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› Poemas de Jorge Lemoine y BosshardtParticipa en el tema Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt en el foro Literatura de la categoría Arte y Cultura y crea una nueva pregunta sobre Arte y Cultura y Literatura para obtener la mejor respuesta. |
| 30/01/11 01:23 hs 1 Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt Presentación JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT Jorge Lemoine y Bosshardt (Mendoza, 19 de abril de 1948), poeta y escritor argentino. Poeta, cuentista y novelista marplatense. Presidente de Honor Vitalicio de la Fundación de Poetas de la Argentina. Premios Jämför y Hämtar de la Orden de Onsladen de la Administración Pública de Suecia, 1996/97, Poesía. Primer Premio Nacional de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.), Seccional Atlántica, 1997, Poesía. Premio de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires, 1990, Narrativa. Primer Premio de Honor Leonístico Hispanoamericano, Club de Leones de Buenos Aires, 1996, Poesía. Ha publicado enorme cantidad de volúmenes. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT EN LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE ESTADOS UNIDOS El libro de poesía del poeta y escritor argentino Jorge Lemoine y Bosshardt "Se pierde mi corazón que te busca", premios Jämför y Hämtar de la Orden de Onsladen de la Administración Pública de Suecia, 1996/97, está en The Library of Congress, las universidades de Texas (Austin), Illinois, Toronto, Tulane, Florida (Gainesville), California (Berkeley y Los Ángeles), Notre Dame, Chicago, Southern California, Arizona (Tempe y Tucson), New York, Wisconsin, New Mexico, Stanford, Cornell, Massachusetts, National Library of Medicine y National Agricultural Library (USA), y las bibliotecas nacionales de España, Inglaterra y Francia, y el Ibero-Amerikanisches Institut de Berlín, por pedido expreso de Fernando García Cambeiro, "Representante de bibliotecas/Editores de LatBook", Skyway USA, Box 014, 2886 N.W. 79th. Ave., Miami, Florida 33122, U.S.A. Internet: http://www.latbook.com.ar/, e-mail: cambeiro@latbook.com.ar/. Fax en Argentina: (54-11) 4307-2735, teléfono: (54-11) 4300-2797. O comunicarse con "F. G.ª C., Argentine Books & Serials", mismas direcciones. Office adress: Cochabamba 244, C1150AAB Buenos Aires. Postal Adress: P.O. Box 591286, Miami, FL 33159-1286, USA. Accesos directos a uno de sus libros en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos: http://lccn.loc.gov/97184502 http://catalog.loc.gov/cgi-bin/Pwebr...100&type=quick Accesos directos a ciento veintitrés de sus libros: http://www.jorgelemoine.com/ http://jorgelemoineybosshardt.blogspot.com/ "A Jorge Lemoine, con mi mejor gratitud. No quiero más que lo que tengo: un lector como usted (y a lo mejor tengo tres o cuatro) y un amigo como usted (y a lo mejor tengo dos). Todo lo demás me sobra. Le abraza, CAMILO JOSÉ CELA Palma de Mallorca 8.VII.86." DOCUMENTACIÓN DE REGISTRO DE LA OBRA DE JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, Registro General de la Propiedad Intelectual, Registro Provincial de Barcelona, Número de Depósito Legal: B-15.963/82. España. Dirección Nacional del Derecho de Autor, Expediente N.º 389.386. Argentina. ---------- mensaje agregado 01:23 hs ---------- el mensaje comenzo 01:05 hs ---------- El nombre divino del amor VIAJE POR EL REZO Si tuviera podríamos cambiar de religión meternos en un barril lleno de aceite aprender el lenguaje de las flores saber cómo se llora en marte. No sé cómo se fundan las cosas importantes como ésa. Y hay tantas otras cosas más que ignoro No sé cómo se evita emborracharse cómo sueñan el amor los sacerdotes por qué se suicidan los insectos. (Ahora me doy cuenta de que la naturaleza no estaba preparada para los inexpugnables faroles) No tengo religión pero quisiera cambiar de algo de verdad podríamos hacerlo ¿Quién inventa las cosas importantes Quién anda instituyendo los profetas Quién decidió las alas del gusano? ¿y el instinto de beso en los sonidos? No es que quiera cambiarme las desconocidas raíces Es que contigo podría hacer un viaje por el polen, arrojarme a un cielo subalterno por la boca de un sapo enamorado. Remontarme por el aire con mis párpados por únicas alas. Derrotar todos los dogmas de la arquitectura universal. Podríamos invitar a un ateo imaginario a fusilarnos con burbujas de sonido hasta dejarnos huecos como una llama. O hacer un viaje por el rezo. Para eso sería necesario que nos escondiéramos en un molino apretando los dientes para no gritar cuando la piedra nos enreda con la harina. Nuestras manos juntas serán el mismo grano después tal vez nos harían pan lingote cereal, ladrillo, altar del hambre y con forma de luna un poco amapolada en alguna suburbana iglesia nos repartirían. Tal vez nos tocará esa vieja, la que reza casi con afán. Descenderemos por su esófago (sabremos casi algo de los hormigueros) y veremos el corazón de la fe el pabilo que sostiene historias el pedestal de tantas guerras. Después, un poco como los feligreses saldremos del recinto sagrado y nos dirigiremos a los andenes suburbiales empujados por la corriente de la derrota. Allí habrá un túnel mucho más oscuro. La salida será lo más difícil. Creo que prefiero no cambiar de religión, quedarme con mis palomas y mis trasnoches de páginas. ALFARERO SIDERAL Quisiera cada gesto innumerable de las moscas cada mínimo amor de este planeta cada polen de arroz cada hormiguero cada lluvia que se enguanta por la tierra cada rayo de luna en el océano cada faro derretido bajo el agua la hondura total de las insondables cuevas cada beso fugaz de cada boca cada constelación de saliva que destella cada arruga dactilar en las piedras colosales de las cordilleras cada rayo cayendo cada brasa cada escama de ceniza cada huella el número total del desarrollo la molienda de las olas, cada ala cada cosa en fin para ponerla desnuda e infinita como harina en tu cuerpo y tu alma y en tus piernas en tu memoria hasta el éxtasis que huye y se agazapa a cada gramo cada instante de tu vida para que sepas el completo abecedario de planetas de sal y de rugidos de gemidos de galope y de colmena con que junto a tu nombre catarata construyo el del amor como alfarero sideral en esta pieza. ILUMINACIÓN VACÍA Desmantelando naranjas demoliendo pianos triturando caracoles como a fetos de flautas voy y vengo entre pies e iluminación vacía besando la íntima piel de algún espejo con reflejos de lenguajes diferentes De esta peregrinación por el aire de esta torre de saliva se pueden decir tantas cosas tiene tantos nombres la soledad Y el tuyo, el más atroz EMPRENDO LA TINTA Nunca tengo palabras en la mano cuando emprendo la tinta. Es como agitar un árbol para que caigan los frutos agazapados en mi saliva Y siempre cae tu nombre que maduro a gritos con la savia en pie. YO NO QUIERO MORIR ESTA LOCURA Ésta no será una depuesta golondrina una rendida hora de resurrección originaria yo no quiero morir esta locura no quiero callarme estos otros silencios ni descalzarme estas distancias que mojan mis pies de otras partidas No. quiero quedarme contigo hasta ti traje mis últimos zapatos y mi descanso definitivo. ESTE ÉXODO DE PALABRAS TE BUSCA Con cercenadas pupilas y voz degollada con el aliento encallado en desertados lenguajes este éxodo de palabras te busca Y recorre este desértico silencio como una caravana de flores y suspiros que se hunde en un horizonte imaginario. SIEMPRE HE ESTADO CONTIGO En este sitio donde el tiempo es otro uno cualquiera algunas imaginarias piedras y extraviadas voces y jardines de fatigadas cabelleras y extenuadas ventanas atrapándome En este sitio de ayer y de mañana donde hoy somos apenas una sospecha donde nos adivina el aire y nos corta las manos la humedad de la madera en este escenario que es el mismo de siempre uno de tantos siempre he estado contigo, amor ahora que te conozco UN GESTO DE LA PIEL O DEL ALIENTO Porque escribo más que nunca y mis manos son copiosamente sé que te amo y por tantas otras cosas que mi boca dice a veces. (y otras callo) qué duda cabe de que el amor es a veces, también un gesto de la piel o del aliento. pero no es sólo el hambre repartido ni ciertos plenilunios dolorosos ni cierta luminosidad de flores es nuestra medida de repente todas las raíces de la memoria congregadas en la imagen amada qué duda cabe de que te amo?! EL PAÍS HUNDIDO DE TUS OJOS Me miro constantemente a los espejos ahora que estoy solo para tener quizás algo de tus ojos algo tuyo, algo parecido a tus recuerdos Pero cuando te pienso no es mi rostro ni mi cuerpo turbio y silencioso el que encuentro. Sin embargo sé que cada veta de mi piel cada hoja de mi pelo sin pájaros será el país hundido de tus ojos cueva enterrada de despojos y a veces el vacío y el silencio de tus manos. NECESITO VERTE AUNQUE SEA EN ESTA PÁGINA No tengo paciencia para quedarme dormido los sueños revolotean asustados sin posarse mejor prendo la luz, enciendo mi garganta necesito verte aunque sea en esta página. SÉ QUE HAY UN RÍO COMO UN PUMA DERRETIDO Yo no conozco esta tierra he visto su retrato verde en los mapas sé que hay un río como un puma derretido que se echa constantemente en el mar. He visto de pasada algunas casas algunas esbeltas palmeras, unos faros unas calles que son siempre las mismas Tanta gente que no es extranjera se diría que la memoria les creció aquí como los frutos de una planta cualquiera Ya no me asustan las ciudades como ésta No me importa dónde tienen la mirada no tengo miedo de sus policías y hasta me dan un poco de ternura sus escuelas y sus hospitales. yo no conozco esta ciudad de nadies Pero hay otra que tampoco conocía donde andaban retrasados mis recuerdos esperando que yo los recogiera. Amor, yo te encontré en una ciudad ya no le tengo miedo a estas ciudades y me parece que no voy a volver a decir ni la palabra nunca ni la palabra nadie. MI LLAGA DE CAMINOS Rindo la poesía, depongo mi costra de horizontes, mi llaga de caminos aprendo tu nombre y descubro que siempre he tenido boca. MI CORAZÓN HIZO AGUA Para contarte esta historia hijo mío tendría que esperar que te cuelgue la mirada que llevaras algunos olvidos algunas puertas cerradas en el alma No puedo imaginarme tu cabeza tu mano que tendría algo de mapa tu estatura tu voz un poco llena de las cosas que llevaras clavadas. Elegiríamos un árbol una piedra sería tal vez una mañana nos sentaríamos como dos cosas viejas dejando que el silencio nos hablara. Tiraríamos pedradas sin destino hablaríamos de las nubes o del viento —esas nubes sí las imagino— yo olvidaría hablarte de estos versos. ¿Cómo decirte que llevamos algo roto que el amor a veces se disipa que se secan las manos y los ojos que todo lo invade la ceniza? Cómo habría de explicarte cada noche cada foto cada muerte de memoria explicarte que me fui sin donde a cambiarme de zapatos y de historia Cómo explicarte que mi corazón hizo agua que le entró la noche hasta el hastío Tiraría tal vez otras pedradas Miraría a los ojos al vacío. Y después te lo diría todo de una sola llave de una sola agua te abriría mi corazón de lodo y te daría a beber todas mis lámparas. Te diría su nombre de casi catarata te contaría sus ojos de panales y usaría palabras no estrenadas para contarte su alma de trigales. Yo no sé dónde está ese árbol protegiendo el primer día de nuestras raíces el momento de mirarnos a un espejo sin buscar ni frases ni matices. Ese día tal vez un poco ronco te pediría inaugurar ciertos olvidos: Cambiar el nombre obligatorio del padre por el de un amigo. Ahora ya zarpo de esta historia para no anticiparme a mi memoria y a mis pasos, antes del camino. LA CINTURA DEL SILENCIO Mi garganta aprieta La cintura del silencio como una espada rota como un perro muerto Ya no puedo esconderme del asedio del espejo debo poner sobre la mesa los antes y los lejos QUE EL AMOR NO APRENDA A TENER ASCO Voy a escribir un verso con la palabra caca el amor me lo indulta con una flor mojada Pero para darte mi vida hecha poema debo poner en él también las cosas muertas Es la única manera de guardarnos de que el amor no aprenda a tener asco He escrito un verso con una palabra muerta he dejado al silencio detrás de la puerta Y ya no necesito escribir otras palabras macabras una sola nos basta como una lámpara Podemos ya indemnes caminar entre los pastos inmunes al silencio con florecidos pasos. Y echar este verso a la basura con el aliento limpio de gaviota y altura. ESTATUA DE MUJER Tú, toda fulgor cuerpo de totales melodías mirada de canción olor de fruta improvisada estatua del amor, yo con los ojos en voz alta un poco de carbón como un barco que te atraca, sonreímos los dos. LA HEBRA DE RELÁMPAGO Me estaba peinando ante el espejo y como un pez, sospechado entre la sumersión y la espesura, una cana brilló su hebra de relámpago. Empecé a deletrear mechones hasta tenerla firmemente entre mi pulgar y mi índice. Cuando ya estaba por dar el tirón suicida, me detuve. Decidí no cambiar de nombre, no empezar una careta minuciosa. Decidí no ser otra persona. ALTA MAR DE PÁGINAS I travesía, a verso traviesa a recuerdo traviesa II A noche traviesa como un oscuro jinete A verso traviesa como un ciego demente Alta mar de páginas marejada en las sienes pleniluna tu cara y tu distancia llueve. EL RITO DE AMARTE QUE ME ARRASTRA A veces me despierta una amapola a veces me horada una campana a veces me lava la cara una ventana y otras veces me encierra entre sus páginas la aurora Yo no tengo la conducta preparada de los ríos de estiradas cicatrices A veces soy (voy) la nieve que se derrite y otras veces me quedo hecho montaña A veces me ilumina una naranja o me convence con rincones la tiniebla y ando buscándome entre la niebla hasta que una flauta inesperada me apuñala Pero de todas mis conductas planetarias de mi espesa diversidad de selva hay una constante y siempre nueva el rito de amarte que me arrastra por flores y por piedras y palabras por los mismos nombres de la tierra y en cada cosa se renueva como mil tardes diferentes en el agua. EL RINCÓN MÁS LÚGUBRE DEL MIEDO Esta noche es toda de pupila es mi mínima estatura que rebota contra el parche celeste que me azota me desangra me pisa y me destila El silencio me acorrala y me vigila y el vacío con desenfrenada bota me pisa la garganta rota y me arroja a una lágrima y me exila Al rincón más lúgubre del miedo. Mis ojos se caen derretidos mis manos se evaporan y me traicionan y la tiniebla me escarba con candente dedo el silencio me clava un implacable alarido Y todo se va. Sólo las ratas se demoran. EL AMOR ES IGUAL A SU SOSPECHA Antes estaba hecho de peligros veía con bastón como un murciélago y andaba con actitud cavernosa ensuciando con mi sonido la mañana. No sé cómo pero de repente habías estado siempre en algún sitio Y llegaste y sin preguntarme un solo pájaro me lavaste las cuevas de mi cara me llevaste de la mano hasta un espejo y dibujaste un dios que sonreía. no me importa ya quién soy ni quién he muerto así está bien, los nombres se acomodan el amor es igual a su sospecha porque tú te pareces a mis sueños. Ahora hasta las moscas se me atreven y hasta veo correr por la mañana al aire enamorado del sonido haciendo el amor con las abejas. Así está bien, ya puedo mirar a cada gato sin que huya incendiado de mis ojos y paso por los hondos cementerios sin ver otras cosas que jardines Así está bien, amor, gracias por mí. UNA SÁBANA CONSAGRADA No quiero apurar estos cuadernos Son la medida preparada de mi historia Cada página que paso es una despedida una sábana consagrada donde hemos estado juntos. Conozco el dolor de abandonar habitaciones que no serán nunca las mismas. No quiero terminar estos cuadernos. no quiero conocer toda la tierra. quiero siempre una isla de sorpresas una flor aún de raza súbita imprevista para ponerla bien temprano al lado tuyo en tu almohada tal vez y despertarte. No quiero apurar estos cuadernos. Pero tengo tanto que decirte tanto tengo para recuperarnos. No importan todas las cosas desconocidas lo que no hemos hecho estando juntos Basta que estemos de la mano todo es posible y suficiente Pero no quiero terminar estos cuadernos. QUIERO HUIR DE TODO, ESO ES TODO No busco por la geografía del poema una palabra especial como una mina no quiero fundar una ciudad de palomas no quiero establecer la boca del silencio Quiero huir de todo, eso es todo y esconderme con tu nombre en una ceguera inexpugnable y dormir allí para soñarnos. EMPAPADO DE TINIEBLAS Como, me lavo las manos sonrío desde algunos reflejos acomodo páginas y escondo algunas fotos en cajones terribles Voy a irremediables sitios y vuelvo empapado de tinieblas y me arrojo de boca a estos renglones. Todo lo que hago tiene tu ausencia. MORTALMENTE VIVO Es de nuevo la hora de mis manos solas como alas en un continente olvidado es de nuevo la hora de mis horas como un viento herido por ruinas y restos de batalla Es de nuevo la tristeza esa de ser y de morir de amar mortalmente vivo, de reír al galope con la lengua en llamarada goteando pájaros y arreciando muerte escupiendo ventanas y leyendo epitafios con los dedos Es ésa la hora la de no haber sido eterno la hora de que dios nunca haya sido posible hora de palomas que se suicidan hora de música precipitándose por una cornisa con un ramo de olvido entre los dientes pero yo absurdamente crepitante entre el carbón que huye río como un molino porque estoy enamorado y seré más allá de todas las derrotas para envenenar con una lámpara el telar tenebroso del silencio. LA LLAMARADA DEL SILENCIO La soledad estaba sola y soñó. soñó que sueño y en el sueño soñó que canto y en el canto fue el aire el aire estuvo enfermo de los mismos sueños Y se volvió corazón corazones miríadas de corazones y en uno se enfrió la llamarada del silencio y entonces, tierra y la tierra soñó y cantó y raíces y rosas y tú y yo que no sabíamos que la soledad había estado sola y que necesitábamos venir, haber llegado y soñamos sin manzanas y entonces dios había sido para que la soledad nunca hubiese estado sola. UNA LÁMPARA PARA ENCONTRARTE No me damos pena No nos sufro Llevo esta partida como una lámpara para encontrarte cuando yo sea conmigo y nosotros. TUMBAS EN MARCHA Porque este avión emergerá del vino como una uva que salta de la tierra hecha llamarada o silencio de la palabra palabra Porque este avión me arrancará los ojos y ese turbio manojo de pasillos por donde goteamos tumbas en marcha me busca la garganta como un abismo empedernido, me pisotea la saliva me machaca el sonido de polen creciendo, porque escribimos muchas veces la palabra paloma. Debo volver a buscarme a recogerme entre las cosas sencillas entre el amor que no aprieta los puños ni muerde la mirada para no esconderse detrás del ocaso. Ojalá me hayamos esperado. ATADO DEL SILENCIO Cerraré los ojos para salir de esta casa Me llevarás de tu mano candentemente (ciego) hasta la puerta atado del silencio al ruido mínimo de las cosas del día No quiero morir de esta partida no quiero verme ni oírme partir. EL LAGO DE TU IMAGEN Estoy vivo a patadas a mordiscos a párpado a gritos a espina desaforada y raíz al galope. Catarata de pétalos desbocada marea alas y tajos en un solo vuelo Y de repente como el torrente brioso me anudo al lago de tu imagen y soy paz. Es el amor, Estoy enamorado. ABASTECIDO DE LÁGRIMAS Habré necesitado estar triste estoy abastecido de lágrimas hace tanto frío fuera de estas fotografías. Partiendo mi alma quedó enganchada; como un tejido mi sangre de madeja y se ha ido deshilachando en un reguero mortal. CON EL ALMA ACUMULADA EN UN SUSPIRO Con frío de animal herido con dolor de herida enfriada me voy goteando tiempo como una gangrena. con el alma acumulada en un suspiro con la lengua de pétalo cortado Mis ojos son el patíbulo de mi memoria el día entra y arrasa quema y a muerte muerde ahuyenta y azuza Las mariposas se están volviendo tajos mi cuerpo ya no tiene nada azul es que me estoy yendo y el amor es puñalada y duele. No sé realmente por qué estoy no llorando. SUEÑOS DE DEMENTE Te llamé por teléfono. era el silencio en punto de tu ausencia en mi pieza sin tiempo Te llamé con insistencia la llamada se extendía por el aire la llamada sin respuesta como un grito agonizante inundaba el vacío callado de tu casa y sonaba tristemente a nadie Colgué. hice otra llamada la misma cruenta voz que se partía la misma temblorosa campanada Me pareció que tenía algo de risa recorrí en mi memoria todo el ámbito un silencio sonoro que dolía Volví a cortar. Estoy pensando ahora en los venarios corredores, en la puerta en los discos quietos y callados. en la paz tranquila de la mesa en el pasillo aortal que se derrama y que pasa delante de tu pieza Al pasar me fijo en la ventana Tu mundo de misterios escondidos y me siento de recuerdos en tu cama Se me sube a los ojos el vacío se encarama tenaz a mi garganta me siento encerrado en el delirio Ahora pienso y se me anega el alma que tal vez cuando te llame nuevamente me responderá el silencio de tu casa Y mañana y después al día siguiente y también después de una semana y otra más y después ya para siempre Hasta que yo sepa de verdad qué pasa : que sólo existes en mis sueños de demente. LA NOCHE QUE NOS DESENVAINAMOS No he lavado la ropa que tenía la noche que nos desenvainamos y desnudos como la miel que cae de los higos maduros a la siesta, nos anudamos acuáticamente como dos lagos o dos gotas de agua que se juntan innumerablemente. No voy a lavar esa camisa. ESTOY ESCRIBIENDO TU NOMBRE En esta noche aquí en esta ciudad hoy, cualquier día un cualquier nunca en esta ninguna parte rescatada yo: este nadie de cosas y almanaques de resecadas rosas y poemas volados aquí en esta ciudad yo ahora estoy escribiendo tu nombre con dedos de niebla roto contra el aire encallado en la noche triste y sola de esta ciudad donde hay tantos que tal vez recogen su memoria, su alma, su tristeza para llevársela luego a algún poema oscuro en una ciudad cualquiera, solos. LAS ANCLAS DE TODO MI DESTINO I Que estas puertas de llegar sean las de partir si no encuentras tu vida en mi sendero, si tu memoria me renuncia si tu amor se descalza de mi nombre. II Tú mujer, tú amiga, luz, tripulación total de mis espigas, tesoro en llamas en la boca de la madrugada tienes las llaves y el timón de mi vida, las anclas de todo mi destino. Eso te lo doy. Como una mano, como una manzana. Pero no debes tropezar con mis pies. No te sientas encerrada en mi libertad que te regalo. Quiero ser tu camino no tu calvario. CLARIDAD HECHA PAN Está visto Está sabido que Está sido que yo Está vivido que yo nunca Hubiera sido uno de esos solemnes o terribles señores con anteojos y joroba. De esos que se mueven por sus bibliotecas con la familiaridad de un pez solo en su escueta pecera. A veces creo que tienen algo de dromedario, que guardan litros de páginas en la joroba de la espalda y las de los dedos. Los infaltables juanetes. Porque casi todos tienen cabeza pequeña, tal vez para tener los ojos más juntos, —la nariz no es importante— nunca se muerden la boca; y las orejas a veces son alas deterioradas, grandes como paraguas, a veces un poco chamuscadas y otras veces se les caen por el mismo camino de la calva. No sé si hay alguno que se coma las uñas, ancestros de roedor no les faltan. Algunos chupan de la pipa con invertida frustración de flautistas y oyen una inédita música con los catacúmbicos bronquios. (espero que no hayan leído nunca la palabra catacúmbicos) ¡Qué volutas de abortadas melodías! Asunto corbatas = me abstengo; casi todos la tienen sucia y otros la dejan para marcar una página remota, donde el torturado trapo convive con las migas de un irrecuperable sandwich. (quién sabe cuánta sombra ha recorrido). No! definitivamente, porque yo no dejo migas ni tengo orejas migratorias porque sólo me como las uñas cuando espero en las estaciones ferroviarias; porque no sé nadar como el alegórico pez ni soporto el olor satánico de los libros añejos, porque entre una flauta y una pipa prefiero una guitarra y mucho más soplar en la caña innumerable de tu aliento y porque no uso tiradores, (olvidemos la boca que yo también me muerdo cuando quiero imaginarte) porque mi única joroba es un dolor de caminos y no recuerdo cuánto leo, sino tus cartas, por todo eso y un montón de otras razones, no soy uno de esos solemnes o terribles señores. Además, si lo fuera, cómo hubiera hecho para darme cuenta cuando pasabas y tenías la boca encinta de palomas. No! definitivamente no lo soy. Y si lo fuera me cortaría las manos y la boca y trituraría mis dientes y después me escondería con esa sucia corbata confundido entre las migas por haberte amado y profanado con derrota y otoño tu cuerpo de claridad hecha pan. MARES ANUDADOS Quisiera que fueras sucia alguna vez con el olor bullicioso de los rinocerontes que en ti habitaran duendes diminutos una constelación de piojos labriegos y mineros de tu pelo y de tu piel ellos me podrían contar de su amor planetario de los hormigueros luminosos de las madrigueras amadas donde mi lengua no puede envainarse y pasa a veces como un glaciar quemante como un mar al galope. Ellos me podrían decir las diminutas rosas las quebradas los terribles cañones de tus huellas dactilares los aljibes insondables de tus poros ellos conocerían los remotos senderos las vertientes los guijarros las olas enterradas de tu pecho tus pezones como cúpulas sagradas sagrados como templos todos los jardines cada cementerio. ellos acamparían bajo el trébol fresco el que crece en la desembocadura de tu cuerpo continental ellos ordenarían tras nuestras enamoradas batallas los húmedos minerales de la savia tibia las herramientas exhaustas del amor. Quisiera recorrerte como una lagartija esconderme bajo cada piedra mirarnos a los dos crepitando como mares anudados y ser a veces mar y a veces caracol. VELAS PARA AGRANDAR LA OSCURIDAD He apagado todas las lejanías he decidido que estás aquí conmigo detrás de alguna puerta, lavándote la cara amasando un trago de ventanas en un papel, o bebiendo un chorro de mariposas en alguno de tus libros amarillos. He decidido que la soledad no nos cabe Somos demasiado para los enjutos territorios de la nada. Y si alguien no lo cree puede leer en los legajos de la primavera sobre nuestro encuentro desde los parietales de la tierra de nuestra insobornable brújula de equinoccios Sí! Estás comprando el pan para nuestro desayuno Un par de velas para agrandar la oscuridad ese esmalte multicolor para pintarnos camelias en los brazos y hacer el amor como las enredaderas. No encuentro la nota que me escribiste mientras dormía Te habrás olvidado de dejarla. No importa, sé que la has escrito y que decías que volvías en seguida, que no querías despertarme. Ahora me voy a meter al baño voy a demorar un poco para darte tiempo de volver e irte otra vez. Me gusta tu forma de estar tu presencia vacía, llena de sospechas tu ausencia habitada, tus constantes salidas. Ah! espero que no olvides traerme el bloc de cartas y los sobres. No puedo estar sin escribirte cada día. NOCTURNO PEDESTAL (ADULTERIO) No te quiero más le he dicho y una andanada de dedos aullantes me han empujado contra la pared oscura de los mínimos delitos Pero si hubiera decidido hacer de mi vida otro instrumento de culto pavoroso, ir a la guerra tal vez, hacerme sacerdote empasillado en conventos insondables, dedicarme a la sonrisa, sacarle fotografías a la muerte profesionalizarme en un espejismo cualquiera, entonces tal vez escogerían mi nombre entre palabras lustrosas y desde el héroe al santo desde el mártir al mentiroso acomodarían mi pedestal de nácar. Pero el amor es mi bandera mi altar mi alquimia mi pincel. Por eso soy un delincuente. ORDEN DE PALOMAS Entre acordes esparcidos por el aire, vuelan, giran locamente algunas palomas suburbanas Me parece tan justo que estén navegando en el cielo de esta mañana que no imagino dónde viven por la noche. De la iglesia abierta emanan ráfagas de música el aceite melodioso del órgano. los árboles enjuagan en la música sus crispadas cabelleras. yo camino plaza abajo. Quién sabe si alguien se pregunta qué hago pasando por aquí, quién soy, de qué huyo, en qué colchón de quién sabe qué historia voy a revolcarme. No, hay demasiadas alas en el mediodía. Yo y cada cual somos parte de la casualidad O de un aglomerado manojo de indescifrables voluntades. ¿Quién indaga un profetizado orden de las palomas, el justo cántico que se derrama los dedos del organista el culpable arrodillado el pisoteado cigarrillo del asesino nocturno? No nadie se pregunta por mí. A quién le importa saber adónde voy. Y, después de todo, ¿adónde voy? Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí Ni siquiera aquí. Ni. NAVE PARA TODOS LOS DILUVIOS Como un desaforado labriego enterré mis palas en los surcos de este cuaderno. He ido despejando el cardo peinando la tierra la encía fecunda la cabellera vacía soplando en la fragua del delirio hasta hacer saltar la espiga. Éste es mi pan mi harina enamorada mi sudor de anhelos que te buscan mujer ecuatorial templo definitivo altar de la fertilidad A veces el silencio a veces ciertas fotos viejas arqueológicos naufragios como sarmientos mordían el arado infatigable de mi lengua. Esta siembra insucumbible no teme la agresión de la pezuña pueden invadirla los dientes del olvido puede intentarla el fuego y el rumbo lóbrego del pus no hay silencio para el verso escrito si ha pasado por tus ojos por la siega de tu mente por la molienda vigilante de tu alma. Yo no quiero tener nombre de poeta prefiero llamarme jardinero pastor de rosas timonel de savia No hay en estas húmedas colinas de papel, una sola piedra de aridez, El sumergido mineral es todo de campanas. No hay un solo fusil bajo la tierra porque éste es mi prado de amor mi arsenal de palomas para tus ojos y tu sonrisa. Ahora bien, mi pequeño horizonte Amiga de mis horas lejanas Es posible que los cuervos del tiempo, los gusanos tenebrosos que a veces tenemos en el subsuelo de nuestra memoria, pasen a dimitirnos, a esparcirnos, a disipar la semilla a barrernos con uñas de huracán enfurecido. Es posible que se desaten de lejanas cumbres, desde destejida nieve de recuerdos, algunos rostros que traemos puestos, y que el agua turbia del hastío alague nuestros campos de besos y de veneración trasnochada. Por ésas y por todas las otras muertes posibles que podrían sumergirnos yo quiero dejar un dolmen eterno para todas las expediciones para todos los testimonios para obligar los astros perezosos; y ese monumento indemolible lleva nuestros nombres y el del amor en este cuaderno que es una nave para todos los diluvios. Así, tal vez para siempre el talón de la atmósfera será una lámpara custodia para que no se nos echen encima las escobas de la nada y nos sumerjan. SER POETA ES MUY FÁCIL Ser poeta es muy fácil hace falta una distancia una imagen que a veces confundimos con la almohada Hacen falta muchos besos en la boca solitaria y el silencio desnudo acostado en nuestra cama Es aún mucho más fácil si se posa en la ventana una paloma perdida o una trémula guitarra Se necesita una hoja que se parezca a una sábana y después cerrar los ojos y arrojarlos en el alma Y empezar a dibujar con silencios o palabras los caminos de los dedos por el cuerpo que nos falta Hay que estar enamorado por eso hay pocos poetas la poesía no se atrapa con ávida red de letras Hace falta algo de rezo vivir con el sueño alerta llorar al ver una rosa y andar desnudo en la guerra Si esto no da resultado se compra un libro cualquiera la poesía está en los ojos del que pasa a recogerla EL SAGRARIO DE MIS NOCHES SOLAS Déjame haberte dicho cada cosa cada terrón clamoroso de esta tierra tu imagen fue mi guía en el trayecto y mis pies vocación de primavera Has explorado cada grieta de mi pecho cada válvula cada seña de mis venas sabes mis palomas, sabes mis espejos sabes tu retrato cuando eres la ausencia. Todo te lo dejo como un sagrado diagrama para que viajes tus ojos por mis sueños para que en la primera estrella de tu ventana encuentres junto al tuyo mi deseo. Éste es el sagrario de mis noches solas guarda en él tus ojos y si quieres tu alma echa a volar los hondos ríos de tu boca o agrega las tuyas a estas alas, si no basta mi miope fantasía para los paisajes suntuosos de tu entraña. Ésta es toda, amor, la geografía de mi mente un poco enmarañada Te lo doy como a un país como a esa isla como a esa mano o también esa manzana Te lo doy como te doy mi vida como en esa canción que te gustaba ITINERARIO DE MIS MANOS He llegado a la cima de mi boca a la cúspide de mi insomne empresa he trepado al final de este cuaderno con las redes ávidas y con el sueño alerta. Si ahora puedo echar al fuego todas mis guitarras y ver cómo se queman y vuelvo a empezar la golondrina por aquella primera primavera Es que este itinerario de mis manos siguió sin perderse su avisada estrella. Tengo otro desierto que emprender para tus ojos otro mapa de páginas y estepas para construirle nidos a tus pestañas y a tu corazón una extensa madriguera. ESTE AMOR CALIENTE Gracias por mi alma desnuda por mi mente con fuentes donde surgen lagartos de diamante Que hacen el amor como suicidas hasta evaporarse Gracias por este dolor insoportable por esta dulzura incandescente Gracias por poder volar como un demente con los pies atados y los ojos pisoteados por la gente Gracias por la palabra gracias por este amor caliente por este cuerpo mío de praderas enamoradas Gracias por poder pensarte por poder creerte por imaginarte con locura candente por besar el aire o arrancar estrellas o explotar en mil avispas de repente. Gracias hembra constelada por tus abismos de amor que me perduran Gracias por tu boca sin fronteras habitada Gracias por tu aliento donde viven mil planetas Gracias por tu mirada innumerable, incontenible que todo lo bebe como una infinita ciénaga Gracias por estar locos por poder descalzarnos los dos juntos para entrar a un templo donde entran solamente a casarse las estrellas. Gracias por mi alma desnuda ¿cómo podría si no decir cosas como ésta? Usando ademanes de poesía con mis torpes manos de madera. ME GUSTA VERTE PASAR Me gusta verte pasar decidiendo el espacio con tu cuerpo derramando nadas que no eres hiriendo a muerte al tiempo con tu sonrisa inagotable Me gusta verte pasar decididamente no hay nada que me guste más Ver tu pelo a chorros que lame el espacio. Verte elegir la silla donde te vas a sentar o buscar un libro cualquiera. y no es por ninguna de estas razones que me gusta verte pasar Es sólo que me gusta verte saber que estás viva contenerte con mis ojos lanzados insaciablemente hacia ti. AMULETO He hablado con el reloj de las medidas con el fogonero de todos los tamaños con el chofer de las dimensiones absolutas Él me ha dado un brebaje de ocultarnos un talismán de desaparición de hacernos aire una medalla para ser como queramos. Así podremos irnos a vivir bajo los hongos a edificar un palacio entre las alas del trébol a enseñar un Dios cualquiera a las hormigas a que los besos nunca sean más pequeños a tener miedo de las gigantescas cucarachas podremos domar una luciérnaga y luciernagar como jinetes de una lámpara podremos domesticar al terremoto y hacer temblar la tierra con tu orgasmo haremos el amor como dos gotas que se juntan en un beso innumerable sobre el terciopelo infinitesimal de las corolas. Y después cansados de ocultarnos podremos frotar nuestro amuleto y saltar como relámpagos que emergen y tapar el sol con nuestros cuerpos. ¿CÓMO NO AMARTE EN UN DÍA COMO ÉSTE? El sol se ha subido a su púlpito celeste y derrama su discurso de luz sobre la tierra Hay pájaros anclados en el aire tembloroso de la mañana Cómo no tener yo también algo de flor cómo no amarte en un día como éste Cómo no haberte escrito estos jardines a pesar del atuendo ceniciento de este día, si tengo tu recuerdo en mediodía izado en el cenit de mi alma? INSTINTO DE SISMO Era la inmovilidad total, la nada el silencio inmemorial, todo infinito de repente un temblor, un párpado, un ala la soledad que estallaba en un latido Tal vez dios no ha empezado todavía Yo sé sólo de espigas y raíces. sé de mis cuadernos y de tu poesía de lo que te digo y lo que tú me dices. Pero a veces pienso que llevamos en el alma un instinto de sismo que acarreamos la raíz de los relámpagos el ovario primordial de los destinos. Y se me ocurre que dios es la burbuja el equívoco de la inmensidad desolada que de repente se levanta y desoculta como el amor que hasta el encuentro nos buscaba. La eternidad la entiendo por delante por detrás es un desierto que atropella pienso en el extravío que nos precedía como una jauría de rostros y de puertas Y me parece haber tenido acceso por tu boca a la ruta profética a mi primer pie y a mi primera huella Y con todos mis insomnios en suspenso me parece que en ti dios se cumpliera. SILENCIOS ELEGIDOS No sé qué silencio usar para hacer el monumento del sonido tal vez el fragor de las cascadas en las vísceras del hielo contenido tal vez el del zumbido derramado de un caracol triturado, hecho añicos o el silencio que queda en los abismos después que cae un pájaro herido. Puedo usar el silencio de los astros, que se apagan en la carne de los siglos —no quiero el silencio que sucede a las balas de ningún suicidio— puedo usar el sonido de tu boca cuando en un beso infinito nos hundimos o el silencio del silencio cuando saltan por el aire los desollados ruidos de la ciudad que se debate en mi ventana. Hay otros sonidos de martirio que dejan silencios mucho más dolorosos esas trompetas con que nos derretimos volando como evaporados pozos. Ya elegiré bien con cuidado los ladrillos de mi torre para construir la anatomía de la música donde tú y yo vivimos. Ahora me preocupa el pedestal la base donde quedará erigido la palabra que diré para ofrecértelo Porque de tantos silencios elegidos si digo el término equivocado podría derrumbarse mi obelisco. ¡Creo que he encontrado el material más adecuado! es el silencio de la palabra olvido. Ahora puedo cantar ¡canta conmigo! el monumento cantará callado. ¿QUIÉN VIENE A DARME DE ALTA LA SOLEDAD? ¿Quién apaga la tiniebla quién me lava estos rincones quién me enseña algún idioma que no tenga la palabra silencio Quién viene a darme de alta la soledad A decirme que me vaya a una guitarra Quién viene a mostrarme una paloma a decirme que he nacido A enseñarme a pronunciar tu nombre con mis manos Quién viene a decirme que no soy un delito Quién me indulta de todos los perdones quién me dice que estoy vivo Quién me dice que mis pies hacen caminos Quién me dice que me llamo número siempre quién me paloma quién me cambia por un beso la palabra Dios? SOLES SUMERGIDOS A veces no entiendo los huevos esos soles animales sumergidos en una placenta de tiza No entiendo sus ovalados silencios se parecen tanto al silencio todo lo que son lo son por dentro. De verdad no los entiendo No sé por qué no salen volando por qué no se van de un suspiro al firmamento Ahora que pienso, tal vez están volando por adentro Tal vez lo que me pasa es que quisiera ser huevo brillar en la penumbra, acumular mis cielos E irme volando hacia dentro hacia ser cada vez, mucho más, infinitamente pequeño. O PEOR AÚN Nunca querré parecerme a una papa no tener dedos ni tener lengua No sé siquiera de qué lado de sus ninguna parte mira si tiene boca, sólo un nido de ombligos no, no quiero transformarme en papa Siempre he odiado los tenedores y no soportaría tener que odiarlos más y sobre todo no soportaría que me comiera cualquiera que no fueras tú y a pesar de que querría viajar por tus entrañas; tal vez, si tú me tuvieras en tu plato, no tendrías apetito o te llamarían por teléfono o podrías incluso no comerme todo o peor aún no darte cuenta de que era yo PRINCESA BOREAL Para adornarte con diamantes que respiren con piedras de viva transparencia como a la reina de todas las edades emperatriz galáctica yo elijo temblorosas gotas de agua o de saliva y a veces de lágrimas un poco opalescentes. Busco por los ríos infartados de la noche por los lagos insondables del silencio por las olas del tiempo sin llaves y esparzo por tu cuerpo de continente y de peligro esas frutas sin nombre esas maduras estrellas animales. Así te quiero a veces mojada y temblorosa como un mar malherido que tirita y se deshoja Algo antártico en el fondo de tus huesos un poco de cal de luz dormida, adormecida de miedo a las ventanas solas Un poco de rincón en tus pupilas mojada y entregada entre el aire y la sábana que te sostienen como una voraz corola. Por quererte, te quiero de mil formas pero a veces quiero hacer caminos y como tendiendo entre las estrellas al azar algunos hilos con astronómico delirio trazo rumbos de besos por la tibieza de tu cuerpo infinito y dejo los pasos de mi lengua con pisadas de esmeraldas de diamantes latiendo de ópalos y perlas y así condecorada con el agua primaria de mi boca con el sudor que emerge de mi carne espolar que te tripula con algunas lágrimas que son parte del rito que nos vive parte de esta vertiginosa locura te dejo hecha de cielo princesa boreal collar de aurora mojada con el agua enamorada de la hondura. LOS PÉTALOS DE LA POESÍA Como las primeras hojas del otoño jugando a haber sido mariposas los pétalos de la poesía planean Y caen a mi corazón. Allí reposan, y se hunden por densos hormigueros y recorren mil vetas laboriosas relámpagos de hondura que las llevan hasta una desembocadura de rosas Yo andaba como un túnel escapándose tenía la mirada fragorosa Se han volado de mí aquellos acechos se han volado con tantas otras cosas Ya sé tu nombre y un culto de labriego me empuja por las cosas más hermosas. EL TELÉFONO Tiene algo de buda o perro echado, de tintero de cabeza de toro o zapato abandonado misterioso caracol si está callado contiene en silencio todos los senderos A veces se despierta con voz de grillo austero y entre venas atmosféricas y magia tamizado me trae el sonido más amado la canción vegetal que yo más quiero. En esta soledad él es mi compañero cueva del silencio y corazón alado a veces por el aire me lleva hasta tu lado como un instantáneo y ferviente mensajero. Él, que toca tu voz con quieto aliento que contiene en palomar tu melodía en su boca la anuda con la mía y nos lanza hechos aire por el viento Yo amo a este teléfono profundo a su prolijo intestino casi vena a su cráneo carbónico que drena que me lleva por las glándulas del mundo Es el único antídoto del tiempo único cerrojo del silencio TERRESTRE ANATOMÍA Creo que podría ser profesor de geografía Conozco cada río del aire quieto cada costa cada labio cada abismo del silencio Mis alumnos no usarían anteojos. Tal vez calandrias en las manos líquidas tal vez mirada de mordaza Todos lloraríamos juntos al empezar la clase. Hoy por ejemplo enseñaría los desiertos atroces con esqueletos blancos de luminosos caminantes Allí han establecido sus cadáveres titilantes algunos poetas que nacieron ciegos. Dejaríamos para nunca los oasis Alguien habría inventado la palabra teléfono Si no fuera por esta hora en que todo el mundo duerme. Creo de verdad que podría ser un mal profesor tengo todo que decir podría asustar a mis alumnos Dibujar en un pizarrón de lágrimas cordilleras de besos cordilleras con diamantes que se quedan atrapados en la boca ay los volcanes ay la nieve y la llamarada y la lava en soledad. Conozco este planeta de callar con manos de viento con garganta tormentosa con huracanes de cuadernos. Les aconsejo que no se inscriban en mi curso Podrían hacerse adeptos a la poesía y en alguna última página a un primer suicidio. UNA FLAUTA PERFECTA ENTRE TUS LABIOS El amor me condecoró la boca con esta urgencia de versos no quiero suicidarme de silencio puedo besarte eso sí, permanecer callado como una flauta perfecta entre tus labios la canción nos crece por adentro y la escribimos con galope de relámpagos. LAS FOSFORESCENTES TROMPETAS La música desordena manantiales en mi pecho desata relinchos sopla los molinos de mi sangre y hace saltar tu rostro como candente mineral eyaculado amo su rastro de gases derramándose su lacio paso de pez o de gaviota amo sus manos de tules y de oxígeno su cuerpo gaseoso y llamarada amo las trompetas de metálico vuelo cóndores de oro transparente flechas huecas de cristal fosforescente CADÁVER GENERAL Dónde han dejado el resto de estos cadáveres el expoliado cuerpo del alquitrán esta sangre tenebrosa de planeta? Miro en estas calles el pedregullo engarzado un poco como un desmentido cielo constelado de las pequeñas y las múltiples muertes de los hombres tapas de botella cristales de choques irrecuperables cigarrillos retorcidos indescifrables gotas de café orina o sangre. Esta selva para gatos y vientos invernales estos jardines para que paseen Dioses de hielo estos cementerios para que nadie llore me recuerdan que nunca he pedido auxilio No quiero que los restos las plumas los párpados los rotos dedos de mi grito mutilado se queden enredados a este cadáver general desatrapado. Mejor me voy hay una plaza a la vuelta de la esquina. EL NOMBRE DIVINO DEL AMOR Quiero apostar con todos los poetas con todos los juglares y todos los mentirosos de la tierra con todas las bocas suburbanas de la historia con todos los tinteros trasnochados con todos los suicidas y los gatos con los conejos las moscas y los peces con todo lo que ha estado enamorado quiero jugar contra ellos mano a mano boca a boca, solo contra todos a quién ha dicho más veces la palabra el nombre divino del amor. Y luego quiero llevarte el trofeo hasta tus manos, para ti, la hembra más amada de la tierra. ES EL AMOR Empieza en los dedos de tus pies deltas de pan y de firmeza el continente donde desembarcan mis besos como exploradores y suben por las dunas perfectas de tus piernas de subterráneos océanos Empieza en cualquier poro en cualquier centímetro de piel enamorada en el agua vegetal de tu cabeza en tus párpados donde no hay nada escondido. Empieza en tus manos a veces en tu aliento donde vive la sospecha en el olor melodioso que dejas cuando pasas en tu nombre si no estás, cuando te nombran empieza, empieza y sigue empieza en mí, porque te traía conmigo como un hambre de milagro antes de hallarte antes de que hubieras sido siempre como una cueva sagrada. Empieza y es la primera gaviota de la tierra el primer amanecer sobre la nieve y mi corazón reconoce su demorado nombre desde su hondo trayecto de extravíos como un ciego de manos luminosas Empieza constantemente, siempre como empezaba antes de llegarnos igual que una exhaustiva geología que preparaba la fertilidad para la rosa Empieza en cualquier cosa, a la mañana en el cuaderno que me llama blancamente en tu imagen que es el primer recuerdo como un faro en la niebla Empieza siempre interminablemente como toda el agua de la tierra de innumerables raíces en la atmósfera de infinitas arterias hasta el mar. Empieza y me lleva hasta las vetas de tu cuerpo templario de altares y escondrijo allí enumero la redondez de las naranjas mido el olor total de los jardines y escondo todas las espuelas de la luna en la marea envainada entre tus piernas. Es el amor ya lo sabías que lleva las infinitesimales cosas de mi vida a tu nombre y tu recuerdo como a un continente de eterna subsistencia. UN SUEÑO DE DIOS Cuando tú y yo hacemos el amor nos asisten todas las flores de la tierra los ingrávidos besos de los cardos el cardíaco semen del manzano las rosas que elegí para tu nombre y los alelíes que no sé cómo se besan Pero cuando somos el amor cuando lo éramos y cuando lo seremos Dios se acuesta con la eternidad para engendrar la primavera que trae una ofrenda de canciones para ti que fuiste un sueño en demasía de Dios cuando duraba solo. MUJER ANTE CUALQUIER INVASIÓN A veces, de tu vientre caen jaurías de renunciados aerolitos por venas de derrota y desocupación Es el otoño, tu éxodo de sangre es cuando la seda vuelve a la tierra y el gusano se hace mariposa es la hora en que tu vientre terrestre mastica la hojarasca humedecida, con rumbo de nube con instinto eterno de clorofila. Amo tu menstruación, la lava de tu vientre volcánico los encendidos despojos de enterradas atmósferas, tu galáctica savia desmoronada, nieve herida desatada cúpula. Amo esa camisa de fuego que tus íntimas ramas se desvisten amo tu ejército de hijos cayendo postergados con algo de vencida hiedra con campanada de ceniza con escombros de paloma. Amo ese innumerable cadáver que te desorbita y duele ese turbio deshielo de pan cenagoso ese río de alas rotas ese derrocado follaje de veranos sumergidos esa dimitida cabellera mineral ese dolor de destitución que te tirita y te proclama huerto de todas las rosas mujer ante cualquier invasión morada de la primavera. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT (Continúa.) | |
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| Iniciado 53 mensajes 1 puntos | 30/01/11 01:29 hs 2 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt ESTAS VENTANAS ATROCES Estas ventanas, amor con el múltiple beso de la lluvia mordiéndolas con desesperada impotencia amor, esta mañana se enhebra por mis venas como el olor de los árboles nos habitaba a veces cuando caminábamos por tu vereda. Quisiera contarte cada cosa que toco cada desolación que mis ojos van creciendo pero no tengo versos suficientes ni suficientes palomas en mis versos y esta lluvia que late con diseminado corazón el techo... Es entonces ésta la soledad? esa que se demora en los espejos esa que hincha el silencio en los desmantelados muros de los destituidos templos? Estoy solo y no pero estoy solo llevo tantos destierros en la boca y mi verso te busca amor entre las cosas amor que me aniquilan y a veces te toca, amor, te toca te besa te ama te moja y a veces me muere como una paloma, aquella en medio del océano infartada. y esta luz y este aire que me manipulan Es la hora amor de estas ventanas atroces de esta mañana sin palomas sólo barcos con sirenas lejanas y esas otras amor, esas otras que nos nombran. Cómo es tu mañana? aquella de doradas piernas un poco demorada entre las demoradas sábanas del alba. Cómo van los pasos de tus ojos por esos pasillos venales y las fotografías en los muros que yo no miraba pero que ahora reconocería? Cómo son los silencios que me nombran? y las palabras que me olvidan cuáles son las manos que acarician el plumaje del aire que ya no me reconoce La muerte es la única distancia sin partida. Y por nombrar cosas idiotas la guitarra del aire sin dedos o tal vez mi corazón que tañe y este cuaderno amor que me sostiene como tu nombre como un escudo pedestal terrestre de mi boca y la ventana donde rebota la lluvia que también está sola. MUJER FUNDAMENTAL Mujer fundamental, veta de gacelas mina donde surge la mañana guitarra genital del alba telar profundo de la primavera Mujer, hondo cuerpo de flauta donde vivía la música primera tus ojos son frutas de lejanas tierras tu alma tiene soledades de otra raza En ti vinieron a abrevarse las estrellas A ti bajaron en manada las galaxias y en tu vientre pusieron una lámpara y pintaron tu sonrisa con espera. Se te hincharon de pétalos las venas tu corazón se transformó en campana y todo tu cuerpo era una casa tu mágico cuerpo de alfarera. De ti salió como la luna llena era un pan de arco iris una espiga era el número total de las vendimias era el cuerpo de todas las cosechas Tú le diste a beber cada paloma tú sembraste la música en sus dedos Y ahora tiene el corazón de vuelo y mirada de mansas mariposas Sostenida de latidos atmosféricos pasó por mi lado como una flor de atmósfera urgente salto de mi memoria en ella descansaba un viaje eterno Por eso mujer, madre del agua quiero dejarte mi flor hecha de frío un poco de equipaje de caminos como el alba lamiendo tu ventana para que a la hora total horas afuera tengas aún mi corazón de página como un humilde altar que te consagra desde lejos mi madre verdadera porque pasé a buscar la vida por tu casa. EL AMOR No hay una sola quebradura en mis ojos una sola ruptura del aire no hay un solo momento en mi día que interrumpa la catedral pujante de mi memoria levantada No hay un tajo en el silencio por donde no se escapen ráfagas de canto buscándote tu cabeza lejana, continente de mujer y de niña No hay una palabra donde no capulle tu nombre una habitación donde yo entro que no se ilumine de tiniebla viva de silencio palpitante de distancia encinta. El amor viene (vienes) conmigo como un arco iris para mi cabeza como un halo de luciérnagas para mi sonrisa. Ya te he dicho todo (ya toda mi boca) pero mi voz no quiere reposo quiere trompetas calladas y silencios que gritan el sonido de las islas solas el sonido del incendio en una isla todo para construirle casas a tus ojos chozas de saliva trincheras a tu boca nocturna donde encontrarse en sueños con la mía. El amor va conmigo es mi bastón, mi linterna incansable y mi guarida. ABECEDARIOS DE SILENCIO Voy a tratar de ser amigo mío voy a tratar de preguntarme cosas me voy a regalar un montón de termómetros un kilo de balanzas un litro de espejos todos los barómetros que sean necesarios un alambique si hace falta y voy a romper ese reloj insobornable. Y me quedaré conmigo a pasar la noche el día la semana el año el siglo, la eternidad completa sumergiendo instrumentos analizando piedras tomándole la fiebre a mi sonrisa leyendo abecedarios de silencio hasta responderme hasta saber quién soy. POZO DESPARRAMADO Voy estas fosforescencias por la orilla de la vida a veces un poco horario tantas veces nunca tanto siempre nada. Me parezco a las luciérnagas pero cuando no me enciendo es que no existo no tengo otra estadía que la luz otra palabra que el beso Sáquenme de encima estos nombres como muebles antiguos esos baúles incógnitos y los pequeños cajoncitos de hacer cosas útiles como entrar en las peluquerías. Yo no me corto nada tengo demasiado poco me dejo crecer la sombra admito cada habitante Sonrío al que me sonríe después me apago soy noche existo tiniebla pozo desparramado. Y en invierno no hay luciérnagas. ESTRELLAS DE TINIEBLA Ahora son las guitarras lloviendo escalofríos cuerdas tiritando aire aterido de canciones-silencio párpados temblando un poco de grillos derramándose espumosa madera y tú surges de todo como un vapor de fotografías ausente y poemas no escritos. Y tú y yo escribo Tú y estas guitarras. Follaje de aire hojas que chocan y titilan estrellas de tiniebla, la soledad es terrible voy a escribir esa frase la soledad es terrible Y estas guitarras apuñalándome con pétalos. NUESTRAS FOTOGRAFÍAS Entre la nieve ordenada de estas páginas guardaba como el secreto hondo de las flores nuestras fotografías (polen) Y mientras soltaba barcos de papel cargados con mensajes anhelantes hacia mi memoria tu imagen se caía llovía escondidamente sobre las frías baldosas. Alguien las recogió y me las entregó reconocién- dome Estaban frías Pero somos los mismos sobre el papel que nunca pierde la memoria. Qué miedo tengo de la tuya y de la mía. Porque si caemos los sueños sobre las baldosas del tiempo nadie recogerá nuestras almas. sin imágenes vacías. LOS VERSOS QUE NO ESCRIBO A RATOS Yo no sé qué me pasa esta mañana que no puedo mirar fotografías que no puedo asomarme a la ventana ni leer siquiera una poesía Yo no sé qué me pasa esta ventana yo no sé qué me duele esta poesía qué oculto puñal en las fotografías ¿es que voy a suicidarme esta mañana? Yo no sé de esta pieza qué me ahoga ¿serán esos implacables espejos? hay algo que en mi alma se deroga hay algo que me estoy volviendo lejos Me parece que el aire me interroga que se me clavan a fondo los espejos Hay algo esta mañana que me ahoga Hay algo que estoy mucho más viejo Tal vez la inmovilidad de los retratos la mirada total de la mañana los versos que no escribo a ratos me voy a volcar por la ventana TODO EL INVENTARIO DE MI VIDA Cada día supero una medida Cada hora derroto algo definitivo Cada instante te quiero más que nunca hasta dónde ojalá esta primavera me acumule en un eterno domingo de campanas y de flores yo no quiero que hayas sido otra historia cualquier otro milagro forastero otra cara Siento el útero de una inmemorial astrología pesando en mi memoria y en mi cuerpo y en mi alma algo me traía eternamente hacia este encuentro me arrastraba hacia tus ojos me decía que aquí estabas Y ahora todo el inventario de mi vida todas las alas de mi eterna travesía echan anclas en tu vida. CUERPO DE UNIVERSO Quiero llamarme con el oro de la abeja con el nombre del telar de la mañana quiero mi nombre con los remos de la nieve quiero ser parecido a una manzana Quiero estar hecho de greda planetaria que se peinen cataratas en mis dedos tener ruido de luna en el perfume parecerme un poco a cualquier templo Quiero tener mil ríos en el cuerpo y mirada de cueva derramándose ser todo fuera, no tener adentro como el aire y el silencio amándose quiero aprender a ser fosforescente tener algo de mosca, carne de agua y poder sumergirme entre la gente y emanar del silencio de una caña Ser total como la música que mana entre el cráneo colosal de los planetas y el oceánico pecho del espacio frotando sus incalculables cabelleras Quiero tener cabellera de cometa ser vertiginoso cayendo cielo abajo parecerme a una fogata bajo un lago que mi nombre se escriba con estrellas. Quiero tener uñas como un mar que late que me confundan fácilmente con un clavo caber en la copa de un estambre que no basta para mí todo el espacio Y después, con este cuerpo de universo poner mi existencia hecha de canto en el momento de entregarte el verso. al ponerlo como un beso entre tus manos CON LLAMAS ESPUMOSAS Me gustan los lugares espumosos esos rincones con monstruos de pelusas los bolsillos inefables de los pordioseros la melena de las palmeras que se han ido a otro planeta la boca de un Dios muerto comiéndose una nube algunas tardes tristes, grises con manadas oceánicas de lana el cuello de las palomas que se evaporaron los cadáveres de las fogatas en la tierra la llama de los candiles las habitaciones donde aún no ha muerto nadie las entrañas aéreas del pan. Me he hecho amigo de las alfombras de la ropa vieja que nunca se regala de los diarios con historia arrepentida del nido lunar de las gallinas Y hasta casi del blanco pubis de las olas. A veces he llegado a ponerme las manos en el pelo, Buscando lugares espumosos BUSCO ENTRE MIS ADENTROS Nunca tuve algo contra mí siempre quise apoderarme de todo no sé por qué ahora sucedo que me miro de frente me busco en los espejos me envío sonrisas y me las devuelvo Será que desde que nos encontramos y en la soledad soy mucho más solitario Busco entre mis adentros quiero tener lo más tuyo Y cuando me encuentro Ya no me siento tan solo Con algo de tus recuerdos. COSAS DEFINITIVAS Alguna vez me empecé a quedar sin dios culpa de las cucarachas tal vez que eran demasiadas y había que ponerles los mismos venenos que se usan en las iglesias. El caso es que me empecé a quedar sin dios se evaporó como un útero oceánico. Esta cicatriz que tengo no me gusta Es demasiada A veces le echo puñados de arena me desaforo con cosas menos minerales me quedo despierto por la noche doy vuelta los espejos para descubrirlos in fraganti leo libros empezando por el modo de olvidarlos Es inútil Quedarse sin dios es algo irremediable Es como de repente haber nacido muerto. Por eso miro los astros inexplicables con ingenuidad esperanzada y le pido a mis sueños que imaginen que me vivan que me sean una nave que se acerca un bote fosforescente un gondolero con alas De repente una memoria completa de cosas definitivas Un abuelo de diamante que me seca la intemperie del tiempo con una túnica de música. Porque de repente me empecé a quedar sin dios y me di cuenta que mi memoria es un oscuro pasadizo Una puerta de llaves caprichosas. Qué pena que hubiera tantas cucarachas, de verdad. QUE LA VIDA NO SEA IMAGINARIA Desde que te conozco me fijo siempre en las florerías Me miro pasar en los cristales Y me da ganas de cortarme el pelo Amo al inventor de la fotografía Me parecen mariposas los sellos postales Y a veces acaricio a los teléfonos Desde que te conozco hago cosas sencillas No tomo más café con el sepulturero Me olvido de revisar el almanaque Dejo siempre abiertas las canillas Me dejo encerrado en las fotografías Y nunca me doy cuenta de que tengo hambre. Desde que te conozco lo que más me gusta, es que todo me parece milagroso: Recordar quién soy por la mañana mirar relojes que ya no me asustan estar adentro de mis ojos que la vida no sea imaginaria De verdad todo es mejor desde Nosotros empiezo a entender ciertas palabras y me he hecho cliente de las florerías progreso enormemente con el sonambulismo Me han echado hace poco de la fábrica me he comprado un libro de poesías. Ah! y desde que te conozco todo el mundo me dice que estoy loco Que de dónde saco esta cara de alegría. LLÉVENSE ESTOS NÚMEROS URGENTES no quiero tratar de ser inteligente de haber podido inventar cosas feroces prefiero que me dejen con las flores llévense estos números urgentes no quiero que me hagan usar lentes no quiero ir a discursos ni a reuniones no me regalen ni fusiles ni relojes no me recuerden la palabra muerte ¿No se dan cuenta de que estoy enamorado que no tengo nada de teorema que ya nunca voy a envenenarme? el que quiera sentarse aquí, a mi lado tiene que dejarse crecer la primavera y olvidarse para siempre de olvidarse. ALGO MÁGICO QUE ME HACE SER MÁS VIVO Hoy tengo el corazón hecho un nudo. del subsuelo de mi alma emergen como en un remanso que devora manos que se agitan, gritos urgentes. Amanecí como arrasado, roto, como un campamento devastado. como una iglesia profanada como una tumba después de un terremoto Como a una cruz o a un timón, los dos, como a un bastón o a un mediodía quise atrapar tu nombre que pasaba pero las manos de quedarte no eran mías La vida arrecia con rosas o puñales: o como el pan de trigo o como el de veneno. No me importa una muerte equivocada yo sé cuál es el pan que quiero si el pan de despertar no es morir sueños Pero no quiero que mueras con mi muerte no quiero inundarte con suicidio Yo te invito a mi mesa, está servida pero el pan, amor, es sólo mío. En mi vida verás fotografías y unos viejos floreros atendidos Hay un sótano de rito inaccesible sin embargo no hay nada prohibido. En mi vida no hay puertas para abrirte puedes pasar con sólo una mirada pero antes de entrar, quiero decirte algunas cosas que ya están gastadas. Si te bastan estas pocas herramientas, el poco combustible de mi lámpara, mis manos un poco enronquecidas, y mis ojos con restos de batallas, Ya puedes pasar y acomodarte Descálzate, si quieres, todo es tuyo. Tengo sólo otra cosa que contarte: entre estas sillas y estos muebles sucios Hay algo nuevo que he encontrado algo que entró recién junto contigo que no tiene nada viejo ni gastado Algo que soy de verdad mucho más niño Algo que nunca había cultivado Algo mágico que me hace ser más vivo Es que nunca he estado enamorado. ESTA DERIVA CIEGA Hoy he amanecido con el alma enredada con la voz que pierde su camino con la memoria como desorientada me parece que ni siquiera he amanecido Una rosa me regala una promesa una esquina me unta con delito me asesta el vacío una ventana Tal vez lo que más duele es el vacío Es una cosa de verdad incalculable esta deriva ciega, sin destino. Esta zozobra de todos los altares esta prisión de todo mi albedrío He sentido que tiraba de un cadáver un lastre acusatorio detrás de mí era mi sombra, todo mi equipaje mi rastro, las manos de mi hijo. Quisiera arrancarme el corazón de cuajo extricar este nudo a cuchilladas y llevarlo lejos y enterrarlo y dejar todas mis huellas enterradas. ABREVÉMONOS DE BESOS Con manos clamorosas te busqué como un ciego como un gusano clandestino por el cieno recorrí cada poro suburbano del te- rreno, con lámparas de lluvia exploré cada hormiguero, Luego fue la desesperación identifi- cando el veneno El otoño me exilió a vivir en sueños Y vino la resignación del ciego que sabe su destierro: (Yo quería pintar el alba sin conocer los colores del cielo) Me eché entonces a dormir en un vino amargo y lento. Y ahora algo me sacude, me llama y me despierto, es la madrugada, la reconozco, la estoy viendo. Esto que siento está fuera pero ya estaba adentro no nos enamoramos, nos identificamos nada más con vernos nos reconocimos, el amor ya lo traíamos de lejos lo traíamos puesto como a un milagro o a un instinto profético. Qué me importan ya los dientes del desierto La sequía asediante la implacabilidad del tiempo, Dame tu mano de escudo abrevémonos de besos Entre arenas y cenizas siento que somos eternos. INUNDACIONES DE LÁMPARAS En cada hueco blanco de este cuaderno se detuvo mi alma y mi deseo a reclamarte, y te busqué en el aire para completar mis besos para lavar el silencio de mis manos en tu pelo tibio, para despavorir mis miedos con tus ojos como inundaciones de lámparas. EL NOMBRE DEL AMOR DESESPERADO Te quiero. Tenía ganas de decírtelo era la habitual paloma que se ordenaba dentro mío y tramaba ese dolor de aire que nos ahoga de anticipadas libertades Por eso vine hasta la tinta a volar a indefinirme a sentir mi galáctica explosión mi dimensión de alba enamorada. Te quiero. tú no estás a la orilla de mi boca para oírlo, para deletrear el oleaje de mi aliento por eso te lo escribo ahora en este sitio donde tu ausencia hincha el espacio donde tu cuerpo es una urgente escapatoria donde tus ojos son el embarcadero de mi alma. En este sitio donde el amor se reparte con absurda geometría donde cada uno extrae de entre páginas feroces un nombre y una historia para jugar al tiempo, enmascarados para jugar a ser o a haber sido aquí, donde me toca el nombre del amor desesperado el sitio de la pregunta irrespondida la raíz erradicada el trasplante total de la existencia aquí, beso las páginas donde me embarco, me ato al nombre desbocado de mi personaje y digo a un nadie que tiene tu cara imaginada toda la música que me toca. Digo amor y amo y muero en esta vida muerta, muero de vida y escenario con tu ausencia puesta recubriéndome como una bandera de besos. Aquí decido lo que soy broto, desatrapado como el agua que desorbita la tierra y una vez más tú eres la meta el público testimonial, la mano que pasa a recogerme. Ya ves, sólo quería decirte que te quiero. Son tan copiosos los cimientos del amor, que abro mi boca para caber tu nombre y arrecio un pantano de alas luminosas que me vives dentro. UN GESTO CONTIENE LA ETERNIDAD Estábamos predestinados pero no quiero que seamos destino quiero algo más mágico una abeja que elige una flor en la pradera y eras tú dios que escribía una poesía y éramos nosotros. Tú que te bañabas en un océano total y eran mis besos. Un gesto tuyo contiene la eternidad pero a mi amor no le bastan las palabras quiero comerte, beberte al tiempo que me respiras y masticas los dos con dimensión de atmósfera humo en la niebla silencio y canción lámpara y sombra mezclados infinitesimalmente en el vientre de un átomo infinitamente unidos. Tal vez es nuestro amor que escribe la poesía. y es dios. UN DÍA Un día estaremos sentados a la sombra del tiempo de la mano leyendo tus versos y los míos los dos como una sola flor la que hubiera sido el infinito si no se hubiera derramado. Un día, amor. RUINAS DEL ALIENTO Entre palmeras de multiplicadas manos inmóviles alas de abanicos sobre la hierba cómplice entre el aroma sonoro de los eucaliptos sobre la tierra desvestida sobre algunas piedras huérfanas contra la tumultuosa cabellera oceánica recogíamos piedras o caracoles cazábamos canciones en el aire y atrapábamos las palabras con que ahora edifico estos recuerdos. CLICK Ya está la foto. No puedo entender que fuéramos que ese tiempo de beso tiempo de nosotros en que atrapábamos la vida se haya vuelto papel de fotografía y yo la mire solo. SIN DESTINO Esta zozobra de todos los altares esta prisión de todo mi albedrío Es una cosa de verdad incalculable esta deriva ciega, sin destino. No te asustes de esas cicatrices son parte de mis gestos, son sonrisas —No entiendo bien lo que me dices. ¿Que de quién son esas fotografías? Me parece que son de una película me las traje puestas desde el cine. Ahora mientras te quitas los zapatos voy a echar al fuego alguna leña de paso tiro esos retratos. Podrías abrir esa botella? CORRO POR LA INCERTIDUMBRE ¿Sabes que a veces se me esfuma tu perfil? corro por la incertidumbre desesperadamente como queriendo atrapar un perfume en el aire y cuando lo logro, como un buzo que emerge por el polo salgo de los misterios de mi memoria con mi tesoro en la boca. DEMASIADAMENTE HERIBLE Hace poquito, apenas diez minutos estaba en la habitación escribiendo un poema y tenía la voz algo nublada, casi como callos de callar en el aliento. Y no podía dibujar, la música se me caía del pincel, el aire estaba lastimado (se han muerto demasiadas palomas en el mundo). Entonces cazando con mi arco sin flechas ante un público fantasma Me sentí vulnerable demasiadamente herible por afuera y me metí en tus ojos que estaban dentro de los míos y dejé que mi voz rodara como un tronco usado sin miedo del espacio ni de la ausencia de las golondrinas. Te llevo como un escudo por dentro emperatriz de mis dientes. EL MAPA DE LA FELICIDAD El mapa de la felicidad es cualquier parte tu mano ecuatorial es la partida si tú caminas conmigo puedo fundar rosas con mi pie puedo enseñarle a adorar a las avispas averiguar el secreto melodioso de la cola musical de las ardillas y si la dibujo con mi dedo y tú sonríes toda la tierra me regala su sonrisa contigo puedo ir a cualquier parte hay un solo país que me intimida es un sitio cualquiera en que me encuentre y esté solo con tu lejanía. ME RECONOCE PERO NO ME CONOCE Hay alguien que no lo sabe aún. Que pasa tranquilo por delante del espejo Hay alguien que no sabe que está muerto que no sabe que no es ésa su mirada (que no sabe que le sobra un sueño una ignorancia) Hay alguien que puede abrir la puerta con la misma mano cotidiana Hay alguien que no sabe la sorpresa que camina con olor a puñalada. Hay alguien que lleva entre la carne una atroz herida hospitalaria hay alguien que aún no ve la sangre cayéndosele de las entrañas. Hay alguien que me mira como siempre que no entiende mis manos a la espalda que sospecha unas rosas o claveles en lugar de la honda cuchillada Me reconoce pero no me conoce Sabe que me ha visto cuándo y dónde Hay alguien que no sabe nada Yo traigo detenido su reloj en mi bolsillo Yo traigo su mirada ya apagada Y un retrato en la mano del cuchillo. (Es el tuyo, dime cómo he de matarla) DOSIS DE AMOR Quisiera que fuéramos los dos tomados de las manos tomados de la saliva atados del aliento enredados por la mirada sin haber sabido contar nunca sólo guardando el número 1000 para decir estrellas para numerar palomas para saber que ése es el número uno de los besos la mínima dosis de amor entre los dos. ESTA SOLEDAD... De repente siento que me he vaciado que soy un vertedero de una destituida ciudad del aire siento que soy una sentina de despojos donde se pudren las carcasas de algunos monstruos descartados. Todo género de criaturas se demora a exagerar mi podredumbre. Esta soledad me ha desmesurado tanto... Espero cualquier milagro una ventana que mire hacia otros sitios podría pasar a hacer un nido en mi nariz. Estoy harto de mis sienes que no inspiran ni la más elemental arquitectura ni una gaviota ha querido refugiarse en mis orejas Los escarabajos creen que soy el mueble donde se guarda el demoníaco insecticida. Y se van por supuesto. Tal vez fuera mejor ser ese mueble así tendría el veneno por adentro. Estoy harto de esta coraza de kilómetros hacia cualquier parte Voy siempre empapado de meses huelo a moho de eterna postergación. NO SÉ POR QUÉ No sé por qué no puedo quedarme con el aburrimiento con la tranquilidad con la paz de las ventanas —algunas— con un copo de tedio y un amainado vapor de besos colgando de mi boca No sé por qué no puedo morir de tiempo y debo suicidarme vivir de súbitas lámparas de relámpagos agachados que me asaltan de emboscados fervores que me iluminan de repente. No sé por qué. Dejo mi cama al alba Dejo mi hambre clavado en un pan manso como un furioso cuchillo y cierro mis ojos sin portazos Despidiéndome a mordiscos de cada lentitud cada amansado abismo cada espejo de lenguaje cotidiano cada nombre que he sido obedientemente. No sé por qué. TIRAR LA CARTA Y UN POCO DE TU VIDA Escribiré una historia para no contarte nunca: Era una desnuda casi tímida mañana. Por una calle tímida y desnuda un poco trigo y otro poco llamarada tú llegabas enumerando las esquinas. Y bajo un árbol para el que faltó palabras como un pájaro cualquiera tú te detenías. De un bolsillo donde viven con veranos a veces unas lacias golondrinas tú extraías una carta entre tus manos y despacio silenciosa la leías. Aún no era la hora de encontrarnos faltaba un poco para el mediodía. Sacaste tu cuaderno de jardines y acariciaste con tu boca algunos pájaros yo nunca habré sabido qué escribiste. Era una plaza tranquila como un lago como aquella donde deletreábamos la menta el cielo estaba quieto como un barco. Era tan fácil que fuera como aquélla. A lo lejos alguien se acercaba te peinaste con la sonrisa alerta. Eran más las mariposas en las plantas. A lo lejos... Se cerraba la promesa. Y tus ojos en azul se evaporaban. Querías esconderte, transformarte en amapola y asaltarme al pasar bajo las ramas. De repente se incendiaba cada cosa todo el día en tu mirada que temblaba. En tu alma remontaba una gaviota y diluvios de ausencia se secaban. Era la hora en que los sueños se cumplían era el momento en que tus vidas se juntaban y en que se besaban los astros y las profecías. Era el mismo tiempo que en las cartas. De repente algo en ti que se encogía algo extraño en la figura que llegaba. Pusiste tu cara entre las manos tu clara cara enamorada. Como cualquier hombre siniestro pasa no era yo, esperas todavía con la paciencia quieta de una casa. El mediodía ya te da la espalda la tarde remonta su rostro solitario. Tal vez ya no vendré, tal vez mañana. Por la misma calle de sonido lánguido todavía espiga pero ya apagada te vuelves sueño atrás, con roto paso. Vas goteando mi carta por el aire hay algo atrozmente desolado de repente mi nombre es: nadie. El tiempo llama a un sueño largo con nudillos de nieve y de agonía. Puedes olvidar el sitio, la calle y el árbol tirar la carta y un poco de tu vida. Ya no vendré, me atraparon los zapatos del rastro que me precedía. Ésta es una historia que nunca habré contado. EL AMOR TOTALITARIO Entre vertiginosos glaciares y volcanes eyaculando entre frenéticos galopes oceánicos entre raíces de mano denodada partiendo la mandíbula terrestre entre semen de mariposas y sonámbulos entre la madera yéndose de todos los violines enterrados donde pisa la luna como un gato en los cementerios de las rosas en cada alvéolo residencial de los veranos en las tráqueas furiosas de la tierra quiero que repartan la ceniza de tu cuerpo y del mío quemados una noche persiguiendo el orgasmo por los huecos raudos de tu carne así haremos o seremos el amor totalitario y no seremos parte de la tierra sino que ella será una parte nuestra. No me basta la vida para amarte. ALTAR DEL UNIVERSO A veces pienso que eres una niña aunque haya algunas cruces en tu cuerpo y tu mirada tenga cicatrices A veces tropezando y recogiendo las remotas ruinas de tu aliento siento que tu edad no pertenece al tiempo que tu voz de arrecifes martillados acaba de nacer en una espiga y viene de lejanos puertos Te pareces a un Dios aún no inventado a un altar para todo el universo Tal vez por eso eres una niña. LEVANTO UNA ANTORCHA DE SUEÑOS El aire viene con turbias herraduras a pisotearme los párpados el silencio viene con inmovilidad turbulenta Yo levanto una antorcha de sueños esgrimo una estocada de poesía Y muero con tu nombre entre los dientes acribillado de ventanas y relojes LA PÁGINA GRANDE DE PALOMAS Y VERSOS I Es la hora de ti, es cuando llegas y atracas tu perfume inmenso entrando como el alba por la puerta. II Intento medir la poesía con tu nombre pero no me alcanzan las palabras para contenerte. III De tanto llorar alimenticias muertes hay cal en mis ojos para esta catedral de llanto. IV Hay rincones que arrecian sobre mi corazón tú arreciabas mi corazón. V He llegado hasta la soledad al puente del tiempo al lugar donde creciendo se quiebran las palabras y me canción Me. Canto. VI as never as possible VII Vivir somos esto. desollados como la harina VIII Quiero morder tus ojos caberte en un firmamento de párpados y no mostrarte nunca la salida. IX HUELLA Por aquí pasé y dejé esta huella como testimonio de mi búsqueda. ¿Dónde estabas durante toda la lejanía? X Estas horas me acantilan detrás de mis ojos. Soy un rey de traje chamuscado, sentado en su desvencijado trono, en el medio de una ciudad derrumbada y arrasada. XI honda flor de ausencia hondamente flor de soledad, las sirenas de la noche llaman pero el silencio no tiene partida XII Esculpo inmensidades de sed en mi boca, anticipando el polen de la tuya. XIII Como un hechizo, surge entre vahos de silencio y delirio el milagro peninsular de tu cabeza, como un faro para las naves de la espera XIV CON TU VOZ AL ROJO VIVO harapiento de lámparas tu voz salta como un arco como un gato cereal en el teléfono. XV ven, bébete mis manos en celo. bébete de un sorbo mi deseo como un monstruo acechante y oculto. XVI Aquí mi boca te buscaba en el aire y recogía una promesa XVII Besos, besos como pasos de eterno caminante por tu cuerpo. XVIII en el fondo reseco de los lagos viven mis caricias como alas arqueológicas. XIX Como sigue tu cara después de las fotografías como se desinmovilizaba que decías XX Siempre empieza constantemente como un río este amor que no termina nunca XXI me regalaste una tormenta de claveles. XXII amarte con mañana a tu estatura XXIII exiliado a un sueño, como un sobreviviente exiliado al vino XXIV Como un pabilo ardiendo constante (como una vela) tu imagen arde. XXV tu boca es la desembocadura del alba manantial del universo cerrojo de palomas emigradas y además la canoa de mis besos (y la quilla de tu lengua) XXVI efigie Tu pelo de gaseoso trigo terrestre anatomía XXVII con dedos melodiosos deletreabas la menta XXVIIII para cantarte mi amor a quemarropa XXIX If I could lock your memory with my dreams If I could XXX No me dejes en esta tiniebla de tu vida con mi soledad. Dile que se vaya, que me deje solo. XXXI Hoy te extraño como nunca ¿cuános siempres caben en el nunca? XXXII Dios es tantas cosas que no puede decir yo. cuando dice yo dice nosotros XXXIIII BIER KELLER cuando fui a este sitio tenía tu carta en mi mano y mi corazón se remontaba como la primera paloma del día XXXIV Mañana estaré más cerca tuyo tendré mi pasaje en la mano. XXXV atracando canciones en tu oído me volví ancla de besos horizonte de sonido XXXVI Cuando a veces me miras como el pan me dueles ese hambre de tiempo demorado que nos esperamos mañana. XXXVII amortajado de sombras voy esta sonoridad de silencio por el borde más ingenital de la noche. Tu imagen me arroja una lámpara tu boca una antorcha de sonido para incendiar al silencio. XXXVIII ésta es una isla de besos que te buscaban. XXXIX Recién ahora que somos sé que nunca he querido ser otra persona. XL Pasando por aquí, tuve ganas de absorberte los ojos XLI Como en una selva de trébol, viven insectarios besos entre las papilas de mi lengua XLII Hay jirones de perfume todavía XLIII Ahora siento que mi cuerpo es un compacto nudo un pan un ladrillo de tajos. XLIV Las vidas ruedan como el agua hacia los valles. XLV Ya no tengo dudas de que la vida es una fábrica de sueños. ¿Por qué diablos entonces, no me dejan dormir? XLVI tu cuerpo de misteriosas catacumbas XLVII Quiero un idioma que no tenga silencios para callar a fuerza de mirarte XLVIII archipiélago de besos fusil de besos XLIX De tanto bajar por petrificadas venas buzo mineral de tanto recorrer el pasadizo que conduce a mi memoria tengo este olor a catacumba esta mirada de bodega donde maceran venenos. L Cuando no estamos juntos me sobro. LI Quisiera ir a vivir en una flauta para que cuando tú fueras a soplar entrar sigilosamente en tu boca y trasladarme dentro tuyo para siempre como un parásito enamorado. LII Ven a vivirme, la soledad me amortaja con manos deshabitadas. LIII El viento de la noche hurga con frenéticos dedos multiplicados el jadeante follaje la luna es un sonido quieto congelado LIV parásito de luz con manos desterradas. LV Secundo mi propia profecía de ser quiero secundar mi propia primavera LVI Sacar de mí todos los cobardes No quiero construirme un seudónimo de palomas. LVII Si puedo permanecer impasible LVIII cuando te digo que te quiero el alma se me acumula en la garganta LIX camuflado mi corazón chisporrotea trueno, esculpido, virola y entrabas arrollando como la primavera LX Tú me abundaste las manos de vertiente LXI EL NOMBRE NUEVO DEL AMOR Mis pies son el pedestal del delito. cambiar los zapatos de mi historia subordinado dedo SE ME HA|ROTO|EL|ANILLO!!! LXII EL MONUMENTO DEL SONIDO No sé con qué palabra ofrecértelo para que no se me derrumbe LXIII mis sombras se agremian en sectas de silencio silencio adentro como cotidianas razas de palomas quemadas LXIV Ya estoy cansado de no ser Dios estoy harto de no haberme muerto nunca Sáquenme de aquí ábranme los ojos déjenme volver a mi memoria. LXV llevo la luz de tu piel en mis manos que saben a sombra LXVI Sólo alguna vez el sueño no pierde el rostro. Sólo alguna vez el silencio sabe qué palabras. LXVII Tu orgasmo como un escalofrío del mundo. LXVIII Tantos tiempos hay en un mismo tiempo, tiempo de tantas cosas. DÉJENME DECIR QUE TENGO MIEDO Y HAMBRE Llévense todos estos seudónimos esas fotos retocadas esos currículums vitae inundados de nadie. Déjenme solear mis cicatrices déjenme decir que tengo miedo y hambre No quiero tumbas de plata quiero más mucho más, toda la tierra déjenme vivir mi muerte con naranjas transcurrir estas lánguidas palomas. Déjenme solo con la melancolía y con la palabra gata que es mi preferida. MIS SUEÑOS DE AIRE Voy a expulgarme hasta el último clavo voy a tironear de todos los cobardes que tengo por adentro hasta sacarlos los voy a clavar en un espejo Voy a quemar sus ojos pedernales y a pisotear cada uno de sus dedos. No quiero un seudónimo de palomas regaladas prefiero renunciar todos mis sueños de aire quiero la justa medida de mi alma acepto llamarme incluso: nadie ÁTAME, CLÁVAME, INCRÚSTAME Téjeme un vuelo con tu aliento píntame un olvido en mis recuerdos dibújame un ancla con tus dedos que se me vaya metiendo muy adentro dame a beber tu sonrisa sin inviernos lávame con tu lengua todos estos senderos después podrías secarme con tu pelo y cantarme esa canción que traes de tan lejos. Átame muérdeme no me dejes suelto clávame suéñame no me dejes tiempo incrústame en tus ojos no me dejes lejos Apaga por favor esos espejos. Diles que algunos caminos ya me fueron Cierra ya la puerta, démonos un beso. MEJOR QUE LOS SUEÑOS Un poco de vino para imaginarte un libro de poesías para oírte un jardín perfecto para sospecharte Y luego vienes tú y comprendo que no hay ninguna imagen que me alcance que eres mejor que los mejores sueños. VENAS DE LA DISTANCIA Esos caminos misteriosos que no sé dónde conducen todos me parecen las mismas venas de la distancia Caminos de partir Cuántas lejanías esperan detrás de cada rastro? mujer, lámpara mía no soporto las cicatrices de la tierra y menos mojadas por la lluvia. LA POESÍA SE ESCRIBE A VECES La poesía se escribe a veces otras veces sólo se respira a veces no tiene palabras a veces le falta la tinta Otras veces son inútiles estas casas de tablas en fila. Hay un vaso una sed una guitarra pero puede que falte la poesía La poesía se escribe a veces y otras veces es cuestión de vida HAS ENTRADO COMO UN VENDAVAL Has entrado como un vendaval pero no has golpeado puertas no has empolvado las fotografías no has deshojado ni los calendarios ni las viejas rosas has entrado como un vendaval y has seguido tu camino conmigo en tus brazos, tal vez la puerta se ha quedado abierta. NO QUIERO AGOTAR TU SONRISA Ahora debo callarme mi voz tropieza a cada letra como un extenuado mensajero Además no quiero cansar las sorpresas escondidas en tus ojos No quiero agotar tu sonrisa No tengo otra cosa que decirte que la piel incalculable del aire esta distancia lentamente y tu rostro que nunca se disipa. Debo callarme ya porque... perdona! no quería despertarte. ME SIENTO COMO VIVO ENTRE LA MUERTE El invierno está llegando con su aliento desolado desmantelando verdes cabelleras instaurando sus dientes extendidos cancelando caminos con pétalos helados Es el advenimiento del tiempo los jardines se van por la ventana La poesía es más difícil como caminar entre los labios múltiples de la nieve Ya no tengo el color justo del geranio los plátanos me muestran su inmovilidad leprosa, su estructura de cicatrices. Todo parece más viejo y más lento. Me parece que nunca voy a volver a verte Desde este asedio nevado me siento como vivo entre la muerte entre la postergación y la demora como una semilla entre la roca como el último poema de un soldado que agoniza sin papel ni testimonio. SIEMPRE LA MISMA MESA PARA EL MISMO HAMBRE La tierra es la misma en todas partes la misma mejilla los mismos párpados los poros los mismos hormigueros guantes de la lluvia la tierra es la misma en todas partes donde yo vaya con estos mismos ojos y esta memoria que siempre se me inunda. Siempre la misma mesa para el mismo hambre y el mismo pan en marcha sin reposo siempre el invierno y el verano equidistantes y las otras estaciones genitales La tierra es la misma en estos ojos a veces incendio en los estambres a veces un otoño de despojos. ESTOS LINGOTES DE POESÍA Poco a poco, verso a verso lágrima a lágrima me acerco a la interrumpida senda donde termina mi alma de mina abandonada toco estas palas aquel montón de mineral humedecido estos lingotes de poesía mientras me voy internando con la lámpara apagada con pasos de espejo con ojos de recuerdo. No puedo ser la vida de memoria De la entraña que muerde su mordaza de la veta que se descalza su hondura viene cada flor vencida cada palabra como cadáver de paloma. (Me he dicho que no debo tener miedo de esas fotografías que me espolean con remordimientos.) No debo tocar los andamios desvencijados no debo cambiar ni un escombro de lugar porque las galerías podrían derrumbarse sobre mí. Mi vida me espera con mañana a la desembocadura oscura de esta caverna. No quisiera tener acceso a tu camino de tu mano clara dejando detrás de mí un derrumbe indescifrable. No quiero que seamos con alguien que no soy Quiero nosotros con integridad de isla infinita. MIENTRAS YO VIVO ME LEVANTO Y CANTO No voy a tener miedo del oprobio no voy a respetar ajadas leyes no quiero los yugos de los bueyes prefiero la paz de los microbios No necesito las llaves de las puertas mi cabeza me sirve como ariete quiero tener corazón de barrilete zarpar sin anclas derramarme sin compuertas. No me vengan con espejos destituidos a mostrarme mi imagen con espanto mientras yo vivo me levanto y canto y todos crujen con cementeriales ruidos. no quiero saber ya nada de esos cauces quiero errar por la copa de los pinos como lluvia de dedos peregrinos Desde el cráneo de la tierra hasta sus fauces. Ya no quiero acatar estos zapatos mi corazón se voló por la ventana déjenme hacer el amor con la mañana Déjense ya de apuñalarme con retratos. Quiero todas las alas de la nieve irme innumerablemente por el viento estas que dejo son de un vuelo lento quiero otro de vértigo, más leves. El que quiera para el aire una cadena el que tenga candados para el canto puede adelantarse para uncirme al llanto y dejarme allí para morir de pena Yo sé que el amor ya es desusado que ya no se usan las tenues mariposas que hay clavos de dolor para las rosas que las palomas vuelan con candado. Pero yo no quiero irme a ningún cielo no quiero ángeles de sonrisa obligatoria ni caballos de plata para remontarme, ni gloria ni alas prestadas ni regalado vuelo. Prefiero morir con mi rumbo funerario y elegir por estrella de mis pasos tu sonrisa que tiene algo de ocaso e irme a un infierno mucho más hospitalario Pero yo tengo en himno el aliento y la mirada y ando entre los jardines sobrevivientes pintándome con estrellas y lágrimas los dientes Y ya no me queda rabia para nada Para qué decirles con esta voz su nombre es una mujer de plenilunio y de manzana tiene hondura de cielo y mirada que mana salió de la tierra con el rumbo de los hombres es hija es amiga y es hermana LA ESTRELLA DE MIS PASOS No quiero irme a ningún cielo con alas regaladas ni prestado vuelo no quiero ángeles de sonrisa obligatoria como caballos de plata para remontarme prefiero morir con mis propios pasos funerarios irme a un infierno mucho más hospitalario mordiendo rebelión hasta enterrarme y elegir por estrella de mis pasos tu sonrisa que tiene algo de ocaso aunque se alcen bosques de condena y desaforados alaridos y me quemen en una hoguera de podrido semen un infierno de tus besos será mi única cadena. ESTA TRISTEZA YA NO TIENE LÁGRIMAS Me siento solo con todas estas cartas cuando escribo, tú lees por mi mano pero a veces releyéndolas callado me siento atragantado de palabras Sonámbulo camino por las páginas como el último noctámbulo trasnochado me acerco a conversar con ese gato esta tristeza ya no tiene lágrimas Este cuaderno es una larga casa que edifico con la boca y con las manos para que traigan tus ojos su verano a iluminar a nacer cada palabra Por eso en estos versos me siento abandonado porque tú aún no has llegado con tus lámparas. TODO EL SONIDO EN SÓLO UN VERSO Quisiera para mi boca unas aves sencillas la voz de las cañas el olor del agua para tejerte canciones que vuelen descalzas que sean como el nombre de la melancolía Quisiera el cuerpo torrencial del mediodía para que mi voz no necesitara alas y las venas de las alcantarillas para asaltarte dentro de tu casa Quisiera cantar con el silencio abrir mi boca todo el aire tener todo el sonido en sólo un verso hablarte con todos los lenguajes regalarte de canto el universo y seguirte cantando con callarme. TU NOMBRE QUE YA SOLO ES UNA CASA Aquí había una hoja en blanco un pedazo de hierba nunca hollada de este camino de estelas ensanchadas tengo que llenarlo. Calafatear, como una abeja minuciosa con boca textil teje la celda. Cualquier célula del aire me sirve de cera este panal es la casa de las rosas. Basta que al final de mis murallas ponga como cruz que todo lo tripula la estrella capital de esta arquitectura tu nombre que ya solo es una casa. No debo buscar desesperado algún material que me sostenga. Algunas páginas ya tienen piedras aquí puedo poner los lagos. Hay otras extensiones más boscosas territorios de avidez y precipicios Cuevas feroces, anatomía de sismos este planeta tiene muchas cosas. Lo que no debe tener es un país en blanco una pradera sin hierba ni tierra No hay lugar para el vacío en mi pradera por eso estoy aquí con mis palas al trabajo Llenando con la carne de las cordilleras este valle vacío, inhabitado. LOS RESTOS LUMINOSOS DEL ENCUENTRO Ahora ya tengo que levantarme hay sirenas zumbando en mis zapatos mi camisa revolotea por la pieza hay fotografías que este día me esperaba Voy a meterme bajo la ducha Quiero entrar limpio a la aritmética del aire Ya no importa que el agua me destruya que irrumpa con sus dedos suaves devastando el olor de nuestra noche. Todos aquellos trofeos sagrados las huellas sonoras de tu cuerpo están a salvo en las grietas de mi alma. Además me he cambiado tanto de camisa mejor es de verdad que ya me lave no quiero confundir con el silencio con el aire viudo de esta pieza los restos luminosos del encuentro. OVARIOS DE LA MAGIA Dibujaría palacios de música cataratas de violines con heridas palomares de flautas y arpas torrenciales construiría espacios con acordes cañaverales infinitos de guitarras llovería lentitudes como nieve arreciaría telares de canciones Desbocaría los brazos de un relámpago y en una orquesta de cielos derretidos en un tornado de gargantas planetarias en los exactos ovarios de la magia como un diamante arrullado por volcanes pondría tu corazón con cuidado. Todo para que no se apague tu sonrisa para que no se extingan los manantiales de tu boca. MORIR DE VIDA Puedo morirme de aire de puñal de vino de fotografías de un martirio cualquiera, de poemas, de páginas vacías puedo morir de vida, la única manera. De qué puedo vivir ¿entonces? NUESTRA CANCIÓN la canción cae al alma con mojados dedos con gotas de piano Mi garganta se agacha mi memoria se arrodilla la canción busca mi boca para llevarla a tu oído La canción tirita La canción tiene frío Que ya no la canten los gondoleros ebrios ni la canten los niños ni la canten los presos que nadie la cante que no la hayan escrito Que se quede en tu cuerpo que se quede en el mío Que se la olvide el aire que la olvide el sonido Que ya nadie la cante que nunca haya existido Que se quede entre nosotros como un tácito himno que suene solamente cuando yo te miro que ya nadie la cante ni el silencio infinito Y YO SOLO PARA LA SOLEDAD 100 pinceles para tu cara todas las flores para tu olor todas las mariposas que flotan la mañana para poder tu mirada todos los vientos para tu voz de camalotes flotando en la luna y sólo yo para tu distancia, retrato absoluto de la soledad. CIEGO Y A TIENTAS si tú supieras lo que es cruzar ciego y a tientas los inmensos territorios de silencio y de soledad por las noches sin luna y sin barandas mordiendo los ojos con los párpados apretados de fervor sin fe y las manos cerradas sobre el lugar que dejaron las tuyas y el nombre tuyo dicho a veces ronca e inconscientemente como si susurrara "dios mío" PEQUEÑA MÍA Pequeña mía, camoatí de melodías no inventadas, cueva de flautas pastoras del oro Quiero hablarte a veces sin decirte nada. Pasear de tu nombre por la atmósfera, volar de tu mano por la música, acampar en una mariposa y clavarme una manzana para tener un corazón. Tal vez en las alas del tiempo, tal vez con las prestadas sandalias del destino, tal vez porque sí, porque dios, porque caminos; yo no sé por qué pero nos encontramos. Ahora me parece que saliste de una profecía, que a través de muertes y mañana vine buscándote y que ya mi brújula puede echarse a dormir como un fiel perro de caza. Tu voz es la medida exacta de mi oído, tu cuerpo es el barco de todas mis tormentas, tus ojos tienen enterrados talismanes, tu pelo es el país natal de mis caricias. Tú me indultas lo más arduo de ser hombre = ya no me pregunto por los irrespondibles dioses. De repente comprendo que vivir era una búsqueda y puedo dormir calentado por el fuego donde se queman mis gastadas herramientas de caminante. Me he preguntado muchas veces por qué tejo estas redes, qué quiero pescar con mi poesía. Era tu alma, un pez originario. Pero las redes cayeron de tus ojos y estaban tejidas con hebras de vuelo de golondrina. Y no eran redes de atrapar, eran como manos de secar el sudor de las bestias atrapadas, toallas de sueño para los que nacen enterrados. Me contaste que te amamantaste de lámparas, que pacía en los espejos de tu cuello sus raíces de luz la madrugada. Me contaste que a veces te vertías por las ramas amargas de la noche y volvías hecha de rotura y extravío. Me dijiste que tenías cementerios en la boca y algunas cruces en la piel y en las palabras. Me contaste de dioses de diamante que bajaban con los ojos por el aire y me enseñaste a jugar a ser un dios de ésos. Y cuando te tocaba yo tañía el universo. Me contaste tantas cosas, por ejemplo que la boca no era herida ni dolía, que ése era el sagrario de las profecías, que todo lo que hacía era de besos. Me enseñaste a jugar a los naufragios. Yo tenía alguna sal en mi madera. Pero tú eras mares diferentes y me devorabas y me devolvías. PARA QUÉ NOMBRAR TODO EL AMOR Duele muerde devasta se hincha como la música en un templo salta gime vuela, lámpara ilumina, canto, oscuridad para qué nombrar todo el amor vivir es escribir su nombre. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT ---------- mensaje agregado 01:29 hs ---------- el mensaje comenzo 01:26 hs ---------- Repito todo de nuevo porque mis libros desaparecieron, perdón. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT |
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| Iniciado 53 mensajes 1 puntos | 30/01/11 01:32 hs 3 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt Camino de la sangre hacia la luz Poema 1 ensangrentado de silencio resucito entre los escombros de mi última batalla alguien pasa a comentar mis soledades el caracol pierde su historia sin testigo alguien lleva mi secreto de mar entre los vientres ahora es de noche y es el mundo también es la tristeza y estoy al silencio mientras el mundo y los oficios se consagran a las paganas sepulturas derogando viajes remotos sin relatos los ojos se alzan sobre las brujas y los niños asesinan al otro lado del miedo yo tengo silencio grito de silencio muero de silencio castillo de cristal y sol afuera porque mi soledad se obstina en mis acechos el mundo sigue siendo afuera porque soy el necio que enumera sus tristezas con tinta Poema 2 un día mi tinta será sangre saliva de estrellas congeladas más acá del invierno como unas flores para siempre nunca he dicho amor porque no tiene rumbo mis ríos mueren en mis manos y mi tinta será o es un sueño sangre porque aún no digo amor y el insomnio me obstina la poesía Poema 3 hoy me sobra voz para el silencio el cielo tirita y el corazón tiembla lejano de mar y alto de sombra por eso quiero alzar mi garganta para lavarla con el viento para completar el sacrificio de mis oraciones Poema 4 cuando inaugure mi historia habré pasado la espera hoy soy mi propio testimonio el heraldo de mis soledades y digo solo porque mi historia tiene un solo nombre el mío Poema 5 si tu rostro me sirve de lámpara cuando tanteo el terror del mundo extraviado de tableros y geométricas consignas en las guerras que derrotan sus mismos estandartes entonces habré vencido mi egoísmo me habré encontrado el corazón sepultado o crecido de las ruinas sin plegaria nombro las tumbas de mi cementerio y rezo ante mi cruz Poema 6 la gente rueda a mi lado decapitadas las manos consumando rencores laterales y sumando fusiles amontonados de sangre y de flores que vendrán sobre los cementerios sin nombre y yo no atino a suicidarme y no resisto el terror de ser el último Poema 7 todavía tengo tiempo para los juguetes para embarrarme las manos y dormir sobre mi madre mientras fuera los hombres desenvainan las guerras Poema 8 para embarrarme con tu sangre porque quiero untar mis manos con el vientre de la tierra enjuago en el fragor de tus ojos mis manos de largos silencios Poema 9 tú te laceras contra los zaguanes arrastras tu derrota alargada de días día a día y luego la tristeza se te llena de ternura y la piedad se quema en tus manos sin mendigo yo digo tu dolor un presagio presentido se me vuelve sabor y el mundo te pasa lateral dejando un reguero de feroces carcajadas yo digo tu dolor y soy un poco el mundo un poco tu costado y persigno la tristeza en tu espina aunque no sepas nombres aunque no sepas rostros y aunque yo para ser más mi imagen me acerque a tu bondad y escriba Poema 10 mis sombras se agremian en sectas de silencio silencio adentro como cotidianas razas de palomas quemadas Poema 11 mi voz marcha por tus arrabales esta noche de escaleras y zaguanes de la sombra gutural y los mendigos y la ternura acurrucada en los aleros mi voz rueda como el ancho otoño tierno del rocío desde lentas y ahorcadas cañerías y la irremediable claustrofobia de los ciegos este absurdo trajín de calendarios siempre es siempre el día es porque paso me gasta o me completa como un árbol siempre queda todavía cuando ya no quede me encontraré tendido sobre mi propia muerte mientras mi muerte será absurda larva renuncia y materia en un punto batallada después de estas ciudades estos espantos asestándome balcones y oficios de engranajes Poema 12 más allá de tu tristeza está tu olvido hoy tengo tu tristeza larga todavía de tardes vacías con nombres rotos como cartas de lejanas batallas largos cementerios tumbas que suceden a historias sin respuesta y estos domingos callados sonoros de silencio porque tu tristeza es mía agregada desde la soledad a la tarde o recogida de las cosas que son este domingo más allá de tu tristeza está tu olvido pero cuánto rastro mientras tu tristeza todavía Poema 13 la sangre se empecina en la sien de campanario goteando sapos como los relojes de los borrachos en la madrugada Poema 14 para clavar en tu silencio la raíz de mi garganta y derrotar las largas trincheras de rituales sombras para desenterrar un pájaro de empeño que te empuja y hacer con mi albedrío la libertad de tus alas levo anclas de mi barco de destierro sin principio y desboco de azul mi paloma de diluvios al otro lado del silencio eres un poco el mundo y hasta allí levanto el canto que se me vuelve grito Poema 15 es la tristeza estoy de noche como una raza de solitarios y no conozco mis hermanos desde lejos en el olvido circular de los relojes vienen aboliendo campanas gigantescos ritos de mecanos y de álgebras las abejas son un error de los insecticidas y yo no tuve aún la hipocresía de morirme y ser importante como los silencios la ciudad es un panal de cuadradas soledades tras de algunos muros se doblan las parejas tanteándose brutal los cementerios y yo erijo los lutos de mi historia como un largo camino canto monocorde de mi sola manera de cantar es la tristeza larga historia de llorar sin testimonio y olvidar de madrugada como un loco Poema 16 los hombres viscosos de sectas empujan atesonados de esquinas transportando himnos paganos y arrastrando sexos por las veredas y un mendigo ciego en el umbral de un templo pregunta por el oficio Poema 17 mi sangre es un largo silbido y a veces brama en invierno como los aleros que se llenan de tormenta Poema 18 hay veces en que los mecanos de la vida se quedan sin sentido y el alma se levanta para rezar Poema 19 si tú supieras lo que es cruzar ciego y a tientas los inmensos territorios de silencio y de soledad por las noches sin luna y sin barandas mordiendo los ojos con los párpados apretados de fervor sin fe y las manos cerradas sobre el lugar que dejaron las tuyas y el nombre tuyo dicho a veces ronca e inconscientemente como si susurrara "dios mío" Poema 20 el corazón es como una trompeta de sol que alumbra un canto de rayos de sangre es un empeño de pájaro como un herrero eterno como un fogonero remero inevitable galeote de puño equivocando mariposas es un eco carnecido que deletrea arietes para la sangre es un reloj de arena roja y yo un puñado de laberintos de horas de sangre Poema 21 el cielo como un compañero de diálogo confidente con el pecho amedallado de luna como un corazón crucificado en una cruz de silencio ya no me responde debe estar hablando contigo un día era como un beso para dos bocas hoy es como un río para dos costas Poema 22 esta noche puedo morir de luz puedo huir despavorido de una vela ¿qué decir? me hace falta una palabra nueva es como si la sangre se hubiese hinchado en el corazón es como si esa hache de empañamiento de los ojos bajo el agua estuviese emburbujando el alma creo que si me hiriera comprobaría mi sangre de madeja Poema 23 la voz de las páginas tiene una mordaza para su silencio en nuestros ojos estrenamos palabras viejas simultáneas de sí mismas y enredadas en todos los instantes desde ellas hasta nuestros ojos y las comprobamos viejas hay un puente puntual como un intersticio entre instantes consecutivos sobre un río que es lo único que existe Poema 24 la música es un baile de fantasmas derretidos es el alma del agua disuelta en las almas es el humo derramado por itinerarios de perfiles de rostros y de cosas es como escribir palabras con hebras del alma y dejar entrar por ella una brisa de estrellas es como liberar banderas en la sangre y dejar que el carro del corazón las arrastre es como hacer flamear una mirada o dejar evaporar una mano o peinar con los dedos del corazón la cabellera de dios Poema 25 me bastan las dos teclas de tu pecho para cantar sencillamente al amor tartamudeando de a sorbos la poesía de la sangre Poema 26 tú que sobre la tierra reseca de mi alma has podido un altar de tierra húmeda como un vientre tendrás todas las flores de mi huerto abeja mía como se afana la tierra sobre el sitio de un muerto Poema 27 tanto silencio he recorrido tanta soledad he sido que hoy me bastan estas pequeñas cosas Poema 28 mi tristeza una manera de tus cosas te nombra por aferrarse a su propio naufragio Poema 29 mi tristeza tiene una puerta y yo no sé dónde empiezan los muros Poema 30 un día iré a buscarte cáliz de sombras como la abeja a la callada muerte de la flor del veneno beberé de ti el embrión de la noche como un polen amargo y no podré arrostrar mi propio silencio y moriré con tu nombre callado clavado en la última idea como la última seca mirada que ya nadie podrá descifrar Poema 31 tras de la niebla un faro hiedra luz su afónico sonido se propaga amarillo entre el polvo de humedad yo busco la noche me ayuda a callar no me gusta el silencio pero mi sola voz no basta para romperlo Poema 32 no sé para qué quiero que llegue el momento de nuestro encuentro si cuando debamos luego separarnos querré estar esperando aún para juntarnos Poema 33 un grito naufraga en alaridos neuróticos de fábrica no hay tiempo de llorar entre teléfonos y válvulas eléctricas que tienen los gestos de las voces humanas no hay un gramo de tierra puro de probetas ya no quedan guitarras tímidas de esquina ya no quedan faroles apagados como cómplices se ha perdido el misterio de los pájaros Poema 34 la noche fría se me adhiere con exactitud de lugar quepo en el frío duro y vítreo como si la noche copiara mi contorno como el mar de algún naufragio es una manera de soledad los edificios son calaveras enderezadas Poema 35 me desperté a un lugar extraño y grité y el silencio gritaba con mi voz como un territorio más extenso que mis pasos y corrí abriendo ventanas que daban al silencio y encendí antorchas y tuve miedo de descubrir mi muerte pero la antorcha ardía fuego oscuro y las palabras que decía no tenían cosas y no existían significados como si hubiese quedado en el andén del tiempo y no existieran dondes y no pasaran cuandos y el pensamiento detenido en una letra en la sola idea en el instante al costado de las horas como un reloj caído de la sucesividad un molino que perdió su sitio de viento y no tuve tiempo de entender que estaba muerto Poema 36 ven a desenredar mi alma que es un hueco de telarañas con viejas hiedras de recuerdos que trepan por mis muros como la humedad baja con tu antorcha a clausurar el hijo de sombras que embaraza mis sótanos tú que tienes la vela tranquila de las palabras para la penumbra de mi silencio ven ven quédate conmigo con los candelabros de tus manos como flores de oro o de pan entra a mi alma como a una casa abandonada y abre los postigos y saca el polvo de los nombres viejos como limpiando imágenes y dame el puño de tu corazón dámelo como si fuera una paloma de miga y deja que se tomen las almas de las manos como gotas confundidas como alas de sombra que se injertan quédate no te vayas ya tengo un nombre para llamar a dios no digas nada y déjame callar con tu silencio de gruta que afuera llueven gritos y podemos perdernos Poema 37 voy a indagar en tus rincones de panal para encontrar las larvas de tus palabras aún no dichas Poema 38 quiero de ti dos cosas tu imagen para mis sueños y tu mano para mi cegera Poema 39 no preguntes dónde vamos calla y sígueme encontrarás dos que forman uno somos nosotros Poema 40 soy topo y horado como el hambre en tus orillas barrosas y de pasto y algunas noches perfumadas de luna te decía amor pero más te amaba amor Poema 41 yo grito hacia arriba lancero del silencio como aleteando estocadas al vacío buscando un enemigo mientras el terror ciego yo grito hacia arriba poniendo en mi arco una flecha de alarido yo grito y digo amén y el exilio infranqueable me contesta con un silencio con el que hago la fe que se rompe contra el rezo Poema 42 te pienso aquí acorralado contra mí mismo por tantos pasos que de atrás me aprietan contra el camino terminado desde la última vez de tu palabra eres un modo de silencio y tu imagen me vigila desde mí porque sigo mostrando para tus ojos que ya no son míos en el lugar de tu nombre ha crecido un recuerdo sin rostro como un camino de música callada que floreciera en una rama de silencio Poema 43 en esta hora las olas del viento del silencio rompen en los ventisqueros de las manos dejadas siempre te pido perdón desde mi hondo recuerdo como rezando por los muertos de mi propia espada y esta noche con las manos llenas del vacío de tu mano faltas más que nunca porque te recuerdo Poema 44 no olvido que tus vértices por dentro imprimieron abismos a mi gravedad de pájaro muerto eras perfectamente tú y mi alma te copiaba todo se hundía en tu voracidad de ciénaga iba contigo a claudicar silencios fácilmente como cuando corríamos por las plazas de la mano ahora muchas cosas son incomprensibles y muchas veces acomodo tu recuerdo sobre lo que era contigo fácilmente contigo y mis pasos hice tu recuerdo las baldosas juegan el tácito ajedrez y siempre al recordarte delante de un vacío pienso cómo era antes contigo Poema 45 el eterno infinito se rompe en el estuario hondo de los túneles que desembocan sobre la mañana Poema 46 todo se sueña en el primer silencio hasta parece fácil el sol y la mañana nueva podrías venir sin sorprenderme y el recuerdo después tendría dos veces distintas Poema 47 yo te quería azul y dorada como las mañanas enormes con tus manos transparentes como los místicos silencios en el templo yo te quería cotidiana y tibia llena de las mariposas silvestres que giraban en tus ojos yo te quería así como eras fácilmente sin la severa gesticulación de los que ya no son niños yo te quería indestructible y frágil como una espada de cristal en la fuente de un jardín al alba eras amarilla y azul como yo te quería tu voz polvorienta parecía agua fibrosa y seca y estabas llena de caminos sin senda porque nunca fuiste caminada yo te quería honda como los túneles pero pura como las catedrales de cristal como la dimensión en que los peces entre la mañana y la arena son abejas sobre los caracoles pero tenías un hueco a la espalda como el acceso indescifrable del silencio a la muerte y en ti la mañana redonda al otro lado de los túneles rompía el eterno infinito descifrado y no encontrado desde ti me llegaba la piedad de la leña y las llamas eran tiernas pero las sombras veladas y el fuego era un jardín como tus manos y la sombra del fuego procesiones de fantasmas yo no sé si te amaba pero te era fácilmente podía rezar con tus dogmas porque creía en ti como creo en la mañana y ahora tengo miedo de la noche infinita y quiero retroceder el túnel que no avisa el sol del otro lado ahora sí te amo porque ya no eres mía y ahora tengo el miedo que no tuve mientras eras dorada porque podías ahora ser recuerdo hace mucho Poema 48 ahora comprendo que el destino es posterior al tiempo Poema 49 la tierra también tiene raíces y sangre y garganta y canta por los hormigueros Poema 50 tu voz esbelta tallo de gaviota y luna manantial mana de la entraña del silencio como una flor crecida de la arena o un pino de fuego proferido por el agua Poema 51 quiero desenredar la música en tus manos de piano resucitar de las algas de tus dedos un tesoro largamente enterrado y luego deletrear cada hebra de mi bandera de amor y habré escrito un poema para los pentagramas de tus manos Poema 52 empiezo y la boca se hincha de te quiero el alma es el papel donde está escrito este verso pero qué poco suena lo que tanto siento quisiera decirte mucho ligero con continuidad de viento como la luz fugada del fuego se haga luz mi voz mientras ardo dentro quererte en la boca sí recién lo encuentro ¿me entiendes ahora? hablar lo que siento sí que el amor sea diciendo Poema 53 yegua de alto oro marino vengo los pasos de quedarme como el silencio como se enciende la sombra cuando se cierra una lámpara vengo a poblarte los pájaros bajo de otra savia que me nombra la espalda vengo de nunca como el tiempo de nunca y nadie como la soledad que siempre es alguien aunque la gente que llevamos por eso vengo de naves de buzos y de náufragos reconociéndolo todo como un ciego abierto aprendiendo mi propia travesía vengo de templos de altares destituidos de ojos desmentidos y de puertos Poema 54 estás ahorcada de mar como una isla como una isla de agua como una luna quemada una noche oscura y todos pasan a tu orilla sin escuchar tus gritos de silencio y levantan tus llamados roncos como piedras o como caracoles sin darse cuenta de que son gritos con que estás gritando Poema 55 el viento de tu sangre se repite sobre tu corazón de molino tu piel es de manos tendidas no tomadas estás toda llena de abandono como un muelle tus ramas vanas traman el rito de la savia el dogma de las golondrinas te ha dejado esperando las olas nunca borran castillos de tus playas nadie escucha el mar quedado en el hondo caracol los faros se han secado las manos dimitieron los aljibes clausurados están llenos de sal y el viento de la sangre se repite en el molino como un vano rito de no morir hasta morir Poema 56 tu luna es un corazón de pan y el viento de sangre una voz de silencio estoy pensando en ti por eso me siento como se sienten los poetas me siento poeta como para decir que naufrago a silencio o que canto con las manos como un árbol de lenguaje ciego todos los himnos quietos me vienen por la saliva de la noche como el barco pájaro del beso el silencio es el himno de sonar a uno mismo tengo la sangre en plenilunio como el mar desbocado que se hincha de potros remé durante tanto viento vacío que ya no tengo fuerzas para izar las velas ahora que hay viento y de repente tú fantásticamente real como algunas emanaciones de espíritu que en la mañana confundo con sueños Poema 57 todo lo callo aunque recorra todas las cosas con la garganta aunque asuma todas las palabras aunque me ponga lenguajes en el canto aunque grite y me vaya por una lanza de sol que voy creciendo aunque ordene rostros y cosas sobre las palabras que me extiendo aunque viva el canto que me existe todo lo callo que todo es mucho más que las palabras como un pájaro que nunca se andará todas las alas Poema 58 tu voz pálida piedra de agua mariposa latida en el espejismo de que tengo oídos como un cóndor tu grito lanza de hierro y sol expandió su catedral de sombra y debajo una vela crecía la luna imaginaria de los hombres que inventaron las palabras Poema 59 el silencio llega como un lúgubre emisario todos lo dicen a la hora del albedrío sin cadenas todas las ventanas dan a rostros vacíos con los ojos verdaderos contra rostros remotos Poema 60 hoy el alma está anclada en el puerto de tus cosas todas mis velas mis distancias mis anclas mi silencio ermitaño laten a tu costado como las alas del mar sobre los muelles hoy digo el alma pájaro fundamental manifestado sobre la espera secular averiguada en el temblor de una estrella que te responde ah subsistirte el barro la diaria muerte numeral ejercida día a día en la ceniza como un rito elemental de nombrarnos la frente con espalda y la espalda fugaz con la arena hoy digo el alma amiga hoy digo amor la palabra hinchada como un barco toda mi sombra grutal que ya te acude la alimaña feroz lava las guerras sin muertos con sol de pájaros mis dientes se mezclan en la miel hacha en el agua soledad y sombra asumida en una antorcha y yo que asisto a mí mismo tanteando con el estupor de no haber muerto el grito sideral que nos existe atino a comprender cosas sencillas y digo el alma por fin pájaro manso árbol de sombra que tembló en tu estrella Poema 61 hay un tiempo sin veces donde el testimonio no tiene ahoras un tiempo de ciegos itinerario sin rumbo largo cerrojo sin puertas escalera sin alturas como la luz y el hombre sin sombra un tiempo pleno un tiempo absoluto punto de altura infinitud de lo no elementado eternidad de lo innumeral a ese tiempo te vengo hay un tiempo sin sucesión lo simultáneo lo aquí lo cuando lo donde lo después son finitudes de lo numerable a ese tiempo te busco Poema 62 potros de mar se enrollan y desmoronan abatidos como toldos pero más que todos manos de eterna desesperación de abismo que intentan asideros en la arena sin dedos hay un instante de empezar a caer y morir en que todo el rastro que se encarama hasta los pies sobrevive como una casi potencia de todas las horas que han sido por la certeza del instante que no tiene después luego caer y detener el tiempo que ya no puede ser vejez ni lejanía en los recuerdos Poema 63 amo las olas de tu pelo que rompen apaciguadas Poema 64 amo tus dedos de mimbre que he visto latir como palomas y tu silencio sin principio al que no pude asestar una palabra amo tu vida azul que no me has dicho la piel de tu voz nunca tocada y esta duda de todo que te vuelve incierta amo los mil quizás con que supongo tus cosas tu pelo de tormentas y de olas amansadas y esa dócil entrega en que mis mejores palabras se hacen tuyas y esta primera manera de hachar como un náufrago un muro de silencio amo este rito de mirarte a la distancia y el estruendo de silencio en que te callas y esta aún lejanía que te acerca y te hace sueño Poema 65 en tus ojos fondeo las naves de mi honda arqueología Poema 66 tus ojos amanecen en horizontes de silencio como barcos y yo lleno de años de náufrago en los muelles solitarios de mis manos te tomo como comulgándote Poema 67 mi tierra no brota jardines ni frutos pero sí el atroz laberinto de los hormigueros Poema 68 quiéreme así con un cariño de agua rotos los diques de la rienda indiferencia quiéreme así con un calor de fragua con un amor que quiera aun en el sueño y la inconsciencia quiéreme leve y también profundamente profundo por que seas tan sólo para amarme y quiéreme también muy levemente para que no te hastíes y llegues a olvidarme quiéreme así que te querré igualmente y nuestros dos cariños de agua tendrán beso en un lago y con calor de fragua fundirán eternamente dos almas que se dan y que se exigen como pago quiéreme así con el ser desprendido no conserves ni tu vida como quien la perdió yo mi ser de amor ya lo he perdido ámame entonces como te quiero yo Poema 69 la poesía me cuesta pero con tierna voluntad podría un canto basta buscarle la fe a un sacrificio y copiar la devoción a las abejas luego asestarte la ternura con palabras sin ahuyentar el silencio Poema 70 la poesía me cuesta como un rito que ignoro pero creo y esa voluntad de nombrarte con palabras que no tengo Poema 71 me gustaría tener el olvido rápido de las flores que envejecen en un día pero el tiempo tiene la implacable dimensión de los relojes o los relojes tienen la demora del tiempo y mueren muchas flores por cada recuerdo que no cambia Poema 72 ya nada llegará el viento ha muerto y las manos como hélices de molinos acalambrados están tendidas árboles mutilados con rictus dolorosos y de asombro en las ramas detenidas el mar ha bajado aquí sobre mi arena de playa con recuerdos que parecen fantasía los barcos secos que nunca echaron anclas de renuncia y paz pero que no auscultarán ya el pulso de las olas los barcos muertos las manos de tanto olvido que casi ignoran los senderos de la piel las manos untadas de silencio y delirio que ya no podrán acariciar que tienen para la caricia la carraspera hostil del pan viejo y la madera y que sin embargo revolotearán otras frentes austeras como las vasijas y aprendidas como la ternura que mienten los que ya no pero que deben amar todavía Poema 73 un día llegaste a ocupar el tú que sin ti no nombra ya es imposible que no seas y ahora que te sé es cuando temo que no hubieras sido no voy a decirte que sin ti me hubiera muerto quizá fuera feliz y pudiera hablar de alguien como de ti y decirle estas mismas cosas pero ahora que eres que tu nombre tiene un rostro que tu voz tiene una mano y tu silencio unos ojos siento que otras cosas de otro alguien no podrían amordazar mi soledad y tripular el tú y completar el nosotros porque pienso que te extrañaría ahora que ya te he tenido aunque no hubieras llegado sentiría como haberte perdido Poema 74 sonarán tus ojos vasos de cielo a silencio como caracoles y el mar infinito para siempre pero el huso de música telar innumerable no habrá dicho toda tu alma Poema 75 voy a comprobar mi corazón en tu boca a morder desesperadamente la música que derrite tu silencio paso siglos ignorando idiomas ¿qué más puedo decirte? tú sabes todo lo que yo sé y lo sabes ¿para qué entonces las palabras? tú callas todo lo que yo callo Poema 76 el día que el silencio se encienda yo averiguaré sus árboles y ríos donde hubo un muro de oscuridad pero no sabré que el silencio se iluminó Poema 77 al río del viento llueven latidos de silencio pasa y estos tallos de mi sangre vientan yo no puedo amordazar el piano de mi corazón y transcurren las hebras de la roja música sangra sangre lato simplemente eso porque nada más Poema 78 yo sé que el amor no puede medirse sin embargo ahora que todo se te parece sin saber cuánto es sé que este amor es todo tantas veces he tomado mi amor y he ordenado los barcos habituales que he agotado las palabras y mi amor te sigue amando con el mismo verbo porque así está hecha la palabra tomando por pétalos las flores Poema 79 como quillas hundidas en las olas del viento cuando vanamente busco la superficie del silencio mis brazos devanando música trazan la locura de campanas rotas molina mi corazón buche de pájaros las velas quillando en el silencio son veletas de tristeza vuelan gaviotas de diluvio salvándose ésos son los recuerdos pendulan mis brazos caídos a la gravedad del abismo del cielo no sé qué rota brújula me ciega no puedo deshundirme del silencio Poema 80 el eco deshoja mariposas de un candelabro de viento Poema 81 amo las voces de los hombres manantial de trigo de piedra púlpito de altura y viento donde la tierra se eleva por los brazos camino de la sangre hacia la luz árida carne como un terreno donde los barcos hacen sus casas amo la voz el corazón de la tierra se eleva por el fuego y yo amo el volcán y los hombres que tensan un arco en la garganta baja luna que pone más allá la niebla porque cuando el viento se pueble de silencio cuando se cierna el silencio crecido en todas partes se habrá muerto de verdad la verdad y la tierra será sola para siempre JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT |
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| Iniciado 53 mensajes 1 puntos | 30/01/11 01:34 hs 4 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt Te escribo mi dolor y te lo dejo POEMAS 1. Tu boca late y despunto sangre que quedó enredada con la mía como nuestras ramas (podrían estar guardadas bajo la lápida del lacre). Tu boca es mía, es de mi boca, como de mi sangre tu sangre, los dedos de nuestras bocas se embastonan en los leños del beso como dos llamas del fuego 2. Te pintaré los ojos cuando tú mueras, te besaré la boca fría y seca apretaré tus manos duras, de madera y enjuagaré los dedos en tu pelo de cera tenderé un silencio sobre tu piel de cala morderé con mis manos, las tuyas pálidas y apagaré la noche con alguna lámpara para ver tus ojos como los pintabas. Te pintaré los ojos, no lloraré, lo sabes pero si acaso alguna gota sobre tu muerte cae ¿Qué más dará llorar tristezas que no sabes, si habrás muerto sola sin mi verdad que ignoras? 3. Porque tú eres la otra orilla de mi silencio Porque mi silencio es una manera de tu voz porque ya ha sido. Busco el sueño de tu rostro compañera, ahora que la noche arrecia sin barandas. Busco tu mano sin vez La paloma rescatada de tu risa y tu cara, tal vez, aunque no sea, y sea más allá de mi distancia Hoy te quiero amiga, amiga Hoy te quiero y muerdo tu mirada sin principio como el fervor de luna del galeote que sobrevive más allá de la fatiga. Te busco y te encuentro porque eres más yo mismo y vuelvo de mi pozo sin preguntas con un poco de tus cosas casi sólo sueño, y me basta tu sola vez, tu sola vez la antorcha que arredra mi abandono como el acoso feroz de la marea solitaria Izo tu mano despavorido de sol enarbolo tu cara sin recuerdo y no importa no haber ido a buscarte mi costado te anticipa como una profecía acatada antes del día. Ya leva anclas la vigilia derrotada Echa amarras la mañana conquistada y atestigua mi alma, tal vez en algún sitio tu verdad que se parece al sueño aunque no hayas sido recogida Tu voz inaugurada es un heraldo de olvido mi silencio se suicida y pregona tu nombre sin espalda Es cierto nada titula la palabra Pero sin haber perdido recupero de otra nada tu cara ausente. Ya no más tu olvido sin recuerdo, ya no más mi distancia sino tu lejanía y en el pan sin oficio que era espera ya tu rito tu costado cotidiano presentido, compañera, amiga, cómo te quiero amiga esta noche. 4. Era un altar de madera que dormía y dormían en su sueño misas pasadas y un cáliz con sangre marchitada y dos velas chamuscadas de llorar su existencia sobre su muerte lenta, lentamente. Y una flor arrugada, caída de una ofrenda y en ella el cadáver de un perfume desteñido y me acerqué y mentí la devoción hincado y lo abracé y tomé la flor y adiviné el perfume y me crucifiqué en su cruz y fui yo y también un clavo y lavé el cáliz y siguió llorando y me bajé de la cruz y no guardé los clavos y salé a savia de la madera donde fui crucificado y el cáliz siguió sangrando y las velas se apagaron. Y la persigné con tres besos y vi lágrimas y sangre en la tierra de las raíces de una lanza y dije amén llorando y no sé qué hubo en ella después de mí. Y estoy llorando y escribiendo su residuo. 5. Si tuviera podríamos cambiar de religión meternos en un barril lleno de aceite aprender el lenguaje de las flores saber cómo se llora en marte. No sé cómo se fundan las cosas importantes como ésa. Y hay tantas otras cosas más que ignoro No sé cómo se evita emborracharse cómo sueñan el amor los sacerdotes por qué se suicidan los insectos. (Ahora me doy cuenta de que la naturaleza no estaba preparada para los inexpugnables faroles) No tengo religión pero quisiera cambiar de algo de verdad podríamos hacerlo ¿Quién inventa las cosas importantes Quién anda instituyendo los profetas Quién decidió las alas del gusano? ¿y el instinto de beso en los sonidos? No es que quiera cambiarme las desconocidas raíces Es que contigo podría hacer un viaje por el polen, arrojarme a un cielo subalterno por la boca de un sapo enamorado. Remontarme por el aire con mis párpados por únicas alas. Derrotar todos los dogmas de la arquitectura universal. Podríamos invitar a un ateo imaginario a fusilarnos con burbujas de sonido hasta dejarnos huecos como una llama. O hacer un viaje por el rezo. Para eso sería necesario que nos escondiéramos en un molino apretando los dientes para no gritar cuando la piedra nos enreda con la harina. Nuestras manos juntas serán el mismo grano después tal vez nos harían pan lingote cereal, ladrillo, altar del hambre y con forma de luna un poco amapolada en alguna suburbana iglesia nos repartirían. Tal vez nos tocará esa vieja, la que reza casi con afán. Descenderemos por su esófago (sabremos casi algo de los hormigueros) y veremos el corazón de la fe el pabilo que sostiene historias el pedestal de tantas guerras. Después, un poco como los feligreses saldremos del recinto sagrado y nos dirigiremos a los andenes suburbiales empujados por la corriente de la derrota. Allí habrá un túnel mucho más oscuro. La salida será lo más difícil. Creo que prefiero no cambiar de religión, quedarme con mis palomas y mis trasnoches de páginas. 6. Quisiera cada gesto innumerable de las moscas cada mínimo amor de este planeta cada polen de arroz cada hormiguero cada lluvia que se enguanta por la tierra cada rayo de luna en el océano cada faro derretido bajo el agua la hondura total de las insondables cuevas cada beso fugaz de cada boca cada constelación de saliva que destella cada arruga dactilar en las piedras colosales de las cordilleras cada rayo cayendo cada brasa cada escama de ceniza cada huella el número total del desarrollo la molienda de las olas, cada ala cada cosa en fin para ponerla desnuda e infinita como harina en tu cuerpo y tu alma y en tus piernas en tu memoria hasta el éxtasis que huye y se agazapa a cada gramo cada instante de tu vida para que sepas el completo abecedario de planetas de sal y de rugidos de gemidos de galope y de colmena con que junto a tu nombre catarata construyo el del amor como alfarero sideral en esta pieza. 7. Esta noche la música se arrastra pesada y resbalosa como un tul que arrolla. Ésta es música recién descubierta, no se copia de su propio nombre. Nadie podrá recogerla. 8. En los suburbios laterales de esta noche, corren ríos subterráneos del silencio. El silencio está constelado de grillos, o de chispas sonoras o de lluvia deletreada. Las cigarras chisporrotean, tal vez titilan. La música impregna el aire, como un aroma melancólico. Desde esta noche a mí no hay música. Lo sé. De mí a la noche yo escucho la música de esta noche. Pero no puedo estar seguro. La música es mía. Pero tal vez no la ponga yo. 9. EL CIEGO Mira mis ojos estos ojos te sostuvieron sobre todas las noches han sido gargantas por donde he tragado el mundo como la lluvia que se afina íntima en los hormigueros. ¡Míralos! estos ojos, estos hormigueros donde has sido lluvia para la savia en que tú hecha hiedra asumiste vertical la soledad de mis muros. Estos como naves sin horizonte como barcos sin proa y sin espalda aquí mi huerto se amamantaba de luna y tú eras. Mírame los ojos por afuera como iglesias cerradas por adentro Mírame los ojos, míralo todo. Ya el mundo rompe como un mar inútilmente sobre mi última mirada infinita. La lluvia ya siempre llegará tarde a la tierra envenenada por el vientre. 10. Ven a vivirme, la soledad me amortaja con manos deshabitadas. 11. Y la noche mordiendo, encepando ferozmente las sienes desesperadas de la noche enloquecida 12. Un relámpago de hiedra Mi alma ha concluido Fajado el corazón de un puño de angustia Arranco de ti una paloma que parpadea y tirita que agoniza y sangra de savia, desesperada de ecos en sus alas, de alas en su corazón Ésa es la patria de mis sueños Se han resumido allí. 13. Soñé que me forraba un abrazo y me desperté enmangando las fauces de mi soledad 14. Como un reloj de arena la guitarra gutural de tu corazón empuñado en los tallos de tu sangre rema 15. Así eras tú, te bebías la mañana de las plazas corriendo descalza como una golondrina de oro. Tenías una lámpara clavada en las entrañas, Y la turbia suavidad de los tibios duraznos a la siesta Eras así, amada. Eso era lo que más me gustaba de ti: que tú eras tú y que yo te amaba Y a veces una ternura de mirarte emergía desde el alma y me alertaba la carne. Así eras tú rutinaria y fresca y nueva y necesaria como la mañana Y tu mano cotidiana como un gorrión adormecido en la ventana en un rincón de la mía se acurrucaba. Tu beso silvestre como el de las abejas en las plantas recolectaba el polen de los sueños con ingenuidad de niño que rezara. Y tú tenías Dios y me contabas todas las mañanas que le rezabas que nos conservara. Enjugabas tus ojos con silencio y me mirabas y enjuagabas tus manos en tu pelo porque tú sabías que me gustaba. Pero a veces te escondías detrás de tu mirada con recelo de paloma algo asustada y ya ni la mañana te podía hacer dorada porque eras una ventana obsesivamente cerrada y clausurada. Las noches de esos días, amor mío yo rezaba como tú rezabas (todavía rezo a veces, cuando te recuerdo) 16. A la hora de recordarte, acomodo las mejores cosas sobre tu nombre, para poder pensarte. Alguna vez no fuiste muy hermosa, pero te agregué tu propia belleza, ya la había aprendido de ti, ¿qué importaba que un día no fueras hermosa? Yo te amaba tibiamente, como esas cosas que se hacen fácilmente como ser de una manera o estar en silencio o rezar. Desde ti emergía un túnel para que los húmedos murciélagos no interrumpieran palomas. Todo lo tenías de alguna manera, como una ventana y yo aprendí sobre tu cántaro a callar como contando lluvias sobre el agua antigua que me remedaba Podríamos habernos dado la mano cotidiana Y guardarnos toda la inmensa mañana de las plazas Todo se volvía fácil contigo como descifrar la música ignota sobre un piano laberinto, y la adivinábamos. Podríamos habernos mirado ritualmente y como constantes extraños cada vez menos extraños Podríamos habernos amado al margen de las cosas que envejecen Habernos abonado al silencio como a un lento país donde no hay lejanía para las palabras en voz baja. Podríamos haber callado con el mismo silencio Pero buscamos la forma de recordarnos tristemente. Por eso a la hora de recordarte, busco las cosas de mi tristeza y te construyo fácilmente como eras. 17. Cuántas cosas dejo yo para alcanzarte, cuánto hay que pierdo yo para ganarte; yo gané perder lo que pierdo al tomarte. Cuántas cosas tuve, muchas, que no tengo, cuántas que por ti día a día pierdo. Cuántas cosas, muchas infinitas, dejo, sin embargo gano en ti, el mundo entero. 18. Si estuviera untando tu boca vendrían a mullirse los himnos en la mía mientras deletreara cada hebra de tu pelo distraídamente y recorrieran mis concavidades las esquirlas del escalofrío como una tormenta de arena y hundiera en tu tinta todo el secreto de mi silencio con mi pluma, soñando con un luego, en que me dieras a leer una carta de amor, pequeña con mis palabras tu conciencia de papel. la tinta derramada y tus laberintos de papel tú y yo y la oscuridad de tus túneles riando como un canto hacia la mañana 19. y se están ahogando de cielo y el cíclope del sol no les sirva de isla ¿Cómo llover hacia ellas y decirles que no sé qué quieren? y el viento es un galeote eterno es un buey y los barcos de música van por tierra (porque se han vuelto nubes) y son como los peces del alma que se sacrifica al cantar. Han muerto fuera (del agua a su manera) Alguien pensará que quieren agitar el cielo. Yo no puedo salvar las nubes. si yo fuese una nube tal vez comprendiera qué les pasa ahora Pero veo nubes y no sé si son pájaros disueltos Animales asustados o el alma del mar que acaba de morir y no lo sé. Y no puedo pensarles maneras o gestos y no sé dónde temer o apiadarme de sus ojos. Quizá quiera curarlas cuando llueve o crea que sonríen, Donde tiene la sangre del viento corazón 20. Para pensar en ti, clausuro una a una las palabras viejas inauguro algún silencio sobre las cosas nuevas y acomodo los nombres, Tú tienes el pelo como infinitas guitarras relajadas como lacios y tibios violines de mañana con el flojo vuelo de las gaviotas dormidas y la silvestre hebra de los helechos o el musgo de las piedras Te acorralo contra el sueño, dulcemente y una mano se acurruca en una mano y la otra enjuaga la ternura en tu pelo como el tuyo. Azul y dorada te pareces a la primera mañana. Eres lo que me faltaba para ser nosotros. por eso tu nombre es el tú que me faltaba por eso te pareces a mi alma. 21. La noche rompe contra los muros de tu carne con fragor y ritmo de molino roto y obcecación de ariete en la hora ciega y latido de pájaro en la estrella que tiembla La noche te embiste como un toro rabiosa y quieta como la caricia que apacigua en la mano cautelosa. Y se alza todo tu horizonte lateral y valiente con los animales de mi mente pululándote la catacumba de la vena donde el remero de rito acarrea un relámpago apretado. 22. Cuando hay bocas eternos diapasones de silencio que nos callan, (porque una vez nos dijeron) cuando hay labios con los vientres del beso secos. , porque siempre en las bocas chorrea un beso y hay miles clausurados en las horas porque nadie los fue a buscar; porque el beso es un nosotros de labios y si falta una boca hay un yo solitario. 23. Tú no sabes cómo sólo tengo la luz * De tu noche sólo tengo lo que escribo. * Lloré que todo lo veía con hache. 24. Los gritos del silencio remansan aullándome esta noche mis ojos abejas de los tuyos han perdido tus jardines Tengo el alma llena de miel con tu sabor. Mi alma se ensancha y se vuelca por el silencio El polen de esta noche rocía sobre mis techos El silencio crece en las voces ajenas (por mi espejismo de tus cosas) El durazno de mi corazón ha madurado y va a caer por mi boca como tantos hijos tuyos no sidos mis pasos corazonan por la sangre de las calles Y en los suburbios de mi sangre alumbra un sabor a música con el gesto de tus ojos Los peces de mi alma se enredan en el musgo de mis tantas horas calladas Y las abejas de mis ojos Y las abejas de mis manos y las abejas de mi alma ahogadas de miel te han perdido (colmena mía del corazón de casa) basta tu silencio para el silencio basta tu ausencia para la soledad Tú de la sangre peregrina del eterno horizonte como el eterno rumbo de un anillo Has dejado la misa de tu imagen constantemente consagrada (colmena mía) déjame guardar tu polen que aunque no quiera queda conmigo 25. Busco la poesía ansiosamente hachando rostros con desenfreno de molino roto. Muerdo la palabra hasta hacer sangrar su cosa y la mañana me entra por la boca y se vuelve tarde agonizada en el sótano del alma. Quiero descifrar la hebra del vuelo de las aves y los ojos se anudan y creo la palabra sin cosa y un nombre sin rostro y entre la tarde dorada y yo pongo melancólicas y afónicas ventanas de lisiado y digo que la tarde tiene olor azul y ruido de ojo ciego y olvido tus ojos que no son de uva y tu pelo — donde enjuago la tibieza de una caricia ingenua y simple) digo que es chorro o hebra de música caliente. Y el corazón hace un buche de música caliente y dulcísima y callo y acurruco tu mano en una mano, te miro al polen de los ojos como una abeja y vuelvo a callar y te digo luego que te quiero y la poesía pasa a mi lado líquida y silvestre y yo muerdo troncos secos para beber la savia. 26. Al borde de tu arena revolotean los molinos de las olas como alas o ecos de corazón Las gaviotas del beso triscan la espuma Ah! las caricias como alas en descanso o barcos dormidos Hacia las piedras terribles se acantilan rumbos como pupilas de balcones Y ya no me importa nada borracho de un orgasmo de música en el alma morderé corales como empuñando tras la sed mangos de agua en la garganta. estás llena de perfume como respuesta al rocío — cerrarte un candado en mi silencio como un silencio alrededor de un tímpano enguanta astas en un bolsillo de mar 27. Un día voy a gritar sobre tus ojos, y clavaré la antorcha de mi voz sobre tu alma Callaré tu sólo silencio rectilíneo y amordazaré las sombras con la eterna mañana. 28. Me gusta morder las vísceras de tu alma por tus ojos de uva o charco sobre el barro porque son túneles que dan a un templo oscuro con sabor de silencio y ruido de sombras. Yo me siento al eco hondo de pájaros y los rostros cotidianos enfrentados con el gesto arbitrario en los amigos en el fondo del secreto dan las manos. Tú reemplazas palabras que no dicen cosas siglos de sombras amordazadas con antorchas nombres que son rostros olvidados poco a poco y te abres adelante inexorable y única como un sendero no tramado que no sorprende al sueño y que se parece al alma 29. Voy a buscarte donde puedo mirarte varias veces en el mismo instante Donde puedo contemplarte horas sin que tu momento se inquiete en la corriente de esas horas y me estucho en mis recuerdos e ignoro qué luz visita mis ojos abiertos en qué frío me desvisto de mi desnudez sin fuegos y sin hielo mientras soy un trago de mi propia hambre y en el estómago de la mente me disuelvo y reconstruyo mi antes gastado o cambiado o me agrego a mí en un día ese día imposible de ser y visito mis ojos visitados por ti Allí tú eres como fuiste. tu imagen se enganchó como el musgo en las piedras y te caíste de las horas, o yo fui goteando migas de donde puedes estar en mí para tenerte en uno solo, en todos tus minutos. Tus imágenes son quietas y duras. Las horas pasaron como las olas y tu presente y mi conciencia de ti viajaron en pos de la siempre hora nueva, como el agua recorrida por la onda, Y voy eligiendo entre las gotas de tu rastro revisando pie por pie hasta llegar al beso que aún no se secó a la puerta que se impone como yéndome a buscar al fondo de mi enmimismamiento o que a mi súbita estación en mí durante el momento que será pasado está sin principio, por la que te has ido como todos los días y desde la que empiezo solo y me alegro de nuestra realidad Y me vuelvo a hundir a bucear las imágenes que viven en los juntos. y empiezo a extrañarte, e intento traerte y meto las manos en el agua y el agua me da la respuesta de su carne vacía de ti que te desordenas en ella como las cosas a través de las llamas y no puedo atraparte y mis manos son jaulas de leones y puedes irte como un gorrión cansada de tu curiosidad y dejarme con mi impotencia de caja para encerrar la luz fantástica entre mis dedos de piedra con mi impotencia de caja para vaciarme del vacío de ti que me llena como la oscuri- dad de una caja cerrada. 30. A UNA CHICA EN EL TREN En las tardes tristes tu cara segrega una paz infinita Basta esta sola vez de tu rostro para amar tu gesto de nostalgia. No puedo jurarte un recuerdo para siempre. Pero si olvido cómo y cuándo, a veces ignoraré que esta sensación de piedad te pertenece. Ante tu tristeza abierta y franca mi rito de alegría se envenena. suicidaré mi sonrisa y lloraré contigo después de haber contado los rostros del recuerdo que no pudieron hacerme llorar. Porque esta impotencia de tristeza me aquieta las horas como una manera de vivir de menos. 31. Me gustan tus ojos de música congelada, lentos como la tristeza al otro lado de las botellas me gustan tus ojos de cenicero y sagrario donde se acantilan palomas de preguntas que no vuelven de los finales del diluvio me gustan y amo tus ojos de túneles clavados a tu alma de grutas donde tantear el silencio que te ocupa como los grillos primeros, cautelosos luego de la lluvia. me gustan tus ojos de reloj detenidos en la hora eterna que no lleva la cuenta de las cosas que pasan. me gustan tus ojos como rodajas de uvas negras 32. se ha roto la sangre, la sangre de mi grito el alarido de mi sangre. El sol se ha secado y en el suelo están los escombros de la sangre. Tú no viniste a beber el pájaro del grito no vienes a recoger las plumas astilladas. la sangre se ha quebrado hay arena en la columna de la sangre y el yesero se derrite con el agua del viejo sol ya seco. Ya no podrás recoger la luz de las palabras, la vela del alma consumida salpica mi cadáver y la espuma seca como el sol seco no alumbra de palabras 33. Beberé telares de la música cuando pueble tu risa como un pájaro cansado. Ah!, el piano de larga espera como la tierra, como tu risa, lloveré, la mano multiplicada a remar en tu paloma de sangre soledad para llegar Todos tenemos una soledad para cada viajero. A caer cansado con el ciego a despertar en la raíz, mano de sed, del árbol del sueño sin despertar. Sólo "escalera que sólo sube" Cómo detenerme si la sangre me sigue a paso de campana A ti, soy infinitos, existimos en los espejos enfrentados pero ser al otro lado al otro lado imposible inimposible de un espejo. Ah! estarnos risa a risa como los locos, tal vez en la locura no nos sepamos juntos ni sernos testigos de la propia locura. 34. Aquí estoy amiga levantado ante tu espacio tanteándote el silencio. La hora sube de la distancia y tú bajas al verso. 35. Paso a recoger tu hermosura. Cuando yo te miro eres hermosa. El mundo no tiene mis ojos. sólo cuando yo te miro eres hermosa. 36. Perdóname que no sea un poeta pero te quiero todo lo que te escribo, como si lo fuera. 37. La lluvia trota como corazonando en la sangre del carro de las horas. La lluvia estrella el firmamento de mi silencio El corazón deshilacha el sendero de la sangre. tú detienes el tiempo de la sangre para que pueda volver a empezar. y allí chapotean los últimos párpados. Hay muchos pájaros derretidos en el viento en el viento de la sangre, no importan hay alas que se reiteran en el pecho los pájaros. y la savia empecinada que tropieza los árboles de las manos vociferan su crispación en el viento y las raíces son manos acandadadas en mí ya el ariete testarudo, propio corazón. como el mar contra los muros. barcas sueltas musgos rotos algas muertas tallos hondos. el silencio sangra tu silencio sangra guardas ecos de la espada y devolverás las palabras y yo mientras escucho cómo el perfume gotea de las hojas cómo tus ojos emiten un arco iris cómo un himno arderá con el fuego eterno que encofran las cenizas 38. En el fragor de la tristeza lenta y tibia suelo llorar y nombrarte, y agitar los brazos de mi corazón como las hélices de un molino borracho de tormenta, o una golondrina cansada, en el medio del mar. La pena y la noche me llegan al cuello y nado para llegar al otro lado de la noche, con el silencio clavado en medio de tu rostro. nado como solía algunas tardes nadar en tu boca en el pájaro nuevo del beso que aprendía a volar Si tú supieras lo que es cruzar ciego y a tientas los inmensos territorios de silencio y de soledad, por las noches sin luna y sin barandas, mordiendo los ojos con los párpados apretados de fervor sin fe y las manos cerradas sobre el lugar que dejaron las tuyas, y el nombre tuyo dicho a veces ronca e inconscientemente como si susurrara: Dios mío. Te quiero, lejana y cada vez más olvido, porque el rito de empozarme en la tristeza es un calvario cotidiano de las noches, en que no puedo quererte sin nombrarte. Te amo y te odio, cuando eres lejana y necesaria. Y sobre las cenizas de la locura de la noche triste me alzo contra el alba, salvado porque siempre el sol llega antes de la muerte con tu imagen en los ojos ya secos y abiertos, contra la cosa última. Ese frío no me alcanza, pero algunas veces en el fragor de las noches tristes me entra frío por la boca, como a los peces, cuando te nombro para asirme de tu nombre y embastonar tu recuerdo para no morir náufrago de la noche 39. A veces me hablan de ti, pequeña mía y yo no sé qué decir... Por eso ahora quiero decirte algo. ¡Olvídame! es necesario desde el nosotros bifurcado. Pero olvídame sin quitar mi nombre de las cosas Olvídame sin olvido porque morirías en parte si llegaras a ignorarme Olvídame que te encontrarás sin buscarte, esperándote en la hora en que tu soledad te dejó sola. Y podrás estar sola casi igual que antes, pero será más solitario porque recordarás. Yo no haré lo mismo, Ya no puedo encontrarme, sólo recogeré tu nombre tu rostro y las mejores veces Y me iré a jugar contigo al sueño Y tal vez te guarde tal vez en el rencor. Pero, escúchame bien: no es necesario trocarme por mentiras Seguirás siendo paloma y necesaria, y azul y mañana y dorada y descalza, pero ya no serás ritual y diaria y nueva como el alba, y el hábito aprendido de tu mano y de tu nombre será sólo manera de otro nombre y otra mano para mi costado. Ésta es mi manera de olvidarte. Pero esto, no debes olvidarlo: En mi olvido serás reemplazada, serán mejores que tú y más nuevas y costumbres, pero si hubieras querido Podrías haber sido todos los nombres y las manos de mi costado, y mejor que tú misma, tú sin olvido y sin pasado, pasado. 40. Amada mía la tarde está amarilla y desteñida pálida y raída como los ojos previos a la muerte — casi abandona- dos. Anoche, la noche me estrangulaba, y tú no estabas porque otras veces duermo con una víspera en la mañana pero anoche lloré. Todo se prolonga lento, sólo es diferente la hora de los otros y el silencio verdadero más el mío, por las noches. He dejado el alma en un cepo indescifrable, y suelo caminar solo algunas noches, con la sombra acorralada por las luces más agobiada y más harapo con los pasos roncos de baldosas, pesados y rastreros, Todo te recuerda, o acaso sea esta manera de las cosas mientras yo escarbo tu recuerdo urgente como el alcohol ritual. A veces tu recuerdo y el silencio crecen como un eco sucesivo esta tarde el sol y las palomas buenas ya me llega al cuello. Tienes algo de tarde postergada en esta hora vacía de la tarde falsa. Sí te amaba amada mía y sólo queda el fervor del sueño apretado como el ojo credo y la piedad del niño de las manos juntas inocente o idiota como el quizá del rezo de las tardes tristes y solas de recuerdo. El sabor cotidiano y solo de los trenes se adelgaza como un estrecho pasillo perspectivo Yo arrastro tu recuerdo de palabra acobardada alguna tarde última que quedó en el puño de la boca clausurada como el miedo de descubrir la vanidad de un ruego Los gorriones son iguales aquí en la soledad y en tus mañanas El rito de las tardes es un hábito del sol y no una espera Yo sé que la tristeza es un país transitorio entre dos rostros y dos nombres Pero ¡qué importa un nombre posterior a esta tristeza de no tener tu rostro sino para las tardes de gorriones iguales y de recuerdo cada vez más olvido! ¡Qué importa un nombre que no sé decir y que es sólo un hueco con tu voz hecha silencio a mi costado! Qué importa la libertad del olvido conseguido si esta tarde tus veces más intensas que otras veces de la tristeza solitaria me aprieta desde el último atrás como la soledad de un único atroz sobreviviente. 41. Pienso en ti y te acerco a tus instantes. Te ignoro y sé sólo cómo fuiste ignoro cómo eres pero sé cómo te sé y sé cómo quisiera que fueras y cómo voy queriendo que seas como eres. Creo en ti, porque guardo un rastro que sangraste sobre mí porque tuve la noche y ya no es mía porque te has acumulado en mis abrazos antes despoblados porque he vaciado el vacío de tu abrazo más hondo que tus brazos porque ya no te espero porque ya no vendrás y no estoy triste y no estoy solo y no solamente no estoy solo sino que me escuchas y tienes lo que quiero que tú quieres y quiero lo que sé que tengo 42. Escribía palabras sencillas de tus cosas fáciles hoy, tal vez porque ya no tengo cosas escribo palabras oscuras. 43. Somos palabras y así nos acepto pero ahora mezclémonos las manos subterráneas del silencio 44. Con el canto de mis manos te iba haciendo estelas en el silencio de tu piel como la tarde 45. Porque es mucho más lo que te vas que lo que yo te quedo (¿cómo podría serte nunca mejor con el pensamiento?) y sin embargo te quedo mucho más porque es mucho más lo que me quedo que lo que tú me puedes llevar porque hay algo que nos vivimos más allá del espacio pero el tiempo nos acorrala en la realidad la distancia nos destierra de las ocasiones pero nos queda mucho más aún de lo que estamos como en el silencio laten las palabras y crecen el infinito que no nos cabe en la garganta. 46. Para irme todos los barriletes de tu piel vivida de silencio Para callarme todos los regresos que vengo por tus manos tus manos de raíz como la lluvia a las raíces Para caerme por tus ojos como el verano se agrega a la tierra en la fruta derrotada Para habitar tus acechos enderezando los pasillos de tu sombra con la mañana a los dos lados o una lámpara clavada en el silencio Para arrancarte el buzo de los ojos y echar al viento todos los pájaros que hasta ahora Soledad. 47. Hoy que las venas se te caen por la boca que serás una garza con la sangre de la luna mi corazón se vuelve de campana y aunque mi tristeza se te acerca donde el sol te toca levanto ya lograda, mi por fin mañana y deshojo mis flores en tu risa una por una 48. Y qué estamos dispuestos a decir sino nuestros propios parapetos. hacer un caracol de grito y escondernos topos en nuestra propia garganta indescifrable. Y las cosas siguen en pie. fantasmas impalpables. como asir las ideas con palabras. Y las cosas siguen en pie —mientras haya alguien que las piense— (el pensamiento es una manera de existir que no se repite) Pero decimos diariamente como haciendo camino hacia nosotros que nunca termina. 49. Algún día conoceré tus pies. ya no me extraviaré en tus abismos. conoceré tus vertientes tus túneles tu soledad, tus pájaros muertos las viejas ciudades los cementerios sin historias con algún nombre tal vez de extraña lengua. Algún día seré yo el pastor de tus ríos de tu silencio. remaré todos tus vientos me habré lavado tantos rostros de las manos tanto habrán masticado mis dedos el musgo de tu pelo. tantas veces te habré viajado y guardado el barco errante en tus guaridas y el ancla y la savia y el Este en tu luna invadida y despertada en la marea. Sí algún día conoceré tus pies sabré dormir mis cosas a la sombra de todas las cosas. y el silencio convocado en mi actitud de absoluto. Sí es cierto, me faltará tu historia pero ningún cerrojo tuyo me guardará un nunca, habré vivido todos tus testimonios y habré vuelto a tus pies como a la raíz para arrancarme el viento de la boca que me madura en la garganta frutal. 50. Cuando el tortuoso pasadizo de la sangre empecina el peregrino silbido del silencio y como un remero sin fatiga tu pájaro soltado a travesía vuelve por la soledad de tantos días como un barco ahorcado mar adentro te parecerás un poco en eso a mí que antes, tal vez de tu abandono te escribo mi dolor y te lo dejo. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT |
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| Iniciado 53 mensajes 1 puntos | 30/01/11 01:44 hs 5 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt Hasta que vuelva a gritar que te he olvidado y sea mentira POEMAS 1. Pude tal vez echar un ancla en tu tormenta, resistir al mundo y la mentira ajena, pero cerré los ojos y confié en los tuyos y me dejaste ciego, frente a la mentira y frente al mundo. Ya no importa llorar ni perdonarnos ni hacer preguntas y responder silencios Ya todo está. ¿Para qué secar la leña inútilmente si las piedras mismas de hacer chispas dimitieron? Puedes restaurar, quizá, mi memoria, seré un recuerdo más yo o menos yo, eso no importa Pero el nosotros que yace donde el camino se bifurca no volverá ya a nombrar nuestras manos juntas Hemos perdido para los nombres por venir, ese fervor de apretar los ojos, como rezando. Por eso seremos los dos, siempre mejores, aunque digamos dejarnos para buscar lo verdadero Es por eso el rencor, no tendremos olvido. todas nuestras palabras de olvido serán para nosotros. 2. Y será ésa, otra manera de mentirnos, como al decir adiós. No puedes parecerte a las palabras que me dicen. ¿acaso alguna vez, fui como una palabra que escuchaste? Escucha pequeña, aunque ya no me oigas , deja romper las olas del silencio que te ahorca por las noches. Llora. Luego llámame, no te oiré. Luego toma esta pregunta como una antorcha, y baja al sótano de tu alma a descifrarte. ¿qué día es el olvido? yo no lo sé, ese día y por haberte ya olvidado, no recordaré llamarte para contártelo Si enfrentas el olvido, con sólo recuerdo ¿para qué olvidarse? Si sólo hemos pedido ayuda de los otros y nunca nos gritamos a nosotros mismos 3. enjuagabas tus ojos en silencio enjuagabas tus manos con hebras hilachas harapos del viento 4. Nos tanteábamos como ciegos recelosos Los tibios países de trapo y de durazno y las manos avisaban nuestros territorios como tildando el lugar donde éramos 5. A veces, porque todo a veces en tu soledad de túnel irrumpe un sol que equivocó su altura en una lámpara. 6. ...Y tus ojos como dos gorriones huecos. tu pelo largo pájaro de sombras y silencio Todo lo recuerdo y tu pecho roto donde quise quedar o queda todo La noche era nosotros por eso todo lo recuerdo y desde ti estoy solo 7. De la tarde sola, del cielo lívido sobre las últimas casas de la mansedumbre con que es hermosa para otros esta tarde me viene esta tristeza de ver temblar al viento entre las hojas Tanto se depone acortando mañana aunque siempre queda todavía Vendrá la noche entonces y se agremiará en los últimos rincones y vendrá el espejismo a vivir desde las manos Nada demora lo innumerable y la tristeza sólo cambia de calles por eso el cielo lívido y los otros y las casas y la tarde de los otros mansa y mi tarde 8. Quiero tener tanto que no tenga lugar para tener el no tener de lo que no tuve 9. Mi silencio hace un ruido infernal * y el beso viceversa que es nosotros o tú desde los dos * llevo la luz de tu piel en mis manos que saben a sombra 10. ¿Qué dejarte amiga mía ahora que parto para ser más extenso que el olvido? cruzarte la cintura tal vez por un camino donde el beso ha errado tanto ¿cómo quedarme desde más allá contigo cómo buscarte ahora que ya has sido y que me alejo si yo mismo soy en todo lo que dejo Ahora que emprendo la orfandad del hijo? ...Tanto anduvimos por los días cortos... Aunque en cada rostro del camino te descubra Más allá de nosotros el mundo tiene todavía por allí andaré alargando la tristeza acortando por delante la tristeza que nos queda Hasta que vuelva a gritar que te he olvidado y sea mentira. 11. Te recojo de todas las cosas que me son esta tarde has crecido de pronto donde el olvido no pudo nombrarte Y aunque queda mañana por delante Yo te guardo y no puedo guardarte Esta tarde es tuya ¿cuántas tardes serán tuyas? Nos vamos por tu sombra donde mañana es nunca por eso quiero ahora que me escuchas dejarte mi raíz que ya no tendrá lluvia Desde otro mañana que ya no será y no tendrá espera Un niño dice adiós para cambiar el rostro a medias Y porque siempre será en ti la primavera yo te bendigo desde la tristeza. 12. a la deriva del silencio como la lluvia destapa las gargantas de la tierra me recorro las palabras hoy sobre tu tierra viva se me cae una palabra muerta pero el perdón es una flor más alta que los ojos 13. si tu pecho es una proa cuando el mundo arrecia venceremos juntos no te detengas entonces cuando griten que siempre vendrá un dedo a señalarnos y te dirán aquél es como el ave que no tiene rumbo y te dirán que no tengo raíces y te acosarán como el mar obstina a lo que empuja sobre las rocas el naufragio todo lo dirán de nosotros pero yo que creo en ti te guardaré de verdad 14. Me desperté y equivocado u olvidado supe tocar el piano. Temo despertar cada vez en una realidad espantosa. 15. háblame doblado el día que toda mi tierra te reclama vendrás a cantarme con tu estrella hueca con la íntima guitarra de la entraña y a untarme en las manos un sabor de lejanía 16. Tengo en la ternura la ferocidad de la lluvia voy a navegarte soy tu capitán y me tengo en las manos para untarte mi sombra caliente mar mío capitán en tu estrella de sangre apenas te he visto mirarme y ya te digo mujer porque hasta conmigo. 17. EL PESCADOR A la orilla del silencio con la mirada innumerable la red tendida como el musgo crecido de las manos te piensan así poeta 18. El corazón hizo una gárgara de sangre como un molino roto que encalló el viento, Y el velamen del pájaro de barco perdió la cuenta del empuje y calló a la orilla de la sangre detenido o quedado como un andén. 19. Te desteñías poco a poco como si te desafinaras pálida La noche me estranguló 20. Levanto mi mano como un palomar de sombras el silencio me vive; ¿qué me quitará la muerte? 21. Quisiera que supieras que algún día cuando la mañana se parece a tu mañana retozas dorada y descalza en el patio de mi alma que se llena de mañana. Hace mucho que llueve, las olas borran los castillos de las playas y acomodan la arena de los pasos y se llevan el testimonio de las plantas caminadas. La sombra se esconde del sol detrás del árbol obediente y acorralada, todavía al mirarte te parecerías a las garzas, y más que todo paloma mía blanca te parecerías a mi alma. Todo lo tuyo era fácil menos recordarte sin tristeza y sin palabras. Podrías llegar aún una mañana Y yo no te preguntaría nada, y tomaría tu mano nuevamente diaria e iríamos a bebernos los dos juntos, la dorada mañana de las plazas 22. Todo te dice adiós en esta tarde de trenes partidos y resignación de andén las manos como casas inútiles con los vidrios rotos, de tanta historia ignota, están cerradas como el frío obligatorio y más intenso de los acurrucados pordioseros en las puertas. Y la noche es fría para algunos, desde afuera, y la noche es fría desde adentro para mí en esta tarde roja de trenes contra la lejanía e inmensos territorios de silencio y miedo en los muelles a la espalda de los que partieron. Todo te dice adiós y te ama esta tarde esta última tarde del dogma de las golondrinas en que agrego la tristeza y las partidas a las cosas — como las ventanas del inválido suman al ocaso las gotas quedadas de la lluvia ya callada — 23. Las olas del viento rompen en mí como una vez tus manos, como pájaros moribundos desesperados. Las olas de tus manos ya no rompen en mí como pájaros y yo simplemente abandonado. Iba a decir de ti que revoloteas como un remanso sobre mis horas Y dije: a veces tus manos caen a mis olas como palomas heridas. y su sangre se enreda con mis peces. Iba a decir de tus manos, que tienen las mejores páginas y dije: en el fondo de tus ojos las alas de los primeros se derriten. Iba a decir de tus ojos: que son líquidos como un susurro de tus manos, y callé para no enturbiar la voz del perfume que sale de los sótanos. Y dije de tus ojos: hay en ellos un pez adivinado como el árbol bajo el suelo que se parece a nosotros. 24. Una melancolía de vereda trepa al alma como los gatos de una hiedra al muro No sé cómo es de verdad la tarde, pero debo decirte en esta carta que la tarde es de mensaje y última esperanza Debo decirte que esta tarde tiene un sol ficticio y está llena de palomas mensajeras derretidas en la lejanía al cruzar el acceso de mis ojos a la nada de las tácitas cosas más allá de mis imágenes. Quiero escribirte que la tristeza es desteñida y amarilla como esta tarde pálida y que tengo olor a puerto y eco de últimos pitazos de partidas a la tarde y el solo humo de los barcos que se enreda con las nubes del horizonte, metido en el hueco donde hallaba el agreste jardín de los pájaros en el verano ahora que todas son desoladas regiones de silencio espeso. Voy raspando los ojos contra las baldosas, y tal vez alguna mano sobre una pared cualquiera de una mano, donde la dejé olvidada en algún paso viejo, mientras seguro revisando la buhardilla de mi alma te recordaba. Tengo las manos a lo mejor más roncas como las agrias o tal vez amargas nueces por afuera tengo los ojos más lavados y más pálidos y la voz más sucia de tanto suburbio de silencio Tal vez en estas tardes el alma es mucho más de sótano con un acceso al sol medio vencido, en una banderola, tal vez para decir tu nombre, la voz llena de pelusas, ya no tenga la diaria costumbre de tu rostro Por eso no sé cómo es de verdad la tarde y te escribo en esta carta que la tarde es triste. Te quiero aún, aunque no sé de verdad si te recuerdo sin equivocarme. Es decir, algunas tardes opacas y afónicas como ésta, busco el último rostro en mis recuerdos y le digo la última palabra rota que ya olvido cuándo la dejé en la boca. Tal vez atrás de todo tenga un beso viejo eso tiene el hábito nocturno de la almohada. Ya te he dicho, entonces, que te quiero todavía ¿acaso podría alguna vez decir: ya eres olvido? Es verdad mi última palabra fue de amor contra tu cara. Sólo tendrás mi olvido, cuando en esas melancólicas es- peras de la tarde no mengüe tu silencio alguna carta. 25. Las palabras nos van endureciendo el tiempo que fuimos. Y todo palabras pero es tan fácil antes del estático testigo el infinito tal vez. Así quedaremos fijos en el tiempo que crecerá de nosotros pero la eternidad nos guardaremos entre los instantes esperándonos los cerrojos descarnados. 26. ¿Por qué, si tenemos para olvidarnos, dos tristezas? Dime, ¿por qué dejamos crecer alrededor el mundo y proponemos olvidarnos? ¿Cuántas palabras, dime, intentan a veces acallar tu silencio ¿lo consiguen? ¿Cuántas veces tiemblas ante una carta esperada largo tiempo? Dime, entonces, ¿qué buscamos separándonos? ¿Qué razón me vuelve necesariamente recordado? Aunque tú no puedas interponer el olvido entre el adiós y tú ¿Por qué decimos que la felicidad vale más que todo? y nos obligamos a llorar por algo secundario que intenta aislarnos? Decimos que el mundo inarreglablemente tornó el nosotros y amputó al lejano. ¿Por qué volvemos a todo un enemigo? Cuando podemos tomarnos de la mano y caminar entre los otros amigos del mundo y de todo. Porque en verdad no sabemos de imposibles. 27. Un día el mar como un animal indómito de olor a pasto y de canto de hormigas dormirá como el zumbido de las flores a tu piel será mi piel de barro Hembra mía para la tuya luminosa de trigo y de pan Entonces serás abierta como los caracoles sonarás como un árbol de mi tierra el canto del relámpago de savia Colmena mía a ti todos los labriegos de la sangre para la invasión del grito que se repartirá en tu carne como el olor de las frutas en el viento. 28. Ésta es una carta. De mis selvas arranco los mejores dolores vegetales para tejer este barco. voy a buscarte Voy a tocar el amor con la savia del silencio. En algunas palabras duele aún el golpe del hacha 29. Es cierto que despertar un beso es encontrarnos. crecemos del nunca en el asombro de exceder el pensamiento. 30. A veces sabemos por dónde seguirnos pero nos dejamos dormir por temor a no caber en la realidad con nuestras verdades. Por eso, garza mía estoy dormido en tu cuerpo gigante y salvaje como toda la tierra pero yo mismo me dejo dormir por temor a despertarte donde duermes mi sangre. 31. Yo giraba, como el agua giraba los días. a todo le respondía con la vida como un espejo pero en mí, cada cosa tenía la dimensión del nunca Y lamía el pecho del silencio como un niño muerto de hambre sobre la madre seca Pero vivir como estar muerto no me absolvía de vivir mi tiempo mineral 32. Quise hacer para ti la poesía Como una casa de oro para que vivieran tus manos como yo las pusiera y tus ojos fueran cerrojos para escrutar el otro lado de las ventanas infranqueables. Pero tus manos fueron de palo y tus ojos embalsamados miraban rígidamente el interno infinito que guardaban Y vencido, me quedé dormido con tu imagen ya casi equivocada. Y soñé que descalzos corríamos silvestres de la mano sin hollarnos las espinas y las piedras Y tenías el olor de mariposas y tu pelo el ruido de las flores sin jardín y yo untaba la ternura de las manos en tu pelo blando Y tú corrías lacia como una gaviota o una garza con tus manos de torcaza y de durazno tan solo parecidas a tus manos y tus ojos como sólo pueden ser tus ojos. como,... como tus ojos tal vez con un poco de cielo y de reloj pequeño con algo de cebolla con el filo al medio o de charco latiendo por la piedra sorpresiva. Entonces desperté y quise hacerte una mañana verde y dorada de poesía, y te dije revoloteando como las mariposas que tiemblan como las hojas lerdas. Pero volabas epiléptica de mariposa y la mañana falsa de farol y de espejismo no tenía tu mañana Entonces ya no volví a querer juntarte la poesía. Y solemos andar sin recogerla muy cerca de la poesía aún no acomodada, de las cosas simples y callamos los dos a un silencio como una manera de poder aún el verso 33. Olvidé la consigna de ser soñado como yo y desperté al sueño, de mi doble sueño, con otra realidad. 34. Ah la boca de gaviota de sangre los dientes de luna 35. Ojos atrás de los hombres, el mundo existe. ojos afuera existe sin medida. Allí tú eres verdad a veces como Dios cuando me alcanza el miedo Por eso somos enormes en la garganta súbita del sueño Y ahora te regalo el tiempo, alguna hora vacía O como una colmena de piedra donde las trincheras hacen miel de sangre 36. Perdón antes que nada perdón y antes que todo aquí antes que nadie contigo 37. la música se disipa la sangre no puede agregarse en un renglón de abajo 38. Se afondan, enfundados en ti mis baldes. Aljibe de mar te llenas de mis redes como manos, guante sagrado 39. Es simple y lacia Eres azul y amarilla como las mañanas. Ya es tuyo el tú. ¿lo ves? Y fueron luego tuyos, el silencio y algunas noches tristes el verso rústico y frustrado y la imagen sin rostro del sueño. Ya eres lo que me falta para ser nosotros. creces y mueres, a cada instante como las olas, como las mariposas, como tus ojos. Creces y tienes el sonoro resplandor de una gruta iluminada con un grito El hueco de tu mano es un rincón vacío, es un zaguán sin nocturno pordiosero acurrucado. Yo quisiera acurrucar un beso como un pájaro, sobre los países de tu piel, como la del durazno, para que aprendiera a volar. Me gustaría remar en tu boca, con las olas del pájaro resumido como un reloj o corazón. mordido a cada lado por nosotros, que éramos náufragos. con una mano mía, ronca como las nueces, porque es áspera como la madera seca, Quisiera morder tu mano. La hebra irrecogible del itinerario de la gaviota, es un charco de sombra en la arena de las playas. a veces hace un nudo, lacia terrible y voraz (obsesión de tomar el agua de la lluvia en la ventana, desde mi encierro de la tarde) muerdo un vidrio como un solo sobreviviente que araña el portal cerrado de la muerte. último muerto, y muerdo un brillo 40. Pude, tal vez, echar un ancla en tu tormenta, resistir al mundo y la mentira ajena, pero "ya todo pasó". Zozobraste entre tus propias olas y ahora todo es muelles de abandonos a mi costa Haché durante siglos la leña que quemamos. te esperaba desde siempre, como un mandato presentido. Ya has sido ahora lo sé, ibas a ser eso: lo perdido que se guarda eternamente como amado. no puede odiarte mi odio, nunca has sido tan querida pero eso sí, el silencio podrá ser de tus cosas, y la noche más oscura, tendrá tu lejanía, y sólo tu recuerdo será melancolía. Nadie es culpable de nada. Esto es parte de nosotros Ahora el olvido infinito es la manera de guardarnos aunque a veces el olor de tu verano y de los pájaros te acarrea como a leños de un viejo barco roto que llevan las olas a la playa solitaria de una isla de un naufragio muy lejano Tu nombre es mi pedazo de historia inaugurada tu rostro es sin manera de olvido paulatino tus manos dos tal vez palomas mensajeras no llegadas que no llegaron, nunca a responder silencios que aún cobijo 41. Porque cuando miro el mundo como si fuese un párpado nada veo si no te he visto quiero verte pues estoy ciego de ti, quiero mis cerrados ojos abrirlos. 42. No amarraré mis naves habré llegado y esa primera tarde haré un fuego a la orilla del miedo con el esqueleto de tus árboles desiertos. Hasta despertarme con el sol mordiéndome la frente después de haber perdido la vigilia entre tus sombras. Apenas la arena caliente y la ceniza de los leños que recogí. Tal vez el mar se habrá llevado el bote. Entonces, mucho tiempo después seré amigo de los tigres que quise ahuyentar con el fuego. Aprenderé el idioma de tus pájaros mediré el sol con mi sudor. Y a cada aldea donde me haga amigos visitaré tus cementerios pero no sabré rezar y no aprenderé nunca. Y no quemaré tus tótems. y no cazaré con las hachas de tus hombres. 43. Perseguiré tu alma y cuando mía sea buscaré tu beso y cuando él venga llamaré tu cuerpo y cuando todo tenga no tendrán mis pasos en ti nueva meta. Y si persiste acaso, este vacío en mí que te está llamando, cuando el misterio oscuro se haya iluminado ¿Qué tendrás tú que me mantenga atado? 44. Este silencio turbio empañado de esta noche este silencio sucio sofocado con mil voces, este silencio incompleto este silencio sin frío donde es un grito este tu no estar conmigo este silencio opaco con el rictus de otras manos este silencio mío (porque viene de tus pasos) con el gesto de tu ausencia con el perfume vacío de tu vacío lugar que han llenado otras conmigo, qué puedo decirte amor mío, me da ganas de llorar 45. Podría estar llorando en una ventana cerca del humo del visillo que resucita de un vaso o un florero o en mi cama lejos de ahora pero no ahora lejos de luego cerca de tu aprendida maternidad. con las lágrimas calientes desacostumbradas como esta rara manera de un himno de silencio que frota contra mis lugares como la tristeza que no quiere que la olvide 46. se apagó el mundo en noche y en el cielo otro mundo se ha encendido. disperso — 47. Una gaviota que planea. un instante una gaviota que planea muere. Una gaviota muerta que parece que planea pero que está muerta. Así es la sonrisa ahora que te has ido. Con las puntas de las alas vencidas 48. ah! tu pozo volcado cerrojo de infinitos donde guardas la locura tan oportunamente cuerda pozo hacia fuera hacia el cielo 49. toma mi grito como un barco tú tienes un arco en la garganta para levar anclas en la flecha y liberar la paloma de tu alma 50. Después de haber remado toda la luna. entre los animales muertos y los gritos rotos en tu bocado despeñado de luz íntimo precipicio del pez sobre la arena en el musgo caliente que rodea tu garganta más hambre latiremos en silencio como los barcos dormidos en los puertos. 51. El flujo de mi silencio rompe contra los muelles de mi corazón 52. Vendrá la estrella como el pájaro vendrá la luna como el pez de barro vendrá el día cuando lo lleguemos a beber sobre los muertos el sol. 53. La melancolía hace buches de capullos de música caliente y el alma se llena de los turbios reflejos de las ventanas con visillos o empañadas en la tarde. el ritual de las aves en los árboles con la justa precisión de las seis de la tarde Y las estrellas que amanecen opacas como los barcos de otras esperanzas en el fondo de la mirada contra la roja tarde y las gaviotas que hacen nudos azules que no atan. 54. Allá en la noche en que mi mano escrute los silencios de los suburbios entre el musgo y la piel como las calas en la confluencia de tus dos páginas redondas con el olor de los pájaros con frío y el ruido de las flores a la noche Allá en la noche en que la palabra inexacta dimitida calle contra un silencio que es igual al alma tal vez te encuentre solitaria, tras de tantas horas de palabras tras de tantos siglos de preguntas contestadas más allá de tanto mandato presentido hallado por fin en un rincón llenado, en un zaguán para el mendigo acurrucado y a lo mejor sepa decirnos con la convicción de que eras lo que me faltaba para ser nosotros. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT ---------- mensaje agregado 01:42 hs ---------- el mensaje comenzo 01:38 hs ---------- Te amé después de un perdón y necesitas mi perdón después de amarte POEMAS 1. Voy a tachar la blancura de tus médanos de miga y dejar los talones de mi boca como un título de un camino de sed y voy a tildar cada poro con una bandera de saliva caliente Hasta morder la cruz de las cúpulas como un puño desesperado de abismo un vaso para tu alma y yo desesperado desde afuera inventando gritos de socorro a mis ojos ya roncos y a mi voz derruida de haber gritado tanto yo desde afuera helado golpeando a templos sin ventanas la lluvia de la noche cayendo sobre mi espalda me adosaré a los muros como un caracol desesperado Y descubriré tus ojos y escucharé por ellos más cerca el himno de la leche despertada Y el incienso en los altares y en las aras cáliz de sangre cáliz de pasto descubriré las entradas y habrá una voz más en el coro de tu sangre y un trueno de las almas nos hará temblar y serás el agua acumulada de la lluvia y zozobrarán mis quillas y mis mástiles en el flameo de las aguas y te preguntaré tras el líquido silbido si has sentido un resplandor en tus ámbitos como un susurro de la fogata del hijo nuevo que aturdirá tu vientre de un médano de miga. 2. Gracias por ser y no yo a través de ti sino tu verdad testificable Gracias por descansarme los ojos con un silencio entre tanto estruendo de fealdad 3. Yo nunca te tuve pero te perdí. * Como una bisectriz del alma * Como la piel de una palabra 4. Si yo pudiese cantar como los pájaros pastor de palabras hacerte una puerta de versos cerraría mis puertas a tu espalda y el canto que te gusta sería de mis labios ¡si yo pudiese robar alas al viento tejerte un canto con los tallos de mi alma y hacerte un pájaro de sol para tu noche y echarlo como lluvia en tu ventana! pero tengo que resignarme a dar la mano a dar los ojos a cantarte con los pájaros a darte un puñado de viento ya cantado a hacer mío la mano de los otros y mientras bebes los gritos ya gritados la lágrima del alma ya podida dejarla en el alma agonizando y darte mi silencio con los cantos. 5. Tu cuerpo esdrújula casi a la mitad de un acento una flecha en un puñado de corazón y pasto en el rincón de dos ramas en el horizonte del cielo y del mar el sol herido una paloma arrinconada Dos páginas y flores viejas y horas acurrucadas en los vértices un nido una garganta una rama buscando la madera un grito de madera mandíbulas de palo la savia va deletreando el moho. Tu cuerpo esdrújula bandera un acento vencido la madera busca la madera Nadie puede distinguir el humo de las nubes Un árbol. viento. un acento en un puñado de corazón y pasto secreto. 6. Mi necesidad de ti es tan grande como tu existencia por eso serías suficiente sólo si pudieras esconderte en mi conciencia y dejar la ropa de tu cuerpo en mis sentidos 7. Mis manos copian tu relieve como el agua amontonada de la lluvia y deletrean cada una de tus olas redondas, y resbalan sobre tus médanos y los modifican como si mis dedos fuesen viento y empañaran tus cúpulas y luego el agua cae al agua y tus manos y las mías. que te peinan los dedos 8. Me afanaba en tejerte la poesía como alfombra para que tú caminaras sin hollarte las plantas 9. tu recuerdo me duele por el tú que faltas pero no reniego de saberte no reniego de necesitarte odio la burbuja de vacío que me contiene Recién pensé: amor mío hubiera sido triste ver caer las letras sin que las recogieras lo pensé y aun así fue triste fue triste fue triste varias veces triste amor mío varias veces amor mío estás repartida en este silencio empapando su presencia de ausencia llenando esto lleno de vacío como las cosas conocidas y creídas de la pieza ahora que apagué la luz como ellas, que podrían irse y volver con la voz de la lámpara y yo lo ignoraría y es así como está tu no estar, sólo que no lo pienso para que la noche no se doble líquida como lo que está detrás del fuego tú me entiendes, bueno, sé que lo harías para no llorar entre las lágrimas que ya estoy llorando. 10. Quiero saber qué es cercanía. ¿el beso? ¿la chispa? para nosotros piedras. para nosotros bocas. Quiero saberlo para tener una palabra. una palabra ante la gente. ¡Ya sé! alegría. (porque cuando estás conmigo estoy alegre) Pero no es sólo mía y quiero algo mío, de los dos. Escucha. (y déjame llamarte Querida) Querida: tristezas ajenas, cercanías, es el hijo Porque en un momento besarte es besarme, a mí mismo. 11. Las pelusas del humo suben como las burbujas, en el mar del aire, y se mestizan, con las nubes como las burbujas con la espuma de las olas. ¿Quién podrá distinguirnos cuando nos desasfixiamos del mundo en el cielo de nuestro instante de amor. 12. La lacia melodía de los ojos se expande más que como un agua como un cántaro a volver lleno de agua más que como un naufragio como un anzuelo o una red Pero hoy no hay peces. y no pueden darme las manos las ramas tocadas, no importa cuánto hace y no pueden ofrecerme otros ojos los pájaros vistos algún día Se esparce mi soledad Mucho más voy recogiendo mi soledad previa de mí de todos los lugares donde sigo estando solo. Ya no importa recoger la soledad o llevarla dentro como a un silencio —o una indiferencia por las palabras que no son las esperadas— sólo importa llorar 13. La lanza del viento se mocha contra los muros más duros que filo su filo y se endica El agua remeda el pulmón del lago con su aire azul, pero guarda en secreto las olas las cascadas la lluvia y los rayos de líquido brillo en que podría derramarse. pero si el dique cae o el muro quiebra, el viento es viento y el lago es río. Si mi abrazo se desata para buscarte flores, esperas mis costas con tu forma estática de lago. 14. Mis manos pronuncian tu nombre como la voz recorre la caricia de la piel de las palabras mientras el ambiente del alma se infla como de un olor a flores recién cortadas, desnudadas del silencio que aprieta el perfume contra las páginas. 15. Tu pecho es un candelabro de dos velas. Tú del pecho bífido del corazón como una medalla de pájaro del pecho de Iglesias del pecho de labios. Tú del alma como un ámbito de las manos como los caminos de la música Del hueco mordiendo el mar o llevando un nido entre los dientes como dos ramas de pan Tú de los himnos de nubes erigidos en el pelo Tú de las venas como vientres del corazón como una casa Tú Tú... Tú de la voz empañada de pelusas Capaz de esgrimir mi nombre a la mañana con el sol y llegar a buscarme Tú como una niña como un puñado de agua o mariposas tú lenta grave Tú quieta triste Tú como mi contorno (eterna en mi costado) tú como la savia enredada en mí de árbol en el nudo de mi corazón añejo Tú con un corazón Tú como un corazón cuando eres toda corazón y lates herida de flecha y agonizas y sangras a la orilla de la savia Tú resucitada luego de una muerte ritual Pastora de ecos Mujer Madre Tú con tu vientre de puño Tú del pecho bífido de madejas de miga Tú como un horno Tú de ojos de chimenea Tú de mirada de humo. Tú... Tú... Tú de playa de arbustos y olor vegetal de los heraldos del vientre como médanos de nubes como balcones Tú del tercer oído como un vértigo como una chimenea de bodegas con el mar a veces revoleando molinos en tus vértices como un ariete de toldos y un faro vencido a medianoche 16. Tienes la fatiga de la poesía. Tú del pecho bífido Y también tienes otro nombre tú del vientre luego doble como tu pecho bifurcado. 17. Si no te hubieras muerto no sabría que ibas a morir si no llorara como lloro no sabría que lloraría así si no te hubieras muerto no lloraría como estoy llorando y ese momento triste de tu muerte lo hubiese ignorado ahora si te viera resucitar despertar de tu sueño aun viva sabría que estuviste tristemente muerta si no supiera que partiste ignoraría que estás muerta como ignoro que has ya regresado no supe que estabas muriendo. 18. ha caído salpicada a mi alma una pluma de la cuerda de la guitarra de un grito, de lejos como un árbol nacido de amor emitido de dolor enfrutecido de llanto y muerto de soledad. y agrio como un grillo el relámpago de mi grito. en mi alma y yo encendí la leña mojada de mi escalofrío. después la ola del silencio se llevó los castillos de la playa y quedó la duda de las voces y un eco arenoso y frío como un miedo de gritar, y deshacerse como un castillo de arena. luego tomé tu mano desesperadamente. sin olvidar alguna soledad recién empezada. 19. en tu estirpe de tierra mis campanas romperán como los duraznos tu mano sangrará gorriones de barro barro de sangre tu mano cíclope en el vientre allí vivirán mis ojos (como el alma de la luna que está loca) como una luna quemada que guardó antes de la tormenta su razón en tus guaridas perdóname perdona mi hombría no pude sernos el hijo sin sangre no pude sernos el hijo sin sangre en la frente de tus manos techo de madera y leche mi beso se arrodilla como un árbol un rey tributo sobre la tierra por tanta saciedad recogida ahora la historia nos espera los rostros nos repetirán hasta diluirnos los rostros acechan en el tiempo del hijo ven madre amiga de mis manos nosotros a ungir de dios mi silencio vacío tu silencio sobre el mío es vigilia y plenitud fuimos de la mano hasta tu vientre y no tuve miedo (sino dios) de la eternidad tuve dios amiga yo también he creado tu telar guarda mis manos como la tierra gira por los árboles y los cementerios como si todo fuese líquido y los lugares en proporción sólo fueran en el exterior que es una vasija así gira todo dentro de nosotros yo dentro de mí que fijamente soy sólo yo mi afuera las veces de los otros dame tus manos raíces pájaros libertad y libertad 20. Iré a buscarte los días a poblarte las horas a urdirte la sangre como una ciudad nocturna 21. tus manos latirán como los pájaros que esperan la raza en el trasbordo ritual de los diluvios pero llegará la paz al beso y un rumbo para la libertad que nos está buscando ven grita conmigo descalza como la tierra echa a volar tu pájaro total tu pan tu molino tu espiga cisnes por fin tascando las tormentas como una nave que late el mar como tú amiga mía baila baila baila el viento se ha hecho para ti árbol en libertad levanta tu raíz muerde las nubes con las manos que yo besaré tu locura mientras tu luna amiga amor te azuza el mar que llevas dentro 22. amortajado de sombras voy esta sonoridad de silencio por el borde más ingenital de la noche. Tu imagen me arroja una lámpara tu boca una antorcha de sonido para incendiar al silencio. 23. Siempre empieza constantemente como un río este amor que no termina nunca 24. Cuando no estamos juntos me sobro. 25. No me dejes en esta tiniebla de tu vida con mi soledad. Dile que se vaya, que me deje solo. 26. ¡No puedo ni decirte adiós! Mi alma deshecha se enreda en las piedras de mis dientes como un musgo y la noche continúa como un río y siempre será menor mi tristeza anterior yo te ofrezco mis ojos como una costa pero muchas plumas del puente se las ha llevado el viento del agua Y yo te extiendo mis ojos como una mano. y vuelven como redes desde un mar ya sin peces. 27. Un día estaremos sentados a la sombra del tiempo de la mano leyendo tus versos y los míos los dos como una sola flor la que hubiera sido el infinito si no se hubiera derramado. Un día, amor. 28. Entre palmeras de multiplicadas manos inmóviles alas de abanicos sobre la hierba cómplice entre el aroma sonoro de los eucaliptos sobre la tierra desvestida sobre algunas piedras huérfanas contra la tumultuosa cabellera oceánica recogíamos piedras o caracoles cazábamos canciones en el aire y atrapábamos las palabras con que ahora edifico estos recuerdos. 29. Desmantelando naranjas demoliendo pianos triturando caracoles como a fetos de flautas voy y vengo entre pies e iluminación vacía besando la íntima piel de algún espejo con reflejos de lenguajes diferentes De esta peregrinación por el aire de esta torre de saliva se pueden decir tantas cosas tiene tantos nombres la soledad Y el tuyo, el más atroz 30. Te llamé por teléfono. era el silencio en punto de tu ausencia en mi pieza sin tiempo Te llamé con insistencia la llamada se extendía por el aire la llamada sin respuesta como un grito agonizante inundaba el vacío callado de tu casa y sonaba tristemente a nadie Colgué. hice otra llamada la misma cruenta voz que se partía la misma temblorosa campanada Me pareció que tenía algo de risa recorrí en mi memoria todo el ámbito un silencio sonoro que dolía Volví a cortar. Estoy pensando ahora en los venarios corredores, en la puerta en los discos quietos y callados. en la paz tranquila de la mesa en el pasillo ahortal que se derrama y que pasa delante de tu pieza Al pasar me fijo en la ventana Tu mundo de misterios escondidos y me siento de recuerdos en tu cama Se me sube a los ojos el vacío se encarama tenaz a mi garganta me siento encerrado en el delirio Ahora pienso y se me anega el alma que tal vez cuando te llame nuevamente me responderá el silencio de tu casa Y mañana y después al día siguiente y también después de una semana y otra más y después ya para siempre Hasta que yo sepa de verdad qué pasa : que sólo existes en mis sueños de demente. 31. CLICK Ya está la foto. No puedo entender que fuéramos que ese tiempo de beso tiempo de nosotros en que atrapábamos la vida se haya vuelto papel de fotografía y yo la mire solo. 32. Y cuando se pronuncia la primera letra de silencio, yo ignoro si es la pausa de una coma o si es la semirrecta decisiva de un punto final; 33. Me ha llegado una carta tuya desde antes desde un día en que podría haberte averigua- do Hoy es el día en que sé que podrías haber llegado Hoy es el día en que creces con los instantes de mi caída a lo largo de tu tamaño de pozo. Tú eres un sobre cerrado desde que existes carta. Aquí. Hoy, tus ojos: ¡Querida tú! tu boca: esperada, llegada, tenida tú mis manos mar y anclas tus manos anclas y mar tú: mar yo: ancla quilla En el horizonte, esta manera de nosotros esta forma estridente de decir esta forma ajustada de ser. Me he caído a las entrañas de tu alma, allí me quieres encontré la bandera de mi imagen y un llamado que esperaba que lo fuese a buscar a escuchar un candado grita su dolor estático. Se aprietan las voces de tus cosas y no te entiendo y se deforma tu imagen simple, complicada., Me abrazan los renglones de tu abrazo. Mañana seguiré la estela de mis ojos Me acantilé desde tus ojos aludando a tus sótanos desde un balcón y se encontraron mis dos maneras de verte de escucharte de hundirme Mi conciencia está en tu alma He despertado en tus playas duras o como mi blandísima manera de sentirlas. el tú que pienso se infla de ti Eres enorme y eres tú y te sospecho infinita. Tú eres hasta donde son las cosas en que existo en el instante último en que estás llegando Hasta allí eres tú, pero hoy que lo sé desde allí eres hasta donde llamo tú. 34. A veces no bastan mis maneras de tenerte para mi voracidad. Me empalagan los abrazos apelmazados y un bostezo se infla en mí y te aprieto con la desesperada fruición de dos muelas en mis brazos. y vienes a enhebrar mi abrazo a imprimir tus bordes en mi piel a caber en una cueva que se encueva en ti como una espada de luz que hace sangrar el misterio de los cofres y atardezco en tus aguas mi naufragio de ocaso tu mejor abrazo mi manera de abrazado también tus brazos tus pliegues la ciénaga en los hombros de tus brazos mis raíces Se elevan los mástiles al cielo se acantilan las quillas en el mar déjame guiar el barco de este abrazo tú guárdalo cierra un párpado sobre los cráteres déjame nacer de ti como una lágrima de lava como la derrota de mi mano abierta y luego ansiar en tus costas la gruta del remanso. 35. Me gusta llegar a las guitarras de tus manos porque son telares de silencio y cantan mi paz y en sus acequias caen mis mejores horas con los cadáveres de mis lágrimas como un simple posible sabor que no he sentido por eso me gustan los candelabros de tus manos. porque ellos no dejan acercar la noche y arde a la paz de mis imágenes como velas sin viento Te perdono porque tengo derecho de llorar y perdonarte Porque todos tienen derecho de ser una vez culpables porque todos tienen derecho de ser perdonados. porque te amé después de un perdón y necesitas mi perdón después de amarte 36. Tú llegas a veces para recomenzar este silencio desteñido polvoriento de astillas de bocas escombradas, enmohecido de quizá llamados que cayeron exhaustos antes de mi noción de soledad antigua como el fuego de una antorcha no me regala ni un silencio de oscuridad a mí que estoy en sus últimas olas casi en las playas de la luz, que en mi asfixia cabe sólo la sorpresa del aire y hasta que compruebe sus gotas no sabré de su tal vez cercanía de sus tal vez gotas de mi quizá muerte; porque los brazos de los gritos, mutilados antes de mí no descascaran la burbuja de mi silencio por eso tú vienes a recomenzar este silencio, éste mi fiel, porque no hay un instante de no él hasta él desde mí en que esté solo de él este silencio pegajoso, meloso, oxidado, ya no sé si del metal de la estatua de mi alma o de la corona con que es él, y mi soledad existe. 37. La primavera encendió fogatas verdes en el campo virulentas de caspa de margaritas, el viento se apoyaba en los titubeantes árboles 38. la música se destiñe en mi corazón como una bocanada de niebla indescifrable llora mi corazón mi corazón llora y tus imágenes desafinadas como una calle tras una ventana de invierno y tú subes como un incienso de vino 39. Tu frente como un altar de música risco de vientre, proa o techo de fruta y mientras un bostezo de música caliente nieva a mi alma como un último velo a esa hora sin culpas y sin manos llena de ojos sin mirada de rostros sin rostros a esa hora en que acuden como arroyos revertidos las horas que oraron; tu vientre, tu vientre de faro, de reloj, de cerradura y de campana con los ecos lejanos del rojo campanario con las alas alertas de campana entre las páginas con las viejas olas guardadas que rompieron de violines tras los arietes encallados tu vientre de bodega y sótano de caracol y pájaro de incienso profundo entre la hiedra heraldo y soldado de la gruta tu vientre de la música coagulada del agua enmaderada del agua derretida de la música derretida a la hora de empezar a esperar y de llenarse los ojos de perfume como antiguos altares de templos recónditos adormecidos de rito y pulso de pájaro. tu vientre y tus manos tus manos de puñado de piano de candelabro de lana o miga con rumbo de guitarra y ya ahora toda tú viejo crucifijo de fe ya no volveré a rezar en ti barco de tantas tormentas de ciego simplemente tristemente como a una siempre casa con ese diario olor a cosa mía tengo derecho y ganas de llorar por eso no lloro persigno tu recuerdo tu hondo recuerdo de cosa que comienza a olvidarse yo no te olvidaré porque has sido quedarás en el mismo recuerdo de tantas cosas y tantas horas y yo mismo dejado, abandonado de ser para orar por las tardes de recuerdo infinito hasta ser el que te ha olvidado. 40. ¿Quién puede decirme el orden de la espuma los laberintos descifrados de la espuma los panales resueltos de la espuma ¿Quién puede decirme sin dudas la duda el garfio interrogante en la penumbra sin dudar, el rostro perfecto de la duda? ¿Quién puede decirme: no despertarás del mundo; y pensarás: en la vena de mi inimposi- ble soledad aferré un puño y en la garganta inexorable del silencio mordí un nudo? y pensarás: descubrí una manera de ser más que una mente ¿quién puede explicarme ese miedo de caerme del carro de las horas y quedarme como las piedras empedrecidas y demoradas de las costas que (¿quién puede decirme que no fueron gotas?)? y no sé si tengo sentidos extraviados en un mundo incoherente o estoy decapitado de sentidos en un mundo de cosas y de gentes 41. Tu silencio es de noche y yo tengo tu silencio y he naufragado en él como un ciego y con frío y aunque se acumula en mí un vacío de ti tu silencio es mío Estoy vacío de silencio y me guarido en el silencio Estoy lleno de palabras, mas no sé decirlas tengo fiebre en las lágrimas y nada de ti sin embargo tengo; tu partida. 42. No he lavado la ropa que tenía la noche que nos desenvainamos y desnudos como la miel que cae de los higos maduros a la siesta, nos anudamos acuáticamente como dos lagos o dos gotas de agua que se juntan innumerablemente. No voy a lavar esa camisa. 43. En esta noche aquí en esta ciudad hoy, cualquier día un cualquier nunca en esta ninguna parte rescatada yo: este nadie de cosas y almanaques de resecadas rosas y poemas volados aquí en esta ciudad yo ahora estoy escribiendo tu nombre con dedos de niebla roto contra el aire encallado en la noche triste y sola de esta ciudad donde hay tantos que tal vez recogen su memoria, su alma, su tristeza para llevársela luego a algún poema oscuro en una ciudad cualquiera, solos. 44. Necesito un jirón de tu voz para amordazar la noche La noche sangra la noche sobre la piel de mi alma Y mi alma, muere equivocada con la sangre suya de la noche. La noche inunda la noche como en tu voz vive tu voz, Tú me señalas con el índice de tu silencio el viento de la noche, las olas de mis brazos rompen en la playa de río de esta noche, y tu dedo se alarga con mi deriva inevitable. Tú me puedes salvar, La noche ya me llega al cuello, el silencio alarida su brazo oblicuo y negro e instantáneo cuando reviso mis oídos. bajo mis ojos impotentes de las ventanas vacías voy a la bodega de mi mente a sacar el polvo a las imágenes, Estuviste tanto conmigo que nunca tuve tiempo de recordarte o sospecharte, Me sobra tiempo para morir Me sobra tiempo para recordar Me sobra tiempo para esperar Me sobra noche y silencio para morir las mil veces de mi amor sediento y vacío me sobra el pecho de mi ansiedad y mi angustia para la última espada conocida del silencio que me sobra, que sobrará,… y el polvo. 45. Así yo en ti tu imagen puntiaguda y penetrante ha llegado como un mástil a la vagina del alma y se yergue allí como el murmullo sigiloso de un estruendo guardado y contenido Por eso mi boca se titula con tu nombre y tras tus puertas, en el templo abrazante de nuestra hora y de nosotros, donde la oscuridad reina como en una caja cerrada coronas como un anillo mi existencia íntegra mientras mi rezo lancea el cielo las palomas del eco se acercan a parpadear con sus alas y los muros se derrumban con estrépito de humo Y nado en la pecera de una lágrima mientras se van derrumbando tus cristales de burbuja hasta que el vértigo en que nos evaporamos hasta mezclarnos resucita de nosotros y estamos diferentes y nítidos como cada uno de nosotros borrachos aún de cada uno. como dos vasijas quebradas y las aguas novias inundando la ciudad de los pedazos. 46. Se ha inflado de silencio el ojal vacío de mi alma la débil piel de una O anilla como un puño en el mango de mi ahogo como una burbuja que me socava la garganta y más allá de la sola oscuridad que sólo me llega de la luz 47. La página existe como un abismo imperativo y sube en mi busca pues mi caída la eleva y soy un alud por ella y quiero caer. y sé que dejaré la huella de la huella de tu imagen en mí y tengo para hacerlo un mar esférico mi rumbo insabido puede ser cualquiera mas sé que uno acaba o existe entre la costa y yo y a veces supongo que son más de uno 48. Esta zozobra de todos los altares esta prisión de todo mi albedrío Es una cosa de verdad incalculable esta deriva ciega, sin destino. No te asustes de esas cicatrices son parte de mis gestos, son sonrisas —No entiendo bien lo que me dices. ¿Que de quién son esas fotografías? Me parece que son de una película me las traje puestas desde el cine. Ahora mientras te quitas los zapatos voy a echar al fuego alguna leña de paso tiro esos retratos. Podrías abrir esa botella? 49. una luz una señal una estrella a través de la larga oscuridad el jardín de tus manos la granja de tus ojos y yo podía deletrear tu respiración descifrar tu respiración cada célula de tus palabras era un luminoso viaje a través de los pulmones de la oscuridad de la sombra de las tinieblas como es todo contigo como pasa con cada cosa contigo todo un universo en una lágrima un completo universo en una lágrima el amor me hace ver todo con arcos iris y pájaros volando entre medio pero hubo un día en que yo no te quería hubo un día en que yo todavía no te conocía hubo un día en que yo todavía no te había visto nunca y cuando yo te vi por primera vez la primera vez que te vi había pájaros y arcos iris sonriéndole a mi vida te amo no estoy muy seguro de las cosas que no amé antes de ti no estoy muy seguro de las cosas que no hice amándote antes tú eres como mi alma tal vez yo conduje tu imagen a través del completo inventario de mi vida de rostros terminaba en el tuyo parecía tan fácil tan natural todo va ocupando su correcto lugar en mi espíritu mi mente se aclara a cada día el tiempo tiene delicadas manos y acomoda todas las cosas sin romper ninguna mis manos no son tan delicadas rompí la alianza rompí el anillo de casamiento me gusta mi voz de pie en tu nombre me gusta mi voz haciendo pie en tu nombre me gusta fijarme urgentemente en mi cuaderno de apuntes corrijo: libro de marilói para tocar tu mente para mojar tu mente con un color yo antes nunca pensé acerca del amor relacionado con colores un color no religioso como el color religioso del amor ahora ya sé cuál es. el color de mis ojos cerrados cuando a veces el oro es oscuro ya no tengo más garantías en mi sangre mis ojos vuelan con alas matinales tú lavaste toda la mañana que yo venía trayendo en mi boca todo el acero que tenía toda la soga los amarres ataduras todos los pesos que tenía las cargas es para estar en tu libertad para estar para estar con tu libre asidero tu libre adherimiento tu libre pegarme a ti si tú abres tus ojos yo reviento la luz rompo con la luz tú me sangras me desangras tu mirada tu respiración construye mi alma tu aliento, la edifica yo recuerdo tus dedos arrastrándose moviéndose cautelosamente sobre mi piel inventando mi forma ciñiendo mi cuerpo con espacio soy una isla en el medio de un océano ausente esta soledad esta tristeza del aislamiento me hunden miento en tu ausencia olvidándote 50. Mi corazón camina en mi sangre mientras va penetrando. Su boca trepa a través de mi pecho como un profundo castor Hace un agujero y vuela hacia el sol. Mientras asciende gotea un sueño que cae sobre mis manos. Y nosotros estamos ahí, cuerpo a cuerpo, paseando por una muy larga calle. Ahora puedo empezar yo también. Me, to the earth. 51. Disuélvete en la noche poco a poco como cuando te disolviste de la noche en mí ve apagando las velas encendidas una a una yo quedaré como en un templo a oscuras como el alma del templo, como mi alma en mí ardiendo como hostias en los cálices con ese fuego antiguo que es tan fuego que arde mudo y no se puede extinguir Recoge las palabras de los sitios termina la agonía de los pájaros del eco, desfigura de mi iglesia tus imágenes, Hay una nueva sobre el altar tú eres una imagen de ella te romperás sin poderla quebrar Y luego con los puños solos Sin manos para un fin o un “otra vez” yacerán los pedazos de la imagen de nosotros sin poder ser nunca ni otro pedestal, y si un día sobre cal de tu cadáver se desmorona una lágrima imposible de llorar alguien como todos que no sepa que estás viva pensará en la lluvia, o en el agua nada más. 52. Yo te perdono las manos de un tú de las que se aferraba alguien tú, regocijándose de sus dedos, y de sus dedos toco no las mías transparentes como el silencio , con vocación de tú, que tú confundías con lo que no era tú, o ignorabas y que ahora te tiendo ayer. 53. Los dedos de los dedos de nuestros dedos con que se anonimizan nuestras manos de donde emerge el aroma puro de nosotros donde no existe cada uno pero existimos mueren cuando podemos estar juntos, porque ya no lo estamos; por eso son de cada vez. 54. Que estas puertas de llegar sean las de partir si no encuentras tu vida en mi sendero, si tu memoria me renuncia si tu amor se descalza de mi nombre. 55. Tú mujer, tú amiga, luz, tripulación total de mis espigas, tesoro en llamas en la boca de la madrugada tienes las llaves y el timón de mi vida, las anclas de todo mi destino. Eso te lo doy. Como una mano, como una manzana. Pero no debes tropezar con mis pies. No te sientas encerrada en mi libertad que te regalo. Quiero ser tu camino no tu calvario. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT ---------- mensaje agregado 01:44 hs ---------- el mensaje comenzo 01:42 hs ---------- Ocupando un solo renglón. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT |
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| Iniciado 53 mensajes 1 puntos | 30/01/11 01:48 hs 6 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt El cielo irrepetible POEMA I Quiero mirarme como a alguien desde un balcón Tirar mis anzuelos a mi alma —El agua está tan chata que no sé si es dura o blanda— Emergerán tus imágenes sin ahuyentar las ondas en un eco Y te pelaré como a una fruta Te desnudaré mil veces Hasta que estés desnuda Capa por capa cáscara por cáscara Como retrocediendo el tiempo del árbol Hasta que quede el microbio de la perla Y pueda tocar el hijo en un sueño Y sepa en mis dedos la sensación de mi amor. II Por los postigos de tu alma Chorrean brazos de mañana Y las mariposas de la lluvia enfrutecen los árboles Y se levanta el humo del olor a tierra regada Que gotea por los postigos de tu alma O se acurruca en las paredes Y nosotros mismos Somos semillas de nuestra propia tormenta. III Tú eres de verdad Y voy incendiando bosques de silencio con tu nombre Erigiendo la torre de un grito Una torre transparente Con los ladrillos de mis lágrimas derruidas Con los escombros de mi ciudad sola Donde mi ilusión y mi espejismo de alguien Crecían sobre mis propias huellas Y he acomodado las gotas que lloraste sobre mis manos pordioseras Porque eso es lo que tengo de ti Porque eso es lo que me diste de ti Porque eso es lo que quiero de ti El testimonio del cadáver del mar y mi libertad de isla La calavera del silencio y mis alas de alma Tus palabras. IV Surge el mástil de un grito Y muerde la piel de mi grito con que te exijo Y vienes vienes tanto que llegas Llegas tanto que muerdo tu alma Y tu presencia grita su presencia Mientras tu cuerpo es la conciencia Que piensa y sabe el grito de mi forma. V Quisiera poder describirte el amor con que te quiero En el recinto de mi alma el humo se acumula Se modula la melodía tenue de tu imagen Como si en un templo inmenso Con estruendo de perfumes Adivinase el casi tácito susurro de tu aroma Como si en un bosque El coro de árboles muriese del silencio Y su voz se alzara como un alma dura de gritos gigantes Y entre todos ellos tu voz me nombrara diciendo Si supieras la forma en que te amo En el recinto de mi alma el humo se acumula... VI Dame la mano y tus ojos Deja a mis palabras ser un párpado en tus tímpanos Seremos entre la gente Dame la mano y embastónate en mi renguera que se suprime en ti Vamos Subsistiremos las olas como un barco redondo Y no podrán volcarnos Vampiraré en tu boca un alba que me despierte Mientras vaya apretando la noche en tus ojos Y te duermas apoyada en mí Mañana estarán lejos los ecos de los árboles La neblina del silencio habrá desteñido horizontes Las palabras que nos dicen serán viejas Y se romperán contra las montañas Queriendo rescatar nuestros pies Pero seremos como el horizonte en los ojos de quien nos busque Y viajaremos con el cielo Sobre los pasos de quien nos siga El último beso es un tácito que nos prensa las bocas Mastiquemos nuestras caras Y cuando estemos juntos corramos hacia nosotros Que podremos ajustarnos más Así Anonimados en un abrazo Como nuestras manos se muerden Marchemos entre la gente Hasta llegar a nosotros Dejándonos quizá destruir Luego nos evaporaremos de nuestros cadáveres Y nos juntaremos en las nubes Como dos humos distintos Y en el mundo se incendiarán los bosques Para que dos fogatas se den las manos Ahora No desancles tus dedos Cierra este primer párpado en tus oídos que las sirenas silban Y puedes tener frío Y tiemblo también de frío de sólo ver la gente Acumulada ante nosotros como la escarcha en los vidrios Y tengo miedo de que mi voz se hiele en mi aliento Y que mi silencio sea un antifaz transparente En las palabras ajenas Tú Amiga Compañera Novia Piel de mi carne Yo mismo y quizá Lágrima o tú solamente. VII Necesito un jirón de tu voz para amordazar la noche La noche sangra la noche sobre la piel de mi alma Y mi alma muere equivocada con la sangre suya de la noche La noche inunda la noche como en tu voz vive tu voz Tú me señalas con el índice de tu silencio el viento de la noche Las olas de mis brazos rompen en la playa de río de esta noche Y tu dedo se alarga con mi deriva inevitable Tú me puedes salvar La noche ya me llega al cuello El silencio alarida su brazo oblicuo y negro e instantáneo Cuando reviso mis oídos Bajo mis ojos impotentes de las ventanas vacías Voy a la bodega de mi mente a sacar el polvo a las imágenes Estuviste tanto conmigo que nunca tuve tiempo de recordarte o sospecharte Me sobra tiempo para morir Me sobra tiempo para recordar Me sobra tiempo para esperar Me sobran noche y silencio para morir las mil veces De mi amor sediento y vacío Me sobra el pecho de mi ansiedad y mi angustia Para la última espada conocida del silencio que me sobra Que sobrará Y el polvo. VIII Voy a tildar en tu tierra con un racimo de estacas Los ámbitos para mis cosas Y bosquejaré un itinerario para el calvario del beso Luego te ungiré de silencio y te untaré de mis ojos Amor En los volcanes la lava agazapada Soporta su mordaza Los árboles traman en la savia las nuevas hojas El viento reserva mechones para los corales nuevos Los pájaros visitan el silencio de las ramas El viento musica su arroyo para los peces rituales Amor mío En las bodegas del silencio se despereza el embrión de una palabra Se están secando los grillos de una voz no estrenada Es cierto amor La primavera llega a tu vientre Y tus ojos florecen y tus manos Se pueblan de pájaros festejando las frutas. IX Quiero enjuagar mis caricias en tu pelo Y secarme en tus manos Guardar en los tímpanos de mi piel El rumor de la tuya ahora callada Y enmascarar la distancia tras un vidrio Porque tengo los dedos transparentes como una hache Y miedo de hacer flamear tu imagen Si te beso en el agua Aunque sólo una brevedad de mí cabe en ti Eres en las cosas viejas un tiempo larguísmo Y se han empañado Amarillentas Como versos secos Como los armarios antiguos Con añejo olor a madera Y estás encima de todo o todo está detrás de ti Desfigurado y desteñido como las calles tras los visillos Y me alzo con mis horas viejas guardadas Con olor a naftalina de recuerdos Deshilachadas y arrugadas como el eco sucio de mí mismo Remedado Y busco en los bolsillos de cada día sido Y el perfume de tu mano se anticipa a mi conciencia Y miro mi alma raída ampollada de quemarse Con callos de ser siempre ella Creciendo de sí misma como un vapor nuevo Y veo una nube transparente y limpia Resucitando desde un charco de barro Entonces estás translúcida Como el calor que me eleva espacial y fantástica Como el silencio Y tengo miedo de escucharte en sueños Porque tu voz podría despertarme. X Esta noche izaré tus ojos como pájaros Para enfrutecer mis cielos áridos Y mis noches secas Volveré con tus manos a media asta Abandonadas como nidos viejos Frías o calientes pero vacías Aunque importantes Pero ellas sin ti Como huellas de pasos ya dados Y abandonados Traeré el trofeo de tu perfume como una bandera rota Y tu sangre marchitada Y un hueco en las venas para mi savia Porque te quedará de mis lanzas La prolongación de las abejas Y luego serán mías las gotas de miel Como una bandera de la tierra Y tus panales jugosos como campanas recién inauguradas Que cantarán por tus ojos un título de tu hijo. XI Las velas perfuman tenuemente los muros Y las cosas Nombrándolas de formas —Como la noche necesaria para las estrellas— Las velas titulan las cosas Como los cantos y palabras dictan los silencios Las velas desjugan su itinerario total de caminos Las fogatas dejan resucitar el humo Como rápidos álamos Pero quedan los huesos de las cenizas como testigos del fuego ¿Quién se alzará o qué —Como un árbol heraldo de la tierra— Sobre los ladrillos de mis ruinas Para nombrar mis torres? Tú eres la noche necesaria para mis estrellas. XII Tu vientre de durazno gira su quietud Y se enrolla sobre los latidos del eco caído Llegas a toda la semilla agarrada Tus paredes acantaran el hijo de agua El hijo de frente Coronado El hijo de eco que te grité Cueva El hijo de sombra Cueva dolorida de antorchas El incendio del hijo. XIII El sol ha madurado en las ramas del cielo como una fruta Algún día el cielo floreció de estrellas Alguien diría que en el azul de los árboles Han amanecido las frutas Yo diría que el sol ha madurado en las ramas como un higo Tú dirías que el sol ha madurado en los brazos del cielo como un nido Yo te escucharía Y vería ascender tus hombros azules Despeñarme en un ocaso Con el cielo en mis brazos Con el sol en tus ojos Y el sol maduraría en el cielo Como un hijo. XIV Mi tristeza estaba en mí como la noche en las cajas cerradas Y faltaba la cadena de tus cosas Y mi conciencia de tus cosas Para desterrar el silencio de mi campana Con la perpetuidad del mar en los caracoles. XV A veces persigno un beso en los cráneos de tus templos Dentro hierven los coros Y tiemblan las imágenes Y vibra el humo lácteo del incienso amontonado Tú me das los árboles de tus manos Yo lluevo a ti y arrastro las hilachas de mis dedos Murmuro en tus calles Mi amor llueve Tu ciudad de amor se moja Despierto tu conciencia en el techo de cada poro Apago la leña en tus ojos Y me llevo la ceniza Sin la efe en que agoniza el fuego Corro Y corro los harapos de mi piel como una sombra Y llueve en tus calles Y corro y corro Y me entumbo en tus sótanos. XVI Hay un silencio para mí Lo emites tú Emerge de tus ojos como una mirada Hay una paz para mí La voy a beber a tu arroyo Tus manos laten entre las mías Como el último pájaro que parpadea en las hojas por la tarde Hay un amor para mí Lo guardas tú como una vela Tácitamente encendida todo el día Hasta que llegue la noche de la llama verdadera Y en el altar que guardas Tú hagas la misa Hay una noche para mí La tienes tú para mis botes a la hora de las quillas Hay una nueva paz para mí Los corales lentos luego detenidos Donde las anclas fatigadas Rezan su herrumbre Como un pez siempre conocido Comprobado tras las redes. XVII Bosquejaré una enredadera de besos Que trepen por las columnas de tus piernas Y lleguen hasta el musgo del techo y se tejan en él Como el humo se arrastra hasta las nubes Para unir sus manos Y allí el instante encontrará su lentitud Y se demorará la sensación inmutable de tu cercanía Subsistiendo a los segundos irriendables Como gases o fantasmas Y se abultará un grito en mi garganta Y será tan grande que no me abandonará Y asfixiaré una palabra que tú también evitarás decir Y me preguntarás si escucho tu silencio Y entenderás el mío Y serás dueña de mi tristeza inevitable Y estaré contento Y se empañarán las cosas Y serán nosotros nuestras lágrimas Cuando caigan en las bocas juntas Porque tu sal será mía y estaré en tu sabor Y hormaré en ti como las cosas contenidas Y seré un verso amordazado entre tus páginas Como una campana seca O la lengua quieta de un campana Y crecerá el empalago de un sonido presentido Y te cantaré tu melodía Y derramarás la mía Como un revoloteo agonizante de alas de campana Que irán enloqueciendo hasta despertarse del desmayo E ignorantes del tiempo Que la felicidad nos emboscaba Pensaremos fugazmente ¿Cuánto hace que podíamos amarnos? Y no sabremos ni siquiera de nuestro principio Y nuestro amor se estirará desde un incierto cuando Y nos sabremos unidos Sin entender la intrincada unión Y veremos plumas caídas de la locura de los pájaros Y el agua estará dura y chata en los estanques Y tendremos frío De pensar haber estado menos juntos. XVIII Tú eres como el único frente del espejo Ignoro el silencio infinito Para oponer a una palabra tuya No sé el grito imposible Para aplacar tu silencio Eres como la única manera del abismo Puedo empezar por tus ojos Y terminar en tus manos O comenzar por tu boca Para arribar a tu vientre —No eres como el túnel de la música Que tiene dos entradas— Si te amara mañana persistirás Al margen de los días O mi amor será la sombra En tu trayecto por las horas Pueden agregársete las veces Pero las viejas no se herrumbrarán de polvo Pueden adherírsete silencios Pero no han de agriarse tus palabras Pueden adosársete mil noches Pero no estarán roncos los violines derretidos Eres como una calle De neblina final no resuelta El frío podrá remedarte Como la sed imita el sorbo Pero seguirás siendo tú Como una hora que corre por el tiempo Huyendo de su espalda sin abrigo Que besa la nada del intiempo. XIX Arde como una vertiente En mi charco desteñido de polvo Para mi alma turbia tu imagen Que es como un farol en la niebla Yo apoyo mis besos Como góndolas en ti Y tú te enturbias como tiritando Cuando yo apoyo mis besos como palomas en tus iglesias Muchas veces me quedo dormido como un frasco De donde escapa el fantasma del perfume por el hábito Hasta que lo olvidemos Y podamos volver a comprobarlo Y despierto sorprendido de tu vientre Que trama el hijo Como una rueca frutal Porque luego él será como las hiedras y trepará hasta tus ojos Y yo lo aprenderé tras las ventanas Como la mañana pobre que chorrean las claraboyas Pero un día escalará por las columnas hasta tus ojos Y podrá verme en tu vientre guardando su tumba como una vela Porque habrá resucitado de tu vientre al cielo de tus ojos Y él será la hiedra que crecerá como el humo Adosado a tus cráteres a tus volcanes Mientras su sombra se aferra en nuestras almas Como la humedad cicatriza los muros de los templos A veces me quedo dormido Y al despertar pienso mientras tú sueñas Y escucho cantos que se atreven en tus senos Como las mariposas del panal que sueñas Y escucho en sus cúpulas cómo el jugo se enrolla Para nuestro inimposible uno y otro Para nuestra sola persona Para nuestra sola carne Cuando te miro de cerca eres como de naranja Como si estuviese acostado En un cielo nocturno completado O una playa No importa que no pueda sumergirme Hasta el primer tamaño antes de la nada Me basta con sospecharte de uvas Y pensar que en cada lugar tienes un árbol de mil manos Que esperan como flores el rocío de los míos Me basta con rozar un gong en una uva de tu vientre E incendiarte de ecos con mi antorcha Puedes ser íntegramente mía como mil estrellas simultáneas de mis ojos Con sólo convertirme en un pecho de tu abrazo Un pez de tu vena Mango de tu puño Para la noche en que eres valiente como la guarida de una grieta Para la noche doble de los túneles En que deletreo a tientas los misterios de las vainas comprobadas Las velas son pinceles velocísimos que hacen las cosas Son puñales de la noche Pero las velas no pudieron hacerte Los ojos de mis manos te tuvieron antes de las velas Porque eres perpetua de mis ojos Como las lágrimas como los párpados Ha llegado la primavera y tú me emites de tus grutas Como el canto del agua próxima Porque he quedado como el eco del perfume Y yo corro por el páramo preparado de árboles Como la playa perfecta que saben las olas Que se llevan el secreto de los castillos Como la herida que tienen los puñales Antes de la herida Y te despierto para decirte que el invierno ya pasó Y que en las guitarras de las ramas Crecen las frutas como un canto Pero Tú que eres la tierra tiemblas aún por el arado Como un corazón Y yo detengo el agónico ariete de la sangre Para apaciguar las olas Que aletean aún contra los muros. XX El silencio se enturbia con mi voz empañada y polvorienta Como un río donde tú has cruzado Tu perfume susurra como un humo suave y lento Yo te recorro lentamente como un pez que se adosa a los muros de su pecera Y transcurro olas Y desenredo espumas después del pequeño remanso de tu vientre Como un cerrojo del hijo Y no me importa un cielo aturdido de nubes Y voy olvidando el silencio Como un frío que muere en la dentadura de las llamas Porque mis botes descifran las olas Como cuando mis manos despiertan tus formas Porque más que todo Me apoyo como el cielo en nuestro amor de horizonte Y corrí por las montañas como el viento Y quedé sobre el abismo colgado de los árboles del bosque Y ahora con los escombros de los gajos quebrados Mis nubes se deshojan sobre ti Como un pájaro de fuego que será reemplazado Porque sus alas que nos empujaron Se están quemando en tus altares. XXI Estás en mis ganas de llamarte Como un gesto de grito en la voz Y te llamo Y vengo contigo desde las horas tendidas que yacen duras Vengo con las cosas que quiero en sus veces que ya fueron Y te llamo Y estoy triste y solo Y contento porque sé que vendrías Y estás conmigo ayer Y hoy desde ayer Y dudo de ti seguro de creerte Tan sólo porque quiero renovar tu comienzo Y vuelvo a llamarte Y pienso que vienes Y que quizá me llamas y que piensas que voy Y que me escribes un verso triste Y más que triste tuyo Con toda la tristeza que no existe Con la misma tristeza con que estoy alegre De que sea hoy de mañana Y de que las últimas palabras que guardaste Fueron mías. XXII Voy navegando el río de tu cuerpo y mi boca rema Donde una brisa canta su túnica de sombras He desenrollado el vértigo de dos remansos Deletreé los ladrillos laterales de los aljibes Mientras los peces atónitos Se enrollaban en la columna de mi pecera como una hiedra Ésa es mi primera paz Tus ojos Transcurrí tus brazos como arroyos mansos Luego pedregosos y turbulentos Ésas son mis primeras olas Tus manos Resolví los peces intrincados con las anclas Y tu imagen se derritió entre las olas Como las cosas tras el humo caliente Hasta que bajaron tus ojos A revolotear sus vértigos y enloquecerse Y tu amor rodó como un pájaro herido Como mis besos heridos que ya no remaban Que parpadeaban sus últimas alas moribundos Y el agua se desangraba en racimos de mariposas Y quedó el mar paladeando Y cabeceando contra los muros Con la primera quietud del árbol caído sumergida Y las frutas mejores hundidas con los peces Ése es mi amor Nosotros Mi nueva paz como tus ojos rescatados Como el río alisado tras las piedras. XXIII Abro ritualmente los párpados de un templo habitual La mañana ha abolido el silencio como una llave Mi alma es un cráneo Acércate a ella Puedes encender la fogata de tus manos Tiene ecos arrinconados como horas antiguas Tú puedes desengrillarlos como ablandarías las imágenes en el agua Así Así Quédate ahora Gotea poco a poco las palabras ¿Ves? Las mariposas amordazadas se liberan Mi alma no es un cráneo ya Tú la has convertido en una mente Cierro el templo con un gesto nuevo Mirando por última vez la noche No extrañaré sus estrellas Cierro las puertas con la mañana adentro Ahora quiero besarte Ya el templo es un puño eterno Tiene un candado de sol que encadena la noche Ya la luna no sabrá de nosotros Lacraré mis manos con las tuyas Me he traído al templo una lágrima para recordar tu antes Acércate Muchas gracias por la mañana de mi alma La noche está arrinconada en el silencio Conserva muchos ojos pero le faltan estrellas Ahora revisemos las velas limpiemos las imágenes Resucitemos el púlpito Y ocupemos los bancos uno a uno Ya pasará el temor Besaré el ara Inaugurarás el cáliz Y la misa será. XXIV Ahora que hemos sido ya nosotros seamos cada uno Aunque las manos sangren y el silencio aturda Aunque me llames y te llame no responda ni respondas Aunque nos amemos siempre tengámonos ya nunca Aunque el corazón se atragante como un puño apretado Aunque no cicatrice el rastro del recuerdo y siga ecando Y aunque desde esas huellas en un sendero caminado que no caminaremos Nos prolonguemos hasta el instante como si nos deshilacháramos Libera mis pasos desenjaularé los tuyos Nuestro abrazo desgarrado no estará destejido Y en él nos seguiremos abrazando ya lejanos Mas el desabrigo será desiertamente frío Aunque te extirpen de mí te quedarás conmigo Aunque me amputen de ti perduraré en tu fondo Y aunque quedemos en las almas como el humo de los barcos Será triste tristísima nuestra realidad de solos. XXV En el silencio transparente tus imágenes brotan desde la arena Como las burbujas de los peces Y flamean como una llama indecisa de su forma Yo ni siquiera intento atraparlas Me arde en el alma ya cuarteada la arena que segrega El silencio estático me encandada El líquido cristal de sus paredes imprime voces sospechadas Yo podría rogarte pero el silencio ha llegado como la noche a tus manos No sé cuántas imágenes olearon la blandez de su humo A veces lentamente corrijo una sonrisa Amontono una lágrima O cierro la puerta de un dedo sobre tu palabra contenida Entonces Como humea del fuego de la herida una polvareda de sangre bajo el agua Se resbala desde un rincón Hacia donde la sangre murmura La ascención de un escalofrío O un frío O mi soledad que se revuelve para impedirme olvidarla Yo sigo flotando en mi silencio Dudando de la verdad de las imágenes Con los errores que mis lágrimas imprimen a tus gestos Con la ignorancia de los últimos Y la duda del que vino conmigo. XXVI Quiero atizar los escombros De tu ciudad derruida Para que ardan de nuevo Las quietas llamaradas de tus torres Y tus inválidos muros cicatricen Y puedas esgrimir el abrazo de tus bordes Para que lague en tus valles Y se desparrame por tus lugares El eco de mi realidad Mientras en mi visita perpetua Ponga mi mano en tus parches Para amordazar los latidos de los ecos de voces viejas En tus tambores. XXVII Tu presencia se esparce en mis ámbitos Como la arena en el viento de cada noción de tu piel De cada palabra Y un himno de sol quiebra el silencio de las nubes En mi alma Mientras el eco del antiguo vacío Se alza como un arco iris Que se disipa Hasta que todo es tú Y estás en todo O te quedas en mis ventanas Y la mañana se contagia de los vidrios. XXVIII Mis olas acumulan en tus golfos Los peces muertos de mi amor vivo Y las rocas de las playas y la playa Están quebradas de musgo y sal quedada Y los peces de mi amor llegan marcados en las olas intermitentes Y puedes confundirme con el cielo Y puedo verte en la arena de mi alma Donde los peces de mi amor crecen Para el día de amarte Y en un momento la luna La luna del amor Y las playas arrasadas en el momento de la luna del amor Y los musgos destrozados Y la arena de mi alma Transpira por los labios de mis olas Y no recobraré la arena de mi alma Y no recuperarás la arena de tus playas Y la mano rota de un barco Desesperada Con las astillas de sus manos mordiendo la costa allá lejos En ese momento de la luna del amor En ese momento apretado del amor que bosteza Cuando la luna cae como un grito en el agua Y rompe las olas de mi amor Y mi amor queda quebrado en la espuma En la espuma de las esquirlas de mi amor Has llegado tú Tú de mi amor Tras la luna de mi amor como un ciclón Y eres el país extraño donde puedo levantarme tras el viento Y eres la imagen pura de Dios Que se pierde en un instante Cuando vuelvo a caer en los escombros de las olas En la playa hecha trizas Y los peces ya muertos de mi amor Y el musgo. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT ---------- mensaje agregado 01:48 hs ---------- el mensaje comenzo 01:47 hs ---------- Hospitalario foro muy precioso. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT |
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| Iniciado 53 mensajes 1 puntos | 30/01/11 01:50 hs 7 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt Con mi cóndor de sol hacharé tu tiniebla Poema I Algunas veces de silencio desde un vértice de campana te me alcanzas. como la evocación que crece de las cartas de los rostros de los cuadros, de las lápidas El mundo queda entonces ojos y piel afuera (un campanario ausente) mientras te arrodillo las abejas en el alma No puedo evitarte con ventanas ciegas eres desde adentro la mañana. ¿Cómo negarte mis altares? negar mi propia fe y el himno que a tu imagen se me inflama? Pasa toma mis telares y canta Acércale mi voz a tu silencio y aleja las fieras de la noche con un lanzazo de grito en mi garganta. Poema II Alguna vez, tal vez, pero mucho más un sueño Esta calle que se repite sin olvido que cancelara imágenes Algún rostro de otras horas encontrado sin embargo su primer ahora Y la remota historia lo devuelve sin un nombre sin un quien y un cuando sin un donde. Tal vez un mismo instante que sucede ahora mucho tiempo atrás o al norte. Poema III Cuando a tu rostro de campanario asoma un domingo detrás de tus ojos una golondrina retrasada busca la salida o las alas. Y esa tristeza limpia y buena de las tardes azules detiene tu horizonte más acá mucho más de lo errante. ¿Qué sujeta ese oficio de olvidar palabras? Y esos mismos barcos otros barcos se suicidan ciegos al espanto ¿Por qué tu silencio desbocado la mirada infinita y tu sangre ahorcada en un costado? Poema IV Desde ti nada pregunto Ni un rostro sucedido ni la frente anticipada Las doce de la noche es un recodo. Mañana será entre dos recodos. No pregunto mañana Los árboles son hermosos sobre nosotros ¿Qué importan los ignotos muertos que tienen cruz en ellos? Los pájaros no cantan para otros. Este día no tiene amarras Doblará el crepúsculo inminente Mañana serán otros los árboles aunque hayas dormido al pie de alguno No recojas nada de este día Déjalo todo El olvido ha de ser sin testigo ¿No ves acaso que tus pies, hoy, no dejan estelas? También el eco será cenizas en silencio Y no me nombres. no importa mi mano Toma la mano Y al amanecer un rostro cualquiera te será cotidiano No preguntes por mí Tu costado será todos los días y yo a una mano sin rostro en algún día después de estas estrellas sin nombrarla le seguiré diciendo tú. Poema V El viento sangra y yo no sé que sangra yo creo que llueve pero el viento sangra y el viento grita y yo no sé que grita y yo creo que truena pero el viento grita y el viento sangra y grita y el viento muere y alguien es el viento y yo creo que es el viento. Poema VI Hoy quiero asomarte la mañana recoger cosas que crecen en mi tierra y llenarte como ésta una canasta sencilla Quiero volcarte una mirada de manzana El tibio silencio de las siestas en la sierra La fatiga del arado, una promesa de semilla. Quiero regalarte una sonrisa de naranja o el arco rígido de mi boca al sol testigo cuando una flecha es tu nombre de bandera la abnegación de levantarte un hito en una zanja esa simple abeja que siempre está conmigo acatando la melancolía que te es cuando la espera. Pero si a pesar de este oficio limpio y ciego nada te puede como un afán derrotado suicidaré mi paloma y mi guitarra de incienso clausuraré mi huerto y mi tesón labriego y la emigrada golondrina de rito retrasado cambiará el rostro al sueño que te pienso Y la verdad que te corona será el olvido con que niego y recobraré las alas de un pájaro encerrado. Hoy llevo la cuenta de tu voz a mi espalda más acá de los ojos un buzo te recobra. ¿Qué puede callarte si estás toda callada más allá de mi frente, ni el sueño se atreve a las sombras. Poema VII Hoy se parte la tierra mis volcanes me asoman hacia el mundo ciegos siglos de canto subterráneo se asombran del sol naciendo a la mañana. Cuánto espera las alas un gusano? cuánta lejanía, cuánta vela... cuánta espalda olvida una nueva mariposa. Hoy levanto un hito. la mañana es mía Me paro en el mañana de los sueños. y vuelvo la cabeza hacia la espalda cuánta noche en que soñaba cuánto abismo y ojos levantados al cielo cuánto nunca ya dejado atrás y esta voz extraña, pero mía que enarbolo y erijo como torre Aquí mi historia pierde el rastro El jardín empieza en un pantano Aquí el sol aquí las flores aquí los ojos buenos la mirada limpia fija en el cielo. El cielo. El mismo cielo desde los abismos, Pero aquí ya Dios empezado. Poema VIII Hoy la calle es un tajo brutal es una herida seca, desierta, de la muerte hace mucho Este abandono, aún más frío que la soledad sin principio... ¡Cuánto rastro! Las campanas han quedado atrás como palomas que nunca fueron mías Ahuyentar la sombra. Sólo una veleta del sol que no me intenta. Y los niños de sol, de paloma y de naranja se alejan de los cactos de mis manos. ¡Agreste sobrevida!... pero cuánto viajero derrotado. Pero aún, una hueca sepultura con ventanas una impávida palmera que subsiste Y la calle atroz que muere paso a paso niño a niño siempre de palomas. pero sólo yo siempre porque flor a flor ala por ala noche a noche,... sólo yo testigo! Poema IX Mi silencio se rompe desde afuera Qué sé yo si se abre mi silencio He tratado de partirlo desde adentro Y las voces que tienden no me llegan Es que tienden voces como cuerdas? alguien sabe naufragio mi naufragio? o este apretado silencio de candado es un rictus sin rostro desde afuera? Alguien llama o el desvarío sueña? o en el terror de esperar un peregrino como un espejismo sonámbulo imagino una voz golpear contra mi puerta? Quién pregunta mi mutismo ojos afuera Quién pregunta a mi piel qué tiene adentro ...¡Qué pavor de ser cuando lo pienso la pregunta sin respuesta de una piedra! Poema X Para tocar tu corazón que es de garganta puedo comer tu risa de campana y suicidar mi silencio en tus palabras Pero no basta para el presagio amigo tocar tu corazón estrangulado Que esta ternura de pensarte como escribo no puede el agua para la sed que hay en mis manos Tu corazón de pan de caracol y de durazno Cómo tocar tu corazón sin boca si esta garganta de pájaro y verano a pesar de mi canto me desboca. Para tocar tu corazón ya sin garganta... el viento que pasa por un hueco y canta y esta noche infinita sin ventanas y el sonoro vacío que te evoca. Poema XI Siempre este sabor de melancolía te presagia Acatar tu rostro cotidiano sin historia ¡Qué fácil es soñar cuando es poco el mundo! No necesitas las manos: Toma; hay cosas tuyas, sin que tú las guardes, Aun después de este oficio olvidarás qué cosas Poema XII El buzo que puede el coral de tu rostro cuando ya todo es noche y el rastro hace un recodo espalda atrás se ha vuelto ciego sueño a sueño y tu imagen destituida ya no tiene carne para tu nombre Todo lo inunda la soledad Tú, un viejo faro un mástil con un ancla perpetua para un puerto sin velas ni esperanza terminada con sirenas Tú, también tienes una lápida de espuma y un poco mi rezo cotidiano por lo que no alcanzo que tiene algo de mi mano. El galeote derrotado dimite y cuando la luna echa amarras y leva anclas el sueño piedra por piedra recobro ojos adentro tu ciudad en ruinas Sólo tu voz, alguna sirena aprendida y conservada alucina tu verdad desmantelada cuando el insomnio acosa y el espejismo te intenta y no te logra. Yo quise, talón atrás, desclavarte la luna de una ventana bebiendo tu sonrisa sin vez y sin campana pero mis manos de palabras se desnucaron al viento tal vez porque una ciega paloma no pudo hallar el rumbo. Ahora, ya sin tu espina tal vez, sin tu jardín, te acerco mi labriego extraviado para recuperar los pájaros que le crecen a tu sueño cuando el cielo florece y la luna te lava la tristeza con palabras sin garganta. Poema XIII Hoy me crece agua de la garganta Los pájaros se sacian como abejas en mi fruta de oro y son aún más la mañana emerge una música de viejísimos embriones, y hoy es más transparente. La tristeza no obliga las palabras. solas se acomodan como las lacias garzas. Ya te puedo el dulce sueño Las palabras terminan en las cosas ya te logro el canto sin garganta. La savia asoma como una flecha de cristal apaciguada. Poema XIV Quiero hacerte una ventana con mi garganta Tacha la noche con mi voz de fuego madurará el sol ojos adentro de tu sueño Y tu mirada se llenará de alas Poema XV Aletea tu corazón despavorido Con mi cóndor de sol hacharé tu tiniebla desolada Para poner una sirena en tu vigilia así tanto puerto tendrá bandera en una vela. CAMPANARIO FRUTAS PALOMAS XVI el sol se deslonja entre los árboles * porque siempre la verdad es la última y el pasado ha sido transitorio * esa música estaba muerta * El trueno despeña su estropajo de piedra de gatos de lata tiembla * como un espejo vacío. * donde revienta fulmíneo el relámpago. * Donde mi tallo de voz florece, si alguien sueña un jardín se vuelve poesía mi poesía y la arena de mi alma logra un vientre * Para que llegue mi paloma a tu sagrario abre más tu ventana sin mañana yo puedo ser el sol más acá de tu campana * Sin haber destapado los espejos. * Si supieras la tristeza que te esconde a veces * El viento tirita sobre los árboles. XVII y me pareceré a tu soledad porque creceré en tu silencio XVIII un día un rostro nos repetirá dos veces ya nunca más no te sabré * corazón nómada * quiero lavarte el rastro con olvido * tus manos lacias brebaje para mis manos como una copa de guitarra o de palomas. * Lo que quiero decir es lo que digo Poema XIX Mi corazón en una jaula, como un canario quemado o una luna de sangre, qué pulso de campana sobresalta el plenilunio de terror en el pavor de la ola en la sien de roca aletea la ceguera de un toro infinito, y un sabor absurdo de presagio se desclava desde un túnel por volver el rostro y descubrir último el instante. Poema XX Sobre mi honda sepultura sin lápidas testigos se disuelve mi garganta en un rictus de espacio nada avisa una última actitud bajo una cruz sin tiempo nada nombra un rostro ni proclama una historia claudicada sobre mi honda sepultura y mi silencio de sombras el árido semblante reniega el estupor de un sueño y una paloma de palabra sin palabra, se desnuca contra el vidrio desde adentro y pierde la flecha en la garganta. Poema XXI A veces, una honda tristeza de distancias como una oración inaugurada me llega de tu imagen, (tal vez para que rece) Salen todas las flores que tramó el invierno como un canto nuevo Y retorno la garganta a la vuelta del verano de las aves. Hoy te canta mi vertiente tanto tiempo de silencio, porque me llega el canto desde adentro desde tu imagen como una honda tristeza de distancias. Deja que te cante con mi voz de vino con mi mano ronca que te acerque mi palabra rota para apurar tu primavera más acá, mucho más que antes. Mi palomar no espera nunca vuelven las mismas golondrinas dos veces de mar son una esquina y... ¿sabes? no me causa tristeza Tan sólo guardarte déjame buscar tu mano en mi bolsillo tu mano de guitarra de un pasado rito entonces volveré a callarme. Para que sepas dónde, mi grito de sol deja una estela y el mástil de mi lanza, ya sin vela es el rumbo del regreso ya sin nombre. Alguna vez te quería, recuerdo , como un silvestre oficio de colmena te apoyaba el andén donde mi espera. Tal vez todavía detrás de las palabras aún te espero. El día ya no lleva la cuenta de los muelles. Por eso tú aunque no me esperes, aunque no he partido tienes un costado de mi melancolía Yo no te olvido, no, si el olvido es cenizas o es otoño o es candado yo he guardado el verano en un templo sin cruces donde la hora llama, a pesar de haber sido. Tuve un día de sol (largos pájaros de trigo) una tristeza que creció conmigo como el tiempo de tus cosas que yo nunca pude. Igual esgrimí mi obcecación de roca alcé el potro de mar que se desnuca y suicidé mi rumbo contra el nunca. para sobrevivir sobre mi propia costa sin otro testigo que la espuma. Poema XXII PUERTO MUERTO HUERTO Hoy mi ventana es la manera de la calle. * el relámpago de hueso se despeña el cielo se resquebraja Poema XXIII Para soñarte, amiga, pierdo los ojos en cualquier palabra porque eres toda sueño, porque estás hecha de mi alma y todas tus cosas de distancia (porque eres toda lejanía) desde tu rostro sin vez, tal vez como mi sueño, me son melancolía. Poema XXIV Hoy, aquí, desde mi posta sin viajero alzo mi albedrío infinito de desiertos. Porque este abandono sin testigos es ya cierto cuando dimite la vigilia donde espero Aquí, mañana, sobre las cenizas que cada día muero quiero levantar mi muelle que no es puerto para ser mi propia cruz sobre mi muerto porque el huerto se seca aunque no quiero Para el que dude mi faz sobre mi tumba Para el que llegue tarde a mi vertiente La cruz será del tallo que me crece Lavaré con la garganta la sombra que se arrumba sobre el lugar donde nunca fue la gente. Porque mi olvido empezará con el que rece. Poema XXV Porque tú eres la otra orilla de mi silencio Porque mi silencio es una manera de tu voz porque ya ha sido. Busco el sueño de tu rostro compañera, ahora que la noche arrecia sin barandas. Busco tu mano sin vez La paloma rescatada de tu risa y tu cara, tal vez, aunque no sea, y sea más allá de mi distancia Hoy te quiero amiga, amiga Hoy te quiero y muerdo tu mirada sin principio como el fervor de luna del galeote que sobrevive más allá de la fatiga. Te busco y te encuentro porque eres más yo mismo y vuelvo de mi pozo sin preguntas con un poco de tus cosas casi sólo sueño, y me basta tu sola vez, tu sola vez la antorcha que arredra mi abandono como el acoso feroz de la marea solitaria Izo tu mano despavorido de sol enarbolo tu cara sin recuerdo y no importa no haber ido a buscarte mi costado te anticipa como una profecía acatada antes del día. Ya leva anclas la vigilia derrotada Echa amarras la mañana conquistada y atestigua mi alma, tal vez en algún sitio tu verdad que se parece al sueño aunque no hayas sido recogida Tu voz inaugurada es un heraldo de olvido mi silencio se suicida y pregona tu nombre sin espalda Es cierto nada titula la palabra Pero sin haber perdido recupero de otra nada tu cara ausente. Ya no más tu olvido sin recuerdo, ya no más mi distancia sino tu lejanía y en el pan sin oficio que era espera ya tu rito tu costado cotidiano presentido, compañera, amiga, cómo te quiero amiga esta noche. Poema XXVI Ahora que tiembla la miel de los pianos y se desatan palomas de una vertiente o garganta ¡Qué más da! Que el silencio crecido del fragor de lo que olvida arrecia como el vino que dispersa la tristeza madurada, mastico tus cenizas aunque no logro tu rostro con mi voz sin carne Por buscarte tal vez o empujar la nave por tu espalda, para no perder el rumbo de tu partida Adiós. poco a poco te mezclas con el alma eres cada vez más un poco de mis dientes y tu luna reclamada cuando la noche tiembla. Qué te queda sino el vigía que guarda tus estelas Ya no más tu nieve ni tu sol de invierno ni tu extravío silvestre porque adiós porque ya tú nunca aunque siempre. Poema XXVII Antes de tus ojos , molinos de mar y remansos de música, desde el vino te pueden la mirada. Yo no te quiero. tu carne sin vez pero si en algún lugar lejano tal vez catedral de manzana, aún no me sirve para el sueño Yo me tiendo a las naves de tu voz cuando se alargan como la luna y te llamo sin muelles sin espera sin rostro que sea el otro lado de tu nombre y te llamo como callan los duraznos hacia la mañana nueva y giro mis dedos sin crepúsculo y clavo el afán de mis velas y giro mis dedos, aunque la tarde, como el viento en el rincón del pordiosero por algún abandono sin partida mucho más soledad sin llegada ni azul espejismo o profecía, te llamo y si logro el sueño sin el vino vienes hasta que el vino pase aunque no pase. Poema XXVIII Quédate hasta que el invierno pase la sombra larga y el sol lateral casi vencido la sombra una veleta sin testigo. todo hace frío, Quédate el silencio puede ser también conmigo El silencio es mi mejor palabra para tu recuerdo amigo Quédate mientras el mundo arrecia mientras el fragor del mundo golpea en nuestra puerta El silencio es mío Quédate. Yo he guardado el sol antes del frío Los pájaros ya no están afuera. La puerta se cierra desde adentro Tú puedes el silencio Mis alas tienen tu albedrío Por eso no hay dolor de invierno Quédate hasta que el invierno pase o ya no pase y cante tu morada nueva sin silencio. Porque todo tu sueño de caminos haya olvidado el rumbo dormida junto al fuego. Poema XXIX Cuando los ojos te sean lejanía y el fervor de las manos sea espera volveré a existirte dondequiera pero mucho más donde solía Será tuyo el regreso seré tuyo el día solamente para ser cualquiera porque el mundo zarpará ya mundo afuera y yo seré yo sobre la imagen mía. Poema XXX A la hora de apostar la espera de mañana pero mucho más velar dulcemente el pájaro nuevo Te digo gracias sin palabras Porque ya tengo la espera con que lograr un puerto Poema XXXI Sobre la tierra ronca apago el sueño dispersando historia quemo las manos sin memoria como las frutas que vuelven sobre las raíces hondas Planto la sombra (largo testimonio de sol sobre la tierra) pero mucho más testigo de mí mismo veleta de la tarde sin gaviota Hoy quiero todo se vuelve mundo ojos afuera espera sin espera porque el mundo es también ojos adentro Y muerdo la raíz sobre la tierra el barro que también me es la garganta y un álamo de sol se me desclava y canta por volcar palomas que sean primavera Ya has sido la historia recogida que esperaba en los días que han pasado ahora es el camino recordado que recuerda desde el día hasta que olvida Poema XXXII Donde revienta la tarde como un alarido inmóvil rompe la sangre Aprieto las manos con el fervor de adobe en los horneros. y parto. El corazón de plenilunio recoge la última vez y naufraga. El día dobla, ya entero y la vigilia, derrotada clausura la hora que soñó para los rostros. Poema XXXIII Creo en ti, cuando la luna azuza el mar que se desnuca cuando nocturno el corazón de roca lleva la cuenta de la ola y de la espuma. Creo en ti, porque aquietado el mundo cuando las calles son andenes de sangre detenida me sube tu imagen como un eco profundo de una plegaria nueva día a día Y aferrado de tu rostro (qué mano remota tiende el sueño) resisto como un náufrago el silencio empecinado en mil gargantas Creo en ti porque a la hora del pavor la sien que se desboca tasca apaciguada tu perduración sin horas como el rumor que se afana en el rincón de un caracol Creo, sí creo en ti y mucho más porque las cosas que me son el día tienen tu nombre sin palabras para recordarte. En las tardes altas alto labriego de sangre el ocaso te intenta para guardarte Hoy se pierde mi poesía rota en tu ciudad callada. Apenas recuperan las cosas las palabras pero... ¡Qué poco puede tu mano, decir: tu mano! Creo en tus manos de pan en tus dedos sin rumbos como las cañas dormidos como los lentos juncos Porque hoy la mano sola, la mano hueca tal vez la espalda de un camino partido, tal vez una orilla de alguna lejanía te tiende una espera de agonía sobre el rastro donde nunca has sido aunque Poema XXXIV Para poblarte de sol el áspero invierno Para que te llegue mi guitarra derretida te consagro las manos sin verano como un ave de distancias. limpio tu voz vegetal crecida en canto Poema XXXV Para parir el canto se me rompe la tierra en un volcán y arrasa el silencio que yo mismo digo. Por eso tanto el silencio es el sitio de los que no están cuando la mano guarda el rumbo del amigo Soy yo que crezco en el talón del llanto último oficio por los que se van una torre alzada por testigo Aquí levanto la última vez de mi corazón de pan ¿alguien quiere aún comer conmigo? Puedo todavía el trigo santo dar por los que se dan Que cuando sean pan yo puedo ser de trigo. Poema XXXVI Para que beba tu silencio mi voz tenaz con el invierno de mi garganta voy a hacerte una ventana Donde habite mi sombra precedida miel adentro de tu boca de gaviota voy a amarrar el barco de la tarde que no logra la vela en abandono. Yo he remado en el fragor de la altura peregrina una tarde sobre tu boca compañera logrando mi propia golondrina para alcanzar la propia primavera verano atrás de los aleros olvidados Recuerdas aún la travesía? Un diluvio obstinaba por la espalda Y la ciénaga nocturna que ya empujaba al cuello fue ceniza tibia en la mañana. Tú eras ya, (por eso habías sido) y todo el sueño que te sirvió de rostro dejó el sitio a la carne en la hora aprendida Ahora a pesar del mundo del rito de olvido que te intenta desde mi hondo temor de consagrarte a pesar de todo iré a buscarte aun silencio afuera donde el mundo es, y donde tengo el miedo para asomar espera sobre espera hacia tu rostro bueno Poema XXXVII Por tanto tiempo de callar la primavera me sangra el otoño vencido por la boca esta voz vegetal que para grito es poca vano intento de flor madera afuera. Piano de sombras que es hueso en la madera eterno silencio en la garganta de la roca acerco la voz al canto que la evoca con la tristeza de no ser porque no fuera. Poema XXXVIII Donde el costado alcanza el sueño Albedrío infinito de veces que no han sido. Empieza tu recuerdo tu rostro de pan, tu corazón de nido. Como un altar sin dogma tu imagen se levanta el rito de espera es un oficio de ausencia de lo que llega y pasa A espaldas de un barco que empieza la tristeza. Tu mirada ronca de la sangre al día travesía infinita que llega a una ventana donde espera vencida la diaria tarde de tu apostada lisiada. Mi garganta es un puerto sin barcos ni sirenas ya no empuja partidas mi tesón de savia la paloma se queda más acá del diluvio y de las cartas. Por eso tú nueva cisne de altura corazón de casa galeote sin fatiga tienes mi voz oscura cuando el canto sangra, y se parece a la poesía. Yo tengo la voz hecha madera cruz sin tumba grito de tablas para cantarte corazón afuera cuando la noche arrecia y el silencio llama. El mundo se te clava y es contigo un ojo detiene la mano regalada y alzamos el impulso desmentido cuando el mundo mira porque el mundo manda. Contra el que niega mi plegaria de palo apoyo mi silencio a manos juntas callar es malo si es uno mismo el que pregunta Para creerme, esta noche levanto tu recuerdo digo tus cosas para hacerme una tristeza y si la puedo abro el alma para que el canto venga Por eso aunque no seas verso toma el silencio que te acerco y rezo. Poema XXXIX El invierno no hace tierra y me supura la raíz bajo la piedra como el canto contenido de la savia embrionaria Porque Dios es inminente a la hora del miedo rezo mi racimo de cigarras levantadas. Éste es mi cielo sin abajo. soledad sin luna para el solo sin testigos Busco mi propio verano entre mis aves y si ya se me ha volado el ocaso sin partidas digo adiós al barco que partió mientras dormía Y donde decido un ancla que levaré desde el delirio hago una cruz que ya alucinará mi imagen para completar un recuerdo que no sirve testimonio. Desde la tierra me sube la savia que va a tocar campanas en la flor al día rompe mi ola con el rumbo de la caña sobre el hambre sin sentido Campanario de domingo sin número Poema XL Cuando sea silencio pero canto cuando sea soledad pero presencia cuando la distancia ya no sea ausencia tanta alegría que no ha sido llanto por ya no ser sabrá que ha sido tanto para volver como un presagio de inminencia desde donde de nuevo es inocencia lo que por pecado se ha tornado santo. Poema XLI quiero lavar mi tristeza en tu tristeza y limpiarte la distancia de las manos Poema XLII cuando tu silencio azul se me rompa en una mano cuando sea ya el amigo de tus pájaros y vengas a beber en mi cabeza la duda de rezar con que se reza arrodillaré mi fervor hermano para que seamos amigos con las manos Poema XLIII Hoy que el invierno te llevó las golondrinas que el frío de tus pájaros enferma tus jardines quiero agacharte mi verano derrotado para mojarme las manos en tus manos secas. Quiero hacerte mis nidos en tu fatiga ya sin espera el camino es largo desde la derrota pero es mejor comenzar a partir de la tristeza. Por eso hoy que el invierno te llevó las golondrinas hagamos verano desde la garganta con un grito de sol para partir el miedo la noche es mucho más a ojos cerrados y más si el sol es espejismo. Levanto mi último principio morir es siempre para empezar de nuevo quemo el último otoño de mis manos si puedes calentarte con mi fuego será una manera de esperar mañana Por eso para parecernos a nosotros el sueño será después de habernos aprendido empezaremos por el día no es posible recordar sin el olvido y la noche deja atrás sudores. La noche será después del día para empezar el sueño y descansar el día. _________________ mi propio asombro las otras noches _________________ Poema XLIV La noche, alguna vez tu tumba de una noche sola alguna vez tu sobresalto de infinito tu hondo asombro azul de mariposas. Esta noche, tu noche es mucho más allá de mi insomnio de tu noche sólo tengo lo que escribo cuando nombrarte es mucho más asombro Poema XLV En el penúltimo instante de la tarde última ¿beberé de un sorbo mi historia ya contada echaré a la espalda mi vida recogida, ¿o soñaré y diré mañana con temor de súplica Encontrado Dios para poder mañana?; A pesar de que el final se aprende cuando ha sido cuando el ojo está ciego y ya todo es espalda en el giro que vuelve sobre el principio frío de la frente sin después y la carne callada. Poema XLVI Azul doce de la noche rígido silencio y corazón entrecortado Recodo del día giratorio La luna que no tiene noche medalla de la noche velando cementerios es el alto sol de pan para los muertos El sol más allá del infinito anillo de la tierra corazón de remotas sangres Larguísimo y solo día sin principio más allá de los pájaros no tiene invierno. Doce de la noche. hora de mi propio testimonio Una sola sombra es la duda de estar ciego (¿Dónde más la veleta de sombra que acorrala el sol al pie de mi vertical como un trapo de musgo indica el rumbo del río, río adelante de una piedra?) Alta soledad de ventisquero campanario, ciego, levanto la mirada sin nombre y sin certeza como soñando un pescador desierto. Noche desierta Yo soy la noche esta y todas las noches y el desierto es yo. Donde el pájaro no ha sido criatura, de espera y soledad sin abando- no tiendo mi árbol como muelles de vigilia para barcos no partidos. El nunca es una larga historia vacía mi garganta es un pasillo de caña que no aprendió su oficio Y más acá del infinito que no tiene más acá digo la hora gota de mar eterno anillo de lluvia Lisiado de perpetua ventana ojos adentro tejiendo mi telaraña para suicidar mis moscas. Ya basta de haber sido! historia de espejos me sucede como un rastro Siempre, doble infinito sin ahoras. tedio sin descanso de las horas más allá de los números y de los largavistas Siempre, redondo sendero sin cuenta donde la planta en el polvo es espejismo y el rumbo sin descanso tal vez es pesadilla. Simultáneo infinito de espejos paralelos y una sola imagen de mil nucas para la duda del ojo. Siempre, porque el rastro no será tan largo como el camino. Puedo morir de soledad al llegar al último pie de un rastro donde el camino ya no tiene después. Doce de la noche Ya ronca y vegetal la saliva Alzado el asombro de remotos insomnios que hacen más silencio del silencio; (ciegos toros corazón es de reloj. buche de fuego previo que derrota el músculo) digo las doce de la noche Infinito, perspectiva de un camino cuando el después es siempre excede al peregrino más allá del número. Atravesar imágenes desde dos espejos sin poder volver del sueño. Poema XLVII Desde aquí hasta donde estás mi soledad es cierta y yo sólo sé mi puerto solo cuando el silencio no te sea el otro lado de una voz cualquiera cuando la soledad no sea ausencia Poema XLVIII Hoy la tristeza tiene tus cosas alto ritual de lejanía y para callarte sin romper silencios acomoda la poesía sobre las manos últimas Hito de sol para nombrar el día tu tristeza a media asta viene a callarse conmigo y tus ojos en medianoche desbocados de sombras Poema XLIX Donde rompe la tarde su ola de manzana a la hora de la música tejida con silencios y de los pájaros latiendo entre las hojas tu recuerdo crece sitio de sol azul para poderte abeja entre las flores sin verano La mañana de altura y de naranja pierde el pulso del mar que ha sido sangre y te alza la quietud que es sin sentido cuando estás mucho más aunque distante. Poema L ESPIGA JUNCO GARZA CISNE Te levantas como un faro (la soledad se adivina cuando pasa) lanza roja de sol grito de hierro para demorar el ronco silencio de hace mucho largo pasillo de pan y savia peregrino tu brazo se desboca hasta la tierra tu cuello de cadena (tu espalda sin vez) es un ventisquero camino de sombras a la hora de tu boca sin partida hora sin veces tu boca lacia gaviota sin partida como la tarde desde el silencio crece. Poema LI Donde mi sueño no puede tu verdad, tu imagen es mucho más mi alma la tarde lisa y la mano solitaria que tu vez y tu donde sin certeza. Tu principio, a la mitad de tu historia es el día una tarde cualquiera que ya tiene nombre con un rostro. y sobre la torpe manera de las cosas diarias (un/el) remoto sabor de profecía te señala. Eso es porque o porque sí (todo sí es un no) el tal vez, quizá nunca pregunta- do recogido de su hora sin presentimiento Por eso las tardes como éstas te llenan de preceptos los pájaros el ruido voraz el mundo el íntimo fragor que hace silencios el viento _________________ traías el domingo entre las piernas _________________ Poema LII Esta noche el mar ronco de luna bracea infinito como el sol árbol delirante de azul que intenta desbocado su suicidio ciudad siempre lejana _________________ Sin saber cómo es te pienso pájaro * Siempre todo es distinto _________________ Poema LIII A la hora de los pinos quietud de ancho silencio que crece de los ruidos me desnudo del anónimo fragor de las ciudades Poema LIV El recuerdo no te guarda aún no ha habido tiempo de guardarte. Poema LV Cuando te asomes ojo atrás del mundo que te enfrenta camino a la espalda y veas mi huella. _________________ Perseguida de clausuras y trincheras. * Quiero que sepas que siempre queda mañana todavía * Que el tiempo al fin es de segundos. * Que nos falta todavía la primera vez. _________________ Poema LVI Yo te recuerdo azul y sin trincheras fácil y lejana conmigo sin distancias con el pecho frutal pleno de espera y la mano de pan de paloma y de manzana Yo te recuerdo simplemente como eras con tu costumbre regalada de enderezarnos las esquinas y el alma volcada ojos afuera trepando por las manos hasta comernos la risa Y recuerdo tu pelo, largo pájaro de silencio donde enjuagué las manos y sudé sobre tu historia y recuerdo tu frente donde rompía el beso y quedó dormido un sueño que no tiene memoria. Recuerdo tu naufragio, para tenderte la mano y recuerdo mi zozobra asido de tu fortaleza y recuerdo tus embriones perseguidos de verano donde fuimos Nosotros hasta la tristeza Todo lo recuerdo, la palabra siempre alta la poesía sin certeza la ternura aprendida sobre los muelles últimos el orden del mundo riguroso por afuera Todo lo recuerdo un poco mío un poco tuyo El refugio final mientras el tiempo arrecia y el olvido inapelable porque sí donde nos vamos O el olvido necesario para que el mundo sea O el olvido hacia siempre donde recordamos. Yo recuerdo pero ya no es hora y se me rompe la sangre y el presagio te alcanza y para que viva aún tu palabra que has dejado sola como una iglesia vacía te regalo el alma. Poema LVII Si de pronto te refugias en el silencio obstinado y la mirada vacía es una manera hacia el mundo porque tu recodo no me vence yo te sigo esperando. Porque el día último nunca ha sido el último y no basta una tristeza para devastar tanta alegría yo me acerco a tu naufragio para salvarnos juntos Te tiendo la mano para tu fatiga alguien debe levantarte si tú no te levantas Por eso a tantas cosas que no fueron mías Mi incansable espera que no ha sido tanta para alzarte al fin de la tristeza, amiga. con el alma abierta se te acerca y canta. Poema LVIII Yo que nunca he sido, seré sobre tu tierra porque por tanto invierno equivocado primavera te clavaré un grito de sol para volver espera la larga tristeza que te encierra. Y cuando venzas la derrota que te aberra y la ilusión recuperada vuelva a ser la primera crecerá la alegría donde un día fuera y se alzará tu sangre con un rumor de guerra. Por tanta soledad que te acompaña y tanto insomnio sin testigo en que recuerdas toda mi voz que te resulta extraña te ayudará al olvido que crees imposible te servirá de antorcha para que no te pierdas y después de la derrota te logrará invencible. Poema LIX Te recojo de todas las cosas que me son esta tarde has crecido de pronto donde el olvido no pudo nombrarte Y aunque queda mañana por delante Yo te guardo y no puedo guardarte Esta tarde es tuya ¿cuántas tardes serán tuyas Nos vamos por tu sombra donde mañana es nunca por eso quiero ahora que me escuchas dejarte mi raíz que ya no tendrá lluvia Desde otro mañana que ya no será y no tendrá espera Un niño dice adiós para cambiar el rostro a medias Y porque siempre será en ti la primavera yo te bendigo desde la tristeza. Poema LX La luna nos seguía como un barrilete y a veces entre las hojas se volvía de diario Poema LXI La luna me seguía como un perro redondo Poema LXII Gozando porque yo también lo ignoro el antemano de tu dolor inexorable Y la estrella tiritaba a lo lejos como un grillo. _________________ la vigencia inmutable de mí sobre mí mismo que no suplanto a nadie _________________ Poema LXIII Tú que vienes por los días desde los siglos y los órdenes primeros que en un día sustituyes infinitos simplemente como se dejan atrás las posibilidades sin nombre, tú que te traías desde siempre este verso, (porque cada cosa tiene un desde siempre que se vuelca en un presente) Que venías sin saber a desenfrenarme la ignorada primavera, tú que recoges mi costado sin oficios sin veces y sin venir a buscarlo tú, que te digo tú, como el lugar de los que están a mi lado tú compañera, que nunca has sido conmigo quiero que tengas mi campana liberada esta tarde para hacerte un domingo. _________________ Como un ciego que se abre por la noche, no lo sabe _________________ Poema LXIV Es la hora de las cartas, de las sirenas en los puertos, de los barcos, de las casas vacías a la vuelta de los muelles, la historia es siempre por delante es la hora de buscarnos el nunca por la frente es la hora de los púlpitos desiertos bajo tierra. de las raíces cerradas del silencio infinito en las campanas. Es la hora de haberlo todo espera Todo lo pude todo lo, que todo es sólo algunas cosas. Y ahora nada llevo cuando nada parto pero nada quedo. Todo nos queda palabras. sitios donde caber cosas que no existen. Poema LXV Hoy te llamo, palomar de sombras donde es partida mi tristeza comenzada. Hoy te llamo. El silencio que te nombra es un alarido de garganta postergada. Hoy te callo desde aquí la distancia empieza ahora y cuando pierda ya la hora de los pinos cuando tu vez se arranque de las horas palomar de sombras yo ya habré partido. No importa qué donde sea atrás del día serás mucho más en mi recuerdo y el mundo recogerá tu profecía donde el mundo es cierto. Pero te llamo igual para apurar el sueño las palomas me crecen desde el cuello y este rezo azul que es de silencio me junta las manos desde adentro. Poema LXVI PARA LA CASA AZUL DE TU CORAZÓN VENTISQUERO Para llamarte se vuelve barco mi luna de madera y mi voz sobrevive del olvido como las cosas que quedan Entonces te pareces a la tarde azul por detrás donde es distancia y callada tristeza de presagio cuando mueres y llamas. Poema LXVII Para quedarte Quiero que aprenda tu garganta mi silencio que tu mano halla _________________ Se te cae por la boca el gusano de las venas _________________ Poema LXVIII Hoy que las venas se te caen por la boca que serás una garza con la sangre de la luna mi corazón se vuelve de campana y aunque mi tristeza se te acerca donde el sol te toca levanto ya lograda, mi por fin mañana y deshojo mis flores en tu risa una por una Poema LXIX ...Y romperá el mar en tu garganta por una lanza de hierro un poco de sol por un grito de sol un poco de hierro para irte por el pan y comerte los horneros y aprender en las batallas el telar de la tierra. No será tuya la locura pero te espantarán destapados cementerios ya no verás el otro lado de las cruces y te reirás un poco por los gestos de los muertos Alzarás el pan, te enrollarás sobre la historia que precedes. empujarás mañana por el vientre y en el dolor del hombre te volverás dos veces. Yo no seré contigo, ni siquiera habré sido para entonces pero igual este canto que nunca tendrá donde se acercará a tu olvido donde tal vez recuerdes y tal vez te haga llorar mientras te llama un niño. Poema LXX el este y el oeste me encontraron en el día cualquier punto es el medio de la tierra pero yo vengo del medio del sol sobre la tierra donde los dos hombres me encontraron por los dos costados Yo soy raíz en el talón de américa Soy un árbol crecido de la tierra nueva Los dos principios me buscaron en la lluvia largo rastro de razas a la espalda. entre Dios y yo toda la historia congregada en tanto yo no sea raza sobre ninguna espalda. Éste es mi tiempo erigida la semilla sobre el lugar donde la tierra es toda me empujan las guerras y el amor desde otras vidas y al fin yo soy un poco la historia que me acosa. Cuando retroceda el ancestro que me obliga y me precede cuando pueda en el orden riguroso de las cosas evitar el inexorable antes de las veces seré yo desde mí mismo en un espejo y podré por fin cerrar mi sombra dar la mano a Dios y completar el círculo del tiempo. Poema LXXI Hoy que un pez se muere suicidado para consagrar países preparados desde siempre hoy que muere para ser altar donde asumir el día largo Hoy que ya derogas la mitad del sueño y clausuras el presentimiento y el presagio no te toca hoy pierde sentido la distancia porque estarás distante aun sin lejanía Poema LXXII ACOSO Toda herida deja cicatrices * Y comerte la música en las manos. * Tú que has vivido de espaldas hacia el nunca. * A veces me sorprenden las cosas que te digo Poema LXXIII Recogiendo nosotros en todas partes he sido solo todas las tardes CERROJOS LXXIV Amiga, donde estés mi..............te seguirá LXXV Haberme recogido la voz por las palabras. tanto encontré sobre la tierra tanto acorté el silencio. LXXVI destapar la lejanía que no hay distancias sino silencios. LXXVII nadé por las raíces LXXVIII Escribía palabras sencillas de tus cosas fáciles hoy, tal vez porque ya no tengo cosas escribo palabras oscuras. Poema LXXIX Si tú no sabes por qué para tus noches sin luna dejo mi lámpara en tu ventana Por qué quiero que tengas mi canto que tal vez no sirve si quieres saber por qué te acerco mi mano de barro por qué tras el rastro del silencio mi fervor te sigue. Si quieres saber por qué no ha sido tanta la agonía de la tierra que después de morir de sed tres veces en algún lugar se sacude el invierno y en una flor despierta, si quieres saber por qué lloran los soldados cuando la muerte los acosa por delante y aunque tengan un fusil una sangre y un camino se olvidan de las balas parados al lado de un cadáver, aprenderás a acompañar a esperar y a llorar por un amigo. Poema LXXX CANTO AL CANTO Cuando se alza la voz para poner a los dos lados el mundo y el íntimo telar, se tiene un embrión de canto madurado que fluye a cuello abierto de par en par. Hoy busco la voz para nombrar la voz sin luz vano intento de hacer sombra con la sombra Nadie pone una cruz en la tumba de una cruz y................................................. ................nombra Poema LXXXI Nada es partido si no tiene rumbo, porque ir implica un donde. Por eso un canto a nadie es como un silencio. Un pozo se guardó las estrellas antes de que el cielo se apagara. Nada canto tus nunca. Poema LXXXII ...entonces ya no me importó decir algo que no fuese nuevo. ...ya no era vital romper sistemas o inventar nada para poder caber un nombre que también yo inaugurase. Abolir costumbres. Y la costumbre de abolirlo todo. si es cierto que todos los usos pierden verdad cuando el anillo encuentra su principio. Pero desusarlo todo por temor a bajarme del tiempo. como si repetir fuese quedar. Poema LXXXIII A darles de comer a las hormigas de la luna Deja que los hombres trepen a la luna Que se peguen el sol como una araña de oro que se les vayan despalomando las manos poco a poco. hasta volverse sistemáticos cangrejos por las uñas Deja que los hombres se entrecrucen la sangre y el acero Que se despeñen por el orden riguroso de los túneles Que levanten altares y banderas o los tumben Y se vayan por los días sin mañana y sin regreso Deja que los hombres enfermos de la guerra Deleguen su tiempo a la orfandad y el luto Después iremos los dos juntos a dar de comer con los muertos a la tierra. Poema LXXXIV Para llegarte al sueño para clavarte mi raíz entre las manos y hacerte un canto de silencio con mis manos que no sirven para el canto para arrancarte la mañana de los ojos y regalarte la mañana de mis pájaros levanto mi grito sin cerrojos y callo. Poema LXXXV De la tarde sola, del cielo lívido sobre las últimas casas de la mansedumbre con que es hermosa para otros esta tarde me viene esta tristeza de ver temblar al viento entre las hojas Tanto se depone acortando mañana aunque siempre queda todavía Vendrá la noche entonces y se agremiará en los últimos rincones y vendrá el espejismo a vivir desde las manos Nada demora lo innumerable y la tristeza sólo cambia de calles por eso el cielo lívido y los otros y las casas y la tarde de los otros mansa y mi tarde Poema LXXXVI ...Y tus ojos como dos gorriones huecos. tu pelo largo pájaro de sombras y silencio Todo lo recuerdo y tu pecho roto donde quise quedar o queda todo La noche era nosotros por eso todo lo recuerdo y desde ti estoy solo Poema LXXXVII En alguna parte estás, pero tu vez no es mía por eso, o porque otras manos atarean la marea de tu sangre. Poema LXXXVIII Cuando se alarga el tedio meticuloso de los escaparates Y el oficio es un paulatino y absurdo pasadizo tu pájaro se levanta y muere con un turbio grito hueco y un ojo final definitivo. Poema LXXXIX Como la leche crecida de la sábana y tú dormida inmemorial y dulce o inofensiva. Cuando te desangras hacia algún sitio remoto con otra raza de horas y lugares y una sangre distinta que yo no conozco. Poema XC pájaros en actitudes de silencio murmurando ruidos infinitos como la nada. campanas de colores * Paso por los días a recoger mi historia Hoy el canto me viene de tu rostro * Es preferible vivir por alguien que morir por alguien. * La bondad no es sólo una actitud hacia nadie. * para que canten tus ojos ven a untarlos de mi garganta * Donde hayamos sido porque ser es siempre alguna parte cuando. * tu pelo de manos de manos de raíz de manos en silencio, tu pelo de silencio Poema XCI Cuando el tortuoso pasadizo de la sangre empecina el peregrino silbido del silencio y como un remero sin fatiga tu pájaro soltado a travesía vuelve por la soledad de tantos días como un barco ahorcado mar adentro te parecerás un poco en eso a mí que antes, tal vez de tu abandono te escribo mi dolor y te lo dejo. Poema XCII De todos los nunca que nos dan el tiempo porque el tiempo es nuestra pobreza de eternidad, en el azar de las cosas que no tienen veces tú como deponiendo tu nunca o señalándolo apenas en la fugacidad de lo que no excede la realidad de la fantasía pasaste tildando un instante de otro tiempo distinto, como el que no pasa a buscar actitudes estáticas para hacer mover las cosas, como el que queda en el íntimo infinito de los muertos en la quietud absoluta del silencio sin límites. Poema XCIII Si somos un pedazo del camino pasaremos como todo lo pasado y si no somos el fin hallado con los rostros y los nombres del destino Si aquí nos parecemos al sueño y al vino hoy se vuelve el sendero caminado siempre desde ahora por pasado lo que ha sido es desde aquí. No ha sido sino por el fin JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT |
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| Iniciado 53 mensajes 1 puntos | 30/01/11 01:53 hs 8 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt Pájaro de espacio que late la sombra POEMAS 1. Luna, desesperadamente pezón oásico hostia de mi desesperación patena porque nunca aboliré el misterio del cielo a tu espalda aunque sólo me importas como un barco como un faro como una palabra o una mano para este naufragio de silencio no importa si tú o tu eco equidistante de las aguas ya no importa si una llave o un ruido espejismo de cerrojos (que atestigüe la puerta de mi sótano de ciego) te necesito tan sólo como nombre de un instante para separar en dos mi oscuridad sin lugares. Estrella acercada, la tristeza es una ciénaga ya techando mi ahogo como un círculo acabado ya es inútil cuánto más o menos sea profundo ya no creo en los ojos tras ser ciego como pierden el principio las cosas que nos cambian. para mí siempre ha sido así cuando no he sido yo tal vez no fuera tanto tiempo son minutos como siglos del intiempo qué más dan sonrisas viejas que hoy no ríen y no río qué más dan caras antiguas o las otras a las que todavía no he llegado sólo sirven esas que tienen algo que recuerdan esta última cara descartada. Por eso los lugares que conservan las palabras o los tragos compartidos, se parecen a ti: (como dos manos enredadas) 2. Llamas acaso? pasa forastera, piensa que estos lugares siempre dijeron lo mismo "pasa forastera", no te asustes de esta ciénaga o abismo. te diré lo que siempre: esta vez la llegada será inmensa. Vez a vez encontrarás la palabra más intensa no es que no haya qué decir es que no digo. no te sea silencio mi mutismo no has llegado la llegada es eterna como un istmo 3. El instante pasa por las cosas y cancela los mil quizás no sidos Basta a las cosas dejar de ser la nada para ser tan sólo algo cuando pudo serlo todo. 4. Como pájaros de fruta los pianos de tus manos ateridos 5. Dejé tirados los ojos contra alguna cosa que respondía la constante pregunta con que miran, contra algo que ya no supe y perdí los puertos de espera, la piel me fue ciega y los barcos que llamaban en mis puertos de llegada, no fueron sino sospechados y pensé tal vez en un quizás silencio para todos los sentidos, sin saber si era un solo, o un muerto que no percibía las voces del cuerpo 6. El instante esperaba tras la puerta y tú inocente emboscada en el instante ahora puedo dividir en dos el tiempo con tu nombre con el día en que peinabas música con tus manos de piano de pájaros de fruta. Tú eres pero yo sólo sé de ti guardes veces y lugares con palabras pero yo sólo hoy empiezo a recordarte Tú tenías la costumbre de ser tú con tu nombre hoy he aprendido algunas cosas del tú que guardo para alguien Tú miras siempre atónita desde atrás de tu mirada. frágil o invencible como un himno que se incensa desde una mariposa herida con una luna quemada 7. déjame vagar entre las cosas simples para rescatar entre los pájaros y la mañana los escombros de algo anterior a tus ojos que era ellos. Yo sé que tienes un cerrojo en el alma y un silencio donde no fueron las palabras para mí. me basta con un instante que abolió tu inexistencia y un racimo de versos mordidos como polen de tu gesto. Tú andarás por allí, o mejor dicho, seguirás podrán haber caído o caerán antorchas a la leña de tu vientre podrás haber pasado distraída tras la hora pero si alguien te dice estas palabras con la mejor manera que tuvieran no podrá hacerlo simplemente como yo te las sangro. 8. No me alcanza el verano para las golondrinas de tus ojos ombligos de remanso, lunas de agua 9. Tú que devastas con latir de oleaje el sueño que me crece de tus cosas al místico enigma te lo empozas y dejas que mi hornero en tu verdad trabaje. Y profieres tu alarido de silencio salvaje y te bebes el gesto lento de las rosas y te vuelves silvestre y azul como las chozas hasta que un relámpago tu sangre descerraje. De tus ojos de antiguos palomares las palomas del quizás me sobresaltan hasta el rito de pensarte en los telares en que las dudas de tu imagen se amamantan. 10. La niebla de tu música se enreda en los muelles de mi alma y crece humosa y bandera como una túnica tejida con rumbos de pupila líquida y profunda ya eterna del caracol de mi alma como el eco del mar. Yo no pude evitar este naufragio de música tus ojos úteros de música tus manos peines de música tu alma telar de perfume como un jardín o un embrión de música yo no pude evitar este amor de música esos dedos derretidos como si después de tus manos de pájaros de fruta todo el mundo se ablandara de olas como visto tras un fuego tibio. Yo no quiero diques para la música tú puedes tomar las gasas vaporosas de la música como visillos de incienso mi mente se asoma a las ventanas empañadas de mis tímpanos sorda eternamente el alma ya del mundo amortajada con un halo de música caliente hache de música, coraza yo no puedo nadar en tu música borracho de música empozado en una ciénaga cuando no puedo evitar el remanso de tu música 11. Antes de buscar las flautas de tu voz por las rocas recogiendo las plumas caídas de los ecos yo te buscaba entre la nada o te esperaba entre las cosas con tu tú para ti que aún no eres. Ahora que eres, fuiste, eso basta Todo tu pasado es posible toda tú eres posible ahora que eres cierta No bastaba saber todas las cosas Si me preguntas qué eres para mí, qué tengo para darte, puedo contestar, no tengo miedo que no seas la última cosa averiguada. 12. Porque te pareciste desde siempre a un sueño y sin vigilia ni espera te he encontrado porque en ti claudica el vacío de una mano y mi tú sin rostro toma el tuyo para un rezo, Quiero callarte mi silencio viejo para que mis palabras ya sin cosas aprendan tus veces poco a poco. 13. Y tú irás por donde sea sazonada de adjetivos, pero irás y me importa sólo un gesto tuyo o más bien una mueca del silencio irás sola de mí O mejor dicho recordada desde mi soledad. Ah! cuántos siglos en el instante estuve asomado a tus ojos. ciénagas de música remansos de misterios o aljibes o vasos. Tú irás o mejor dicho: seguirás. Y yo no pude cambiarte. tus manos de miga de fruta mariposas de barcos tecleaban como gaviotas dóciles o silvestres Yo te tuve una hora o algo así, pero verdad, sólo te supe y tuve tiempo de soñarte. de hacer miel en los panales de mi alma con el polen de dos o tres palabras Yo te tuve o te sentí mía con pocas cosas; sólo para poder recordarte para tener que olvidarte. Esa hora tuya sin recuerdo tuyo la guardaré yo solo en tantas horas llenas de recuerdo. Y tú seguirás recordada porque el olvido siempre es posterior al amor Sin haberme dado tiempo para no equivocarte dejándome con esa costumbre de tus cosas cuando las vuelva a tener y ese no saber exactamente cómo eras porque siempre me falta tiempo para averiguarte. 14. Quisiera asomarme a tu pecho como a una jaula de reloj. morder el eco de tu corazón que me llegue de lejos desde un yunque campanario como un tañido de palomas Allí donde aletean las lejanas y profundas costas de tus ojos Yo te he mirado a los ojos (ventanas al infinito) he visto titilar tus manos como pichones de piano Yo quisiera asomarme a tu pecho por tu mano como un pájaro se asoma a la tierra por el árbol y beber las olas de tu corazón sacerdote, herrero de hondado templo. suavemente, lenta, vagamente como una tibia onda de mariposa o estrella pero tu mano fugaz pasa, golondrina de fruta y queda sonando en mi sangre como una lejana guitarra 15. Tus rituales gaviotas de miga bajan a las dentadas escolleras, telares sólo tú sabes tejer en ellos las líquidas túnicas de música. Tú enciendes hogueras incensas luces calientes como vahos de música y cae lentamente a mi alma la mañana tibia derretida como un humo de perfume Yo por fuera como un faro de costas solamente puedo bordar roncas palabras como antiguos tallos secos sobre tus banderas de sabor y de viento. 16. Tú que eres más habitual que yo mismo (yo solamente a veces; rescatado de los ecos de los simétricos remedos) Tú que tienes como todos, de mí, lo que yo no puedo tener 17. Aquella imagen que hospedaste un día Ese rostro que te engendraba un sueño es el rumbo al que mi paso empeño por que sea tu sueño el que solía. Y ese tu amplio mirar en que cundía mi verdad, como un profundo ensueño es un aljibe en que mi sed despeño Por volver a beberme todavía. Han pasado otras aras por tu altar que intento me olvidó tu fervor que me fue cotidiano porque no recogí tu mano que era ofrenda. Pero ahora te tiendo la mía y me arrepiento por tantas horas de silencio sobrehumano y espero tu vieja devoción como a una venda. 18. Ese fervor de rezar melancolías en que un místico silencio me enmimisma me sacia con la presencia misma del ser que es oración día tras día Porque acerca otras que ya fueron mías a la hora solitaria que me abisma; y del hábito mundano me desisma como a un náufrago de la ola impía. En el tibio fragor que me empecina el tesón de regalar una tortura se me vuelve el dolor bienaventura y es bálsamo en mi humanidad mezquina ...Y tras poder con voluntad extraña una presencia me acompaña tácita... 19. A ti que acechas atroz como la pesadilla En cada recodo del profundo pensamiento A ti que lenta y tibia eres tú misma lo que siento Paz de mañana o inocencia silvestre de la ardilla A ti que en el fragor del silencio eres la quilla Que arredra la zozobra de mi ensimismamiento y eres la misma dulce calma del limpio sentimiento que ruega reza y ama pero que no se humilla A ti que eres la cruz puesta al final de este calvario Que das tu gesto a mi cotidiana paz de hablarte a solas A ti que eres el pan sumido en el santuario Donde hago la misa diaria del recuerdo Quiero hablarte del incienso que el silencio inmola Y agradecerte el diario fervor que al orar muerdo. 20. A ti que eres mi fe de un ciego en una mano, ilusión de la esperanza que va a dormir a un puerto voluntad que resucita el músculo ya muerto y que pone algo de Dios en el escombro humano; A ti que eres el culto que vuelve a Dios pagano Que te alzas porque te alzo hasta el celeste incierto Que me das la convicción de que Dios al fin es cierto Quiero llevar la ofrenda de un esfuerzo sobrehumano. Más allá del templo inmenso y arbitrario Está el silvestre rito del néctar y la abeja Y más aún cerca de Dios: el barro o carne vieja con que hacer un oficio infinito y bueno y diario: "Alzas el vientre como una iglesia nueva Y Dios sobre la tierra hace que llueva". 21. Son tus versos los que me hunden en tus rincones y me vuelven a tus esquinas Son tus manos las que hacen del viento una esscultura y me rodean con tus nubes de algodón Es tu boca con garganta de huracán hecho de pájaros lo que se clava en mis entrañas y me sangra por los ojos y aún es tu ser el que emana de mis te quieros de gusto salado y olor a lluvia 22. En tu sur occipital mis arrabales se clavan como raíces que camino tu sombra de savia me existe la sed que se deslaga en la vertiente vivir es acortar un ciego una manera de alargar un ciego pero los rostros van cayendo como la fruta en la tierra original que nos consume mi buzo te está el silencio que azul tus manos raíces manos de sed desquicio de la hora sitial en el ala que te tapa los suburbios de la sangre andenes de sangre sienes de sangre barro de sangre centauro de vino y savia luna de sangre barro de fuego derretido anillo mineral que relámpago el peregrino tenaz que ocupa el hambre. amiga sur caballo de silencio y barco 23. un silbido como un alfil oblicua punta que nos busca 24. tu sangre suburbial que te anda en canto la sombra gato largo silbo de fuego frío 25. ...Qué decir de nunca. con qué nombrar la nada cómo decir silencio o tomar el propio rostro del agua sin romperlo. Cómo decir, mírame aquí regresado. sin haber partido nunca. Cómo decir te encuentro si no he partido a buscar te. cómo decir, eras sin más asombro de ser entonces también verdad. cómo emprender el tiempo que empieza en cada cosa cómo contener la historia que se nos viene encima sin rompernos mañana sin vivirnos el nunca de los que no sufrieron cuándo. Que para un camino de siglos, de segundos inexo rables, uno solo perdido es nunca; porque casi es no. 26. tal vez, porque todo tal vez una circunstancia cualquiera no sea más que una condición de que los días integren la historia (cualquiera) Pero creo que de las casualidades (los casos) nos aferramos como náufragos para subsistir a la nada, la terrible nada de no tener testigos Alguien que pretende guardar tu testimonio que casualmente o porque se llama jorge con minúscula y tiene un teléfono te pide que lo llames: 4958127. 27. la decisión de asumir un momento, resuelve títeres en hombres todo porque tus manos me sugieren pájaros de pan 28. ¿Amor?, sí, yo te diré lo que es amor. Imagínate el alma como vena. Amor es la sangre que va dentro. Como el vino en el alma hecha botella. El amor es una gota que está dentro de un lago; el amor es la gota el alma es el agua. El alma está toda hecha de amor, porque amor, amor es alma. El amor es eso que se siente cuando se ama. Es como el incienso, el amor es una ofrenda. Amor es la nube que llora en el triste. Es un puente que nos ata como una cadena. ¿Lo ves ya?, es simple. Todo eso es lo que significa. Eso es el amor. ¿Amor?, sí, yo te diré. Escucha atenta. Amor es lo que siento yo. 29. Yo siempre desde un día. llegado, Advenido como tierra, la tierra convocada en la raíz primera. Entonces tú entonces tu mano tu costado tu soledad que ya tuviera nombre y distancia si la lejanía. Todo lo estaré como el súbito sol total en el pez ciego de infinito Todo lo surgiré inventándote la piel como el huerto en un labriego. Hasta nosotros en el mudo trigal como un leñador devastaré tu soledad. Rostro por rostro que no han sido silencio por silencio costado por costado que sola. Inun- daré tus recodos como un sol completo por un túnel como un sol que hacha las sombras a los dos lados de la cueva. Todo lo desmantelaré como el invierno para abrazarte de nieve caliente 30. todos mis instantes siempre cada vez eterno porque el tiempo mío y yo ahora, un estado de concien- cia que creo que la realidad es mi vigilia 31. la eternidad no es en tiempo 32. A la orilla de tu silencio como un pescador cargo mi hambre en el hombro de la tarde como la sombra. Tiempo atrás de tus ojos vas remando tu sangre por rostros que ya no florecen en los muelles que andas. Y yo en la misma tarde. Otra tarde en verdad otra sigla otro fondo en cada espejo otro silencio (como todos ajenas ordenándonos los ojos en las caras) acerco a tu tarde viajada de puerto sin tiempo a tu tarde alta de lejanos púlpitos. mi tarde con barcos de otras tristezas como un pescador. que guarda el sueño de los peces 33. Ya vienen las botas tapando en los hormigueros los ojos de los hombres que fueron testigos la tierra es hombres secos manos vueltas al beso inicial tiempos y sitios distintos que ya son lo mismo Pero este regreso no es haber tenido partidas Ya vienen las botas de la profecía sobre los hombres que ya no son las cenizas Suenan sirenas extrañas en los puertos vacíos lloran algunos niños de historia atrasada algunos ojos enormes comprenden y aceptan al final de un camino que eso era el desvío y mientras van desmantelando palabras como las golondrinas de la última primavera cierran como templos de Dioses desmentidos uno por uno los extraños niños y como el agua de la lluvia última cerradas en el número infinito todas las semillas que ya nunca frutas emprenden la nada por los mil abismos de los hormigueros que caen al nunca. Una rama se quiebra bajo un pie desnudo el primer acecho donde se abre un ciego pregunta en la sed y en el hambre primeros qué es esto a lo que empieza ya a llamarle mundo Y sin saber que ya, es decir mañana sin saber que estar es haber llegado descubre sus manos al tomar la rama y se queda absorto contemplando el barro. Destapando miedos la primera sombra la noche primera todo dolorido se vuelve redondo para achicar el frío. regresando al barro como buscando abrigo Huyó tanto ese día se hizo tanto a su carne que reconoce los ojos por la mañana y se abre se toca los pies, es el primer niño es el primer miedo se toca se toca se alza como un pino se tropieza y cae le duelen los pies se toca, no sabe toma algunas plumas, toma algunas hojas son suaves, las pisa y ya no se cae. Una rama se quiebra bajo algunas hojas reconoce un punto, un sonido extraño que no está en el aire levanta la rama que pisó. como antes. reconoce antes reconoce ahora los pies no le duelen, se mira las botas ya no mira el barro sigue hacia delante 34. La noche queda doliendo. Te cansabas de comerte los prados del cielo como un potro azul de silencio alargándose la sombra de vacío por el viento volveremos a nosotros dormido sin sal de la locura como el pescador que olvida el hada que le subió de las redes 35. EL SILENCIO Y NOSOTROS Las hormigas de mi boca te han marcado por la espalda las venas de la tierra han bajado a la sombra final buzos de sombra para tragarse el silencio que te vive los vértices de tu colmena más honda Ya todo te lo viví como el silencio, ala total sin testimonio. Y sin embargo, aquí me quedo como el labrador adherido a tus tardes para seguir empecinando la savia de la tierra madurar en una flor. Nos ha entrado el silencio como a las casas de los que han muerto lejos En los nuestros erigidos se agrega la distancia de otros tantos rostros. Y no nos dolemos sin embargo que un árbol nunca ha sido lejanías y nos quedamos, con las raíces clavadas en nosotros, como estamos buscándote el otoño en el verano 36. toca la nada con la punta de los ojos como un ciego y me regreso sin haber partido soy siempre la mitad del camino cualquier parte de un sitio que no tiene lugares algo me naufraga me destina al silencio 37. A veces vuelvo sobre mi propia sombra para haberme sido. Todo lo estoy entonces Redondo total testigo. 38. Contigo visité mis días destapando asombros le agregamos al tiempo los lugares existiendo los acontecimientos Y allá en la sombra final que nos juntábamos reducíamos a silencio el parapeto. Todos los miedos nos guardaron. y no tuvimos una segunda estrella con que saber hacia dónde. Contigo poblé el nosotros como una ciudad vacía en espera. Allí nos asumía el barro la historia de testigos. 39. Contigo anduve los días del nunca de la mano de tu silencio todo lo presentía como en el miedo Yo tenía tu esencia pero te tanteaba en la realidad con mis maneras cotidianas de ser ciego Todo lo fui candado tachando bocas en un laberinto y llegué a ti como el agua obligatorio y sencillo como la lluvia en los hormigueros. Entonces acomodamos la historia sobre la profecía. 40. Como un águila de silencio la sombra. 41. Para llegarte, todos los días de la imaginación de Dios lo romperé todo clavaré tus manos en el barro morderé tus sombras como la carne desquiciaré los candados de tu cuello hasta emergerme tu grito hasta obligarte la raíz que me existas y luego pisarte los ojos para desexistirme porque ya nada importará sino la nada después de un testimonio que siempre buscará un testigo. 42. Creo que descubrí que en mí la necesidad de escribir es en función de no perder- me el rastro de mí mismo. 43. náufrago una isla en un no tú empieza la soledad de un náufrago 44. Ésta es la primera certeza que tienes de mi silencio. 45. Himno al silencio Pájaro de espacio que late la sombra JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT |
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| Iniciado 53 mensajes 1 puntos | 30/01/11 01:57 hs 9 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt Nave para todos los diluvios VIAJE POR EL REZO Si tuviera podríamos cambiar de religión meternos en un barril lleno de aceite aprender el lenguaje de las flores saber cómo se llora en marte. No sé cómo se fundan las cosas importantes como ésa. Y hay tantas otras cosas más que ignoro No sé cómo se evita emborracharse cómo sueñan el amor los sacerdotes por qué se suicidan los insectos. (Ahora me doy cuenta de que la naturaleza no estaba preparada para los inexpugnables faroles) No tengo religión pero quisiera cambiar de algo de verdad podríamos hacerlo ¿Quién inventa las cosas importantes Quién anda instituyendo los profetas Quién decidió las alas del gusano? ¿y el instinto de beso en los sonidos? No es que quiera cambiarme las desconocidas raíces Es que contigo podría hacer un viaje por el polen, arrojarme a un cielo subalterno por la boca de un sapo enamorado. Remontarme por el aire con mis párpados por únicas alas. Derrotar todos los dogmas de la arquitectura universal. Podríamos invitar a un ateo imaginario a fusilarnos con burbujas de sonido hasta dejarnos huecos como una llama. O hacer un viaje por el rezo. Para eso sería necesario que nos escondiéramos en un molino apretando los dientes para no gritar cuando la piedra nos enreda con la harina. Nuestras manos juntas serán el mismo grano después tal vez nos harían pan lingote cereal, ladrillo, altar del hambre y con forma de luna un poco amapolada en alguna suburbana iglesia nos repartirían. Tal vez nos tocará esa vieja, la que reza casi con afán. Descenderemos por su esófago (sabremos casi algo de los hormigueros) y veremos el corazón de la fe el pabilo que sostiene historias el pedestal de tantas guerras. Después, un poco como los feligreses saldremos del recinto sagrado y nos dirigiremos a los andenes suburbiales empujados por la corriente de la derrota. Allí habrá un túnel mucho más oscuro. La salida será lo más difícil. Creo que prefiero no cambiar de religión, quedarme con mis palomas y mis trasnoches de páginas. ALFARERO SIDERAL Quisiera cada gesto innumerable de las moscas cada mínimo amor de este planeta cada polen de arroz cada hormiguero cada lluvia que se enguanta por la tierra cada rayo de luna en el océano cada faro derretido bajo el agua la hondura total de las insondables cuevas cada beso fugaz de cada boca cada constelación de saliva que destella cada arruga dactilar en las piedras colosales de las cordilleras cada rayo cayendo cada brasa cada escama de ceniza cada huella el número total del desarrollo la molienda de las olas, cada ala cada cosa en fin para ponerla desnuda e infinita como harina en tu cuerpo y tu alma y en tus piernas en tu memoria hasta el éxtasis que huye y se agazapa a cada gramo cada instante de tu vida para que sepas el completo abecedario de planetas de sal y de rugidos de gemidos de galope y de colmena con que junto a tu nombre catarata construyo el del amor como alfarero sideral en esta pieza. ILUMINACIÓN VACÍA Desmantelando naranjas demoliendo pianos triturando caracoles como a fetos de flautas voy y vengo entre pies e iluminación vacía besando la íntima piel de algún espejo con reflejos de lenguajes diferentes De esta peregrinación por el aire de esta torre de saliva se pueden decir tantas cosas tiene tantos nombres la soledad Y el tuyo, el más atroz SUEÑOS DE DEMENTE Te llamé por teléfono. era el silencio en punto de tu ausencia en mi pieza sin tiempo Te llamé con insistencia la llamada se extendía por el aire la llamada sin respuesta como un grito agonizante inundaba el vacío callado de tu casa y sonaba tristemente a nadie Colgué. hice otra llamada la misma cruenta voz que se partía la misma temblorosa campanada Me pareció que tenía algo de risa recorrí en mi memoria todo el ámbito un silencio sonoro que dolía Volví a cortar. Estoy pensando ahora en los venarios corredores, en la puerta en los discos quietos y callados. en la paz tranquila de la mesa en el pasillo aortal que se derrama y que pasa delante de tu pieza Al pasar me fijo en la ventana Tu mundo de misterios escondidos y me siento de recuerdos en tu cama Se me sube a los ojos el vacío se encarama tenaz a mi garganta me siento encerrado en el delirio Ahora pienso y se me anega el alma que tal vez cuando te llame nuevamente me responderá el silencio de tu casa Y mañana y después al día siguiente y también después de una semana y otra más y después ya para siempre Hasta que yo sepa de verdad qué pasa : que sólo existes en mis sueños de demente. LA NOCHE QUE NOS DESENVAINAMOS No he lavado la ropa que tenía la noche que nos desenvainamos y desnudos como la miel que cae de los higos maduros a la siesta, nos anudamos acuáticamente como dos lagos o dos gotas de agua que se juntan innumerablemente. No voy a lavar esa camisa. ESTOY ESCRIBIENDO TU NOMBRE En esta noche aquí en esta ciudad hoy, cualquier día un cualquier nunca en esta ninguna parte rescatada yo: este nadie de cosas y almanaques de resecadas rosas y poemas volados aquí en esta ciudad yo ahora estoy escribiendo tu nombre con dedos de niebla roto contra el aire encallado en la noche triste y sola de esta ciudad donde hay tantos que tal vez recogen su memoria, su alma, su tristeza para llevársela luego a algún poema oscuro en una ciudad cualquiera, solos. LAS ANCLAS DE TODO MI DESTINO I Que estas puertas de llegar sean las de partir si no encuentras tu vida en mi sendero, si tu memoria me renuncia si tu amor se descalza de mi nombre. II Tú mujer, tú amiga, luz, tripulación total de mis espigas, tesoro en llamas en la boca de la madrugada tienes las llaves y el timón de mi vida, las anclas de todo mi destino. Eso te lo doy. Como una mano, como una manzana. Pero no debes tropezar con mis pies. No te sientas encerrada en mi libertad que te regalo. Quiero ser tu camino no tu calvario. CLARIDAD HECHA PAN Está visto Está sabido que Está sido que yo Está vivido que yo nunca Hubiera sido uno de esos solemnes o terribles señores con anteojos y joroba. De esos que se mueven por sus bibliotecas con la familiaridad de un pez solo en su escueta pecera. A veces creo que tienen algo de dromedario, que guardan litros de páginas en la joroba de la espalda y las de los dedos. Los infaltables juanetes. Porque casi todos tienen cabeza pequeña, tal vez para tener los ojos más juntos, —la nariz no es importante— nunca se muerden la boca; y las orejas a veces son alas deterioradas, grandes como paraguas, a veces un poco chamuscadas y otras veces se les caen por el mismo camino de la calva. No sé si hay alguno que se coma las uñas, ancestros de roedor no les faltan. Algunos chupan de la pipa con invertida frustración de flautistas y oyen una inédita música con los catacúmbicos bronquios. (espero que no hayan leído nunca la palabra catacúmbicos) ¡Qué volutas de abortadas melodías! Asunto corbatas = me abstengo; casi todos la tienen sucia y otros la dejan para marcar una página remota, donde el torturado trapo convive con las migas de un irrecuperable sandwich. (quién sabe cuánta sombra ha recorrido). No! definitivamente, porque yo no dejo migas ni tengo orejas migratorias porque sólo me como las uñas cuando espero en las estaciones ferroviarias; porque no sé nadar como el alegórico pez ni soporto el olor satánico de los libros añejos, porque entre una flauta y una pipa prefiero una guitarra y mucho más soplar en la caña innumerable de tu aliento y porque no uso tiradores, (olvidemos la boca que yo también me muerdo cuando quiero imaginarte) porque mi única joroba es un dolor de caminos y no recuerdo cuánto leo, sino tus cartas, por todo eso y un montón de otras razones, no soy uno de esos solemnes o terribles señores. Además, si lo fuera, cómo hubiera hecho para darme cuenta cuando pasabas y tenías la boca encinta de palomas. No! definitivamente no lo soy. Y si lo fuera me cortaría las manos y la boca y trituraría mis dientes y después me escondería con esa sucia corbata confundido entre las migas por haberte amado y profanado con derrota y otoño tu cuerpo de claridad hecha pan. MARES ANUDADOS Quisiera que fueras sucia alguna vez con el olor bullicioso de los rinocerontes que en ti habitaran duendes diminutos una constelación de piojos labriegos y mineros de tu pelo y de tu piel ellos me podrían contar de su amor planetario de los hormigueros luminosos de las madrigueras amadas donde mi lengua no puede envainarse y pasa a veces como un glaciar quemante como un mar al galope. Ellos me podrían decir las diminutas rosas las quebradas los terribles cañones de tus huellas dactilares los aljibes insondables de tus poros ellos conocerían los remotos senderos las vertientes los guijarros las olas enterradas de tu pecho tus pezones como cúpulas sagradas sagrados como templos todos los jardines cada cementerio. ellos acamparían bajo el trébol fresco el que crece en la desembocadura de tu cuerpo continental ellos ordenarían tras nuestras enamoradas batallas los húmedos minerales de la savia tibia las herramientas exhaustas del amor. Quisiera recorrerte como una lagartija esconderme bajo cada piedra mirarnos a los dos crepitando como mares anudados y ser a veces mar y a veces caracol. VELAS PARA AGRANDAR LA OSCURIDAD He apagado todas las lejanías he decidido que estás aquí conmigo detrás de alguna puerta, lavándote la cara amasando un trago de ventanas en un papel, o bebiendo un chorro de mariposas en alguno de tus libros amarillos. He decidido que la soledad no nos cabe Somos demasiado para los enjutos territorios de la nada. Y si alguien no lo cree puede leer en los legajos de la primavera sobre nuestro encuentro desde los parietales de la tierra de nuestra insobornable brújula de equinoccios Sí! Estás comprando el pan para nuestro desayuno Un par de velas para agrandar la oscuridad ese esmalte multicolor para pintarnos camelias en los brazos y hacer el amor como las enredaderas. No encuentro la nota que me escribiste mientras dormía Te habrás olvidado de dejarla. No importa, sé que la has escrito y que decías que volvías en seguida, que no querías despertarme. Ahora me voy a meter al baño voy a demorar un poco para darte tiempo de volver e irte otra vez. Me gusta tu forma de estar tu presencia vacía, llena de sospechas tu ausencia habitada, tus constantes salidas. Ah! espero que no olvides traerme el bloc de cartas y los sobres. No puedo estar sin escribirte cada día. NOCTURNO PEDESTAL (ADULTERIO) No te quiero más le he dicho y una andanada de dedos aullantes me han empujado contra la pared oscura de los mínimos delitos Pero si hubiera decidido hacer de mi vida otro instrumento de culto pavoroso, ir a la guerra tal vez, hacerme sacerdote empasillado en conventos insondables, dedicarme a la sonrisa, sacarle fotografías a la muerte profesionalizarme en un espejismo cualquiera, entonces tal vez escogerían mi nombre entre palabras lustrosas y desde el héroe al santo desde el mártir al mentiroso acomodarían mi pedestal de nácar. Pero el amor es mi bandera mi altar mi alquimia mi pincel. Por eso soy un delincuente. ORDEN DE PALOMAS Entre acordes esparcidos por el aire, vuelan, giran locamente algunas palomas suburbanas Me parece tan justo que estén navegando en el cielo de esta mañana que no imagino dónde viven por la noche. De la iglesia abierta emanan ráfagas de música el aceite melodioso del órgano. los árboles enjuagan en la música sus crispadas cabelleras. yo camino plaza abajo. Quién sabe si alguien se pregunta qué hago pasando por aquí, quién soy, de qué huyo, en qué colchón de quién sabe qué historia voy a revolcarme. No, hay demasiadas alas en el mediodía. Yo y cada cual somos parte de la casualidad O de un aglomerado manojo de indescifrables voluntades. ¿Quién indaga un profetizado orden de las palomas, el justo cántico que se derrama los dedos del organista el culpable arrodillado el pisoteado cigarrillo del asesino nocturno? No nadie se pregunta por mí. A quién le importa saber adónde voy. Y, después de todo, ¿adónde voy? Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí Ni siquiera aquí. Ni. NAVE PARA TODOS LOS DILUVIOS Como un desaforado labriego enterré mis palas en los surcos de este cuaderno. He ido despejando el cardo peinando la tierra la encía fecunda la cabellera vacía soplando en la fragua del delirio hasta hacer saltar la espiga. Éste es mi pan mi harina enamorada mi sudor de anhelos que te buscan mujer ecuatorial templo definitivo altar de la fertilidad A veces el silencio a veces ciertas fotos viejas arqueológicos naufragios como sarmientos mordían el arado infatigable de mi lengua. Esta siembra insucumbible no teme la agresión de la pezuña pueden invadirla los dientes del olvido puede intentarla el fuego y el rumbo lóbrego del pus no hay silencio para el verso escrito si ha pasado por tus ojos por la siega de tu mente por la molienda vigilante de tu alma. Yo no quiero tener nombre de poeta prefiero llamarme jardinero pastor de rosas timonel de savia No hay en estas húmedas colinas de papel, una sola piedra de aridez, El sumergido mineral es todo de campanas. No hay un solo fusil bajo la tierra porque éste es mi prado de amor mi arsenal de palomas para tus ojos y tu sonrisa. Ahora bien, mi pequeño horizonte amiga de mis horas lejanas Es posible que los cuervos del tiempo, los gusanos tenebrosos que a veces tenemos en el subsuelo de nuestra memoria, pasen a dimitirnos, a esparcirnos, a disipar la semilla a barrernos con uñas de huracán enfurecido. Es posible que se desaten de lejanas cumbres, desde destejida nieve de recuerdos, algunos rostros que traemos puestos, y que el agua turbia del hastío alague nuestros campos de besos y de veneración trasnochada. Por ésas y por todas las otras muertes posibles que podrían sumergirnos yo quiero dejar un dolmen eterno para todas las expediciones para todos los testimonios para obligar los astros perezosos; y ese monumento indemolible lleva nuestros nombres y el del amor en este cuaderno que es una nave para todos los diluvios. Así, tal vez para siempre el talón de la atmósfera será una lámpara custodia para que no se nos echen encima las escobas de la nada y nos sumerjan. SER POETA ES MUY FÁCIL Ser poeta es muy fácil hace falta una distancia una imagen que a veces confundimos con la almohada Hacen falta muchos besos en la boca solitaria y el silencio desnudo acostado en nuestra cama Es aún mucho más fácil si se posa en la ventana una paloma perdida o una trémula guitarra Se necesita una hoja que se parezca a una sábana y después cerrar los ojos y arrojarlos en el alma Y empezar a dibujar con silencios o palabras los caminos de los dedos por el cuerpo que nos falta Hay que estar enamorado por eso hay pocos poetas la poesía no se atrapa con ávida red de letras Hace falta algo de rezo vivir con el sueño alerta llorar al ver una rosa y andar desnudo en la guerra Si esto no da resultado se compra un libro cualquiera la poesía está en los ojos del que pasa a recogerla EL SAGRARIO DE MIS NOCHES SOLAS Déjame haberte dicho cada cosa cada terrón clamoroso de esta tierra tu imagen fue mi guía en el trayecto y mis pies vocación de primavera Has explorado cada grieta de mi pecho cada válvula cada seña de mis venas sabes mis palomas, sabes mis espejos sabes tu retrato cuando eres la ausencia. Todo te lo dejo como un sagrado diagrama para que viajes tus ojos por mis sueños para que en la primera estrella de tu ventana encuentres junto al tuyo mi deseo. Éste es el sagrario de mis noches solas guarda en él tus ojos y si quieres tu alma echa a volar los hondos ríos de tu boca o agrega las tuyas a estas alas, si no basta mi miope fantasía para los paisajes suntuosos de tu entraña. Ésta es toda, amor, la geografía de mi mente un poco enmarañada Te lo doy como a un país como a esa isla como a esa mano o también esa manzana Te lo doy como te doy mi vida como en esa canción que te gustaba ITINERARIO DE MIS MANOS He llegado a la cima de mi boca a la cúspide de mi insomne empresa he trepado al final de este cuaderno con las redes ávidas y con el sueño alerta. Si ahora puedo echar al fuego todas mis guitarras y ver cómo se queman y vuelvo a empezar la golondrina por aquella primera primavera Es que este itinerario de mis manos siguió sin perderse su avisada estrella. Tengo otro desierto que emprender para tus ojos otro mapa de páginas y estepas para construirle nidos a tus pestañas y a tu corazón una extensa madriguera. ESTE AMOR CALIENTE Gracias por mi alma desnuda por mi mente con fuentes donde surgen lagartos de diamante que hacen el amor como suicidas hasta evaporarse Gracias por este dolor insoportable por esta dulzura incandescente Gracias por poder volar como un demente con los pies atados y los ojos pisoteados por la gente Gracias por la palabra gracias por este amor caliente por este cuerpo mío de praderas enamoradas Gracias por poder pensarte por poder creerte por imaginarte con locura candente por besar el aire o arrancar estrellas o explotar en mil avispas de repente. Gracias hembra constelada por tus abismos de amor que me perduran Gracias por tu boca sin fronteras habitada Gracias por tu aliento donde viven mil planetas Gracias por tu mirada innumerable, incontenible que todo lo bebe como una infinita ciénaga Gracias por estar locos por poder descalzarnos los dos juntos para entrar a un templo donde entran solamente a casarse las estrellas. Gracias por mi alma desnuda ¿cómo podría si no decir cosas como ésta? Usando ademanes de poesía con mis torpes manos de madera. ME GUSTA VERTE PASAR Me gusta verte pasar decidiendo el espacio con tu cuerpo derramando nadas que no eres hiriendo a muerte al tiempo con tu sonrisa inagotable Me gusta verte pasar decididamente no hay nada que me guste más Ver tu pelo a chorros que lame el espacio. Verte elegir la silla donde te vas a sentar o buscar un libro cualquiera. y no es por ninguna de estas razones que me gusta verte pasar Es sólo que me gusta verte saber que estás viva contenerte con mis ojos lanzados insaciablemente hacia ti. AMULETO He hablado con el reloj de las medidas con el fogonero de todos los tamaños con el chofer de las dimensiones absolutas Él me ha dado un brebaje de ocultarnos un talismán de desaparición de hacernos aire una medalla para ser como queramos. Así podremos irnos a vivir bajo los hongos a edificar un palacio entre las alas del trébol a enseñar un Dios cualquiera a las hormigas a que los besos nunca sean más pequeños a tener miedo de las gigantescas cucarachas podremos domar una luciérnaga y luciernagar como jinetes de una lámpara podremos domesticar al terremoto y hacer temblar la tierra con tu orgasmo haremos el amor como dos gotas que se juntan en un beso innumerable sobre el terciopelo infinitesimal de las corolas. Y después cansados de ocultarnos podremos frotar nuestro amuleto y saltar como relámpagos que emergen y tapar el sol con nuestros cuerpos. ¿CÓMO NO AMARTE EN UN DÍA COMO ÉSTE? El sol se ha subido a su púlpito celeste y derrama su discurso de luz sobre la tierra Hay pájaros anclados en el aire tembloroso de la mañana Cómo no tener yo también algo de flor cómo no amarte en un día como éste Cómo no haberte escrito estos jardines a pesar del atuendo ceniciento de este día, si tengo tu recuerdo en mediodía izado en el cenit de mi alma? INSTINTO DE SISMO Era la inmovilidad total, la nada el silencio inmemorial, todo infinito de repente un temblor, un párpado, un ala la soledad que estallaba en un latido Tal vez dios no ha empezado todavía Yo sé sólo de espigas y raíces. sé de mis cuadernos y de tu poesía de lo que te digo y lo que tú me dices. Pero a veces pienso que llevamos en el alma un instinto de sismo que acarreamos la raíz de los relámpagos el ovario primordial de los destinos. Y se me ocurre que dios es la burbuja el equívoco de la inmensidad desolada que de repente se levanta y desoculta como el amor que hasta el encuentro nos buscaba. La eternidad la entiendo por delante por detrás es un desierto que atropella pienso en el extravío que nos precedía como una jauría de rostros y de puertas Y me parece haber tenido acceso por tu boca a la ruta profética a mi primer pie y a mi primera huella Y con todos mis insomnios en suspenso me parece que en ti dios se cumpliera. SILENCIOS ELEGIDOS No sé qué silencio usar para hacer el monumento del sonido tal vez el fragor de las cascadas en las vísceras del hielo contenido tal vez el del zumbido derramado de un caracol triturado, hecho añicos o el silencio que queda en los abismos después que cae un pájaro herido. Puedo usar el silencio de los astros, que se apagan en la carne de los siglos —no quiero el silencio que sucede a las balas de ningún suicidio— puedo usar el sonido de tu boca cuando en un beso infinito nos hundimos o el silencio del silencio cuando saltan por el aire los desollados ruidos de la ciudad que se debate en mi ventana. Hay otros sonidos de martirio que dejan silencios mucho más dolorosos esas trompetas con que nos derretimos volando como evaporados pozos. Ya elegiré bien con cuidado los ladrillos de mi torre para construir la anatomía de la música donde tú y yo vivimos. Ahora me preocupa el pedestal la base donde quedará erigido la palabra que diré para ofrecértelo Porque de tantos silencios elegidos si digo el término equivocado podría derrumbarse mi obelisco. ¡Creo que he encontrado el material más adecuado! es el silencio de la palabra olvido. Ahora puedo cantar ¡canta conmigo! el monumento cantará callado. ¿QUIÉN VIENE A DARME DE ALTA LA SOLEDAD? ¿Quién apaga la tiniebla quién me lava estos rincones quién me enseña algún idioma que no tenga la palabra silencio Quién viene a darme de alta la soledad A decirme que me vaya a una guitarra Quién viene a mostrarme una paloma a decirme que he nacido A enseñarme a pronunciar tu nombre con mis manos Quién viene a decirme que no soy un delito Quién me indulta de todos los perdones quién me dice que estoy vivo Quién me dice que mis pies hacen caminos Quién me dice que me llamo número siempre quién me paloma quién me cambia por un beso la palabra Dios? SOLES SUMERGIDOS A veces no entiendo los huevos esos soles animales sumergidos en una placenta de tiza No entiendo sus ovalados silencios se parecen tanto al silencio todo lo que son lo son por dentro. De verdad no los entiendo No sé por qué no salen volando por qué no se van de un suspiro al firmamento Ahora que pienso, tal vez están volando por adentro Tal vez lo que me pasa es que quisiera ser huevo brillar en la penumbra, acumular mis cielos E irme volando hacia dentro hacia ser cada vez, mucho más, infinitamente pequeño. O PEOR AÚN Nunca querré parecerme a una papa no tener dedos ni tener lengua No sé siquiera de qué lado de sus ninguna parte mira si tiene boca, sólo un nido de ombligos no, no quiero transformarme en papa Siempre he odiado los tenedores y no soportaría tener que odiarlos más y sobre todo no soportaría que me comiera cualquiera que no fueras tú y a pesar de que querría viajar por tus entrañas; tal vez, si tú me tuvieras en tu plato, no tendrías apetito o te llamarían por teléfono o podrías incluso no comerme todo o peor aún no darte cuenta de que era yo PRINCESA BOREAL Para adornarte con diamantes que respiren con piedras de viva transparencia como a la reina de todas las edades emperatriz galáctica yo elijo temblorosas gotas de agua o de saliva y a veces de lágrimas un poco opalescentes. Busco por los ríos infartados de la noche por los lagos insondables del silencio por las olas del tiempo sin llaves y esparzo por tu cuerpo de continente y de peligro esas frutas sin nombre esas maduras estrellas animales. Así te quiero a veces mojada y temblorosa como un mar malherido que tirita y se deshoja Algo antártico en el fondo de tus huesos un poco de cal de luz dormida, adormecida de miedo a las ventanas solas Un poco de rincón en tus pupilas mojada y entregada entre el aire y la sábana que te sostienen como una voraz corola. Por quererte, te quiero de mil formas pero a veces quiero hacer caminos y como tendiendo entre las estrellas al azar algunos hilos con astronómico delirio trazo rumbos de besos por la tibieza de tu cuerpo infinito y dejo los pasos de mi lengua con pisadas de esmeraldas de diamantes latiendo de ópalos y perlas y así condecorada con el agua primaria de mi boca con el sudor que emerge de mi carne espolar que te tripula con algunas lágrimas que son parte del rito que nos vive parte de esta vertiginosa locura te dejo hecha de cielo princesa boreal collar de aurora mojada con el agua enamorada de la hondura. LOS PÉTALOS DE LA POESÍA Como las primeras hojas del otoño jugando a haber sido mariposas los pétalos de la poesía planean y caen a mi corazón. Allí reposan, y se hunden por densos hormigueros y recorren mil vetas laboriosas relámpagos de hondura que las llevan hasta una desembocadura de rosas Yo andaba como un túnel escapándose tenía la mirada fragorosa Se han volado de mí aquellos acechos se han volado con tantas otras cosas Ya sé tu nombre y un culto de labriego me empuja por las cosas más hermosas. EL TELÉFONO Tiene algo de buda o perro echado, de tintero de cabeza de toro o zapato abandonado misterioso caracol si está callado contiene en silencio todos los senderos A veces se despierta con voz de grillo austero y entre venas atmosféricas y magia tamizado me trae el sonido más amado la canción vegetal que yo más quiero. En esta soledad él es mi compañero cueva del silencio y corazón alado a veces por el aire me lleva hasta tu lado como un instantáneo y ferviente mensajero. Él, que toca tu voz con quieto aliento que contiene en palomar tu melodía en su boca la anuda con la mía y nos lanza hechos aire por el viento Yo amo a este teléfono profundo a su prolijo intestino casi vena a su cráneo carbónico que drena que me lleva por las glándulas del mundo Es el único antídoto del tiempo único cerrojo del silencio TERRESTRE ANATOMÍA Creo que podría ser profesor de geografía Conozco cada río del aire quieto cada costa cada labio cada abismo del silencio Mis alumnos no usarían anteojos. Tal vez calandrias en las manos líquidas tal vez mirada de mordaza Todos lloraríamos juntos al empezar la clase. Hoy por ejemplo enseñaría los desiertos atroces con esqueletos blancos de luminosos caminantes Allí han establecido sus cadáveres titilantes algunos poetas que nacieron ciegos. Dejaríamos para nunca los oasis Alguien habría inventado la palabra teléfono Si no fuera por esta hora en que todo el mundo duerme. Creo de verdad que podría ser un mal profesor tengo todo que decir podría asustar a mis alumnos Dibujar en un pizarrón de lágrimas cordilleras de besos cordilleras con diamantes que se quedan atrapados en la boca ay los volcanes ay la nieve y la llamarada y la lava en soledad. Conozco este planeta de callar con manos de viento con garganta tormentosa con huracanes de cuadernos. Les aconsejo que no se inscriban en mi curso Podrían hacerse adeptos a la poesía y en alguna última página a un primer suicidio. UNA FLAUTA PERFECTA ENTRE TUS LABIOS El amor me condecoró la boca con esta urgencia de versos no quiero suicidarme de silencio puedo besarte eso sí, permanecer callado como una flauta perfecta entre tus labios la canción nos crece por adentro y la escribimos con galope de relámpagos. LAS FOSFORESCENTES TROMPETAS La música desordena manantiales en mi pecho desata relinchos sopla los molinos de mi sangre y hace saltar tu rostro como candente mineral eyaculado amo su rastro de gases derramándose su lacio paso de pez o de gaviota amo sus manos de tules y de oxígeno su cuerpo gaseoso y llamarada amo las trompetas de metálico vuelo cóndores de oro transparente flechas huecas de cristal fosforescente CADÁVER GENERAL Dónde han dejado el resto de estos cadáveres el expoliado cuerpo del alquitrán esta sangre tenebrosa de planeta? Miro en estas calles el pedregullo engarzado un poco como un desmentido cielo constelado de las pequeñas y las múltiples muertes de los hombres tapas de botella cristales de choques irrecuperables cigarrillos retorcidos indescifrables gotas de café orina o sangre. Esta selva para gatos y vientos invernales estos jardines para que paseen Dioses de hielo estos cementerios para que nadie llore me recuerdan que nunca he pedido auxilio No quiero que los restos las plumas los párpados los rotos dedos de mi grito mutilado se queden enredados a este cadáver general desatrapado. Mejor me voy hay una plaza a la vuelta de la esquina. EL NOMBRE DIVINO DEL AMOR Quiero apostar con todos los poetas con todos los juglares y todos los mentirosos de la tierra con todas las bocas suburbanas de la historia con todos los tinteros trasnochados con todos los suicidas y los gatos con los conejos las moscas y los peces con todo lo que ha estado enamorado quiero jugar contra ellos mano a mano boca a boca, solo contra todos a quién ha dicho más veces la palabra el nombre divino del amor. Y luego quiero llevarte el trofeo hasta tus manos, para ti, la hembra más amada de la tierra. ES EL AMOR Empieza en los dedos de tus pies deltas de pan y de firmeza el continente donde desembarcan mis besos como exploradores y suben por las dunas perfectas de tus piernas de subterráneos océanos Empieza en cualquier poro en cualquier centímetro de piel enamorada en el agua vegetal de tu cabeza en tus párpados donde no hay nada escondido. Empieza en tus manos a veces en tu aliento donde vive la sospecha en el olor melodioso que dejas cuando pasas en tu nombre si no estás, cuando te nombran empieza, empieza y sigue empieza en mí, porque te traía conmigo como un hambre de milagro antes de hallarte antes de que hubieras sido siempre como una cueva sagrada. Empieza y es la primera gaviota de la tierra el primer amanecer sobre la nieve y mi corazón reconoce su demorado nombre desde su hondo trayecto de extravíos como un ciego de manos luminosas Empieza constantemente, siempre como empezaba antes de llegarnos igual que una exhaustiva geología que preparaba la fertilidad para la rosa Empieza en cualquier cosa, a la mañana en el cuaderno que me llama blancamente en tu imagen que es el primer recuerdo como un faro en la niebla Empieza siempre interminablemente como toda el agua de la tierra de innumerables raíces en la atmósfera de infinitas arterias hasta el mar. Empieza y me lleva hasta las vetas de tu cuerpo templario de altares y escondrijo allí enumero la redondez de las naranjas mido el olor total de los jardines y escondo todas las espuelas de la luna en la marea envainada entre tus piernas. Es el amor ya lo sabías que lleva las infinitesimales cosas de mi vida a tu nombre y tu recuerdo como a un continente de eterna subsistencia. UN SUEÑO DE DIOS Cuando tú y yo hacemos el amor nos asisten todas las flores de la tierra los ingrávidos besos de los cardos el cardíaco semen del manzano las rosas que elegí para tu nombre y los alelíes que no sé cómo se besan Pero cuando somos el amor cuando lo éramos y cuando lo seremos Dios se acuesta con la eternidad para engendrar la primavera que trae una ofrenda de canciones para ti que fuiste un sueño en demasía de Dios cuando duraba solo. MUJER ANTE CUALQUIER INVASIÓN A veces, de tu vientre caen jaurías de renunciados aerolitos por venas de derrota y desocupación Es el otoño, tu éxodo de sangre es cuando la seda vuelve a la tierra y el gusano se hace mariposa es la hora en que tu vientre terrestre mastica la hojarasca humedecida, con rumbo de nube con instinto eterno de clorofila. Amo tu menstruación, la lava de tu vientre volcánico los encendidos despojos de enterradas atmósferas, tu galáctica savia desmoronada, nieve herida desatada cúpula. Amo esa camisa de fuego que tus íntimas ramas se desvisten amo tu ejército de hijos cayendo postergados con algo de vencida hiedra con campanada de ceniza con escombros de paloma. Amo ese innumerable cadáver que te desorbita y duele ese turbio deshielo de pan cenagoso ese río de alas rotas ese derrocado follaje de veranos sumergidos esa dimitida cabellera mineral ese dolor de destitución que te tirita y te proclama huerto de todas las rosas mujer ante cualquier invasión morada de la primavera. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT (Continúa.) |
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| Iniciado 53 mensajes 1 puntos | 30/01/11 02:01 hs 10 Re: Poemas de Jorge Lemoine y Bosshardt ESTAS VENTANAS ATROCES Estas ventanas, amor con el múltiple beso de la lluvia mordiéndolas con desesperada impotencia amor, esta mañana se enhebra por mis venas como el olor de los árboles nos habitaba a veces cuando caminábamos por tu vereda. Quisiera contarte cada cosa que toco cada desolación que mis ojos van creciendo pero no tengo versos suficientes ni suficientes palomas en mis versos y esta lluvia que late con diseminado corazón el techo... Es entonces ésta la soledad? esa que se demora en los espejos esa que hincha el silencio en los desmantelados muros de los destituidos templos? Estoy solo y no pero estoy solo llevo tantos destierros en la boca y mi verso te busca amor entre las cosas amor que me aniquilan y a veces te toca, amor, te toca te besa te ama te moja y a veces me muere como una paloma, aquella en medio del océano infartada. y esta luz y este aire que me manipulan Es la hora amor de estas ventanas atroces de esta mañana sin palomas sólo barcos con sirenas lejanas y esas otras amor, esas otras que nos nombran. Cómo es tu mañana? aquella de doradas piernas un poco demorada entre las demoradas sábanas del alba. Cómo van los pasos de tus ojos por esos pasillos venales y las fotografías en los muros que yo no miraba pero que ahora reconocería? Cómo son los silencios que me nombran? y las palabras que me olvidan cuáles son las manos que acarician el plumaje del aire que ya no me reconoce La muerte es la única distancia sin partida. Y por nombrar cosas idiotas la guitarra del aire sin dedos o tal vez mi corazón que tañe y este cuaderno amor que me sostiene como tu nombre como un escudo pedestal terrestre de mi boca y la ventana donde rebota la lluvia que también está sola. MUJER FUNDAMENTAL Mujer fundamental, veta de gacelas mina donde surge la mañana guitarra genital del alba telar profundo de la primavera Mujer, hondo cuerpo de flauta donde vivía la música primera tus ojos son frutas de lejanas tierras tu alma tiene soledades de otra raza En ti vinieron a abrevarse las estrellas A ti bajaron en manada las galaxias y en tu vientre pusieron una lámpara y pintaron tu sonrisa con espera. Se te hincharon de pétalos las venas tu corazón se transformó en campana y todo tu cuerpo era una casa tu mágico cuerpo de alfarera. De ti salió como la luna llena era un pan de arco iris una espiga era el número total de las vendimias era el cuerpo de todas las cosechas Tú le diste a beber cada paloma tú sembraste la música en sus dedos Y ahora tiene el corazón de vuelo y mirada de mansas mariposas Sostenida de latidos atmosféricos pasó por mi lado como una flor de atmósfera urgente salto de mi memoria en ella descansaba un viaje eterno Por eso mujer, madre del agua quiero dejarte mi flor hecha de frío un poco de equipaje de caminos como el alba lamiendo tu ventana para que a la hora total horas afuera tengas aún mi corazón de página como un humilde altar que te consagra desde lejos mi madre verdadera porque pasé a buscar la vida por tu casa. EL AMOR No hay una sola quebradura en mis ojos una sola ruptura del aire no hay un solo momento en mi día que interrumpa la catedral pujante de mi memoria levantada No hay un tajo en el silencio por donde no se escapen ráfagas de canto buscándote tu cabeza lejana, continente de mujer y de niña No hay una palabra donde no capulle tu nombre una habitación donde yo entro que no se ilumine de tiniebla viva de silencio palpitante de distancia encinta. El amor viene (vienes) conmigo como un arco iris para mi cabeza como un halo de luciérnagas para mi sonrisa. Ya te he dicho todo (ya toda mi boca) pero mi voz no quiere reposo quiere trompetas calladas y silencios que gritan el sonido de las islas solas el sonido del incendio en una isla todo para construirle casas a tus ojos chozas de saliva trincheras a tu boca nocturna donde encontrarse en sueños con la mía. El amor va conmigo es mi bastón, mi linterna incansable y mi guarida. ABECEDARIOS DE SILENCIO Voy a tratar de ser amigo mío voy a tratar de preguntarme cosas me voy a regalar un montón de termómetros un kilo de balanzas un litro de espejos todos los barómetros que sean necesarios un alambique si hace falta y voy a romper ese reloj insobornable. Y me quedaré conmigo a pasar la noche el día la semana el año el siglo, la eternidad completa sumergiendo instrumentos analizando piedras tomándole la fiebre a mi sonrisa leyendo abecedarios de silencio hasta responderme hasta saber quién soy. POZO DESPARRAMADO Voy estas fosforescencias por la orilla de la vida a veces un poco horario tantas veces nunca tanto siempre nada. Me parezco a las luciérnagas pero cuando no me enciendo es que no existo no tengo otra estadía que la luz otra palabra que el beso Sáquenme de encima estos nombres como muebles antiguos esos baúles incógnitos y los pequeños cajoncitos de hacer cosas útiles como entrar en las peluquerías. Yo no me corto nada tengo demasiado poco me dejo crecer la sombra admito cada habitante Sonrío al que me sonríe después me apago soy noche existo tiniebla pozo desparramado. Y en invierno no hay luciérnagas. ESTRELLAS DE TINIEBLA Ahora son las guitarras lloviendo escalofríos cuerdas tiritando aire aterido de canciones-silencio párpados temblando un poco de grillos derramándose espumosa madera y tú surges de todo como un vapor de fotografías ausente y poemas no escritos. Y tú y yo escribo Tú y estas guitarras. Follaje de aire hojas que chocan y titilan estrellas de tiniebla, la soledad es terrible voy a escribir esa frase la soledad es terrible Y estas guitarras apuñalándome con pétalos. NUESTRAS FOTOGRAFÍAS Entre la nieve ordenada de estas páginas guardaba como el secreto hondo de las flores nuestras fotografías (polen) Y mientras soltaba barcos de papel cargados con mensajes anhelantes hacia mi memoria tu imagen se caía llovía escondidamente sobre las frías baldosas. Alguien las recogió y me las entregó reconocién- dome Estaban frías Pero somos los mismos sobre el papel que nunca pierde la memoria. Qué miedo tengo de la tuya y de la mía. Porque si caemos los sueños sobre las baldosas del tiempo nadie recogerá nuestras almas. sin imágenes vacías. LOS VERSOS QUE NO ESCRIBO A RATOS Yo no sé qué me pasa esta mañana que no puedo mirar fotografías que no puedo asomarme a la ventana ni leer siquiera una poesía Yo no sé qué me pasa esta ventana yo no sé qué me duele esta poesía qué oculto puñal en las fotografías ¿es que voy a suicidarme esta mañana? Yo no sé de esta pieza qué me ahoga ¿serán esos implacables espejos? hay algo que en mi alma se deroga hay algo que me estoy volviendo lejos Me parece que el aire me interroga que se me clavan a fondo los espejos Hay algo esta mañana que me ahoga Hay algo que estoy mucho más viejo Tal vez la inmovilidad de los retratos la mirada total de la mañana los versos que no escribo a ratos me voy a volcar por la ventana TODO EL INVENTARIO DE MI VIDA Cada día supero una medida Cada hora derroto algo definitivo Cada instante te quiero más que nunca hasta dónde ojalá esta primavera me acumule en un eterno domingo de campanas y de flores yo no quiero que hayas sido otra historia cualquier otro milagro forastero otra cara Siento el útero de una inmemorial astrología pesando en mi memoria y en mi cuerpo y en mi alma algo me traía eternamente hacia este encuentro me arrastraba hacia tus ojos me decía que aquí estabas Y ahora todo el inventario de mi vida todas las alas de mi eterna travesía echan anclas en tu vida. CUERPO DE UNIVERSO Quiero llamarme con el oro de la abeja con el nombre del telar de la mañana quiero mi nombre con los remos de la nieve quiero ser parecido a una manzana Quiero estar hecho de greda planetaria que se peinen cataratas en mis dedos tener ruido de luna en el perfume parecerme un poco a cualquier templo Quiero tener mil ríos en el cuerpo y mirada de cueva derramándose ser todo fuera, no tener adentro como el aire y el silencio amándose quiero aprender a ser fosforescente tener algo de mosca, carne de agua y poder sumergirme entre la gente y emanar del silencio de una caña Ser total como la música que mana entre el cráneo colosal de los planetas y el oceánico pecho del espacio frotando sus incalculables cabelleras Quiero tener cabellera de cometa ser vertiginoso cayendo cielo abajo parecerme a una fogata bajo un lago que mi nombre se escriba con estrellas. Quiero tener uñas como un mar que late que me confundan fácilmente con un clavo caber en la copa de un estambre que no basta para mí todo el espacio Y después, con este cuerpo de universo poner mi existencia hecha de canto en el momento de entregarte el verso. al ponerlo como un beso entre tus manos CON LLAMAS ESPUMOSAS Me gustan los lugares espumosos esos rincones con monstruos de pelusas los bolsillos inefables de los pordioseros la melena de las palmeras que se han ido a otro planeta la boca de un Dios muerto comiéndose una nube algunas tardes tristes, grises con manadas oceánicas de lana el cuello de las palomas que se evaporaron los cadáveres de las fogatas en la tierra la llama de los candiles las habitaciones donde aún no ha muerto nadie las entrañas aéreas del pan. Me he hecho amigo de las alfombras de la ropa vieja que nunca se regala de los diarios con historia arrepentida del nido lunar de las gallinas Y hasta casi del blanco pubis de las olas. A veces he llegado a ponerme las manos en el pelo, Buscando lugares espumosos BUSCO ENTRE MIS ADENTROS Nunca tuve algo contra mí siempre quise apoderarme de todo no sé por qué ahora sucedo que me miro de frente me busco en los espejos me envío sonrisas y me las devuelvo Será que desde que nos encontramos y en la soledad soy mucho más solitario Busco entre mis adentros quiero tener lo más tuyo Y cuando me encuentro Ya no me siento tan solo Con algo de tus recuerdos. COSAS DEFINITIVAS Alguna vez me empecé a quedar sin dios culpa de las cucarachas tal vez que eran demasiadas y había que ponerles los mismos venenos que se usan en las iglesias. El caso es que me empecé a quedar sin dios se evaporó como un útero oceánico. Esta cicatriz que tengo no me gusta Es demasiada A veces le echo puñados de arena me desaforo con cosas menos minerales me quedo despierto por la noche doy vuelta los espejos para descubrirlos in fraganti leo libros empezando por el modo de olvidarlos Es inútil Quedarse sin dios es algo irremediable Es como de repente haber nacido muerto. Por eso miro los astros inexplicables con ingenuidad esperanzada y le pido a mis sueños que imaginen que me vivan que me sean una nave que se acerca un bote fosforescente un gondolero con alas De repente una memoria completa de cosas definitivas Un abuelo de diamante que me seca la intemperie del tiempo con una túnica de música. Porque de repente me empecé a quedar sin dios y me di cuenta que mi memoria es un oscuro pasadizo Una puerta de llaves caprichosas. Qué pena que hubiera tantas cucarachas, de verdad. QUE LA VIDA NO SEA IMAGINARIA Desde que te conozco me fijo siempre en las florerías Me miro pasar en los cristales Y me da ganas de cortarme el pelo Amo al inventor de la fotografía Me parecen mariposas los sellos postales Y a veces acaricio a los teléfonos Desde que te conozco hago cosas sencillas No tomo más café con el sepulturero Me olvido de revisar el almanaque Dejo siempre abiertas las canillas Me dejo encerrado en las fotografías Y nunca me doy cuenta de que tengo hambre. Desde que te conozco lo que más me gusta, es que todo me parece milagroso: Recordar quién soy por la mañana mirar relojes que ya no me asustan estar adentro de mis ojos que la vida no sea imaginaria De verdad todo es mejor desde Nosotros empiezo a entender ciertas palabras y me he hecho cliente de las florerías progreso enormemente con el sonambulismo Me han echado hace poco de la fábrica me he comprado un libro de poesías. Ah! y desde que te conozco todo el mundo me dice que estoy loco Que de dónde saco esta cara de alegría. LLÉVENSE ESTOS NÚMEROS URGENTES no quiero tratar de ser inteligente de haber podido inventar cosas feroces prefiero que me dejen con las flores llévense estos números urgentes no quiero que me hagan usar lentes no quiero ir a discursos ni a reuniones no me regalen ni fusiles ni relojes no me recuerden la palabra muerte ¿No se dan cuenta de que estoy enamorado que no tengo nada de teorema que ya nunca voy a envenenarme? el que quiera sentarse aquí, a mi lado tiene que dejarse crecer la primavera y olvidarse para siempre de olvidarse. ALGO MÁGICO QUE ME HACE SER MÁS VIVO Hoy tengo el corazón hecho un nudo. del subsuelo de mi alma emergen como en un remanso que devora manos que se agitan, gritos urgentes. Amanecí como arrasado, roto, como un campamento devastado. como una iglesia profanada como una tumba después de un terremoto Como a una cruz o a un timón, los dos, como a un bastón o a un mediodía quise atrapar tu nombre que pasaba pero las manos de quedarte no eran mías La vida arrecia con rosas o puñales: o como el pan de trigo o como el de veneno. No me importa una muerte equivocada yo sé cuál es el pan que quiero si el pan de despertar no es morir sueños Pero no quiero que mueras con mi muerte no quiero inundarte con suicidio Yo te invito a mi mesa, está servida pero el pan, amor, es sólo mío. En mi vida verás fotografías y unos viejos floreros atendidos Hay un sótano de rito inaccesible sin embargo no hay nada prohibido. En mi vida no hay puertas para abrirte puedes pasar con sólo una mirada pero antes de entrar, quiero decirte algunas cosas que ya están gastadas. Si te bastan estas pocas herramientas, el poco combustible de mi lámpara, mis manos un poco enronquecidas, y mis ojos con restos de batallas, Ya puedes pasar y acomodarte Descálzate, si quieres, todo es tuyo. Tengo sólo otra cosa que contarte: entre estas sillas y estos muebles sucios Hay algo nuevo que he encontrado algo que entró recién junto contigo que no tiene nada viejo ni gastado Algo que soy de verdad mucho más niño Algo que nunca había cultivado Algo mágico que me hace ser más vivo Es que nunca he estado enamorado. ESTA DERIVA CIEGA Hoy he amanecido con el alma enredada con la voz que pierde su camino con la memoria como desorientada me parece que ni siquiera he amanecido Una rosa me regala una promesa una esquina me unta con delito me asesta el vacío una ventana Tal vez lo que más duele es el vacío Es una cosa de verdad incalculable esta deriva ciega, sin destino. Esta zozobra de todos los altares esta prisión de todo mi albedrío He sentido que tiraba de un cadáver un lastre acusatorio detrás de mí era mi sombra, todo mi equipaje mi rastro, las manos de mi hijo. Quisiera arrancarme el corazón de cuajo extricar este nudo a cuchilladas y llevarlo lejos y enterrarlo y dejar todas mis huellas enterradas. ABREVÉMONOS DE BESOS Con manos clamorosas te busqué como un ciego como un gusano clandestino por el cieno recorrí cada poro suburbano del te- rreno, con lámparas de lluvia exploré cada hormiguero, Luego fue la desesperación identifi- cando el veneno El otoño me exilió a vivir en sueños Y vino la resignación del ciego que sabe su destierro: (Yo quería pintar el alba sin conocer los colores del cielo) Me eché entonces a dormir en un vino amargo y lento. Y ahora algo me sacude, me llama y me despierto, es la madrugada, la reconozco, la estoy viendo. Esto que siento está fuera pero ya estaba adentro no nos enamoramos, nos identificamos nada más con vernos nos reconocimos, el amor ya lo traíamos de lejos lo traíamos puesto como a un milagro o a un instinto profético. Qué me importan ya los dientes del desierto La sequía asediante la implacabilidad del tiempo, Dame tu mano de escudo abrevémonos de besos Entre arenas y cenizas siento que somos eternos. INUNDACIONES DE LÁMPARAS En cada hueco blanco de este cuaderno se detuvo mi alma y mi deseo a reclamarte, y te busqué en el aire para completar mis besos para lavar el silencio de mis manos en tu pelo tibio, para despavorir mis miedos con tus ojos como inundaciones de lámparas. EL NOMBRE DEL AMOR DESESPERADO Te quiero. Tenía ganas de decírtelo era la habitual paloma que se ordenaba dentro mío y tramaba ese dolor de aire que nos ahoga de anticipadas libertades Por eso vine hasta la tinta a volar a indefinirme a sentir mi galáctica explosión mi dimensión de alba enamorada. Te quiero. tú no estás a la orilla de mi boca para oírlo, para deletrear el oleaje de mi aliento por eso te lo escribo ahora en este sitio donde tu ausencia hincha el espacio donde tu cuerpo es una urgente escapatoria donde tus ojos son el embarcadero de mi alma. En este sitio donde el amor se reparte con absurda geometría donde cada uno extrae de entre páginas feroces un nombre y una historia para jugar al tiempo, enmascarados para jugar a ser o a haber sido aquí, donde me toca el nombre del amor desesperado el sitio de la pregunta irrespondida la raíz erradicada el trasplante total de la existencia aquí, beso las páginas donde me embarco, me ato al nombre desbocado de mi personaje y digo a un nadie que tiene tu cara imaginada toda la música que me toca. Digo amor y amo y muero en esta vida muerta, muero de vida y escenario con tu ausencia puesta recubriéndome como una bandera de besos. Aquí decido lo que soy broto, desatrapado como el agua que desorbita la tierra y una vez más tú eres la meta el público testimonial, la mano que pasa a recogerme. Ya ves, sólo quería decirte que te quiero. Son tan copiosos los cimientos del amor, que abro mi boca para caber tu nombre y arrecio un pantano de alas luminosas que me vives dentro. UN GESTO TUYO CONTIENE LA ETERNIDAD Estábamos predestinados pero no quiero que seamos destino quiero algo más mágico una abeja que elige una flor en la pradera y eras tú dios que escribía una poesía y éramos nosotros. Tú que te bañabas en un océano total y eran mis besos. Un gesto tuyo contiene la eternidad pero a mi amor no le bastan las palabras quiero comerte, beberte al tiempo que me respiras y masticas los dos con dimensión de atmósfera humo en la niebla silencio y canción lámpara y sombra mezclados infinitesimalmente en el vientre de un átomo infinitamente unidos. Tal vez es nuestro amor que escribe la poesía. y es dios. UN DÍA Un día estaremos sentados a la sombra del tiempo de la mano leyendo tus versos y los míos los dos como una sola flor la que hubiera sido el infinito si no se hubiera derramado. Un día, amor. PIEDRAS HUÉRFANAS Entre palmeras de multiplicadas manos inmóviles alas de abanicos sobre la hierba cómplice entre el aroma sonoro de los eucaliptos sobre la tierra desvestida sobre algunas piedras huérfanas contra la tumultuosa cabellera oceánica recogíamos piedras o caracoles cazábamos canciones en el aire y atrapábamos las palabras con que ahora edifico estos recuerdos. CLICK Ya está la foto. No puedo entender que fuéramos que ese tiempo de beso tiempo de nosotros en que atrapábamos la vida se haya vuelto papel de fotografía y yo la mire solo. SIN DESTINO Esta zozobra de todos los altares esta prisión de todo mi albedrío Es una cosa de verdad incalculable esta deriva ciega, sin destino. No te asustes de esas cicatrices son parte de mis gestos, son sonrisas —No entiendo bien lo que me dices. ¿Que de quién son esas fotografías? Me parece que son de una película me las traje puestas desde el cine. Ahora mientras te quitas los zapatos voy a echar al fuego alguna leña de paso tiro esos retratos. Podrías abrir esa botella? CORRO POR LA INCERTIDUMBRE ¿Sabes que a veces se me esfuma tu perfil? corro por la incertidumbre desesperadamente como queriendo atrapar un perfume en el aire y cuando lo logro, como un buzo que emerge por el polo salgo de los misterios de mi memoria con mi tesoro en la boca. DEMASIADAMENTE HERIBLE Hace poquito, apenas diez minutos estaba en la habitación escribiendo un poema y tenía la voz algo nublada, casi como callos de callar en el aliento. Y no podía dibujar, la música se me caía del pincel, el aire estaba lastimado (se han muerto demasiadas palomas en el mundo). Entonces cazando con mi arco sin flechas ante un público fantasma Me sentí vulnerable demasiadamente herible por afuera y me metí en tus ojos que estaban dentro de los míos y dejé que mi voz rodara como un tronco usado sin miedo del espacio ni de la ausencia de las golondrinas. Te llevo como un escudo por dentro emperatriz de mis dientes. EL MAPA DE LA FELICIDAD El mapa de la felicidad es cualquier parte tu mano ecuatorial es la partida si tú caminas conmigo puedo fundar rosas con mi pie puedo enseñarle a adorar a las avispas averiguar el secreto melodioso de la cola musical de las ardillas y si la dibujo con mi dedo y tú sonríes toda la tierra me regala su sonrisa contigo puedo ir a cualquier parte hay un solo país que me intimida es un sitio cualquiera en que me encuentre y esté solo con tu lejanía. ME RECONOCE PERO NO ME CONOCE Hay alguien que no lo sabe aún. Que pasa tranquilo por delante del espejo Hay alguien que no sabe que está muerto que no sabe que no es ésa su mirada (que no sabe que le sobra un sueño una ignorancia) Hay alguien que puede abrir la puerta con la misma mano cotidiana Hay alguien que no sabe la sorpresa que camina con olor a puñalada. Hay alguien que lleva entre la carne una atroz herida hospitalaria hay alguien que aún no ve la sangre cayéndosele de las entrañas. Hay alguien que me mira como siempre que no entiende mis manos a la espalda que sospecha unas rosas o claveles en lugar de la honda cuchillada Me reconoce pero no me conoce Sabe que me ha visto cuándo y dónde Hay alguien que no sabe nada Yo traigo detenido su reloj en mi bolsillo Yo traigo su mirada ya apagada Y un retrato en la mano del cuchillo. (Es el tuyo, dime cómo he de matarla) DOSIS DE AMOR Quisiera que fuéramos los dos tomados de las manos tomados de la saliva atados del aliento enredados por la mirada sin haber sabido contar nunca sólo guardando el número 1000 para decir estrellas para numerar palomas para saber que ése es el número uno de los besos la mínima dosis de amor entre los dos. ESTA SOLEDAD... De repente siento que me he vaciado que soy un vertedero de una destituida ciudad del aire siento que soy una sentina de despojos donde se pudren las carcasas de algunos monstruos descartados. Todo género de criaturas se demora a exagerar mi podredumbre. Esta soledad me ha desmesurado tanto... Espero cualquier milagro una ventana que mire hacia otros sitios podría pasar a hacer un nido en mi nariz. Estoy harto de mis sienes que no inspiran ni la más elemental arquitectura ni una gaviota ha querido refugiarse en mis orejas Los escarabajos creen que soy el mueble donde se guarda el demoníaco insecticida. Y se van por supuesto. Tal vez fuera mejor ser ese mueble así tendría el veneno por adentro. Estoy harto de esta coraza de kilómetros hacia cualquier parte Voy siempre empapado de meses huelo a moho de eterna postergación. MORTALMENTE VIVO Es de nuevo la hora de mis manos solas como alas en un continente olvidado es de nuevo la hora de mis horas como un viento herido por ruinas y restos de batalla Es de nuevo la tristeza esa de ser y de morir de amar mortalmente vivo, de reír al galope con la lengua en llamarada goteando pájaros y arreciando muerte escupiendo ventanas y leyendo epitafios con los dedos Es ésa la hora la de no haber sido eterno la hora de que dios nunca haya sido posible hora de palomas que se suicidan hora de música precipitándose por una cornisa con un ramo de olvido entre los dientes pero yo absurdamente crepitante entre el carbón que huye río como un molino porque estoy enamorado y seré más allá de todas las derrotas para envenenar con una lámpara el telar tenebroso del silencio. NO SÉ POR QUÉ No sé por qué no puedo quedarme con el aburrimiento con la tranquilidad con la paz de las ventanas —algunas— con un copo de tedio y un amainado vapor de besos colgando de mi boca No sé por qué no puedo morir de tiempo y debo suicidarme vivir de súbitas lámparas de relámpagos agachados que me asaltan de emboscados fervores que me iluminan de repente. No sé por qué. Dejo mi cama al alba Dejo mi hambre clavado en un pan manso como un furioso cuchillo y cierro mis ojos sin portazos Despidiéndome a mordiscos de cada lentitud cada amansado abismo cada espejo de lenguaje cotidiano cada nombre que he sido obedientemente. No sé por qué. EL AMOR TOTALITARIO Entre vertiginosos glaciares y volcanes eyaculando entre frenéticos galopes oceánicos entre raíces de mano denodada partiendo la mandíbula terrestre entre semen de mariposas y sonámbulos entre la madera yéndose de todos los violines enterrados donde pisa la luna como un gato en los cementerios de las rosas en cada alvéolo residencial de los veranos en las tráqueas furiosas de la tierra quiero que repartan la ceniza de tu cuerpo y del mío quemados una noche persiguiendo el orgasmo por los huecos raudos de tu carne así haremos o seremos el amor totalitario y no seremos parte de la tierra sino que ella será una parte nuestra. No me basta la vida para amarte. ALTAR DEL UNIVERSO A veces pienso que eres una niña aunque haya algunas cruces en tu cuerpo y tu mirada tenga cicatrices A veces tropezando y recogiendo las remotas ruinas de tu aliento siento que tu edad no pertenece al tiempo que tu voz de arrecifes martillados acaba de nacer en una espiga y viene de lejanos puertos Te pareces a un Dios aún no inventado a un altar para todo el universo Tal vez por eso eres una niña. LEVANTO UNA ANTORCHA DE SUEÑOS El aire viene con turbias herraduras a pisotearme los párpados el silencio viene con inmovilidad turbulenta Yo levanto una antorcha de sueños esgrimo una estocada de poesía Y muero con tu nombre entre los dientes acribillado de ventanas y relojes EMPAPADO DE TINIEBLAS Como, me lavo las manos sonrío desde algunos reflejos acomodo páginas y escondo algunas fotos en cajones terribles Voy a irremediables sitios y vuelvo empapado de tinieblas y me arrojo de boca a estos renglones. Todo lo que hago tiene tu ausencia. GEOGRAFÍA DEL POEMA No busco por la geografía del poema una palabra especial como una mina no quiero fundar una ciudad de palomas no quiero establecer la boca del silencio Quiero huir de todo, eso es todo y esconderme con tu nombre en una ceguera inexpugnable y dormir allí para soñarnos. EL AMOR ES IGUAL A SU SOSPECHA Antes estaba hecho de peligros veía con bastón como un murciélago y andaba con actitud cavernosa ensuciando con mi sonido la mañana. No sé cómo pero de repente habías estado siempre en algún sitio Y llegaste y sin preguntarme un solo pájaro me lavaste las cuevas de mi cara me llevaste de la mano hasta un espejo y dibujaste un dios que sonreía. no me importa ya quién soy ni quién he muerto así está bien, los nombres se acomodan el amor es igual a su sospecha porque tú te pareces a mis sueños. Ahora hasta las moscas se me atreven y hasta veo correr por la mañana al aire enamorado del sonido haciendo el amor con las abejas. Así está bien, ya puedo mirar a cada gato sin que huya incendiado de mis ojos y paso por los hondos cementerios sin ver otras cosas que jardines Así está bien, amor, gracias por mí. ME SUMERGÍ EN TU CUADERNO No quiero apurar estos cuadernos Son la medida preparada de mi historia Cada página que paso es una despedida una sábana consagrada donde hemos estado juntos. Conozco el dolor de abandonar habitaciones que no serán nunca las mismas. No quiero terminar estos cuadernos. no quiero conocer toda la tierra. quiero siempre una isla de sorpresas una flor aún de raza súbita imprevista para ponerla bien temprano al lado tuyo en tu almohada tal vez y despertarte. No quiero apurar estos cuadernos. Pero tengo tanto que decirte tanto tengo para recuperarnos. No importan todas las cosas desconocidas lo que no hemos hecho estando juntos Basta que estemos de la mano todo es posible y suficiente Pero no quiero terminar estos cuadernos. ME SIENTO COMO VIVO ENTRE LA MUERTE El invierno está llegando con su aliento desolado desmantelando verdes cabelleras instaurando sus dientes extendidos cancelando caminos con pétalos helados Es el advenimiento del tiempo los jardines se van por la ventana La poesía es más difícil como caminar entre los labios múltiples de la nieve Ya no tengo el color justo del geranio los plátanos me muestran su inmovilidad leprosa, su estructura de cicatrices. Todo parece más viejo y más lento. Me parece que nunca voy a volver a verte Desde este asedio nevado me siento como vivo entre la muerte entre la postergación y la demora como una semilla entre la roca como el último poema de un soldado que agoniza sin papel ni testimonio. SIEMPRE LA MISMA MESA PARA EL MISMO HAMBRE La tierra es la misma en todas partes la misma mejilla los mismos párpados los poros los mismos hormigueros guantes de la lluvia la tierra es la misma en todas partes donde yo vaya con estos mismos ojos y esta memoria que siempre se me inunda. Siempre la misma mesa para el mismo hambre y el mismo pan en marcha sin reposo siempre el invierno y el verano equidistantes y las otras estaciones genitales La tierra es la misma en estos ojos a veces incendio en los estambres a veces un otoño de despojos. ESTOS LINGOTES DE POESÍA Poco a poco, verso a verso lágrima a lágrima me acerco a la interrumpida senda donde termina mi alma de mina abandonada toco estas palas aquel montón de mineral humedecido estos lingotes de poesía mientras me voy internando con la lámpara apagada con pasos de espejo con ojos de recuerdo. No puedo ser la vida de memoria De la entraña que muerde su mordaza de la veta que se descalza su hondura viene cada flor vencida cada palabra como cadáver de paloma. (Me he dicho que no debo tener miedo de esas fotografías que me espolean con remordimientos.) No debo tocar los andamios desvencijados no debo cambiar ni un escombro de lugar porque las galerías podrían derrumbarse sobre mí. Mi vida me espera con mañana a la desembocadura oscura de esta caverna. No quisiera tener acceso a tu camino de tu mano clara dejando detrás de mí un derrumbe indescifrable. No quiero que seamos con alguien que no soy Quiero nosotros con integridad de isla infinita. MIENTRAS YO VIVO ME LEVANTO Y CANTO No voy a tener miedo del oprobio no voy a respetar ajadas leyes no quiero los yugos de los bueyes prefiero la paz de los microbios No necesito las llaves de las puertas mi cabeza me sirve como ariete quiero tener corazón de barrilete zarpar sin anclas derramarme sin compuertas. No me vengan con espejos destituidos a mostrarme mi imagen con espanto mientras yo vivo me levanto y canto y todos crujen con cementeriales ruidos. no quiero saber ya nada de esos cauces quiero errar por la copa de los pinos como lluvia de dedos peregrinos Desde el cráneo de la tierra hasta sus fauces. Ya no quiero acatar estos zapatos mi corazón se voló por la ventana déjenme hacer el amor con la mañana Déjense ya de apuñalarme con retratos. Quiero todas las alas de la nieve irme innumerablemente por el viento estas que dejo son de un vuelo lento quiero otro de vértigo, más leves. El que quiera para el aire una cadena el que tenga candados para el canto puede adelantarse para uncirme al llanto y dejarme allí para morir de pena Yo sé que el amor ya es desusado que ya no se usan las tenues mariposas que hay clavos de dolor para las rosas que las palomas vuelan con candado. Pero yo no quiero irme a ningún cielo no quiero ángeles de sonrisa obligatoria ni caballos de plata para remontarme, ni gloria ni alas prestadas ni regalado vuelo. Prefiero morir con mi rumbo funerario y elegir por estrella de mis pasos tu sonrisa que tiene algo de ocaso e irme a un infierno mucho más hospitalario Pero yo tengo en himno el aliento y la mirada y ando entre los jardines sobrevivientes pintándome con estrellas y lágrimas los dientes Y ya no me queda rabia para nada Para qué decirles con esta voz su nombre es una mujer de plenilunio y de manzana tiene hondura de cielo y mirada que mana salió de la tierra con el rumbo de los hombres es hija es amiga y es hermana ESTA TRISTEZA YA NO TIENE LÁGRIMAS Me siento solo con todas estas cartas cuando escribo, tú lees por mi mano pero a veces releyéndolas callado me siento atragantado de palabras Sonámbulo camino por las páginas como el último noctámbulo trasnochado me acerco a conversar con ese gato esta tristeza ya no tiene lágrimas Este cuaderno es una larga casa que edifico con la boca y con las manos para que traigan tus ojos su verano a iluminar a nacer cada palabra Por eso en estos versos me siento abandonado porque tú aún no has llegado con tus lámparas. TODO EL SONIDO EN SÓLO UN VERSO Quisiera para mi boca unas aves sencillas la voz de las cañas el olor del agua para tejerte canciones que vuelen descalzas que sean como el nombre de la melancolía Quisiera el cuerpo torrencial del mediodía para que mi voz no necesitara alas y las venas de las alcantarillas para asaltarte dentro de tu casa Quisiera cantar con el silencio abrir mi boca todo el aire tener todo el sonido en sólo un verso hablarte con todos los lenguajes regalarte de canto el universo y seguirte cantando con callarme. TU NOMBRE QUE YA SOLO ES UNA CASA Aquí había una hoja en blanco un pedazo de hierba nunca hollada de este camino de estelas ensanchadas tengo que llenarlo. Calafatear, como una abeja minuciosa con boca textil teje la celda. Cualquier célula del aire me sirve de cera este panal es la casa de las rosas. Basta que al final de mis murallas ponga como cruz que todo lo tripula la estrella capital de esta arquitectura tu nombre que ya solo es una casa. No debo buscar desesperado algún material que me sostenga. Algunas páginas ya tienen piedras aquí puedo poner los lagos. Hay otras extensiones más boscosas territorios de avidez y precipicios Cuevas feroces, anatomía de sismos este planeta tiene muchas cosas. Lo que no debe tener es un país en blanco una pradera sin hierba ni tierra No hay lugar para el vacío en mi pradera por eso estoy aquí con mis palas al trabajo Llenando con la carne de las cordilleras este valle vacío, inhabitado. LOS RESTOS LUMINOSOS DEL ENCUENTRO Ahora ya tengo que levantarme hay sirenas zumbando en mis zapatos mi camisa revolotea por la pieza hay fotografías que este día me esperaba Voy a meterme bajo la ducha Quiero entrar limpio a la aritmética del aire Ya no importa que el agua me destruya que irrumpa con sus dedos suaves devastando el olor de nuestra noche. Todos aquellos trofeos sagrados las huellas sonoras de tu cuerpo están a salvo en las grietas de mi alma. Además me he cambiado tanto de camisa mejor es de verdad que ya me lave no quiero confundir con el silencio con el aire viudo de esta pieza los restos luminosos del encuentro. OVARIOS DE LA MAGIA Dibujaría palacios de música cataratas de violines con heridas palomares de flautas y arpas torrenciales construiría espacios con acordes cañaverales infinitos de guitarras llovería lentitudes como nieve arreciaría telares de canciones Desbocaría los brazos de un relámpago y en una orquesta de cielos derretidos en un tornado de gargantas planetarias en los exactos ovarios de la magia como un diamante arrullado por volcanes pondría tu corazón con cuidado. Todo para que no se apague tu sonrisa para que no se extingan los manantiales de tu boca. LA SOLEDAD ESTABA SOLA La soledad estaba sola y soñó. soñó que sueño y en el sueño soñó que canto y en el canto fue el aire el aire estuvo enfermo de los mismos sueños Y se volvió corazón corazones miríadas de corazones y en uno se enfrió la llamarada del silencio y entonces, tierra y la tierra soñó y cantó y raíces y rosas y tú y yo que no sabíamos que la soledad había estado sola y que necesitábamos venir, haber llegado y soñamos sin manzanas y entonces dios había sido para que la soledad nunca hubiese estado sola. Y MI SOLEDAD EXISTE 100 pinceles para tu cara todas las flores para tu olor todas las mariposas que flotan la mañana para poder tu mirada todos los vientos para tu voz de camalotes flotando en la luna y sólo yo para tu distancia, retrato absoluto de la soledad. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT ---------- mensaje agregado 02:01 hs ---------- el mensaje comenzo 01:59 hs ---------- Repito el libro resumido, perdón. JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT |
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