido.
Puedo usar el silencio de los astros,
que se apagan en la carne de los siglos
—no quiero el silencio que sucede
a las balas de ningún suicidio—
puedo usar el sonido de tu boca
cuando en un beso infinito nos hundimos
o el silencio del silencio cuando saltan
por el aire los desollados ruidos
de la ciudad que se debate en mi ventana.
Hay otros sonidos de martirio
que dejan silencios mucho más dolorosos
esas trompetas con que nos derretimos
volando como evaporados pozos.
Ya elegiré bien con cuidado los ladrillos
de mi torre para construir la anatomía
de la música donde tú y yo vivimos.
Ahora me preocupa el pedestal
la base donde quedará erigido
la palabra que diré para ofrecértelo
Porque de tantos silencios elegidos
si digo el término equivocado
podría derrumbarse mi obelisco.
¡Creo que he encontrado el material más adecuado!
es el silencio de la palabra olvido.
Ahora puedo cantar ¡canta conmigo!
el monumento cantará callado.


¿QUIÉN VIENE A DARME DE ALTA LA SOLEDAD?
¿Quién apaga la tiniebla
quién me lava estos rincones
quién me enseña algún idioma
que no tenga la palabra silencio
Quién viene a darme de alta la soledad
A decirme que me vaya a una guitarra
Quién viene a mostrarme una paloma
a decirme que he nacido
A enseñarme a pronunciar tu nombre
con mis manos
Quién viene a decirme que no soy
un delito
Quién me indulta de todos los perdones
quién me dice que estoy vivo
Quién me dice que mis pies hacen caminos
Quién me dice que me llamo
número siempre
quién me paloma
quién me cambia por un beso
la palabra Dios?


SOLES SUMERGIDOS
A veces no entiendo los huevos
esos soles animales sumergidos
en una placenta de tiza
No entiendo sus ovalados silencios
se parecen tanto al silencio
todo lo que son lo son por dentro.
De verdad no los entiendo
No sé por qué no salen volando
por qué no se van de un suspiro
al firmamento
Ahora que pienso,
tal vez están volando por adentro
Tal vez lo que me pasa
es que quisiera ser huevo
brillar en la penumbra,
acumular mis cielos
E irme volando hacia dentro
hacia ser cada vez, mucho más,
infinitamente pequeño.


O PEOR AÚN
Nunca querré parecerme a una papa
no tener dedos
ni tener lengua
No sé siquiera de qué lado de sus
ninguna parte mira
si tiene boca,
sólo un nido de ombligos
no, no quiero transformarme en papa
Siempre he odiado los tenedores
y no soportaría tener que odiarlos más
y sobre todo
no soportaría que me comiera
cualquiera que no fueras tú
y a pesar de que querría viajar
por tus entrañas;
tal vez, si tú me tuvieras
en tu plato, no tendrías apetito
o te llamarían por teléfono
o podrías incluso no comerme todo
o peor aún no darte cuenta
de que era yo


PRINCESA BOREAL
Para adornarte con diamantes
que respiren
con piedras de viva transparencia
como a la reina de todas las edades
emperatriz galáctica
yo elijo temblorosas gotas
de agua o de saliva
y a veces de lágrimas
un poco opalescentes.
Busco por los ríos
infartados de la noche
por los lagos insondables del silencio
por las olas del tiempo sin llaves
y esparzo por tu cuerpo
de continente y de peligro
esas frutas sin nombre
esas maduras estrellas animales.
Así te quiero a veces
mojada y temblorosa
como un mar malherido
que tirita y se deshoja
Algo antártico en el fondo de tus huesos
un poco de cal de luz dormida, adormecida
de miedo a las ventanas solas
Un poco de rincón en tus pupilas
mojada y entregada
entre el aire y la sábana
que te sostienen
como una voraz corola.
Por quererte,
te quiero de mil formas
pero a veces quiero hacer
caminos
y como tendiendo entre las estrellas
al azar algunos hilos
con astronómico delirio
trazo rumbos de besos por la tibieza
de tu cuerpo infinito
y dejo los pasos de mi lengua
con pisadas de esmeraldas
de diamantes latiendo
de ópalos y perlas
y así condecorada
con el agua primaria de mi boca
con el sudor que emerge
de mi carne espolar que te tripula
con algunas lágrimas
que son parte del rito que nos vive
parte de esta vertiginosa locura
te dejo hecha de cielo
princesa boreal collar de aurora
mojada con el agua
enamorada de la hondura.


LOS PÉTALOS DE LA POESÍA
Como las primeras hojas del otoño
jugando a haber sido mariposas
los pétalos de la poesía planean
y caen a mi corazón.
Allí reposan, y se hunden
por densos hormigueros
y recorren mil vetas laboriosas
relámpagos de hondura que las llevan
hasta una desembocadura de rosas
Yo andaba como un túnel escapándose
tenía la mirada fragorosa
Se han volado de mí aquellos acechos
se han volado con tantas otras cosas
Ya sé tu nombre y un culto de labriego
me empuja por las cosas más hermosas.


EL TELÉFONO
Tiene algo de buda o
perro echado, de tintero
de cabeza de toro
o zapato abandonado
misterioso caracol
si está callado
contiene en silencio todos los senderos
A veces se despierta con voz de grillo austero
y entre venas atmosféricas y magia tamizado
me trae el sonido más amado
la canción vegetal que yo más quiero.
En esta soledad él es mi compañero
cueva del silencio y corazón alado
a veces por el aire me lleva hasta tu lado
como un instantáneo y ferviente mensajero.
Él, que toca tu voz con quieto aliento
que contiene en palomar tu melodía
en su boca la anuda con la mía
y nos lanza hechos aire por el viento
Yo amo a este teléfono profundo
a su prolijo intestino casi vena
a su cráneo carbónico que drena
que me lleva por las glándulas del mundo
Es el único antídoto del tiempo
único cerrojo del silencio


TERRESTRE ANATOMÍA
Creo que podría ser profesor
de geografía
Conozco cada río del aire quieto
cada costa cada labio
cada abismo del silencio
Mis alumnos no usarían
anteojos.
Tal vez calandrias
en las manos líquidas
tal vez mirada de mordaza
Todos lloraríamos juntos
al empezar la clase.
Hoy por ejemplo
enseñaría los desiertos atroces
con esqueletos blancos
de luminosos caminantes
Allí han establecido
sus cadáveres titilantes
algunos poetas que nacieron ciegos.
Dejaríamos para nunca
los oasis
Alguien habría inventado
la palabra teléfono
Si no fuera por esta hora
en que todo el mundo duerme.
Creo de verdad que podría
ser un mal profesor
tengo todo que decir
podría asustar a mis alumnos
Dibujar en un pizarrón de lágrimas
cordilleras de besos
cordilleras con diamantes
que se quedan atrapados
en la boca
ay los volcanes
ay la nieve y la llamarada
y la lava en soledad.
Conozco este planeta de callar
con manos de viento
con garganta tormentosa
con huracanes de cuadernos.
Les aconsejo que no se inscriban
en mi curso
Podrían hacerse adeptos
a la poesía
y en alguna última página
a un primer suicidio.


UNA FLAUTA PERFECTA ENTRE TUS LABIOS
El amor me condecoró la boca
con esta urgencia de versos
no quiero suicidarme de silencio
puedo besarte eso sí,
permanecer callado
como una flauta perfecta entre tus labios
la canción nos crece por adentro
y la escribimos con galope de relámpagos.


LAS FOSFORESCENTES TROMPETAS
La música desordena manantiales
en mi pecho
desata relinchos
sopla los molinos de mi sangre
y hace saltar tu rostro
como candente
mineral eyaculado
amo su rastro de gases derramándose
su lacio paso de pez o de gaviota
amo sus manos de tules y de oxígeno
su cuerpo gaseoso y llamarada
amo las trompetas de metálico
vuelo
cóndores de oro transparente
flechas huecas de cristal fosforescente


CADÁVER GENERAL
Dónde han dejado el resto
de estos cadáveres
el expoliado cuerpo del alquitrán
esta sangre tenebrosa de planeta?
Miro en estas calles
el pedregullo engarzado
un poco como un desmentido cielo
constelado de las pequeñas
y las múltiples muertes de los hombres
tapas de botella
cristales de choques irrecuperables
cigarrillos retorcidos
indescifrables gotas de café
orina o sangre.
Esta selva para gatos
y vientos invernales
estos jardines para que paseen Dioses
de hielo
estos cementerios para que nadie llore
me recuerdan que nunca he pedido
auxilio
No quiero que los restos
las plumas los párpados
los rotos dedos de mi grito mutilado
se queden enredados
a este cadáver general desatrapado.
Mejor me voy
hay una plaza a la vuelta de la esquina.


EL NOMBRE DIVINO DEL AMOR
Quiero apostar con todos los poetas
con todos los juglares y todos los
mentirosos de la tierra con todas
las bocas suburbanas de la historia
con todos los tinteros trasnochados
con todos los suicidas y los gatos
con los conejos las moscas y los peces
con todo lo que ha estado enamorado
quiero jugar contra ellos mano a mano
boca a boca, solo contra todos
a quién ha dicho más veces la palabra
el nombre divino del amor.
Y luego quiero llevarte el trofeo hasta
tus manos, para ti, la hembra
más amada de la tierra.


ES EL AMOR
Empieza en los dedos de tus pies
deltas de pan y de firmeza
el continente donde desembarcan
mis besos como exploradores y
suben por las dunas perfectas
de tus piernas de subterráneos océanos
Empieza en cualquier poro
en cualquier centímetro de piel enamorada
en el agua vegetal de tu cabeza
en tus párpados donde no hay nada escondido.
Empieza en tus manos a veces
en tu aliento donde vive la sospecha
en el olor melodioso que dejas cuando pasas
en tu nombre si no estás, cuando te nombran
empieza, empieza y sigue
empieza en mí, porque te traía conmigo
como un hambre de milagro antes de hallarte
antes de que hubieras sido siempre
como una cueva sagrada.
Empieza y es la primera gaviota de la tierra
el primer amanecer sobre la nieve
y mi corazón reconoce su demorado nombre
desde su hondo trayecto de extravíos
como un ciego de manos luminosas
Empieza constantemente, siempre
como empezaba antes de llegarnos
igual que una exhaustiva geología
que preparaba la fertilidad para la rosa
Empieza en cualquier cosa, a la mañana
en el cuaderno que me llama blancamente
en tu imagen que es el primer recuerdo
como un faro en la niebla
Empieza siempre interminablemente
como toda el agua de la tierra
de innumerables raíces en la atmósfera
de infinitas arterias hasta el mar.
Empieza y me lleva hasta las vetas
de tu cuerpo templario de altares y escondrijo
allí enumero la redondez de las naranjas
mido el olor total de los jardines
y escondo todas las espuelas de la luna
en la marea envainada entre tus piernas.
Es el amor ya lo sabías
que lleva las infinitesimales cosas
de mi vida a tu nombre y tu recuerdo
como a un continente de eterna subsistencia.


UN SUEÑO DE DIOS
Cuando tú y yo hacemos el amor
nos asisten todas las flores de la tierra
los ingrávidos besos de los cardos
el cardíaco semen del manzano
las rosas que elegí para tu nombre
y los alelíes que no sé cómo se besan
Pero cuando somos el amor
cuando lo éramos y cuando lo seremos
Dios se acuesta con la eternidad
para engendrar la primavera
que trae una ofrenda de canciones
para ti que fuiste un sueño en demasía
de Dios cuando duraba solo.


MUJER ANTE CUALQUIER INVASIÓN
A veces, de tu vientre caen jaurías
de renunciados aerolitos
por venas de derrota
y desocupación
Es el otoño, tu éxodo de sangre
es cuando la seda vuelve a la tierra
y el gusano se hace mariposa
es la hora en que tu vientre terrestre
mastica la hojarasca humedecida,
con rumbo de nube
con instinto eterno de clorofila.
Amo tu menstruación, la lava
de tu vientre volcánico
los encendidos despojos de enterradas
atmósferas, tu galáctica savia
desmoronada, nieve herida
desatada cúpula.
Amo esa camisa de fuego
que tus íntimas ramas se desvisten
amo tu ejército de hijos
cayendo postergados
con algo de vencida hiedra
con campanada de ceniza
con escombros de paloma.
Amo ese innumerable cadáver
que te desorbita y duele
ese turbio deshielo de pan cenagoso
ese río de alas rotas
ese derrocado follaje de veranos sumergidos
esa dimitida cabellera mineral
ese dolor de destitución
que te tirita y te proclama
huerto de todas las rosas
mujer ante cualquier invasión
morada de la primavera.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

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30/01/11 01:01 hs
10 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt
ESTAS VENTANAS ATROCES
Estas ventanas, amor
con el múltiple beso de la lluvia
mordiéndolas con desesperada impotencia
amor, esta mañana
se enhebra por mis venas
como el olor de los árboles
nos habitaba a veces
cuando caminábamos por tu vereda.
Quisiera contarte
cada cosa que toco
cada desolación que mis ojos van creciendo
pero no tengo versos suficientes
ni suficientes palomas en mis versos
y esta lluvia que late
con diseminado corazón el techo...
Es entonces ésta la soledad?
esa que se demora en los espejos
esa que hincha el silencio
en los desmantelados muros
de los destituidos templos?
Estoy solo y no
pero estoy solo
llevo tantos destierros en la boca
y mi verso te busca amor
entre las cosas amor que me aniquilan
y a veces te toca, amor, te toca
te besa te ama te moja
y a veces me muere
como una paloma, aquella
en medio del océano infartada.
y esta luz y este aire
que me manipulan
Es la hora
amor de estas ventanas atroces
de esta mañana sin palomas
sólo barcos
con sirenas lejanas
y esas otras
amor, esas otras que nos nombran.
Cómo es tu mañana?
aquella de doradas piernas
un poco demorada
entre las demoradas sábanas del alba.
Cómo van los pasos de tus ojos
por esos pasillos venales
y las fotografías
en los muros que yo no miraba
pero que ahora reconocería?
Cómo son los silencios que me nombran?
y las palabras que me olvidan
cuáles son las manos
que acarician el plumaje del aire
que ya no me reconoce
La muerte es la única distancia
sin partida.
Y por nombrar cosas idiotas
la guitarra del aire
sin dedos
o tal vez mi corazón
que tañe
y este cuaderno amor
que me sostiene
como tu nombre
como un escudo
pedestal terrestre de mi boca
y la ventana donde
rebota
la lluvia que también está sola.


MUJER FUNDAMENTAL
Mujer fundamental, veta de gacelas
mina donde surge la mañana
guitarra genital del alba
telar profundo de la primavera
Mujer, hondo cuerpo de flauta
donde vivía la música primera
tus ojos son frutas de lejanas tierras
tu alma tiene soledades de otra raza
En ti vinieron a abrevarse las estrellas
A ti bajaron en manada las galaxias
y en tu vientre pusieron una lámpara
y pintaron tu sonrisa con espera.
Se te hincharon de pétalos las venas
tu corazón se transformó en campana
y todo tu cuerpo era una casa
tu mágico cuerpo de alfarera.
De ti salió como la luna llena
era un pan de arco iris una espiga
era el número total de las vendimias
era el cuerpo de todas las cosechas
Tú le diste a beber cada paloma
tú sembraste la música en sus dedos
Y ahora tiene el corazón de vuelo
y mirada de mansas mariposas
Sostenida de latidos atmosféricos
pasó por mi lado como una flor de atmósfera
urgente salto de mi memoria
en ella descansaba un viaje eterno
Por eso mujer, madre del agua
quiero dejarte mi flor hecha de frío
un poco de equipaje de caminos
como el alba lamiendo tu ventana
para que a la hora total horas afuera
tengas aún mi corazón de página
como un humilde altar que te consagra
desde lejos mi madre verdadera
porque pasé a buscar la vida por tu casa.


EL AMOR
No hay
una sola quebradura en mis ojos
una sola ruptura del aire
no hay un solo momento en mi día
que interrumpa la catedral pujante
de mi memoria levantada
No hay un tajo en el silencio
por donde no se escapen ráfagas de canto
buscándote tu cabeza lejana, continente de mujer y de niña
No hay una palabra donde no capulle tu
nombre
una habitación donde yo entro
que no se ilumine de tiniebla viva
de silencio palpitante
de distancia encinta.
El amor viene (vienes) conmigo
como un arco iris para mi cabeza
como un halo de luciérnagas para mi
sonrisa.
Ya te he dicho todo (ya toda mi boca)
pero mi voz no quiere reposo
quiere trompetas calladas
y silencios que gritan
el sonido de las islas solas
el sonido del incendio en una isla
todo para construirle casas a tus ojos
chozas de saliva
trincheras a tu boca nocturna
donde encontrarse en sueños con la mía.
El amor va conmigo
es mi bastón, mi linterna incansable
y mi guarida.


ABECEDARIOS DE SILENCIO
Voy a tratar de ser amigo mío
voy a tratar de preguntarme cosas
me voy a regalar un montón de termómetros
un kilo de balanzas
un litro de espejos
todos los barómetros que sean necesarios
un alambique si hace falta
y voy a romper ese reloj insobornable.
Y me quedaré conmigo a pasar la noche
el día la semana
el año el siglo,
la eternidad completa
sumergiendo instrumentos
analizando piedras
tomándole la fiebre a mi sonrisa
leyendo abecedarios de silencio
hasta responderme
hasta saber quién soy.


POZO DESPARRAMADO
Voy estas fosforescencias
por la orilla de la vida
a veces un poco horario
tantas veces nunca
tanto siempre nada.
Me parezco a las luciérnagas
pero cuando no me enciendo
es que no existo
no tengo otra estadía que la luz
otra palabra que el beso
Sáquenme de encima estos nombres
como muebles antiguos
esos baúles incógnitos
y los pequeños cajoncitos
de hacer cosas útiles
como entrar en las peluquerías.
Yo no me corto nada
tengo demasiado poco
me dejo crecer la sombra
admito cada habitante
Sonrío al que me sonríe
después me apago
soy noche
existo tiniebla
pozo desparramado.
Y en invierno no hay
luciérnagas.


ESTRELLAS DE TINIEBLA
Ahora son las guitarras lloviendo
escalofríos
cuerdas tiritando
aire aterido de canciones-silencio
párpados temblando
un poco de grillos derramándose
espumosa madera
y tú surges de todo
como un vapor de fotografías ausente
y poemas no escritos. Y tú
y yo escribo
Tú y estas guitarras.
Follaje de aire
hojas que chocan y titilan
estrellas de tiniebla,
la soledad es terrible
voy a escribir esa frase
la soledad es terrible
Y estas guitarras apuñalándome
con pétalos.


NUESTRAS FOTOGRAFÍAS
Entre la nieve ordenada de estas páginas
guardaba como el secreto hondo de las flores
nuestras fotografías (polen)
Y mientras soltaba barcos de papel cargados
con mensajes anhelantes hacia mi memoria
tu imagen se caía
llovía escondidamente sobre las frías baldosas.
Alguien las recogió y me las entregó reconocién-
dome
Estaban frías
Pero somos los mismos sobre el papel que nunca
pierde la memoria. Qué miedo tengo de la tuya
y de la mía.
Porque si caemos los sueños sobre las baldosas del tiempo
nadie recogerá nuestras almas. sin imágenes
vacías.


LOS VERSOS QUE NO ESCRIBO A RATOS
Yo no sé qué me pasa esta mañana
que no puedo mirar fotografías
que no puedo asomarme a la ventana
ni leer siquiera una poesía
Yo no sé qué me pasa esta ventana
yo no sé qué me duele esta poesía
qué oculto puñal en las fotografías
¿es que voy a suicidarme esta mañana?
Yo no sé de esta pieza qué me ahoga
¿serán esos implacables espejos?
hay algo que en mi alma se deroga
hay algo que me estoy volviendo lejos
Me parece que el aire me interroga
que se me clavan a fondo los espejos
Hay algo esta mañana que me ahoga
Hay algo que estoy mucho más viejo
Tal vez la inmovilidad de los retratos
la mirada total de la mañana
los versos que no escribo a ratos
me voy a volcar por la ventana


TODO EL INVENTARIO DE MI VIDA
Cada día supero una medida
Cada hora derroto algo definitivo
Cada instante te quiero más que nunca
hasta dónde
ojalá esta primavera me acumule
en un eterno domingo de campanas
y de flores
yo no quiero que hayas sido otra historia
cualquier otro milagro forastero
otra cara
Siento el útero de una inmemorial astrología
pesando en mi memoria y en mi cuerpo
y en mi alma
algo me traía eternamente hacia este encuentro
me arrastraba hacia tus ojos me decía
que aquí estabas
Y ahora todo el inventario de mi vida
todas las alas de mi eterna travesía
echan anclas
en tu vida.


CUERPO DE UNIVERSO
Quiero llamarme con el oro de la abeja
con el nombre del telar de la mañana
quiero mi nombre con los remos de la nieve
quiero ser parecido a una manzana
Quiero estar hecho de greda planetaria
que se peinen cataratas en mis dedos
tener ruido de luna en el perfume
parecerme un poco a cualquier templo
Quiero tener mil ríos en el cuerpo
y mirada de cueva derramándose
ser todo fuera, no tener adentro
como el aire y el silencio amándose
quiero aprender a ser fosforescente
tener algo de mosca, carne de agua
y poder sumergirme entre la gente
y emanar del silencio de una caña
Ser total como la música que mana
entre el cráneo colosal de los planetas
y el oceánico pecho del espacio
frotando sus incalculables cabelleras
Quiero tener cabellera de cometa
ser vertiginoso cayendo cielo abajo
parecerme a una fogata bajo un lago
que mi nombre se escriba con estrellas.
Quiero tener uñas como un mar que late
que me confundan fácilmente con un clavo
caber en la copa de un estambre
que no basta para mí todo el espacio
Y después, con este cuerpo de universo
poner mi existencia hecha de canto
en el momento de entregarte el verso.
al ponerlo como un beso entre tus manos


CON LLAMAS ESPUMOSAS
Me gustan los lugares espumosos
esos rincones con monstruos de pelusas
los bolsillos inefables de los pordioseros
la melena de las palmeras que se han ido a otro planeta
la boca de un Dios muerto comiéndose
una nube
algunas tardes tristes, grises
con manadas oceánicas de lana
el cuello de las palomas que se evaporaron
los cadáveres de las fogatas en la tierra
la llama de los candiles
las habitaciones donde aún no ha muerto nadie
las entrañas aéreas del pan.
Me he hecho amigo de las alfombras
de la ropa vieja que nunca se regala
de los diarios con historia arrepentida
del nido lunar de las gallinas
Y hasta casi del blanco pubis de las olas.
A veces he llegado a ponerme las manos en el pelo,
Buscando lugares espumosos


BUSCO ENTRE MIS ADENTROS
Nunca tuve algo contra mí
siempre quise apoderarme de todo
no sé por qué ahora sucedo
que me miro de frente
me busco en los espejos
me envío sonrisas
y me las devuelvo
Será que desde que nos encontramos
y en la soledad soy mucho más solitario
Busco entre mis adentros
quiero tener lo más tuyo
Y cuando me encuentro
Ya no me siento tan solo
Con algo de tus recuerdos.


COSAS DEFINITIVAS
Alguna vez me empecé a quedar sin dios
culpa de las cucarachas tal vez
que eran demasiadas
y había que ponerles los mismos venenos
que se usan en las iglesias.
El caso es que me empecé a quedar sin dios
se evaporó como un útero oceánico.
Esta cicatriz que tengo no me gusta
Es demasiada
A veces le echo puñados de arena
me desaforo con cosas menos minerales
me quedo despierto por la noche
doy vuelta los espejos
para descubrirlos in fraganti
leo libros empezando por
el modo de olvidarlos
Es inútil
Quedarse sin dios es algo irremediable
Es como de repente
haber nacido muerto.
Por eso miro los astros inexplicables
con ingenuidad esperanzada
y le pido a mis sueños
que imaginen
que me vivan
que me sean
una nave que se acerca
un bote fosforescente
un gondolero con alas
De repente una memoria completa
de cosas definitivas
Un abuelo de diamante
que me seca
la intemperie del tiempo
con una túnica de música.
Porque de repente me empecé a quedar sin dios
y me di cuenta
que mi memoria
es un oscuro pasadizo
Una puerta de llaves caprichosas.
Qué pena que hubiera
tantas cucarachas, de verdad.


QUE LA VIDA NO SEA IMAGINARIA
Desde que te conozco me fijo siempre en las
florerías
Me miro pasar en los cristales
Y me da ganas de cortarme el pelo
Amo al inventor de la fotografía
Me parecen mariposas los sellos postales
Y a veces acaricio a los teléfonos
Desde que te conozco hago cosas sencillas
No tomo más café con el sepulturero
Me olvido de revisar el almanaque
Dejo siempre abiertas las canillas
Me dejo encerrado en las fotografías
Y nunca me doy cuenta de que tengo hambre.
Desde que te conozco lo que más me gusta,
es que todo me parece milagroso:
Recordar quién soy por la mañana
mirar relojes que ya no me asustan
estar adentro de mis ojos
que la vida no sea imaginaria
De verdad todo es mejor desde Nosotros
empiezo a entender ciertas palabras
y me he hecho cliente de las florerías
progreso enormemente con el sonambulismo
Me han echado hace poco de la fábrica
me he comprado un libro de poesías.
Ah! y desde que te conozco
todo el mundo me dice que estoy loco
Que de dónde saco esta cara de alegría.


LLÉVENSE ESTOS NÚMEROS URGENTES
no quiero tratar de ser inteligente
de haber podido inventar cosas feroces
prefiero que me dejen con las flores
llévense estos números urgentes
no quiero que me hagan usar lentes
no quiero ir a discursos ni a reuniones
no me regalen ni fusiles ni relojes
no me recuerden la palabra muerte
¿No se dan cuenta de que estoy enamorado
que no tengo nada de teorema
que ya nunca voy a envenenarme?
el que quiera sentarse aquí, a mi lado
tiene que dejarse crecer la primavera
y olvidarse para siempre de olvidarse.


ALGO MÁGICO QUE ME HACE SER MÁS VIVO
Hoy tengo el corazón hecho un nudo.
del subsuelo de mi alma emergen
como en un remanso que devora
manos que se agitan, gritos urgentes.
Amanecí como arrasado, roto,
como un campamento devastado.
como una iglesia profanada
como una tumba después de un terremoto
Como a una cruz o a un timón, los dos,
como a un bastón o a un mediodía
quise atrapar tu nombre que pasaba
pero las manos de quedarte no eran mías
La vida arrecia con rosas o puñales:
o como el pan de trigo o como el de veneno.
No me importa una muerte equivocada
yo sé cuál es el pan que quiero
si el pan de despertar no es morir sueños
Pero no quiero que mueras con mi muerte
no quiero inundarte con suicidio
Yo te invito a mi mesa, está servida
pero el pan, amor, es sólo mío.
En mi vida verás fotografías
y unos viejos floreros atendidos
Hay un sótano de rito inaccesible
sin embargo no hay nada prohibido.
En mi vida no hay puertas para abrirte
puedes pasar con sólo una mirada
pero antes de entrar, quiero decirte
algunas cosas que ya están gastadas.
Si te bastan estas pocas herramientas,
el poco combustible de mi lámpara,
mis manos un poco enronquecidas,
y mis ojos con restos de batallas,
Ya puedes pasar y acomodarte
Descálzate, si quieres, todo es tuyo.
Tengo sólo otra cosa que contarte:
entre estas sillas y estos muebles sucios
Hay algo nuevo que he encontrado
algo que entró recién junto contigo
que no tiene nada viejo ni gastado
Algo que soy de verdad mucho más niño
Algo que nunca había cultivado
Algo mágico que me hace ser más vivo
Es que nunca he estado enamorado.


ESTA DERIVA CIEGA
Hoy he amanecido con el alma enredada
con la voz que pierde su camino
con la memoria como desorientada
me parece que ni siquiera he amanecido
Una rosa me regala una promesa
una esquina me unta con delito
me asesta el vacío una ventana
Tal vez lo que más duele es el vacío
Es una cosa de verdad incalculable
esta deriva ciega, sin destino.
Esta zozobra de todos los altares
esta prisión de todo mi albedrío
He sentido que tiraba de un cadáver
un lastre acusatorio detrás de mí
era mi sombra, todo mi equipaje
mi rastro, las manos de mi hijo.
Quisiera arrancarme el corazón de cuajo
extricar este nudo a cuchilladas
y llevarlo lejos y enterrarlo
y dejar todas mis huellas enterradas.


ABREVÉMONOS DE BESOS
Con manos clamorosas te busqué
como un ciego
como un gusano clandestino por el
cieno
recorrí cada poro suburbano del te-
rreno,
con lámparas de lluvia exploré cada
hormiguero,
Luego fue la desesperación identifi-
cando el veneno
El otoño me exilió a vivir en
sueños
Y vino la resignación del ciego que sabe
su destierro:
(Yo quería pintar el alba sin conocer los
colores del cielo)
Me eché entonces a dormir en un vino
amargo y lento.
Y ahora algo me sacude, me llama y
me despierto,
es la madrugada, la reconozco, la
estoy viendo.
Esto que siento está fuera pero ya estaba
adentro
no nos enamoramos, nos identificamos
nada más con vernos
nos reconocimos, el amor ya lo traíamos
de lejos
lo traíamos puesto como a un milagro o a un
instinto profético.
Qué me importan ya los dientes del
desierto
La sequía asediante la implacabilidad
del tiempo,
Dame tu mano de escudo abrevémonos
de besos
Entre arenas y cenizas siento que somos
eternos.


INUNDACIONES DE LÁMPARAS
En cada hueco blanco de este cuaderno
se detuvo mi alma y mi deseo a
reclamarte, y te busqué en el aire
para completar mis besos
para lavar el silencio de mis
manos en tu pelo tibio, para
despavorir mis miedos con tus ojos
como inundaciones de lámparas.


EL NOMBRE DEL AMOR DESESPERADO
Te quiero.
Tenía ganas de decírtelo
era la habitual paloma que se
ordenaba dentro mío y tramaba ese
dolor de aire que nos ahoga de
anticipadas libertades
Por eso vine hasta la tinta
a volar a indefinirme a sentir
mi galáctica explosión
mi dimensión de alba enamorada.
Te quiero.
tú no estás a la orilla de mi boca
para oírlo, para deletrear el
oleaje de mi aliento
por eso te lo escribo ahora
en este sitio donde tu ausencia
hincha el espacio
donde tu cuerpo es una urgente
escapatoria donde tus ojos son
el embarcadero de mi alma.
En este sitio donde el amor se reparte
con absurda geometría
donde cada uno extrae de entre páginas
feroces un nombre y una historia
para jugar al tiempo, enmascarados
para jugar a ser o a haber sido
aquí, donde me toca el nombre
del amor desesperado
el sitio de la pregunta irrespondida
la raíz erradicada
el trasplante total de la existencia
aquí, beso las páginas donde me
embarco, me ato al nombre desbocado
de mi personaje y digo a un nadie
que tiene tu cara imaginada
toda la música que me toca.
Digo amor y amo y muero en esta
vida muerta, muero de vida y escenario
con tu ausencia puesta
recubriéndome como una bandera de
besos. Aquí decido lo que soy
broto, desatrapado como el agua
que desorbita la tierra
y una vez más tú eres la meta
el público testimonial, la mano
que pasa a recogerme.
Ya ves, sólo quería decirte que te
quiero.
Son tan copiosos los cimientos del
amor, que abro mi boca para caber
tu nombre y arrecio un pantano de
alas luminosas que me vives dentro.


UN GESTO TUYO CONTIENE LA ETERNIDAD
Estábamos predestinados
pero no quiero que seamos destino
quiero algo más mágico
una abeja que elige una flor en la pradera
y eras tú
dios que escribía una poesía
y éramos nosotros.
Tú que te bañabas en un océano total
y eran mis besos.
Un gesto tuyo contiene la eternidad
pero a mi amor no le bastan las
palabras
quiero comerte, beberte al tiempo
que me respiras y masticas
los dos con dimensión de atmósfera
humo en la niebla
silencio y canción
lámpara y sombra
mezclados infinitesimalmente en
el vientre de un átomo
infinitamente unidos.
Tal vez es nuestro amor que escribe
la poesía. y es dios.


UN DÍA
Un día estaremos sentados
a la sombra del tiempo
de la mano
leyendo tus versos y los míos
los dos como una sola flor
la que hubiera sido el infinito
si no se hubiera derramado.
Un día, amor.


PIEDRAS HUÉRFANAS
Entre palmeras de multiplicadas manos
inmóviles alas de abanicos
sobre la hierba cómplice
entre el aroma sonoro de los eucaliptos
sobre la tierra desvestida
sobre algunas piedras huérfanas
contra la tumultuosa cabellera oceánica
recogíamos piedras o caracoles
cazábamos canciones en el aire
y atrapábamos las palabras
con que ahora edifico estos recuerdos.


CLICK
Ya está la foto.
No puedo entender que fuéramos
que ese tiempo de beso
tiempo de nosotros
en que atrapábamos la vida
se haya vuelto papel de fotografía
y yo la mire solo.


SIN DESTINO
Esta zozobra de todos los altares
esta prisión de todo mi albedrío
Es una cosa de verdad incalculable
esta deriva ciega, sin destino.
No te asustes de esas cicatrices
son parte de mis gestos, son sonrisas
—No entiendo bien lo que me dices.
¿Que de quién son esas fotografías?
Me parece que son de una película
me las traje puestas desde el cine.
Ahora mientras te quitas los zapatos
voy a echar al fuego alguna leña
de paso tiro esos retratos.
Podrías abrir esa botella?


CORRO POR LA INCERTIDUMBRE
¿Sabes que a veces se me esfuma
tu perfil? corro por la incertidumbre
desesperadamente como queriendo
atrapar un perfume en el aire y cuando
lo logro, como un buzo que emerge
por el polo salgo de los misterios de mi
memoria con mi tesoro en la boca.


DEMASIADAMENTE HERIBLE
Hace poquito, apenas diez minutos
estaba en la habitación escribiendo un poema
y tenía la voz algo nublada, casi
como callos de callar en el aliento. Y no
podía dibujar, la música se me caía del
pincel, el aire estaba lastimado (se han
muerto demasiadas palomas en el mundo).
Entonces cazando con mi arco sin flechas
ante un público fantasma Me sentí
vulnerable demasiadamente herible por
afuera y me metí en tus ojos que
estaban dentro de los míos y dejé
que mi voz rodara como un tronco usado
sin miedo del espacio ni de la
ausencia de las golondrinas.
Te llevo como un escudo por dentro
emperatriz de mis dientes.


EL MAPA DE LA FELICIDAD
El mapa de la felicidad es cualquier
parte
tu mano ecuatorial es la partida
si tú caminas conmigo
puedo fundar rosas con mi pie
puedo enseñarle a adorar a las avispas
averiguar el secreto melodioso
de la cola musical de las ardillas
y si la dibujo con mi dedo y tú sonríes
toda la tierra me regala su sonrisa
contigo puedo ir a cualquier parte
hay un solo país que me intimida
es un sitio cualquiera en que me encuentre
y esté solo con tu lejanía.


ME RECONOCE PERO NO ME CONOCE
Hay alguien que no lo sabe aún. Que pasa
tranquilo por delante del espejo
Hay alguien que no sabe que está
muerto
que no sabe que no es ésa su mirada
(que no sabe que le sobra un sueño una
ignorancia)
Hay alguien que puede abrir la puerta
con la misma mano cotidiana
Hay alguien que no sabe la sorpresa
que camina con olor a puñalada.
Hay alguien que lleva entre la carne
una atroz herida hospitalaria
hay alguien que aún no ve la sangre
cayéndosele de las entrañas.
Hay alguien que me mira como siempre
que no entiende mis manos a la espalda
que sospecha unas rosas o claveles
en lugar de la honda cuchillada
Me reconoce pero no me conoce
Sabe que me ha visto cuándo y dónde
Hay alguien que no sabe nada
Yo traigo detenido su reloj en mi bolsillo
Yo traigo su mirada ya apagada
Y un retrato en la mano del cuchillo.
(Es el tuyo, dime cómo he de matarla)


DOSIS DE AMOR
Quisiera que fuéramos los dos
tomados de las manos
tomados de la saliva
atados del aliento
enredados por la mirada
sin haber sabido contar nunca
sólo guardando el número 1000
para decir estrellas
para numerar palomas
para saber que ése es el número
uno de los besos
la mínima dosis de amor entre los dos.


ESTA SOLEDAD...
De repente siento que me he vaciado
que soy un vertedero de una
destituida ciudad del aire
siento que soy una sentina de despojos
donde se pudren las carcasas
de algunos monstruos descartados.
Todo género de criaturas
se demora a exagerar mi podredumbre.
Esta soledad me ha desmesurado tanto...
Espero cualquier milagro
una ventana que mire hacia otros
sitios
podría pasar a hacer un nido
en mi nariz.
Estoy harto de mis sienes
que no inspiran ni la más
elemental arquitectura
ni una gaviota ha querido
refugiarse en mis orejas
Los escarabajos creen que soy
el mueble donde se guarda
el demoníaco insecticida.
Y se van por supuesto.
Tal vez fuera mejor ser ese mueble
así tendría el veneno por adentro.
Estoy harto de esta coraza
de kilómetros hacia cualquier parte
Voy siempre empapado de meses
huelo a moho
de eterna postergación.


MORTALMENTE VIVO
Es de nuevo la hora de mis manos
solas como alas en un continente olvidado
es de nuevo la hora de mis horas
como un viento herido por ruinas y restos de
batalla
Es de nuevo la tristeza esa de ser y de morir
de amar mortalmente vivo, de reír al galope
con la lengua en llamarada
goteando pájaros y arreciando muerte
escupiendo ventanas
y leyendo epitafios con los dedos
Es ésa la hora
la de no haber sido eterno
la hora de que dios nunca haya sido posible
hora de palomas que se suicidan
hora de música precipitándose por
una cornisa con un ramo de olvido
entre los dientes
pero yo absurdamente crepitante
entre el carbón que huye
río como un molino
porque estoy enamorado
y seré más allá de todas las derrotas
para envenenar con una lámpara
el telar tenebroso del silencio.


NO SÉ POR QUÉ
No sé por qué no puedo quedarme
con el aburrimiento
con la tranquilidad
con la paz de las ventanas
—algunas—
con un copo de tedio
y un amainado vapor
de besos colgando de mi boca
No sé por qué no puedo
morir de tiempo
y debo suicidarme
vivir de súbitas lámparas
de relámpagos agachados
que me asaltan
de emboscados fervores que me
iluminan de repente.
No sé por qué.
Dejo mi cama al alba
Dejo mi hambre
clavado en un pan manso
como un furioso cuchillo
y cierro mis ojos sin
portazos
Despidiéndome a mordiscos
de cada lentitud
cada amansado abismo
cada espejo de lenguaje cotidiano
cada nombre que he sido
obedientemente.
No sé por qué.


EL AMOR TOTALITARIO
Entre vertiginosos glaciares
y volcanes eyaculando
entre frenéticos galopes oceánicos
entre raíces de mano denodada
partiendo la mandíbula terrestre
entre semen de mariposas y sonámbulos
entre la madera yéndose
de todos los violines enterrados
donde pisa la luna como un
gato
en los cementerios de las rosas
en cada alvéolo residencial de los veranos
en las tráqueas furiosas de
la tierra
quiero que repartan la ceniza
de tu cuerpo y del mío
quemados una noche
persiguiendo el orgasmo por
los huecos raudos de tu carne
así haremos o seremos
el amor totalitario
y no seremos parte de la tierra
sino que ella será una parte nuestra.
No me basta la vida para amarte.


ALTAR DEL UNIVERSO
A veces pienso que eres una niña
aunque haya algunas cruces en tu cuerpo
y tu mirada tenga cicatrices
A veces tropezando y recogiendo
las remotas ruinas de tu aliento
siento que tu edad no pertenece al tiempo
que tu voz de arrecifes martillados
acaba de nacer en una espiga
y viene de lejanos puertos
Te pareces a un Dios aún no inventado
a un altar para todo el universo
Tal vez por eso eres una niña.


LEVANTO UNA ANTORCHA DE SUEÑOS
El aire viene con turbias herraduras
a pisotearme los párpados
el silencio viene con inmovilidad turbulenta
Yo levanto una antorcha de sueños
esgrimo una estocada de poesía
Y muero con tu nombre entre los dientes
acribillado de ventanas y relojes


EMPAPADO DE TINIEBLAS
Como, me lavo las manos
sonrío desde algunos reflejos
acomodo páginas y escondo
algunas fotos en cajones terribles
Voy a irremediables sitios
y vuelvo empapado de tinieblas
y me arrojo de boca a estos renglones.
Todo lo que hago tiene tu ausencia.


GEOGRAFÍA DEL POEMA
No busco por la geografía del poema
una palabra especial como una mina
no quiero fundar una ciudad de palomas
no quiero establecer la boca del silencio
Quiero huir de todo, eso es todo
y esconderme con tu nombre en una ceguera
inexpugnable
y dormir allí para soñarnos.


EL AMOR ES IGUAL A SU SOSPECHA
Antes estaba hecho de peligros
veía con bastón como un murciélago
y andaba con actitud cavernosa
ensuciando con mi sonido la mañana.
No sé cómo pero de repente
habías estado siempre en algún sitio
Y llegaste y sin preguntarme un solo pájaro
me lavaste las cuevas de mi cara
me llevaste de la mano hasta un espejo
y dibujaste un dios que sonreía.
no me importa ya quién soy ni quién he
muerto
así está bien, los nombres se acomodan
el amor es igual a su sospecha
porque tú te pareces a mis sueños.
Ahora hasta las moscas se me atreven
y hasta veo correr por la mañana
al aire enamorado del sonido
haciendo el amor con las abejas.
Así está bien, ya puedo mirar a cada gato
sin que huya incendiado de mis ojos
y paso por los hondos cementerios
sin ver otras cosas que jardines
Así está bien, amor, gracias por mí.


ME SUMERGÍ EN TU CUADERNO
No quiero apurar estos cuadernos
Son la medida preparada de mi historia
Cada página que paso es una despedida
una sábana consagrada
donde hemos estado juntos.
Conozco el dolor de abandonar habitaciones
que no serán nunca las mismas.
No quiero terminar estos cuadernos.
no quiero conocer toda la tierra.
quiero siempre una isla de sorpresas
una flor aún de raza súbita imprevista
para ponerla bien temprano al lado tuyo
en tu almohada tal vez y despertarte.
No quiero apurar estos cuadernos.
Pero tengo tanto que decirte
tanto tengo para recuperarnos.
No importan todas las cosas desconocidas
lo que no hemos hecho estando juntos
Basta que estemos de la mano
todo es posible y suficiente
Pero no quiero terminar estos cuadernos.


ME SIENTO COMO VIVO ENTRE LA MUERTE
El invierno está llegando con su
aliento desolado
desmantelando verdes cabelleras
instaurando sus dientes extendidos
cancelando caminos con pétalos helados
Es el advenimiento del tiempo
los jardines se van por la ventana
La poesía es más difícil
como caminar entre los labios
múltiples de la nieve
Ya no tengo el color justo del geranio
los plátanos me muestran su inmovilidad
leprosa, su estructura de cicatrices.
Todo parece más viejo y más lento.
Me parece que nunca voy a volver a verte
Desde este asedio nevado
me siento como vivo entre la muerte
entre la postergación y la demora
como una semilla entre la roca
como el último poema de un soldado
que agoniza sin papel ni testimonio.


SIEMPRE LA MISMA MESA PARA EL MISMO HAMBRE
La tierra es la misma en todas partes
la misma mejilla
los mismos párpados los poros
los mismos hormigueros
guantes de la lluvia
la tierra es la misma en todas partes
donde yo vaya con estos mismos ojos
y esta memoria que siempre se me inunda.
Siempre la misma mesa para el mismo hambre
y el mismo pan en marcha sin reposo
siempre el invierno y el verano equidistantes
y las otras estaciones genitales
La tierra es la misma en estos ojos
a veces incendio en los estambres
a veces un otoño de despojos.


ESTOS LINGOTES DE POESÍA
Poco a poco, verso a verso
lágrima a lágrima me acerco
a la interrumpida senda
donde termina mi alma de mina abandonada
toco estas palas
aquel montón de mineral humedecido
estos lingotes de poesía
mientras me voy internando
con la lámpara apagada
con pasos de espejo con ojos de recuerdo.
No puedo ser la vida de memoria
De la entraña que muerde su mordaza
de la veta que se descalza su hondura
viene cada flor vencida
cada palabra como cadáver de paloma.
(Me he dicho que no debo
tener miedo de esas fotografías
que me espolean con remordimientos.)
No debo tocar los andamios desvencijados
no debo cambiar ni un escombro de lugar
porque las galerías
podrían derrumbarse sobre mí.
Mi vida me espera con mañana
a la desembocadura oscura
de esta caverna.
No quisiera tener acceso a tu camino
de tu mano clara
dejando detrás de mí un derrumbe
indescifrable.
No quiero que seamos con alguien
que no soy
Quiero nosotros con integridad
de isla infinita.


MIENTRAS YO VIVO ME LEVANTO Y CANTO
No voy a tener miedo del oprobio
no voy a respetar ajadas leyes
no quiero los yugos de los bueyes
prefiero la paz de los microbios
No necesito las llaves de las puertas
mi cabeza me sirve como ariete
quiero tener corazón de barrilete
zarpar sin anclas derramarme sin compuertas.
No me vengan con espejos destituidos
a mostrarme mi imagen con espanto
mientras yo vivo me levanto y canto
y todos crujen con cementeriales ruidos.
no quiero saber ya nada de esos cauces
quiero errar por la copa de los pinos
como lluvia de dedos peregrinos
Desde el cráneo de la tierra hasta sus fauces.
Ya no quiero acatar estos zapatos
mi corazón se voló por la ventana
déjenme hacer el amor con la mañana
Déjense ya de apuñalarme con retratos.
Quiero todas las alas de la nieve
irme innumerablemente por el viento
estas que dejo son de un vuelo lento
quiero otro de vértigo, más leves.
El que quiera para el aire una cadena
el que tenga candados para el canto
puede adelantarse para uncirme al llanto
y dejarme allí para morir de pena
Yo sé que el amor ya es desusado
que ya no se usan las tenues mariposas
que hay clavos de dolor para las rosas
que las palomas vuelan con candado.
Pero yo no quiero irme a ningún cielo
no quiero ángeles de sonrisa obligatoria
ni caballos de plata para remontarme, ni gloria
ni alas prestadas ni regalado vuelo.
Prefiero morir con mi rumbo funerario
y elegir por estrella de mis pasos
tu sonrisa que tiene algo de ocaso
e irme a un infierno mucho más hospitalario
Pero yo tengo en himno el aliento y la mirada
y ando entre los jardines sobrevivientes
pintándome con estrellas y lágrimas los dientes
Y ya no me queda rabia para nada
Para qué decirles con esta voz su nombre
es una mujer de plenilunio y de manzana
tiene hondura de cielo y mirada que mana
salió de la tierra con el rumbo de los hombres
es hija es amiga y es hermana


ESTA TRISTEZA YA NO TIENE LÁGRIMAS
Me siento solo con todas estas cartas
cuando escribo, tú lees por mi mano
pero a veces releyéndolas callado
me siento atragantado de palabras
Sonámbulo camino por las páginas
como el último noctámbulo trasnochado
me acerco a conversar con ese gato
esta tristeza ya no tiene lágrimas
Este cuaderno es una larga casa
que edifico con la boca y con las manos
para que traigan tus ojos su verano
a iluminar a nacer cada palabra
Por eso en estos versos me siento abandonado
porque tú aún no has llegado con tus lámparas.


TODO EL SONIDO EN SÓLO UN VERSO
Quisiera para mi boca unas aves sencillas
la voz de las cañas el olor del agua
para tejerte canciones que vuelen descalzas
que sean como el nombre de la melancolía
Quisiera el cuerpo torrencial del mediodía
para que mi voz no necesitara alas
y las venas de las alcantarillas
para asaltarte dentro de tu casa
Quisiera cantar con el silencio
abrir mi boca todo el aire
tener todo el sonido en sólo un verso
hablarte con todos los lenguajes
regalarte de canto el universo
y seguirte cantando con callarme.


TU NOMBRE QUE YA SOLO ES UNA CASA
Aquí había una hoja en blanco
un pedazo de hierba nunca hollada
de este camino de estelas ensanchadas
tengo que llenarlo.
Calafatear, como una abeja minuciosa
con boca textil teje la celda.
Cualquier célula del aire me sirve de cera
este panal es la casa de las rosas.
Basta que al final de mis murallas
ponga como cruz que todo lo tripula
la estrella capital de esta arquitectura
tu nombre que ya solo es una casa.
No debo buscar desesperado
algún material que me sostenga.
Algunas páginas ya tienen piedras
aquí puedo poner los lagos.
Hay otras extensiones más boscosas
territorios de avidez y precipicios
Cuevas feroces, anatomía de sismos
este planeta tiene muchas cosas.
Lo que no debe tener es un país en blanco
una pradera sin hierba ni tierra
No hay lugar para el vacío en mi pradera
por eso estoy aquí con mis palas al trabajo
Llenando con la carne de las cordilleras
este valle vacío, inhabitado.


LOS RESTOS LUMINOSOS DEL ENCUENTRO
Ahora ya tengo que levantarme
hay sirenas zumbando en mis zapatos
mi camisa revolotea por la pieza
hay fotografías que este día me esperaba
Voy a meterme bajo la ducha
Quiero entrar limpio a la aritmética del aire
Ya no importa que el agua me destruya
que irrumpa con sus dedos suaves
devastando el olor de nuestra noche.
Todos aquellos trofeos sagrados
las huellas sonoras de tu cuerpo
están a salvo en las grietas de mi alma.
Además me he cambiado tanto de camisa
mejor es de verdad que ya me lave
no quiero confundir con el silencio
con el aire viudo de esta pieza
los restos luminosos del encuentro.


OVARIOS DE LA MAGIA
Dibujaría palacios de música
cataratas de violines con heridas
palomares de flautas
y arpas torrenciales
construiría espacios con acordes
cañaverales infinitos de guitarras
llovería lentitudes como nieve
arreciaría telares de canciones
Desbocaría los brazos de un relámpago
y en una orquesta de cielos derretidos
en un tornado de gargantas planetarias
en los exactos ovarios de la magia
como un diamante arrullado por volcanes
pondría tu corazón con cuidado.
Todo para que no se apague tu sonrisa
para que no se extingan los manantiales de tu
boca.


LA SOLEDAD ESTABA SOLA
La soledad estaba sola y soñó.
soñó que sueño
y en el sueño soñó que canto
y en el canto fue el aire
el aire estuvo enfermo de los mismos sueños
Y se volvió corazón
corazones
miríadas de corazones
y en uno se enfrió la llamarada del silencio
y entonces, tierra
y la tierra soñó y cantó
y raíces
y rosas
y tú y yo
que no sabíamos
que la soledad había estado sola
y que necesitábamos venir,
haber llegado
y soñamos
sin manzanas
y entonces dios había sido
para que la soledad nunca hubiese
estado sola.


Y MI SOLEDAD EXISTE
100 pinceles para tu cara
todas las flores para tu olor
todas las mariposas que flotan la mañana
para poder tu mirada
todos los vientos para tu voz de camalotes
flotando en la luna
y sólo yo para tu distancia,
retrato absoluto de la soledad.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

---------- mensaje agregado 02:01 hs ---------- el mensaje comenzo 01:59 hs ----------

Repito el libro resumido, perdón.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
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